domingo, 17 de febrero de 2019

GR 3 etapa 16: entre Vidrà y Sant Joan de les Abadesses

     Felices por volver vivos al punto de partida

Mientras alguien saludaba al personal con la mano izquierda en el punto de salida (vista la tendencia y el período que los agoreros pronostican y que se nos viene encima), el espíritu GRmano se desplazaba de monjas a abadesas. Eran el alfa y el omega, los nombres de las dos poblaciones que figuran en cada extremo del GR 3 (transversal entre Vallbona de les Monges y Sant Joan de les Abadesses , objetivo de GRMANIA que finalizó con esta etapa). No obstante, en medio se coló más clero, en este caso un cura, un insigne tonsurado con una vida curiosa y con una producción literaria muy muy atrevida. Incógnitas que más adelante se descubrirán. En todo caso, felices y contentos por la segunda vez que se acaba este GR y, sobre todo, por el amor a la vida propia cuando los peligros están en quien conduce por el asfalto.

Consecuencias

Según algunas fuentes, GRMANIA sufrió los efectos de la pasada huelga del taxi de Barcelona, en la que el poder del monopolio de este calificado como transporte público se permitió ir contra la evolución tecnológica y contra la libre competencia. Una ciudad que tiene imagen innovadora con la tecnología ha de escuchar a quienes piden la anulación de la geolocalización, algo retrógrado con el objetivo de conservar intereses monopolistas. ¿Efectos? Que algún operario de una de esas compañías del traje y botella de agua de regalo (que gestionan coches sin tener ni uno, como tantas empresas digitales e intermediarias en tantos sectores, que no arriesgan nada y ganan mucho) fuera deshauciado y tuviera que refugiarse en la conducción de un autocar que aparentaba desconocer y con habilidades limitadas en el arte de prevenir la muerte propia y ajena al volante. ¡Qué forma de frenar! ¡Y de tomar las curvas! Consiguió que se reprodujera el clic obligatorio de ajustarse el cinturón, de atención elevada a la máxima potencia y de olvidarse hasta de la siesta en marcha. ¡A ver quién quiere renunciar a la pensión por fuerza mayor! 


Árboles

El roble de la Creu de l’Arç, en Vidrà, declarado de interés local en 1991, junto al hostal Sarrasolsas y a la báscula municipal, abría sus imponentes ramas como si de brazos abiertos se tratara  y las mostraba hirsutas y despejadas. Espíritu acogedor en medio del cielo y tú. Emanaba de él toda esa energía con la que podía llenar algunas vidas descargadas de cierta vitalidad fruto del paso del tiempo o de tratos variadosde la existencia. Subida continuada por el camí de Palou Xic, camí de les Roques de Palou Xic hasta llegar a los 1.100 metros del Cami de Palou Xic-Ras de la Mata para superar el primer tramo y llegar hasta la zona de avituallamiento-desayuno en desnivel con vistas amplias en els Plans del Coll, a 1.384 metros, habiendo superado antes el coll de Cristòfol, a 1.325 metros de altura. Pero no fue tan fácil llegar hasta aquí para un intrépido pelotón que describió un curioso círculo sobre sí mismos para intentar divisar una marca que no se había visto.
Un tramo en el que alguien manifestó que no sabía qué identidad tenía, mientras las personas comisarias controlaban las paradas para agruparse y daban toques de atención a sujetos díscolos con las normas. Esto empieza a normalizarse y el orden se impone. Ganar altura es disponer de más perspectiva y parecer que gozas de efímera superioridad,solo porque estás más arriba. Tantos árboles sin hojas permitían ver el horizonte y también buscar una orientación mejor, aunque hubo momentos cómicos más adelante y las consabidas pérdidas, con inoportunos resbalones en superficies deslizantes.

Alturas

Antes de llegar al Puig de l’Obiol, la máxima altura de la etapa, a 1.544 metros, se impuso ver horizontes lejanos desde la zona de reposición de fuerzas, mientras las botas circulaban, las galletas y demás productos se sometían a líneas concéntricas destinadas a la circulación de condumios, también de arriba abajo y de abajo arriba. Hubo quien se sinceró y desveló su particular método de entrenamiento para estar tan en forma en cada etapa: después de la habitual y larga siesta, va a dormir a las 22 horas. 
El entorno de la sierra de Milany ofrecía perspectivas por donde se organiza la tradicional Milanyada, en cuya presentación de la edición de 2019 se ven buenos objetivos con un final gastronómico muy feliz: “Superada la setena edició de la Milanyada, la Caminada popular de Vallfogona de Ripollès us convida a visitar molts camins i paratges de Vallfogona a qualsevol época de l’any. Us esperem la tardor de 2019 amb nous recorreguts i per esmorzar, com sempre, una llangonisseta a la brasa”.


