<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637</id><updated>2012-02-17T05:37:36.711+01:00</updated><category term='GR'/><title type='text'>a fondo natural</title><subtitle type='html'>Pasar de lo superficial al fondo no es fácil. Tener buen fondo cuesta. Pero, tranquilos, aquí no se va a tope ni a fondo. Todo con naturalidad.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>109</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-521888252066779826</id><published>2012-02-12T17:19:00.000+01:00</published><updated>2012-02-12T17:19:26.977+01:00</updated><title type='text'>Camí de Sant Jaume, de Santa Llogaia d'Àlguema a Viladasens</title><content type='html'>&lt;div align="CENTER" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;Alta tensión con afectos secundarios&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;GRmanos y GRmanas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;GRMANIA no para. La prueba son la cantidad de correos que quedan en esa notaría virtual que es Internet, donde los actos de homenajes y las comidas previstas provocan cruces de mensajes, propuestas, rutas alternativas, todas convergentes en un buen yantar con buenos brebajes etílicos. La cuestión es no parar, aunque a veces no quede más remedio que pensar en voz alta en la suerte que casi todas las personas de GRMANIA tienen con el tema laboral. Aunque la fiesta de cada uno va por dentro, todo no sería igual si los actuales dramas de más de cinco millones de parados (excluyendo trabajo sumergido y el pillaje habitual de este país) se montaran en nuestro autocar. Sin amargarle el dulce a nadie, y menos transmitiros todas las neuras propias, quizá habría que pensar en la suerte que tenemos de hablar de todo, del ji-ji-ja-ja, cuando casi todos sabemos que cobraremos (“de momento”) al final de mes, que en los domicilios hay comida, que se puede pagar la hipoteca o ya está pagada y que llegar a final de mes “de momento” está asegurado. La realidad es muy cruda entre amplias capas de la población que no tienen ni lo más mínimo, ni saben qué le darán de comer a la familia. Uno a menudo piensa en esto cuando ve nuestro autocar y las caras de felicidad de quienes “de momento” tenemos la vida resuelta y el disfrute es una finalidad muy decente. Pero también en este grupo hay personas (o hijos/hijas) que cobran una miseria por un trabajo muy digno, personas paradas o con pocas perspectivas de futuro, pero que luchan con orgullo y se forman. Va por ellas porque la heroicidad la viven en su propia piel. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;En este sin parar, el pasado 21 de enero se afrontó una etapa más por las llanuras de l'Empordà marcadas por el frío propio de la época y por los dilemas que aún crea la línea de alta tensión o MAT. Pintadas antiguas recordaban el tema por las paredes de los pueblos, aunque se desconoce si quien se queda sin luz a menudo está de acuerdo o no. El frío inicial se combatió con procacidades y comentarios diversos, un compendio de imitaciones de varias tertulias televisivas pero sin emolumentos añadidos. No cabe duda que las palabras, los giros lingüísticos y los matices verbales enriquecen conversaciones con diversos sentidos. En esta ocasión, el grupo viajero procedente de tierras australes recordó más tarde algunos americanismos del español dignos de publicación. La cosa dio para reír y descubrir cómo las procacidades del uso demuestran el desuso de otras acepciones. El fútbol da para mucho, con  matices derivados de rivalidades ancestrales. Y el caso del crucero italiano encallado suscitó risas y quizá ironías de un pueblo hermano al que nos parecemos tanto en desorden e improvisación sobre la marcha. “La moldava se amoldaba al capitán”: frase precursora de posteriores poesías de quien permanecía “tapado” y  descubrió sus creaciones líricas días después. “El capitán cayó desde catorce pisos y se amoldó a un bote salvavidas sin un rasguño”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Estábamos en el norte pero se miraba el sur: los australes citaban merluzas negras, corderos al espetón, masas heladas que se mueven, perros como llamas, y la “despampanante” Pampa. Menos mal que siempre nos quedan las postales fotográficas del maestro y del discípulo. Las riquezas lingüísticas siguieron.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;Corredores desbocados&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;El inicio en Santa Llogaia d'Àlguema fue tranquilo hasta para los inquietos atletas. Hubo acuerdo de no salir en estampida hasta la recuperación de fuerzas del desayuno. El pacto se cumplió, con una reserva de tanta adrenalina que, después, todo discurrió con cierto libre albedrío. Pronto apareció Borrassà, un pueblo a 73 metros de altura que sorprendió con el curioso nombre de su plaza de entrada: la plaça de la Geometria. Gente mayor que se sorprendía y preguntaba por tamaño grupo a aquellas horas. Campos sin heladas, grises e invernales con granjas de cerdos y siembras de nabos, producto alimenticio animal que originó entre algún miembro (masculino, por supuesto) imaginaciones lingüísticas de supuestas ninfómanas. Delante del sembrado se  efectuó una parada con destino a Pontós, a la plaça Sant Martí. Nada de exigencias físicas, más allá del trote habitual.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;El río La Muga y sus afluentes acompañan en todo el recorrido. Estamos en zonas con vestigios del siglo VI a. de C e  ibéricos, como el de Pontós, con una sola entidad dedicada a la caza, y un curioso nombre, quizá pensando en las víctimas: “Associació de Caça Bon Repòs”. Y, nunca mejor dicho, pausa para el reposo del caminante y la preparación de los atletas. Ya no había quien los contuviera y en este pueblo comenzaron también las tensiones entre quienes no llevaban los puntos del camino en las herramientas digitales. La estampida se preparaba y la primera escaramuza también. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Al amparo de la iglesia del pueblo se procedió al acondicionamiento de fuerzas y de indumentarias. Abajo, en la otra plaza más grande, se recordaba en un pasquín un concurso de poesía, medio tapado por una furgoneta que vendía pescado. Ya mismo los corredores y la corredora iniciaron un camino en dirección contraria. Subida, bajada y subida para preguntarse qué hacemos aquí. Y el recuerdo a otro miembro convaleciente que seguro se hubiera añadido a la pérdida. Los teléfonos móviles ayudaron a deshacer el entuerto, regresar al punto de origen y orientarse.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;Huellas&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Nadie sabe la cantidad de huellas que se siguieron. Más imaginarias que reales, se veían pisadas donde no había. Se decía de seguir una vía del tren y ésta no aparecía, se hablaba de dejarla a un lado y uno estaba en el contrario. Perdidos pero riéndose sin parar ante el infortunio momentáneo. Daban señales de una iglesia al fondo pero se veían dos. Una carretera y quedaba lejos. Un camino por donde se adivinaban pisadas, pero con un charco enorme, rematado por un árbol cruzado. Insistencia de que por allí habían pasado. Pero no había vía. Al final, trote cochinero (había granjas) y la carretera nacional como guía. Enormes camiones que pitaban. Con la fama que tienen algunos conductores, debían pensar: “¿Qué hacen cuatro hombres con una mujer corriendo? ¿Qué tiene esta mujer para que hasta cuatro hombres la acompañen a esa velocidad?” &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Orientados ya, el destino que se preveía era el de la risa, la chirigota y el cachondeo merecido por salir tan deprisa para llegar tan tarde. Así fuimos recibidos pero en un ambiente de duda ante el paso de un río. Vadearlo descalzos o seguir el camino correcto por el puente. Intrépidos zapadores arrastraban troncos para sortear un paso estrecho pero profundo. Quienes se atrevieron, probaron a ajustar los pies a tanta piedra menuda y a resistir el frío. Risas contenidas, rechinar de dientes, tengo que aguantar el frío, soy capaz, queda poco, ya está pero con los pies helados. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Reagrupación en Bàscara, al lado de la carretera. Sello original en un bar y a seguir. Un pueblo surcado por una carretera nacional que espera sacarla al exterior del municipio. No hubo tiempo para ver más que camiones donde antes paraban las diligencias de ida y vuelta a Francia, sortear un semáforo de paso e ignorar varias iglesias, el parc de la Resclosa o las murallas. Los del atletismo, otra salida en falso y van.... En dirección contraria nada más proseguir. No tienen remedio. Menos mal que la llanura ayudaba y pronto se disfrutó de suaves subidas y bajadas entre barro, charcos y suave brisa que conduciría hasta el final. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;En Orriols el público estaba expectante ante aquel personal. El núcleo antiguo te hacía pasar por un arco que dejaba ver al fondo el final. Ya sin dificultades pronto apareció Viladasens, en la comarca del Gironès, con más granjas de cerdos y la carretera de vuelta al lado. Este pueblo, de 200 habitantes, ofrecía zona de instalaciones deportivas a 96 metros de altitud y un bar restaurante que acogió a la avanzadilla. Un señor mayor se asustó cuando se enteró de la expedición caminante procedente de cerca de Figueres. Se preguntó a qué venía eso, con la cantidad de vehículos que hay hoy día. No parecía muy devoto de Sant Jaume. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;El restaurante Can Lladó  creó muchos afectos. Inicialmente fueron las cervezas de los primeros. Luego, las atenciones de aquel personal de procedencias diversas y el lío que se hacían a la hora de servir. Y también la apertura del reservado para acoger al peregrinaje de GRMANIA. Cuando el grueso del grupo llegó, aquello empezó a caldearse.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;Americanismos&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Las bebidas y el bienestar estomacal comenzaron a producir los efectos deseados. La lengua dio lugar a profundizar en los matices semánticos de tantas palabras que cambian de significado cuando se usan en América Latina. Los procedentes del sur traían su bagaje cultural, que se completó con mucha verborrea sui géneris. Seguimos con esos afectos al buen gusto verbal, aunque las excepciones malsonantes pudieran ser fruto de la falta de conocimiento  de las palabras allá o no tener a mano obras de María Moliner o a Fernando Lázaro Carreter. Un titular de un periódico de Chile, comentada la semana anterior en una radio y también repetida aquí fue el siguiente: “Un coño saca la polla” ( o sea, a un español le toca la lotería). Qué decir de cogidas diversas y de significados peculiares de cacho, cachucha, chingar, chocante, concha, cuca, perra, pendejo, quesillo, tirar o zanahoria (salid de  dudas en este &lt;a href="http://es.wiktionary.org/wiki/Ap%C3%A9ndice:Palabras_no_de_jerga_del_espa%C3%B1ol_que_pueden_causar_malentendidos"&gt;Wikcionario&lt;/a&gt;) &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Pero como no solo de palabras se vive, nuestros caminantes desplazados al cono sur nos sorprendieron con los típicos alfajores Havanna, importados de aquellas tierras. Un detalla con mucho afecto. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Y, para acabar, una opinable frase de esas que multiplican su efecto en Twitter:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;“&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Los satisfechos, los felices, no aman; se duermen en la costumbre”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;Terrassa, 12 de febrero de 2012&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: medium;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-521888252066779826?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/521888252066779826/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=521888252066779826' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/521888252066779826'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/521888252066779826'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2012/02/cami-de-sant-jaume-de-santa-llogaia.html' title='Camí de Sant Jaume, de Santa Llogaia d&apos;Àlguema a Viladasens'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-702223120076220329</id><published>2011-12-26T13:20:00.000+01:00</published><updated>2011-12-26T13:20:16.860+01:00</updated><title type='text'>Etapa circular por el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt-La Mola</title><content type='html'>&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="CENTER" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;GRMANIA SE CONFIESA&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;No fue un precedente como para convertirse en regla. GRMANIA abandonó la programación habitual diseñada al principio de la temporada,  buscó la excusa de la Navidad y cambió el Camí de Sant Jaume por una circular en torno a La Mola. La peregrinación también tuvo un amplio sentido religioso, por lo tanto el Santo no quedó en segundo lugar. ¡Faltaría más con los aires que corren y con las confesiones posteriores!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Carta de ajuste&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;En lenguaje televisivo ya anticuado, los dos organizadores de la salida se cercioraron muy bien de un recorrido estudiado al milímetro y lo dieron a conocer antes, para que cada cual adecuara el cuerpo y el espíritu a una salida con final muy feliz. He aquí el mensaje original previo, de puño, letra digital y propiedad intelectual de la autoridad competente, sin aditivos ni correcciones posteriores :&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #222222;"&gt;“ &lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;La propuesta de excursión que sugerimos, es una circular por Sant LLorenç, con salida y llegada al Restaurant Cavall Bernat. La longitud del recorrido estará en función del tiempo que vayamos consumiendo a lo largo de la excursión. Máximo, a las&amp;nbsp; 2 de la tarde deberiamos estar sentados en la mesa del restaurant.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #222222;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;El trazado que hemos previsto sería el siguiente: Inicio en parking del Restaurnt Cavall Bernat, subir por el camino de Cavall Bernat al Cami dels Monjos que nos llevaría hasta el Pi del Vent; alli continuaremos por el Camí de Font Soleia que nos llevará a Santa Agnès. En este trayecto, y como no, haremos una parada para desayunar en un lugar de la cadena con vistas iimpactantes. Despues de visitar la Font de Santa Agnés, subiremos hasta la Cova del Drac, para continuar hasta Els Òbits. Desde este lugar iniciaremos el regreso por la Canal de l'Abella y la Canal de les Bruixes, hasta el Restaurant. Vuelvo a insistir que el recorrido puede ser acortado, en razon al tiempo realizado, cansancio extremo de algunas personas, o a otros imponderables.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #222222;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;Para los que desconozcan el recorrido hemos de decir que es una excursión con una dificultad media baja, solo hay un poco de desnivel al inicio, hasta llegar al Pi del Vent, y al final entre Santa Agnès y Cova del Drac. Para los que padecemos de rodillas,&amp;nbsp; las bajadas nos son más desfavorables : la Canal de l'Abella y la de las Bruixes pueden ser un poco más fastidiosas, aunque no excesivmente.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #222222;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;Si el tiempo no lo impide, esperamos disfrutar de una excursión matinal fantástica. Ese es nuestro deseo y con ese fin la hemos preparado”&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Cavall Bernat&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Aparte de ser un icono en el parque de Sant Lloerenç, da nombre a un restaurante que sirvió para el ágape final. Pero, de momento, sólo fue el punto de encuentro a tempranas horas. Una lista muy larga de personal  fue descendiendo de vehículos diversos, con un semblante distinto al de otras ocasiones. Es verdad. Se acababa dando gusto a uno de esos placeres que quedan cuando van fallando las energías para otros. Había motivos más mundanos y amigables por celebraciones de aniversarios, regalos y visitas de más personal a la hora de comer. Pero el Santo deja huella y debe reconducir espíritus que hace tiempo abandonaron el recto camino y se entregaron “al mundanal ruido”. Ya era hora que este grupo demostrara aquella formación recibida, que se le iluminara la cara con motivos religiosos, que apareciera la siembra de tantos tonsurados en aquella niñez no patente pero sí latente. Había sorpresas religiosas más adelante. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Primeras fotos con cuerpos cubiertos por capas y capas, calentamientos de miembros con movimientos curiosos, bastones en las manos y la primera subida delante. Hasta llegar a Cavall Bernat había que ascender por una senda tan pateada como el Camino del Santo. Piedras desgastadas, raíces multiformes puestas al servicio del pie inseguro, ramas a la altura de la mano como seguro a todo riesgo. Ganar altura significaba ver más y más lejos. Un día claro que permitió observar dónde vive (mansiones en horizontal) la supuesta opulencia del pueblo de al lado , en comparación con la verticalidad de los edificios de las poblaciones industriales del fondo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El Belén que colgaba del promontorio de Cavall Bernat debió producir los primeros cosquilleos religiosos entre la peregrinación. Pronto el ambiente navideño caldeó el inconsciente religioso para acompañar hasta el final. La organización de la jornada conocía al detalle por dónde había que pasar. Esperas constantes para reagrupar a habladores impenitentes. No se admitían pérdidas. Mientras, la amplitud de las vistas con Montserrat al fondo y una panorámica que se perdía en el brillo del mar Mediterráneo. Una montaña tan conocida sorprende siempre y descubre no solo rincones, también las creencias de educaciones pasadas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;El Belén&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El bagaje de la formación del personal siempre ha estado protegida por muchas y variadas capas: que si el comunismo en sus versiones distintas, socialismos diversos, nacionalismos varios, algún independentismo, renuncias a banderas, apátridas diversos y algunas otras especies que enfocan hacia filosofías orientales. Hasta ha sido habitual hurgar en intimidades de practicantes de religiones que se han especializado en prácticas no legítimas . Algún día había que exteriorizar de dónde venía el personal y rendir tributo a aquellas costosas inversiones que regímenes e hisopos anteriores habían insuflado a  muchas personas de la GRMANIA actual. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Durante la parada para atender necesidades digestivas corrió como la pólvora la noticia del día: el extraño abultamiento de la mochila de uno de los organizadores tenía un hondo significado religioso. El coordinador del grupo se disculpaba públicamente ante los posibles laicos por haber comprado un Belén. Oteaba el entorno y aguzaba los oídos por si musulmanes en ciernes se oponían al evento y podía encender una espoleta de rivalidades religiosas. Aquí se polemizan por otros motivos: bastantes muertes ha habido en la historia del mundo por culpa de las religiones. No se oyó ningún comentario opositor entre el movimiento ateo, agnóstico, laico y demás nomenclaturas. Al contrario. Las caras se alegraron y mostraron interés por buscar un sitio para colocarlo. Los polvorones y las  bebidas de cierta graduación ayudaron a crear ambiente. Fue un momento mágico: el Santo Jaume debió quedar satisfecho. Consiguió sonsacar creencias y centrarlas en esas figuras. El hueco elegido fue depositario de la reliquia. Y una gran mayoría de personal rompió en villancicos y cantos de alabanza. Se desconoce si hubo lágrimas de emoción pero sí se hicieron fotos del evento. Los rostros cantando con alegría y emoción, la devoción a flor de piel. Debió haber una potente descarga de energías positivas en un acto que obligará a volver a buscar las imágenes e institucionaliza (casi seguro)  una nueva tradición, religiosa ya. Nunca es tarde para remover las capas más profundas y que afloren. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Santa Agnès&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Sant Jaume permitió el Belén y también la visita a un lugar con nombre de una Santa. Por en medio de un paisaje espectacular, a media montaña, encarados hacia el norte, se descendió a los restos de la ermita de Santa Agnès. Había personas que nunca habían visitado un lugar mítico que fue convento. Terreno resbaladizo, bastones clavados, vista en el suelo y atención al pronunciado camino. La primera impresión fue de asombro y de preguntas. Después de entrar por túneles y habitaciones, el personal escuchó algunas versiones que interpretaban el entorno. Si bien la historia oficial de la época no lo recoge en algunos &lt;a href="http://www.lamola.com/contes/ermitadesantaagnes/"&gt;documentos&lt;/a&gt;, el experto guía dijo que el lugar debió acoger a mujeres de vida licenciosa. El concepto no quedó claro. Alguien del público insistió en que se le aclarara ese término y se le pusieran ejemplos en su acepción femenina,  qué prácticas hacían para ser recluidas aquí, y qué papel jugaba Santa Agnès en este tema. Otro guía informó de que hace años alguien aparecía aquí con una caña de pescar. Explicaciones e interrogantes que suscitaron la curiosidad de tantas almas inquietas que descubrieron sus orígenes ante las imágenes del Belén. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;De vuelta&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Como no sólo de religiones y creencias se vive, la vuelta significó satisfacer necesidades gastronómicas y mostrar el reconocimientos a personas muy significativas. Antes se pasó por la Cova del Drac, de subida, els Òbits después y, de vuelta, acabar el camino por una de las canales más desconocidas, la canal de les Bruixes. Una ruta muy completa y muy bien diseñada por los organizadores. El cielo permitió contemplar el parque desde diferentes observatorios, con nubes azules que permitían composiciones fotográficas diversas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Ya dentro del restaurante, el grupo aún fue más grande. Uno de los actos más multitudinarios, henchido por ese espíritu de hermandad habitual. Luego vendrán los creyentes a adornarlo con el Belén, con la Navidad, con sorteos y otras metáforas. Muchos comensales que dieron cuenta de los manjares, recibieron un detalle muy manual y otro muy bebible y, todos, se unieron para decirle a la cara a un Grmano de los de a 50: “¡Tú vales mucho!”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El tiempo no dio para muchos otros cánticos pero sirvió para redondear un año que acaba y reafirmar  aquello que  el investigador en redes sociales, Soumitra Dutta, dijo: “Nadie sabe más que todos juntos”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Cerremos la epístola y el año 2011 con uno de los pensamientos que alguien envió por Twitter:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;“ &lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Recuerda el pasado porque es tu historia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Sueña con el futuro porque es tu oportunidad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Disfruta con el presente porque es tu realidad”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Terrassa, 26 de diciembre de 2012&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Evaristo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;a href="http://afondonatural.blogspot.com/"&gt;http://afondonatural.blogspot.com&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-702223120076220329?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/702223120076220329/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=702223120076220329' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/702223120076220329'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/702223120076220329'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2011/12/etapa-circular-por-el-parque-natural-de.html' title='Etapa circular por el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt-La Mola'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-6881236077283948140</id><published>2011-12-05T23:51:00.000+01:00</published><updated>2011-12-05T23:51:36.308+01:00</updated><title type='text'>Camí de Sant Jaume, de Vilajuïga a Santa Llogaia d'Àlguema</title><content type='html'>&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="CENTER" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;b&gt;Cara al sol con nieve al fondo&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;GRmanos y GRmanas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;No hay duda. Después del regusto dejado por la loable hazaña de introducir un papel oficial en una urna el pasado 20 de noviembre, qué mejor que encararse al sol con montañas nevadas al fondo. Nunca más apropiado para los años venideros, ahora que los del Valle de los Caídos quieren remover a quien más cara tuvo, al sol y a la sombra. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El monolito publicitario cercano a la salida del punto 1, a esas horas de la mañana, sorprendía con una palabra que anuncia seres divinos, invisibles, mitológicos, que se montan en las nubes. Un término que ahora es sinónimo de mujer delgada y bella  (o quizá apunta también a princesas anoréxicas y demás especies de ladrones regios) pero que también se pudiera entender como un ave voladora que ha cogido aún más ímpetu después del 20 N. La palabra era “Sílfide” y los pájaros que revolotearán sobre nuestras cabezas durante bastante tiempo serán las PoPulares gaviotas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Ahí estábamos, para afrontar una etapa más de este Camí de Sant Jaume entre Vilajuïga i Santa Llogaia d'Àlguema. Kilómetros llanos, el mayor desnivel era el salto de una cuneta o  la subida y bajada a una escalera artística. Sant Jaume de momento lo pone fácil y congrega a 44 personas. Una cifra que sólo este Santo ha sido capaz de convocar. Alabado sea en un paisaje de grandes contrastes: cortinas de niebla que iban y venían, con perspectivas que desaparecían para volver a ser reales más tarde. El sol puede con todo y pronto le puso color a una vida otoñal que languidecía entre ocres, grises y la nieve al fondo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Calentamientos&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;No hace falta decir que el gran descubrimiento de la temporada son esos nuevos palos a los que el personal está abocado si quiere avanzar más que cuando era joven, adelantar hasta a los más atletas, presumir de ladeos corporales con salero y garbo, ir siempre con el intermitente puesto, equilibrar los huesos y animar el alma: hay futuro. Aún podemos. “Súmate al cambio” en noviembre de 2011 ( “Por el Cambio”, hace unos años). Ya estamos convencidos. Uno se pone en lista de espera para recibir las enseñanzas de experimentadas personas del grupo. A pesar de los recortes, ahorraremos para adquirirlos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Quizá sea por la influencia del Nordik Walking o por el Santo Jaume, pero, delante de la Oficina d'Atenció Turística de Vilajuïga (una más que debió ser hecha en época de “vacas gordas”: ¿la cerrarán por aquello de ahorrar?) un nutrido grupo de caminantes se puso en círculo y allí empezaron cimbreos varios, arqueos diversos, movimientos de muñecas, calentamientos corporales para afrontar el kilometraje. El nivel sube y los manuales al uso ya era hora que se cumplieran. Toca caminar por las llanuras de l'Empordà, carreteras poco transitadas, caminos anchos, pocos árboles y menos cultivos en un otoño avanzado. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Arte&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Como no podía ser menos el Santo concentra puntos religiosos de alto valor. De hecho, en la iglesia de Sant Feliú de Vilajuiga hay hasta una sinagoga, junto con vestigios del románico. Cruce de culturas y creencias, mestizaje religioso.  Más adelante, Sant Esteve de Pedret. Fotos, visita rápida sin guía pero con nuevos aparatos. Esta vez quien lo tiene más largo sacó fotos magníficas, con una demostración práctica en la web de la teoría avanzada de la fotografía: planos, diafragmas, exposiciones, etc. Los objetivos modernos llegan antes a todo. Incluso antes que el ojo. Éste lo ve después en la web: tiempos contemporáneos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El camino sigue sin sorpresas, por en medio de acequias, granjas, ocupantes interculturales  del territorio  que se afanan con abonos, maquinaria, animales  y labores agrarias diversas. El barro cercano o lejano es la prueba de las copiosas lluvias caídas en una comarca que alardea de vientos artísticos y aires cerebrales diversos. Pronto, más arte en forma de oferta lúdica y cultural de alto abolengo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Peralada ofrece muchas caras. Una es una amplia plaza donde el personal dio rienda suelta a sus ansias gastronómicas. Una ikurriña ondeaba en una casa cercana del pueblo. No hubo tiempo para ver el núcleo antiguo, con una parte histórica próxima a la plaza mayor y el  Centre de Turisme Cultural Sant Domènech, museo de esta villa medieval, con un claustro románico del siglo XII muy valorado. Pero es que todo no se puede ver. Tampoco con estos atuendos ni se intentó acercarse a la puerta del casino, donde los juegos de élite se acompañan de jornadas musicales veraniegas, ágapes y festejos varios para gentes de alto postín (se les supone). Solo se contempló el recinto por fuera, con majestuosos árboles llenos de nidos de pájaros diversos (parecían cigüeñas, no gaviotas), con colores y cánticos atípicos (éstos son otros pájaros, diferentes a los de dentro).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La llanura dio paso a más arte. Vilabertran sorprendía por su magnífica restauración y acondicionamiento interior. Un ejemplo de buen trabajo que dio pie a un debate muy canónico. Hubo fieles Grmanos que estaban preocupados quiénes eran los antiguos habitantes del lugar. Si monjes o monjas. Después de sesudas interpretaciones y elucubraciones no demasiado ortodoxas, quien administraba el sello de la entrada pontificó que eran canónigos ( o sea, sexo masculino, ¿no?). Iglesia románica, sala capitular, claustro, capilla y otras dependencias monacales extasían a caminantes de Sant Jaume. Un gran trabajo en beneficio del arte y las creencias.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Pasos&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Cerca, a tres kilómetros, Figueres. Antes, severas consignas del mejor guía. Agrupamiento, no perderse, menos dispersión y más atención. Nadie se quedó pegado a ningún escaparate ni encantado con algún ser humano de interés. A aquellas horas del mediodía, el ritmo comercial de la capital empordanesa daba paso a la degustación gastronómica. Hubo una Grmana que disparó las alertas del grupo cuando hizo un intento de deserción. Dolores varios que al final los aguantó hasta el final. ¡Más madera!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;De paso, el final se acercaba. Los 22 km tenían como destino   Santa Llogaia d'Àlguema pero no su diminuto bar. Hubo que efectuar un transbordo motorizado para dar con un establecimiento embriagador: los efluvios del carburante de la gasolinera de al lado parecían recordarnos que el precio no para de subir. A este paso, algún día nos conformaremos solo con olor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;División de la tropa: unos adentro, “protegidos” por cámaras de videovigilancia y otros al sol que más calienta, o sea, fuera. El yantar dio paso a la celebración del futuro atleta maratoniano que se prepara a fondo para dejar los 50 años sobre el asfalto y acabar un recorrido mítico. Degustación de un buen cava de uno de esos rincones que, quizá por herencia paterna, debía tener a buen recaudo por ser bueno y barato. Tanto que se ha convertido en el nuevo brebaje oficial de la numerosa compañía. Pero no solo concelebró con bebida. Los dulces prenavideños completaron la sorpresa. “Voy a echar un polvo...rón” sentenció un avezado experto en gaitas, dulzainas, grallas y danzas diversas. El personal lo acompañó y vio que eran buenos. Los cánticos demostraron que el homenajeado se lo merece y se conserva un perfecto estado de revista. Para ello han tenido que transcurrir 50 años bien invertidos.  A ver si la suerte nos acompaña, una vez esquilmados los bolsillos aún más recortados con tantas loterías, luminetas y sorteos varios. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Pero no todo salió bien. Alguien aprovechó la multitud para fijarse en una mochila ajena. Fue capaz de apropiarse de ella, y eso que había cámaras. Pero ya se sabe, Murphy es un buen aliado del tradicional espíritu de este país y cuando las cosas deben funcionar, pues no. Una Grmana fue la víctima, como podíamos ser cualquiera. Y vienen a la memoria las anécdotas que cuenta nuestro más empedernido visitante del Camino de Santiago. Su profusión de detalles delatan que hoy los salteadores del Camino siguen ahí. Y para muestra, un botón. O dos, pues a él los amantes de lo ajeno también lo “limpiaron”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Os dejo porque, como alguien dijo en Twitter: “ Mañana hay que hacer tantas cosas que hoy quiero que sea ayer”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Terrassa, 4 de diciembre de 2011&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Evaristo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: navy;"&gt;&lt;span lang="zxx"&gt;&lt;u&gt;&lt;a href="http://afondonatural.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;http://afondonatural.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-6881236077283948140?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/6881236077283948140/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=6881236077283948140' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/6881236077283948140'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/6881236077283948140'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2011/12/cami-de-sant-jaume-de-vilajuiga-santa.html' title='Camí de Sant Jaume, de Vilajuïga a Santa Llogaia d&apos;Àlguema'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-5884057699276677452</id><published>2011-11-01T12:29:00.000+01:00</published><updated>2011-11-01T12:29:33.686+01:00</updated><title type='text'>El mensaje de los cerezos Sakura, también en nuestros otoños</title><content type='html'>Los japoneses nos sorprenden cada año con sus pleitesías, celebraciones y espiritualidad en torno a la flor de los cerezos Sakura. Cada primavera las televisiones les guían sobre la evolución de unos árboles que despiertan y regalan emociones. El festival de Hanami es más que una fiesta. Es una manifestación más de la cultura de un país que se rinde al paisaje blanco, a una flor que reafirma lo efímero de la vida humana. Una tradición, una forma de ver la vida, un culto lleno de fiesta, ritos y miradas.&lt;br /&gt;Por estas latitudes nuestras también emocionan los árboles en flor. El valle del Jerte, en Cáceres, no es nuestro Japón extremeño pero sí una manifestación sui generis de otro tipo de turismo: blanco, rojo y comestible.&lt;br /&gt;Más cerca a las fechas actuales, &amp;nbsp;Halloween se impone a los cementerios, las brujas a los muertos, las celebraciones de los vivos que se ríen de los muertos a los vivos que lloran sus difuntos. Cambios culturales, sibilinas imposiciones de otras culturas, evoluciones naturales al son del que la toca más alto y más fuerte. Las brujas rebajan la importancia de los muertos y alegran las supuestas penas,&lt;br /&gt;En medio de todo, &amp;nbsp;nuestros Sakuras otoñales los tenemos aquí al lado. Parques, calles, bosques, campos brindan una gran riqueza cromática con multitud de matices de hojas que pronto se convertirán en una gran alfombra. Si abres los ojos y observas uno de estos árboles, quizá te evada de las cotidianidades perversas, el espíritu zen te ilumine, te ayude a recomponer pensamientos importantes que pueden ser tan trascendentales &amp;nbsp;como la caída de una hoja, te demuestre que un matiz estético de cualquier hoja vale más que mil problemas.&lt;br /&gt;Sólo se trata de mirar al trasluz una hoja y darle la importancia que se merece.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-5884057699276677452?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/5884057699276677452/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=5884057699276677452' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/5884057699276677452'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/5884057699276677452'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2011/11/el-mensaje-de-los-cerezos-sakura.html' title='El mensaje de los cerezos Sakura, también en nuestros otoños'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-5075052901939349233</id><published>2011-04-24T17:41:00.003+02:00</published><updated>2011-04-24T20:11:56.126+02:00</updated><title type='text'>Tuits desde el Camino a Santiago 2011</title><content type='html'>Desde el 16 al 20 de abril, ambos incluidos, un grupo de &lt;a href="http://www.grmania.com/"&gt;GRMANIA&lt;/a&gt; recorrió cinco etapas del Camino de Santiago. El inicio, donde quedamos el año pasado: en Puente La Reina (Navarra). El fin, hasta el año que viene: Santo Domingo de la Calzada (La Rioja).&lt;br /&gt;Twitter me descubre cada vez más posibilidades, sobre todo por las personas de las que aprendo con sus recursos y enlaces seleccionados. Yo también intento participar, aunque nunca al nivel de las personas a las que sigo. ¡Saben tanto! Os ofrezco algunos de mis comentarios que escribí a mis seguidores, surgidos antes de comenzar el Camino y durante las cinco etapas recorridas y vividas.&lt;br /&gt;Total: 140 caracteres no deben hacerse muy pesados. O, por lo menos, eso espero. Tratan sobre temas como la educación, la innovación, las TIC, la publicidad, el Camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;@EvaristoG en Twitter:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Es curioso cómo a veces las nubes no dejan ver el cielo. El exceso de información deforma la realidad y enmascara mentiras y verdades.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;..............................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Cuando las TIC se quieren introducir en las aulas, las autoridades o las sacan o las moldean. Mientras, los alumnos las usan sin descanso.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;...........................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;¿Por qué lo que pasa en el mundo no pasa por las aulas? La escuela sería más creíble. ¿El mejor currículum?: la vida tal como suena.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;.........................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Llevo un tiempo observando que muchos hombres llenan los gimnasios mientras muchas mujeres se forman estudiando.¿Posibles consecuencias?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;.............................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Ayer hablé con un pastor de ovejas. El oficio se pierde. Aprendí con él más que en todo el día. Es una pena que desaparezcan estos maestros&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;...............................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Hoy enseñar y aprender parecen la misma cosa: cada día las redes te agilizan las neuronas si te dejas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;...............................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Es indignante que el Indignaos aquí no mueva a quienes pagan la crisis.recortan y suben todo,lo justifican y nosotros: individualistas. Calla.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;...............................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El márketing alimentario nos engorda más que el contenido de los alimentos que promociona: comidas gaseosas en cuerpos rollizos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;...............................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Volvemos con el opio del pueblo: cuatro partidos de fútbol:recortes en sanidad, educación, TIC y casi nadie se indigna.14abril:significados&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;..................................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;¿Cuántos de los expertos que hablan de TIC y educación están pisando un aula cada día y viendo lo que pasa allí con las TIC, innovando?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;.....................................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La independencia también es dependencia. Y todos dependemos de todos, pero con las Tic depender es compartir y aprender&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;.....................................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Emprender, comunicar, innovar, crear: con las TIC son verbos como para que su conjugación fuera una obligación en los centros educativos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;........................................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;En las cajas de cereales Chocapip promocionan un juego con Realidad Aumentada. Desayunar y aprender con las TIC antes que en clases.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;.........................................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;"Cuando el mundo se derrumbe,hazte emprendedor":Dicho por Pau García-Milà, de eyeOS, hoy en el diario La Rioja. Yo por el Camino de Santiago&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;..........................................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El Camino de Santiago es una gran red en que la suma de muchas realidades deja huellas si te abres al entorno. No te cambia si no quieres.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;.........................................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;En el Camino de Santiago, ahora abundan mucho más las mujeres que los hombres. Una vez más nos superan. Y van...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;........................................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Si el C.de Santiago nos demuestra que nuestro mundo cabe en una mochila, podemos prescindir de muchas superficialidades que nos atan&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;.........................................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Una persona en el Camino  dijo hoy: "El Camino de Santiago es el reflejo de nuestra vida"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;...........................................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Hoy dejo el Camino a Santiago:122 km de una red de redes alimentada por muchas pisadas que sostienen objetivos diversos. Es la vida de paso&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;…&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;............................................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;“&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Nos enteramos de lo que pasa pero no sabemos lo que está ocurriendo” (Ortega y Gasset): los docentes hemos de ayudar con y sin TIC.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;.................................................&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;"Nadie lo sabe todo, todo el mundo sabe algo, todo conocimiento reside en la humanidad" (P. Lévy, 1997)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Twitter:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 0.67cm; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: #444444;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;@EvaristoG&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-5075052901939349233?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/5075052901939349233/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=5075052901939349233' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/5075052901939349233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/5075052901939349233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2011/04/tuits-desde-el-camino-santiago-2011.html' title='Tuits desde el Camino a Santiago 2011'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-2816598325469021795</id><published>2011-04-19T21:54:00.000+02:00</published><updated>2011-04-19T21:54:32.332+02:00</updated><title type='text'>Octava etapa del Meridiano Verdre, entre Collformic y Cànoves i Salamús</title><content type='html'>&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: medium;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Especies vivientes en la primavera del Montseny&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Grmanos y GRmanas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;En este macrocosmos que es GRMANIA, recibir a personas nuevas en el mundo excursionista es causa de gozo general, y más cuando han venido con el visto bueno de reconocidos miembros del grupo. O sea, han pasado por una selección previa o cierto “control de calidad”, con el consiguiente visto bueno. Así acrecentamos las especies vivas que poblamos esta agrupación. Bienvenidas sean.  Y un recuerdo  para los ausentes, pero en especial para un miembro destacado que ahora le toca trabajar (¡y qué trabajo!) los fines de semana y que seguro que nos acompaña desde la distancia. Una persona que es símbolo de todo un ejemplo vital, uno de tantos héroes anónimos sin los cuales el mundo no funcionaría. ¡Qué ejemplo!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Estampas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La luz del amanecer descubría conceptos urbanos que con la noche quedan etéreos y por el día, con el ajetreo, los ignoramos. Si a eso le sumamos el tamaño de una luna llena enorme, la postal despunta con los reflejos de la incipiente luz en las chimeneas de otros tiempos, monumentos aún erectos que hacen conjunto con la verticalidad de edificios hospitalarios, bloques de pisos y...al fondo, La Mola.  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El repaso a algunas novedades descubrió que ya se sabe quién es el padre de la novia pero prevalece el respeto al anonimato. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Pero lo que causó impresión fueron esas vidas licenciosas de gentes que pasean su humanidad por debajo de transparentes y paradisíacas aguas, sin tener miedo a tantas especies como por allí pululan. Paraísos submarinos que se completan con viajes diversos aprovechando semanas blancas y la condición del funcionariado de la enseñanza  en épocas de vacas muy flacas. De los tiburones (con o sin tíos) se pasó a quienes aportaban incógnitas literarias para descubrir el destino: “Una ciudad a la que llegan los aromas de sus aguas atlánticas, los cuales se huelen en entornos peninsulares de aire antiguo, de otras épocas. Una capital bañada por el Atlántico”. O quienes aportaron símbolos casi prohibidos para reconocer el sitio: puros humeantes enrollados en islas afortunadas, con casas coloniales de indianos y enormes barrancos. O aquel mozo que quedó prendado de un museo del ejército en ciudad isleña pendiente de bodas reales. Claro que  hubo una minoría que no olvidó referirse al espíritu japonés ante los desastres, el valor del grupo en vez del interés personal, el confucionismo y hasta el sushi. Algo tendrá un pueblo que ha sabido sobrevivir a múltiples desastres y es capaz de proclamar como fiesta nacional el reunirse un día al ñao  alrededor de los cerezos en flor, en acción de gracias a su belleza (suspendida, por cierto, la fiesta que tocaría celebrar ahora por los motivos que todos sabemos).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt; &lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;En medio de todo, la estampa capilar que casi creó tendencia de pasarela fashion  fue una gorra con colores chillones, la cual resguardaba un cerebro muy acostumbrado a contar historias y a aportar enseñanzas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Floras y faunas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Si en la anterior etapa la flora estaba dormida y cubierta por la nieve, ahora la vegetación parecía despertar aunque con tranquilidad. Sobre faunas humanas, el otro día iban preparadas para las nieves pero hoy, los estratos eran diversos hasta llegar al fenómeno último del díaen un bar: los recortes, señal de crisis, de marcar tendencia, de adelantarse al buen tiempo o de descubrir para animar. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Collformic fue el punto de salida, a 1.150 metros. Ya otros bajaban veloces por la carretera en indumentaria de corredor de montaña. También las bicicletas asomaban sus manillares (¿dónde estaría la holandesa del otro día? Se preguntaba alguien con curiosidad se supone que  no libidinosa). Mientras, la zona del restaurante fue el punto de salida. Suave subida por pista forestal con vistas al amplio valle del pueblo de Montseny, la nieve detrás y al fondo el Pla de la Calma. En la zona había una encrucijada de rutas muy bien señalizadas con postes verdes: GR 5-2, Matagalls-Montserrat, Ruta de Verdaguer y Meridià Verd. El avance tranquilo se completó en la zona más alta, donde el desayuno se consumó en un entorno con amplias vistas, suave brisa, buen vino y alimentos variados. Mientras un grupo tomó asiento en el suelo, una mayoría prefirió comer y beber a pie firme, con la mirada no perdida en el paisaje sino fijada en el condumio y en la bebida. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Bajadas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La continuación de la marcha sorprendió son dos informaciones sobre el terreno: un letrero llamado “El Vilar de la Castanya”, CUP 54, propiedad de la Generalitat,  en el Brull, una finca ordenada, con vegetación diversa y amplio mapa incluido en el cartel con membrete de la máxima institución. Mientras este cartel debió costarnos a todos un buen estipendio, la otra señal era más rudimentaria. Para indicar que un amplio camino tenía franquedao el paso, habían colocado un largo tronco en forma de V muy abierta, procedente de un seco  árbol, en posición cruzada a una altura respetable. Una señal barata y muy ecológica, sin patrocinios oficiales. Más adelante, en una zona alta y  sin vegetación, una verja metálica protegía la rehabilitación de una cabaña que parecía de pastores, de forma redondeada y fusiforme,  construida con piedra por fuera y un sostén de madera en su interior. No tenía cartel . Una labor loable para conocimiento de las nuevas generaciones. Se llamaba la Casa Nova de Vallforners, a 1.293 metros. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La suave bajada inicial nos condujo a otra rehabilitación esta vez con cartel informativo. Se trataba de la rehabilitación del corral de Vallforners, en Tagamanet. Un trabajo dentro de la reserva de la biosfera con varias instituciones implicadas y más de 58 mil euros de valor. Otro monumento al trabajo del pastoreo. Pronto aparecieron los primeros estratos de vegetación de altura: las hayas y los abedules aún desnudos y sin asomo de la actividad de la savia. Ahora la bajada empezaba a ser pronunciada y pedregosa, con el rumor de un arroyo que caía con gran fuerza y ciertas figuras que se veían subir en dirección contraria. Eran ciclistas de figura estilizada que ascendían con gran esfuerzo, después de remontar una pronunciada subida: la que vamos bajando poco a poco. El resoplido del trabajo no impedía que respondieran al saludo y apreciaran la consideración que algunos teníamos a su enorme esfuerzo tan de buena mañana. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Bajar, bajar ya en medio de vegetación que brotaba. Más agua en el arroyo y también en el camino. Más ciclistas que empezaban a ralentizar las fuerzas para afrontar las rampas. Algunos aparentaban una figura más redondeada, una especie de personal joven que ama la bicicleta y afrontaba un buen reto un sábado por la mañana. También admirables por su voluntad y esfuerzos. Mientras, los saltos de pequeños torrentes pusieron a prueba lo que un mozo del grupo dijo: el nivel de patosidad o de pericia para no mojarse. Él se mojó.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;A medida que la bajada se suavizaba y daba lugar al principio del valle, se llegaba al pantano de Vallforners, a 548 metros. De lo que se deduce que el esfuerzo hecho se empezaba a notar en las rodillas. El enorme chorro del desagüe y el camino debían formar parte del atractivo de esta zona del Montseny. Y nuevas especies humanas aparecían: las parejas interculturales de paseo, la infancia al lado de sus familias, la vestimenta y calzado urbanos que se enfrentaban a territorios diferentes. Las gentes que saludas y ni te responden. Y las diversas motorizaciones que ya se hacen notar: motos, todoterrenos y otras especies con ruedas. Y los perros atados que tiraban de sus amos, que los paseaban o bien que eran paseados. Hasta llegar al origen del paseo, donde una amable informante de la Reserva de la Biosfera desplegaba sus manuales informativos en un lateral de su vehículo. Informa, sonríe, se interesa por el grupo de caminantes y se despide con el mayor halago del día, dicho por aparente convencimiento: “Hasta luego, jóvenes”. Los dos mozos y la moza de aguas submarinas se volvieron y le agradecieron el piropo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Lucidez&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El camino seguía por una amplia pista. Olores a comida recreaban el olfato, procedente de un cercano restaurante, la brasería Canel.la, situada cerca de un vivero de plantas. Árboles situados en filas, plantados en recipientes negros de plástico, alineados hasta el fondo, diversas especies vegetales cultivadas y atendidas por alguien. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;De pronto, un joven magrebí se acerca veloz y conversa mientras se dirige a Cánoves i Salamús. Gran lucidez y sentido común. Explica su vida, su trabajo en el vivero y en otras casas de labradores y gentes pudientes, su satisfacción por la ocupación que tiene, por el ambiente y por el trato recibido en este país, aunque el oficio sea duro. Una lección de alegría cuando la crisis y la inestabilidad campa a sus anchas entre casi todos menos en el funcionariado (de momento). Y decía que hay gentes en este país que tienen sueldos fijos, que trabajan en ayuntamientos y otras instituciones (él lo había hecho en brigadas de obras de varios municipios), felices por no preocuparse por la inestabilidad laboral. Y le hablaban a él de lo mal que está todo. Que no trabajan los fines de semana, llevan hasta dos sueldos fijos a casa y se permiten el lujo de hablar de crisis ajenas cuando ellos seguirán cobrando al fin de mes y no los echarán de su trabajo. Él decía que los veía en la televisión, bien lavados, bien alimentados dando consejos. Quien escuchaba le daba la razón y no podía menos que callarse por sentirse afectado de pleno, reflexionar ante sus pensamientos y sentirse demasiado afortunado ante la que está cayendo. Y pensaba en tantas gentes Grmanas y de fuera que podían verse aludidas (si querían), que hablaban de crisis ajenas sin conocimiento directo de la causa en sus propias carnes. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Recortes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Ya en el pueblo de Cànoves i Salamús, uno de los lugares de esta Reserva de la Biosfera del Montseny que debería tener otro cartel institucional a la fuerza es el bar La Terraza. Sin duda, como para ser objeto de ayudas públicas para reflexionar sobre modos, maneras, trato y espíritu de servicio al cliente. Una vez acomodado el grupo en mesas exteriores, quien debía atender era persona inquieta, precipitada y con un sentido del negocio ciertamente peculiar. Libreta en mano, esta especie humana intentaba imponer sus normas disciplinarias a sus nuevos clientes. Pide, ordena que se atienda  sus demandas, que uno se adapte a sus maneras, exige rapidez, amenaza con no atender, se queja por tener abandonados a sus clientes fijos, se hace un lío en el servicio, se le ayuda en su nerviosismo. Mientras, quien sirve pasea por entre las mesas con ambiente primaveral. Debía ser un reclamo estacional o una señal evidente de los recortes textiles o responder a esa libertad personal. Pronto la vista de la clientela se fijó en su imagen exterior y en su decisión en cuanto a vestimenta interior, expuesta al público. Podía ser un anuncio veraniego, una promoción de la nueva moda que vendrá, una interpretación personal de la estética, nuevas tendencias respetables que forman parte del ser de cada uno. Qué prenda era o qué sexo tenía quien la llevaba son cuestiones que sólo se pueden despejar acudiendo a este bar. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Por si todo fuera poco, le exigió a uno de sus clientes fijos que bajara los dos escalones que faltaban de su escalera exterior  que daba acceso al local. Estaba fumando fuera y le aplicó con dureza su peculiar normativa vigente: allí se fuma de esa manera y las escaleras al aire libre también están libres de humo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Menos mal que en el día de autos se celebraba la onomástica de quien allí mismo  tuvo detalles impagables. Junto con su mujer nos sorprendieron con tartas de fabricación casera y buenos vinos. Ellos sí que demostraron mucho más espíritu de atención, amabilidad, servicio y detalles a la comunidad que quien sirve en el bar La Terraza de Cánoves y encima cobra las consumiciones. De eso debe vivir.  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Ante panoramas sociales tan variopintos y especies tan diversas en esta Reserva de la Biosfera que es el Montseny, acudamos a quien de filosofía sabía mucho:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;“&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;Nos enteramos de lo que pasa pero no sabemos lo que está ocurriendo”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;(Ortega y Gasset)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Evaristo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: navy;"&gt;&lt;span lang="zxx"&gt;&lt;u&gt;&lt;a href="http://afondonatural.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;http://afondonatural.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Terrassa, 3 de abril de 2011&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-2816598325469021795?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/2816598325469021795/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=2816598325469021795' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/2816598325469021795'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/2816598325469021795'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2011/04/octava-etapa-del-meridiano-verdre-entre.html' title='Octava etapa del Meridiano Verdre, entre Collformic y Cànoves i Salamús'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-7631254071632431969</id><published>2011-03-13T12:01:00.000+01:00</published><updated>2011-03-13T12:01:10.987+01:00</updated><title type='text'>Séptima etapa del Meridiano Verde, entre Viladrau y Collformic por la cima del Matagalls</title><content type='html'>&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;El “blanco” de todas las pisadas&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Grmanos y Grmanas,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Perspectivas: muchos desniveles, miradas, pisadas, kilómetros, subidas, bajadas, estancias, resbalones, mojaduras, fotos, primeros planos, perspectivas, marcas de la Matagalls-Montserrat desgastadas, marcas recuperadas, nuevas marcas, cruces, casas abandonadas, perros enormes, más cruces, más tamaños,  troncos huecos, figuras humanas en los troncos, robles, castaños, hayas, abedules, fuentes, bolas de nieve, confusiones, hielos, blancos, grises, marrones, el cielo, el horizonte, bastones, polainas, frutos secos, buffs, gorros, guantes, agua, vino, cerveza, cafés, infusiones, idas y retornos. Mucho desnivel acumulado. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Y...¿quién es padre de la novia?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Matices&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Media hora más tarde de lo habitual, el grupo se preparaba para saborear muchos significados de más palabras que las anteriores pero sobre el terreno, sobre los cuerpos y sobre un ambiente invernal: desniveles positivos y desniveles negativos con su esfuerzo correspondiente. Unas montañas como las que forman el Montseny eran capaces de ofrecer paisajes sorprendentes, más propios de otras cordilleras si no fuera porque esta montaña es especial. Tan cercana a las multitudes y tan agradecida como para sentir la profundidad de las estaciones a pocos kilómetros de casa. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Antes de llegar al inicio de la etapa, Viladrau, la luna llena se reflejaba en ese gran parque del ocio del Vallès, con matices dorados  diversos, reflejos de edificios con una muy cercana caducidad. El sol anunciaba su presencia y anulaba esas tonalidades que hasta decoraban la moderna casa de justicia de la ciudad, situada en un cruce de caminos como si fuera una metáfora de tantas posibilidades como cualquier asunto turbulento puede dar ofrecer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La claridad dejaba al descubierto la capa más temprana del mundo al alcance de los ojos. Claridades  cercanas y relieves lejanos. La serpenteante carretera discurría en medio de zonas industriales momentáneamente en declive, hasta llegar a la altura de un punto llamado “Cuatro Carreteras”. Cuatro eran cuatro y.. a la derecha, tierras de campeones de motos, de fuets, leches diversas, industria maderera, y aguas. Y también heladas con tonalidades blancas. Un manto que apareció por sorpresa y que fue la señal de presentación de Viladrau, a 824 metros sobre el nivel del mar (importante el dato), con el Centro Cultural Europeo de la Naturaleza. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Pistas&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Muchos caminos, muchas pistas a ambos lados pero siempre la mejor pista la selecciona el mejor guía. La calle Matagalls es la orientación de salida del pueblo: un dato obvio. Pero el guía, siempre en primera línea, con cachivaches tecnológicos variados, nos conduce hacia las alturas y es capaz de dejar confundir a quien se aparta de sus instrucciones. Allá arriba se ve Sant Segimon. Parece inalcanzable en las alturas, flanqueado por nieves y árboles desnudos. La barrera montañosa de las alturas del Montseny está bien nevada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Se deja una planta relacionada con la licuación  de vegetales, fuentes protegidas por arcadas de piedra, más casas bien conservadas, con arcos que sirven para el avituallamiento del grupo. Nos referimos, a 877 metros de  altura, a la Mare de Déu de L'Erola. Curioso lugar con una reseña en una puerta a nombres de personas, divididos en dos apartados: L'Erola y L'Arola.  Días después, alguien que nació aquí concretó quién es el propietario de estos dominios. Ya es la tercera generación de militares de alta graduación la que campa por zonas bajas y altas de esta montaña. Más abajo de la ermita tienen su refugio de élite: una enorme fortaleza desde donde controlan tantas tierras, incluido Sant Segimón (dicen las fuentes).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt; &lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Y, pronto, el camino se enfila en suave ascensión inicial por en medio del bosque. Ya a 850 metros, Can Bosc. Castaños enormes flaquean la subida. Algunos, con oquedades interiores aptas para refugiarse hasta personas humanas. El nivel de vegetación pronto dará paso a otras especies. El Oratori queda a la derecha, a 1.088 metros. Aparecen las hayas y la nieve a los pies. Las vistas al valle son muy abiertas y tan amplias que por mucho mirar no es fácil verlo todo. El ascenso ya deja ver Sant Segimon, a 1.222 metros pero no se visita. La bifurcación sirve para hacer fotos, recibir de forma amable (con bolas de nieve incluidas) a quienes llegan hasta aquí después, para pisar el blanco manto con fruición. El indicador anuncia Collformic y se observan puntas aéreas. Una es la torre de la iglesia de Sant Segimon. La otra, unas cruces situadas a la derecha del camino, con amplias vistas y suficiente espacio como para fotos de grandes grupos. Es la pasión por la cruz, por retratos simbólicos llenos de matices, por rastros generacionales que llenan el paisaje de creencias ancestrales.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;1.697 metros&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La cruz (no, una no: tres en una)  sirvió para decidir si se dejaba el camino inicial que conducía a Collformic para degustar el placer de subir a la cima del Matagalls, lleno de nieve. Decisión aceptada y aplomo para afrontar el reto. El guía: siempre pendiente de posibles pérdidas. Dos individuos que no le hicieron caso y pasaron delante tuvieron que pagar sus culpas y retroceder, ante cierto escarnio público. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Pisar la nieve tiene buenos efectos y una sensación de frescor interior que luego a veces la salud lo paga con creces. Pisar, correr, descargar adrenalina. Un atleta bajaba veloz buscando un instrumento tecnológico que se le pone a la zona delantera de la zapatilla de montaña, para asegurarse el avance en la nieve. Alguien apunta a que correr es el tantra de los occidentales. Los caminos se abren hacia la cumbre y se confirma que no estaremos solos. Poco a poco los humanos vemos que nos repetimos, pisadas diversas de quienes ya bajan del reto. En este caso, subimos poco a poco. Pasados los descampados donde las ovejas se juntan en épocas estivales, los rastros de las pisadas conducen hacia el fin. Una nueva fuente, la fuente Matagalls es un buen punto de concentración de una gran parte del personal. Agua fresca, nieve, árboles y cada vez menos camino hasta el final. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La font dels Cims es el anticipo de la cruz definitiva. Pronto llega, muy bien rodeada por excursionistas que han tenido la misma idea que nosotros. La cima está muy solicitada para fotos de grupo. El símbolo de la cruz se junta con el Matagalls, con banderas, inscripciones, puntos geodésicos y vistas fantásticas. El ojo digital ya es capaz de percibir más que el humano: la biónica al poder. Las composiciones dependen del arte de quien enfoca. Hasta perros San Bernardo se suman al turismo de alta montaña. Todo bajo la gran cruz. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La cara de satisfacción de tantas personas como allí había significaba un gran reto y una ocasión que había que aprovechar. No siempre se daban estas circunstancias, con los Pirineos nevados al fondo mientras tú también pisas mucha nieve. Aquello no era un desafío extremo pero puede que se convirtiera en un reto hasta ahora no alcanzado y que significada mucho para la autoestima personal.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Resbalones&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Al subir ya se veían descoloridas marcas de la travesía de la Matagalls a Montserrat. Ahora, estas marcas siguen hacia abajo por una ruta ya abandonada por la organización actual. El imperativo legal protege las agresiones de tanta multitud al medio ambiente. O eso dicen. Ahora el reto es cómo poner el pie, cómo clavar los bastones (hubo quien rememoró los bastones de Atapuerca con el uso de un palo de grandes dimensiones) qué pasa si se pisa más con la punta que con el talón, o si se pisa esa piedra brillante, o ese barro, o la nieve de color marrón, o ese hielo que apenas se ve. Y si es mejor retener el peso con los cuádriceps  o dejarse caer (pero sin caerse). Poco a poco el falso tobogán descubre que se baja una montaña pero aún viene otra. Y después ya otra más baja. Así hasta el final, mientras hay grupos anónimos que comen sentados en el suelo, otros suben y nosotros ya casi estamos al final. Es ese punto en que los recuerdos de la Matagalls-Montserrat señalan que de aquí parte la travesía cada septiembre. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Es momento como para esperar al resto, mientras un equipo de ciclistas profesionales enseña la naturaleza de los cuerpos de Holanda que se entrenan por estas tierras: muchachos jóvenes que corren y una joven que conduce la furgoneta de apoyo. Es un buen momento para pedir prestado el título de una película para despejar incógnitas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;¿Quién es el padre de la novia?&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Pocas personas caminantes se dieron cuenta de la pregunta del día. Tampoco se quiso difundir ni efectuar un rastreo profundo, por si acaso. Resulta que un joven aguerrido “en edad de merecer”, buen nadador  y de buen aspecto físico  le dijo a su padre que mantenía cierta relación sentimental (o estaba en proceso, o lo intentaba, o ya la había consumado) con una joven cuyo padre había tenido o aún tenía relación con GRMANIA. Pero el hijo no le dijo al padre ningún dato que pudiera identificar al otro padre. Por tanto, la incógnita es muy significativa. Si la relación cuaja y sigue adelante, en un futuro puede que haya otras celebraciones a la vista. Aún no hay respuestas para la pregunta. Se pide la colaboración de aquellos padres Grmanos con hijas “en edad de merecer”. Se les invita a que las observen por si pueden aportar pistas para resolver el enigma y saber quién es el padre de la novia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;El “reservado”&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;En estos pensamientos estábamos los menos cuando se imponía otro reto: buscar cobijo a cubierto para recuperar fuerzas. Hubo varios intentos pero los lugares no podían dar cabida a tanto público de bocata y similares. Hasta no quedó más remedio  que recurrir a ese bar añorado en Aiguafreda, pueblo en donde hubo acogida de perros en otros tiempos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El espacio estaba libre, sólo reservado al mejor postor. Un espacio para almacenes diversos, con mesas y sillas variopintas. Pero ante la necesidad pronto cambió de aspecto, apareció una estufa, se acomodó el personal bajo la atenta mirada de dos cabezas: la disecada de un jabalí y la real del camarero. Una dama dijo no ser capaz de subir su temperatura corporal. Hasta que aparecieron un bombones rellenos de licor y todo se consiguió. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El camarero trastoca las costumbres más tradicionales. No hay duda: hemos de abrirnos a los cambios en el sector de la restauración. Bienvenidos sean. La lentitud inicial para acomodarse en las sillas de plástico de orígenes diversos dio paso a la parsimonia del barman, con libreta y mandil. Fue capaz de tomar las primeras notas de alcoholes varios. Después los trajo y se aclaró en el reparto. Pero lo bueno vino al final. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Después de los postres, vuelve a tomar nota pero aquí introduce los cambios más significativos. Observa que en el grupo aumentan cada vez más las manzanillas, poleos, mentas y tilas. Por tanto, primero satisface a estas hierbas, una circunstancia sociológica que las mentes más sesudas del grupo empiezan a analizar: de la cerveza se deriva a la clara, del buen vino al peleón de la casa, y lo que antes era lo propio, o sea, empezar a distribuir los recios cafés solos, estos ya se sirven al final (ya pasó a la historia aquello del café solo bien cargado, la copa y ¿el qué...?). A alguien se le ocurre preguntar al cobrador del grupo si el presupuesto daría para ni tan siquiera oler un chupito. La respuesta fue fulminante, y más cuando el tema de conversación eran las restricciones que el gobierno de los mejores provocaba en la enseñanza. En éstas, el solicitante de unas gotas de alcohol fue inmediatamente satisfecho por la petaca modelo Tovarich. La calma le entró por el paladar y satisfizo la imperiosa necesidad etílica. No obstante, este individuo venía con aires transgresores y por poco provoca un lío. Como encima de su cabeza estaba colocada la del jabalí, no se le ocurre otra cosa que fabricar un cilindrín modelo cigarrillo artesano con servilleta de bar. Y pretendió colocárselo en la nariz del animal. Y lo consiguió. Si lo hubiera encendido, no se sabe cuántas normativas medioambientales y humanas hubiera infringido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El resultado final de una etapa con la nieve como el “blanco” de todas las pisadas: 1.000 metros de desnivel positivo, 500 negativo y cerca de 15 km. andados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;No está mal para estos tiempos, una época en que quizá haga falta hacerle caso a Stéphane Hessel, ese admirable anciano francés con una biografía de vértigo, autor de las apenas 50 páginas de un libro éxito de ventas en Francia titulado “¡Indignaos!”, un breve texto que acaba con esta frase:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;“&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;Crear es resistir.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Resistir es crear”  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Terrassa, 8 de marzo de 2011&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Evaristo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: navy;"&gt;&lt;span lang="zxx"&gt;&lt;u&gt;&lt;a href="http://afondonatural.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;http://afondonatural.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-7631254071632431969?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/7631254071632431969/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=7631254071632431969' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/7631254071632431969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/7631254071632431969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2011/03/septima-etapa-del-meridiano-verde-entre.html' title='Séptima etapa del Meridiano Verde, entre Viladrau y Collformic por la cima del Matagalls'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-5620385926135993001</id><published>2011-02-06T17:58:00.005+01:00</published><updated>2011-02-06T22:19:03.874+01:00</updated><title type='text'>Sexta etapa del Meridiano Verde, entre Sant Julià de Vilatorta y Viladrau</title><content type='html'>&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;El agua y la cerveza del Montseny, ni a temperatura ambiente&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;GRmanos y GRmanas &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Pocas cosas como el clima para saber si uno de esos líquidos que se beben está a temperatura ambiente o no. Por ello a menudo los frigoríficos ayudan al placer de saborear con deleite el brebaje de turno. Pues en esta ocasión no hicieron falta las neveras. Ese agua tan afamada, procedente de una montaña esquilmada, agujereada, saqueada por las multinacionales de turno, no se podía beber a temperatura ambiente. El exterior era gélido y el líquido elemento (purificado, tratado ya con ozono, potabilizado, envasado con bouquets  específicos de cada marca) a diez grados bajo cero estaba demasiado sólido. El agua del Montseny que corría por esta etapa del Meridiano Verde no estaba en sus mejores condiciones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Y qué decir de ese otro nuevo invento, una cerveza con nombre de esta montaña que se elabora en sus estribaciones. Otro producto más, de gran calidad, artesanal (¿qué no se denomina así hoy día? El marketing manda), imposible de beber en la calle a la temperatura que dice el envase: entre 8 y 15ºC. Por tanto, la cosa iba de líquidos en un ambiente glacial. Una etapa como para no sudar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;b&gt;Capas&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;El personal había interiorizado muy bien los mensajes meteorológicos y tenía muy claro aquellos versos que a alguien, en su etapa de escolar, le valieron una reprimenda. Al final los tendréis. Sobre fríos hay muchas clasificaciones, observables en la etapa: frío real, interno, externo, psicológico, grupal, de carácter y el último: frío mediático. Es aquel al que hay que creer porque, aun siendo cierto, todos lo sentimos a base de repetírnoslo hasta la saciedad. El frío ya ha salido de los ascensores y es un tema recurrente en invierno. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Uno de sus efectos inmediatos fue la teoría de las capas llevada al extremo. Tanto a la hora de subir como de bajar del autocar, hubo cuerpos más disimulados que si de un burka se tratara. Ni los ojos asomaban. O sea, hacía frío a diez bajo cero.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Lo que sí se veía era el potente GPS de un guía demasiado programado, que horas antes había acabado una etapa nocturna en bicicleta. El muchacho es incombustible. Ya pensaba en el ascenso a un pico al día siguiente. Igual que otro, que presumía de su hazaña bien entrenada en la media maratón de la ciudad. El trote en las alturas granadinas le encumbró su ego competitivo. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;b&gt;Más sobre temperaturas&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Aparte del tiempo invernal, existe un fenómeno que ya comienza a  ser estudiado. No se trata de que en la zona de atrás del autocar haya que poner ropa de abrigo para subsistir. Pero se ha observado cómo una persona que antes dormitaba plácidamente en la zona de atrás ha desparecido. Se ha situado en zonas intermedias y bien cerca de alguna  persona de sexo opuesto. Quizá sea por el placer del calor o por la fluidez conversacional sobre temas con más temperatura. No obstante, a lo largo de la etapa se vio cómo este desplazamiento ya provoca sus bromas (y las fotos hechas así lo delatan), dentro y fuera del habitáculo motorizado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;b&gt;Bifurcaciones&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;En pocas etapas como ésta ha habido más caminos que se separan. El plano estaba lleno de una realidad apta para confundirse. Pero no. Con el guía actual, difícil. Ya se pierde el placer de la duda, del debate, del comentario jocos. Demasiada seguridad contra el volver atrás y quitar galones a quien interpretó mal los signos gráficos. Parques de las siete fuentes, ruinas del castillo de Bellpuig, paso superior por encima de un túnel de l'Eix Transversal, terraplenes y pequeña subida para divisar el paisaje. Un camino lleno de piedras en forma de losas, donde confluye el GR 2, por donde pasa la marcha Rupit-Taradell. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;b&gt;Cantinela&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Llegados a este punto alto, el guía tuvo que repetir hasta la saciedad el nombre orográfico del horizonte. Venía alguien y empezaba con lo del santuario de Bellmunt al fondo, el Puigmal, sierra d'Ensija, Cadí, Pedraforca....Acabó extenuado con tal recitado de tantos nombres asignados imaginariamente a puntos geográficos lejanos. Se desconoce qué quedó en las mentes de los escuchantes.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Lo que sí se identificó pronto fue el santuario de Puig-L'agulla, lugar donde se concelebró por Navidad. Hasta hubo quienes se imaginaron fuentes de embutidos en las mesas exteriores y máquinas de cafés a tida marcha. El cartel te invitaba a esperar hasta tres días después, día en que volvían de vacaciones. Y no era cuestión, allí a la sombra y a unos grados bajo cero. O sea, subida y búsqueda de zona ancha y al sol para reponer fuerzas. Se encontró en un recodo de la ancha pista. Mientras, siempre pasa lo mismo: se observa un desperdigamiento del personal a la búsqueda de lavabos diversos. El frío reinante desató la imaginación masculina y hasta hubo propuestas tecnológicas de última generación: cómo encontrar el apéndice para la micción cuando queda reducido al ridículo. Desde un hilo conductor hasta el uso de supuestas pinzas reconocedoras, un concurso de ideas cuando el quién te ha visto y quién te ve sorprende. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;b&gt;Marcas&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Después del vaciado de viandas, saciados los gaznates con el vodka original de Tovarich, paladeados los vinos perfumados y degustados los matices de chocolates diversos, el camino no ofrecía dificultad alguna.  Causaron honda sensación los recursos incónicos de las originales marcas. En un palo, una chapa de una botella de agua Viladrau era indudable que guiaba al destino final,  cual rudimentaria flecha de dirección. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Mientras el camino discurría, hubo quienes deleitaron al escuchante con nuevas recetas de cocina. Otros profundizaban en los excesos del dueño del mayor harén actual. Hasta resucitaron oficios ya olvidados y, sin duda ahora no usados por el rufián y magnate  italiano: el de palanganero. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;La principal marca era la del frío. El sol apenas se atrevía a despuntar, mientras los árboles eran seres aparentemente muertos. Ausencia de excursionistas en los tramos medios y finales. Como casi siempre.  Al principio, dos seres se entrenaban a saber para qué retos montañeros. Pronto unas antenas auguraban que el estino final estaba cerca. Y así fue.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;&lt;b&gt;Almas&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;El recibimiento del pueblo de Viladrau no pudo ser mejor. De aspecto señorial, un marco verde con buenas aguas, tranquilidad, reposo y paz. Nada más acercarse a la iglesia, el gran interrogante en un cartel: “¿Qué has hecho de tu bautismo?”. El enfrentamiento ante cuestión tan profunda y personal provocó muecas, dudas y quizá también pensamientos internos. El consejo episcopal diocesano venía en la siguiente frase, que apelaba a que seamos santos.  Enfrente de este lema, había un viejo edifico con otro letrero al lado de su añeja puerta. Era el hogar de jubilados “la flor del Montseny”. Los allí presentes estábamos en medio de los dos letreros. Más allá, otro que anunciaba la artesanal cerveza del Montseny. Todo en las cercanías de la plaza mayor, donde resaltaba un gran cartel que decoraba una pared con el dibujo estereotipado de un abuelo y de una abuela: “Respecteu als avis que són la majestat del poble”. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Mientras los más terrenales se nutrían de cervezas, cocas, panes y otros manjares, el resto buscó un bar con solera y de los candidatos al premio de ahorradores hasta el infinito y más allá. Sorprendía con sus letreros en el interior, donde pedía que la gente trajera ya cargados los ordenadores portátiles y teléfonos móviles. También disponía de una estufa de las de antes en la zona central. Pero sólo tenía finalidades decorativas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;En lo que no se escatimaron esfuerzos fue en la celebración de los primeros cincuenta años de alguien cuyo asiento en el autocar ya casi nunca está libre. Entre arrumacos y carantoñas, las fotos dan fe de que se conserva muy bien, con vitalidad y siempre pendiente de sus trabajos profesionales. Tarta, bebidas espirituosas, dulces y buen ambiente hasta que hubo que salir del pueblo en dirección al autocar. No sin antes observar cómo en este pueblo se preocupan de sus recursos, de resaltar sus encantos, fuentes, ermitas, masías, rutas, espacios naturales y a tamaño gigante. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Pero el frío seguía y anunciaba una noche como para taparse. El invierno recordaba hechos de la infancia. Un momento en que un profesor pidió a sus alumnos  que inventaran una poesía con alto valor literario  añadido. Casi todos recibieron pescozones y pellizcos varios porque el tal profesor no vio arte en versos tan originales como éste: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;“&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;El invierno es la estación de la manta,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;pues mucho frío siento&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;y ciertamente no miento&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;que del frío nadie se aguanta&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;si no es con manta”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Evaristo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: navy;"&gt;&lt;span lang="zxx"&gt;&lt;u&gt;&lt;a href="http://afondonatural.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;http://afondonatural.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: transparent; background-image: initial; background-origin: initial;"&gt;Terrassa, 6 de febrero de 2011&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div lang="es-ES" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-5620385926135993001?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/5620385926135993001/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=5620385926135993001' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/5620385926135993001'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/5620385926135993001'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2011/02/sexta-etapa-del-meridiano-verde-entre.html' title='Sexta etapa del Meridiano Verde, entre Sant Julià de Vilatorta y Viladrau'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-8265397455621006956</id><published>2010-12-27T00:02:00.000+01:00</published><updated>2010-12-27T00:02:09.329+01:00</updated><title type='text'>Quinta etapa del Meridiano Verde, entre Sant Martí Sescorts y Sant Julià de Vilatorta</title><content type='html'>&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Ante la nieve y el frío, calor humano&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;GRAMANOS Y GRMANAS&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Última etapa del año no exenta de anécdotas de todo tipo, por tierras en donde vivieron dos de los grandes de la literatura catalana: Miquel Martí i Pol i Jacint Verdaguer. Roda de Ter y Folgueroles fueron testigos de sus vidas y de sus obras, un legado que apreciamos, aunque algunos debieramos leerlos más y aplicar sus pensamientos a la vida diaria.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;De los 531 metros de altura de Sant Martí a los 611 de Sant Julià, poco mal de altura pudo sobrevenir. Aunque sí se subió a contemplar primero vistas fantásticas sobre el río Ter y, después, ya con autocar y con escaleras, el primer piso del restaurante Puiglagulla, el cual puso a gran altura al grupo en  una celebración espléndida. En medio, los del bulder entrenándose en grandes piedras.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El personal respiró hondo cuando vio que en esta ocasión se reincorporaba al grupo el mejor y más organizado guía que por aquí ha pasado. Se había retirado del mundanal ruido caminante por culpa de una bicicleta desbocada que no sabía quién era el sujeto que la montaba. En verano parece ser que un mal quiebro le hizo dar con sus huesos contra algún relieve que lo dejó postrado. Pero vuelve a estar en forma él y sobre todo su GPS de élite. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El ambiente navideño se hacía notar en las zambombas, panderetas, gorros, carracas y demás elementos que conferían al ambiente ese halo de celebración anual en comunidad. La meteorología pronosticaba frío y nieve. Un ambiente gélido con esos avisos amenazantes de los servicios que predicen el tiempo. A veces parecen la espada de Damocles que condenan al personal a estar en casa y lo internan en estancias cerradas por si se resfría, coge la gripe o pone en evidencia a los servicios de emergencia, en caso de que se desmadre el tiempo y no sean capaces ni de discernir por dónde empezar su actuación. Nos protegen tanto que después nos convertimos en unos inadaptados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Pero no, allí estaba GRMANIA desafiante. Contra el frío externo, el calor humano. Apareció aquel pueblo de la otra etapa,  sólo descubierto por aquella inmensa minoría que se arriesgó a llegar hasta él sorteando la lluvia, la niebla, el barro y la desorientación. Las granjas perfumaban el ambiente, ocas bien engordadas que desconocían el destino que les esperaba, tractores con ese heno de profundo olor, alguna fábrica en una hondonada y, al fondo, esos perfiles que el gran guía identificaba con todo detalle. Que si Casserres, Collsacabra, pantano de Sau, Pirineo. El juego de la neblina y las nubes que definían a medias unos contornos lejanos, con el sol mortecino y sin fuerza. El agua granulada en forma de nieve que caía y seguía tiñendo el suelo de blanco, el hielo acumulado y bien conservado por el frío ambiente, capas y más capas de ropa encima mientras las conversaciones discurrían sin parar con ese enérgico tono tan del país.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Bellezas&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La desnudez es de gran belleza (a veces, claro). En invierno las ramas de los árboles sin hojas definen unos perfiles  claros, multitud de formas que apuntan a lo alto y dejan entrever esas estructuras que serán cubiertas por las hojas. Las varas desnudas de la vegetación son como para reseguirlas con la vista y adivinar cómo serán cuando llegue la primavera. Mientras, el paisaje también descubrió otros desnudos. ¿Qué hacía ella allí, echada en el suelo, apenas sin ropa? Daba pena por el frío que estaba pasando,  pero no era normal que en comarca antes tan piadosa, con Lauras i “ciutats dels sants” i mossens como el gran Verdaguer, uno sintiera tentaciones carnales ante la vista de esa chica tan ligera de atuendo, entre tanto frío. ¿Quién había dejado tirada allí en medio del camino aquella hoja de revista con una chica así?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Leyendas urbanas&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Entre tanto, pronto apareció la población donde nació Miquel Martí i Pol. Roda de Ter recibió al personal en un entorno gélido, con la nieve presente y el vecindario recogido en sus aposentos. La plaça d'Espanya brindó sus bancos, una fuente sin agua, sus columpios y juegos infantiles para recuperar fuerzas, aunque fuera más pronto que otras veces. A pesar de los copos de nieve, los condumios afluyeron, botas, petacas, exquisitos dulces artesanos de membrillo  y otras lindezas gastronómicas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;En éstas estábamos cuando el personal comienza a desperdigarse. El guía desaparece con una calle, otros le siguen, hay quien sigue vaciando la petaca alegando el frío ambiente, gente que continúa en  otra dirección, otros permanecen en la plaza. El desconcierto dio paso al análisis en profundidad y a las leyendas urbanas. Alguien dijo que una parte del personal estaba en un bar disfrutando de chocolate y churros. Pura leyenda urbana...¿o no? Otros, que el más ordenado guía en vez de hacer lo propio con el grupo, era víctima del funcionamiento ajeno: ya se había dado cuenta de que también se puede vivir con ciertas dosis de desorden y de anarquía. Los mejor pensados alegaron que algunos habían seguido el halo del gran poeta Martí i Pol y buscaban su fábrica al lado del Ter, esa ruta literaria de quien trabajó e inspiró a uno de los grandes cantautores: Lluis Llach. Versos y otros textos escritos repetidos, leídos, hermosos, como por ejemplo éste, muy apto para unos tiempos de cambio: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;"Podem dir no. O podem rectificar. Encara que costi.&lt;br /&gt;Un canvi total, per escandalós que sigui, és millor&lt;br /&gt;que un continuïsme castrador. I de vegades no cal&lt;br /&gt;arribar al canvi total. Traçar-se una nova línea de&lt;br /&gt;conducta. I seguir-la. Amb discreció i respecte pels&lt;br /&gt;altres, que s´esforcen a representar dignament el seu&lt;br /&gt;paper. Però amb tenacitat. "Que em senti viure!" com&lt;br /&gt;deia en un poema. Que em senti jo. Que nedi, contra&lt;br /&gt;corrent, és clar, com sempre. I potser com tothom. "&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Miquel Martí i Pol&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="LEFT" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Escalada&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Al final, el grupo se reencontró a la salida del pueblo, no sin antes pasar por el ayuntamiento, cruzar el pont Vell, la capilla de la Verge del Sòl del Pont, la casa del suegro del poeta y contemplar al río Ter y la fábrica donde trabajó Martí i Pol. Dejamos a un poeta y seguimos el Meridiano, paralelo al río y al GR que sigue el Ter desde su nacimiento hasta L'Estartit. A la derecha está la font dels Molins. Más adelante, una presa en el Ter da fe de aguas embalsadas con fines industriales de épocas pasadas. Se llega a la font de les Bruixes, con relieves producidos por el agua helada,  estalactitas a punto de foto. Una zona llena de vías de escalada en paredes rocosas verticales, sin practicantes visibles en aquellos momentos. Sin embargo, más adelante, siguiendo la pista, se llegará a una balsa helada y a dispersos bloques de piedra donde los del bulder trepaban con la seguridad de una colchoneta que amortiguaría una posible caída. El entorno era el Pla de Savassona, a 626 metros. Ermita, grandes vistas, tumbas donde alguien probó si cabía o no, el río Ter al fondo y el castell de Savassona cerca. Turismo familiar, agua helada y bajada hacia el llano para seguir hasta llegar al final. Mientras, recetas de postres navideños, o sea, la parte práctica y golosa de cara a las sobremesas navideñas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;Sant Julià de Vilatorta&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El día parecía despejarse aunque la época del año contaba con pocas horas de claridad por estos meridianos (nunca mejor dicho). Al fondo ya se vislumbraban las primeras construcciones de un pueblo con historias que contar. Por ejemplo, que antes se llamaba Sant Julià de les Olles por la cantidad de hornos donde se cocía cerámica vidriada. Una iglesia, la de Sant Julià, en torno a la cual se conformó la población. Las casas modernistas que se observan fueron de  familias burguesas de Barcelona  que, a principio del siglo XX, escogieron este lugar  para veranear. El clima submediterráneo continental les cautivó en verano. En invierno, las típicas nieblas de Osona desaparecen pronto aquí debido a su altura. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Hoy este pueblo se le ve bien equipado, con áreas deportivas amplias, urbanizaciones por doquier y, muy cerca, el municipio de Vilalleons, unidos ambos desde 1945, con un entorno lleno de pinos y una carretera con muchas y viradas curvas que asciende hasta el santuario de Puig l'Agulla. Al lado, el restaurante del mismo nombre, lugar de concentración y del ágape navideño.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;XXX&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;En el primer piso del restaurante, con un menú muy de la comarca, el personal se fue caldeando a medida que las viandas y los alcoholes preparaban el terreno para los actos posteriores. Se observó algún acercamiento femenino a un varón en concreto, todo fruto de pactos previos a la comida. Se desconoce si hubo arrumacos, carantoñas y testimonios gráficos que inmortalizaran los supuestos contactos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La sobremesa fue un despliegue textil muy bien logrado. Nunca hasta ahora las letras “X” y las “L” fueron tan buscadas, intercambiadas o ajustadas a los cuerpos. El mercado quechua (nunca mejor dicho) se consiguió con el regalo del polar personalizado. Un gran trabajo el que hicieron los expertos en esta industria. Hasta se observó a alguna persona muy afectada psicológicamente por el efecto XXXL: le tocó esta talla, lo que le impactó. El efecto se redujo cuando consiguió rebajar una “X”: logró una talla XXL y la consiguiente responsabilidad como para tener que comer más y rellenar la XXXL original. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Cánticos religiosos y profanos en varios idiomas dieron paso al final de otro encuentro más, de esos que unen y que propician también acordarse de los que no estaban presentes. Ante la nieve y el frío, siempre el calor humano.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Y ya que estamos en el mundo TIC, acabemos con una frase dicha por el consejero delegado de la red social  TWITTER (más profunda de lo que aparenta):&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;b&gt;“&lt;/b&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;b&gt;Respirar es necesario para vivir&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;pero no es el objetivo de la vida”&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Evaristo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;23 de diciembre de 2010&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="JUSTIFY" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="color: navy;"&gt;&lt;span lang="zxx"&gt;&lt;u&gt;&lt;a href="http://afondonatural.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;http://afondonatural.blogspot.com&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-8265397455621006956?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/8265397455621006956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=8265397455621006956' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/8265397455621006956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/8265397455621006956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2010/12/quinta-etapa-del-meridiano-verde-entre.html' title='Quinta etapa del Meridiano Verde, entre Sant Martí Sescorts y Sant Julià de Vilatorta'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-5781199976684007984</id><published>2010-12-26T23:58:00.001+01:00</published><updated>2010-12-26T23:59:06.341+01:00</updated><title type='text'>Cuarta etapa del Meridiano Verde, entre Vidrà y Sant Martí Sescorts</title><content type='html'>&lt;b&gt;Pero.....¿dónde está Sant Martí Sescort?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grmanos y Grmanas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiempo ha que la última etapa ya pasó a los archivos de la poca memoria que aún nos queda. Y qué decir de las anteriores andanzas del personal por esos caminos y montañas, a pie o en bicicleta. Para situarnos en el presente bien está echar la vista atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Bruguera 2010&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy atrás queda el tradicional fin de semana en Bruguera (Ripollès). Dos días con sus noches, con regusto a buenos torreznos, carnes a la brasa, muy variadas ensaladas, bebidas a discreción y muchas, muchas setas. El nuevo fichaje masculino de este año contribuyó con sus tocinos (o sea, los que trajo para comer) y butifarras para poner los colesteroles en su sitio desde la noche del viernes. Aquello prometía, gastronómicamente hablando. Sin duda que las jornadas no desmerecieron en absoluto a las de años anteriores. Y menos aún las hazañas históricas que un habitante del pueblo nos contó. Por esas tierras hubo solteros pastores de ovejas que, por ahorrar, dejaron muchos millones al Estado cuando murieron sin herederos. Ahora apenas quedan cuidadores de rebaños, millones sí deben quedar por algún paraíso (fiscal, se supone; o sea, el mejor para algunos) y sobre el Estado, mejor no hablar de su estado (valga la redundancia). También el buen señor estaba sorprendido con los nuevos propietarios de una gran casa. Unos días el amo traía un buen grupo de señoritas rubias. Otro día, morenas. Otro destrozaba un coche de lujo y apenas se extrañaba de la hazaña deportiva.&lt;br /&gt;La niebla de la tarde-noche del viernes dio paso a un espléndido día del sábado. Una jornada memorable donde, por fin, se pudo completar el camino que antiguos ingenieros hicieron para acceder a los pantanos. El primer tren (y el más barato) condujo al destacamento a las alturas. Desde allí hubo buenas vistas, con el incipiente manto blanco que adornaba el Puigmal. Dudas (como siempre) en el camino inicial de bajada y ese regalo que ofrece madrugar y situar tu chasis corporal a tanta altura. La mente se abre a esos perfiles que dejan entrever las brumas matinales. La silueta de los caballos parecen modelos recortados por los primeros rayos del sol. Ya hay hielo y esos carámbanos que adornan los márgenes de los arroyos. Un frío que propició algún quiebro al pasar alguna piedra. El hielo apenas se veía pero sí un camino que subía y bajaba sin parar. El refugio de Coma de Vaca fue un alto en el camino para continuar por un recorrido ya conocido y afrontar el reto: llegar a comer a Bruguera pensando en la bendita “agua de cebada”( las frías cervezas con estrella en la nevera), en los cestos preparados para “caçar, buscar, collir bolets”. El ágape nocturno habitual no fue frugal. Como siempre. Y dio paso a una sobremesa de las irrepetibles. Así como en otras ocasiones los cantos y jolgorios eran habituales, en esta ocasión el argumento de una película dio paso a sesudas intervenciones sobre la inmigración, el racismo, Palestina, Israel y temas afines. El nivel era más elevado que el de cualquier universidad. ¡Cuánta sabiduría circula por estas mentes! Algo ayudaron gotas y más gotas de una botella del Sr. Daniel's Don Jack (sin dar tiempo a comparar las diferencias entre su método de destilado de Tennessee con el bourbon) y otros destilados.  El atleta tuvo que hacer café bien cargado con esta disculpa: “Es que si no me lo tomo, no puedo dormir” (cita textual). También alguien citaba al estroncio, una sustancia que tenía el vino. &lt;br /&gt;No obstante, también en esta ocasión hubo otro hecho inédito: el nuevo invitado aportó una gran caja de croissants de muchas clases. Daban ganas de cogerlos. Pero, ¿quién se atrevía? ¿Por qué no? Ojo avizor estaba el insigne atleta. Cuando veía que alguien cogía uno, ponía en marcha su calculadora mental y le traducía la gula del croissant: “Lo que has comido se traduce en veinte minutos de esfuerzo (o media hora de bicicleta, una hora corriendo o 500 metros nadando)”. Y si cogías también  un chupito, inmediatamente te sumaba veinte minutos más de esfuerzo para quemarlo. Hubo quien se puso como penitencia no comer ninguno, otros cogían uno cuando el atleta se distraía, y habrá quien aún debe estar haciendo ejercicio atrasado por los que comió. Pero el atleta consiguió parte de su objetivo: aquella caja de croissants no se acabó. &lt;br /&gt;El domingo se llenaron más cestos, hubo limpieza de hongos y tertulias matinales sobre temas divinos y humanos, después de un copioso desayuno. Los temas pedagógicos aparecieron, (más bien hazañas y batallas de clase con educandos que no se dejan con facilidad, son discípulos díscolos) relatados con amplios detalles por   quien lo sabe adornar todo con su memoria prodigiosa. Alguien le recordó que todo le pasaba porque aún no había hecho las programaciones, sin tener en cuenta las competencias. También se oyó una frase en un contexto concreto, como si fuera el diagnóstico moderno a un mal actua de algún alumnadol: Negativismo desafiante e hiperactividad oral. Y eso que el docente es competente en casi todo. Dicho lo cual, entre comidas y bebidas se volvió a la ciudad, con cierta pena por el buen ambiente en un lugar al que sólo se va una vez al año. Podrían ser más veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Otras hazañas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La anterior etapa del Meridià, por algún relato llegado a este plumilla, ya que no fue, debió de ser de ambiente alpino, con prados, animales y paisajes dignos de ser mirados. No obstante, los espías del plumilla en la etapa  transmitieron con urgencia que, a siete kilómetros de Vidrà, más de la mitad de la columna se insubordinó. Abandonaron la ruta oficial y tomaron un atajo que parecía más evidente que real. Debieron encontrarse con un gran cortado delante de sus narices y tuvieron que deshacer lo andado. Una hora más tarde debieron llegar al final de la etapa. La unidad de castigos no debió atreverse a incoar expedientes disciplinarios. Había mucho mando que debía sufrir un castigo ejemplar. Por lo que se optó por indicarles que el GPS tiene más razón que un atajo. &lt;br /&gt;Otro destacamento partió hacia la ruta dels Castells de la Segarra. Y dio con la abuela de un campeón motorizado, quien fue muy locuaz con un personal que también debió apostar a loterías que no les sacaron de su situación actual. &lt;br /&gt;Tiempo después, GRMANIA recibió un SOS urgente. Una ilustre y submarina Grmana fue atacada por un animal de cuatro patas y su estado posterior al accidente merecía atenciones. La preocupación fue inmediata, hasta que se vio que el cuadrúpedo debía ir más suelto que el amo. Dicen que alguien dijo que era un buen semental (el caballo, se cree). Y rumores sin confirmar distribuyeron un bulo por Internet que insinuaba que la ciclista esperaba dejarse sorprender no por sementales caballos sino por otro tipo de bípedos animales más humanos. La realidad es que, afortunadamente, todo quedó en un gran susto y en una bicicleta destrozada.&lt;br /&gt;Para completar los preámbulos de personal tan activo, otro insigne Grmano vino tan embelesado con el otoño de La Mola en su retina que organizó una salida matinal en sábado. Los buenos principios deben tener mejores finales. Y qué mejor que la concelebración en torno a una alargada mesa y unas buenas migas, con sus contundentes ingredientes. Genial la idea y su ejecución. Por no hablar de deportistas destacados y una insigne moza que está que se sale. Y el abuelo que no para.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora volvamos al presente y recuperemos el tiempo invertido en la última etapa con la misma pregunta: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Dónde está Sant Martí Sescorts?