Cagarritas

La zona era propicia para lecciones de botánica y sensaciones muy deslizantes en superficies heladas. Plantas como l’orella de l’os, habituales también en nuestra querida y muy visitadazona de La Mola, asomaban entre algunas piedras y ponían a punto la agudeza visual de quien se entretenía en identificar y aprender. Ascenso por zonas estrechas en medio de rocas que escoltaban al caminante, por espacios diversos, símbolos repetidos al vientoy accesos alcoll de Milany, a 1.481 metros. Bosques despejados de hojas que permitían contemplar la línea montañosa del horizonte, con contrastes entre el blanco de la nieve y el gris del paisaje invernal. El fondo nevado aportaba plasticidad y dibujaba confines más allá de las fronteras. Pero pronto el personal tendría la oportunidad de aguzar los sentidos para afrontar el paso por escenarios inestables.
El castell de Milany, a 1.529 metros de altura, delimita Vallfogona y Vidrà y parece que ha sido catalogado como “bé cultural d’interès nacional”…pero sigue en estado ruinoso con símbolos arriba al viento. Gentes del grupo B subieron y se fotografiaron en la cumbre, una hazaña muy humana.
Alguien del grupo que observa, analiza y estudia la realidad senderista propuso la creación de una subdivisión más del gran grupo GRMANO, con la sugerencia de un nombre inicial: “Cagarritas”. Se formaría con especies humanas que tienen miedo o entran en pánico ante pasos difíciles, desniveles pronunciados, balcones con vértigos, superficies deslizantes, inclinaciones supuestamente peligrosas, hielos y nevadas, fríos y vientos, lluvias y nieblas y demás miedos a todo aquello que atente contra la horizontalidad, la seguridad, la salud y la integridad personal. Es un nombre exportado y surgido de la observación de quienes cada miércoles se enfrentan a las pruebas de la persona conocedora de todos los rincones de Sant Llorenç del Munt. Tal denominación no es un desliz ni una afrenta a nadie. Porque, ¿quién no se acogería a los principios fundacionales de este subrupo en algún momento de su carrera vital?


Relator

Hubo que someterse a las leyes de la gravedad para no caerse al andar, cruzar y avanzar por el hielo. La agudeza del personal propició estrategias diversas, con o sin bastones. Por los lados o por el centro, siguiendo pisadas o abriendo espacios nuevos, cayéndose y levantándose, en fin, no hubo tullidos ni lisiados pero sí patinazos a punto del desequilibrio. Se avanzaba hacia la invitación de una GRMANA en el barLa Granja de Vallfogonade Ripollès, su pueblo natal. 
En la parte delantera se produjo una refriega política de alto nivel y profundidad. Dos Grmanos siguieron conversaciones antiguas y sometieron sus mentes a un intercambio educado y enérgico de argumentos sobre la situación políticaactual en Catalunya, allí en las tierras de Guifrè el Pilós. Junto a ambos iba un relator, que a buen seguro daba fe de las argucias, réplicas, contrarréplicas y posibles rifirrafes parlamentarios entre dos sujetos que siempre anteponen la educación y la amistad a cualquier amago de distanciamiento. Todo un ejemplo.

Hermandad

Quienes iban en otro grupo fueron testigos de una casualidad muy fraternal. Durante la caminata parece ser que hermana de Vallfogona que se acaba de jubilar y que nos ha agasajado con atenciones sin fin se encuentra con Pedrín, hermano cazador que por allí se divertía con sus aficiones. Debió aportar ese toque de humanidad cuando la casualidad se convierte en sorpresa. El mundo es grande pero a veces las distancias son también cortas. 