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta allí debíamos llegar pero ni fue fácil ni llegaron todos. De hecho, la lista inicial se vio reducida por justificaciones diversas.   Hubo buen ambiente en la parte final del autocar. Como siempre. La refriega dialéctica dio un repaso a la actualidad mundial. Pocos temas quedaron sin tocar. Todos humanos. Y todas las crisis habidas y por haber. Alguien jugó a adivino quiromante y su bola debió detectar algún atisbo de superación. Dijo entrever repuntes, curvas ascendentes hacia la salvación universal. De momento el paisaje sí dejaba ver puntas de algún castillo situado en las alturas, casas en lo alto y brumas que escondían las heladas del Ripollès. Las nieblas matinales parecían teñir el ambiente económico y también el meteorológico del día de autos. Desde Sant Quirze de Besora hasta Vidrà, las curvas de la serpenteante carretera descubrían un otoño ya marchito y anunciaban que el punto de inicio se acercaba. Nada más llegar alguien advirtió de una fonda llamada “Escarra”. Dejado llevar por la traición de su mala lectura, del subconsciente político y de frases ya célebres, inmediatamente replicó: “Pues los andaluces sabemos que allí también se pagan impuestos; o no se pagan, como aquí”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El cielo, amenazante&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mochilas bien pertrechadas de atuendos diversos tenían razón. La aparente claridad matinal debía ser un espejismo que preconizaba un cambio de tiempo inminente. Los 997 metros de altura de Vidrà  situaban el camino por encima de un río que se veía muy abajo. Senda vallada, vistas fantásticas y llegada a un punto con buen nombre: la Tosca dels Degollats. Espectacular roca con diminutas gotas  de agua que discurrían por un recorrido marcado por los años. A continuación esas gotas tan turísticas cambiaron de origen y las nubes empezaron a ofrecérnoslas de forma persistente y vertical.  Buen momento para atender necesidades primarias y rebuscar por las mochilas. De allí salieron capas protectoras y curiosos paraguas. Quienes no los llevaban eran delgados corredores que se entrenaban por aquellos caminos, provocando cierta envidia a algunos comensales. Menos mal que las botas y los líquidos destilados ayudan a entonar los espíritus. Las costumbres cambian. Más alcohol y menos dulce. Años ha por estas fechas prenavideñas los polvorones circulaban por doquier. Ahora el peso sí importa. &lt;br /&gt;Agua por arriba y por abajo. El personal tuvo que traspasar y vadear varias veces algunos ríos. Todo estaba preparado. La serpiente multicolor en fila india fue pisando por las piedras que tocaban, sin incidencias destacables. Pero en el mojado ambiente  ya se fraguaba la disección del grupo. La humedad persistente provocó una mirada hacia el interior (de las vías respiratorias primero) e hizo prevalecer la salud a llegar al final de la etapa por el recorrido marcado. Una parte importante decidió que estar sobre cubierto en el bar de la cooperativa del pueblo más cercano,  Sant Pere de Torelló, permitía mojarse por dentro con tranquilidad y relajación, en agradable conversación y mejores aperitivos. Loable decisión que fue acogida con éxito. No obstante, hubo penitentes amantes del camino que osaron seguirlo, a pesar de las inclemencias meteorológicas y las dudas del GPS. &lt;br /&gt;Quienes lo siguieron quedaron maravillados por una manada de caballos que se movían con ritmo. Parecían de calendario ecologista. Su esbeltez fue muy admirada por quien sufrió una agresión equina días antes. Y algo debieron observar porque la miraban con interés.&lt;br /&gt;Las dudas del GPS fueron mínimas. Todo correcto hasta que se pidió orientación a ciclistas. Aquí entró en marcha la subjetividad, lo que dio lugar a las pérdidas por los paisajes de Osona. También se descubrieron partes ocultas de la comarca: masías más auténticas que las del anuncio de las pizzas de aquí, que en su día fueron espléndidas, condenadas al paulatino abandono, sólo habitadas por animales y por tractores parados, con estanques con patos, animales de pluma pero sin gente a quien preguntar. Otro ciclista aún confundió más. Al final el gran rodeo de más de ocho kilómetros reafirmó la constancia y el esfuerzo del grupo. El paisaje de campos ocres, niebla y humedad situó a quien caminaba en ese ambiente propio del lugar. La pregunta era: “Pero,..¿dónde está Sant Martí Sescorts?” Un conductor de un coche ayudó a situar el punto final donde esperaba el autocar. Antes, las granjas de la zona confirmaban la industria de la comarca. Alguien muy documentada explicó que en Cataluña hay 44 millones del género porcino (evitemos la palabra original), que se los llevan a muchos sitios de Europa y aquí quedan los purines y otros restos orgánicos. De granjas había por doquier. Olores típicos, salas de despiece y el pueblo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Finales&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Costó llegar a donde estaba el grueso del grupo. Hoy los conductores parece que sólo saben guiarse por el GPS. Aquellos fiables mapas en papel para algunos ya pasaron a la historia. Y, claro, el aparato programó una gran vuelta y le llevó hasta la entrada del túnel de Bracons. El rodeo fue curioso. Menos mal que el cambio de sentido condujo a todos al bar susodicho. Un sitio recio, con lavabos masculinos como los de antes del diseño, partidas de cartas y fuertes olores a humanidad fumadora. Las cuatro horas de espera a quienes acortaron el camino les sirvieron para resolver asuntos de loterías y cuentas diversas. Todo acabó bien, como siempre. &lt;br /&gt;Y, como siempre, acudamos a la inteligencia ajena para finalizar, y si es la de una mujer, aún mejor. La actriz belga  Vanessa Van Durme, aquel día, declaró a EL PAIS:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;"Las mujeres nunca decimos del todo la verdad, no lo olvides. Para que las cosas funcionen tenemos que haceros creer que sois más inteligentes, ese es el secreto, querido, acariciar la testosterona&lt;/b&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;Terrassa, 5 de diciembre de 2010&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-5781199976684007984?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/5781199976684007984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=5781199976684007984' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/5781199976684007984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/5781199976684007984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2010/12/cuarta-etapa-del-meridiano-verde-entre.html' title='Cuarta etapa del Meridiano Verde, entre Vidrà y Sant Martí Sescorts'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-7651672760391515895</id><published>2010-10-02T21:47:00.000+02:00</published><updated>2010-10-02T21:47:58.947+02:00</updated><title type='text'>Segunda etapa del Meridiano Verde, entre Llanars y Sant Pau de Segúries</title><content type='html'>&lt;b&gt;Emociones terrestres y aéreas en tierra de vacas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grmanos y GRmanas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de varios meses, septiembre parece como si fuera el uno de enero: nuevo año, nuevos propósitos, metas alcanzables o no. Si encima por en medio ha habido vacaciones, el primer encuentro sirve para hacer “la ruta del beso”: ósculos diversos de hombres a mujeres y viceversa, o entre mujeres, pero no entre hombres. Tras las vacaciones se mencionan las otras rutas: aquellos viajes soñados y muy bien planificados. Son el auto-regalo del año. Se explicaron bastantes aéreos y terrestres: muchos kilómetros en traslados por los aires, un queroseno se supone que bien gastado; igual que el combustible de los vehículos terrestres. Tierra y aire, dos elementos muy presentes también en la segunda etapa del Merdià Verd. &lt;br /&gt;Los números iniciales aquí casi nunca cuadran. Los mensajes de gozo o de la queja vía digital por traspasar la barrera del cuatro, en cuanto a asistencia, pronto se vieron menguados por la realidad. Todos sumamos pero las ausencias restan. No. Esta vez tampoco se llegó a la cuarentena de público, y eso que el nuevo servicio de autocares mejora con creces a los anteriores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Por tierra&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez dentro del vehículo, los recuerdos viajeros ocuparon los primeros momentos. Hasta hubo impactos visuales y de marcas. Alguien se presentó con un gorro de los quechuas peruanos, a pesar de que los sudores le podían resbalar pronto por la cara. El cubrecabezas era auténtico, quechua. No como otros, que lucían la marca con ese nombre proveniente de unos grandes almacenes franceses de deportes y fabricación Dios sabe dónde. Claro que hubo quien se percató de que otros llevaban indumentaria de la marca Millet: decían que la semiótica declaraba más amable la peruana auténtica que no las reminiscencias a aquella obra de teatro “Los ladrones somos gente honrada”, o sea, personas impecables que esquilmaron palacios de la música. &lt;br /&gt;También dentro, en la zona de atrás apareció fauna diversa. Un alto mando escenificó con pelos, sonidos y casi con señales cómo un can por poco despedaza a dos ilustres ciclistas por la ruta del Duero, camino de su desembocadura en tierras portuguesas. Menos mal que vieron recompensados sus esfuerzos con abundante comida y bebida, hasta a veces caer en esa inconsciencia muy humana: “A veces comemos y bebemos sin conocimiento”. Lo que confirma aquello que dice una frase muy popular: que las personas somos de los escasos animales que comemos cuando no tenemos hambre, bebemos cuando no tenemos sed (y me debería reservar escribir lo siguiente, aunque me lo aplico a mí mismo: “habla sin tener nada que decir”). Y hablando de comida, las unidades trasladadas al disfrute quechua recordaban  sopas, baños, desiertos con no tan esotéricas marcas y daban su impresión sobre recuerdos de báscula: hubo quienes engordaron y quienes adelgazaron a esas alturas, con caminos incas bien alimentados y males de altura diversos, con o sin mascar la hoja de coca. &lt;br /&gt; También otros animales ocuparon su espacio, aunque fueran diminutos. Parece ser que la peregrinación jacobea atrae a tanto personal desde antiguo que se reviven aquellos rituales tan normales en edades pasadas con poca higiene: las plagas de chinches en los albergues. La penitencia debe consistir en rascarse sin cesar. Más tarde, más animales de gran pose habían “adornado” el camino con sus particulares marcas, de mayor impacto visual que las del Meridiano Verde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Marcas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El valle del Ter dio paso al valle de Camprodon y al punto de salida, Llanars, a 992 metros de altura. Zona residencial mimetizada con el paisaje por imperativo municipal. Todo en orden y armonía. Pero casi todo gracias a la billetera de los pudientes que se permiten el lujo de pagar residencias para un mes al año. Al final del pueblo, descarga del personal para iniciar la marcha primera de la temporada. La multitud en fila descendió para subir de inmediato. Pronto hubo una disgregación femenina que, en vez de ir hacia la derecha, se dirigió “al fondo a la izquierda”, papel en mano. En grupo parece que   todo se hace mejor. De nuevo agrupados se inició la búsqueda de algo parecido a marcas o sucedáneos. El aviso de días antes alertaba del ojo avizor, dioptrías a diestra y siniestra, husmeo de rastros verdes (del Meridiano). El personal parecía no acostumbrarse a los supuestos nuevos colores. Más de trece años siguiendo  los blancos y rojos de cada GR como para memorizar (a estas alturas del desgaste neuronal) nuevos colores y encima camuflados con el verdor del ambiente. No era tarea fácil. Pronto se atisbaron señales blancas y amarillas que subían y...a por ellas. Otras marcas también abundaban: alambres extendidas o tiradas por el suelo. Aquello parecían los prolegómenos de una pista americana. Subía, estaba mojada y había que superar resbalones diversos. Unos por el barro, las piedras mojadas y las enormes boñigas de vacas. Éstas sí que eran buenas marcas. Se veían bien y se pisaban mejor si no se veían. Realmente el sendero subía con alegres estiramientos de los músculos. Nadie sospechaba que aquella señal verde a la izquierda iba a levantar tanta polvareda y otros efectos secundarios muy aéreos. Una triste raya pintada encima de una piedra. A su lado, dos pequeñas rayas blancas y amarillas. Nunca una raya dio tanto de sí. &lt;br /&gt;Subir, subir, resbalar, agarrarse a las ramas, clavar los bastones, asomar la nariz a las alturas, a la inmensidad del valle de Camprodón. Es como si subieras en un medio aéreo lento y la amplitud te descubriera cómo es el mundo desde arriba. Una invitación a un paseo aéreo...¡quién pudiera ver el valle desde arriba! Luminosidad, las montañas de Vallter, Bastiments, Taga, Núria. Paisajes aún sin reminiscencias del otoño, al fondo el mar, a un lado Montserrat. Uno de esos marcos incomparables que recordaban esos programas televisivos de paisajes desde el aire. ¡Quién pudiera apreciar este trozo de Catalunya desde allá arriba! O esos paisajes de autor preferidos por aquellos personajes de la magnífica serie televisiva. &lt;br /&gt;Poco a poco el ascenso se endurecía aún más. Alguien desde la primera fila iba solo y pasaba muchos nervios por la gran responsabilidad asumida. También empezaron a rumorearse sospechas de posibles confusiones. Los GPS no parecían estar de acuerdo con la ruta seguida. Ruidos de sables en pequeño comité. Ante el temor que se podía producir en el ambiente, qué mejor que parar a almorzar (desayunar aquí). Las espléndidas vistas invitaron a dar buena cuenta de las viandas, vaciar las petacas y tratar de lo divino y de lo humano. Y recordar que alguien celebraba su onomástica ese mismo día. La cosa no estaba para regalos, con las vistas y panorámicas desde allí había de sobra. Para qué imaginarse en levantar el vuelo (en sentido literal) y salir hacia otro lugar, subir, bajar...tal vez volar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Paseos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se veían aves que surcaban el cielo con la parsimonia de la conducción de las corrientes térmicas. Mientras, se impuso buscar el camino. Para ello, se tomó como referente una casa situada en la ruta verdadera. Había que llegar, bajar en medio de ramas y excrementos de vacas. Ardua empresa, en medio de vegetación, pendientes mojadas y piedras propensas al resbalón. La vigilancia era extrema pero...Pasó. Alguien (podíamos ser cualquiera de nosotros: si caminas, puedes resbalar) se lesionó y  hubo que probar si en este país los servicios de emergencias son lentos o rápidos. También había que comprobar si aquello de los grados de los GPS son verdad o no. Y si los teléfonos móviles servían para algo, si aquella manta térmica que ha hecho más Grs que su propietario era efectiva, si echarse en una pendiente resbala o no, si se aguanta el dolor, si hay solidaridad, si se ayuda, si se espera. Todo y más funcionó a la maravilla. En especial quien se lesionó. Con gran fortaleza hizo lo que debía. El sonido más esperado era un zumbido del motor de un helicóptero. Tardó poco en oírse. Parecían desorientados, como si no supieran la dirección  pero los bomberos por algo son tan admirados (una de las profesiones con mejor imagen). No parecía una escena de las típicas como Apolaypse Now ni de otras tramas peliculeras. Eran cuatro fibrosos bomberos que venían a ayudar e izar por los aires a quien lo necesitaba. Bajaron, atendieron, ascendieron y ofrecieron una visión del Ripollès desde el aire a quien no tenía ganas de buscar su paisaje favorito. Ni siquiera admirar esos cuatro cuerpos, en un ambiente cerrado, aéreo, acristalado, con buenas vistas  y a tanta altura. El cuerpo no estaba para otros menesteres que no fuera llegar pronto y recibir las atenciones del galeno de turno. Había que confiar en el cuerpo de bomberos. Un paseo que no tenía que haber ocurrido. Una ascensión por los aires que no fue un regalo, aunque fuera el día de su santo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;De vuelta&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras se producía el traslado y el vehículo se perdía por los aires en dirección al hospital de Capdevánol, el personal reflexionaba sobre lo divino y lo humano, sobre los bomberos y, en especial, dónde ponía los pies en la bajada. Estaba bajo “el efecto helicóptero”, el primero en tantos años de servicio a los caminos. Nunca los movimientos reflejos de los pies pensaron tanto dónde ajustarse al suelo. Andares calculados, esperas, agrupamientos, ajustes de bastones. Todo era seguridad, la propia de un mundo adulto que previene todo, que no arriesga, que aún tiene en mente que elevarse por los aires de esta manera es ver el cielo de la salvación, aspiración que aún no toca (a quienes como religiosos crean en él). La aventura física es la justa, por ejemplo, retroceder para verificar dónde se produjo la confusión. Y así se hizo. Volver la vista atrás, evaluar el despiste, sopesar la postura de la piedra de la raya verde, acordarse de las consignas previas del coordinador, demostrar que ir “por libre”, muy sueltos y con poco orden y menos concierto tiene unos efectos colaterales. Encima en aquella etapa había muchos invitados.  Y mira que los GPS observaban algo raro. Al fin y al cabo, se comió un bocadillo de altura y se vivieron momentos de solidaridad: en esta ocasión el fin justifica los medios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Reincorporaciones&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya de vuelta, una pareja que iba de paseo  a reconocer el medio, aseguró que las marcas que seguían eran las no seguidas por el grupo. Bajada rápida hacia el autocar dirección a Capdevánol con una duda existencial que siguió después entre algunas personas del grupo: hacer o no hacer el Meridiano Verde, repetir otro GR, hacer alguno nuevo de una larga lista, aventurarse a afrontar de nuevo la etapa de autos, iniciar un GR corto o largo, bajar a Tarragona, seguir en Girona o permanecer en Barcelona. Dudas virtuales enviadas por correo electrónico que a saber quién y cómo se despejan. El caso es moverse pero a saber hacia dónde. Incógnitas vitales (como la vida misma): qué camino tomar, si me puedo confundir, a qué debo renunciar, cómo elegir, quién me ha de guiar.&lt;br /&gt;Mientras, una cerveza en un bar con una terraza cara al sol o en la sombra propiciaba el reposo de los pocos kilómetros hechos. Pero siempre hay  alguna gran noticia: por el fondo de la plaza  apareció quien subió montañas, se lesionó, surcó los aires, paseó en ambulancia, entró en un hospital, se estiró en una camilla, intervinieron los doctores y ahora lucía un brazo en cabestrillo, buen ánimo: una aventura con final feliz que algún día contará. &lt;br /&gt;A los postres, surgió una tómbola solidaria con nosotros mismos. Era como una auto-ONG: todo queda en casa. Sorteo de varios lotes de productos, previo pago de una cantidad simbólica por participar. En momentos de crisis hay que agudizar el ingenio. La bolsa dio más vida económica al grupo y planteó una curiosidad expectante: qué elegirían las personas afortunadas. El detalle fue que los primeros premiadoss escogieron líquidos sin alcohol, lo que motivó fuertes ovaciones de quienes esperaban un golpe de suerte alcohólica. Los últimos afortunados no tenían más remedio que elegir lo deseado: licores y brebajes varios con cierta graduación. Como, tristemente, no podían elegir otra cosa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no tiene elección es la edad. Una temporada más en la madurez, un año más, una etapa de la vida que debería tener en cuenta la frase de Víctor Hugo (un consuelo, vaya):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;“Los cincuenta son la juventud de la edad madura”&lt;/b&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terrassa, 29 de septiembre de 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-7651672760391515895?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/7651672760391515895/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=7651672760391515895' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/7651672760391515895'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/7651672760391515895'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2010/10/segunda-etapa-del-meridiano-verde-entre.html' title='Segunda etapa del Meridiano Verde, entre Llanars y Sant Pau de Segúries'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-5761963481846395523</id><published>2010-05-01T23:25:00.000+02:00</published><updated>2010-05-01T23:25:29.075+02:00</updated><title type='text'>Octava etapa del GR 3, entre Beget y coll de la Guilla</title><content type='html'>&lt;b&gt;Devociones duras con final feliz&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Grmanos y Grmanas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las devociones hoy son variadas y ya no hay nadie que conduzca a los rebaños por el mismo redil, aunque a veces estas prácticas tan devotas son duras. Caminar es trasladarse pero también abrirse a paisajes diversos, y no sólo físicos. La cultura en fechas marcadas por un día al año tiñen todo de un manto literario desde el primer momento, pero perdura durante el resto de los días, con tanto grueso tomo como uno acapara a modo de despensa literaria para subsistir. Pero también hay oportunidades para prácticas diversas y destapes de (in)conscientes en público.&lt;br /&gt;Los inicios fueron noticiosos. A pie de autocar alguien se presentó con el diario de la ciudad “recién cocinado”, y nunca mejor dicho si se tiene en cuenta que quien lo traía convive con una cocinera docente y practicante. Los principios fueron buenos. El toque cultural del día iría creciendo, aunque no sólo de la letra se vive. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Majestades&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay quienes tienen tanto libro metido en la cabeza que, cuando hablan, degluten cultura bien digerida. Aquí los ojos del personal se han paseado por muchas páginas, pantallas, pizarras, países y hasta conciencias. El nivel es alto y el lenguaje puede usarse también para jugar a equívocos, frases con tres sentidos, traiciones de las estructuras, insinuar más que decir, o explicar las cosas tal como se te pasan por la cabeza. Pero lo mejor es cazar a alguien por lo que no quiso decir, que es quizá en lo que estaba pensando.  La memoria aún funciona bien y quienes caen en la tentación de recordar otros tiempos, pronto huyen del tópico de la nostalgia para decir que eso ahora se llama tener memoria. Por tanto, el mejor sudoku es asistir a un GR. Es aquello de las batallitas de cuando yo estudiaba, de qué hacía con mi adolescencia, o de si aquello era esfuerzo y esto es placer fácil. O, también, hablar de temas actuales: esquizofrenias simples (tal cual), problemas mentales, juventud divino tesoro, o qué había debajo de las sotanas. Y tratar sobre temas duros pero claros. Se detectó en el autocar cierta dama que presumía de probar libaciones diversas con graduaciones etílicas variadas. Ante la extrañeza de su cambio vital (ella que venía del deporte), alguien le preguntó si a su edad ahora se había tirado al vicio. “Yo lo que tenía que hacer era tirarme a un hombre”, fue su sincera respuesta. Devociones que,  para consumarlas, necesitan de bastante dureza. Y, en el viaje de vuelta, le puso nombre y apellidos al sujeto en cuestión. Al momento, un hombre versado en medicinas diversas, ante el cuadro clínico que observaba,  diagnosticó que lo que se necesitaba era añadirle bastante bromuro al vino de la bota. &lt;br /&gt;Si de lo eclesiástico se trata, este grupo sufrió cierta tomadura de pelo por parte de Sa Majestad. Tan viajera es la afamada figura que, después de acudir a exposiciones varias en Barcelona, ahora no estaba en su sitio. Pasaba la ITV en Valldoreix, chequeo y revisión no anunciada por los lugareños hasta que estás dentro del recinto sagrado y compruebas que, una vez más, te han engañado previo pago de la entrada. Menos mal que la devoción debe ir por dentro, si es que la hay. Nadie te dice nada hasta que apoquinas el pecunio estipulado y luego te encomiendas al Señor y dices para tus adentros: “Perdónalos porque otra vez me han estafado”. Esto no  debe tener  relación  con las anécdotas contadas sobre la educación en seminarios, el mamporro y la humillación. La versión moderna también se trató, con esos magreos, tocamientos y demás profundizaciones de pederastas amparados por algunos de la curia y vilipendiados por la mayoría. Excepciones lamentables. Un gran dibujo allí en medio de una iglesia espectacular, con un nativo que el único arte que demostraba era el cobrar y expedir el papelito del tiquet y poca cosa más. Hasta estos lares y en estos tiempos uno se siente en manos del destino, admirando la gran obra arquitectónica como consuelo final. &lt;br /&gt;Claro que, para alivio del gaznate, el restaurante Can Jeroni esperaba al respetable con la cafetera encendida. Ante lo divino siempre hay recursos más humanos y placeres momentáneos que animan. Mientras los modernos inodoros aliviaban las vejigas matinales, el café corría por las venas para enfrentarse a la primera gran subida. Tertulia, relax,  agua de la fuente y momentáneo olvido de lo que debía venir. Después de la devoción, la dureza de la primera subida hacia la zona de oración. Parece que seguimos en un entorno litúrgico. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El oratorio&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto. La primera subida templó los ánimos y empezó a situar a cada uno en su sitio. El estiramiento del grupo era lógico, con Beget allá abajo en medio de un pequeño valle con paisajes que despertaban del letargo invernal. La primavera hacía intentos para anunciarse en unos caminos del exilio, sendas pisadas por aquellas gentes que tuvieron que huir a la fuerza en aquellas guerras aún no apagadas, con jueces condenados por querer destapar duras realidades y enterrar a los muertos como se lo merecen. Los de siempre siguen “dando guerra”.&lt;br /&gt;Como que la hora de partida era muy temprana, no pareció que el café saciara al personal. Apenas dos kilómetros recorridos y hubo que parar a reponer fuerzas en el coll de Golofreu, a 940 metros, no tanto por orar a Sant Antoni de can França sino para encomendarse a la mástica y a otro santo. Después  de los postres sí que hubo oraciones pero a santos profanos. Allí se cumplió con la promesa de traer alcoholes leoneses y, de paso, elevar el nivel cultural y profano del respetable (no todo va a a ser sagrado) invocando todos a Genarín, “santo” protector de esta etapa, junto con el Sant Jordi más literario. Genaro se comportó y, después de recitarle los consabidos versos: “Y siguiendo sus costumbres/que nunca fueron un lujo/bebamos en su memoria/una copina de orujo”, el orujo de dos clases corrió por las venas, como si tuviera un efecto de empuje para las próximas subidas. No obstante, hubo quienes notaron los efectos de tanta celebración, y atribuían a Genarín la causa de no subir bien. Pero subieron y éste podría ser el quinto milagro de tan ilustre y añorado santo leonés, muy “bebido” en la noche del Jueves a Viernes Santo en la capital leonesa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Fronteras&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo se acercaba a uno de los pasos más desgraciados del final de la Guerra Civil española, el coll de Malrem. Ahora un pastor eléctrico te hacía saltar para evitar sentir el suave crepitar de la entrepierna, el cosquilleo en los bajos. Pero entre finales de enero y febrero de 1939, por aquí tuvieron que huir más de 5.000 exiliados. Muchos actos se han celebrado en este lugar a 1.130 metros de altitud, hoy paseado por franceses a la búsqueda de setas primaverales, vacas entregadas a sus quehaceres y excursionistas diversos que ríen para no llorar por tanta ignominia. El recuerdo es para ellos.&lt;br /&gt;La bajada discurrió por el margen izquierdo de la riera. Aguas ya francesas y cruce con nuestros vecinos del norte. En el paisaje humano llamó la atención  una moza decorada con los colores de la bandera catalana, sin saber uno de los  idiomas de la Catalunya Nord. Detrás venía él con bastante cansancio encima ante el tirón de la joven. El espino albar ponía las tonalidades blancas en medio de prados alpinos, bosques caducifolios de castaños y hayas y tiernos despuntes de hojas de tonos verdosos muy claros. &lt;br /&gt;Pronto La Menere, en el alto Vallespir, a 778 metros de altitud, se presentó como un pequeño núcleo poblado que te recibe con una tienda que copia el nombre del camino del norte, una fuente con agua no tratada que sabe mejor que la de tantos tratos de las ciudades y un lavabo público. Un detalle francés a tener en cuenta, así como el disponer también de una depuradora. Son esas notas diferenciales del territorio hermano. El pueblo quedaba atrás y la subida, delante.&lt;br /&gt;De hecho, la ascensión no paró hasta el final. Sobre el trazado del camino se ocupó nuestro guía. Profundizó en el el discurrir orográfico del recorrido y llegó a la conclusión de que iba por mal sitio. O sea, según este hombre creíble y muy versado en conducir mesnadas andarinas, no tenía sentido dar un gran rodeo para llegar al destino final. Según él, quien lo trazó, no tuvo en cuenta la lógica. Delante lo que había era un espectacular bosque aún desnudo, con multitud de castaños grisáceos que esperaban que la naturaleza les hiciera cobrar vida de nuevo. Y tú allí en medio de tanta altivez, pensando en que ante aquello eres un ser insignificante y no más importante de lo debido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Milagros&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El final de una parte de la subida sirvió para reposar, esperar al grupo y situarse en un lugar muy cercano a Notre Dame du Corral, enclave religioso.  Quizá fuera por estar al lado de un nuevo oratorio o por influencia de San Genarín, pero allí mismo se produjo algo parecido a un milagro tecnológico. Un Grmano que llevaba un walki-talki, lo tenia en la parte baja del el bolsillo, ésa que casi roza otras partes, y de pronto se le puso a vibrar. Notaba cierto cosquilleo extraño muy cercano a sus entrañas erógenas y vio que no había apéndices humanos al lado, ni propios ni extraños. Aquello no era normal, la función de vibrador se desconocía. La antena del aparato, de cierta dureza, también se agitaba con fruición, igual que el resto de la máquina. Tamaña excitación tuvo que ser cortada de cuajo a base de desmontar la fuente de alimentación, faena que costó bastante. Se desconocen los porqués pero ahí queda el consuelo con la máquina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Col de la Guilla y el final&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fuerte subida, cercana a una casa, desembocó en el coll de la Guilla, a 1.194 metros de altitud, un lugar donde antes decían que se veían caballos salvajes y hoy se ve la amplitud de un paisaje abierto, una carretera serpenteante y el autocar que esperaba para la consumación de la jornada en un restaurante de Espinavell. &lt;br /&gt;Coll d'Ares nos introdujo en el valle de Camprodon y nos condujo al pequeño pueblo donde el restaurante Les Planes nos esperaba, con una señora muy versada en servir embutidos y platillos propios de la zona. Buenos manjares para el apetito provocado por tantas subidas.&lt;br /&gt;Y allí discurrió la otra parte del día, la alimentación del cerebro que provocará una mejor mente y un gran corazón. Antes, unos versos muy bien recitados por quien sabe mucho de competencias lingüísticas y habilidades lectoras. Después, quien tiene su corazón colmado de gozos recurrió a una obra literaria muy bien aconsejada. Al parecer, ya se la había leído antes. Se le notaba en la claridad mental de sus palabras y en las continuas apelaciones a tratar bien el corazón. Últimamente él es un experto. Día y noche. Un gran libro que, de la mano de Valentí Fuster y Luis Rojas Marcos, nos ayudará en el arte de mejorar. Y una copa de cava que hay que agradecer a quien el día anterior celebró su santo, en honor a libros y a rosas. Un final feliz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como no podía ser menos, ante tanta literatura, recordemos las palabras de Franz Kafka para finalizar:&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;“Un libro tiene que ser el hacha que rompa nuestra mar congelada”&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;Terrassa, 1 de mayo de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-5761963481846395523?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/5761963481846395523/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=5761963481846395523' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/5761963481846395523'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/5761963481846395523'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2010/05/octava-etapa-del-gr-3-entre-beget-y.html' title='Octava etapa del GR 3, entre Beget y coll de la Guilla'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-2546090298759312795</id><published>2010-05-01T23:21:00.001+02:00</published><updated>2010-09-15T00:19:36.747+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='GR'/><title type='text'>Séptima etapa del GR 83, entre Olot y Beget</title><content type='html'>&lt;b&gt;¿Para qué sirven las polainas y los chupitos en la nieve?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Grmanos y GRmanas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Memorable etapa, de las que permanecen en la retina. Se le pueden poner muchos adjetivos a un paisaje con la nieve como protagonista, lleno de matices, de gradaciones, sin asomo de primavera más que en algunas mentes en el camino de vuelta, el invierno en los árboles, el frío llevadero con sudores incluidos. Y con la inexperiencia a los mandos de un vehículo que apenas se sabía por dónde se dirigía al destino final. Quien ponía Baget en el GPS ni lo detectaba. Tampoco le sonaba el nombre bien escrito, él que se autotitulaba como experto en viajes internacionales. Vueltas y más vueltas para ir y para volver, quizá con la intención de observar los efectos de la gran nevada en los postes “políticamente correctos” según la empresa, pero partidos y sin electricidad por la amplia Girona. &lt;br /&gt;La gran nevada provocó esa historia oculta que hay detrás de cada etapa. Los teléfonos no pararon de sonar la noche anterior. Hubo conatos para desconvocar, la prudencia antes que el peligro, el seco asfalto ciudadano antes que el camino mojado.  Pero los intentos de movilización para quedarse no triunfaron. De todas formas, las huestes estaban diezmadas y, a día de hoy, tampoco nadie ha investigado las causas de tantas bajas se supone que justificadas: enfermedades, miedos, compromisos, aversiones a la nieve y a sus efectos colaterales. Mucho autocar para poco personal. Quien no vino se perdió comprobar la gran nevada y saber para qué sirven las polainas.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Polainas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la alerta dada, hubo tiendas que agotaron las existencias de tal protección. Fueron pocas personas las equipadas pero las lucieron y bien. Nada más llegar a las inmediaciones de Ca la Nasia (recuérdese una comida de Navidad memorable aquí, con nieve a la puerta), el autocar parecía emular el casi “triunfal” paseo motorizado por Mont-Rebei, se veía que avanzaba “hacia el infinito y más allá”. No paraba y ya casi estaba en medio de un estrecho camino lleno de chopos. Cuando lo hizo, de pronto hubo quienes se agacharon y empezaron a tirar de correas, cintas y presillas. Luego hicieron un discreto desfile de modelos y mostraron polainas a cincuenta euros el par. Pero hubo otro que no llegó a mostrar su diseño más artesanal. Venía provisto de cinta aislante para proteger los pantalones en caso de necesidad. Y si hacía falta usaba también el papel de aluminio del bocadillo como refuerzo.  Dos modelos distintos para no mojarse con la nieve. Pero, al final, unos y otros, o sea, todos, notaron las humedades en los bajos. La nieve les mojó los pies en el tramo final. Hasta se vio el espectáculo de los más ortodoxos con los tobillos y las canillas empapadas por el sudor de la polaina. Van, la quitan, la guardan y luego viene la necesidad no cubierta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Chupitos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera parada fue en una curva con nieve a los lados. Mientras se consumaba el acto de la manduca, se efectuaron algunos estudios sociológicos, más profundos a medida que los chupitos pasaban a la sangre y se comprovaba su deseado efecto. El estudio más significativo fue el análisis y la clasificación grupal según fueran los motivos de la asistencia a esta etapa: había gente que vino para no caerse de los primeros puestos de la lista, la antigüedad es un grado y los galones no se pueden perder por una ausencia de este tipo, aunque la meteorología te hiciera dudar; otros vinieron por miedo a algún posible ERE temporal en GRMANIA; las ausencias decían que ya habían quedado marcadas, estigmatizadas con un no diploma u otras condecoraciones venideras. En resumen: los había convencidos de venir, los que no vinieron, los que se apuntaron y se echaron para atrás y los que, aun viniendo, intentaron convencer a otros para quedarse en casa. Como no hubo pacto, pues allí estaban. La nieve empieza a coger tonalidades diversas, los chupitos de anís del mono, los pacharanes y las botas empiezan a flexibilizar las lenguas. Dicen beber una especie de anticongelante especial para aguantar los rigores climáticos previos a la primavera. La moza más versada en alcoholes varios justificó su existencia así: “Yo vivo para dar felicidad a la gente”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Barros&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olot, Cap Sec, el antiguo Hostal de la Vall del Bac, cal Ferrer, la antigua escuela y seguir hacia el Bosc del Quer, corrimientos de tierras en 1988 con 300 metros del camino original desaparecido, can Cortal, el coll del Salomó y Beget. Todo esto y más con barro, hielo y nieve en una etapa de las de recordar. Fue única e irrepetible. En especial porque entre las polainas y los chupitos se combatió la rigurosidad de un clima que dejaba unas imágenes inolvidables. Desde el Coll de Salomó, el Pirineo de Girona parecía una muralla pintada de blanco, con una masía de las de antes allá abajo y con falsos atisbos de Beget, pueblo que se hizo esperar. Y, en medio, había que haberse puesto de nuevo las polainas, pero como que no. Para qué. La nieve a veces ya aparecía pisada por variadas especies según huellas: antes de la horma humana, dibujos de neumáticos todo terreno, o jabalíes y hasta animales con cuernos (no humanos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El pueblo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay quienes sorteaban licores a quien primero atisbara el destino final. Eran más ganas de llegar que de ser espléndidos, aunque esto siempre se ha dado. Varios anuncios falsos del esperado final no respondían más que a las ganas de levantar una estrella dorada (de vidrio). Como no podía ser menos, la subida final por Can Jeroni desembocó en la joya de un pequeño pueblo con la iglesia como su símbolo más preciado. El marco incomparable fue un restaurante de diseño, con servicio oriental bien “normalizado”, lavabo último grito en un entorno rural y sillas orientadas al sol y a la iglesia. Mientras se producía la reagrupación, el chófer venía presumiendo de una proeza: ser el primero en bajar por una carretera casi prohibida a los autocares, aunque la parte trasera guardaba las muescas de tal valentía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los alimentos y las bebidas se fueron compartiendo, mezclas tan diversas que a veces pueden provocar desazones posteriores. Como remate final los nuevos abuelos del grupo sorprendieron al colectivo andarín con bombones y vino pedro xeres. Todo delicioso. Tal cóctel fue tan explosivo que el camino de vuelta fue inenarrable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;De vuelta&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la bajada de temperatura cuando el sol se retiraba, aquí ocurrió todo lo contrario. Debía de ser por influencia de la frontera francesa de allí al lado, reminiscencias de cuando lo verde empezaba al otro lado de los Pirineos. Pues aquí el verdor de dentro del autocar era más que evidente. Freud y Young lo tendrían fácil para sus estudios de campo. Y, por si fuera poco, se produjo una llamada a quien tiene el tema “bajo mano”, hombre versado en teatros e interpretaciones varias. Su asesoramiento debió enervar aún más los ánimos. Cualquier frase o palabra era motivo para reverdecer el ambiente. “Voy y me pinto el ojo”, dijo una moza: probad a sacar matices y extrapolad a cualquier otra frase afín durante las más de dos horas del viaje de vuelta. &lt;br /&gt;Mientras, en la zona delantera, un ilustre Grmano (que no estaba para escuchar temas “traseros”: de atrás del autocar) sufrió un desmayo que, afortunadamente, no llegó a mayores, sólo a un susto. Quizá si se hubiera colocado en esta zona trasera no hubiera perdido el conocimiento, o sí. Risas, hasta la extenuación. &lt;br /&gt;Entre la nieve, los chupitos, el yantar, Beget y las polainas, pocas etapas han dado tanto de sí.  Fueron muchos momentos muy bien aprovechados. Una vez más.&lt;br /&gt;Y, para acabar, recurramos al actual entrenador del Arsenal, Arsène Wenger (otro hombre que, como Pep Guardiola,  cuando habla “dice cosas”): &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;“Un famoso dicho defiende que la única forma de estar en paz contigo mismo es si transformas cada minuto de tu vida en arte”&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;Terrassa, 4 de abril de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-2546090298759312795?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/2546090298759312795/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=2546090298759312795' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/2546090298759312795'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/2546090298759312795'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2010/05/septima-etapa-del-gr-83-entre-olot-y.html' title='Séptima etapa del GR 83, entre Olot y Beget'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-7679466014721904478</id><published>2010-05-01T23:18:00.000+02:00</published><updated>2010-05-01T23:18:16.193+02:00</updated><title type='text'>Sexta etapa del GR 83, entre Planes d'Hostoles y Olot</title><content type='html'>&lt;b&gt;Resbalones volcánicos a bajo cero&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Grmanos y GRmanas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La corazonada del día empezó con buenos principios. ¡Mira que resulta descorazonador esperar, esperar y esperar a que llegue el autocar y que no se presente! El corazón empieza a latir y las pulsaciones parecen adelantarse a un posible despiste de uno de tantos conductores como se han dado a conocer. Pero no, los buenos presentimientos se cumplieron. Tres cuartos de hora antes de la salida allí estaba, relajado, sin saber a dónde ir, despreocupado de la ruta, sin más sistemas de navegación que sus gruesos dedos, el ojo avizor y dejarse llevar por quien buenamente le orientara qué carretera coger. Ni se inmutaba, el pulso constante, mínimas preocupaciones, velocidad  adecuada y sobresaltos los menos. No parecía necesitar pruebas de esfuerzo, sus latidos no le debían delatar anormalidades coronarias, a juzgar por las formas (aunque a lo mejor la fiesta iba por dentro).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Preparativos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cabe duda de que hay padres espirituales que, mientras confías tus huesos al que va conduciendo delante, ellos te van preparando el camino hacia otras edades. Mira que dicen que es difícil afrontar “el fluir del río de la vida”. Pues aquí es fácil porque “quien a buen árbol se arrima...” Y hay quienes se protegen de lo que vaya a venir con los consejos de quien de los menesteres de las próximas edades sabe porque  se las trabaja y debe vivir bien con sus cuidados. &lt;br /&gt;Viendo a la tercera edad se aprende  y se descubre en lo que uno también caerá. Ellos también tienen su corazoncito, sus toques eróticos, incluso hasta hablan de encumbrados ex-presidentes que se dedicaban a volar en aviones preparados al efecto lujurioso y, después de tanta práctica oral también en despachos ovales, va y le sorprende un infarto. Al parecer, ya hace tiempo que las válvulas no le iban, pero otros músculos sí.  Con lo que la conversación también discurría hacia los derroteros pecaminosos de padres espirituales de verdad que caen en los placeres de la carne, o sea, acelerones sanguíneos muy humanos que no respetan ni la edad ni las creencias ni la tonsura. A lo que el padre espiritual ficticio sentencia y justifica: “Picha tiesa no cree en Dios”. Pero los chinos, que ahora también demuestran ser muy listos, ya lo dijeron en uno de sus proverbios: “Hay que escuchar a la cabeza, pero dejar hablar al corazón”. Pues a ello vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Tierras&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También se aprende en estos caminos cuando se juega a la confusión de los sonidos, tu oído como ya no capta bien todos los matices tiene que interpretar más de la cuenta para adivinar el objeto de la charla. Sin Sonotone ya empieza a ser complicada la vida. Por ejemplo, una moza va y dice: “Para encontrar uno joven y bueno, tiene que ser difícil y caro” y añade: “A mí los de l'Empordà me entran bien” Para resumir: “ Mejor que los envejecidos, me gusta más la chispa de los jóvenes” . Y aún pregona gustos más germánicos: “También me gustan mucho los de la cuenca del Rhin”.&lt;br /&gt;No cabe dudar a lo que se refería. No, no era aquello que te hace ser incrédulo en Dios. Más fácil, aún. Hablaba de vinos y de sus gustos. Por cierto, afirmaba que un buen vaso es bueno para el corazón, órgano que también transmite: “La boca pronuncia lo que el corazón apunta”.  Al final ella acabó acudiendo a mayores graduaciones que le produjeran más efectos beneficiosos.&lt;br /&gt;El camino parecía discurrir por terrenos estudiados desde la infancia. Era aquel juego de la imaginación en que el profesorado se empeñaba en que adivinaras que hace miles de años allí había un volcán. Y tú no lo veías porque la televisión podía más que el profe. Los árboles ocultaban aquellas explosiones terribles de las películas. Pues allí estaba el personal. Con los pies con sobrepeso por culpa del barro acumulado. Con varias iglesias y ermitas, Cogolls, una ermita que funcionó como castillo y antiguo templo pagano llamada Sant Salvador de Puig-Alder, que ahora es un refugio para caminantes. Un entorno que anuncia que el parque volcánico de la Garrotxa se aproxima. No sin antes cruzar una tierra arada que desemboca en una casa como si del Rastro madrileño se tratara. &lt;br /&gt;Los latidos aumentan a medida que los resbalones volcánicos verifican la inestabilidad del terreno. Zapatillas bien protegidas por capas y capas de restos de pasadas erupciones mientras el pausado discurrir por entre frondosas masas de bosque hace que las distancias entre grupos sean más que alargadas. &lt;br /&gt;Las masías aisladas entre restos de cráteres parecían estampas de épocas a punto de pasar página. Aquellos animales cuidados por personas ya mayores eran símbolos de un presente ya pasado. Parecían adornos bucólicos de un paisaje aderezado por altiplanos, ermitas y esa placidez previa a la entrada en la gran aglomeración de hayedos sin hojas. Todo en un ambiente plomizo, enmascarado por los colores grises y marrones de la naturaleza en reposo. No era un disfraz de carnaval, era el invierno que mantenía la temperatura constante: a bajo cero. Lástima que uno de nuestros Grmanos no pudiera asistir a este paisaje invernal, siguiendo indicaciones de reposo de galenos cardiólogos. Siempre hay que hacer caso a quienes tienen el corazón entre manos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Latidos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de las pérdidas en caminos fáciles pero con marcas enmascaradas, aquellas tierras volcánicas se presentaban tentadoras como para someterse a otros ritmos al final del recorrido. Olot significaba el final, pero también la reflexión , la puesta en común de sentimientos, la celebración de cambios, la valoración de frutos cosechados tras muchos pasos en amorosa compañía. Atravesar la capital de la Garrotxa descubrió fábricas de embutidos, zonas industriales y una sorpresa no imaginada por quien procede de las antípodas. Allí, al final, antes de entrar, ella observó que esos animales que viven a 3.000 km. de su lugar de nacimiento, aquí se ofrecían ya puestos en el plato. El bar destino final presumía de ofrecer carne de canguro. O sea, un gran salto de estos marsupiales hasta trasladarse congelados a tierras famosas por sus chacinas y derivados del cerdo. &lt;br /&gt;El intenso frío y el anuncio de los primeros copos de nieve se combatieron con los calores artificiales y con la demostración efectiva de los resultados de otros calores ya muy consolidados. El reservado para la ocasión acogió a un personal ávido de postres, cavas y demostraciones de lo que el corazón es capaz de hacer. Y allí, en aquel ambiente tan expectante, él hizo una confesión en público a corazón abierto. Hay que descubrirse ante nuestro mejor contador de cuentos, que esta vez no nos sorprendió con uno de los suyos. La prueba del corazón no engaña y si se declama en público, es sinceridad compartida. Fueron entrañables momentos donde lo evidente se vistió de amor emocionado y bien escrito. &lt;br /&gt;Hace unos años nadie pensaría en que tantos sudores y caminos iban a dar lugar a que una experta en corazones ajenos tuviera su “corasón partío” entre un experimentado y veterano Grmano y un niño que también le ha cambiado la vida. Esta vez no le quedó más remedio que ocuparse en serio de su propio corazón y descubrir por qué latía más fuerte. El 1 de enero de 2008 pasó algo, el pasear perros sacó a paseo otras sensaciones, todo se consolidó y aquí están las pruebas en la frecuencia cardíaca de ella mientras oía las palabras de él, se percataba de la glosa escrita por quien pasaba los sentimientos por el tamiz de la filosofía  y, al final,  veía el audiovisual tan bien compuesto por quien sin estar, también estaba allí. &lt;br /&gt;Los dulces y los brindis consagraron una sobremesa en honor a ellos, aunque el electrocardiograma de ella se predecía más que alteradoen aquellos momentos. Y, para rematar la jornada, qué mejor que hacerlo con esa bebida que dicen que es muy buena para mantener el tono cardíaco: el whisky. Los chupitos debían tener propiedades medicinales, a tenor de los tragos repetidos y de los efectos posteriores. Una moza llegó a declarar que los mejor de los GR es el camino de vuelta en el autocar. No es extraño. &lt;br /&gt;Y para todos los que ya gozamos de veteranía, ese mismo día 13 de febrero el nutricionista José María Ordovás, en EL PAÍS, nos dejaba un buen consejo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;“La fórmula de la longevidad es acostarse cada noche con la idea de que al día siguiente se tiene una misión”&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota:&lt;br /&gt;(No cabe duda de que tantos motivos fueron más que suficientes para que uno haya recurrido en tantas ocasiones a la palabra “Corazón” y sus efectos en esta epístola. En homenaje a ella, a sus amores y a sus cumpleaños)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terrassa, 4 de marzo de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-7679466014721904478?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/7679466014721904478/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=7679466014721904478' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/7679466014721904478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/7679466014721904478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2010/05/sexta-etapa-del-gr-83-entre-planes.html' title='Sexta etapa del GR 83, entre Planes d&apos;Hostoles y Olot'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-1446670523214175830</id><published>2010-05-01T23:15:00.000+02:00</published><updated>2010-05-01T23:15:17.475+02:00</updated><title type='text'>Quinta etapa  del GR 83, entre Osor i Planes d'Hostoles</title><content type='html'>&lt;b&gt;En invierno también se puede dar el salto y sudar&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Grmanas y Grmanos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inauguración del año 2010 estuvo llena de oportunidades para probar platos variados, frase poco afortunada cuando se dice después de la glotonería navideña. Pero eran “otros platos” los que, en sentido figurado, pasarían por delante del personal. Qué decir de la fortaleza física del grupo, una cuadrilla  altamente eficaz en etapas de fuertes subidas y bajadas. No se puede pasar por alto el poder para encaramarse y cruzar fronteras prohibidas. O qué decir de esa acomodación al ritmo bailarín de la sardana al final de la etapa, verdadero mimetismo con las tradiciones autonómicas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Habilidades&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, las habilidades físicas calentaron un ambiente propio de un invierno con sus rigores casi olvidados. Quienes se interesan más por los tiempos hechos en las carreras y a veces menos por los procedimientos, esta vez aguzaron su ingenio y memoria para dar rienda suelta a sus “habilidades” en marcha. En el autocar se contaron divertidas anécdotas, quizá precursoras de saltos posteriores. Por ejemplo, ese nadador que, en plena competición con el graderío lleno a rebosar, se tira, pierde las gafas, vuelve a cogerlas y se las pone, mientras sus competidores (de entre 70 y 80 años) le demuestran que a su edad  van más deprisa en el agua que en tierra. O ese otro sujeto que, en un campeonato de España, se le suelta el bañador y ha de dedicarse a bajar tiempo y a subir  la ínfima prenda en cada viraje para evitar el aireo de partes reducidas a la mínima expresión (por la acción del agua, se entiende). Y qué decir de quien pulveriza los tiempos de las carreras por asfalto pero en una fue tan veloz, con la vista tan fija en el horizonte, que no se dio cuenta de que delante de sus narices tenía una señal vertical de tráfico. El choque brutal con el apéndice nasal no le impidió luchar, una vez más, contra el cronómetro. &lt;br /&gt;Visto este planteamiento inicial, cualquier empresa del camino puede ser acometida. Con estas habilidades no hay valla que se resista. Desde la salida de Osor, las cuestas iniciales pronosticaban que el perfil con dientes de sierra sobre el plano  era verídico. Hasta unos perros ladraban nada más salir, quizá era una señal de advertencia canina llena de matices. Pronto la subida abre el paisaje y calienta músculos resentidos por las bajas temperaturas. La Mare de Déu del Part no era ninguna indirecta a nadie del grupo, era una ermita que predecía que después vendría el Coll de Nafré, a 610 metros. Este punto dejaba ver un amplio horizonte, con formaciones rocosas que algunos les encontraban almas gemelas. Pero la superficie a la que nos acercábamos sin duda estaba llena de agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Susqueda&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El agua embalsada se asomaba dibujando formas diversas según hubiera aproximación o lejanía, según las curvas dejaran ver las partes o casi el todo. En bajada lo que seguro que asomaría sería la gran pared. El muro de cemento, esa obra de ingeniería que tantas polémicas creó en otras zonas, o que tantas inauguraciones pasadas recogieron los NO-DOS. Una vez cerca, las señales estaban claras: había que comer. Primero la manduca, luego el estudio de la zona y después la dicotomía entre los más estrictos seguidores de las marcas y los liberales que no les importa adaptarse al medio y respetar las normas añadidas. &lt;br /&gt;Llenos los estómagos, las mentes confabulaban sobre cómo seguir el camino. Había que cruzar la pared por el acceso superior habitual. Pero una puerta metálica franqueaba el paso. Para los máximos seguidores del reglamento GR, su religión les impedía pecar contra las marcas y rodear por la carretera. Ser del sector estricto implica unas obligaciones. La solución fue evidente. Cierto retraso del grupo general y asalto a la verja, emulando la tradición de los mozos almonteños con la virgen del Rocío, el Muro de Berlín o a propiedades de ricos en momentos de necesidad. Contaban con orgullo cómo sus cuerpos se cimbreaban y ondulaban sus cinturas para que el salto de obstáculos fuera limpio. Incluso hubo un varón que dice que aprovechó su desinteresada solidaridad para intentar colocar sus manos como soporte o como empuje para amasar posaderas ajenas y femeninas e izarlas hacia lo alto. Al mismo tiempo, el resto describió una amplia curva para sortear el impedimento geográfico por un paso honroso, sin atentar a la normativa vigente. Mientras este personal se adaptaba al medio y acometía la subida desde la zona más baja, alguien con vista de lince oteaba el horizonte hacia las dos verjas prohibidas por la autoridad competente. Intentaba adivinar si aquello que colgaba de una alambrada era un escroto o no. Decía que con la edad esta bolsa masculina cada vez va más ligera, es un colgajo mayor y se balancea más, lo que pudiera dar lugar a que una púa de la verja hiciera mella en la envoltura testicular y rasgara tamañas partes. Nada, ni escroto ni lesión en el perineo ni gónadas ni otras glándulas de nadie quedaron heridas, sueltas y a la intemperie. Pasaron victoriosos ambas verjas por el arco de triunfo. Dieron el salto con soltura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Subidas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los 330 metros de Susqueda hubo que ascender hasta los 806 metros de Sant Martí Sacalm. Continuada subida a la que se temía, no tanto por falta de fuerzas sino por los estragos navideños en cuerpos castigados por celebrar con devoción culinaria nacimientos divinos. Una antigua pedrera enseñaba sus entrañas vacías mientras la ascensión continuaba sin parar hasta el final. A cada curva las vistas del pantano se agrandaban. De un lado pasábamos al otro. El agua en medio, allá abajo mientras otros líquidos en forma de sudor asomaban como efecto del esfuerzo. Sudores que pronto se enfriaban. Pero no. La subida no paraba. Cada uno a su ritmo. Mirar hacia arriba. Esto no acaba nunca. Otra vuelta. El pantano cada vez más grande. O sea, subimos sin parar. Y allá abajo estábamos hace un momento. O sea, hemos subido más. Y más sudor. Fíjate, restos de nieve. O sea, antes el agua líquida del pantano, ahora las gotas de sudor que se evaporan o bajan por la frente, ahí el agua sólida y blanca a los lados del camino. La pista parece no tener final. Se corona arriba pero sigue subiendo. Pronto se adivina el poblado disperso de Sant Martí Sacalm. Casa de pagès, ovejas, vacas. Vida animal. Y, como un faro marino, allá arriba está la Mare de Déu del Far. No, no se trata de seguir subiendo. Llegados a este punto, bajemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Temas digitales&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La bajada era seguida, mojada y con cuidado. Piedras que resbalaban. Ese musgo verde tan peligroso si se pone la zapatilla de goma encima. Si todo lo que sube baja, bajemos. Pero antes, los primeros tuvieron un pensamiento digital. Se imaginaron cómo iría nuestro rapsoda con su dedo. Intuían cómo lo iría ajustando al suelo, un movimiento para acá, otro para allá. Ahora lo levanto. Luego lo acomodo. Que no tropiece con una piedra. Que no me lo toque nadie. El dedo saltarín de un lado a otro dentro de la bota se comportó tan bien que le dejó llegar por sus propios medios. Luego también se supo que otro atleta tuvo que enfrentarse con su uña rebelde. Otro dedo retando a su propietario. Pudo el dueño. Días después, lo trasladó a tierras alicantinas y lo sometió a una media maratón. Y ahí está con la gratificación: un tiempo brillante. Todo gracias al esfuerzo y al buen comportamiento del dedo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Redimir penas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cruce con la vía verde del carrilet hacia Girona anunciaba el final. Bicicletas y cazadores esperaban al acabar en Les Planes D'Hostoles, a 350 metros. Poco a poco el grupo se  juntó y el autocar trasladó al personal al meollo del pueblo de Anglès. A ese sitio donde en diciembre hubo comida navideña pero ahora tocaba otra versión más apegada al entorno. El sitio escogido estaba en el centro del pueblo. Una feria multiétnica  y multiproducto era el marco incomparable de la ambientación posnavideña e invernal. Junto al bar, en la misma plaza, una cobla tocaba sardanas. Como cuando la valla, aquí también hubo división: una parte del personal comió fuera y disfrutó con el ameno sonido de las sardanas, mientras se formaban corros de gente que bailaba. Otros se refugiaron en el interior, en un bar añejo, de los historiados, el bar Gubau.&lt;br /&gt;Llegados a los postres, el plan parecía sacado de la película “El Golpe”: con amplia sonrisa el afortunado encargado de la lotería devolvía el dinero jugado, asesorado por su ayudante de campo. Lejos, observaba la escena el recaudador de la paga mensual por derechos a salir de excursión. Él veía la cara de felicidad del personal, cómo introducían en sus carteras el reintegro de la lotería. ¡Ay, infelices, ignorantes! Cuando el reparto llegó a su fin, se levantó el recaudador y su ayudante y atacó a los bolsillos. ¡Qué poco duran las alegrías en casa de los pobres! Aquellos billetes fueron a parar a quien de temas bancarios sabe mucho. Pero las cifras no cuadraban. Inmediatamente se formó un sanedrín de crisis en una mesa. Repasaban cifras, se estrujaban los sesos para averiguar dónde estaban los veinte euros que faltaban. Hubo incluso intervención especial de expertos fiscales y auditores.&lt;br /&gt;Mientras, el grupo del exterior estaba realizando una labor que nunca seremos capaces de agradecerles. Imbuidos por el hilo musical de la sardana en directo mientras comían, se lanzaron al ruedo y bailaban con gran soltura de movimientos. En realidad, GRMANIA tenía una deuda con Anglès y ellos estaban redimiendo las penas. Aquella promesa navideña de cantar sólo villancicos en catalán se incumplió con creces en el restaurante Ca L'Elisa. Por tanto, había que saldar la deuda, redimir aquella afrenta con la cultura del país y con el incumplimiento de la palabra dada. Ésta era la mejor ocasión para hacerlo. Y se hizo. Y también se descubrió que quien más sabía bailar sardanas era porque en su juventud este baile le sirvió para no se sabe qué con un amor platónico.&lt;br /&gt;Con la lección aprendida, con la deuda saldada, con el orgullo del deber cumplido y con la mirada hacia el frente (hacia el autocar, claro), llegó el momento de partir. Pero antes cada persona tuvo un detalle con el pueblo hermano de Haití. Ahora fue un acreditado bancario quien recaudó los donativos y los ingresó donde corresponde. Fue algo más que un detalle para cerrar. Un buen momento para recordar aquella frase de Kevin Kelly:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;“Nadie es tan inteligente como todos a la vez”&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terrassa, 30 de enero de 2010&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-1446670523214175830?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/1446670523214175830/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=1446670523214175830' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/1446670523214175830'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/1446670523214175830'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2010/05/quinta-etapa-del-gr-83-entre-osor-i.html' title='Quinta etapa  del GR 83, entre Osor i Planes d&apos;Hostoles'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-1732741791522990869</id><published>2010-01-01T22:59:00.001+01:00</published><updated>2010-01-01T23:01:23.116+01:00</updated><title type='text'>Cuarta etapa del GR 83, entre Sant Hilari Sacalm y Osor</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Resistir para celebrar&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grmanos y Grmanas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Resistir es vencer”, era la pintada que recibió a un grupo tan variopinto como éste en Sant Hilari Sacalm. Acostumbrados a otras épocas de alto voltaje reivindicativo, la frase tan actualizada debía responder no a cambios políticos sino a preocupaciones ambientales. No querían la línea de muy alta tensión. Por eso había que resistir. Aunque, si de resistencia hablamos, el actual autocar sometió al personal a un frío invernal dentro del habitáculo. Claro que hubo que resistir el aire frío, la ventilación inoportuna, los intentos de calentar el ambiente. Y qué mejor que entretener la mente colectiva con disquisiciones variadas que focalizaran los fríos hacia cuestiones candentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la parte de atrás un grupo se lanzó al ruedo (nunca mejor dicho) de si corridas sí o no. Como que de unas todos estaban de acuerdo se pasó a las otras. Y aquí hubo quienes creyeron que Cataluña es diferente, va un paso más allá y debe prohibir tamaña aberración. Otros estaban en contra de tamaño espectáculo pero estaban en contra también de tantas prohibiciones como cada vez hay. Del ardor dialéctico se pasó a pedir consultas y más consultas, referendums y lo que haga falta. Y más en la zona donde estamos, casi con las urnas aún calientes de independencia. Llegados a este punto, se solicitó también hacer otra consulta sobre si los pájaros domésticos deben estar dentro de la jaula o no. O si los billetes de Félix Millet deben estar dentro de una caja fuerte o se debería abrir y esparcirlos urbi et orbe. También se hubiera podido debatir ese caso que honra a Grmania, quizá de los únicos en esta comunidad autónoma: ese Grmano seguidor de un galáctico y “christiano”club de fútbol que fue un entusiasta organizador de una consulta independentista (para que ganara el sí, por supuesto). Puestos a acoger, que vengan cuantas saharauis quieran. Aquí cabemos todos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;De pie&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino fue un puro trámite en días previos al invierno. Amplia superficie, sin dificultad. Un paseo tranquilo, calmado, justificable por el estado de la naturaleza y por las celebraciones finales. Mucho personal, un hito en las cifras de afluencia de esta hermandad. Mientras, el infiltrado  observador, perteneciente a grupos paralelos muy serios y bien organizados (casi cuadriculados), notaba los movimientos del personal. Su escepticismo era evidente. Como si pensara en a dónde iba esta gente y qué se traían entre manos en momentos anteriores a la Navidad (llamadas ahora “fiestas de invierno” por las máximas autoridades educativas catalanas). Pero este sujeto se debería convencer luego que las apariencias engañan. Y así debió quedar cuando los actos del público comensal le demostraron que, con aparente poco orden pero sí con mucho concierto (buenos maestros/as de juergas tenemos), se articuló una jornada memorable, de las que hacen historia. A pesar de intercambios de impresiones divergentes en regalos y otros temas (necesarios para ver mejor la realidad), el programa de actos siguió un ritmo marcado casi “en ningún sitio”. Anarquía organizada con un sabor muy agradable .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El frío apretaba, la desolación invernal aclaraba el paisaje, al fondo el Canigó nevado, camino despejado, el sol se cotizaba al alza. Paisajes abiertos, tranquilidad, campechanía, relajación, pocos kilómetros, ninguna dificultad, suave subida, bajada hasta el final. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desayuno también marcó otro hito. Transcurrió de pie, muy poco personal en tierra. Y una parte del suelo era una pura capa de látex usado. Restos de placeres condenados por ligas antiabortistas, puritanos al uso y censores de los buenos momentos de la carne. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Celebraciones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subida. En la parte de arriba se desechó llegar aún  a lo más alto. Para qué. Se iba a lo que se iba, para qué dar rodeos y hacer cundir el camino. Tranquilidad, animales sueltos, perros sujetados para evitar lances, pista forestal plana, relajación general hasta Osor.  Un vistazo a la iglesia, autocar y a comer en Ca L'Elisa, en Anglès. Gran ambiente, el personal dio la sensación de satisfacción. Una parte del sector femenino anotó cierta evolución de la lascivia a la gula. Habrá que tenerlo en cuenta. La animación subió de tono, el cava personalizado completó el efecto acumulado de los alcoholes anteriores. El equipo de animación fue excelente (“Todo esto lo hacemos por ellos”, se sinceró el gran animador  a la salida). Quien buscó el local se hacía cruces. La  promesa previa que casi le juró al dueño para que nos acogiera se hizo añicos. Le había prometido  que se cantarían villancicos en catalán. No parece que el Asturias patria querida, el vino de Asunción y el todos queremos más le molestara en absoluto. Hasta no nos cobró los cafés y ofreció repetir de todos los platos. Visto lo cual, se contempla volver en otras ocasiones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de jornadas como ésta y de tantos años pasados en agradable compañía con todos vosotros y vosotras, permitidme cerrar el año con un texto antológico de &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Mario Benedett&lt;/span&gt;i, poeta y escritor uruguayo que murió este año que pronto acaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Primero que todo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.&lt;br /&gt;Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.&lt;br /&gt;Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.&lt;br /&gt;Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.&lt;br /&gt;Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.&lt;br /&gt;Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.&lt;br /&gt;Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.&lt;br /&gt;Me gusta la gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.&lt;br /&gt;Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente; a éstos los llamo mis amigos.&lt;br /&gt;Me gusta la gente fiel y persistente, que no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.&lt;br /&gt;Me gusta la gente que trabaja por resultados. Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.&lt;br /&gt;Mario Benedetti&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terrassa, 23 de diciembre de 2009&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-1732741791522990869?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/1732741791522990869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=1732741791522990869' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/1732741791522990869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/1732741791522990869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2010/01/cuarta-etapa-del-gr-83-entre-sant.html' title='Cuarta etapa del GR 83, entre Sant Hilari Sacalm y Osor'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-3266417325812027773</id><published>2009-12-13T16:53:00.001+01:00</published><updated>2009-12-13T17:01:35.512+01:00</updated><title type='text'>Tercera etapa del GR83, entre Riells Viabrea y Sant Hilari Sacalm</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Si bebes, camina con orientación&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grmanos y GRmanas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay como las cosas bien organizadas y cuando tocan. O sea, que un autocar llegue a la hora se agradece. Y que, cuando pones pie en el destino, un selecto grupo de azafatos y azafatas te reciba a pie de plataforma con gustosos detalles, se agradece aún más. Todo con un orden y una puntualidad que provocó ciertos ánimos algo disolutos al pasar del verlo al degustarlo. Cada vez hay más motivos para celebrar algo, Y también es un detalle que las celebraciones se compartan cada vez más. Una ilustre Grmana quiso compartir la nueva década de forma dulce y tentadora. Como durante el verano una empresa chocolatera dice que no vende sus productos, la anfitriona debió buscar las primeras cosechas del otoño y el personal comprobó cómo la publicidad a veces no engaña: “inconfundible, incomparable: ¿qué haría yo sin él?” (está claro: es su marido). Los bombones bien perfumados por dentro con variados licores, los cafés y las botellas de espirituosos, todo el conjunto creó un ambiente tan agradable y dicharachero que se extendió a lo largo de la etapa. La orientación se resintió. Quizá quienes asuman ser guías del camino debieran pasar por un control previo de la composición de la sangre en vena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Búsqueda&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una pareja se perdió. Así de claro. Y durante bastante rato. Parece que no habían bebido demasiado. Lo que estaba claro es que hacía tiempo que no se veían. Y se perdieron. Seguían marcas pero debían ser contrarias, porque llegaron al punto de origen. Mientras, las unidades de transmisión no perdieron el contacto con ellos. Al final, esperaban en la plaza de Arbúcies, rodeados por pancartas que anunciaban alguna independencia, mientras grupos de interculturales llenaban el espacio público. La anchura de un camino con árboles de ribera permitió disfrutar de los colores del otoño y pisar las hojas caídas. Alcornoques, encinas, álamos y chopos que irían cambiando a medida que se dejaban los 487 metros de Riells y se llegaba a las cercanías de Sant Climent, a 680 metros, con los restos de una ermita. La altura propiciaba buenas vistas llenas de cortinas de niebla que dibujaban otra realidad de una naturaleza disimulada por este manto meteorológico. Una subida tensó los ánimos, quemó alcoholes y recordó que se había de parar para lo de las fuerzas. Mientras la comida importaba para unos, la búsqueda de los perdidos era fundamental para una minoría. En estas situaciones, las dudas humanitarias asaltan por momentos a algunas mentes. En fin, la bota debe curarlo casi todo. &lt;br /&gt;Tres zonas naturales: Parc Natural del Montnegre.Corredor, parque natural del Montseny y Les Guilleries. Cazadores, buscadores de setas y Grmanas que buscan disimulados lugares para sus quehaceres fisiológicos. Mientras los de la escopeta otean, ellas los vigilan: parece ser que no quieren ser “cazadas” in fraganti. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Plan E&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La subida, después del alto en el camino, condujo a un bosque caducifolio que se iba despojando de su vestidura a causa del viento. Las hojas cubrían la carretera y daban trabajo a dos operarios que pulían el asfalto otoñal con maquinaria diversa. Alguien miraba si ambos pertenecían al Plan E, pero no se veía ningún cartel de esos que inundan el Estado y que cada uno vale 1200 euros: “Obra ejecutada por el ayuntamiento de Riells, Plan español para el estímulo de la limpieza continua de las carreteras en otoño”. No, dijeron ser pagados por el ayuntamiento y su cometido debía ser vigilar la caída de hojas y perseguirlas hasta el cubo de la basura. Debían ser más rápidos que el viento. La lustrosa carretera debía ser para facilitar el acceso a un complejo hotelero apto no para todos los públicos. Allí otros seguían abrillantando las carpas, zona de piscina, fuentes y jardines varios. Ceremonias civiles a un lado y lo demás, al otro. Una Grmana dijo haber comido allí y bien. Y aquí, más camino, subida continuada hasta descubrir las primeras casas de Arbúcies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Heroínas anónima&lt;/span&gt;s&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca tendrán un monumento. No saldrán en los diarios. Se las olvidará. No importa. Ella, de Can Callís, es una heroína. Sola, atiende a su padre y a su madre, ambos en silla de ruedas. Y se levanta pronto, atiende tierras y animales, hace vino y pone cara de felicidad. Cuando alguien le habla de la ley de dependencia se ríe. Echa de menos cuando aún tenía más fuerzas. Derrocha vitalidad. No se queja en público. Y cada día hace comidas de las de antes. Parece feliz. &lt;br /&gt;Buena entrada en Arbúcies, el pueblo de las carrocerías de los autocares, con referendums a la vista (“¡son pocos pero hacer un ruido...!” dijo alguien), plaza porticada, cerca el castillo de Montsoriu, con una fuente accionada por un curioso mecanismo. El pueblo donde se fraccionó el grupo, el autocar fue, vino y volvió. Fue el sitio donde los que no siguieron se perdieron un buen trozo en subida con un paisaje de La Selva sublime (“el paisaje es maravilloso si hubiera tiempo para mirarlo”, alegó un Grmano al llegar a Sant Hilari).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Pasar por la piedra&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guía oficial así lo dice. Transcripción. En este recorrido del Gr está la “piedra de Serrallonga”, una piedra plana donde dicen que el famoso y legendario bandido “pasó por la piedra”...¿a quién? Al propietario de una masía. La subida era continua, fuerte, apta para poner a prueba las fuerzas finales de caminantes que echaban de menos antiguas etapas como ésta. Joanet, un núcleo en medio del camino. Los bosques dejaban ver los perfiles de una perspectiva formada por las montañas del Montseny. Cerca, allí al lado, los abetos cultivados para ser vendidos en la próxima feria de Espinelves. Muchos abetos que dieron paso a Can Faustino, un criadero de caballos. Y, después, al castillo d'En Roca, una mansión situada en un promontorio ya dentro de Sant Hilari. El destino final estaba cerca, aunque no para todos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Recibimientos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí se daba la bienvenida con aplausos a los que llegaban por el GR. Mientras un distinguido Grmano te recibía con la habitual jarra de cerveza (¡qué detalle!), había responsables expectantes. La escena era curiosa: en una mesa al sol, el coordinador abría la caja recaudadora, bajo la atenta mirada de una inspectora de Hacienda que hacía tiempo no aparecía por estos lares. Quien llegaba era abordado por el cobrador de la etapa, aunque no hubiera empezado ni a comer. Despojado el interfecto de sus dineros, caía en manos del nuevo lotero, el cual le transmitía ilusiones del tipo ¿y si cae aquí?. &lt;br /&gt;Mientras, una pareja se guiaba por el walki para llegar. “sigue las marcas y llegarás al bar la Báscula”. Consulta sobre si iba bien o no. “No te preocupes, tú sigue adelante”. No aparecía el bar del toldo rojo. Consulta. “Tú sigue, no te preocupes”. La pareja, con rostro preocupado, debía recordar la añorada etapa andorrana por la Vallmadriú. Pasan el pueblo, continúan, preguntan a alguien y dan marcha atrás para encontrar el destino final. Enfado lógico.&lt;br /&gt;No obstante, aun siendo ella víctima de tal confusión, agradecer su invitación a cava. Otro aniversario. Felicidades a ambas. Alegría por la vida que continúa. Podría ser un Viva la Vida cantado por rostros que emocionan (mirad sus caras). &lt;br /&gt;Viva la vida y viva la solidaridad, según el budismo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo soy uno pero los demás son muchos”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terrassa, 28 de noviembre de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-3266417325812027773?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/3266417325812027773/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=3266417325812027773' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/3266417325812027773'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/3266417325812027773'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2009/12/tercera-etapa-del-gr83-entre-riells.html' title='Tercera etapa del GR83, entre Riells Viabrea y Sant Hilari Sacalm'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-9200005336804229559</id><published>2009-11-07T22:25:00.002+01:00</published><updated>2009-11-07T22:28:24.455+01:00</updated><title type='text'>Segunda etapa del GR 83, entre Collsacreu y Riells</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Café, copa y aguas...(de La Tordera)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GRmanos y GRmanas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos han convencido de que esta crisis galopante está en nuestras vidas (o nuestras vidas ya estaban en crisis desde antes de estos momentos), pero lo que uno nunca se imaginaba es que una etapa de un GR sirviera para negociar la continuidad de un puesto de trabajo. Así. Tal cual. Llegar tarde dos días un autocar ocasionó algo más que preocupaciones grmanas por la ya casi habitual impuntualidad de empresas subcontratadas. &lt;br /&gt;Esta vez la tardanza derivó en amenazas de despidos. O sea, GRMANIA puede llegar a poner a un trabajador en la calle. (“¡Es que es muy fuerte!” que dirían los modernos jóvenes deslenguados tipo pijo). El conductor fue avisado de que cuando llegara a la empresa tendría la carta de despido. Mientras los comensales levantaban frías jarras de cerveza, hubo quien tuvo que llamar al dueño de Moyano, al jefe de la empresa de autocares, hablar con el conductor, negociar con los tres por separado, pactar para evitar un parado más (y van...). Así es la vida. Ni en las etapas de GR hay descanso. La promesa fue que el incidente no tenía tanta importancia a nivel laboral y que el trabajador seguiría al volante. Se desconoce si “del dicho al hecho hay un trecho”. O no. Tampoco se sabe si el autocar llegará puntual al próximo GR.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Café&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay Grmanos que cuando cumplen años y encima acaban una maratón saltan en su seno de tanto gozo que cargan con desayunos para calentar motores. La parada primera en boxes fue un despliegue de gustosillas sugerencias para echar al gaznate. Los termos con el café, los bombones y galletas variadas y los “magnos” licores fueron un lujo que se agradece a quien con tanto esfuerzo corrió muchos kilómetros. Los principios del camino pintaban bien. No fueron “las gotas” las que parecían motivar un espejismo a lo lejos. Aquel ser humano con antena era una imagen real. Allí, en la urbanización de Collsacreu, estaba él acompañado de una antena que parecía un pendón y un aparato conectado a esas modernas guías llamadas satélites. Al joven, de pocas palabras, le costó explicar algo a los discípulos que querían aprender. Seguro que, si hubiera probado algo “magno”, su lengua sería más ágil. Dijo estar cartografiando el terreno con tecnología GPS. &lt;br /&gt;Los caminos eran amplios y con buenas vistas. Una vez superada una urbanización a caballo de dos vertientes de la sierra litoral, el mar se dejaba ver por un lado y toda la sierra del Montseny por otro. El otoño y el día soleado y tranquilo predecía que mucha humanidad se movería por los caminos. Los motores de los quads rugían con prisa, para verse parados luego en un restaurante. Aguerridos jóvenes hacían cabriolas con sus bicicletas en fuertes subidas, “sacando pecho” cuando notaban que eran mirados. Los cestos y sus amos perseguían pequeñas castañas o setas de difícil adquisición. Coches aparcados con sujetos de los que sacan el chándal a pasear para estas labores o para ir a comprar el periódico, el pan y el tortell los domingos de guardar. Basura en el bosque de quienes confunden el paisaje con una inmensa papelera. Y en medio, las huestes de GRMANIA seguían andando entre castaños jóvenes que ya se tiñen de amarillo, rojizos frutos del madroño, las erizadas protecciones de las castañas por los suelos y el Turó de l'Home, les Agudes y el Matagalls al fondo. Allí, al lado, pegado en una pared, un significativo cartel que, leído con detenimiento, dice más de lo que pone: “Se ofrece muchacha joven española responsable para limpieza”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Cruces&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida discurre por conversaciones variadas. O esa filosofía para entender el fin de las personas, cuando llega la hora de que el acabar es llegar a puerto sin ser un naufragio. El trote por entornos sombríos y tranquilos permite distanciarse de lo cotidiano aunque se hable de ello, reírse de la mediocridad aunque mañana se caiga en ella, encarar nuevos proyectos aunque luego queden aparcados en el baúl de los recuerdos. De eso se trata el caminar en grupo. Y también parar y comer. El lugar elegido casi que aún conservaba huellas de pisadas anteriores. En sus cercanías se cruzaba el GR 5, el GR 92 y el GR 83. Sant Martí de Montnegre gozaba de buena salud, su ermita acogía a comensales distribuidos en círculo y provocaba significativos comentarios. Nuestro rapsoda se preguntaba cómo a menudo las paradas se hacen al lado de construcciones religiosas. Y él mismo completó la duda: “A la sombra de la Santa Madre Iglesia, con el alma cargada de pecados”. Allí volvieron a aparecer los dulces y los licores, las delicias de los postres compartidos, las botas y los botes de cerveza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Entornos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Montnegre andando ofrece rincones desconocidos para ese gran público que rodea este parque natural. El olor a humo anuncia aisladas masías que aún perviven habitadas. Otras ya son restos de la arquitectura rural. Asoman cultivos otoñales que esperan su recolección. O, en medio de un camino, el tractor cargado de madera. O esa sierra que quiebra el silencio mientras trocea árboles caídos. Anchos y plácidos caminos sin dificultad que, en un momento dado, desembocan en un turbador ruido muy bien identificado. Al fondo asoma cemento, un gran panel electrónico informativo y vehículos que no paran de pasar en ambas direcciones. Es una autopista, ésa que tantas veces se ha pasado. El camino del norte o del sur. Las habituales señales del GR 83, con flechas y el cartel de “Al Canigó” se han cambiado por la rapidez, por la velocidad. Debajo del puente que cruza esta rápida vía hay concentración de personal para el momento cumbre de la etapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Pasos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí al lado había agua. Era un río muy femenino. Era La Tordera, tan suave, tan diferente en su nombre. Así como la autopista se franqueó por debajo, el caudal de agua hubo que cogerlo por en medio. Primero, dudas y búsqueda de puentes. Ni a la izquierda ni a la derecha se oteaba nada parecido. No quedaba más remedio que probar el agua que bajaba del Matagalls y de Les Agudes. Por tanto, manos a los cordones, buena estabilidad, correcta situación de las extremidades y limpieza de zonas muy bajas. Hubo tres velocidades de paso: la exprés, la tranquila y la mecánica. La rápida fue quien no se descalzó y cruzó  a gran velocidad. Al parecer, fue debido a que ella ya había dicho que pensaba comprar unas nuevas botas y a éstas las castigó con mojadura integral. El grueso del pelotón fue tranquilo per a velocidad diversa. Las posturas y los equilibrios eran diversos: zapatillas que colgaban del cuello, bastones lanzados como flechas, pantalones arremangados que caían hacia el agua, cuidados con movimientos bruscos, máquinas de fotos expectantes a la caza de posibles y no deseables caídas (casi siempre se ríe uno de lo malo que le pasa a los demás), ella con la mochila de la que pendían “alas” de corcho. Y él varios metros más abajo que seguía buscando un puente. &lt;br /&gt;Mientras el personal observaba cómo los pies habían mejorado de color, nuestro “salvado de las aguas” en una tapa anterior desistió del intento. Quería preservar su organismo de anteriores neumonías almerienses. Evitaba pasar, y eso que la primera fila del otro lado era ocupaba por algunos “paparazis” expectantes. Optó por descalzarse y, como no quedaba más remedio, afrontar el agua con más equilibrio que en otros momentos históricos, no escorarse y salvar el tipo como el resto del personal. Y en ésas estaba cuando acudieron dos vehículos oficiales en su ayuda. Hay tantos y por todos los lados que, en esta ocasión, los dineros del contribuyente se invirtieron en salvar posibles resfriados a uno que cotiza a Hacienda. Por tanto, pasó el agua bien escoltado y en vehículo todo terreno. Se descalzó pero no se mojó. No obstante, las malas lenguas sospechan que, con las nuevas normas de intervención de los equipos de salvamento, quizá le llegue alguna factura por los servicios prestados. Pero, en este caso, no hubo negligencia ni falta de equipación adecuada. Sólo se echó de menos obra pública, o sea, un puente (sin comisiones de por medio). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Copas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados a Riells Viabrea, había que buscar el lugar escogido por el conductor. Desde primera hora de la mañana parece que quiso recompensar al grupo de alguna forma. No se sabe por qué pero acertó a la primera cuando a buena hora anunció que ya nos tenía reservado el bar. Con este detalle hubiera sido suficiente como para salvarle del despido. Por el camino hubo quien cogió prestados kakis de un árbol. Otros, parodiando este buen tiempo que en algunos sitios llaman “el veranillo del membrillo”, vieron un árbol cargado y le ayudaros a liberarse de algunos frutos. &lt;br /&gt;El lugar elegido para la comida era muy apropiado para seguir con temas acuáticos: bar La Piscina, terraza con vistas a esta masa de agua y un hecho sin precedentes muy publicitado por las mozas. Dijeron que por primera vez veían más cola en los lavabos de hombres que de mujeres. Un hecho histórico. Alegaron los sujetos que esperan el turno para la micción que las próstatas tenían ciertas similitudes o actos reflejos. Aunque hubo quien dijo: “Eso es utilizar la ciencia para ocultar el vicio”.&lt;br /&gt;Enormes jarras, abundante cerveza y las copas de cava para celebrar el aniversario de un ilustre Grmano que tuvo este significativo y vituperado detalle. Y el preciado líquido a la temperatura adecuada. Él y su familia siempre han sabido mucho de vinos, aceites, arroces y cavas. &lt;br /&gt;Con un tiempo soleado, la temperatura interna y externa en sus justos grados, preparados para afrontar la noche con el regalo de una hora más, podemos dejar la crónica con un juego de palabras publicitario que nos puede hacer pensar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“Lo que se ve, es una visión de lo invisible”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terrassa, 29 de octubre de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-9200005336804229559?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/9200005336804229559/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=9200005336804229559' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/9200005336804229559'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/9200005336804229559'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2009/11/segunda-etapa-del-gr-83-entre.html' title='Segunda etapa del GR 83, entre Collsacreu y Riells'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-26787458292984326</id><published>2009-10-11T20:55:00.000+02:00</published><updated>2009-10-11T20:57:10.164+02:00</updated><title type='text'>Etapa 1 del GR 83, entre Collsacreu y Mataró</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Lujos (in)necesarios con toques chumbos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grmanos y GRmanas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iniciar una nueva temporada senderista es uno de esos lujos necesarios a partir del mes de septiembre. Tras casi tres meses llenos de actividades diversas, el reencuentro pudo haber significado un pleno histórico pero no. Las cifras parecían una declaración de buenas intenciones, como si de un año o curso  nuevo se tratara. Algo de eso debió adivinar quien se encarga de los carruajes y... lo nunca visto. Un lujo innecesario. Autocar de dos pisos y 80 plazas. Parecía un autobús de uso turístico, un papa-móvil o uno de esos escenarios para pasear los ídolos pentacampeones. Los más aventureros, los amantes de emociones cercanas al balanceo, los que antes iban al “gallinero” en los cines, quienes querían ver el mundo de forma más amplia: escalera de caracol y arriba. Abajo quedó un personal más sosegado, propenso a tocar temas culturales y de cualquier otra categoría. Por allí se paseó Lisbet Salander, gozó de grandes admiraciones entre quienes devoraron las casi tres mil páginas de su fallecido autor. También estuvo presente la catedral de Vitoria, por aquello de los pilares de la tierra. Aunque también los hubo que, más pegados a la realidad, consultaban el libro del GR 83 y conducían al novel conductor hacia el nuevo destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tierras diferentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Mataró ya se ojearon playas donde lucir abdominales y bronceados con (y mejor sin) marcas del bañador. Una ciudad tan textil para bañistas que dejaron en casa prendas tan escasas de telas como aquellos tangas ya históricos. Pronto los aires del interior venían cargados de perfumes reivindicativos. La carretera adquiría altura mientras las pancartas de nuevos presidentes, las banderas esteladas y las pintadas diversas anunciaban que se iba a tener el honor de atravesar el pueblo que ya muchos sabían colocar en el mapa sin recurrir a Google Maps. Hasta hubo quienes intentaban adivinar cuál era la piedra independentista que causó roturas falangistas.  Así como antes estos pueblos servían de protección ante ataques por mar, ahora lo nuevo parece ser que sopla de tierra hacia todos los confines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;A 360 metros&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde estas alturas se veía un panorama prelitoral con ribetes marinos. La urbanización de Collsacreu fue el inicio de un tranquilo recorrido hacia el preciado baño y la jarra bien fría, servida por un histórico amante de las Harley-Davison al borde del mar. De salida, los ánimos se preparaban para un recorrido no exigente, por pistas y cuesta abajo. Un territorio cercano al santuario del Corredor, la font del Mal Pas, Sant Martí de Mata, Sant Miquel de Mata, Parque Natural del Montnegre-Corredor, el Mataró agrícola, la ermita de Sant Simó y la playa. Pero quienes quisieron bañarse tuvieron que hacer una operación de dos en uno. Presionar una mochila para que quepa el atuendo de baño, envuelto entre el bocadillo, la ensalada,el repuesto de ropa interior (o no), la toalla y demás enseres para retozar honestamente en el agua. Por su aspecto los conoceréis a esos seres que ven una boya en el agua y quieren conquistarla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Joyas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los amplios caminos propiciaron una diversidad humana relacionada con la gran urbe de abajo. Era sábado y tocaba deporte. Bicicletas de gran valor, atuendos casi con tejidos inteligentes, multicolores, fibras en cuerpos con ganas de subir. La fiebre deportiva se acompañó con  algunos  vehículos motorizados que sorteaban al personal como podían. Eso sin faltar vigilantes del Parque de diversos uniformes, pero todos  empujados por combustibles fósiles. &lt;br /&gt;Y allí en medio del camino, a menudo aparecía él. Solitario, de tonalidades rosáceas tirando a rojizas, a merced de cualquier neumático o zapatilla. Anunciaba que el otoño estaba allí, que cerca vivía el resto de su familia, que se podía recolectar y comer. Aquel madroño solitario era la joya de la estación meteorológica, tan frágil e ingenuo como para tener que sortear peligros diversos, depositado en medio del camino. Pero él no engañaba. Si lo cogías no te sorprendía con “regalos” envenenados. No era como otros que llegarían más tarde, tan carnosos ellos, tan grandes, tan simbólicos, tan a la mano (nunca mejor dicho). Su pequeñez, esfericidad y suave rugosidad exterior  contrastaba con la grandiosidad tan perversa de ese otro fruto tan mediterráneo, tan engatusador, al que “como panal de rica miel” algunos grmanos acudieron y fueron víctimas de sus encantos en forma de espinas finas y frágiles, de 2 a 3 mm de longitud. Días después aún buscan con la lupa y espíritu detectivesco alguno de sus restos, bien en los dedos o en el fondo del paladar. Y qué decir de esos otros frutos, engordados y a punto de caer de los árboles de la denominación Quercus. Una de esas bellotas, al final del camino, flotaba en el mar, solitaria, presta a ser cogida para averiguar qué mano la depositó en el agua. Allí estaba, a merced de esas olas que mecían las carnes pasadas por agua del personal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Celebraciones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diversas flechas blancas en el suelo amenizaban el paso con la incógnita de la dirección y el motivo. Parecían inducir a cierta confusión a quienes bajaban con ganas de ambiente marino. Pronto los sentidos y la memoria se pusieron atentos al dato. Al día siguiente pasaría por allí una carrera por el Alzheimer. Seguro que con tantas flechas las pérdidas serían mínimas. En caso contrario, la celebración memorística sería bien hallada. Y si de eventos próximos se trata, hay alguien que ya afila los dientes con próximos viajes australes. Y aunque el motivo sea un casorio atrasado, dice el sujeto que ya no será como antes. A pesar del frío del ambiente exterior, no cree que pase demasiado tiempo en la habitación. Pero eso pertenece a la intimidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Paseos chungos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La etapa discurría sin sobresaltos. Tanta monotonía de paisaje mediterráneo necesitaba de algún aliciente juguetón. Las viñas sólo tenían hojas, los interculturales plantaban nuevas cosechas de hortalizas mientras la nativa les miraba, los huertos ya sólo eran ramas que pedían limpieza, tal quietud fue alterada por esas plantas procedentes de América, traídas por los indianos de algunas casas de más abajo, extendidas por Europa. Parecían una tentación al borde del camino, con sus frutos abiertos, excitantes, con finos pelillos casi invisibles. Los más precavidos no se dejaron tentar por la manzana prohibida y pasaron de largo. Seguro que no recordaban que las culturas prehispánicas usaban su jugo para combatir las fiebres, o que las pencas asadas aliviaban dolores. Los higos chumbos, en este caso, fueron más bien chungos. &lt;br /&gt;Los que alargaron la mano se podían dividir en varias subespecies: quienes eran del sur, conocían el procedimiento, protegían la mano, llevaban navaja y degustaban el fruto con sumo cuidado; quienes, siendo del sur, se lanzaron sin protección a la planta para coger de una vez cuantos fueran capaces los cinco dedos; y los que no entendían nada del tema por ser del norte, cogieron uno protegidos por un pañuelo de papel y lo apretaron para que no se cayera. &lt;br /&gt;El degustador con fruición quiso que sus papilas gustativas contactaran al máximo con esos jugos tan medicinales. Vio, tocó, abrió, degustó y se relamió. Pero el supuesto placer se convirtió en dolor. Pronto notó su lengua adornada por graciosos pelillos, clavados en todas partes, difíciles de dejarse ver por mucho que se relamiera o intentara cazarlos a dedo limpio. Porque estos apéndices también se adornaban con tan diminutos piercings. Con tanto sitio al que atender, el hecho se convirtió en broma y se diseñaron posibles estrategias para deshacerse de tan fino aguijones. Que si dar la mano, que si besos íntimos bien restregados, lavados bucales, pinzas con mucha paciencia. Y hasta las musas se debieron dar por aludidas, tanto que pusieron en marcha las mejores y más literarias neuronas. El evento dio lugar a una producción poética de gran calidad.&lt;br /&gt;El otro individuo también degustó el fruto y después vino la penitencia. Por todos los sitios  había huellas de pelusa blanca bien clavada. Enfocaba bien las lentes progresivas pero nada. Se las quitaba y menos. Las situaba a la altura de la punta de la nariz y podía cazar algo. Las yemas de los dedos no estaban para teclear letras. Sólo quedaba suspirar por pinzas de precisión y gran paciencia. Ni el agua del mar fue un remedio.&lt;br /&gt;Días después ambos sujetos parece ser que fueron capaces de desprenderse de tan graciosa capa.  Recordarán la  medicina del higo chumbo con todas sus propiedades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Playas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los barrancos, ermitas y campos de cultivo dieron paso al frente marítimo de Mataró. Había sed de playa y de otras cosas. Después del encuentro entre los despistados y los que siguieron las marcas, la playa ofrecía alternativas. O refugiarse en el bar L'Espigó, o bañarse o fotografiarse en el monumento al GR 83. La alternativa fue hacer todo con libre albedrío. &lt;br /&gt;Primero, las fotos delante de aquel monumento al GR 83. No tenía nada que ver con aquel otro que iniciaba el GR 1, los restos del puerto griego en la rada de Sant Martí d'Empúries. Éste, moderno, a merced del viento cargado de arena, hierros que saludaban a quienes empezaban el camino o acogían a quienes lo finalizaban. Fotos, posturas, disparos automáticos, píxels para la posterioridad. &lt;br /&gt;El amante de las Harley Davison recibió al personal en la arena. Mostró sus múltiples tatuajes, su servicio con cervezas bien frías,un aspecto que denotaba mucha historia detrás. En un momento tranquilo dijo ser uno de los cuatro que iniciaron el amor y la estética que estos mitos norteamericanos de dos ruedas imponen. Antes eran los auténticos. Ahora se veía demasiado acompañado por disfrazados de fin de semana que, bajo la apariencia propia del estilo Harley, esconden muchos beneficios económicos a fin de mes. Pero estaba contento porque su bar abría todo el año, ofrecía conciertos de música, congregaba a parroquianos de la tribu motera y, sobre todo, cerraba por las noches. Huía de las sombras para buscar otras.&lt;br /&gt;Quienes se midieron en las olas lucieron morenos estivales, textiles diversos y tabletas abdominales no comparables con la foto del verano. Nadie le hacía sombra a aquel de la foto en Cerdeña, español hasta la médula, fotografiado con una musculatura casi exagerada. Dijo que su secreto era hacer dos mil abdominales diarias, tener entrenador personal y ocupaciones de alto calado y mayores beneficios. Para más señas, sus recuerdos políticos y su profundidad de pensamiento siguen haciendo historia. El personal nadó, encontró la bellota, la cogió, la pasó. Unos llegaron a la boya. Otros se ducharon y lucieron sus prestaciones y “cajas de herramientas” al natural. Al final se reintegraron al amparo del excelente anfitrión, que sacó jarras y jarras exuberantes, allí al lado del mar. Un lujo necesario, apetecible, saludable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho lo cual, uno podría imaginarse acompañado por ése que pedía perdón a las señoras por no levantarse en la tumba, Groucho Marx. Seguro que en momentos tan chungos llenos de pelillos y, con la genialidad que le caracterizaba, podría repetirnos en voz alta dos consejos que este plumilla se aplica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“ No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo”&lt;br /&gt;“ Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;Terrassa, 6 de octubre de 2009&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-26787458292984326?