Vallfogona

El camino de bajada llegó hasta el puente medieval para pasar la riera de Vallfogona (construido en el siglo XIV por loss eñores de Milany), donde aparecían paseantes como si justiificaran el tiempo antes de la comida, y excursionistas con y sin infancia que se atrevían a pie con la naturaleza. Ligera subida ya hacia el pueblo y encuentro para libar en el bar La Granja, donde beber era un placer muyseguro, ya que había dosfuerzas del orden catalánalimentando sus cuerpos. Mientras se degustaba la bebida y se contemplaba el cartel de los “esmorzars de forquilla”, por allí se paseaban butifarras y se olfateaban escudellas.
Vallfogona de Ripollès, con otros nombres anteriores como Vallfogona de Ripoll o Sant julià de Vallfogona, en el límite entre el Ripollès y La Garrotxa , con las sierrasde Puig Estela (qué recuerdos tan duros de la subida) y Milany, antes con recinto amurallado y entrada por tres portales, con la plaza como eje central y la iglesia, víctima de algún terremoto. 


Sensualidades

El clero dejó sus huellas en el pueblo. El sacerdote Francesc Vicens Garcia fue uno de sus grandes personajes en el siglo XVI, con adelantos muy progres, sensuales y libertinos. Poeta vinculado a Lope de Vega y a bandoleros, como el famoso Perot Rocaguinarda, con la posibilidad de leer en este enlace un soneto que le dedica, donde le llama “ El millor pillard del cristianisme”. Con otras poesías donde trata de Cerdo al obispo (perhabría que descubrir la razón y más poesías en esta web), que se permite licencias a damas que en la época eran muy muy atrevidas, como esta, textual:

Un canyeló li donava
Tirsis ab la boca a Flora
i ella tamé, d'allí enfora,
ab la boca lo acceptava.
I ab un bescompte amorós,
un llavi apretat tenia
pensant que al sucre mordia,
més que'l sucre saborós.
O el titulo y unos versos de esta otra, que significa dar un paso más allá. ¡Cómo estaba el clero ya en aquellas épocas! :
Título: Una dona de mala conducta 
(darrer tercet del sonet):
que, sent de mal francès prenyat baül,
sols la pendré per a que em xucle un moll
que tinc entre los pèls de l'ull del cul.  

Pastores
También mencionar otra persona que saltó a la fama por una CONTRA de La Vanguardia, del 28 de enero de 2009, que se puede leer aquí,donde el pastor de ovejas de Vallfogona (residente cerca de Banyoles y protagonista de un documental sobre la transhumancia) Joan «Pipa» loa la vida con las ovejas, su felicidad de cada día y sus problemas cuando va a la ciudad, sin un día de fiesta al año. 

Finales
La salida de Vallfogona, con resultados electorales y mensajes alusivos enfrente, no sorprendió que fuera hacia arriba. Había que ganar altura hacia coll de les Fonts de l'Orri (1.114 metros), bosc de Can Jombi, descenso tranquilo hacia Collet del Vent (879 metros), camí de les Llances, font de les Llances, riera d'Arçamala, sendero de la Mallerenga d'aigua (con paseo de flora y fauna identificada con carteles), molino, paso de la riera y suave ascensión hacia el destino final. Allí los comisarios llamaron la atención a la avanzadilla del grupo, aunque sin resultados aparentes de enmienda.
Mientras se esperaba al otro grupo, las jarras circulaban en las dos alturas del bar El Centre donde se desperdigó el personal, en el altillo y en planta baja. Curioso bar, se supone que enraizado con antiguas épocas franquistas que ha avanzado al paso del tiempo hasta llegar a la camiseta que colgaba al aire encima de la barra, símbolo de estas épocas. Denomonaciones: dicen que primero fue Centre Social Catòlic, luego Centre Social y ahora El Centre. En la zona del excusado había una antigua máquina de proyección de cine, que alguien confundió a primera vista con una envasadora de embutidos. No es lo mismo, claro, a pesar de la fama de las chacinas de la zona. El símbolo de la cultura cinematográfica de otros tiempos , en que el cine en los pueblos era un gran acontecimiento cultural. 
La persona GRMANA que se jubiló, natural de Vallfogona, no se conformó con la invitación para visitar el bar de su pueblo sino que la coca y el pacharán corrieron por las mesas de este bar de Sant Joan de les Abadesses. Grandes detalles de una gran y querida persona.
Desde un pueblo en que se acumulan muchos recuerdos (culturales, políticos, deportivos y excursionistas) como la participación varios años en la subida al Puig Estela y al Taga por parte de algunos GRmanos (carrera llamada Taga2 2040 evo); un lugar con principio o final del GR3, en una época en que el consumo, las necesidades (reales o imaginarias) y las compras compulsivas caminan juntos, recordemos un mensaje de una escritora británica ganadora del Premio Nobel de Literatura de 2007:
Se tienen menos necesidades cuanto más se sienten las ajenas”

Evaristo
18/2/2019



















sábado, 19 de enero de 2019

GR3 etapa 15: entre Els Munts /La Trona y Vidrà /Sant Quirze de Besora


¿De dónde se sale hoy?