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/26787458292984326/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=26787458292984326' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/26787458292984326'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/26787458292984326'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2009/10/etapa-1-del-gr-83-entre-collsacreu-y.html' title='Etapa 1 del GR 83, entre Collsacreu y Mataró'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-8622155938558222217</id><published>2009-06-21T09:27:00.001+02:00</published><updated>2009-06-21T09:29:12.312+02:00</updated><title type='text'>Etapa 23 del GR1, entre el Noguera Pallaresa i Corçà</title><content type='html'>C&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;asi nos pasa de todo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grmanos y Grmanas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última etapa de la temporada fue “un regalo”. Pocas veces como en esta ocasión GRMANIA se atrevió a tanto y caminó tan poco. No obstante los deportes de aventura estuvieron al alcance de la mano, con o sin ruedas, con o sin agua. Y por poco un grupo hace bajada en caída motorizada. Menos mal que lo que no fueron kilómetros se completaron con suculentas informaciones muy reservadas, continuación de las iniciadas en la etapa anterior. Pasen y lean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Novedades blancas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las personas que se quedaron en casa, que fueron muchas, se perdieron grandes descargas de adrenalina y nunca disfrutarán del placer de la incógnita de la busqueda del tiempo perdido por la avería de un carruaje. Las del alba serían cuando el de los anillos nos presenta a su Dulcinea: un vehículo de 50 plazas, de un blanco inmaculado que esconde 11 años de atascos por Madrid y que, en una semana de estancia en Cataluña, se presentó en sociedad dinamitando el motor de arranque. Pero eso se descubrió más tarde. Amplitud aparente, muecas de alegría del conductor y sonrisas de complicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Desvío a la izquierda&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La capital de La Noguera, Balaguer, quedó a un lado en medio de campos aún verdes y las típicas fragancias de los animales de la zona. Hubo que girar a la izquierda y aquí empezó uno de los capítulos de la aventura. El embrague avisó con su típico olor a chamusquina que nos iba a dar una alegría. Tanto fijarse en blanco vehículo, en el anillado conductor e ignorar la existencia de esta pieza. Pues no. Me quemo y se acabó. Y en éstas se produce un continuo mete-saca del  jefe: velocidad adentro y afuera. Pero no había empuje. O sea, la cosa no avanzaba. Operación repetida hasta la saciedad. Que no. Mientras, la cara del buenhombre se torcía y empezaba a jurar para sus adentros. Ya sin solución aparente, llamó a los mecánicos que tenía en los boxes de Terrassa y le prometieron un vehículo de cortesía. Señaliza bien en varios metros a la redonda, siempre jurando en arameo, y, en lontananza, aparece un coche de las autoridades del uniforme, versión país catalán. &lt;br /&gt;La conversación no se oyó pero alguien se ofreció a traducir las palabras: decía con él les hablaría con esa fluidez y claridad que le caracteriza, con esas aspiraciones de letras y con esa dicción muy respetable, mientras ellos se afanarían en los dictados del conseller Saura: tomarle declaración en la lengua de Pompeu Fabra. O sea, un cruce de lenguas que no evitaría las dos horas de espera. Otra mente muy bien pensante pronosticó que la cosa no pasaria a mayores. Intuyó que a aquellas horas la autoridad ya había reservado un abundante desayuno a la brasa en algún sitio y, por trámites de circulación, no se podía enfriar. Con lo que dejaron a nuestro estimado más solo que la una...y jurando su suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Alivio&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo que sed ebía invertir en la espera se dedicó a buscar un paraje para atender los placeres del estómago. Hasta llegar al lugar hubo quienes cazaron grillos, alguien encontró un ave muerta (el mismo de quien descubrieron después que para su primera comunión le regalaron una boina con pico  y tamaño enfado aún le dura). Al lado de unas grandes balas de paja se relajó la espera con botas, manchas de vino en la camiseta y alguien que decía que la nicotina engrasa los ejes de las neuronas. Por eso en la comida y paella final los puros con nostalgias castristas de gran calidad y precio ejercen una gran labor terapéutica entre sus incondicionales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;lan B&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Invertidas dos horas en la espera y en los condumios, en lontananza apareció otra diligencia con el servicio de asistencia mecánica. Traspaso de bolsas y la ruta siguió hacia un supuesto punto de salida. La subida prevista se resolvió sobre ruedas. Por tanto, el camino quedaba expedito para bordear Àger, observar desde dónde dónde se lanza tanto parapente, ver su elevada iglesia e imaginar cómo viviría en este pueblo Gaspar de Portolà, gobernador de California entre 1767 y 1770, y fundador de San Diego y Monterrey. &lt;br /&gt;Como que la dificultad era relativa, la llegada del trozo caminando hasta Âger transcurrió sin problemas, mojada en la parte final. Pero allí estaba la carpa de un cámping. Representó el gran paragüas salvador de la exigua multitud. Al lado, el autocar. Y dudas. Qué hacer. Ideas: acabar aquí la etapa, llegar hasta Corçà al bar habitual, llegar a Corçà e ir a pie a La Pertusa, ir corriendo desde Àger a Corçà. &lt;br /&gt;La solución fue salomónica: el grupo más lanzado fue al trote y el resto en autocar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;A contracorriente&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo nunca visto. Increíble. Para recordar. Alguien iba dormido al final y, cuando despertó se encontró con un autocar que se adentraba en el estecho de Mont-Rebei. Lo imposible ahí. Carretera estrecha para un vehículo y por allí se desplazaba el autocar. Las ramas dibujaron rayas en la carrocería. Las ruedas traseras pegaban en los lados al tomar una curva. Nadie vino de frente para que hubiera áun más aventura, Y todo por confundir un aparcamiento con otro o por la comodidad de aproximarse al máximo. La Pertusa fue el destino conquistado por algunos mientras el peligro acechaba.&lt;br /&gt;Marcha atrás hasta encontrar un espacio donde dar la vuelta. Autocar en pendiente, al borde del precipicio. Marcha atrás. No entra. El vehículo avanza. Tres espectadores en primera fila. De nuevo. marcha atrás. El autocar, para adelante. Otra vez parada. Vuelta a intentarlo. Ya a un palmo del precipicio. Las caras, de cera. Al tercer intento responde la máquina, las ruedas traseras dejan su traza en la tierra blanda pero se sale. Por poco se puede contar la terrible experiencia. Sin duda, el momento más peligroso e inolvidable para tres personas del grupo. Algo evitable e incomprensible. Como para tener en cuenta. La Pertusa en autocar no vale tamaño peligro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Segundo capítulo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dueño del bar de Corçà debió anotar los datos del conductor para sus anales. Alucinaba ante tamaña irresponsabilidad. Pero sirvió las cervezas y, quien no vivió la experiencia, como si ésta no hubiera existido.&lt;br /&gt;Menos mal que la sabiduría no tiene límites y menos en temas sexuales.&lt;br /&gt;Al acabar el ágape, este plumilla fue ampliamente documentado por quien de esto sabe. Se trataba de completar el dossier sobre la salud sexual de personas que se mueven en una franja de edad parecida al público de GRMANIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primer filtro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si en el capítulo anterior se trató el tema hombres, se ha de hacer honor a la conquista de la igualdad de sexos (y nunca mejor dicho). Pero la publicación del estudio tiene ciertos peligros. Lo más fácil hubiera sido la censura. Como hoy con Internet no se consigue tapar nada (mirad a Berlusconi y sus destapadas velinas), el informe se va a publicar pero con filtros. Aprovechemos Internet para que cada uno lea lo que quiera, avance, se quede, se autocensure. Pero que nadie acuse al mensajero de no haber advertido. (Si quieres y te atreves, pasa  aquí abajo al segundo filtro bajo tu responsabilidad)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final de todo, amigo o amiga, además de desearte lo mejor hasta la próxima temporada, recuerda lo que decía aquel clásico:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“ La realidad es invisible”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terrassa, 18 de junio de 2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo filtro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sexo, tal cual: una realidad que nos persigue&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera juventud de la población cada vez dura más. Pero la edad también hace mella entre las personas adultas. La dureza y consistencia corporal se torna flacidez con impedimentos diversos, mejor o peor disimulados.&lt;br /&gt;Las modas y los personajes famosos provocan a menudo toques de extrema juventud o falsas adolescencias entre franjas de edad con muchos tintes en sus canas. No hace falta recurrir a las “velinas” berlusconianas o a las amazonas gadafianas, ni a los efebos para consuelo de algunos tonsurados o damas aún de buen ver. La realidad nos persigue hasta en esas zonas medias del cuerpo con las que no hace tanto  se afirmaba la potencia, la prepotencia o la capacidad de engendrar, procrear y conseguir que haya más placer general o  más personal en el redil.  &lt;br /&gt;Ante tantos bulos como circulan, mejunges variados para elevar las potencias vía correo electrónico y toques de viagras o cremas diversas, se impone la humildad, hacer una genuflexión ante las autoridades médicas y oír su oráculo para salir de dudas. &lt;br /&gt;Como estos temas, en la niñez, gozaban del interrogante lascivo dado por la calificación moral del momento, ahora quizá haya que cubrirlos también con un velo para no herir adultas sensibilidades. No tanto debido a pensamientos adolescentes sino porque cuesta oír la crudeza de la medicina más contrastada. Por temor, quizá,  a sentirse retratados. &lt;br /&gt;Si, llegados a este punto, los esquemas mentales se cree que no digerirán bien las investigaciones médicas, ante el temor a sentir fotografiados los bajos como si de un daguerrotipo se tratara, mejor es dejarlo. Que nadie muestre sus vergüenzas en público. Pero que tampoco nadie se avergüence de la publicación de esa realidad que, con la edad, nos persigue. &lt;br /&gt;Si lo tienes claro, clica y enfréntate al estudio más completo sobre el funcionamiento de la sexualidad en esa franja de la vida en que, más pronto o más tarde, a todos nos pasará por la piedra. Si no lo tienes claro, no avances más, apaga y vámonos, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercer filtro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sexo ni puro ni duro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para evitar suspicacias, los datos que vienen a continuación están avalados por mentes con muchos sexo dentro. O sea, estudiosos que se han dedicado (en alma seguro que sí, en cuerpo quizá también) a profundizar en los misterios de esas glándulas que manda la cabeza pero que a veces se dejan llevar ellas solas. &lt;br /&gt;Lo que viene a continuación es palabra de Becker, Judith V y Kavoussi y de Richard J. Todos los anteriores se completan con eminencias tales como Talbot, JA, Hales, RE y Youdofsky de The Americab Psychiatric Press (Chicago-USA), quienes, en su “Tratado de Pisquiatría” reflejaron lo que corre por dentro cuando alguien cree que el placer mencionado no tiene trasfondo. Todos ayudados por Kaplan y Sadock, que escribieron otro “Tratado de Psiquiatría”, de William &amp;Wilkins, Baltimore, Maryland (USA).&lt;br /&gt;Con tanta materia gris desplegada en tamañas investigaciones psiquiátricas, este Grmano ha tenido que acudir a su traductor particular para descifrar estos temas. Además de repartir cohibas castristas y desmenuzar placeres gastronómicos, el psiquiatra J. A. se ofreció a poner “en roman paladino” tanto estudio y responder a la eterna pregunta: “ A esta edad, ¿qué me pasa, doctor?”. Para no ser acusado de plagio, este plumilla hace las veces de psiquiatra y paciente y os lo explica así: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pues mira, Grmano, el otro día te sorprendí con una estadística que podía causar estragos entre la masculinidad de GRMANIA. Y cuál no sería mi sorpresa que os veo hoy escrutando  (palabra que no se relaciona con escroto) palabras, maneras y comportamientos del personal. Aunque somos pocos en esta etapa, parece ser que ya hay serios aspirantes a situarse entre los 8 que nos tocan con  la d. e. (no digo la disfunción por temor a que alguien se moleste en sus entrañas: ya los ha habido y se piden disculpas). Y también están fichados los tres presentes en el carruaje que se les aprecian formas muy normales en otros pero ocultas en estos. &lt;br /&gt;Me solicitaste los estudios femeninos. Te dije que eran igual de crudos que los masculinos. Como psiquiatra que soy, creo que hace más daño no ver la realidad que conocerla. Pero, por si acaso, establezcamos el &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuarto filtro o barrera.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien se la salte, que abra los ojos, discuta, se informe y si encuentra algo mejor.... no siga leyendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, en estas franjas de edad, tres de cada diez mujeres adultas padecen “fr..g..d.ed”. Para quien no deletree o entienda mejor los términos médicos: “anorgasmia”. Es imposible creer algunas aberraciones de ciertas mentes que traducen esto a lo bestia. Hasta deberían acudir a algún psiquiatra quienes piensen en...... (no, las barbaridades mejor no decirlas....bueno, no censuremos) o sea, quienes interpreten como una tragedia que, si de cada 10 cuatro ni lo intentan y, se supone que de las que lo intentan, de cada 10, tres no lo consiguen, dicen esos depravados mentales: “apaga y vámonos”. Tamaño juicio nunca lo dirían esas eminencias anteriores, las cuales ayudarían siempre a hombres y mujeres a interpretarse.&lt;br /&gt;Claro que, entre la psiquiatría, ya encasillan también a aquellos varones que no se conforman sólo con descubrir tantos hombres diferentes como hay  entre los de su especie. Algunos van más allá y se sienten pecadores en el diván del psiquiatra. A menudo se oyen flagelarse ante el experto así: “sólo pensamos en lo mismo y es verdad; somos unos salidos, y es verdad; y somos unos bocazas, y también es verdad”. &lt;br /&gt;Siguiendo con la cruda realidad, aquí se impone el&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quinto filtro o barrera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejamos a un lado la singularidad masculina y pasamos a la traducción de los sesudos estudios de arriba, avalados por tratados y cerebrines varias, entre el público femenino, en una muestra de 19 mujeres de edades ya conocidas (todo según americanos made in USA). La estadística es temible, la gran mentira una vez más, qué duda cabe (¡a la hoguera con ella!, y más si no nos gusta): 5,7 mujeres serían fr..g...as ( o sea, 5 de hecho y una que finge muy bien) (¡a la hoguera otra vez!); las autoridades en la materia han profundizado en el deseo sexual inhibido: 7,6 es la cifra, interpretada como que 7 que nada y una que se esfuerza (estas crudas cifras antes no aparecían ni en La Codorniz o el Hermano Lobo, y mira ahora: primero los hombres y después las mujeres, ambos retratados: eso pasará en USA, ¿dónde sino?) Profundizan también en el lesbianismo y ellas y ellos (o sea, los autores USA de los manuales) dicen que son 3,8: tres declaradas y una a punto de declararse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumen&lt;br /&gt;Que no, que no puede ser verdad. Cómo entender que, entre tanta jovialidad, deportividad, actividad, amabilidad, si aplicamos tales baremos, de 38 personas sólo habría 8 que, bueno, se comportarían de otra manera. Pero sólo de momento y hasta que no salga a la luz algún otro estudio en que les haga ser iguales que los demás. Porque, como decía aquel sabio, “la realidad es invisible”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-8622155938558222217?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/8622155938558222217/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=8622155938558222217' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/8622155938558222217'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/8622155938558222217'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2009/06/etapa-23-del-gr1-entre-el-noguera.html' title='Etapa 23 del GR1, entre el Noguera Pallaresa i Corçà'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-2184609626469308644</id><published>2009-05-17T16:23:00.005+02:00</published><updated>2009-06-18T19:54:13.195+02:00</updated><title type='text'>Etapa 22 del GR1, entre el Pont de Muntanyana  y Corçà</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjp_PUOU7zI/AAAAAAAAATc/zH6AiUlZvqo/s1600-h/DSC08236.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjp_PUOU7zI/AAAAAAAAATc/zH6AiUlZvqo/s400/DSC08236.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348727408559451954" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjp-2ksER4I/AAAAAAAAATU/9B-WQPguzGM/s1600-h/DSC08238.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjp-2ksER4I/AAAAAAAAATU/9B-WQPguzGM/s400/DSC08238.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348726983482427266" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjp-PX7_WOI/AAAAAAAAATM/e3uZfJOQ6H4/s1600-h/DSC08232.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjp-PX7_WOI/AAAAAAAAATM/e3uZfJOQ6H4/s400/DSC08232.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348726310044653794" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Amplitud de miras por estrecheces naturales &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grmanos y Grmanas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El juego de contrarios siempre ha suscitado fascinación entre propios y extraños. Pasa lo mismo con aparentes incompatibilidades que, luego, son más armónicas de lo que aparentan.&lt;br /&gt;Podríamos preguntarnos si se puede dar a la vez lo estrecho con lo amplio, lo largo con lo corto, lo alto con lo bajo, la rapidez con la lentitud, el perderse con el orientarse, el vivir en pecado o en gracia de... &lt;br /&gt;Lo que es indudable es que entre este personal tan andarín predomina más la amplitud de miras que la estrechez mental.Veamos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Menos, más amplios&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La descoordinación de las subcontrataciones entre empresas de conducción de viajeros hizo posible un hito histórico: desde Cornellà llegó uno de los mejores autocares usados hasta hoy, con dos ejes atrás, 65 asientos y uno de esos conductores que son profesionales de los de verdad. 29 personas allí acomodadas, tan amplias ellas, con un pasillo tan largo que le provocó a un ilustre andarín decir que  servía para empezar a calentar el cuerpo, correr a lo largo con ejercicios de abdominales en la parte de atrás. Potencia en el motor, manos expertas, ida y vuelta en un tiempo récord. Sin GPS instalado, de sobra sabía que pararía al lado del único bar abierto a aquellas horas en Pont de Muntanyana, a 535 metros de altitud, un sitio donde abrevan el primer café las almas que son trasladadas a Lourdes. Pero, debido a la afamada lentitud del dueño, parece que esperaban que llegara antes un milagro que un café.  Y sin GPS ya había escogido el bar en Corçà para la vuelta, o sabía que su vehículo nos recogería allí donde dijéramos, por muy estrecha que fuera la carretera. También hubo un viaje doble por la carretera de Martorell, con una precisión en las curvas y una destreza dignas de admiración. Los cuerpos se acomodaron en asientos no demasiado cómodos, distancias prudentes y cabezadas muy oportunas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Puentes colgantes&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados al punto de inicio del camino, la bajada del autocar parecía contra-natura. La puerta de atrás era tan ancha que hubo Grmanos que subieron y bajaron varias veces, como si esperaran que les pusieran una alfombra roja. Un lujo de dimensiones. Y un puente hecho en tiempos guerreros que limita dos comunidades autónomas. O sea, se prestaba a ese maquiavélico juego que tantas muertes ha provocado en el mundo, y todo por un trozo de tierra de más o de menos: de aquí para atrás, Aragón; un paso más allá, Catalunya. Fronteras, líneas, rayas, franjas, límites, palmos. Puentes que luego volverían a aparecer para ser movidos a merced de paseantes, un balanceo sobre el precipicio, el vértigo aliviado por los pasamanos, el vacío controlado por la estructura metálica. Aquí, el paso sobre el Noguera Ribagorçana a modo de frontera natural. Allá, más ríos con el principio de la estrechez con el agua al fondo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Amapolas y otros verdores&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primavera en todo su esplendor con la amapola que tiñe de  rojo la monotonía del verde, muy bien alimentado por tanta lluvia. Ahí están, como si se prestaran para esa foto, para ese cuadro impresionista, símbolo también de la levedad de una existencia floral con los días muy contados. El camino sigue al río y muestra uno de esos letreros oficiales que justifican obras, presupuestos o, quizá, comisiones. “Arranjament i millora del camí entre....” decía lo que quedaba de la inscripción oficial. Casualidades de las preocupaciones lingüísticas hicieron que un grupo de Grmanos demostraran su honda preocupación por la lengua. Si la gran María Moliner les hubiera escuchado, ya tendría otra duda resuelta en su famoso diccionario. Demostraban que la palabra “metáfora” era un juego de contrarios que se prestaba a confusión: “met-a-fora”: cómo meter a fuera, se preguntaban. No les cabía en la lógica. O se mete hacia dentro o se saca hacia fuera, insistían. Y todo mientras pasaban por debajo de “millora del camí entre...” (a dintre o a fora). El verde les debía estimular a deconstruir las palabras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Infiltrados&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asistir pocos no significaba que no hubiera infiltrados. Destacó un ilustre excursionista que, por primera vez, “se bautizaba” en GRMANIA. Pronto cundieron sospechas muy fundadas, al ser éste un destacado directivo de un centro excursionista hermano y amigo. Se pensó que podía ser la voz de su amo, que pasaría informes secretos sobre la forma de entenderse de este personal. Otros creyeron que todo respondía a una estrategia del jefe Grmano. Sospechaban que acudió a él para evitar pérdidas repetidas, lo trajo y lo situó siempre en las primeras posiciones, bien pertrechado con variadas tecnologías, con paso muy firme y rápido, conectado en todo momento con él. Después se supo que ambos se preferían en las guardias para evitar fuegos. Y que el más veterano le escuchaba en sus explicaciones, no sólo hablaba. La valoración final del infiltrado fue excelente, con dotes de paso ligero, muy bien entrenado, con buen humor y gran camaradería. Puede ser el principio de una gran amistad Grmana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Estrecheces en desfiladeros&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desayuno fue un acopio de fuerzas, con intercambio de lugares destacados en la gastronomía estatal. No cabe duda que el arreglador de la psique domina también esos rincones en que la chistorra es buena, el vino es excelente o las tapas son mejor que el colesterol adjunto. Él, que sabe tanto de los rincones del alma como de los del estómago, más tarde sorprendió a quien lo escuchó con un informe estadístico preocupante. El camino siguió acercándose a la parte estrecha. La fila de andarines era muy alargada. Las ondas de los walkis solicitaban reagruparse, se pedían aclaraciones por dónde discurriría el camino, hasta que la masa turista condujo a todos por el mismo sitio. Por abajo mejor que por arriba, si todos iban por allí...Poco a poco lo esperado llegaba. El río tan abajo, la torre de vigilancia, la ermita, el camino y la primera parada para la foto. Se pisaba territorios bancarios, propiedad de una caja de ahorros. Se dedicaba a invertir en activos no inmobiliarios, al estilo de algunos bancarios estadounidenses. Había comprado todo un desfiladero que servía para atravesar el Montsec, con pendientes de hasta 500 metros. Con un camino cercano al agua construido en 1024, ahora en desuso por la construcción del de uso turístico en 1982. En total son 600 las hectáreas protegidas, con una garganta que hace aún más impresionante al desfiladero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Piedras&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Difícil agruparse para retratarse. El ritmo es tan diverso que cuesta inmortalizarse juntos. Mientras, un grupo regresó a la infancia y empezó calentar el brazo con tiros de ráfagas de piedras para saber quién era capaz de cruzar el río a cantazos. Tal deporte provocó uno de esos debates que encubren un gran poso cultural. Se empezó a profundizar en la posición del brazo, en el empuje que debe llegarle a la piedra, en los diferentes estilos de lanzamiento, en ver quién la mandaba más lejos. De ahí se pasó a tratar a fondo el lanzamiento de la jabalina: posición del cuerpo, sistemas de lanzado, efectos en los animales objetivo. Y se acabó el tema con la jabalina como deporte olímpico. O sea, en un estrecho desfiladero pronto se trazó una mínima aproximación a la historia de la humanidad a partir de una piedra. Mientras, hubo también alguna idea para evitar que un empresario se apuntara a la moda del ERE de turno para su empresa. Decía que se podría resolver si a ese sujeto se le invita a pasear por aquí y, en un paso muy elevado, se le sugiere si se atreve a ello bajo pena de accidente imprevisto. &lt;br /&gt;El estrecho dejaba entrever lo ancho, el vacío, la barandilla protectora, las aguas allá abajo, el otro camino más cercano al río, la cueva en lo alto, las aves rapaces más altas y los buitres expectantes. Más fotos, cada uno al borde de su (no) miedo: encima del asiento, al lado de las rocas, cogidos del pasamanos, pegados al interior de la senda o descubriendo lo que hay abajo por el filo de la navaja. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Normalidades&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en continuo ascenso, los rostros humanos eran variopintos. Un paseo por tipos diversos, con estéticas acordes con la experiencia en salidas por la montaña. Cuerpos variados, pieles blanquecinas, estéticas diversas, objetivos comunes. Recorrer Mont-Rebei, que te esperen al otro lado, presumir de ser capaz de... El camino propició un encuentro multitudinario. Grupos de personas que debían venir muy puestas en Pompeu Fabra salían a la naturaleza, aunque la lengua real los delataba. Venían de excursión, de jolgorio de fin de curso en un centro de esos que “normalizan”. Una alumna del otro lado del charco se mofaba cuando decía que “las normalizaban” . Su nivel de la lengua de Verdaguer era muy aceptable, prueba de que  gastarse el presupuesto así debe ser más rentable que hacerlo en embajadas, o en ayudas a lenguas americanas muy minoritarias quedicen que luchan contra el idioma de siempre. &lt;br /&gt;El encuentro lingüístico sirvió para darle a la lengua, saludar a conocidos y estirar aún más el grupo. La continua ascensión acabó cerca del aparcamiento donde llamaba la atención un coche con esquís. Era normal que estuvieran allí. Se preparaban para encararse hacia el Aneto, el destino final de un reto. &lt;br /&gt;El grupo era de Sitges y contaban a quien les interrogó que lo espectacular ocurrió el año pasado en agosto. Lo provocaron ellos. En la iglesia de Sant Sebastià, la más llamativa de la antigua Subur, apareció el mismo coche con la baca llena de esquís en uno de los días más calurosos de agosto. Se arremolinaron más curiosos al lado de los esquís que para ver disimulando tanto taparrabos o no tapa.....de las playas cercanas. Consiguieron que en la liberal Sitges para asombrar a la gente se tenía que recurrir a provocaciones como ésta. Las otras ya son la normalidad. Al final, el grupo dijo que querían que el pueblo se enterara de que iban a conseguir un reto con esquís en un glaciar de los Alpes. Luego, el mismo coche estaba en el bar de Corçà, al lado del autocar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Parejas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras se juntaba el grupo, la avanzadilla inicial fue a ver la ermita románica de La Pertusa. Y no para dar tres vueltas y conseguir casarse. Ardua tarea con los precipicios que había. Antiguamente debía ser la prueba de fuego para aguantar después con la relación. Amplias vistas de la parte final de un río que pronto se controlaría en el pantano de Canelles. Quizá fue por la tradición de la ermita, el caso es que un Grmano anunció allí que, a pesar de vivir en pareja y con hijos, en noviembre se casaría. E iría de viaje de novios a La Patagonia. Decía que ya estaba asqueado de tanto  tiempo viviendo en pecado. Una situación y un viaje que alentó a una ilustre Grmana que en otros tiempos probó los placeres matrimoniales. Como ahora estaba libre de vínculos escritos, dijo que sólo se volvería a casar si alguien le ofreciera un gran viaje de bodas. Pero no dio las vueltas a la ermita. O ese otro Grmano que pronosticó larga vida al contrato matrimonial, sencillamente porque como casi no se ven no se desgastan. Lo que da de sí una ermita.  Dicho lo cual, algunos otros varones se detuvieron en apreciar la amplia calidad humana de algunas mujeres que se dirigían al desfiladero. No obstante, comentar que, según sorprendentes estadísticas, hubo tres que sólo miraron a hombres. Todo se aclarará a continuación. Amplitud de miras o de miradas en un paisaje humano carente de estrecheces. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Estudios estadísticos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La comida en Corça sirvió para acabar con las existencias de una marca de cerveza, ésa que nos descubre en su publicidad que en este país los negocios empiezan en una servilleta. Y para cambiar la fisonomía del bar: todas las mesas cambiaron de posición para adaptarse a los nuevos inquilinos, muy sedientos por los esfuerzos y sudores para llegar ya a la parte ancha del recorrido. Todo el ágape transcurrió con esa normalidad habitual en una familia bien avenida hasta que se produjo una revelación que merece la pena reflejar aquí.&lt;br /&gt;Una de las características de esta hermandad es respetar y alabar la profesionalidad del respetable. Y, como ya se entra en esa franja de edad en que lo que diga mi médico va a misa (o a donde sea), cuando quien lo revela es el psiquiatra del grupo, los pabellones auditivos (aun sin sonotones) prestan la máxima atención y se orientan hacia sus palabras. Pues bien,  el estudio médico, avalado por las principales autoridades en la materia, dice que entre los hombres de esta franja de edad que forman parte de GRMANIA toca que haya ocho con disfunción eréctil y tres que sean gays. Por tanto, habrá que empezar o a salir del armario o a detectar pruebas para identificar a los que fallan en el levantamiento. &lt;br /&gt;Este plumilla le apeló al psiquiatra a la igualdad de sexos y le solicitó que, para otra ocasión, revele qué dicen las estadísticas sobre el sector femenino en esta edad. Prometió informar sin medias tintas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como aquí nunca se descarta nada, ni tampoco se proclama que “de este agua no beberé”, recordemos las palabras de un clásico como Heráclito a modo de conclusión:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“Lo único permanente es el cambio”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;Terrassa, 16 de mayo de 2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-2184609626469308644?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/2184609626469308644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=2184609626469308644' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/2184609626469308644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/2184609626469308644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2009/05/etapa-22-del-gr1-entre-el-pont-de.html' title='Etapa 22 del GR1, entre el Pont de Muntanyana  y Corçà'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjp_PUOU7zI/AAAAAAAAATc/zH6AiUlZvqo/s72-c/DSC08236.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-8165480227118991353</id><published>2009-05-03T14:10:00.007+02:00</published><updated>2009-06-16T22:30:56.697+02:00</updated><title type='text'>Etapa 21 del GR1, entre el coll de Comiols y Vilanova de Meià</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjgA7h1V2xI/AAAAAAAAASg/nSFX-4ZQ8ZY/s1600-h/DSC08185.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjgA7h1V2xI/AAAAAAAAASg/nSFX-4ZQ8ZY/s400/DSC08185.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348025580196846354" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjgATfHGDSI/AAAAAAAAASY/427If6L0Kfw/s1600-h/DSC08182.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjgATfHGDSI/AAAAAAAAASY/427If6L0Kfw/s400/DSC08182.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348024892271234338" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjf_xgfjouI/AAAAAAAAASQ/S6cHPRUraE4/s1600-h/DSC08183.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjf_xgfjouI/AAAAAAAAASQ/S6cHPRUraE4/s400/DSC08183.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348024308526719714" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“Os veo igual que hace seis años” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grmanos y Grmanas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Alguien no se sentiría halagado si, a esta edad, una persona procedente de León le regalara los oídos con tamaño piropo? Mirado uno en el espejo interior, proyectada la imagen exterior en un espejo, la frase podría ser muy afortunada. No obstante, lo que parece una cosa puede ser también la contraria. Un piropo a veces encubre esa otra realidad. La incógnita se despejará después.¡Hay tantas incógnitas de que hablar!&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Primera incógnita &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, si de interrogantes hablamos en etapa tan variada, llamó la atención que un pequeño grupo de hombres focalizara sus saludos iniciales en la respuesta correcta a una duda. Mientras llegaba el autocar, debatían sobre diminutas prendas textiles en paisajes humanos muy femeninos. Y llegaban a la conclusión de que podría ser tanga. Aunque hablaban casi en clave, después se supo que los viajeros al cabo de Gata no encontraron estos animales, sean gatos o gatas,  pero sí una  joven que asomaba su hermosura en lontananza. La distancia no fue un obstáculo insalvable para identificar a aquel ser. Los prismáticos masculinos, los trípodes (¿de tres patas, no?) y los teleobjetivos retrataron la imagen. Después de varios estudios en laboratorios fotográficos especializados en desnudos femeninos, llegaron a la conclusión que no era un animal gatuno sino una joven mujer, libertina y desinhibida ella, una reliquia de la época  hippy que se mostraba en tanga a la concurrencia. La primera incógnita, pues, estaba despejada. Ya vendrían más. Y más muestras de aquella generación ad-lib ibicenca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Segunda incógnita &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se desconoce cómo el coordinador del grupo tiene tanto olfato a la hora de preparar las rutas. En este caso había diseñado tres planes para acceder al coll de Comiols, principio de etapa. Y había trabajado con mil y una coordenadas para alimentar los GPS, junto con su nuevo ayudante de campo en estas tareas tecnológicas. Las dimensiones del autocar le hicieron tirar del plan B, con lo que se pudo acceder sin novedades al coll de Comiols, a 1055 metros de altura. &lt;br /&gt;El camino recorrido por la Segarra parecía un extenso prado. Campos verdes, extensiones de cereales que solían rodear algún montículo en el que, a los lados de alguna fortificación medieval, se erigía un pueblo. Los colores de una primavera lluviosa brindaban un paisaje fresco y espléndido. &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Tercera incógnita&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino discurría por entornos naturales elevados. Al fondo, la nieve del Pirineo. Abajo, Benavent de la Conca. De frente, un camino lleno de posteriores sorpresas. En medio, la coordinación de la fiesta de un Grmano ilustre, el cumpleaños de una Grmana también ilustre y los asuntos literarios relacionados con Sant Jordi. Llegados a un punto se impuso efectuar una primera parada para ingerir víveres. El lugar escogido también era como para pensar. Una zona con casa de colonias llamada “Bon Repós”, una ermita reconstruida y una gran masía llena de animales, muy cuidada y dedicada a una labor fundamental.Se llamaba “Centre de Testatge” de la federació de la vaca bruna dels Pirineus. Estaba declarada por el sello de la Generalitat como lugar donde se cuidaba a unos toros escogidos para que fueran buenos sementales,  reposaran para asentar sus glándulas, producir buenos fluidos y cubrir lo mejor posible a sus hembras. Se desconoce si hubo relación entre esta noble dedicación animal y bastantes órdenes durante la posterior comida en una mesa, cuando todos gritaban: “¡a correrse!”. &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Cuarta incógnita&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Botas, frutos secos, bocadillos, platos variados, varias botas y las ya tradicionales petacas alegraron el reposo. Observación turística de la ermita y a seguir un camino lleno de más sorpresas. Todo iba como de costumbre, las marcas estaban desdibujadas pero se veían, los GPS daban fe del trabajo bien hecho y la mente estaba en el buen final. Sin embargo, el grupo hubo de poner a prueba si estaba preparado para gestionar la adversidad. Es esa nueva ciencia que cultivan algunos escritores que les hace vender libros como rosquillas, en los que escriben sobre lo obvio como si eso fuera extraordinario. Lo de siempre pero con cautivadoras palabras, de forma atractiva.  &lt;br /&gt;Y la adversidad llegó. No tanto por el obús observado sino porque un barranco fue la entrada a una estrechez que parecía como si también fuera de miras. Aquello hacía dudar, las marcas se desvanecían, la senda no respondía a un giro concreto. El jefe ya se ponía nervioso. Hasta mandó a algunos emisarios a explorar cuantos senderos se vieran. A otro Grmano le suplicó que se reagrupara. No sabía con quién. Estaba solo. El jefe sospechaba que el sonido de un río podía ser frontera inexpugnable. Temía mojarse. Órdenes y contraórdenes, el walki en una mano, en la otra el GPS, paso ligero, rostro tenso, oteando el horizonte, trazando posibles salidas, comparando al grupo como si fuera un proyecto de clase de primaria de un centro público de barrio. Aquello parecía el acabóse. El barranco se abría. Se pasó el río, ascensión entre matorrales y muchos romeros en flor. Unas casas a lo lejos, campos cultivados. Sensación de pérdida. Ante este panorama, el Grmano desplazado de León observó al personal perdido, recordó momentos similares hace seis años y, con gesto distendido, fue cuando “piropeó” al grupo: “Os veo igual que hace seis años”. Igual de perdidos, sin rumbo fijo. Razón no le faltaba. Más adelante el jefe quiso demostrar que este incidente era una anormalidad en GRMANIA y tiró de estadística: más de 130 salidas en estos años, menos del 2% de pérdidas memorables. Sólo en tres ocasiones: en la Vall Madriu en Andorra; en el Sender de la Pau, en Tarragona y hoy. Por tanto, alarmismos fuera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Quinta incógnita &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya casi fuera del barranco, hubo que bajar por un paso de montaña cuyo suelo estaba formado por pequeñas piedras. Este plumilla, mientras advertía que se tuviera cuidado al pisarlas, iba cayendo al suelo por haber olvidado  lo que avisaba. &lt;br /&gt;Ya abajo, una gran pluma relajó el ambiente. La incógnita era saber a quién pertenecía, a quién se le había caído, quién podía tener... La siguiente incógnita fue descubrir la dirección correcta. Para ello se siguió un rumbo equivocado. Mientras, quien entiende de fósiles cargaba bolsas con incrustaciones de animales marinos en piedras. Otros se fotografiaban. Era una pareja que buscaba un encuadre perfecto con multitud de romeros florecidos detrás. Alguien miraba una máquina de segar abandonada. Le recordaba sus tiempos de niño, cuando acompañaba a su familia a segar y recoger espigas. &lt;br /&gt;Trotando sin parar, ya se soñaba con el restaurante del casal de Vilanova de Meià y con una comida aplazada hora y media por los retrasos acumulados: el sabor del conejo perfumado con hierbas silvestres, la ternera quizá hija de aquellos sementales, el Cariñena y las cervezas y los cavas y la compañía. Pero no. Todo el gozo en un pozo. El camino se cortó y la alarma cundió. Una situación adversa que había que solucionar. &lt;br /&gt;Ante esto, saltó la posible e imaginaria noticia. Si esta pérdida se hubiera llevado al extremo, con intervención de fuerzas públicas de rescate, se especulaba cómo aparecería el tema en los medios de comunicación. Ellos ya se creían famosos, el centro de atención mundial, protagonistas del minuto de gloria. La duda estaba en cómo lo contarían los medios de comunicación al día siguiente. &lt;br /&gt;Este plumilla se imagina que hubiera sido el gacetillero que debía  cubrir el suceso para su periódico. Propone la siguiente noticia: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Salvados in extremis antes de llegar al canibalismo tecnológico&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Indicios de un nuevo efecto del uso de los GPS en momentos extremos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;U&lt;span style="font-style:italic;"&gt;n equipo de la Unidad Especial de montaña de los Mossos d'Esquadra logró salvar a un grupo de 38 experimentados excursionistas que padecían una enfermedad desconocida hasta ahora:  una crisis tecnológica sin precedentes mientras caminaban. El suceso ocurrió cuando la mayoría de los miembros de GRMANIA seguían el GR 1 entre el coll de Comiols i Vilanova de Meià, después de haber caminado unos 16 km en 5 horas y con una meteorología inestable. Las fuerzas de intervención especial los encontraron en pequeños grupos al final de un camino que, de repente, aparecía cortado. La mayoría mostraban ciertas perturbaciones que les dejaban sin capacidad como para tocar teclas,identificar el 112 o saber interpretar el entorno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los rescatados declaró a este periódico que todo ocurrió de forma súbita. De pronto, mientras soñaban con la comida y celebración final en un restaurante (algo inusual, pues casi siempre comen bocadillos y similares), la ausencia de camino hizo que  desplegaran un gran mapa para orientarse. La mayoría de hombres del grupo lo sostenían e intentaban interpretar cualquier curva de nivel para encontrar la salida correcta. El testigo aún no entiende cómo ese gran grupo, formado por más de 20 titulados universitarios (geógrafos, profesores, historiadores, geólogos, pedagogos, informáticos e ingenieros), con una vasta formación en todos los campos imaginables y con enormes ansias por saber más, sufrieran el llamado “síndrome del GPS”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Mossos dieron cuenta en el atestado  que el nivel de equipamiento tecnológico del grupo era casi excesivo: varios GPS, algunos walki talkies, una gran cantidad de teléfonos móviles de última generación, mapas variados, hojas descriptivas del entorno y una persona de memoria prodigiosa con el cerebro lleno de coordenadas y brújulas diversas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las autoridades policiales informaron a los expertos en nuevas tecnologías del sorprendente rescate. También describieron escenas casi dantescas que vieron sobre el terreno: un grupo había partido dos avellanas en cuatro partes y se peleaban por el trozo más grande, los bastones de caminar eran usados a modo de espadas para luchar y coger mochilas ajenas con supuestos víveres, otros ya empezaban a repartirse las piezas de los teléfonos móviles para comérselas y subsistir, alguien ya paladeaba la pantalla de un GPS. Un excursionista, casi en estado de enajenación mental, gritaba con todas sus fuerzas que mejor hubiera sido haberse gastado el dinero de los GPS en cañas de cerveza. El que parecía  coordinador del grupo estaba en una fase aguda de “delirium tremens”, delirando con grados, minutos y segundos. Con ojos desencajados, muy fuera de sus órbitas, miraba al cielo y, con el dedo amenazador, lanzaba palabrotas contra los cuatro satélites que decía que eran los culpables, mientras rompía el mapa en miles de trozos. Según otro testigo, en realidad lo que el jefe del grupo  estaba viendo  en el cielo era una bandada de buitres que ya describían círculos amenazadores.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ante un caso tan extraño, El Departamento de Sanidad se ha reunido con expertos excursionistas e informáticos para analizar un nuevo mal de la sociedad de la información. Por otra parte, algunos médicos se han puesto en contacto con las autoridades mexicanas para descartar que no pudieran ser víctimas de una nueva “fiebre porcina excursionista”, ya que parece ser que han olido muchos purines de las granjas de la zona.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las 38 personas se encuentran en un estado de descompresión tecnológica antes de ser devueltas a sus familiares. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Sexta incógnita&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cordura se impuso de nuevo. Se reculó hasta el sitio de aquella pluma, el punto iniciático y clave para la orientación. Un pelotón preguntón fue a curiosear a una masía por si alguien les decía dónde estaban. O sea, se volvía a los orígenes, a la pregunta personal, a la tertulia. Un enorme perro les cerró el paso. Al final, los gritos alertaron a los dos payeses de la casa. Habían destapado una colmena. El peligro provenía más de los pequeños animales que del enorme can. Ellos nos situaron en la coordenada correcta. Ni el gran rebaño de cabras franqueó el paso. Poco a poco el final se avecinaba. La incógnita de dónde estaba Vilanova se despejaba. Las marcas en el GPS volvían a su sitio. Situación de normalidad mientras se bajaba hasta el río detrás de nuestro lazarillo: el GPS. Asfalto a la vista. Civilización. Confianza. Condumio. El nombre de la fuente de entrada al pueblo parecía recordar lo que hubo que tener: la fuente de la Paciencia. Llegados aquí, la comida y la fiesta puso las cosas en su sitio. La alegría con el estómago lleno fue desbordante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;La respuesta es la fiesta&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El polifacético Grmano, especializado en oficios variados cara al público, se convirtió en una disculpa para asistir al nacimiento de una sección teatral femenina. Personajes femeninos muy bien caracterizados. Hasta había una actriz con atuendos ibicencos, hippis, de aquella moda ad-lib. Nadie confirmó que tuviera relación con   el textil ya identificado de aquella moza del Cabo de Gata.  Excelente el teatro, con él en medio, con gran dominio de otro arte al que acude en momentos extremos: la improvisación. Poesías dichas por rapsodas consagrados, banderas y dracs de Sant Jordi al son del tintineo, botella en mano, del que mejor cuenta los cuentos; audiovisuales espléndidos. Y el libro y el punto de libro, que no falten. Hasta hubo mención a travesuras de niñas malas. No sería la almeriense, claro. &lt;br /&gt;Las cervezas, los vinos y los cavas dejaron al personal muy preparado para su recogimiento en el autocar. La fiesta continuó. El conductor aguantó estoicamente los cuerpos “cocidos” por brebajes diversos, con muchos politonos y variados ejercicios de abdominales por el exceso de risa. Cánticos y más cánticos que no perturbaron el dulce sueño de quien conoce el valor del descanso.  Para completarlo todo, alguien aconsejó al conductor que evitara la carretera de Martorell de vuelta. Y no era por si se podría ver a niñas malas haciendo travesuras en cualquier curva con bosques al lado. &lt;br /&gt;En este ambiente se llegó al final de una jornada inolvidable. Qué mejor que acabarla con una cita de uno de los grupos presentes en algunas conservaciones, Les Luthiers: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;Terrassa, 28 de abril de 2009&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-8165480227118991353?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/8165480227118991353/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=8165480227118991353' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/8165480227118991353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/8165480227118991353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2009/05/etapa-21-del-gr1-entre-el-coll-de.html' title='Etapa 21 del GR1, entre el coll de Comiols y Vilanova de Meià'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjgA7h1V2xI/AAAAAAAAASg/nSFX-4ZQ8ZY/s72-c/DSC08185.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-6384620615943397239</id><published>2009-04-12T12:48:00.007+02:00</published><updated>2009-06-16T21:59:01.681+02:00</updated><title type='text'>Etapa 20 del GR1, entre  Hostal Roig y el río Noguera Pallaresa</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjf2uYUZr_I/AAAAAAAAAR4/sDm9J1ywbZE/s1600-h/DSC07916.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjf2uYUZr_I/AAAAAAAAAR4/sDm9J1ywbZE/s400/DSC07916.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348014359188189170" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjfyzJ-DYdI/AAAAAAAAARo/Dio8VC8Oplw/s1600-h/DSC07911.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjfyzJ-DYdI/AAAAAAAAARo/Dio8VC8Oplw/s400/DSC07911.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348010043189191122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjfyF9rzA3I/AAAAAAAAARg/3nGz1pL7lF8/s1600-h/DSC07909.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjfyF9rzA3I/AAAAAAAAARg/3nGz1pL7lF8/s400/DSC07909.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348009266797282162" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El triunfo del líquido por caminos del cretácico&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grmanos y Grmanas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es un GR? Y uno se lo pregunta después de varias ausencias ajenas a la propia voluntad. Presencias y ausencias: de eso se trata la lista de cada etapa. Con variadas historias detrás que justifican el ir o no ir. Ésa es otra cuestión. Los números fluctúan pero el espíritu y los ánimos permanecen. &lt;br /&gt;Los encuentros iniciales al pie del asfalto, de madrugada, suelen ir más allá de los saludos. A menudo, entre espera y espera del autocar o de senderistas, rezagados, se amenizan los minutos con toques más o menos (in)trascendentes. La salud es lo que importa. Sea la propia o la ajena, ya no es un tema recurrente. Es trascendente. Y el estado físico de los familiares, qué duda cabe que también. Y los cambios en las unidades familiares por tu posición en el espacio doméstico, una realidad. Una mente muy reflexiva dejó caer una profunda observación: cómo cada persona va cambiando de sitio en la larga mesa familiar, en especial en las celebraciones. Lo peor, dijo, es cuando te empieza a tocar la presidencia. Ya sabes, otros que la ocuparon ya no están. Y tú, que ahora estás...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El tiempo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro recurso muy manido. Los avisos se dieron. El amanecer parecía dar fe de  las predicciones hechas por los actuales gurús mediáticos. Nublado, oscuro, amenazante. Se llegó a decir que habría mal tiempo, como si esas previsiones de lluvia no fueran también sinónimo de buen tiempo. Claro que, el recurso meteorológico, en estas etapas de la vida trae a la mente aquella frase tan significativa: “A medida que pasa el tiempo, se mira más el tiempo que hace que no el que pasa”. Miremos el tiempo,  el camino y muchos líquidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Lejanos inicios&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De punta a punta. Ahí está la clave de acabar todo aquello que empieza. Y de iniciar de nuevo los comentarios en torno a las horas de autocar, a las tortuosas carreteras, a las espaldas redobladas en los asientos, a las vértebras crujientes. Es el precio del recorrido, el regalo de lo que se ha hecho, las distancias que se alejan de aquel día en que las ruinas del puerto griego en Sant Martí d'Empúries fueron testigos de un buen principio. La Catalunya central dio paso a las estribaciones del Montsec, con una orografía irregular, llena de pliegues, alineaciones de montañas, el Pirineo nevado al fondo y, aquí delante, lo que se nombraba como un hostal no era más que una cuadra de ovejas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Subidas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El intenso olor ovino procedía de un gran corral lleno de esos animales de lana, ajenos a los nuevos visitantes y a las dudas lingüísticas de la puerta. Con letras grandes se leía “Hostal Roig”, pero con cambios. Roig también decía Reig, las vocales parecían verificar que o alguien dudaba en las letras o los de la normalización lingüística corrigieron los errores. Una pareja de personas entradas en años pararon su todoterreno y se interesaron por el personal y sus objetivos. Mientras, las ovejas a lo suyo. &lt;br /&gt;El intenso verde de los cereales contrastaba con las hojas secas de los robles, que aún no se habían despojado de su anterior vestido. Mientras, la subida desde la actual posición de 1095 metros estaba delante. Pero estaba bien diseñada: tranquila, con tiempo como para calentar toda la maquinaria. A lo lejos se empezaron a divisar manchas blancas. Los de las dioptrías dudaban de qué se trataba. Hubo quienes se inclinaban por piedras blancas, otros por los restos de una potente granizada. Hasta que se vio que el estado líquido del agua se convirtió en nieve dura, de la que permanece por tiempo. Su composición granulada verificaba que era vieja y ayudaba más a lavar las manos que a enfriarlas. Fue el primer anuncio blanco de posteriores pasos por bastante nieve para la altura del camino y para la época del año. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Líquidos contra sólidos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las primeras unidades se independizaron tanto del grupo que tuvieron que retroceder si querían comer con todos. La ausencia de los habituales equipos de transmisión demostraron lo imprescindibles que son. En un recodo se oían las gargantas y se intuía que pronto se aliviarían. Las comidas bajan mejor si son empujadas por brebajes que ayudan a darle un poco más de “vida” al cerebro. En esta etapa se vio cómo gana terreno el líquido frente al sólido. La memoria histórica dirá dónde quedaron aquellas alegrías de tantos  chocolates y golosinas. La evolución actual camina veloz hacia las petacas, las botellas y las botas. No hace falta más que observar el entorno. Se impone el líquido. De una bota a dos, de una petaca a dos. Sin incluir ocasionales botellas y, se supone, disimuladas gotas diluidas en  mejunjes varios. Es la evolución. La última petaca vino de San Petesburgo. Lenin acompañó en la comida, junto con más simbología de aquellos añejos imperios. Por contra, la otra petaca no quedó callada. Demostró que era de Cuba. O sea, ambas, primas hermanas. Lo que dio lugar a trasiegos varios y a invocar comparaciones entre el capitalismo y el comunismo. Cualquier objeto es bueno para tanto derroche de sabiduría entre trago y trago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Signos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La subida continuó hasta los 1500 metros. La nieve iba recogiendo las fugaces huellas de caminantes que probaban a no resbalarse, a escudriñar dónde poner el pie o clavar el bastón sin males mayores. Enfrente, plegamientos rocosos, el embalse de Tarradets y el río Noguera Pallaresa, un signo que podía orientar por dónde se situaría el final de la etapa. Pero, antes había sorpresas.&lt;br /&gt;La Portella Blanca, a 1410 metros, significaba bajada por un paso angosto. No, la broma de las cuerdas dejó descansar el vértigo. El camino zigzagueante dejó ver al fondo un conjunto de casas derruidas y una iglesia. Alguien dejó olvidada una azada en un punto del camino. Una señal para interpretar, pues el trabajo estaba en la iglesia y la herramienta allá arriba. Pronto los cuádriceps indicaron que estaban en forma pero con ganas de un cierto respiro. &lt;br /&gt;La iglesia de Rúbies concentró muchas señales. Al lado del ábside el grupo procedió a sacar la ropa protectora de la lluvia que empezaba a caer. Pero dentro de aquel recinto religioso la realidad era variada. Un enorme garrafón estaba delante de la puerta. El supuesto líquido de su interior se había evaporado. El interior era un canto al disfrute. Junto al pantocrátor había colchones y otros restos de procederes diversos. Alguien discutía sobre si eran somieres o colchones. En vez de oficios religiosos ahora debían hacer otros oficios dentro. Fuera, las casas caídas, las señales de tantas historias vitales y esfuerzos a merced del paso del tiempo. Una vez más, es el tiempo que pasa.&lt;br /&gt;La modernidad también tuvo cabida aquí. Dos eran dos quienes observaban el atuendo impermeable del personal. Y clasificaban a los hombres en “fashion” y primarios. Se permitían el lujo de ver y no verse. Y decir en el autocar que, además de algunos bichos, también les gustaban los hombres. Pasen, vean y escuchen... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Restos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La despedida de Rúbies fue en direcciones contrarias: dos grupos por distinto sitio. Convergieron en la bajada hasta el final. Sendas que se adaptaban al nivel del personal, por una superficie mojada y propensa a los efectos colaterales del resbalón. &lt;br /&gt;Quizá uno no se daba cuenta del valor del lugar. Muchos restos de construcciones daban fe de lo poblado que estaba el contorno. A medida que se aproximaba la pedrera de Meià, a 885 metros, los pies entraban en terreno muy historiado. Un lugar con piedras de gran valor, excavadas a principios del siglo XX y transportadas con mulas y burros. Un terreno que figura en los mejores manuales del cretácico, unos restos que se ven en los mejores museos del mundo. La pedrera de Meià ha dado lugar a sesudas investigaciones con títulos como éstos: “Peces elasmobranquios de las calizas litográficas”, “Crustáceos decápodos lacustres de las calizas litográficas del cretáceo inferior en Rúbies”, “Sobre una pluma menna del yacimiento ecocretácico de la pedrera de Meià”, “Dinosaurios de la conca de Tremp”. Un lugar para especialistas en nuestros primeros tiempos mientras uno luchaba por no caerse y terminar la etapa cuanto antes mejor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El río&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más líquido. El río anunciaba el final del recorrido. Agua por arriba, pegada al cuerpo, y por abajo. Era el Noguera Pallaresa y una carretera nueva. El peregrinaje había acabado, aunque ahora venía otro para encontrar un bar acogedor.&lt;br /&gt;Estábamos en una de las zonas de Catalunya en que hace más calor en verano, con más fósiles, con mucho parapente. Pero apenas sin bares que acojan a GRMANIA  en  la comarca de La Noguera. &lt;br /&gt;Hasta que hubo uno que recibió al gran grupo. Entre tanta lluvia fuera, se necesitaban líquidos dentro. Allí los hubo. Y también se hizo realidad aquello de comerse un rosco. Varias cajas se distribuyeron por las mesas. Alguien descubrió que, entre otros aditivos, tenían uno llamado “Impulsor”. A esas horas y con aquella química alimentaria, hubo fuerzas como para volver al autocar y seguir de vuelta a Terrassa. &lt;br /&gt;La bruma y la lluvia nos filtró la imagen de un paisaje impresionante. Fue otra forma de ver una realidad mojada por unos suelos cargados de historia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con tanto atractivo sólido y líquido, qué mejor que recordar al añorado humorista Jaume Perich con una de sus citas más célebres:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;“El alcohol es malo, pero el agua es aún peor: ¡te mata si no la bebes!”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com &lt;br /&gt;Terrassa,1 de abril de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-6384620615943397239?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/6384620615943397239/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=6384620615943397239' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/6384620615943397239'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/6384620615943397239'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2009/04/etapa-20-del-gr1-entre-hostal-roig-y-el.html' title='Etapa 20 del GR1, entre  Hostal Roig y el río Noguera Pallaresa'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjf2uYUZr_I/AAAAAAAAAR4/sDm9J1ywbZE/s72-c/DSC07916.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-8488632812961141806</id><published>2009-01-31T23:11:00.006+01:00</published><updated>2009-06-16T21:00:45.809+02:00</updated><title type='text'>Etapa 15 del GR1, entre  Oriola (Cambrils dels Pirineus) y Oliana</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjfrztyUROI/AAAAAAAAARI/rH6FJDnxIew/s1600-h/DSC07827.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjfrztyUROI/AAAAAAAAARI/rH6FJDnxIew/s400/DSC07827.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348002356222248162" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjezZHm80dI/AAAAAAAAARA/KyTVNlJnZOs/s1600-h/DSC07826.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjezZHm80dI/AAAAAAAAARA/KyTVNlJnZOs/s400/DSC07826.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347940326646272466" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjeyhehk9NI/AAAAAAAAAQ4/vUfQtxmyvBU/s1600-h/DSC07831.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjeyhehk9NI/AAAAAAAAAQ4/vUfQtxmyvBU/s400/DSC07831.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347939370725078226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Un sube-baja zigzagueante con retintín&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grmanos y Grmanas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Año nuevo y seguimos pisando otras Catalunyas que deben estar dentro de la otra más grande. Buenas vibraciones hubo cuando las previsiones de afluencia de personal estaban a punto de sobrepasar la capacidad del vehículo “oficial”. Pero no. El nuevo año no consiguió llenarlo. Y eso que las novedades personales acrecientan las fronteras de este grupo. Si acabábamos el año con la acogida de un niño que representará el futuro andarín (o no), ahora lo iniciamos con la entrada de otras personas ya conocidas por muchos. Dimos la bienvenida a la nueva pareja. Y observamos cómo se le iluminaba el rostro a quienes tienen sus raíces en esa gran tierra andaluza. Aún recordaban las historias vividas con quien por primera vez disfrutó del talante de GRMANIA. Cualquier parecido con otros centros oficiales excursionistas es pura coincidencia. También ellos se alegraban de que los nacidos en Fiñana (Almería) probaran otros matices de la vida andante, aunque estos Grmanos estén más habituados a la jarra que a la gralla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Semblantes&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Da gusto comprobar cómo, mientras el boquete de un asiento trasero del simulacro de autocar se consolida, la nueva imagen del conductor sorprende. Nuevo año con un aspecto diferente, tanto para quien va delante como para quienes analizamos las profundidades de los muelles. Todo en medio de senderistas bien alimentados por las tradiciones gastronómicas de ágapes pasados. Pesan los manjares pero qué buenos estaban. Y también pesan las sorpresas de la vida. En alguna zona tocó hablar de filias y fobias, cansancios, nervios, taquicardias, aceleraciones y sobresaturaciones varias. Con este panorama, muchas consultas gratuitas se le agolpan a cardiólogas y psiquiatras mientras caminan. Preocupaciones vitales a las que hay que atender para que no se diezmen las huestes amantes del largo recorrido. Menos mal que el buen humor del mundo del galeno es proverbial. Quizá ahí reside una de las claves de la curación. O también ahí es donde se esconde uno de los motivos por los que acudir a estas caminatas tan naturales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Variaciones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El recorrido hecho para la aproximación fue el mismo que en etapas anteriores. Solsona, la presa de la Llosa del Cavall, Sant Llorenç dels Morunys, Coll de Jou, la font del Vermell con una inmensa fila de garrafas y la curva en la que bajó el primer turno. Nada más bajar, dos símbolos. A un lado, una botella vacía de cava parecía ser una reminiscencia de descorches festivos pasados. La cuneta ya no olía a alcohol pero simbolizaba los desechos cristalinos de tantos alzamientos (más o menos nacionales). Al otro lado, la nieve. Parecía que aún esperaba aquel manto blanco de diciembre a ser pisado otra vez. Fin de un recorrido y principio de otro. Y la nieve en medio. Helada, resbaladiza, dura pero blanca e inmaculada. Sin huellas de animales. Con huellas atrás fruto del paso del primer destacamento andarín. El manto blanco ahí. El poder de esa naturaleza que puede transformarse en fuertes vientos capaces de desmontar casi un territorio. Qué razón tenía Joan “Pipa”, ese aún en activo pastor de 71 años de Vallfogona del Ripollès, cuando esta semana en LA VANGUARDIA decía: “A la naturaleza no hay quien la gire, y yo soy naturaleza”. &lt;br /&gt;La otra variante de caminantes se trasladó al pueblo de Cambrils, a 1090 metros de altura. Previamente fueron advertidos de que también la naturaleza humana es capaz de fabricar butifarras artesanales, de cocinarlas a la brasa de encina, servirlas en grandes rebanadas de pan y acompañarlas con un porrón de vino. Y actuaron en consecuencia en el restaurante Ca L'Agustí de Cambrils dels Pirineus. Una vez satisfecho el apetito, esperaron a que el resto del personal les acogieran. Pero  aún faltaba y el camino bajaba por la nieve, subía para salvar un riachuelo, zigzagueba y parecía querer engañar en las distancias. Llegado el momento, los del primer turno pararon a comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Estrenos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es evidente que el correaje y otros útiles y aparejos para cubrir los cuerpos y transportar enseres se desgastan. Para eso están los regalos de las pasadas fiestas. Y como muestra, quien se presentó de punta en blanco (aunque el atuendo era negro) luciendo un nuevo uniforme. Pero también se pudo apreciar la nueva compra para compartir. Era suave, voluble, manejable, cubierta de piel, con una gran protuberancia que acababa en un orificio por donde fluían los líquidos. Y muy negra. Este detalle atrajo la atención y las manos, así como el tamaño del pitorro, agujero o embocadura. El negro aquí también se puso de moda. La bota gozó de gran éxito y provocó que hasta se contaran chistes con ciertos matices negruzcos. Delante de un paisaje muy abierto, también se habló de otras realidades, digitales algunas. Buena oportunidad para descubrir quién se ha hecho un perfil en Facebook y escuchar el sesudo análisis sociológico de alguien que pasa de lo particular a lo general de esta red social. Asegura que es un buen sitio para intentar vigilar a los hijos. También dice que es un buen rincón digital para encontrarse las múltiples formas humanas para emparejarse o todo lo contrario. Sea cierto o no, los ánimos se caldearon con más botellas que empezaban a descorcharse. Se notaba cierto olor a aniversario femenino. Petacas por un lado, botellas con la afrodisíaca canela por otro, anticipo de celebraciones posteriores. Más bien  parece que la bota ha atraído a otros licores. Ya anuncia la apertura de la barra del bar.  De seguir así, evolucionará a barra libre. Bienvenido sea todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Ziz-zag&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino fue un continuo acercamiento y alejamiento a la carretera. Las líneas paralelas pronto saltaban una encima de otra. Y hasta se curvaban para ascender por empinados vericuetos. Eso fue lo que ocurrió después del letrero que anunciaba Cambrils. Pasada la font de Can Salas, se descubrió que el camino real no iba por la carretera pero sí convergía más allá en ella. Allí se juntaron hasta un punto en que el zig-zag se convirtió en giro hacia la derecha y arriba. Resbalones en tierras movedizas e inmersión entre espinos de todas clases. Se trataba de seguir el camino antiguo hacia la población, restos de antiguas vías de comunicación que ya se seguían desde tiempo ha. Sudores de todas las clases en el primer tramo para descubrir pronto que, por imperativo legal, se volvería otra vez al asfalto. Hubo quienes demostraron más olfato y se aventuraron a seguir la carretera, con lo que se ahorraron un esfuerzo. El letrero de las salinas de Cambrils y la Ribera Salada  indicaba una obligada visita para otra ocasión. Y allí al lado estaba la fonda en la que casi un mes antes se había concelebrado el ágape navideño en agradable compañía. Un momento apropiado para agruparse con quienes aún se regodeaban del desayuno a mesa y mantel. &lt;br /&gt;Por una calle en bajada cubierta de nieve se produjo el descenso, al lado de las antiguas escuelas. Las casas dispersas eran puntos nevados, con invernaderos ya desmontados, un gran polideportivo y algunas humeantes chimeneas perfumaban el ambiente con el humo de la madera recién quemada. Alguien resbaló entre tanta nieve acumulada a los lados . Llegados al puente sobre el río Fred (buen nombre para esta época) la subida se produjo al trote, con vistas a la iglesia de Cambrils y, como atalaya, los restos del castillo más arriba. La postal estaba servida. Fotos, un pequeño  trinero de plástico con niños a su alrededor y el camino que ascendía. Una senda llena de nieve  Al final, otra vez otra carretera, la de Cambrils a Solsona. La cosa parecía que tenía retintín. Y más cuando toda la etapa se caracterizó por una inmensa fila de personal caminando a su ritmo. Los estiramientos sólo se encogían cuando la prescripción senderista aconsejaba un alto en el camino. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Marcas “marcadas”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las innumerables vallas de alambre abrían puertas para seguir las marcas. Pero hubo curiosidades dignas de mención. El tramo que permitía ir por tierras fronterizas entre el Solsonès y el alt Urgell era una larga cresta nevada, la serra Seca (a 1290 metros) y llena de montones de todos los tamaños. Parecían corresponder a ganado caballar habituado a circular por allí y dejar sus huellas intestinales. O sea, es un camino muy transitado, con espectaculares vistas hacia dos comarcas llenas de formaciones montañosas de variados perfiles. Sólo había que fijarse y dejarse llevar. Hasta algún animal apuntó mal y dejó una marca adornada con reseca simbología fisiológica. Si el público andante fuera como algunos urbanistas que ocupan segundas residencias en pueblos de l'Empurdà o el Ripollès, podría caer en la absurda tentación de denunciar a estos animales por ensuciar el campo o querer que desaparezca el oficio de granjero.   El amenazante mobbing rural pone una pica más en Flandes con ridiculeces variadas. Si ya denuncian a los labradores porque les molestan las esquilas de los animales, o el olor de las granjas, qué decir de tal cantidad de deposiciones alineadas en este camino. Quizá ellos sean de los que huyen del ajetreo urbano pensando en el bucolismo del medio rural. Habrá que atender al habitante de Tavertet, el filósofo Raimon Panikkar cuando dice: “Vivimos en un tiempo en el que se pretende que el rosal crezca rápidamente tirando de sus hojas....La felicidad es inversamente proporcional a la aceleración”. Pues...tranquilos que  aquí hay más sentido común y amor  a lo auténtico,  aunque  de “mi..rda” se trate. &lt;br /&gt; Otra cima a la vista y un grupo perdido casi en el infinito. Cada uno a su paso en una fila que dibujaba otro zig-zag. Eran pequeñas figuras en un entorno nevado, dejándose llevar más por el interés de las conversaciones que por adquirir un ritmo algo más dinámico. &lt;br /&gt;De pronto, la carretera a Solsona de nuevo, el anuncio de un mirador y una bajada hacia la perdición: la pérdida y la duda. Hasta que tantos olfatos andantes escudriñaron el entorno, arrugaron el entrecejo, sacaron mapas, siguieron la aguja del GPS, opinaron, husmearon posibles caminos y...al fin, otro antiguo camino de bajada era la ruta a seguir. Bien empedrado, bajo árboles, con señales de mucho tránsito en otras épocas y...una vez más, marcas de ganados varios: caballar y vacuno. En un viaje en el tiempo, estos lugares de tránsito debieron estar llenos de historias y de esfuerzos. Un homenaje a esas anónimas personas que nos dejaron en herencia estos caminos de paso. &lt;br /&gt;Vacas arriba y aisladas masías en medio de bancales a la izquierda del camino de bajada. Y la línea andante que se perdía en zonas muy alejadas de las primeras filas. La nieve ya desapareció a medida que el río Segre se dejaba adivinar, aún muy a lo lejos. También la perspectiva dejaba adivinar por dónde se trazaba la línea imaginaria que conduciría hacia el final de las etapas del GR 1. Mientras, el entretenido trotar daba mucho de sí. La terapia del caminar convertía el suelo en testigo de descargas emocionales, de proyectos futuros, de carcajadas varias y también de clics digitales. Mientras casi todo el grupo esperaba a la retaguardia, alguien del final apuntaba, calibraba, escogía el objetivo a inmortalizar, medía las intensidades de la luz y disfrutaba con fotos paisajísticas de indudable calidad. Todos esperaban el fin de la foto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Remates&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ermita de Sant Just, a 760 metros,  parecía un anuncio de finales y de principios. Antes, un profundo barranco y una protección. Una valla de madera evitaba posibles resbalones al vacío. Eso es cuidar a la afición. Caminos que se acaban, que vuelven a converger en otra carretera, de Valldan a Oliana, con un asfalto que ya conduce hacia el final de etapa, a una muy transitada carretera que enlaza la plana con Andorra y otras tierras pirenaicas. &lt;br /&gt;La entrada en Oliana, a 460 metros,  significó alguna pérdida por despiste y algunas ayudas a otros para que no cayeran en el error. Algunas granjas y una planta de reciclaje de metales mostraban la otra cara de un pueblo de paso, donde pocos se detienen. Allí al lado había una zona de parada eterna por ausencia de vida: la funeraria del pueblo también evidenciaba su razón de ser. Igual que también fue evidente que la buena suerte repartiría dineros entre quienes se conformaron con recuperar lo jugado, en una afortunada administración de lotería llamada “La bona sort”, sobre todo para el sorteo de Reyes. &lt;br /&gt;Una vez en el bar, el ex-bancario y coordinador general puso el fajo de billetes encima de la mesa, lo miró y empezó el reparto. Pero la estrategia estaba muy bien diseñada. Inmediatamente después determinó que dos cobradores pasaran a continuación para cobrar los emolumentos de la excursión. O sea, dio pero recuperó. Y se celebró el aniversario de quien sabe de floras, faunas y otras especies. Otra vez la libidinosa canela y otros brebajes alcohólicos enervaron los ánimos. Todo ello provocado por la sabia compañera, con uno año más de experiencia. &lt;br /&gt;Ya de vuelta, en la zona trasera se asistió a un curso muy intensivo sobre problemas educativos varios, nuevas carreras universitarias, niños hiperactivos y especulaciones sobre si es mejor el Rubifén o el Concentra para tanto exceso de actividad infantil. Hasta que la voz del experto en temas mentales engoló la voz y puso las cosas en su sitio con total autoridad académica. Mucha ciencia y mucho discurrir, buen momento para cerrar este viaje con un proverbio vasco:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“Non gogoa, han zangoa”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; (Donde van tus pensamientos, van tus pasos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com &lt;br /&gt;Terrassa, 31 de enero de 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-8488632812961141806?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/8488632812961141806/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=8488632812961141806' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/8488632812961141806'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/8488632812961141806'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2009/01/etapa-15-del-gr1-entre-oriola-cambrils.html' title='Etapa 15 del GR1, entre  Oriola (Cambrils dels Pirineus) y Oliana'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjfrztyUROI/AAAAAAAAARI/rH6FJDnxIew/s72-c/DSC07827.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-3421320153161161042</id><published>2008-12-26T11:34:00.005+01:00</published><updated>2009-06-16T16:36:19.825+02:00</updated><title type='text'>Etapa del GR 14, entre Coll de Jou y Ariola (Cambrils dels Pirineus)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjet0kw3pNI/AAAAAAAAAQg/w0aeuebc1Fc/s1600-h/DSC07688.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjet0kw3pNI/AAAAAAAAAQg/w0aeuebc1Fc/s400/DSC07688.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347934201259205842" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjetIjnXFnI/AAAAAAAAAQY/Zcsizzmnu6Y/s1600-h/DSC07661.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjetIjnXFnI/AAAAAAAAAQY/Zcsizzmnu6Y/s400/DSC07661.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347933445036643954" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjesgCpXTAI/AAAAAAAAAQQ/REWtIPQrQk8/s1600-h/DSC07682.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjesgCpXTAI/AAAAAAAAAQQ/REWtIPQrQk8/s400/DSC07682.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347932748991908866" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjer0eY4OvI/AAAAAAAAAQI/VgmVMHGspJs/s1600-h/DSC07683.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjer0eY4OvI/AAAAAAAAAQI/VgmVMHGspJs/s400/DSC07683.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347932000524712690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Las sensaciones, en blanco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grmanos y Grmanas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Venías del frío y te reintegraste al grupo en un paisaje nevado y con algún incidente mecánico. Aquí algunos dirían: es la vida. Si no fuera por tanta gente como había, por los saludos, preocupaciones por el coche averiado y temas organizativos varios, el silencio blanco de la zona quizá te recordaría las sensaciones de tu ambiente original: esas grandes estepas cubiertas de nieve, con los voluminosos gorros, lentitud de movimientos y una naturaleza adaptada a las circunstancias. Pero, ya ves,  pronto te acostumbrarás a apreciar las diferencias como una virtud: sean en el paisaje, en la comida, en las cosas y, sobre todo, en las personas. Tú aún eres pequeño pero hoy, aunque no te enteraras, recibiste ya, como mínimo, un piropo. Después te lo explicaré. No sé qué pensarías ante una carretera llena de curvas, un camino con nieve al lado, la amplia perspectiva y un personal con aquel aspecto. &lt;br /&gt;Aprovecho la ocasión para presentarnos, explicarte cómo ha ido la etapa y transmitirte qué es lo que hacemos. Seas muy bienvenido al club.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Cargas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé allí, pero aquí cuando llegan estas fechas, el personal carga muchas cajas en el autocar. Por cierto, hoy era un vehículo de lujo. El que viene habitualmente, alguien dice que en Cuba lo considerarían un “autopullman”. A lo mejor en tu país, también. Pues el que viste y en el que volviste es como para lucir en día de fiesta. Y había motivos para cargar tantas cajas: última etapa del año, días señalados, ya una tradición el comer sentados en agradable compañía. Tu familia te lo explicará muy bien. Cuando la gente se lleva bien, todo sale mejor. Hasta en estas fechas que, por prescripción consumista, se aprovechan para mejorar el buen ambiente que ya había. El personal es de buen corazón (si no entiendes la frase, dile a tu madre que te la explique, que de este órgano sabe mucho). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Aspectos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo iba bien pertrechado, con ropa de abrigo. Ya se habían dado avisos para que el frío no causara efectos secundarios en pulmones y nariz. Seguro que para ti esta temperatura es como de verano. Aquí el verano es de riguroso sudor y máxima humedad. Y el invierno actual que, astronómicamente comenzó al día siguiente, ha regalado un manto blanco que brinda nuevas sensaciones al andar. No te extrañes con esos dos que llevan unos gorros rojos. Los sudaron el día antes por el centro de la ciudad. La recorrieron de noche anunciando que también se puede correr por Navidad, mientras las prisas y los pasos parecen ser sólo para comprar o para hacer ganas de comer. En Coll de Jou, a 1455 metros, el paisaje humano se protegía con capas y capas de ropa. Como una gruesa cebolla que, más tarde, se iría desvistiendo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Caminos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue la noche más larga del año. Por eso amaneció ya cuando el autocar se acercaba a Solsona. Un momento como para disfrutar. Detrás del cementerio de esta ciudad aparecieron los primeros tonos rojizos, que iluminaron la gran helada y la nieve a ambos lados de la carretera. Cuando seas mayor, ya te enseñarán a sentir la magia de este momento, el reto que cada día se te presentará: llenarlo hasta que esos colores se repitan al oscurecer. De eso se trata. Y así un día tras otro. Una gratuita sensación que, quizá también algún día, puedas comparar con ese momento en tu país natal. Pasó lo mismo al volver, cuando la penumbra repitió parecidas luces. Todo en un camino tortuoso, con un animal que se cruzó en la vuelta delante del autocar: unos decían que era un zorro, otros una zorra y, alguno, una zorrilla. &lt;br /&gt;La carretera discurría bordeando un gran pantano con bastante agua. Hielo, nieve, agua, niebla y frío. Todo junto en medio de un potente anticiclón que, aquí en la alturas, regala gran visibilidad y mucha perspectiva. Pronto, Sant Llorenç dels Morunys o dels Piteus, a 925 metros, anunciaría una parada rápida. Aquí debía empezar la etapa pero se permitió una licencia a modo de regalo: se perdonaron 500 metros de subida, pero lo que no se dejó para otra ocasión fue recoger una bota olvidada en un bar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Botas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya descubrirás que aquí uno de los usos que tenían las pieles era para crear objetos útiles. En tu país natal los gruesos gorros de piel protegen muy bien la cabeza del frío. Aquí, una aplicación de la piel era para hacer un recipiente que los más listos del lugar definen como: “Cuero pequeño empegado por su parte interior y cosido por sus bordes, que remata en un cuello con brocal de cuerno, madera u otro material, destinado especialmente a contener vino”. Este objeto no se puede perder, pues da calor con esa combinación etílica que el maestro en este arte elabora. Allí da calor a la cabeza y aquí calienta la cabeza y alegra el cuerpo. Matices, diferencias prácticas. Es la diversidad. Pero dentro hay vino. Aún la temperatura de aquí no obliga a llenarla con  bebidas de allí, vodka por ejemplo. La bota olvidada fue recuperada. El dueño del bar identificó luego al autocar parado a la puerta con la bota. Para que veas cómo aquí la gente está atenta a lo que hay que estar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Marcas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde este pueblo, la subida al inicio de la etapa permitió contemplar la vall de Lord y el Port del Compte con nieve. Cada curva de la carretera era un giro al paisaje, un cambio de perspectiva que te hacía girar la cabeza y la composición del entorno. Parecían fotogramas distintos que, seguidos, mostraban cómo el blanco natural disfraza al verde, decora las ramas sin hojas, cubre los coches, hace peligrar la estabilidad de los caminantes o acentúa el placer de correr hundiéndose, resbalar sin caer, dejar huellas, jugar a pegar sin dañar, perderse para reencontrarse, sudar en frío. &lt;br /&gt;Coll de Jou es un cruce de caminos con una fuente, un área de esparcimiento al aire libre a un kilómetro, una estación de esquí alpino y otra de fondo cerca y un buen balcón para ver y sentir en blanco. Son esas marcas que el invierno deja en el paisaje para quien quiera verlo. &lt;br /&gt;Imagínate cuando viniste en avión, tú encima de un gran manto de nubes, con los pueblos  y campos al fondo, con las siluetas de las montañas apuntando hacia arriba. Pues lo mismo pero sin avión se veía desde aquí. La niebla era una gran capa de algodón que transformaba pueblos en sombrías formas, su humedad cala hasta los huesos pero, desde aquí, era un regalo adivinar qué habría allá abajo. En la carretera A 2 había 80 kilómetros de niebla en dirección Lleida.  Más al fondo, esas montañas tan queridas demostraban que estaban allí. Tendrás la oportunidad de pisarlas, de disfrutar de  su encanto. Seguro que alguien muy cercano a ti te leerá poesías excelsas sobre ellas, te transmitirá su magia con su voz pausada mientras te hace sentir esos mensajes. Son marcas de la belleza desde arriba. Pero tocaba bajar y buscar el blanco y el rojo: otras marcas también muy prácticas e indispensables para la ruta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Lecciones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La bajada a la otra vertiente de Coll de Jou significó encontrar el recorrido. Con dificultades pero se consiguió. El camino descubrió cómo se puede aprender mientras se camina. Era el torrente de Canalda. Bastantes especies vegetales tenían nombre al lado. Árboles, arbustos y otras hierbas aclaraban su identidad para mentes ignorantes de cómo se nombraba la vida vegetal de la zona. Una buena idea en un sendero que discurría por zonas sombrías, con cascadas de agua, tupidos bosques de pinos y tramos con mucha nieve acumulada. Al fondo, la niebla. Aquí, un buen lugar para cuando tengas que aprender nombres de vegetación autóctona. Piensa que  la vall d'Ora, la vall de Lord y la zona de Cambrils eran hasta ahora  espacios casi desconocidos para mucha gente del grupo. No obstante, hubo mentes muy observadoras que encontraban parecidos entre las rocas del parque de Sant Llorenç del Munt i la zona de Montserrat con este tipo de materiales. Es que en este grupo hay gente que sabe más de lo que aparenta. Llegada la hora, se deja este tipo de sabiduría a un lado y se imploran las viandas que alimentan el cuerpo. &lt;br /&gt;No estabas pero también podrías haber observado actos de los que se puede aprender mucho. Por ejemplo, como no se contaba con una bota hasta su recuperación en Sant Llorenç dels Morunys, hubo una buena espalda que tiró de una garrafa de vino. Luego, con gran puntería, trasvasó el preciado líquido hasta el interior de la bota, sin derramar nada. Otra lección fue la clase sobre energía nuclear y la especulación en torno a los huertos solares. Quien sabe de esto, cuando seas mayor, seguro que te documenta con los últimos avances. Si se toca el tema del reciclaje, hubo un intercambio de opiniones sobre qué hacer con las mondas de las naranjas. Mientras había quienes defendían que era un material que se podía dejar allí tirado, otros defendían la estética del suelo y manifestaban que tales restos orgánicos tardan en desaparecer. Ya lo ves, como mejor se aprende es con  las diferencias. Y te perdiste las clases de cocina. Vino a la etapa quien sabe mucho de esto, da clases y organiza jornadas en los mercados municipales. Pero también hubo quien predicó con el ejemplo. Trajo un excelente dulce de membrillo hecho en su casa. Y no faltaron las risas y bromas en voz alta. O sea, parecido a como tú te presentaste después. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Piropo&lt;/span&gt;s&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de una tranquila parada, el tiempo invertido en recorrer apenas ocho kilómetros era excesivo. Esto pasa a menudo. Luego vienen las prisas. Y más hoy, con comida a una hora más o menos aproximada. Pero también se incluyó una variante más: la recogida del autobús a un subgrupo que no pensaba acabar la etapa. Después se vio que nadie la acabó. &lt;br /&gt;El camino era para disfrutar. Seguro que algún día nos explicarás tus recuerdos de la nieve, jugar, hacer bolas, correr, caerse. Pues aquí había eso y más. Quienes caminan y experimentan, probaron a correr por la nieve, a alargar los pasos, a comprobar el efecto de los bastones, a ver qué pasaba si se seguían las marcas de las ruedas de algún vehículo o bien se andaba por el centro o por los laterales. Combatir el frío con sudor. Notar el silencio en el blanco. Oír el ruido de la zapatilla mientras se hunde en la nieve. Deducir posibles propietarios de algunas huellas de animales que por allí debieron pasar. Tener también la mente en blanco y dejarse llevar. Como ves, experimentar en este estado está al alcance de cualquiera que se atreve a salir de casa y penetrar en estos espacios. &lt;br /&gt;Hubo un momento en que se hicieron dos grupos. De forma más o menos desorganizada.  Que si unos se quedaban aquí, que si se seguía, que contarse, que agruparse, que si no hay nadie que se entienda. Ya lo verás cuando vayas al cole. Cosas que pasan en los grupos. Pero al final, en el fondo, no pasa nada. Se continuó hasta Sant Martí de Cavallera, a 1230 metros. Una restaurada ermita en una zona llana. Y allí fue cuando te piropearon de forma inconsciente. &lt;br /&gt;Dos personas se subieron a un muro y convocaron a la masa andarina a definirse. Sí, como lo oyes. A que dijeran si seguían a paso ligero o a otro más tranquilo. Y en esto una moza proclamó: “Os organizáis peor que los niños de cuatro años”. Felicidades porque con tu edad sabes más que este personal. Más adelante te explicaré un segundo piropo con toque solidario, pero no para ti. Al final, una imaginaria línea dividió las tendencias de ambos grupos, mientras las jaulas de los halcones de los jeques árabes se situaban detrás. Parecían espacios que pretendían atrapar el aire, redes submarinas al aire libre, monumentos al viento en medio de un altiplano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Reacciones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, piensa que cuando alguien en este grupo dice una palabra más alta que la otra es por algo. De los dos grupos originales, uno se comenzó a subdividir y de él salieron algunas subsecciones más. De seguir así, cada persona parecía un grupo. Los “galgos” delanteros se lanzaron al trote. Las distancias aumentaban y también las confusiones. Unos disfrutaban al galope, hasta que se encontraron con una gran subida. Allí creyeron que se reagruparían todos. Pero no. Lo que ocurrió fue que un Grmano sufrió una lipotimia. Fue el paso por el torrente que conduce las aguas del la font del Vermell (excelente agua) y la zona de Montpou, la riera de Odèn. Alguien sacó un energético de taurina, tan fuerte que, antes de llegar al castillo de Odèn, el bajón físico desapareció. Y quien llevaba tamaño milagro tuvo que desenvainar su móvil para obligar a los trotadores del principio a que pararan de una vez. Con aquel tono, quién no iba a hacerlo. Desde esta zona, se observaba a lo lejos la disparidad: unos buscando el camino, otros por lugar incorrecto, alguien preocupado por el estado de quien sufrió la lipotimia, el jefe diciéndole a su familiar del GPS que si no paraba iba a llegar a la Antártida, los walkis echando humo, los móviles situando en el mapa a quienes venían en coche por si tuvieran que auxiliar a alguien, el coordinador de la comida diciéndole a la del restaurante que no se le ocurriera echar el arroz hasta nueva orden, otro móvil anunciando que el coche en el que tú venías se había calentado demasiado. Como ves, aquí el aburrimiento está desterrado. Al final, todos al camino a esperar el paso del autocar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Celebraciones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras llegaba, desde la carretera la vista confirmaba aquel gran paisaje del principio. Cortinas de niebla dibujaban el fondo de los valles. Pocas casas y muy aisladas.  Algunos temas de conversación sobre economías, crisis, bastones y fiestas. También, preocupación por el estado de la avería de tu coche. La solución llegó y, entonces, en aquella orilla antes del túnel, allí apareciste. Risueño, feliz, hablador. Esperabas un taxi para ir hasta el restaurante. Fíjate, el privilegio de que te lleven en taxi mientras al coche lo conducen en grúa. &lt;br /&gt;La fonda significó tu presentación en público. Allí quien te conoce dijo que te estabas adaptando muy bien, sabías nombrar a las bananas, mandarinas y otros alimentos. Se supone que te fijarías en las dos grandes paelleras con arroz. Comerías ese arroz, la carne a la brasa, las patatas del Pirineo y demás alimentos. Y, a los postres, una apreciada Grmana te sorprendería con la celebración en familia de sus próximos cincuenta años. Ella, que estuvo una temporada en La India, donde entre otras enseñanzas, Gandhi dijo: “Sé tú el cambio que quieres para el mundo”. Lo mismo que tú significas ahora para tu familia y para este grupo. Y tú, que después recibiste un regalo de quienes ya te consideran de las nuevas generaciones para la continuidad (o no) de algo que ya tiene doce años de historia. &lt;br /&gt;También en la comida hubo ideas, el segundo piropo. Alguien que piensa mucho en la gente muy necesitada volvió a sugerir (y ya van tres años) que la inversión que  se hace en los calendarios de bolsillo era un dinero “tirado”, que se diera a una ONG. Y se cantaron villancicos, aunque al principio parece ser que no fueron seguidos con la intensidad que esperaba una moza, la cual amenazó con cantar rancheras el próximo año. Después, como siempre, la emoción general se plasmó en un potente coro con el entonador de cada año. Gracias a sus bríos y entusiasmo,  y a quien de guitarra y de teatro sabe mucho, el éxito fue total. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, conociste a quienes te han acogido y seguirán haciéndolo. Viniste del frío y en un entorno blanco se produjo el encuentro. Seguro que serás feliz aquí. El entorno será tu mejor aliado. Como ése que, con nieve,  Jack London describe en su libro “El silencio blanco”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“ ...la pasividad del silencio blanco. Todo movimiento cesa, el aire se despeja, el cielo se vuelve de latón, el más ligero murmullo parece un sacrilegio, y el hombre se asusta y se intimida ante el sonido de su propia voz” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com &lt;br /&gt;Terrassa, 24 de dicimbre de 2008&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-3421320153161161042?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/3421320153161161042/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=3421320153161161042' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/3421320153161161042'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/3421320153161161042'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2008/12/etapa-del-gr-14-entre-coll-de-jou-y.html' title='Etapa del GR 14, entre Coll de Jou y Ariola (Cambrils dels Pirineus)'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/Sjet0kw3pNI/AAAAAAAAAQg/w0aeuebc1Fc/s72-c/DSC07688.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-8404877668832803353</id><published>2008-12-08T22:09:00.002+01:00</published><updated>2009-06-16T16:09:51.798+02:00</updated><title type='text'>Etapa 13 del GR1, entre La Vall D'Ora y Sant Llorenç dels Morunys</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjenkW4tWiI/AAAAAAAAAPY/s98nU-xCU-0/s1600-h/DSC07576.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjenkW4tWiI/AAAAAAAAAPY/s98nU-xCU-0/s400/DSC07576.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347927325586315810" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjenKNdps1I/AAAAAAAAAPQ/cTMs5nRFusg/s1600-h/DSC07574.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjenKNdps1I/AAAAAAAAAPQ/cTMs5nRFusg/s400/DSC07574.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347926876380312402" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GRMANAS Y GRMANOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos humanos. GRMANIA es humana. Por tanto, también se cansa. Prueba de ello fueron los rostros, las renqueantes piernas y las expresiones alusivas al esfuerzo de una etapa que hasta en las bajadas fue dura. Una persona muy humana y con mucho humor dio fe de ello en el último tramo, cuando ya ni el consuelo de acabar impuso un cierto efecto placebo de fin de etapa. El recorrido fue exigente, con un perfil de un Solsonès desconocido en el que ni la población dispersa abundó. Mucha masa forestal, agua y vacas en un entorno que seria calificado por el poeta como de “soledad sonora”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Caminos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo las cifras de asistencia jugaron a la baja, con diversidad de motivos  que justificaban ausencias varias. Sin embargo, en algunos mentideros causó  una extraña sensación un rumor que tuvo un efecto de bola (y nunca mejor dicho). Cierto Grmano al parecer priorizó una partida de billar antes que la asistencia a la etapa. Y alguien puso en marcha el disco duro con la biografía ajena y recordó cómo aquel GRmano fue un número uno en tal especialidad, aunque le pusieran muchas faltas en el instituto por aprender más de la vida en una mesa de billar que en una clase magistral (ya lo ratificó después Joaquín Sabina en una de sus canciones). Aprender como tal es una práctica continua en cada etapa. Aprender y viajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Viajes y contrastes&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Vall d'Ora quedó atrás, con el ecomuseo en el que las antiguas escuelas muestran las enseñanzas de las familias que vivieron de este valle, la sierra que aún funciona con agua o el molino que también se mueve con este elemento y todavía hace su función. Hace unos años, en la misma casa vivía una señora muy mayor que enseñaba a los visitantes esa cultura rural fruto de muchas generaciones y que hoy tan pronto se pierde. Contrastes de unos tiempos con otros. &lt;br /&gt;Estancias recientes de una viajera también que dio fe de ello con el testimonio de su experiencia en países lejanos de Asia. El camino ascendía y rodeaba un río y una iglesia. Parecía que lo hubieran diseñado para no molestar al agua ni al silencio del solitario entorno que, desde arriba, empequeñecía una de las construcciones religiosas más importantes del románico del Prepirineo. El camino era la arteria para salir a pie de un valle que ya ocupa un lugar destacado en el recuerdo. Lo mismo que le ocurría a quien rememoraba sus impresiones de aquel país que es más que bombas en hoteles de Bombay o conflictos con Pakistan por Cachemira. A medida que se ascendía hacia el Pont de Llinars, el traslado a un país de tantos contrastes se asemejaba a una balanza  en la que pesaba la modernidad y la tradición más ancestral, el tener mucho o sólo algún metro cuadrado en una calle, la paz espiritual más absoluta o las prisas occidentales también allí en Oriente, el no desear con el no hartarse.  Muy abajo quedaba el símbolo del románico, cuyo nombre aparece en muchos manuales. Arriba, el balcón de una curva abría el valle y enseñaba la primera perspectiva de lo que faltaba hasta la otra vertiente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;A cubierto&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellas vacas y estas vacas. Unas: sagradas, intocables, símbolos religiosos, muy libres. Otras: muy bien alimentadas, muy vigiladas por pastores eléctricos, a merced del precio a la baja del mercado (especulación) y de políticas agrarias europeas  variadas. &lt;br /&gt;El camino ascendía en paralelo al nacimiento del Aigua D'Ora. El agua aquí era limpia, de gran pureza, como para beber sin embotellar. Allí, las diarreas se previenen con el consumo del agua envasada. Un producto, por cierto, que cada vez tiene más expertos en contra por la agresión al medio de las plantas envasadoras y por los desechos que ocasiona. Pero esto son lujos de aquí. Allí, el agua turbia también la beben. Y aquí y allí hay que comer. &lt;br /&gt;Y qué mejor sitio que un camping abierto y acogedor, el camping Valldora, a 905 metros de altitud. Previo permiso, el personal aposentó sus reales en un entorno con más comodidades que las habituales. Hubo quienes comieron como si fuera bajo palio: debajo de una carpa, alrededor de una gran rueda central en la que se situó el jefe. Por allí se daban consignas del tipo “tócale mejor el culete”, frase muy expresiva para que la caminante procedente de las antípodas aprendiera los primeros pasos para beber en bota sin dejar rastro en la ropa. La situación de ese sector de comensales era propicio para establecer una rueda alimentaria: pasar productos, compartir y degustar. También esa moda de la petaca, aunque en esta ocasión falló una. &lt;br /&gt;Pronto las comodidades del camping fueron usadas: lavabos civilizados, bar acogedor y, al fondo, una piscina sin agua muy bien ojeda por quienes, encima o debajo, casi se mueven “como peces por el agua” (aunque alguno sólo ha evolucionado de sapo a rana: este escriba). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Hermano roble&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las parcelas del camping quedaban atrás. El camino ascendía entre riachuelos diversos que eran la fuente de alimentación del río. Casas en medio de tanta agua, naturaleza en estado puro con un profundo olor a derivados de granjas porcinas. Casi arriba de este tramo, las escuelas a la derecha. O sea, lo que queda de ellas, cerradas para su cometido por falta de pupilos. La vida aquí es dura, tanto como la ascensión.  En subida, respirar hondo esta fragancia anima a acabarla pronto. Pero se asciende, y más que vendrá. A los lados del camino aparecieron ellos: majestuosos, inmensos, de grandes brazos, enérgicos, como para copiar al Grmano que los abrazaba. Se prestaban a ello. Eran los robles que acompañarían hasta el final de casi todas las subidas. Aún no se habían despojado del todo de su vestidura pero sus enormes ramas, su gran tronco hacían volar la imaginación. Muchos años de vida, muchas generaciones de paso, mucha sombra y mucha admiración por su callada presencia, acogedora sin condiciones. Ellos son testigos de muchos soplidos, hondas respiraciones, miradas al fondo o al suelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Cerrojos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino era un abrir y cerrar puertas, pasos  y más pasos, barreras de las que “el que llegue el último, que la cierre”. El perfil era un tobogán, con subidas y bajadas hasta el punto más alto, el cap de Balç, a 1410 metros. Un auténtico balcón hacia ese mar interior de agua dulce que es la Llosa del Cavall, con esa forma de barco al lado de la que sobresale a modo de mástil el santuario de Lord. &lt;br /&gt;De los 1135 metros, descenso hasta los 865, casas a la izquierda y un camino que bordea un prado. Campo a través la mayoría para encontrarse con el correspondiente talud de subida a la ruta oficial. Alguien rodeó por el camino correcto y llegó antes. Pronto la pista asfaltada va tensando las fuerzas en una suave pendiente que amenaza pero sí da. A la izquierda, rocas. A la derecha, un patio hacia el río. Y sube sin parar. Revueltas y más subida. Masas boscosas a ambos lados, las marcas en los pinos de la estrecha carretera, soplidos, caminar mirando o de frente o hacia el asfalto. Y más soplidos y bufidos. Esto no acaba nunca. Andar lento, pensativo. Una etapa dura. 27 km. en total. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Ermitas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo típico del Solsonès, las masías y la población muy dispersa se vio acompañado por pequeñas ermitas, algunas aún con cementerio adosado, muy bien situadas en un hermoso y abierto paisaje, como si las personas fallecidas tuvieran para siempre buenas vistas. Es el caso del intermedio de la subida, un descanso para reagruparse y contemplar, a 1160 metros de altura, Sant Martí de la Corriu, casa, ermita y cementerio por detrás, con algunos nichos y un pequeño espacio quizá con muchos restos de tantas gentes que habitaron la zona. Una cruz al viento, a merced de los grandes espacios y de quien, con su imaginación, pensara en sus creencias, en antepasados de la zona, en devociones diversas o bien buscara el encuadre perfecto para la mejor foto. Y una curiosidad: en el año 2004 los Mossos d'Esquadra detuvieron a un vecino de Sant Cugat del Vallès porque había robado la puerta de esta ermita, del siglo XIII, y la había colocado para entrar en su casa&lt;br /&gt;Fin de las subidas&lt;br /&gt;Más arriba, un sendero lleno de espinos y matorrales de los que dejan huella...en las piernas, brazos, etc. Ganar altura implica esfuerzo pero te recompensa con el regalo de la perspectiva. Pronto, la cima con un buen patio: a 1410 metros, el Cap de Balç, con un excelente mirador hacia el valle de Lord y el pantano. También, cómo no, alguna agresión al paisaje debía haber, es la industria del yeso y el vaciado de alguna montaña muy bien aprovechada. Enfrente, la prisión del Capolatell, recuerdos de la anterior etapa. Cansancio, esperas y personas a las que ya les pesan los desniveles y los kilómetros. Pero ya está. &lt;br /&gt;La bajada no es igual a la de la anterior etapa. Quien sabe de GPS, temeroso de posibles sorpresas ajenas a su excelente servicio a la causa, respiró tranquilo cuando vio que todo era más fácil. Buen camino, un sendero entre bosques con otra ermita, Sant Lleïr de Casavella, a 995 metros. Sigue el descenso hasta pasar por un puente sobre el río Cardener y llegar al final de la etapa, a 925 metros: Sant Llorenç de Morunys o dels Piteus. Y los viejos recuerdos de anteriores pasos por aquí. El cruce con el GR7 y con el Camí dels Bons Homes trae a la memoria aquella otra etapa desde aquí hasta el pueblo de las Trementinaires: Tuixent. muchas setas, Demetrio de conductor, frutas y el involuntario olvido de un joven Grmano que ya no nos acompaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Parada y fonda&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El núcleo antiguo del pueblo, vacío a aquellas horas, acaba en el aparcamiento donde está el autocar, hay un bar  y muchos árboles de un rabioso color amarillo: plataneros y moreras que enseñan los últimos matices de un otoño que pronto será un anticipo del invierno. Qué diferente estaba esta plaza una semana después: la nieve lo cubría todo, un paisaje blanco como el de aquella otra etapa entre Tuixent hasta cerca de La Seu d'Urgell. El tiempo pasa, no se detiene. &lt;br /&gt;El abrevadero fue cara al sol, a esos rayos que parece que calientan algo pero que al cabo de unos minutos se apagan y el fresco aire te invita a marchar. &lt;br /&gt;Y eso es lo que se hizo, pensando en el tiempo invertido en la etapa, en el sol del otoño y en otras paradas hechas en este pueblo. Recuerdos que se pueden completar con otros pensamientos como éste:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“Fes que el temps no et persegueixi,&lt;br /&gt;però tampoc no el defugis;&lt;br /&gt;algun dia us trobareu”&lt;br /&gt;Rose Chêne&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com &lt;br /&gt;Terrassa, 2 de dicimbre de 2008&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-8404877668832803353?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/8404877668832803353/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=8404877668832803353' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/8404877668832803353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/8404877668832803353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2008/12/etapa-13-del-gr1-entre-la-vall-dora-y.html' title='Etapa 13 del GR1, entre La Vall D&apos;Ora y Sant Llorenç dels Morunys'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SjenkW4tWiI/AAAAAAAAAPY/s98nU-xCU-0/s72-c/DSC07576.