Sinceridad aplastante y necesaria para empezar el 2019. Las cosas claras y las dudas, también. Desde antes de salir, en los preparativos, ya se empezó a ver que el año prometía, o por lo menos comenzaba con matices. Ver para creer. Escuchar y leer para intentar entender. La etapa comportaría sorpresas y la franqueza ayudaría a opinar a pecho descubierto, a decirle a quien corresponda su interpretación de la realidad. Veamos hasta dónde llega la crudeza de la claridad en un grupo donde el libro de estilo se reescribe en cada etapa.

Salida

Hacía tiempo que el correo electrónico no salía de su habitual letargo, hasta que alguien lo revitalizó con un evidente y necesario  interrogatorio que obligó a sincerarse a quienes proponían puntos de salida para tantos  principios de cada etapa como solía haber. De dos opciones a tres, de tres a dos. Todo defendido con razones claras a base de mapas y distancias, aunque luego las actuaciones pudieran cambiar. Y con el añadido de casas que parecían impedir el paso de grandes vehículos en Vidrà. De A y B se pasó a A, B y C. Luego A y B se fusionaron. AB y C no salieron juntos y C acabó antes, aunque llegó más tarde al punto final, en Vidrà. Y allí la entrada de AB produjo efectos colaterales por algunos atrevimientos de la primera fila, muy repetidos en muchas etapas a lo largo de la historia GRmana: forman parte del citado libro de estilo, tan heterodoxo. Sinceros, por supuesto, como para que una persona fuera “cazada” en la puerta del bar “Els Caçadors” de Vidrà. 

Claridad

“Tienes barriga”: qué saludo, qué mejor frase y más franca, dicha para alguien que  sufría en sus flácidos abdominales el paso de los años, la relajación de la postura (si hubiera observado que le radiografiaban esa zona, ¡otro gallo cantaría!)  y  los efectos de los ágapes navideños (y muchos más anteriores). ¿Fueron hombres o mujeres quienes mantuvieron ese diálogo antes de subir al autocar? ¡Cuidado con la respuesta! Esa persona piensa estar hasta agosto haciendo tablas gimnásticas para desgaste de grasas variadas y mantener actitudes erguidas para cubrir las apariencias, si bien a estas edades de caídas varias valdría recordar aquello que dijo el gran poeta y arquitecto Joan Margarit: “Tu senectud ya no la juzgarás tú”. ¡Qué ventaja más evidente de la actual edad!

Arriba

El paso por la inolvidable zona de rallys de La Trona recordó aún por qué antes a este espacio lleno de quiebros de la carretera se le llamaba “la curva de las basuras”. Justo al iniciar la subida se veían camiones que transportaban desechos a lugares más ocultos a la vista. No como antes, tan visibles y cercanas a los vehículos. Una carretera que solo se competía de subida. Al revés se podrían despeñar los zigzagueantes conductores y acabar entre los restos de esta civilización (la basura), en tramos sin apenas quitamiedos, en mal estado y con curvas más cerradas aún si cabe. 
A 1057 metros de altura, en la subcomarca del Lluçanès, en el vértice de unión entre Osona y el Ripollès, allí se localizaba el punto de salida de AB (mientras que el grupo C salió de La Trona hasta Sant Quirze de Besora), el Santuari de la Mare de Déu dels Munts, bien adornado con la simbología al uso. En una fría mañana con gran visibilidad, olores porcinos y recuerdos de pasos GRmanos anteriores, el grupo volvió a repetir una antigua foto al lado de uno de los puntos geodésicos que aún no se han acabado de destruir por lo que representan. La representación orográfica indicaba dónde estaban los confines al alcance de la vista: Pedraforca, Alpens, Puigllançada, coll de la Creueta, Santa Margarida, Puigmal, El Catllaràs, etc.  El Pirineo nevado al fondo, sonidos de animales, atuendos varios y disposición a iniciar la bajada que hace años fue dura subida, con la memoria centrada  en caminantes que sufrieron y que ya no nos acompañan. 
El descenso por el camí dels Munts fue tranquilo, con algunas dispersiones urinarias en direcciones opuestas, esperas y algún resbalón inesperado. Dirección Sant Quirze de Besora, Pont Ramader, el collet de la Riera. La composición visual de los plásticos blancos que envolvían las interminables filas con balas de hierba produjo el primer despiste mientras la visualización recreaba efectos ópticos diversos y encuadres visuales propios de tecnologías futuristas.  Todo en una de las etapas de GR mejor marcadas, con la simbología puesta de forma muy visible y con la ventaja de que muchos árboles de hoja caduca se presentaban desnudos para que la orientación fuera aún mejor.

Arrebato

Por la zona del Portell Estret, antes de llegar por el camino a la Masia del mismo nombre, hubo quien vio un can negro a lo lejos, oyó sus increpaciones sonoras que se acercaban y surgió de sus adentros el más puro instinto de conservación. El sujeto pareció haber olvidado la actualidad, las manifestaciones barcelonesas a favor de una inocente perra tiroteada por agentes de la autoridad con derecho a réplica y también a ser escuchados, los empapelamientos de los parques con el recuerdo al animal, la condena más absoluta a tamaña afrenta en manifestaciones animalistas diversas, tantos y tan evidentes derechos también aplicables a otras degradaciones humanas (que a veces pasan a segundo plano),  y se dejó llevar en un arrebato por su reflejo animal. Cogió una piedra de buen tamaño mientras otros grmanos parecían no mostrar miedo sino adaptarse al medio y abandonarse a la voluntad del negro perro, con ese espíritu entre bucólico y previsor por si te sorprendía con alguna lindeza con su dentadura. 
La dueña se prestó a explicarnos el manual que debíamos seguir para disfrutar de la supuesta agresividad canina y reconvertirla en gozo protector. Teníamos que seguir un ritual específico. Pronto lo que aparentaba enemistad se convirtió en zalamería, la comuna de neorrurales vio nuestra bonhomía y el recuerdo dejado se asemejó más a esa buena gente defensora de desconocidos seres que no de agresivos humanos que se encaran a indefensa fauna de cuatro patas. En todo caso, la joven dueña se quedó con la imagen de la piedra en la mano de una persona pacífica. 

Acercamiento

Antes de la granja Solallong, enorme, hubo que consolar los estómagos. Buen momento para hacer publicidad de la compra de esterillas a bajo precio para sentarse, o quien presume de no dar abasto a la fila de jamones que le esperan al llegar a casa. La tranquilidad y la relajación derivó en el asueto previo antes de seguir el camino hacia Sant Quirze de Besora, ya a 561 metros de altitud. Calculen el desnivel acumulado de bajada  y sus efectos en las piernas. 
Pasado el puente de esta localidad sobre el río Ter, aquí fue el punto en el que no solo se preveía la fuerte subida sino sinceridades posteriores. Bajada a la altura del campo de fútbol,  club de tenis, canal de can Guixà, camí de Bellmunt, molí de la Foradada. Hasta aquí todo a la misma altura. Quedaba el inicio de la ascensión cuando las comunicaciones descubrieron pérdidas humanas que corrigió el guía volviendo en sus paso para orientar la confusión. Mientras, la cabeza avanzaba, según sinceridades posteriores, “sin cabeza” pero con permisos para seguir a paso tranquilo, o sea, al paso con el que cada ser se sintiera mejor. 
El Molí de Sant Domenech, el collet de la Riera, el collet de Bosquetell, las subidas y bajadas por la vertiente sombría del camino provocaron sudores y fríos hasta los huesos en las periódicas esperas de los primeros, por si se veía a alguien  más allá. Sí, cierto, asegurado, jurado por…: esperaron. Ni tanto como algunos pensaban ni tan poco como otros creían.  La Masia de Bosquetell (a 985 metros), con su estanque helado, fue testigo de otra espera más mientras el frío también enfriaba el esfuerzo y amenazaba posibles resfriados o complicaciones peores. Altura máxima posterior, 1122 metros. Señales del camí de Bellmunt, collet del Llop, coll de Vidrà, todo entre un majestuoso hayedo desnudo que permitía divisar el Pedraforca al fondo y las granjas más cercanas. Otra espera más, con la unión de otro grupo de perseguidores de los primeros que tomaron la delantera a buen paso, ya por la asfaltada carretera que conduciría al final, Vidrà. 19 km recorridos y llegada a 980 metros de altura. Por unanimidad el grupo de cabeza alabó lo bien marcada que estaba la etapa. Sin aparentes pérdidas, aunque aquí ya se sabe.