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-4867132363053275927</id><published>2008-11-15T15:31:00.003+01:00</published><updated>2008-11-15T22:12:05.338+01:00</updated><title type='text'>Etapa 12 del antiguo GR1, entre La Vall D'Ora y la Llosa del Cavall</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SR87ELj0xvI/AAAAAAAAALo/EC_pG2WlvTQ/s1600-h/DSC07523.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SR87ELj0xvI/AAAAAAAAALo/EC_pG2WlvTQ/s320/DSC07523.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268995032055334642" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SR7gThgtlYI/AAAAAAAAALg/ZANip0RF7Cc/s1600-h/DSC07522.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SR7gThgtlYI/AAAAAAAAALg/ZANip0RF7Cc/s320/DSC07522.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268895240087770498" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SR7emhLicJI/AAAAAAAAALY/k-29PRGCcog/s1600-h/DSC07509.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SR7emhLicJI/AAAAAAAAALY/k-29PRGCcog/s320/DSC07509.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268893367393218706" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Sin riesgo no hay aventura&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GRMANAS Y GRMANOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay etapas y etapas en GRMANIA. Si bien cada una tiene sus particularidades, la que nos concierne estuvo llena de esas habilidades y competencias que hoy se les ofrece a los directivos de empresa. Además, pagan una fortuna por el paquete completo. Aquí no. Por 20 euros, quien asistió a la última etapa efectuó parecidas prácticas a las que una afamada web ofrece a ejecutivos agresivos en período de desintoxicación laboral: el outdoor training. &lt;br /&gt;Veamos cómo es más rentable ir a un GR  que no a una de ésas de “entrenamiento psicológico” bautizadas con el apelativo de “sin riesgo no hay aventura”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Traslados&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la desconexión total, el cambio de costumbres, el vestirse con nuevos hábitos. Un día a la semana se abandonan las pudorosas vestimentas, tantos ajustes y vestidos que aprietan las carnes. El cuerpo se entrega al placer de la mochila bien repleta, las ropas holgadas y los ademanes poco ortodoxos. Aquéllos olvidan las corbatas y sus “emidio tucci” o similares. Les montan en un transporte diferente al vehículo habitual de aros, con jaguar o muy estrellados en su parrilla frontal. A nosotros, un anillado conductor nos somete a un batido de coco, al crujir de huesos y a ácaros diversos. La aventura ya es sentarse y olvidarse de dónde se apoya uno. Puede que a la larga sea un deporte de riesgo observar cómo en un asiento trasero un agujero parece una caverna, donde se desconocen los habitantes de sus profundidades. Cada etapa se observa cómo  la cavidad del tapizado se agranda. Los efectos colaterales en el entorno ya veremos cómo evolucionan. Pero el desgaste, los desgarros y los boquetes se llegarán a convertir en todo un centro de recursos (no pedagógicos). Con estos principios muy consolidados extraña que estos atropos rodantes pasen la ITV, aunque sean un material rodante muy idóneo para poner el cuerpo a tono para la multiaventura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Jefes&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A aquellos ejecutivos les dicen en sus desconexiones aventureras que se olvidarán de los jefes y que trabajarán competencias y habilidades como la comunicación, el trabajo en equipo, la organización, la planificación, la estrategia y el liderazgo. Tanto objetivo sirve para justificar los altos precios de las minutas de la empresa organizadora. En los GR, todo es más barato y encima aderezado con risas, bromas y mucho humor. Ellos dicen olvidar al jefe pero en esta etapa el que manda tomó las riendas y se puso en primera fila nada más empezar a caminar. Sonaba raro verle dando zancadas rápidas para situarse en cabeza. Parecía ir al revés que esos cursos de desintoxicación de alto standing. Como iba por una zona sin marcas, el personal dudaba de su cometido en voz alta, lo que le obligó a proclamar a los cuatro vientos: “¡Voy a empezar a imponerme!” (léase con tono enérgico y voz impostada). Incluso, como su sabiduría abarca ya hasta la lengua árabe, lo remató: “Voy a insultar en moro”. Por tanto, ya se sabe quién manda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Mejoras humana&lt;/span&gt;s&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después se supo que quien manda destapó sus habilidades de liderazgo para conducir al grupo mejor, sin pérdidas. O sea, detrás de sus órdenes estaba trabajando el compañerismo y la buena conducción del grupo hacia el final. Bien orientado el conjunto, él se retiró a sus posiciones habituales. Aquella etapa prometía. La ausencia de marcas, borradas de un GR ya antiguo, se completaba con el laborioso y excelente trabajo de quien pasa muchas horas acariciando al GPS y llenándolo de buenas informaciones. Otra enseñanza aventurera: aprecia el trabajo de todos porque, como se dice en Terrassa: “tothom suma”. El camino ascendía de manera continuada, dibujando los contornos de un hermoso valle surcado por uno de los ríos de aguas más claras del Prepirineo; la vall d'Ora. Aparecían algunos letreros que simulaban ser un juego de pistas o de doble significado: “A Busa per l'escala”. Quien ignoraba el detalle final interpretaba que había escaleras de piedra, con suave subida hasta el final. En muchos momentos quizá la ignorancia bien llevada alivia las sorpresas venideras. Hasta hay quien opina que se vive más feliz entre más ignorante se es. &lt;br /&gt;La subida por la empinada senda dejaba ver el otoño y los desgastes de la roca, cárcavas incluidas. Un buen momento para que alguien descubriera una habilidad que se cotiza al alza: ella decía que impartía clases en las que había visto mejorar a los hombres. Tal cual. Este sexo débil salía fortalecido una vez que le habían llegado hasta el alma tantas enseñanzas de ella. La promoción de tales destrezas causó revuelo y alguien se ofreció a inscribirse en la lista de espera con un objetivo muy noble: quería que al salir de allí las mujeres le miraran, no sólo le vieran. La moza en cuestión sería una buena formadora de ejecutivos agresivos. &lt;br /&gt;Poco a poco la primera prueba se acercaba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Escaleras y brochetas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por algún sitio tenía que estar Busa. Pronto se despejó la incógnita. Busa estaba allá arriba. Y para llegar había que escalar. Una moza muy rodada por estos parajes se sorprendió al ver cómo el hierro había acondicionado mejor la casi vertical subida. Antes el reto era más aventurero. Ahora se trataba de subir en fila. La adrenalina se disparó ante el ascenso muy pronunciado.&lt;br /&gt; Desde abajo el espectáculo era trasero: sólo se veían posaderas en progresión subida. Comentarios, sucedáneos de gritos, bromas. Era la catarsis que provoca la descarga de las tensiones semanales. Tal deporte de aventura disparó la riqueza cultural de quien sabe de todo. Viendo el panorama sugirió que, si otra vez se presenta una escalera de este tipo, que las mujeres procedan a ataviarse con falda  plisada corta y los hombres con falda escocesa,  libres los bajos a los balanceos propios de la fuerza de la gravedad. Se imaginaba tamaña escena. Pero pronto subió y asomó su cabeza en la zona alta. Casi nadie sabía cuál era su oculta misión al observar en posición visual de picado la ascensión. &lt;br /&gt;Mientras, tres grmanos por poco se convierten en pincho moruno o brocheta. Un bastón se soltó y bajó disparado por la escalera. Casi quedan engarzados como si de alimento para  una barbacoa se tratase. Ya arriba, todos contemplaron el paisaje natural en el que sobresalía un trapo artificial colgado de un mástil, algo que afeaba el balcón natural. Aunque, para quien lo puso, el valor del entorno debía residir en el símbolo. &lt;br /&gt;Cuando la última persona subió, el que miraba hacia abajo en lo alto de la escalera se retiró. Después se supo que no estaba allí para publicitar aún más su cara. Observaba cómo subía el personal y estaba preparado por si alguien quedaba bloqueado por el miedo o el vértigo. Si esto hubiera ocurrido, disponía de un recorrido alternativo para facilitar su subida. Por tanto, he aquí otro de los valores de las salidas ejecutivas en plan multiaventura, gratis en un GR.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Almuerzos y petacas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de atravesar un campo lleno de ganado vacuno en el Pla de Busa, tocaba el desayuno. La aventura rural ya se sabe: no hay sillas, posible suelo mojado, no poyetes, piedras puntiagudas, charcos de agua, no mesas ni vasos ni cubiertos. Ambiente ganadero, boñigas diversas, olores a reses. Se formaron dos grupos a ambos lados del camino, separados pro charcos diversos. Las habituales botas estuvieron acompañadas por otra con vino de la Terra Alta. Alguna parece que se prodiga mucho en el chorro y echa tanto que no da tiempo a tragar. Pero no sólo se habló de vino. Un ilustre habló largo y tendido de la leche materna. Sabía tanto que hasta informó de los últimos avances a quien hace tiempo que no toca ni el líquido ni quizá la fuente del líquido. Hablaba de la técnica de la congelación de la leche, citaba la fabricación de yogures y otros preparados lácteos. Como se ve, la ciencia de la teta también avanza. Alguien se movía entre las aguas del camino, atentamente observado por ella. Temía que “se marraneara”: pudiera caer por un resbalón y volviera a casa algo desmejorado en su estética. La cosa no llegó a mayores. Aunque, cuando apareció una petaca llena de licor, hubo muchas degustaciones y más verborrea. El dueño dijo que el líquido del interior era añejo, de calidad. El asegurado éxito del brebaje no eclipsó a la competencia. “El whisky hippy” también se acabó. Y ya van dos petacas. Como dos fueron los cilindrines que se incineraron por sendas personas que aspiraban el humo, fruto de la combustión. &lt;br /&gt;Dicho lo cual, la visita de “ferrero rocher” completó el buen sabor de boca para proseguir la aventura. &lt;br /&gt;Aún quedaba mucho por venir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Prisiones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A aquellos ejecutivos les aseguran emociones fuertes y les convencen de que volverán diferentes. En los Gr se vuelve de forma emocionada por todo y a precio de saldo. Circular por caminos sin marcas, con reses cornudas y hacia una prisión debe significar una desconexión total con la urbe. Todo se completaba con las vistas de la vall de Lord, de Port del Compte, de la forma de barco del promontorio en que se asienta el santuario de Lord, Sant Llorenç de Morunys,el Cadí, el escondido Pedraforca y la sierra de Guixers. Y eso que no se veían aún las impresionantes jaulas en las que los alemanes crían halcones para vendérselos a los adinerados jeques árabes. En Canalda están, aconpañados de polémica ecologista y de mucho dinero.  &lt;br /&gt;Ahora tocaba descubrir. &lt;br /&gt;La prisión del Capolatell impresionó con sus riscos y paredes verticales. Hubo recuerdos para estas barbaridades guerreras, foto de grupo en lo alto y buenos deseos por parte de una señora ajena a GRMANIA que allí estaba. Soñó en alto y le dijo a este escriba que le gustaría pasar unas jornadas allí  con buen yantar, buen beber y dejó entender que buen folgar con un aguerrido mozo (aseguro que el sujeto soñado no era éste que teclea). Quizá sería para compensar las miserias de quienes sufrieron la más vil inhumanidad de sus semejantes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Llanuras y desorientaciones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De vuelta a la zona llana de Busa, el paisaje lo formaba un terreno ondulado con repoblaciones forestales, antiguos establos desocupados con sus inquilinas en los prados de enfrente (sobre una vaca con los cuernos caídos alguien hizo otra lectura: se les habían desatornillado) y una gran masía con la chimenea humeante mientras la señora buscaba más madera en el exterior. Se desconocen los motivos pero la gran abertura del primer piso en forma de arco, orientada al sol poniente, estaba tapada con ladrillos. A saber los motivos a tal atentado a la arquitectura tradicional. &lt;br /&gt;En medio de todo, un letrero ocupó las miradas de una parte del personal. Se quería buscar el rumbo en medio de Busa. Las elucubraciones no parecían tener en cuenta la gran labor de quien tenía muy bien amaestrado el GPS, con muchas horas laborales invertidas a fondo perdido. Se debatía la dirección cuando ésta ya la definía el susodicho aparato y la ilustre moza que ya había hecho el camino. Pero no. La opción fue seguir husmeando casi hasta llegar al Coll d'Arques. Allí se acabó de reconocer que la sabiduría para la orientación no estaba en una pareja de buscadores de setas sino en el mismo grupo. Vuelta atrás y suave descenso por en medio de un impresionante bosque de pino rojo. Espectacular su altiva pose, la limpieza del sotobosque, la suavidad de la pradera y el dulce trotar con placidez hacia el camino de bajada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Los miembros y la “miembra&lt;/span&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era un camino muy transitado, excepto por la industria de la madera. El perfume del pino era natural, no como los sucedáneos envasados para envolver el suelo de tu hogar de una fragancia silvestre demasiado artificial. Una aventura el bajar a trote rápido, con los riscos del Capolatell a la derecha. La perspectiva de la roca magnificaba los sufrimientos anteriores y los supuestos placeres imaginados por la señora allá en lo alto. &lt;br /&gt;No había señales, sólo ganas de llegar al autobús. &lt;br /&gt;El GPS perdía los satélites de vez en cuando. Sin marcas, sin artefactos, sin chismes, la bajada podía ser a tumba abierta hacia el pantano de la Llosa del Cavall. El camino no quedaba claro, aunque también aquí se contaba con la experiencia de  caminantes que ya habían dejado sus huellas antes. De todas formas, una avanzadilla se adentró por entre zarzas, gatosas y otras especies con pinchos. Pronto se encontraron con una pared vertical. Pero dos miembros fueron muy intrépidos, se jugaron la hipotética y futura pensión de jubilados y dejaron que sus cuerpos se deslizaran hacia abajo. Y, la heroína por el otro lado, fue una destacada “miembra” cuyo sexto sentido no sólo le funciona debajo del agua. Condujo bien al personal, apoyada después por los conocedores del terreno. Todo ello coordinado también con  el contacto telefónico. Ese ya casi imprescindible apéndice ttecnológico an bien manejado por ejecutivos agresivos sirvió aquí para componer una escena cierta: el chófer abajo con su teléfono móvil en vivo y en directo. Miraba para arriba y veía humanos moviéndose por doquier. Él le transmitía instrucciones al jefe de la expedición sobre por dónde bajar y cómo conseguir el objetivo final. &lt;br /&gt;Mientras, se corrió la voz de que alguien se había perdido. Multiaventura total. Despliegue de sistemas de seguridad. Los pitos para toques de emergencia salen de su guarida. Señales de alerta. Se oye cierto conato de concierto a pitido limpio. Una moza manifestó en voz alta que ella había metido el pito de un GRmano en la boca, pero que antes lo había lavado bien. La higiene, hasta el final, aunque fuera para motivos tan loables como encontrar al perdido. Al final, sanos y salvos, el útero materno en forma de trasto con motor acogió a quienes sólo tenían ganas de comer, abrevar y sestear. La etapa había acabado pero no las aventuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Comidas&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanta sorpresa en un recorrido sin marcas había consolidado eso que venden a los ejecutivos para desestresarse: hubo confianza para buscar cooperación y complementación entre miembros y “miembras”, lo de delegar responsabilidades se ejerce bastante bien, igual que motivar a los Grmanos y Grmanas en compromisos. Y no hablemos del fomento de la comunicación o de mejorar la reacción de sagacidad en ingenio ante situaciones de presión y cambio. La etapa de hoy era un claro ejemplo.&lt;br /&gt;No obstante, aún quedaba por encontrar un garito de carretera para abrevar. No fue tarea fácil a aquellas tardías horas. El sitio elegido debía poner a prueba la salida hasta el final. El moderno dueño dijo que acogía al grupo pero no dentro. Una caja de cerveza y a comer al lado de la perrera, sentados en unos bancos, en una pared o en el suelo, ante la atenta mirada de un malencarado perro. Era la última prueba del día. Sin riesgo a comer y beber al raso no hay aventura. Las caras fueron diversas: muecas de desencanto por parte de algunos y aceptación de la aventura hasta el final por parte de muchos.  Este capítulo debía puntuar demasiado en la nota final. Conformados a la fuerza por las circunstancias, el no hay más remedio se transformó en alegría cuando el bar abrió una zona lateral donde acomodarse mejor. Las cosas cambiaron. Y más que lo harán si las participaciones de la lotería de grupo, normalizada lingüísticamente hablando,  van más allá que la simple estética. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Para acabar&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El difícil reto llegaba al final. Pocas etapas como ésta, sin necesidad a recurrir a esos lemas de captación de directivos ávidos de emociones fuertes, del tipo de“entrenamiento psicológico en medio de paisajes imponentes y desafiantes”. Los adornos para la desintoxicación carecen de sentido cuando el rodaje de tantos años pateando GR confirman que no hay que pagar tanto para tener casi todo lo necesario a tu alcance.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y este escriba ya se calla apelando a un proverbio árabe:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No parlis si el que vols dir &lt;br /&gt;no és més bonic que el silenci”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com &lt;br /&gt;Terrassa, 13 de noviembre de 2008&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-4867132363053275927?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/4867132363053275927/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=4867132363053275927' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/4867132363053275927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/4867132363053275927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2008/11/etapa-12-del-antiguo-gr1-entre-la-vall.html' title='Etapa 12 del antiguo GR1, entre La Vall D&apos;Ora y la Llosa del Cavall'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SR87ELj0xvI/AAAAAAAAALo/EC_pG2WlvTQ/s72-c/DSC07523.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-2058827752456815788</id><published>2008-11-09T20:41:00.003+01:00</published><updated>2008-11-09T22:29:28.588+01:00</updated><title type='text'>Etapa 11 del GR1, entre L'Espunyola i la Vall D'Ora</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SRdWHlNI3rI/AAAAAAAAALI/3BDVtSoLmZw/s1600-h/DSC07390.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SRdWHlNI3rI/AAAAAAAAALI/3BDVtSoLmZw/s320/DSC07390.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5266772977479376562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SRdVnFvvBrI/AAAAAAAAALA/AHwLp6wN5S0/s1600-h/DSC07397.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SRdVnFvvBrI/AAAAAAAAALA/AHwLp6wN5S0/s320/DSC07397.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5266772419278735026" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SRdVBJf9KoI/AAAAAAAAAK4/IHx4RQlLkpY/s1600-h/DSC07373.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SRdVBJf9KoI/AAAAAAAAAK4/IHx4RQlLkpY/s320/DSC07373.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5266771767451265666" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Cuando la impresión es la belleza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GRMANAS Y GRMANOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo que no pasaba pero ocurrió. Mientras la lista de fijos y provisionales en GRMANIA tiende a aumentar, la presencia y asistencia a esta etapa rozó números desconocidos. Bajo mínimos en un tiempo otoñal, con la belleza rozando los sentidos. Quien tiene sus neuronas al máximo rendimiento (no será este plumilla) tiraba de anales y de disco duro para retroceder en el tiempo y hallar aquella salida. Pero tampoco la recordó.  No obstante, las ausencias se perdieron impresiones puntuales muy bien fotografiadas en las retinas individuales. Hacía tiempo que no había tantos colores, tantos matices, tantas continuas subidas y bajadas, tanta perspectiva del Prepirineo por un lado y del Solsonès y el Berguedà por el otro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;La incógnita&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suscitaron muchos comentarios las ausencias. Incluso los hubo que situaron en su GPS mental la posición de quienes físicamente se dedicaban a otros menesteres en aquel uso horario. En tierras asiáticas había una enviada; a otros se les imaginaba delante del espejo, acicalándose a fondo, haciendo filigranas para acertar con el nudo de la corbata para celebraciones de alto copete o colocando la pluma del sombrero en erecta posición; había quienes estaban convalecientes o dedicados a asuntos laborales diversos. Un ilustre indicó que su mujer “estaba pinchada”, motivo por el cual no vino. Él se presentó en el autocar con el perfil de la etapa en papel, tan ennegrecido que impresionaba antes de comenzar. También hubo un grupo no hermético, pero sí reservado, que dedicó bastantes minutos a profundizar en una nueva palabra que aumentaría su diccionario personal. Dicho término vino suscitado por alguna notable ausencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Pistas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de esta epístola irán apareciendo pistas para descubrir no a la persona pero sí al término conceptual. Si cada etapa es un pozo (de ciencia, de sudores, de técnica, de confusiones o de resbalones) en ésta ese círculo no reservado habló de tal vocablo. Para encontrarlo, las pistas serán palabras subrayadas. ¿Quién lo descubrirá?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Túneles&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre, las tertulias viajeras dependían de la situación de cada sector en el armatoste con motor y ruedas conducido por “el señor de los anillos”. Las antenas recogen ondas pero no descifran todos los mensajes, quizá debido a las interferencias acústicas o a futuras necesidades de sonotones. Donde más ruido se concentra, atrás, se apreciaban más los estados previos a la somnolencia que supuestos discursos inteligibles. La crónica viajera se centraba en tejer una relación entre los gritos y modales educativos de las monitoras de comedores escolares con lo que debe querer decir la educación, versión nueva LOE. También alguien apuntaba una curiosa apreciación educativa. Como su centro escolar estaba al lado de la vía del tren, su equipo estadístico había anotado que una clase es igual al paso de cinco trenes. O sea, la educación física era un ejercicio sonoro: a más traqueteo ferroviario, más silencio y menos sudor. Se desconoce si la empresa lo tenía en esa escuela como infiltrado para verificar la puntualidad del servicio. También era otro motivo de diálogo el trabajo de las máquinas para hacer túneles, como los de la carretera en dirección al inicio de etapa o en los trenes de Terrassa. Claro que hubo para quien la palabra “tuneladora” le remite a otros pensamientos. Máquinas con armazones en espiral que entretuvieron la parte final del recorrido, con el último punto en donde el panadero comenzó a servir hogazas de pan a senderistas amantes de los gustos de antes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Animales&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más empezar, las primeras marcas se vieron muy bien vigiladas. Un perro atado daba vueltas y ladraba con ímpetu. Abrió paso quien aún recuerda malas experiencias con canes pero con un valor evidente. El grupo iba ganando en altura poco a poco. Las lluvias y el ambiente otoñal invitaban al resbalón involuntario. Fue lo que hizo este escriba. Caída escorada y con contundencia. Aún conserva muescas en su pierna y codo. Aquellas piedras parecían tener una baba por encima, disfrazadas de ese verdor sospechoso. Las gomas de los bajos (de las zapatillas) no protegen y se dejan llevar por la humedad. &lt;br /&gt;Otro animal casi nos cerró el paso en mitad del camino. Bien oteado por mentes aficionadas, se debatió su nombre vulgar: salamandra, salamanquesa, dragón. El reptil se salvó por esa mentalidad conservacionista que protege nuestras conciencias más que a los animales. Antes posó para una sesión fotográfica informal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Hongos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La subida serpenteaba por senderos, caminos más anchos, paso de rieras con agua, charcos y muchas setas. Y si se dan éstas, abundan ellos. A estas alturas, pocos todoterrenos se veían y menos caminantes con el cesto. Este plumilla se atrevió a decir en voz alta que por aquí no llegan ni los abuelos. Palabras mal dichas, pues alguien del grupo matizó: “Por lo menos uno sí ha llegado”. Cierto, aunque él no cogió ningún fruto del bosque. Otros y otras sí que lo hicieron: “cogían, miraban, cazaban o no se enteraban” de las setas. Al lado del camino había alfombras de fredolics, en cualquier sitio aparecía el rovelló (más con gusanos que sin) o alguna llanega muy pringosa. Y también los típicos restos de basuras diversas de boletaires, excusionistas o cazadores antinaturales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Poyetes&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reagrupación del personal se vio algo entorpecida por estiramientos boletaires. Caminar y buscar no es del todo compatible, con retrasos globales como efecto colateral. Con esperas incluidas, también hubo bolsas repletas y el equipo de transmisiones que se desgañitaba con invitaciones al “agrúpense, por favor”. Esta vez, también se aprendió y mucho. Para demostrar que andar con bastones alivia el cansancio, quien de física sabe mucho acudió a leyes de la termodinámica.  &lt;br /&gt;Dicho lo cual, las fuerzas invitaban a la búsqueda de un espacio donde satisfacer algunas necesidades primarias. El entorno era idílico, con los bosques que parecían una paleta de colores, un horizonte amplio lleno de brumas que no desdibujaban los míticos perfiles de La Mola, Montserrat o el Montseny al fondo. Y un presente con explanadas ocupadas por coches, masías dispersas y el camino que asciende. Se cree que sería la subida de las ganas de comer lo que hizo suspirar a una moza por un poyete. Debió dejarlo caer con una entonación tan placentera que las insidias verbales pronto la persiguieron. Los sabuesos de la lengua la invitaban a matizar pero ella quería el poyete. Otra ilustre que iba a su lado le ratificó que el trasero femenino como mejor está es “apoyado en un buen poyete”. Pues... a buscarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Apoyos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un desnivel del terreno ellas se consolaron. No había lo que buscaban. Pero las vistas eran espléndidas, debajo de una línea eléctrica que se perdía en el horizonte, estableciendo a su paso un cortafuegos artificial. Tanta energía suscitó múltiple terminología a medida que los estómagos pasaban de la formalidad de la comida a la diversidad de los postres. Mientras, ellos hablaban de alguien ausente que buscaba ampliar conocimientos muy terrenales, muy rastreros, con toques ascendentes. Otros imploraban a Murphi cuando decían que no cogían setas porque, si hubiera una venenosa, le tocaría a él. O hubo persona muy versada en ordenadores que comparó la cabellera de su cabeza con una urbanización: una rotonda en medio y dos despejadas entradas a los lados. Bien apoyado estaba el grupo, pues en tres cuartos de hora de condumio aparecieron castañas asadas, variedad de frutos secos, tés y cafés, frutas y esa libación artesana de ella que alguien denomina el “whisqui hippy”. Éxito total. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Temas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El arranque fue en cuesta. Las marchas del motor entraban lentamente. Había que afrontar la parte más dura del mapa expuesto en el autocar. Era una pequeña cresta con un camino franqueado por alambre espinoso. Detrás había cuernos.  Bosques de altos pinos con matorrales y pradera donde las cornamentas enfocaban hacia abajo. Ellas comían y no mostraban interés por senderistas que comenzaban a sudar. Las vacas sólo dejaban sus grandes huellas en sus defecaciones recientes. La senda subía e invitaba a alguna confusión. La belleza te engullía mientras el almuerzo producía efectos colaterales. El perfil de la cresta enfocaba hacia el valle del Llobregat más abierto. Pero pronto las constantes curvas ascendentes te abrían los ojos a más paisaje, más perspectiva y unas ruinas de lo que debió ser una iglesia, una masía y unas placas solares a modo de toque contemporáneo.&lt;br /&gt;La cabeza del grupo paró, vio, observó, se fotografió  y reflexionó. La instantánea digital era un cuadro diverso, formado por las ruinas atrás allá en lo alto y los rostros andarines delante. Pronto la socarronería apareció con juegos de palabras en torno a “ruinas”: “los de la foto somos o no somos una ruina, mucha gente está arruinada con la crisis, pronto estaremos derruidos, acabaremos el GR en un estado ruinoso”. A aquellas alturas también se pensó en qué estaría haciendo quien faltaba por motivos académicos. Nosotros, tan altos y esa persona, tan baja. Muy abajo para ver todo mejor y profundizar en un término con toques placenteros, si bien ese placer no a todos le gusta ni le convence. &lt;br /&gt;Más adelante, un gran balcón natural mostraba mejor lo que la naturaleza ofrece de forma gratuita: vegetación, verdor, visibilidad, vida. Alguien miró al cielo y atinó a identificar supuestos buitres. Ellos volaban tan alto. Deben ser mejores que los que van a ras de tierra. También es donde está  el objeto del trabajo de nuestra incógnita ausente. &lt;br /&gt;El camino siguió bordeando pendientes, “tosales”, siguiendo bordes resbaladizos con buenas vistas a una carretera y masías bien protegidas por vehículos de boletaires. Ella aprovechó el tiempo para ofrecer una lección de anatomía. Aseguraba que existe una relación entre el tamaño de la nariz con otros tamaños. Parece ser que fue una de las sesudas conclusiones a las que llegó de su viaje a Turquía. Decía que los de este país disponen de una buena tercera dimensión, de una larga conversación, acorde con su apéndice nasal. Como en todo estudio científico, sólo falta demostrarlo con pruebas prácticas comprobadas  in  situ. Otra prueba más de que caminar es un continuo aprendizaje. Aunque quien no está aquí sigue el rastro para ver  si es verdad o no que la belleza depende de su objeto de estudio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Finales&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La parte final del camino fue una agradable bajada hacia la Vall d’Ora. El tiempo se iba consumiendo y se optó por acortar la etapa. El pont de Llinras estaba al otro lado de la montaña, lo que obligó a nuestro hombre del volante a dar un rodeo para entrar en una zona sin cobertura de telefonía móvil. Allí, al lado del monumento a Guifrè el Pilós, junto al museo de la Vall D’Ora, nuestro experto en GPS y físicas diversas se recuperaba de los gajes del oficio. El personal estaba por tierra esperando. Una avanzadilla buscó las antenas de la letelonía para salir de dudas y contactar con el conductor. Pero pronto llegó con una sonrisa de oreja a oreja. Manifestó que este territorio él ya lo conocía y nos  regaló un profundo mensaje al vernos: “Mira que sus lo tengo dissso, habeijj de confiajj mah en mí”.&lt;br /&gt;El encuentro acabó en diversas mesas de un bar de carretera, al sol que más calienta en esta época. &lt;br /&gt;Y también las pistas debían ayudar a descubrir la nueva palabra y el objeto de estudio de ese alguien ausente del GR. La respuesta, incluida en el enlace de la palabra,  es la HELICICULTURA.   Se trata de la ciencia que estudia  un animal rastrero, que deja babas, tiene cuernos o antenas retráctiles, en Lleida son el centro de una fiesta y en la tele recurren a su baba para vender milagros estéticos. Nuestros caracoles son el centro de nuestro descubrimiento y de su estudio. &lt;br /&gt;Llegados hasta aquí, con buen diccionario y conocimientos de  idiomas diversos, he aquí una cita en francés de Ralp Waldo Emerson, colocada en una tienda de deportes de Aix-Les-Termes: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; “Bien que nous voyagions de par le monde pour trouver la beauté, nous devons l'avoir en nous-mêmes ou nous en la trouverons pas”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com &lt;br /&gt;Terrassa, 5 de noviembre de 2008&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-2058827752456815788?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/2058827752456815788/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=2058827752456815788' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/2058827752456815788'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/2058827752456815788'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2008/11/etapa-11-del-gr1-entre-lespunyola-i-la.html' title='Etapa 11 del GR1, entre L&apos;Espunyola i la Vall D&apos;Ora'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SRdWHlNI3rI/AAAAAAAAALI/3BDVtSoLmZw/s72-c/DSC07390.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-2577376209735008669</id><published>2008-10-04T11:33:00.008+02:00</published><updated>2008-10-04T17:52:48.011+02:00</updated><title type='text'>Décima etapa del GR1, entre Gironella y L'Espunyola</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SOeREKRU9fI/AAAAAAAAAKQ/I1n-ah1d45M/s1600-h/DSC07296.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SOeREKRU9fI/AAAAAAAAAKQ/I1n-ah1d45M/s320/DSC07296.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253326991013508594" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SOc_w8U7EiI/AAAAAAAAAKI/BU3S4hsKlTQ/s1600-h/DSC07298.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SOc_w8U7EiI/AAAAAAAAAKI/BU3S4hsKlTQ/s320/DSC07298.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253237600411128354" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SOc_UwOYi9I/AAAAAAAAAKA/I7_lTAnXevA/s1600-h/DSC07299.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SOc_UwOYi9I/AAAAAAAAAKA/I7_lTAnXevA/s320/DSC07299.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253237116126137298" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SOc-hq9XRiI/AAAAAAAAAJ4/Xq1lr-ac13Y/s1600-h/DSC07286.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SOc-hq9XRiI/AAAAAAAAAJ4/Xq1lr-ac13Y/s320/DSC07286.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253236238539245090" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SOc93klXjaI/AAAAAAAAAJw/KP-gsamglpA/s1600-h/DSC07291.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SOc93klXjaI/AAAAAAAAAJw/KP-gsamglpA/s320/DSC07291.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253235515273481634" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SOc9PN8wnhI/AAAAAAAAAJo/HOdYwcLpijk/s1600-h/DSC07295.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SOc9PN8wnhI/AAAAAAAAAJo/HOdYwcLpijk/s320/DSC07295.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253234822002810386" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Intensa vida social  en un agradable paseo por el Berguedà&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GRMANOS Y GRMANAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besos, arrumacos, hola, cómo estás, los típicos saludos se produjeron después de varios meses de dispersión por esos mundos tan globalizados en uno. Aparentemente la nocturnidad no dejaba descubrir supuestos cambios físicos. Lo más visible fue alguna barba tipo Che Guevara (de nuevo de moda: Benicio del Toro en pantalla), alguna perilla de perfil romántico, muchos teñidos y bastantes cabellos que debieron quedar a merced del viento (fueran o no por “echar una cana al aire”). &lt;br /&gt;Desempolvados los enseres excursionistas, llenas las mochilas, sólo quedaba estirar la musculatura, acomodarse en el marco incomparable del espacio de cada asiento de  aquella antigüedad con ruedas, fiarse de los dedos muy anillados de quien nos conduce y encomendarse al destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Globalizados&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel final de la otra temporada ahora es  el principio de ésta. Gironella, a 450 metros, meta e inicio. Al lado del río Llobregat, a donde vertían las aguas de las fuertes lluvias caídas hace poco. Los charcos por el camino también daban fe de ello. La placidez del recorrido invitaba a la añoranza de aquellos tiempos estivales en que todos invertimos nuestros dineros para ver, fotografiar y contar tantas muestras de que lo que vimos en la web o en la foto de la agencia era verdad. Existía. Somos testigos y lo hemos traído en nuestra memoria digital. Con las aguas  del Llobregat cerca,  alguien hablaba de la belleza del crucero por el Nilo o  por los mares del norte de Europa. Siguiendo el camino hubo quien su porción de agua estuvo en el delta del Ebro. Entre arrozales y barcazas llegó hasta Buda (la punta). Más adelante inquietó saber por qué a aquel guía le faltaba un dedo por culpa del agua (muy bien digerido por las pirañas). O cómo nadie se atrevió por la noche a bajarse de la hamaca para  “hacer aguas” o a “cambiarle el agua al canario” en medio de tan espesa vegetación, con sonidos inquietantes. O quien descendió el río Sella en canoa y le hizo aguas, quedándole la barca por montera. Entre charcos y barro también le vino a alguien el recuerdo del camino de Carlos V desde Tornavacas a Yuste, con frescos baños en la Garganta de los Infiernos. Y, ya que de líquidos va el recuerdo, hubo quien denunció en público que lo invitaron a  casa de un ilustre caminante y no fueron del todo saciadas sus necesidades cerveceras. Decía que Buda vivió mejor. Pero nada como quien estuvo diez días  de submarinismo en medio del Mar Rojo, en la zona donde Moisés dicen que separó las aguas. O de los caminantes hacia Santiago, bien regados con buenos caldos al final de cada etapa, en bici o a pie.  O la preocupación que inquietaba a otro ilustre del grupo, pues no sabía para qué utilizarían el edificio con la gota de agua de la Expo de Zaragoza. Claro que, para desfacer el entuerto, pronto le espera una ruta por los paradores de Andalucía. Hasta también se recordó la ausencia del agua: en ese gran desierto en medio de la selva brasileña, en las zonas donde el Nilo no es el maná, en los altos riscos de exigentes rutas pirenaicas con los recipientes vacíos,  en los precios a los que cobran el agua al turista asfixiado. En resumen, el mundo tiene aún más forma global en verano mientras los aviones, la paga extra, el pago a plazos  e Internet lo permitan. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Dulces paseos otoñales&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las lluvias habían refrescado el ambiente y algunos vegetales reverdecían. Otros aportaban esas frutas que algunos muy rurales tomaban prestadas sin derecho a devolución. El recorrido sorprendía con pintadas  reivindicativas de libertades varias, o que los del centro roban. La lluvia aún no las había desdibujado. Estéticamente sorprendían a los pocos caminantes que por allí pasaban. Con el Prepirineo al fondo y charcos al lado, pronto apareció la ermita de Sant Vicenç d'Obiols, de arte románico.    Muy bien conservada, con buenas vistas y un recóndito cementerio. Un espacio, éste,  que a alguien le recordó el principio de otra actividad deportiva del domingo pasado en Sant Joan de les Abadeses. En aquella ocasión, ciertos  intrépidos del pelotón de cola aparcaron al lado del servicio de Pompas Fúnebres del Ripollès. Afortunadamente ni en aquella ocasión ni ahora hizo falta su uso.&lt;br /&gt;Mientras, el dulce paseo discurría entre el bucolismo de los campos que esperaban el otoño real, los animalillos vacunos rebrincaban en sus granjas, los de la cresta cacareaban en el corral formando un rojo pelotón y los patos dibujaban un sinfín de olas en aquel estanque. Y todos los caminantes disfrutaban del reencuentro, con tantas historias acumuladas tras varios meses de no verse.  Aunque, bien es verdad que alguna destacada moza ya empezaba la temporada con disquisiciones improcedentes. La atrevida señora quiso calentar el ambiente por Internet con aquello de alargar las etapas. Un sagaz mozo se interrogaba en su respuesta sobre qué había que alargar y, según lo que fuera, se apuntaba a tamaño proceder. A lo que ella, delante de testigos andarines, tuvo el descaro de cierto desaire perdonable: “Yo cuando quiero caminar, llamo a mis amigos y me voy a la montaña”. Mientras, todo el grupo que la acompañaba la  seguía...¿haciendo qué? Más adelante se descubrirá realmente qué es lo que le supuraba por una pierna,  que usaba para caminar...¿o no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“No le hagáis un feo al abuelo”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera etapa, diseñada para poner los cuerpos a tono, transcurría plácidamente. Y el reloj, también. Sin alteraciones, con la nostalgia del verano en los labios, regodeándose en lo felices que fuimos mientras no teníamos horario fijo. Hasta hubo quien presumió de que lo único que anduvo fue para cubrir la distancia que había entre el aparcamiento del coche y el restaurante de turno. Los esfuerzos del primer día se pagan y qué mejor que coger fuerzas con la primera parada gastronómica.&lt;br /&gt;Se desconocen las fuerzas telúricas que mueven el inconsciente colectivo pero las iglesias y ermitas deben embrujar al personal. La parada se efectuó en una que parecía haber previsto el encuentro. Ya había un espacio cerrado, como si fuera una mesa redonda, y un habitáculo en medio. Lo que quizá fuera un baptisterio en desuso pronto tuvo utilidad. Los bastones allí colocados parecían un cuadro de las lanzas, prestas a entrar en acción por la empuñadura. Pero lo que se puso en marcha fue la parafernalia habitual: botas, bocatas y otras especies. Todo parecía discurrir dentro de los cauces habituales, hasta con cierta tranquilidad sospechosa. Y todo se alegró cuando el abuelo y la abuela enseñaron los trofeos que habían acarreado en la mochila. Los termos con café estimularon un ambiente que pronto pasó a mayores. El preciado y afrodisíaco chocolate Lind se derritió en los paladares, las cajas no paraban de circular. Para despegar el preciado cacao de la lengua, qué mejor que la ayuda de algunos alcoholes como Torres 10 y Chinchón dulce. Con la disculpa de preparar un carajillo, los vasos no paraban de rellenarse y los cerebros pronto se vieron atacados por risas, frases y locuacidades diversas. La temporada empezaba con un suave botellón...¿dónde? Pues a la puerta de una iglesia. Risas, chistes, tertulias, “llena otra vez el vaso, parece que hablas demasiado, come otro bombón y no le hagas un feo al abuelo, tantos años en colegios de curas y monjas y a tu edad narcotizándote cerca de la pila donde a alguno bautizarían....con agua, si Paco viera el fruto de tantos dineros como invirtió en tu educación y ahora esto”. Las botellas circulaban y todos felicitaban tan loable iniciativa. Una sincera felicitación que, más delante, el abuelo le contará a Júlia con pelos y señales. Luego, quizá ella le responda: “¡Venga abuelo, no paras de contar batallas!” Pero seguro que ambos se entenderán mejor que los del  anuncio del espetec Casa Tarradellas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Encrucijadas y anacardos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino discurría entre suaves lomas con las estribaciones del Prepirineo al fondo, el santuario de Queralt, campos en diversos estados dentro del calendario agrícola, casas derruidas por el abandono, granjas y ermitas como la de Santa Maria d'Avià, a 685 metros. Un GR con bifurcaciones sin pérdidas, con pintadas reivindicativas a merced de pocos lectores y con sorpresas. &lt;br /&gt;La placidez del recorrido dejó mucho tiempo libre para hablar, fotografiar, escuchar, compartir, fijarse y hasta hacer equilibrios en el aire. Aquella moza díscola con la persona que  se esfuerza en diseñar los recorridos observó que por su pierna supuraba algún líquido raro. Como que el camino le sabía a poco, debió entregarse tanto a las libaciones etílicas que restos de algún destilado le recorrían la pierna, mientras la sin hueso no paraba de trabajar. Pronto se puso a tono, volvió a cierta compostura y siguió hacia adelante por barrizales diversos y charcos a discreción. &lt;br /&gt;Más adelante, otra alerta preocupó a los servicios médicos femeninos. Un buen mozo parece ser que iba pensando en la “castanha caju” y, no sabe por qué, pero casi demostró lo que era un tirabuzón en vivo y en directo. Trastabilló, tropezó, giró y las consecuencias de tan desgraciada caída eran evidentes. Entre las frutas tropicales con que obsequiaron al grupo la pareja de intrépidos aventureros (en español, la palabra anterior es Anacardo), quizá los vapores de carajillos anteriores y alguna raíz o piedra puesta a modo de estorbo, el susto puso en alerta al grupo. Y se produjo un curioso efecto, una novedad: una mano femenina muy diestra frotaba al caído hasta en la tetilla izquierda (¿sería por ser ella experta en cardiología?), él insistía en que tenía más muescas en otros lugares, como en la cara o pierna. Todo fueron atenciones en tierra y, en especial, al reiniciar el camino. El efecto pasará a los anales de GRMANIA: ya en pie, él inicia el camino y casi toda la representación femenina del grupo andarín  lo rodea mientras asciende una pequeña cuesta. Parecían querer llevarlo en volandas. Con tantas atenciones de género, se le desea que las próximas caídas a tierra no sean por accidentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El hombre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los kilómetros llegaban a su fin aunque hubo ciertas dificultades que superar. Los resbalones provocaron salirse del camino oficial y triscar por márgenes varios, aguantar alambres protectoras al pasar y mancharse los bajos (de los pantalones). También hubo quien, en anteriores salidas estivales, se quejaba a sus compañeras de camino que ya no tenía tantas fuerzas, que ella ya no era ni su sombra, que tiempos pasados fueron mejores. Batallas que se fueron al traste cuando se puso la primera de la fila y se dejó llevar por  algún hombre que ahora está en progresión muy ascendente. Las compañeras, desde atrás,  veían cómo ella sí era como antes, sólo que en esta ocasión el estímulo del paso ligero no sólo estaba en el camino. &lt;br /&gt;Otro hombre destacó en la ruta. Un tractor llevaba un remolque con buenos trozos de madera para calefacciones, chimeneas, parrillas y asados. En el pescante iba un señor entrado en años luciendo el moreno y desnudo torso. Detalles que no le pasaron desapercibidos al profesional del chiste en el grupo. De ello dan fe las palabras que le lanzó a aquel sujeto: “¿Qué bien vas ahí arriba tomando el sol, eh? ¡Con esa leña ya harás buenas barbacoas!”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El pan&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerca del final, la casa dels Quatre Vents, a 775 metros, parecía una atalaya que estaba a merced de los fuertes aires de la zona. Unos canes atados en las esquinas mostraban su cara menos amable, aunque el dueño decía que todo era imagen. Las vacas le hacían compañía al dueño, un hombre mayor que se recuperaba de fuertes sesiones de quimioterapia y veía su futuro con optimismo. No obstante, el presente era una casa por donde han pasado muchas generaciones y una higuera que brindaba sus granates y maduros frutos. Esta vez hubo que pedir permiso y disfrutar de las delicias de unos higos que sabían a regalo natural (de hecho, eran gratuitos). Aunque no todo eran momentos dulces. A un atleta en constante progresión le sorprendió “la caricia” de una avispa y le dejó un desagradable recuerdo. Más adelante, ya a la entrada de L'Espunyola, el olor a pan recién hecho formaba parte de esa técnica publicitaria que ahora cada vez está más de moda. Es el marketing sensorial, un moderno truco empresarial basado en lo de toda la vida: los buenos olores de los alimentos recién hechos se expanden urbi et orbe y animan a los sentidos más primarios a soñar con esos manjares. O sea, a conprarlos. Pius daba nombre a aquel horno que recibía al consumidor con una gran masera al fondo, grandes hogazas de pan cerca y dos señoras que se vieron sorprendidas por la avalancha humana,  ávida de recordar los sabores de antes hechos ahora. Quien sabe de productos autóctonos, experta en flora, fauna y hongos, sorprendió al público ignorante con la compra de una especie de pan rallado típico de la zona. Ella decía que era excelente para la sopa de pescado. O sea, un secreto que no desveló hasta el momento de montar en el autocar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Cal Curro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como el dulce paseo dio para mucho, sobró tiempo para recordar aquellos momentos en que este bar del Pont de Vilomara llenaba las mesas de enormes jarras de cerveza. Esta vez fueron más pequeñas pero muchas. Bebida y comida. Porque, como dijo una vez el padre del presidente de la empresa Ford y después de Chrysler, Lee Iacocca: “En tiempos de crisis, la última cosa que deja de hacer la gente es comer”.&lt;br /&gt;No se sabe los motivos pero se formaron dos grupos de comensales. ¿Quizá la gente más fashion estaba fuera y el resto dentro? Todos, bien regados por líquidos. Y, los de dentro como mínimo, degustaron detalles gastronómicos con que nos obsequiaron los visitantes de Brasil. Pero los de fuera sorprendieron al respetable con un detalle al cuello. Siguiendo con el moderno márketing, ahora también se puede colaborar en la esponsorización de una nueva barca tipo llaüt a cambio de un pañuelo amarillo. Y, además,  con el honor de que tu nombre figure inscrito en una zona del exterior de la barca, bien visible. &lt;br /&gt;Ya de vuelta, en el autocar, siguió el reparto: una postal de recuerdo de la fiesta de Sant Llorenç a la Mola, del pasado 10 de agosto, y un cartel anunciador de la Romería. Todo dado en medio de una sesuda conversación previa al breve conato de siesta. Se debatía acaloradamente sobre las predicciones catastrofistas del sabio Stephen Hawking. Un intercambio de ideas que apenas dio paso al momentáneo descanso. &lt;br /&gt;El viaje de vuelta fue breve, significó el final de la primera etapa, un feliz encuentro que también puede ser propicio para terminarlo con un pensamiento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“El secret de la felicitat &lt;br /&gt;no rau a fer sempre el que es vol fer;&lt;br /&gt;sinó a estimar sempre el que es fa”&lt;br /&gt;               Leon Tolstoi&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;Terrassa, 3 de octubre de 2008&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-2577376209735008669?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/2577376209735008669/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=2577376209735008669' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/2577376209735008669'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/2577376209735008669'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2008/10/dcima-etapa-del-gr1-entre-gironella-y.html' title='Décima etapa del GR1, entre Gironella y L&apos;Espunyola'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SOeREKRU9fI/AAAAAAAAAKQ/I1n-ah1d45M/s72-c/DSC07296.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-6325678637962415075</id><published>2008-10-04T11:18:00.000+02:00</published><updated>2008-10-04T11:22:57.218+02:00</updated><title type='text'>Novena etapa del GR1, entre el Molí d’en Vilalta y Gironella</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;¿Agua?, sólo en los pies&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;GRmanas y GRmanos&lt;/span&gt;:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre ecuaciones de muchas incógnitas – Sobre aguas y lavados de bajos – A cerca de pastoras muy bucólicas  - Micciones muy protegidas – Comidas con buen clima. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sábado amaneció con el suelo mojado, lo cual podía parecer un pronóstico de lo que se avecinaba en una jornada que pretendía adentrarse “en el ojo del huracán”. O sea, decían que llovería allí y el destino final era ése. &lt;br /&gt;Las bambalinas de cada etapa sólo están al alcance de ciertos comités de personas con trabajo extra. En esta ocasión la pulverización de las neuronas se agudizó con la famosa ecuación del tiempo. Una prueba matemática de muchas variables que nuestro coordinador creó a base de mucho insomnio consultando el oráculo de la Agencia estatal de Meteorología. El cometido de estos gabinetes de consulta es variado, depende de cada circunstancia. Algún día habría que publicar las historias ocultas que implican la coordinación de este grupo humano. En esta ocasión, alguien no recordó los elementos del gabinete de crisis, nombrados en la  última asamblea, y abogó por una reunión consultiva y urgente de dicho comité. En vez de eso, se formó en la sombra digital “un sanedrín”. Los mensajes se sucedieron sin parar. Se trataba de ir más allá que las nubes, interpretar la quintaesencia del Meteosat, adivinar si llovería o no cuando los tantos por ciento fluctuaban pero no desvariaban. Al final, las ganas de volver al tajo andarín pudieron más que los pronósticos y el tiempo puso el resto. No llovió en general, aunque agua hubo y, por cierto, muy higiénica &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Gotas y remos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellas gotas iniciales sobre el asfalto no quedaron ahí. Las humedades matinales también limpiaron el parabrisas del carruaje con motor. Y la prevención del personal hizo que algunas mochilas apenas podían cerrarse por tanto recambio junto. No obstante, el detalle que levantó más sospechas fue ver a nuestra submarinista de élite con una mochila especial, por si acaso. Porque, si de lo que se trataba era que llevaba el neopreno, su olfato acuático podía causar estragos en el resto. Pareció que no le hizo falta. Ahora bien, los gurús del sanedrín arrugaron el entrecejo cuando aquellas gotas en el autobús podían avivar la polémica entre ir o no ir,  quedarse o cambiar de planes: ser o no ser caminantes aquel día, esa era la cuestión. Y fue la claridad, el amago del falso sol en días con nubes amenazadoras, las circunstancias para caminar con la espada de Damocles encima.&lt;br /&gt;Como el tema era propicio, qué mejor que hablar del remo. Ella decía que se presentaba a la etapa cansada por remar la noche anterior. Al ser preguntada si lo  había hecho en seco o en mojado, aclaró su nueva apuesta con un tipo de remo largo, duro, consistente pero pesado. Dice preferirlos de fibra tipo kevlar. Ha empezado a competir en un tipo de embarcación antigua, el iagout, en Lloret de Mar, pero sólo remaban mujeres. &lt;br /&gt;Días después, fuentes bien informadas aseguran que en algún sector se continúa hablando de agua pero marina. Al parecer, dos Grmanos hombres se están introduciendo de forma sibilina en el mundo de la náutica. La primera sesión de navegación marina la acaban de recibir. Se supone que ya no confunden un cabo con una cuerda. No se sabe si sus miras pueden estar en la inversión, a corto o a largo plazo, en algún tipo de embarcación que los distinga del resto de los mortales de mochila. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Aguas dulces&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entrada, la zona inicial del molí d’en Vilalta debió estar muy bien buscada por quien molía. Agua por todas partes que desaguaba en la riera de Merlés. A 500 metros sobre el nivel del mar, la frondosidad de esta primavera era la antítesis de los lamentos por la sequía de no tantos días atrás, con cañería incluida. Era una muestra de cómo las preocupaciones temporales evolucionan. Mientras, los charcos se sucedían, la riera Regatell parecía un río y algunos caños de las fuentes no daban abasto. Tanto verdor de golpe impactaba, miraras a donde miraras. Nuestra experta en botánica no daba abasto a identificar flores. O a invitar a degustar algunas de pétalos azulados que ella comía en su más tierna infancia. Y, a decir verdad, eran gustosas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Lavado de bajos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni los perfiles de la maquinaria digital GPS ni los mapas a la vieja usanza (en papel) detectaron con tiempo que tanta agua daría lugar a ejercicios diversos si es que se quería proseguir el camino. Los oteadores que iban en avanzadilla luego se percataron de que la primera dificultad orográfica más bien era hidráulica. Una riera se interfería en el camino a modo de reto. Iba con agua suficiente como para hacer trabajar las neuronas. El paso era obligado y los caminos posibles sólo daban una opción: cruzarla. Hubo intentos de instalar supuestos pasos con maderas de la zona. Pero como que no. Por tanto, no quedaba más remedio. Había que dejar al aire las zonas más bajas del cuerpo y enfriarlas. Fue un buen motivo como para componer otra cara de GRMANIA: que si me tengo que sentar para quitarme el atuendo, que si resbalo, no salpiques, el agua está fría, a ver si te caes como aquella vez le pasó a…, mira por dónde y no he traído toalla, por fin un día me lavo los pies, ahora con qué me seco. O bien, pensamientos futuros por si otra riera obligaría a lavarse otros bajos que están un poco más altos. Por primera vez, todo el personal tuvo que enseñar los pies en agua dulce. Y quizá fuera por el tono del agua fría de aquel momento, o porque las varices bombearon mejor la sangre, el caso es que esta etapa se acabó más pronto de lo planeado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Bucolismo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto verde, tanto pasto, tanta explosión ardorosa de la primavera tardía desembocó en un alto en el camino para saciar alguno de los apetitos. Parada digestiva que también sirvió para coordinar la comida de hermandad que cierra la temporada. Y para buscar a una pareja de expertos cocineros que pretendían guardar su secreto de maestros en el arte del rancho para colectivos. Pronto nos mostrarán sus habilidades culinarias. &lt;br /&gt;De nuevo en ruta, con las botas casi vaciadas y cierta alegría corporal por la recuperación de las calorías perdidas con pasos honrosos por frescas rieras, alguien del grupo trasero revivió en voz alta sus más tiernos deseos de la infancia. Al paso por un corral de ovejas, ella no pudo menos que proclamar en voz alta que una de sus ilusiones profesionales hubiera sido ser pastora. Y las miraba con esa ilusión de la más tierna infancia. Dentro, el pastor casi a punto de jubilarse quizá le hubiera cedido de buen gusto la cacha, los perros y el caliqueño si se lo hubiera propuesto en serio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Búsqueda&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Lluçanès debe guardar sus mejores secretos al aire libre. Puede que estas circunstancias meteorológicas y primaverales brindaban una ocasión única para contemplar una alfombra tan verde, tapizada por el colorido de las amapolas y otras especies. La diseminación de las pocas casas daba aún más protagonismo a unos campos que pronto cambiarían de tonalidad. Al fondo, siempre estaba la referencia del prePirineo y cerca, un pequeño pueblo famoso por tener uno de los mejores restaurantes de la zona, Sagàs, a 740 metros.  Pero el GR fue directo a la iglesia de Sant Andreu de Sagàs, situada en un promontorio con unas escaleras que invitaban a la típica foto de grupo. Era románica, con panel explicativo fuera y porche con diversos carteles que anunciaban o buscaban: quien quisiera ir a misa tenía sus horarios; si en la zona había matrimonios en potencia para el 2008, allí los preparaban; quien quisiera ir a Lourdes en el 41 peregrinaje, allí le informaban; y también anunciaban que las vocaciones nativas eran responsabilidad de todos.  Era una iglesia románica con mucho contenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Sonidos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La quietud y tranquilidad de la etapa se veía alterada por algún tractor o por la alegría dicharachera de los pájaros que parecían mantener discusiones inacabables en las ramas. Es la primavera, hermano. La perspectiva del paisaje poco  a  poco dibujaba la perspectiva de las montañas que hay encima de Berga. Altitudes con el monasterio de Queralt en medio y con el recuerdo de muchos sudores de algunos componentes de GRMANIA no hacía tanto tiempo atrás. Carreteras que se van abriendo por en medio del paisaje a modo de dentelladas al terreno. Movimientos de tierras para hacer balsas, construir puentes y asfaltar la rapidez en movimiento. Y ruido, mucho sonido de tubo de escape en la lejanía. Olván, a 555 metros, tenía enfrente una pista de entrenamiento para motos de trial. Enormes desniveles afrontados a todo gas, con motores que empujan con rapidez. Casi enfrente, algunos recuerdan otras muy pronunciadas subidas y bajadas a Rasos de Peguera, empujados sólo por las justas fuerzas del fuelle humano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Micciones&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de esos que se dedican a hacer estudios de cualquier ocurrencia dice que cuando hay agua que corre se excitan algunos esfínteres corporales. Por eso al lado de las fuentes es habitual que haya un letrero con la prohibición de juntar aguas menores con las emergentes naturales, estén o no analizadas por el laboratorio de Oliver Rodés. En cada etapa es habitual la diseminación del personal para menesteres muy íntimos. Pero lo que no es normal es que alguien detenga la marcha de todo un grupo sólo porque un ilustre atleta avanza unos pasos y se regodea pareciendo hacer de la necesidad virtud. Mentes que van más allá sugerían otras habilidades manuales. Pero en estos casos siempre hay una voz que sitúa las habladurías en su sitio: una cosa es la necesidad y otra la diversión. Después de esto, prosiguió la marcha.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Climas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El final se acercaba, aunque para llegar había que sortear pasos asfaltados con curvas muy pronunciadas, falta de marcas por movimientos de tierras y atisbar para comprobar que las primeras casas de Gironella eran aquéllas que se veían en lontananza. La llegada tenía un objetivo importante, la búsqueda del casal La Llar. Allí ya habían preparado las mesas quienes acortaron la etapa con el autocar. &lt;br /&gt;El local daba seguridad, no tanto por el sitio sino por ser la primera vez que uno come con una ambulancia medicalizada al lado y a punto. Se supone que nada tenía que ver con que este sitio fuera frecuentado por terceras y cuartas edades, refugiadas allí también por un anuncio en la puerta: “local climatizado”. Debía estar oculta esta maquinaria porque sólo se veía un espacio tipo almacén, con antiguallas como máquinas de coser, instrumentos de gimnasia inoperantes y sillas modelo posguerra. Pero la ambulancia estaba enfrente. Y, en una esquina de la sala, había una cartelera que en nada se parecía a la de la iglesia de Sagàs. Aquí la tercera juventud iba más a lo terrenal y a lo práctico: la cena de Navidad, vacaciones del Inserso en Mallorca, taller de manualidades, viajes culturales. &lt;br /&gt;Los comensales se entregaron a los placeres digestivos entre risas, bromas y anécdotas curiosas. Mientras los espontáneos que tan eficazmente se transforman en camareros atendían las demandas del personal, los diversos temas que se tocan dan que pensar. Una facultad ésta que le sirvió a nuestro filósofo para enseñar con un ejemplo extraído de uno de sus brillantes discípulos, el cual, ante la invitación que una vez le hizo para que pusiera en práctica la facultad de pensar, le respondió: “¿Y eso cómo se hace?”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, para cerrar pensando, aquella otra cita de Basilio Martín Patino quien, en su libro “La seducción del caos”, escribió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“Nada sigue siendo tan engañoso como las evidencias”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;Terrassa, 10 de junio de 2008&lt;br /&gt;http://afondonatural.blogspot.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-6325678637962415075?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/6325678637962415075/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=6325678637962415075' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/6325678637962415075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/6325678637962415075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2008/10/novena-etapa-del-gr1-entre-el-mol-den.html' title='Novena etapa del GR1, entre el Molí d’en Vilalta y Gironella'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-4604321033335952097</id><published>2008-09-07T18:15:00.006+02:00</published><updated>2008-09-07T19:50:35.409+02:00</updated><title type='text'>“Carros de Foc”: es la vida</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SMQFsHsru-I/AAAAAAAAAHk/80jHOr6yrfc/s1600-h/DSC07198.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SMQFsHsru-I/AAAAAAAAAHk/80jHOr6yrfc/s320/DSC07198.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5243322121704946658" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SMQFPQDXiHI/AAAAAAAAAHc/yKbT1lsmnAs/s1600-h/DSC07194.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SMQFPQDXiHI/AAAAAAAAAHc/yKbT1lsmnAs/s320/DSC07194.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5243321625731369074" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esta gran aventura que es la vida dicen que está llena de otras aventuras. Por lo que se ve, todos somos aventureros a diario, aunque a veces nuestro principal reto sea cruzar un semáforo sin que te pille un coche o pasarlo apurando el color ámbar al máximo sin que te intercepte el policía de turno. Aventurarse también es llegar a fin de mes con o sin crisis, buscar un piso a salvo de los ahora deprimidos tiburones de la especulación, entender al hijo o hija adolescente, saber qué hacer con el familiar enfermo o viejo, encontrar entusiasmo en la rutina vital diaria o animar a quien lo necesita cuando quien más lo demanda puede ser el que vende optimismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, además, y no siempre con mayor valor, existe el otro encuentro con realidades a las que quieres conquistar, vencer o probar a qué saben. Mientras, te sometes a un largo ritual con entusiasmo y con esos interrogantes que no despejarás hasta el final. Llegado el verano, cumplidos ciertos años o planteados determinados objetivos, uno se echa hacia adelante y pregunta al resto de miembros acompañantes la misma cuestión: y...nosotros, ¿por qué no?  &lt;br /&gt;Un grupo de cinco personas en medio de algunos cientos  se entrega a la conquista de la camiseta roja, prueba de haber acabado “Carros de Foc” en menos de 24 horas (más de 56 km y 9.200 metros de desnivel acumulado en la alta montaña del Pirineo, entre 2.000 y 2.800 metros de altura). Casi a la misma hora, en los Alpes, l&lt;a href="http://www.ultratrailmb.com/accueil.php"&gt;a Ultra Trail Montblanc&lt;/a&gt;. más de 160 km en menos de 48 horas, con 19.000 metros de desnivel acumulado. También, un gentío a la conquista del Mont Blanc durante todo el verano. Y antes, mucho antes, grupos de montañeros en el Nanga Parbat o en el K-2. ¿Cómo acabará todo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“Carros de Foc”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos tiempos en que la fragilidad de la sociedad aumenta a medida que crece el desarrollo, los retos también tienen cabida. Enfrentarse a circunstancias extremas, probarse para ver hasta dónde se es capaz de llegar, saber qué significa el máximo esfuerzo, sufrir, sudar, estar en el filo del riesgo, ser algo inconsciente: acciones para momentos de ocio que nunca se aceptarían en la jornada laboral impuesta por un superior. Pero acciones muy bien envueltas por ese lema del gran ciclista Carlos Sastre: “ilusión, respeto, sacrificio”.&lt;br /&gt;La montaña es un símbolo más de un lugar en donde la verticalidad apunta bien alto, donde parece que la altura selecciona a la especie humana que por ella trepa, donde abundan unos valores muy marcados por las circunstancias, un sitio con tan grandes atractivos como para sentir muy adentro el valor de la conquista de lo aparentemente inútil. &lt;br /&gt;¿Qué es &lt;a href="http://www.carrosdefoc.com/intro.htm"&gt;Carros de Foc&lt;/a&gt;? Además de una película con música de Vangelis, los “Carros” son muchas montañas y muy altas, varias comarcas catalanas del Pirineo enlazadas por una ruta iniciada por los guardas de algunos refugios, grandes espacios de belleza exultante con innumerables lagos, bloques de piedra, muchos embalses y demasiadas estrellas  si la meteorología es propicia. En este entorno se sitúa una aventura. Un camino muy duro pero hermoso, situado entre dos mil y tres mil metros de altura, con dificultades externas e internas. Someterse a su recorrido implica enfrentarse a un entorno cautivador, a muchas dificultades orográficas, a piedras y desniveles, a imprevistos peligrosos. Pero también exige una mirada hacia tu interior para descubrir por qué lo haces, si tu mente es capaz de aguantar el recorrido, si tus ánimos no harán desfallecer tu cuerpo, si tu compañía servirá para ayudar al resto, si las dudas o las confusiones echarán al traste las ilusiones iniciales. Y también aparecen las horas de entrenamiento previas, las renuncias a tantas propuestas veraniegas, las consultas a tantas fuentes informativas, las incógnitas hacia lo que sucederá. Todo esto es “Carros de Foc”, en la modalidad abierta a varios días pero sobre todo en la de veinticuatro horas: 55 km. en alta montaña, en medio de 9.200 metros de desnivel para hacer en un límite de tiempo. Sin embargo,  más que esto es la alternativa del mismo último fin de semana de agosto: la Ultramaratón del Montblanc. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Inicios&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice el folleto informativo de la organización que “Carros” nació fruto de la osadía de los guardas de algunos refugios de este Pirineo. Querían completar una travesía a pie que uniera sus albergues, situados en las comarcas del Pallars Sobirà, Pallars Jussà, Alta Ribagorça i Val d'Aran. El valor se le supone a tan intrépidos y aguerridos personajes. El mismo que deben tener quienes año tras año acuden a la cita con una ruta exigente, llena de riesgos pero también abierta a descubrir qué haces tú allí, cómo reacciona tu organismo a tamaño esfuerzo, cómo se dilatan tus pupilas con esos paisajes, qué hace tu seguridad vital en un entorno sin cobertura de telefonía móvil, cuál ha sido el nivel de aciertos a la hora de elegir el equipamiento y material, cómo te comportarás en caso de tener que ayudar a alguien, qué sensaciones tendrás si la acabas en menos de veinticuatro horas, cómo asumirás hacerla pero pasando unos minutos del tiempo estipulado, o qué pensarás si no te queda más remedio que retirarte. Y qué contarás después para justificar que no pudiste. Qué aprenderás de las causas de tal impotencia. Cómo explicar que “Carros de Foc” fue más fuerte que tú. &lt;br /&gt;- Iniciar es preparar: entrenamiento, prendas que ponerse, gente con la que ir, mochila, agua, productos artificiales para ayudar en determinados momentos, pensamientos de autoayuda, refugio donde dormir, mirar al cielo o a Internet para consultar los modernos oráculos meteorológicos.&lt;br /&gt;- Preparar es empezar: trazar la ruta de aproximación, organizar el recorrido, prever los tiempos de paso y lanzarse a consumar la obra. Preparar es mirar a tu entorno, saber por qué has escogido a las personas que te acompañan, escrutar sus valores, saber en qué son más fuertes que tú, conocer sus puntos débiles que se convertirán en tu objetivo de ayuda. Preparar es leer. Por ejemplo, el artículo  "Guerreros del hielo", publicado en National Geographic en enero 2008. Es el relato del intento de conquista del  Nanga Parbat, a 8.126 metros, la montaña desnuda, el 12 de enero de 2007 con un frío indescriptible en la cordillera del Karakorum, Pakistán. El 14 de enero acabó la expedición. Zaluski y Jawien se tuvieron que retirar cerca de la cumbre, dos alpinistas que son un símbolo de la mayor especialidad de Polonia en montaña: la conquista de montañas de ocho mil metros en invierno.&lt;br /&gt;- Leer es pensar: en que el éxito y el fracaso son dos posibilidades paralelas, en que estar allí y atreverse ya es una victoria, en conocer otras vidas aún más audaces que sobresalen entre la rutina, la monotonía, el sedentarismo y la repetición constante de los mismos actos en que se guía la vida de muchos mortales.&lt;br /&gt;- Pensar es descubrir y escuchar: la amabilidad y atenciones del guarda del refugio de Amitges, Valentí; la humildad y el espíritu de ayuda de Kiko Soler, un número uno que siempre se pone a tu altura;las explicaciones y buena conversación de uno de los mejores escaladores del mundo, &lt;a href="http://www.tv3.cat/videos/392069"&gt;Toni Arbonés&lt;/a&gt;; la altivez y el orgullo de algún joven número uno mundial que en aquel momento destacaba en el trail del Montblanc, víctima sin duda de una crisis de éxito juvenil;  las conversaciones que giran en torno al mundo de las montañas; los consejos que te dan quienes tienen más experiencia; el buen ambiente que se crea a 2.380 metros de altura; el equipo de cada uno y por qué lleva eso y no otra cosa; la sinceridad de quien es derrotado por segunda vez; la fortaleza y valor de las mujeres; las diferentes formas de ver la montaña entre gentes venidas de rincones diferentes; la capacidad de entenderse y de demostrar  valores humanos en un espacio tan reducido. Porque, aunque dicen allá abajo que las pequeñas dimensiones crean agresividad, aquí arriba éstas se convierten en un agradable refugio que actúa como muro separador de los grandes espacios de puertas afuera. &lt;br /&gt;Escuchar es aprender para empezar a caminar: ver cómo alguien hace estiramientos, observar con prismáticos la evolución de un grupo de chicas escaladoras colgadas de una pared vertical enfrente, descubrir qué dirá aquel cartel que pintan para dar la bienvenida al que menos tiempo había hecho, fijarse en la forma de protegerse los pies de gente experimentada, adivinar la razón que tendrán tantos pies diferentes para elegir entre tantas marcas distintas de calzado deportivo, imaginar por qué hay quien lleva bastones y quien no, penetrar en el cuerpo de los que pasan el control para comprobar si es verdad que dicen estar muy cansados o no tanto, hablar de ETA con un vasco de Durango y condenar todas las violencias en todas sus formas.&lt;br /&gt;Caminar es conocer: pasar por un sitio es pisar un terreno con un pasado, un presente y un futuro. El parque nacional de Aigüestortes, con sus indudables atractivos naturales; una comarca con un futuro incierto. Constructoras que estuvieron al acecho, hicieron y ahora han han parado para ver qué pasa; la despoblación, ya desde hace tiempo; las intrigas políticas entre personas que pretenden dirigir los destinos de estos lugares; estaciones de esquí compradas, vendidas y ahora en manos del poder autonómico, con antiguas ansias constructoras como telón de fondo; el monocultivo del esquí bajo el cambio climático y bajo el poder de la estación más grande (Baqueira Beret), de la que está más de moda, de la más aristocrática y real, de un pulpo que ya extiende sus tentáculos más allá de la Val d'Arán, de la oposición de grupos ecologistas y ya se introduce en estas zonas. El pez grande que se come a las otras más pequeñas (Espot, Portainé); suspensiones de pagos, créditos oficiales salvadores quizá con supuestos intereses personales ocultos. Al parecer, aquí pasa lo mismo que allá abajo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El camino&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cinco se ponen en marcha a las tres de la madrugada, acompañados de muchos y anónimos frontales que se unen por la hora. Sin luna arriba, la luz es demasiado artificial y la orientación, a base de hitos de piedra y de GPS. Paso ligero, dudas , intuiciones, marcas de GR, refugios, subidas, bajadas, piedras, vacas, sellos en el forfait, el amanecer, la luz que destaca las formas, el naranja reflejado en los lagos, la foto de grupo, el pie que se cuela otra vez en un agujero, el sudor continuo en medio del frescor matinal. De pronto, se ve la velocidad de  una silueta humanas muy acelerada. Un practicante de esquí extremo y actual escalador sorprende por cómo combina los bastones con la rapidez de piernas, sorteo de piedras y cuerpo hacia adelante. En doce horas acabó. Mientras, los cinco siguen, aceleran el paso y se sitúan a los pies del maligno, la altura máxima, el Contraix. El muro. La frontera. El gran esfuerzo. Los bloques de granito. La cascada a la derecha. La confusión hacia Colomers a la izquierda. El cartel aclarador, un poco más adelante. Recto y arriba. Mucho sudor. Gran consumo de agua. Empinadas y tortuosas piedras. Cuidado, alguna se mueve y amenaza la integridad física del de abajo. Los cinco se confunden de camino, enmiendan, gastan energías físicas y confianza moral, llegan a la gran cima a más de 2.780 metros, bajan controlando pisadas, sobrecargas musculares, posibles lesiones y el tiempo que les queda. Una ecuación que pronto será despejada. Un tiempo que se consume más pronto de lo previsto. Las posibilidades de entrar dentro del tiempo marcado se acortan. Uno de los cinco sigue veloz y seguro hacia abajo. Está muy entrenado. Sabe pisar con más seguridad Es más joven. Es mejor. Ahora va a por todas y seguirá adelante hasta acabar “Carros” en menos de 24 horas. Igual que muchos otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;El final&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Pero también los hay que el tiempo gastado les aconseja ser prudentes, dejar el resto de la empresa para otra ocasión, asumir lo hecho como un logro muy positivo y pasar a formar parte del pelotón que abandona. 18 horas por alta montaña es otro éxito que no te da acceso a ninguna camiseta conmemorativa. Un tiempo que pasa factura en la musculación, en los objetivos y también en los mensajes. Recuperación física. Una retirada que enseña. La respuesta a quien te obligue a decir que dejarlo no es sinónimo de renunciar para siempre. El repaso al provecho de tantas horas dedicadas a entrenamiento físico y mental. Pero no. No es una derrota. El Nanga Parbat sigue ahí para los polacos. El Montblanc ya no está para quienes perecieron este verano. Tampoco el K 2 existe para quienes su sepultura es de blanco inmaculado. Pero para los cuatro sí que permanece “Carros de Foc” en un mapa y en la memoria. No se sabe si habrá otro intento o no. Algunos ya copian de los polacos y en su interior quieren volver a la carga. &lt;br /&gt;De todo se aprende allá arriba. Aquel esfuerzo les obligó a sudar mucho. Y alguien recordó en su interior de nuevo a Begoña, la maestra responsable del &lt;a href="http://www.toprural.com/error.cfm?urle=%2Fidp%2F33%2Fids%2F27482%2Furlok%2F1%2Ehtm%3F&amp;fs=%7Bts%20%272008%2D09%2D07%2018%3A21%3A30%27%7D"&gt;aula de la naturaleza de Cueva&lt;/a&gt;s, en Asturias. Esa encantadora mujer, amante de travesías por las montañas de Picos de Europa que este verano se le sinceró con un pensamiento: “Los mejores amigos los he hecho sudando”. &lt;br /&gt;Pero el sudor sólo se evapora. Suele ir acompañado de algo más, de eso que  los grandes montañeros y escaladores dicen que tiene el medio en el que se mueven. Aunque mueran este verano en el intento y se abandone su búsqueda, su mensaje es recordado mientras transitas por esta aventura humana que es la vida. Por ejemplo a  &lt;a href="http://www.barrabes.com/revista/articulo.asp?idArticulo=5856"&gt;Pavle Kozjek&lt;/a&gt; , el único alpinista  que se atrevió a denunciar la matanza de niñas chinas en Nangpa La por parte del ejército chino y de la que fue testigo. &lt;br /&gt;A quienes no fuimos capaces de acabar Carros de Foc en menos de 24 horas, nos consuela saber que otras oportunidades habrá y que el pensamiento de este hombre es más importante que una aventura: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mi opinión es que el alpinismo, sin Ética ni Humanidad, no es nada. Estas dos cosas son esenciales y son las que hacen del alpinismo algo diferente. No hay ningún valor en buscar la cima olvidándote de todo lo que hay alrededor tuyo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo&lt;br /&gt;Terrassa, 7 de septiembre de 2008&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-4604321033335952097?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/4604321033335952097/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=4604321033335952097' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/4604321033335952097'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/4604321033335952097'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2008/09/carros-de-foc-es-la-vida.html' title='“Carros de Foc”: es la vida'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_P6pSJXS2ACQ/SMQFsHsru-I/AAAAAAAAAHk/80jHOr6yrfc/s72-c/DSC07198.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-1370026521635633660</id><published>2008-08-24T10:08:00.003+02:00</published><updated>2008-08-24T10:36:37.715+02:00</updated><title type='text'>Ribadesella: descensos en el tiempo</title><content type='html'>Los símbolos de diferentes épocas a menudo se plasman en realidades comprobables, aunque las distancias temporales sean evidentes. Un pueblo costero como &lt;a href="http://www.desdeasturias.com/paginas/index.asp?loc=55"&gt;Ribadesella&lt;/a&gt;, antiguo enclave ballenero, importante puerto en el siglo XVIII, ahora se adorna con figuras pasteleras de princesas periodistas, ofrece una gran concentración humana con la disculpa de  seguir un evento deportivo, como el descenso del Sella, y también permite ver restos paleolíticos del magdaleniense. &lt;br /&gt;La puerta de entrada a la cueva de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cueva_de_Tito_Bustillo"&gt;Tito Bustillo&lt;/a&gt;, en Ribadesella a 6 de agosto de 2008, muestra dos realidades bien diferentes. Fuera, ya hay aparcadas varias autocaravanas, desplegadas muchas tiendas de campaña y decenas de jóvenes se aprovisionan de muchas botellas. Tres días antes del descenso del Sella, el ambiente exterior es el habitual por estas fechas. Traspasada la puerta, el paleolítico superior asoma al fondo de la enorme cavidad que, previa reserva de entrada, enseñan con excelentes explicaciones. 0,60 céntimos es el precio para los adultos,  en contra de los 20 euros de quienes montan su tienda en lugares habilitados al efecto. &lt;br /&gt;Al parecer, los primeros habitantes de estas tierras se refugiaron en cavidades cercanas al mar. Aunque éste no estaba tan cercano como ahora, el ambiente  era ideal para vivir en aquellos años, con bosques al lado y alimentos al alcance de la mano. Los de hoy también se concentran cerca del agua, el sustento más o menos lo tienen asegurado y los líquidos también. Aquéllos se supone que bebían agua. Éstos, lo que les echen pero que sean derivados de la manzana, de la cebada o de las uvas. Ambos se han juntado para convivir, defenderse, poner en práctica sus creencias o divertirse. Pero los de ahora se arriman tantos en tan poco espacio que los roces dan mucho de sí, los desequilibrios corporales a altas horas son habituales y casi no queda sitio ni para cierta intimidad a la hora de nesidades corporales ineludibles.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concentraciones seguras&lt;br /&gt;Un pueblo de 7.000 habitantes recibe 300.000 más sólo para tres días. Como se ve, pocas declaraciones de interés turístico internacional reciben tantos devotos. Muchos menos fueron los sujetos que ocuparon estas tierras años ha. Allí sí que había sitio, tanto en el exterior como dentro de una cueva tan inmensa como la de Tito Bustillo. El mar estaba lejos, no así ahora el agua dulce, salada o embotellada. No deja de ser un lujo el establecerse por unos días en una zona ocupada hace tantos años, muy densamente poblada en estas fechas de principios de cada agosto. &lt;br /&gt;Las medidas de seguridad de la zona final del descenso del Sella comienzan a acordonar el territorio desde una semana antes. La organización del evento y el resto de autoridades competentes en el tema deben tenerlo todo muy bien preparado para intentar la ardua tarea de acomodar a tanto gentío de mochila, nevera y tienda de campaña. Los chalecos reflectantes distribuidos por la organización comienzan a aparecer casi al mismo tiempo que las primeras tiendas se instalan en la zona. Uniformes también los hay en la cueva, donde te conducen profesionales de una visita muy bien preparada. La realidad es que entre cámaras de vigilancia y atuendos oficiales parecen querer dar seguridad a casi todo. Por ejemplo, en los aledaños de Ribadesella los jóvenes asistentes que vienen en cuatro ruedas pueden padecer  aleatorios controles de seguridad. Los del benemérito cuerpo los someten a inspecciones a la entrada, se supone que a la búsqueda de sustancias, rayas, pastillas, negocios y otros derivados. También a la entrada de la cueva las amenazas se anuncian. Además de los grados de temperatura de su interior, quien se encarga de guíar avisa de prohibiciones varias. En esta vida de órdenes a menudo el NO va por delante, como si no supieran que es más amable avisar con invitaciones redactdas con un lenguaje más cercano, positivo y convincente. La guía previene de posibles delitos si alguien quiere ocupar su memoria digital con imágenes del interior. E implora a acudir también al benemérito cuerpo con el supuesto infractor. A la salida, si alguien quiere llevarse alguna postal o copia digital de las pinturas, imposible conseguirlas en la cueva. Aún no ha llegado hasta aquí el agobio de la tienda con el recuerdo artesano made in China. En el pueblo se encontrarán, dicen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Grutas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La visita a la cueva significa un viaje en el tiempo, vencer la imaginaria claustrofobia y dejarte guiar. Aunque la entrada peatonal no coincide con la real de aquellas gentes, el nuevo mundo es oscuro para el neófito pero bien estudiado para que comprenda algo de la vida de aquellas personas. Igual que si, con nocturnidad y alevosía, alguien abre la puerta de lona de una tienda de campaña cercana  y observa la composición del conjunto. Asegura la guía que los muy antiguos se guardaban allí para refugiarse, hacer rituales, vivir o protegerse. Los muy modernos lo hacen sólo para atender necesidades muy básicas, el resto del tiempo transcurre en el exterior, entre la diversidad de gentes que al final se entienden. El recorrido por los mundos antiguos anuncia sitios con pinturas que no se enseñan. Por ejemplo, El Camarín de las Vulvas. No cabe en ese sitio grupo tan grande para contenidos tan delicados. Claro que en las tiendas de campaña de todo hay y con mucho gozo. En aquellas cavidades había zonas ocultas que guardaban intimidades que nadie explicó a qué se debían. Hoy las intimidades pertenecn a sus propietarios y se enseñan a quien se quiere. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Gotas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La belleza y monumentalidad de la cueva no sólo se debe a las pinturas originales del paleolítico. Durante el recorrido, en un momento dado, la explosión de estalactitas y estalagmitas cautiva la vista. En algunas zonas su espectacularidad dilata las pupilas y propicia que la guía explicara su formación caliza. Gotas y gotas de agua conducidas a través de los tiempos, pinceladas de pinturas de animales más allá, salas, túneles, cavidades verticales u horizontales, lugares por donde descendieron los primeros espeleólogos, entre ellos el homenajeado por su muerte prematura en Picos de Europa con el nombre de la cueva. Gotas y más gotas mezcladas con hielo en concentraciones allá fuera, ajenas a estas historias de debajo tierra. El agua es capaz de deleitar con estas formaciones, de sorprender con el rumor de un río subterráneo que se oye allí, de concentrar a la masa humana con la  disculpa del descenso del río Sella, de enervar los ánimos con destilados varios, de enfriar bebidas y hasta de higienizar los cuerpos sometidos a jolgorios diversos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Cuevas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;A Tito Bustillo ya la están clonando. Un simulacro de cueva se prepara allí al lado. Las visitas, el aire humano y el estado de las pinturas animan no a cerrarla pero sí a reproducirla. Cerca habrá una estructura parecida pero diferente. Sin cerrar la original, se acogerán las visitas en otro ambiente más artificial. Hasta ya hay simulaciones en tres dimensiones que recrean aquellos ambientes prehistóricos con auténtica exactitud. Todo sea porque desaparezca esa capa blanca observada encima de algunas recreaciones pictóricas. Seguro que la herencia de aquellas gentes se preservará mejor. Mientras esto ocurre, vale la pena reservar y visitar la original. La calidad de las explicaciones del personal es muy elevada para turistas interesados en aprender más de primera mano. &lt;br /&gt;No será por falta de cavidades en una zona llena de lugares en donde han quedado huellas pictóricas del paso humano. Pero también Cuevas se puede escribir con mayúscula en medio de una frase. Responde a un lugar único y cercano. Un pequeño pueblo donde el ambiente rural aún existe. Donde las vacas y  los hórreos son de verdad y hasta se pueden ver cultivos como el limonero, el naranjo o los kiwis. Para apreciar este paisaje, antes de entrar en el pueblo hay que pasar en coche por dentro de la Cuevona del Agua. Imaginación hecha realidad: una cueva de 300 metros, dentro de la cual transcurre una carretera, iluminada parcialmente para apreciar las estalactitats y estalagmitas. Si el conjunto impresiona, más aún llama la atención cuando se desconoce y uno penetra con el coche dentro del conjunto por primera vez. Parece una ficción, una aventura gratuita con un final desconocido. Y gratis. &lt;br /&gt;Más allá aparece el pueblo de Cuevas del Agua. Muchos hórreos, vacas propiedad de un joven soltero con más amor a la vida rural que aparente interés por casarse y un albergue que también es &lt;a href="http://www.toprural.com/albergue-rural/albergue-cuevas-del-agua_f-es-33-27482.htm"&gt;aula de naturaleza&lt;/a&gt;. Acercarse a las antiguas escuelas reconvertidas es una experiencia llena de detalles. Cuidado con ellos. Entre más pequeños, más interesantes. En primer lugar, llama la atención la entrada al albergue. La primera incógnita es saber quién está detrás de un entorno en el que se recibe al visitante con una sorprendente frase enmarcada al lado de la puerta: "La esencia del ser es la alegría". Luego, el interés se acrecienta cuando entras y ves el amor por enseñar naturaleza plasmada en una sala llena de lecciones en la pared. Plafones preparados para interpretar el medio natural, amor y delicadeza en el olor, libros apropiados para el objetivo, mobiliario adecuado y una gran persona detrás de todo: Begoña. Una maestra de Madrid que quedó tan enamorada de Asturias y de este lugar que lo ha convertido en uno de sus motivos de vida. Ella, la que incita con su ejemplo a una continua alegría, que atiende al visitante como en los mejores museos, ella encanta la estancia, a pesar de que la vida no siempre le ha sonreído como se merece. Pero fortaleza no le falta. Ojalá. Cuevas también es ella y su trabajo para que los alumnos que visiten su aula de la naturaleza conozcan la ruta de los molinos, la Cuevona en todos sus detalles, los hórreos con el nombre de su propietario y, sobre todo, la amabilidad de enseñar algo que lo vives y te apasiona. Y una frase de Begoña dedicada a  aventureros, montañeros, senderistas y otras especies amantes de los grandes espacios: "Las mejores amistades las hice sudando". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Semióticas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Los descensos temporales sitúan al visitante entre los 14.900 años de los ancestros que dejaron sus marcas en Tito Bustillo hasta los contemporáneos que vienen a disfrutar el 72 descenso internacional del río Sella. Dos franjas de tiempo separadas por unos metros de asfalto que exigen ir con los ojos muy abiertos para interpretar el medio. Sobre aquellos años la guía asegura que aún no se han depejado muchas de las incógnitas que se plantean los expertos sobre las pinturas de caballos, vulvas o ciervos. A qué obedecían estas representaciones, qué estado emocional transmitían, en qué circunstancias. Incógnitas distintas a las señales que en estos días se pueden ver en los espacios cercanos al Sella, propensas también a interpretaciones: montones de basura que quedan en el lugar, ausencia de conflictos y buena convivencia entre tanta gente, estados de enajenación mental momentánea inducidos por sustancias diversas, aspectos externos variopintos, diversiones nocturnas, mucho deporte de piraguas y canoas en las aguas del Sella, marcas de todo tipo que responden a algo. &lt;br /&gt;Un habitante del pueblo de Cuevas había reflexionado mucho después de asistir a más de cuarenta descensos por un río muy cercano a su domicilio. Su mente, habituada a un ambiente rural concreto, anotaba ciertas reflexiones sociológicas sobre el evento de gran valor. El lugareño alababa la condición humana. Tanta gente reunida en un espacio de diversión tan reducido apenas provocaba incidentes. Decía que las veces que las fuerzas del orden quisieron ejercer como tales, provocaron lo contrario. Afirmaba que para las gentes de la zona resulta una expolosión de población tan grande que el evento se justifica una vez al año. Y eso a pesar de que queda muy lejos el espíritu inicial no competitivo del primer palista que descendió el río, allá por 1929, Dionisio de la Huerta. Persona recordada cada año con rituales establecidos en cada edición. No se olvidaba del grado de conocimiento de la zona que ha dado este descenso internacional del Sella, con negocios rotundos para algunos, y con el efecto visual que crea en verano un río plagado de unas 2.000 canoas diarias con modernos aventureros que pagan 20 euros por bajar los 16 km del río remando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pueblo, una cueva, un río, un deporte y una fiesta. Gentes diversas que se aventuran a participar y consumir su tiempo vital como creen mejor. Son esas manifestaciones de la vida que, dentro de miles de años, quizá alguien estudie para descifrar qué relación pudo haber entre una canoa, una botella de sidra, un molino, una vulva, un hórreo y otras señales de una fiesta. Pero de eso se ocuparán otros más tarde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/17569637-1370026521635633660?l=afondonatural.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://afondonatural.blogspot.com/feeds/1370026521635633660/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=17569637&amp;postID=1370026521635633660' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/1370026521635633660'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/17569637/posts/default/1370026521635633660'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://afondonatural.blogspot.com/2008/08/ribadesella-descensos-en-el-tiempo.html' title='Ribadesella: descensos en el tiempo'/><author><name>Evaristo González Prieto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02280461285098157775</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-17569637.post-9107386892751149193</id><published>2008-05-04T16:33:00.000+02:00</published><updated>2008-05-04T16:36:34.843+02:00</updated><title type='text'>Octava etapa del GR1, entre Alpens y el Molí d’en Vilalta</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Patrimonio cultural al aire libre primaveral&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;GRmanas y GRmanos:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una duda: ¿veinte centímetros o veinte segundos? – Sobre trotadores  con feromonas sueltas – acerca de lecciones en torno al color verde – sobre la sabiduría de un letrado guía – sobre Quico y Kiki. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primavera, la cultura y comer sentados debajo de un tejado ya son elementos aglutinadores que se han pasado a la categoría de tradición cuando toca. Ya son tres los años en que el destacamento andarín se sorprende a sí mismo con títulos literarios, gastronomía puesta en mesa y las diversas manifestaciones de una primavera que ya hace un mes que está aquí.&lt;br /&gt;Y allí estábamos, en los puntos de salida, con autocar más grande de la cuenta y también con más asientos vacíos de los previstos. No obstante, podíamos haber sido más pero las circunstancias también cuentan y restan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;20 segundos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La sociología del espacio del autocar ha alcanzado tal nivel de estabilidad que pronto habrá que personalizar los cabezales de cada asiento con el nombre de quien lo usa. Junto a la hoja Excel de reservas quizá en un futuro habrá que adjuntar los asientos sin dueño consolidado, y también los intocables. &lt;br /&gt;Atrás, sin embargo, la ley es un cierto desorden tanto en contenidos como en continentes. Para empezar el orden del día, primer tema, carreras. Se consiguió adormecer a nuestro hombre experto en calentamientos globales, el cual se situó atrás pero debió echar de menos tener al lado a alguna de aquellas personas que tan bien le acompañarían después en la mesa redonda de la comida. &lt;br /&gt;Pronto se empezó a oír el número 20, el cual era objeto de veneración por parte de dos atletas. No discutían de si el tema era sobre longitudes de 20 cm, se encomendaban al Champion Chip y a  Internet para pasarle por la cara del contrario que los 20 segundos de diferencia en la cursa dels Bombers justificaban la temporada. Y mira que pasa rápida esta fracción temporal, pero en el ego personal da mucho de sí. Alguien que pasa de los cincuenta se crecía ante quien aún presume de estar aún en la cuarentena y no es maratoniano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Blanco al fondo, verde al lado&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La claridad del día mostró uno de los primeros matices de esta primavera: el autocar parecía que avanzaba al encuentro de la nieve. Al fondo, el Pirineo Oriental resplandecía con su blanca luz, un decorado que se complementaba con el verdor de los cereales de secano, las primeras amapolas, el estreno de las hojas recién salidas y ese alimento líquido en forma de agua que empujaba a todo hacia la explosión final. Es la primavera, aunque aún los robles no se han atrevido a cubrirse con su nuevo ropaje. Dicho lo cual, hubo oportunidad durante todo el camino para ver, sentir, escuchar y pisar ese patrimonio natural que también es cultura viva. &lt;br /&gt;El Lluçanés, a caballo de muchos sitios, parece una extensión de terreno puesta allí para girar la cabeza en todas las direcciones. La panorámica es como si la zona central de Cataluña girara en torno a ti.  Y tú ahí en medio, en la altiplanicie que te brinda muchas posibilidades. De hecho la historia se repite: ha habido muchos lugares por donde GRMANIA ha pasado en que la sensación de infinito es evidente, ver los mismos sitios desde otro punto de vista.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tradiciones &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El patrimonio cultural de esta subcomarca quedó patente antes de bajar del autocar. En una masía nadie se escondía de matar un cerdo a la vista de los transeúntes y viandantes. Una tradición que parece un atentado pero que siempre ha sido lo más natural en el campo. Los matarifes rendían culto a una de las enseñanzas más ancestrales propias de la economía de autosuficiencia. Animales, muchos y sueltos en campos delimitados por pastores eléctricos. Quitar cierres metálicos para pasar, cuidar de las descargas eléctricas, o tentar a la suerte y probar la misma excitación que sintió en sus partes más nobles quien en la anterior etapa probó tal bocado. Las vacas, los toros y toda suerte de caballería ayudaban a entender cómo sería la vida por estas tierras años ha. Y todo con esas masías que responden al típico estereotipo arquitectónico de estas construcciones. Casi ninguna deshabitada, un símbolo de una vida que se repite. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Momentos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino propicia tantas actitudes y tantos temas como personas que se junten. Si un oído multiusos y panorámico pudiera recoger hasta el último cuchicheo de cada grupo que se hace y se deshace,  sería como para plasmar una generación de conocimiento, o sea, una wikipedia andante. Y amenizada con mucha risa. O con temas más serios. Como el paso de la vida, como aprovechar el momento, como las enseñanzas de aquellos africanos que cada día se reían porque a lo mejor ése era el último de su existencia. Como lo fácil que es que en un segundo te cambie tu existencia. O sea, con ejemplos prácticos: se entiende, por tanto, que aquellos veinte segundos representaran la justificación de una temporada atlética para quien alardea de su proeza.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Al trote&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por una superficie que se mueve entre los 600 y los 800 metros de altitud, con un camino apto para carreras varias, tardaron mucho en salir al trote ligero tres hombres y una mujer. Alegaron entrenarse sin mochila, estirar músculos que no aguantan tanta tranquilidad de la marcha. Se fueron pero se encontraron, antes de parar en el ruso-catalán, con la horma de su sombrero. O sea, el grupo casi giraba en torno a ella y parecía que iban dejando rastros de feromonas delimitadoras del territorio masculino. Pero se encontraron con aquel rebaño de ganado vacuno. Uno del grupo recordó aquel otro encuentro con un toro de lidia allá por els Ports en el GR 7. Y observaron cómo aquellos animales se comportaban casi de forma parecida: toros y vacas, feromonas, territorio, actividad, presumir ante la feminidad. Aunque una cosa era diferente: Lluçà, su monasterio y el guía eran placeres para degustar a sorbos por seres humanos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El medio y el mensaje&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La supuesta altura máxima del terreno dejaba ver al fondo un terreno dado al cultivo de cereales Atrás, Alpens estaba a 860 m, ahora Lluçà a 755. El camino no ofrecía dificultad pero sí vistosidad. Las imágenes de una primavera revitalizada por las últimas lluvias eran espléndidas y muy completas. Junto a alguna masía abandonada, con evidentes restos de oficios y vida en sus entornos, había campos verdes, con matices muy intensos de un color que luego fue explicado muy bien por expertos en tintes textiles. Hasta en algún tramo el camino obligaba a pasar por sembrados de cereales, donde las marcas del paso parecían atentados a la verticalidad conjunta natural del conjunto. Los matices del color no necesitaban de la paleta artificial  del Photosop para resaltar una radiante realidad. El olor intenso a pino, el gorjeo de tantos pájaros que parecían estar felices mientras construían su nido. El apareamiento o la alegría de la nueva vida, con el verde cerca y la nieve al fondo. Aquella blanca luminosidad se veía acrecentada por el azul del cielo y ese verde tan cercano. Es un regalo de abril, un mes que intensifica los colores recién nacidos después del letargo invernal. Aquí el medio transmitía muchos mensajes, sólo había que oírlos e interpretarlos.&lt;br /&gt;En la parte más alta del camino, el Coll nord del Castell (a 810 m), una masía con las puertas abiertas, muchas balas de paja, una explanada y, a la izquierda, un letrero: “Lluçà: deixeu el cotxe a descansar i aneu a caminar” Dicho y hecho. El horizonte cercano se componía de los restos de un castillo a la izquierda y un monasterio al fondo, con la línea de la nieve más allá. Un próximo cruce orientaba en cómo llegar al castillo. Cerca, una cruz de término, un gran árbol con sombra y un banco de piedra, con una superficie incrustada con rayas. Uno se podía imaginar cuántas generaciones habrían honrado a aquella cruz y se habrían sentado en aquel banco, a la sombra del majestuoso árbol. Tres símbolos de paso y de una cultura ya antigua. Pronto, la joya: Santa Maria de Lluçà. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El medio es el mensaje&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ésas estábamos cuando  McLuhan iba a aparecer encarnado en un ferviente devoto del arte románico del monasterio de Lluçà. Mientras unos llegaban, otros habían detenido su galope en un abrevadero con barra y cerveza. Allí estaba una maravilla del arte y su encantador artificial. Él era catalán viajado a Rusia con billete temporal de vuelta yu parada y fonda en esta obra de arte. Recibía al viajero con demasiado silencio contenido. O sea, su verborrea y ganas de explicar quedaban al alcance del oído presto a escuchar. Claro que él se dirigía al turista con tiempo, no al andarín de paso. Los tesoros le habían embelesado. Para confirmar la belleza de aquel arte, repetía que un equipo de la tele había estado hace poco grabando allí. Sí, la tele. Las cámaras parecían serle de gran valor, el ojo digital verificaba la importancia que percataba el ojo real. Y McLuhan contento con el guía. Como si tanto arte necesitara de la pequeña pantalla para justificar su excelencia. &lt;br /&gt;Hubo sospechas de que un sitio de tanta belleza dejara medio petrificados a tantos amantes del arte como por allí pasaban. El misticismo del lugar, la penumbra del espacio religioso, tanto pantocrátor y el efecto narcotizante de un aroma a tanta cultura religiosa allí dentro, el c