Autoflagelación

La plaza de Vidrà permitió ver un monolito con hielo y agua a partes iguales mientras esa avanzadilla de  grmanos buscaban sitio para todos en el bar “Els Caçadors”. Un lugar donde te ayudan a manejarte en la geografía subcomarcal: venden mapas del Bisaura y el Vidranès. Marcando identidad y distinguiéndose por hechos diferenciales hasta en los más pequeños espacios. Es lo que toca. Ya íbamos por tres subcomarcas. 
Alguien avisó del “ambiente” que se venía cocinando por detrás y que  iba a “cazar” a quien aún debe estar autoflagelándose por el delito cometido. Frases textuales, sin grabaciones ocultas y siempre que  la escasa memoria no traicione, dichas por más de una persona a otra: “Espero que el espíritu de GRMANIA no se pierda”, “Venía gente muy sola y desperdigada que se podría haber perdido por no esperar”, “Esto no puede ser”, “Volvemos a repetir lo de siempre”, “Hay que esperar y no hay forma de que se haga”. Rostros acusadores, con la sinceridad  a flor de piel. Libertad de expresión ante todo. De eso se trata.
La llegada del grupo C dio paso a la confraternización alimenticia final, mientras el sol de la tarde de enero dejaba entrever  la fría sombra y el hielo del monolito de piedra preconizaba que la atrevida agua que corría gracias al astro rey pronto se transformaría en sólido elemento.
Y con este espíritu quizá perdido, reconvertido, actualizado o vaya usted a saber qué, quedemos con un pensamiento del psicoanalista y filósofo alemán Erich Fromm:

“Si soy lo que tengo y lo que tengo lo pierdo, entonces ¿quién soy?”


Evaristo
19/1/2019 




sábado, 22 de diciembre de 2018

GR3 etapa 14· entre Sant Bartomeu del Grau y La Trona

Selección natural versus inteligencia artificial


Dedicado a las personas convalecientes que no pudieron asistir a la etapa ni a la comida posterior. Salud y muchos ánimos.


La inteligencia natural y artificial suelen ser sistemas de clasificación, de división y ahora de mucho control, que a veces caen en la selección de esa especie llamada la humana. No obstante, aquí prima la igualdad entre el personal, aunque los matices y particularidades de tales términos aplicados a este grupo se verán a continuación.
Personas de allende los territorios  acudieron a la llamada GRMANA en etapas significativas, cercanas al solsticio de invierno. El espíritu de las celebraciones es un buen motivo para preservar la llama de los deseos, con frases hechas y formulismos al parecer imprescindibles para que esta sociedad funcione y se intente creer en ellos, a base de repetirlos año tras año por estas fechas. Voluntad, que  no falte.
La convocatoria concentró a muchas personas devotas de encuentros no casuales pero sí causales. La hermandad, que tampoco  falte para la supervivencia del grupo. Aunque después ya se sabe que como mejor se sobrevive es con la asistencia a cada una de las etapas del curso senderista. 

Dichos

Hablar y escribir tiene sus problemas. Por ejemplo, que alguien se sienta persona aludida por lo que dices, escribes, lo que se intuye que transmites o se entiende como se interpreta (o, para evitar riesgos, aplicarte  el refrán “En boca cerrada no entran moscas”). Entre líneas se entiende peor. A veces te traicionan los hábitos o la educación recibida y dices lo que no quieres o al revés. Comentarios impulsivos, emocionales, que provocan que alguien aclare verdades duras: “En el fondo todos llevamos a un ‘uve-o-x’ (léase partido fascista en alza) dentro y a veces el inconsciente nos traiciona”. Por lo demás, también convivimos con palmeros y voceros, que siguen o seguimos a la voz de su amo. En fin.


Oscuridades

Dicho lo cual, el inicio de la etapa penetró en un mundo casi opaco, imperceptible a las señales, rostros y rastros. La niebla con su efecto mágico y misterioso nubló visiones, jugó a dejar ver para luego no ver y después clarear, gracias al poder de un sol sometido a los condicionantes de la época del año: quería pero no podía. Un paseante del pueblo muy senior, al ser interrogado si en aquella zona a veces se veía el sol en estos meses, alegó que sí aunque parecía estar muy habituado a vivir en sus penumbras. Al final de la etapa  supimos, gracias a  un conductor de autocar nativo, que hay diferencias entre dos tipos de nieblas: la Lluçanesa y la Osonenca. Nosotros transitábamos por espacios fronterizos, con predominio final de la primera, caracterizada por ser más alta y clara. La de Vic es más rastrera y espesa. Quizá sean rivalidades meteorológicas de oscuridades diversas que también liman el carácter. 
Como quien es previsor lo demuestra con hechos, quien intentaba conducir al grupo (ardua tarea) ya sabía que las pérdidas en la niebla pueden ser inquietantes. Por eso llegó provisto de un cencerro. Aparentemente pasaba desapercibido pero daba su toque al menor movimiento y hubiera sido de gran ayuda ante las emergencias, siempre que los audífonos estuvieran bien ajustados y el grado de desperdigamiento no fuera excesivo.


Inteligencias

A la salida de Sant Bartomeu del Grau el gran guía se enfrentó a los datos compartidos en tanta cacharrería digital como llevan hasta los más eximios de los mortales. Quiso desprogramar al personal conduciéndolo por una ruta no marcada en las geolocalizaciones descargadas y compartidas. Tremenda provocación de la inteligencia natural y del olfato de la experiencia a la artificial de los algoritmos a la carta. Llamadas al orden hasta que se reafirmó en su decisión. Pisadas en el barro, giros repentinos con bajadas resbaladizas, manchas diversas, calzado pesado por las capas de barro que se acumulaban, hasta el punto de que la tracción estaba sepultada por elementos líquidos y sólidos, aptos para prever posibles caídas. Y la fila del personal se extendía hasta el infinito y más allá.


Ermitas

Las señales hacia la Plaça Balladora se bifurcaban mientras la ermita de Santa Perpètua se intuía arriba, con una inscripción en una piedra que daba fe de que fue restaurada en 2012 por “voluntaris de la rodalia i el Grup Fem Camí”. Arriba, mientras los condumios preparaban para el resto de una etapa que acabaría con comida servida, se observaba un paisaje natural y humano diverso, con todo el grupo allí concentrado. Una piedra de direcciones y otras pequeñas pintadas y colocadas a modo de enigma para neófitos recién llegados adornaban el lugar. 
Alguien relataba los efectos  del exceso de información cultural en los viajes o los supuestos castigos que recibe quien no hace la correspondiente genuflexión cuando eso es lo que esperan las santidades que en el mundo hubo y hay. Esa persona alegaba estas causas como motivos de derrota y postraciones físicas y psíquicas. Quizá es que en el tiempo que nos queda  nos queremos comer todo el mundo y este ya no nos cabe en la cabeza. Ni con inteligencia natural ni con la artificial.


Selección

La idea inicial al bajar de la ermita era que el grupo A, una vez definido, pasara delante. Como esta ardua tarea no es fácil, se procedió a seguir y, sencillamente, a mirar para atrás a ver cómo se había consumado la división. Ante la dificultad de saber quién iba y a dónde, una mente muy clara se dejó llevar por su sentido común: ambos grupos se definen por selección natural. O sea, que cada persona se sitúe en su lugar en el mundo. 
Para el descenso de la ermita había un PR y un GR. El primero era más recto y rápido. El segundo era el de las marcas blancas y rojas y el del algoritmo. Personas tan programadas y contraprogramadas (todo a la vez y cuando toca) optaron por la seguridad que también depende de las confusiones. O sea, de las inseguridades. 
Aviso de pasos deslizantes pisando piedras encaradas hacia la pendiente y mojadas. Llegada a un arroyo en el sender de Voltregà PRC-49 y señales hacia Sant Martí Xic y el santuari de Els Munts (objetivo imposible esta vez). Y salto con pies planeadores que han de prever qué piedras se mueven y tú hacia dónde te moverías con ellas. Dudas, quizá bastones, la satisfacción por no caer y a seguir subiendo y pisando barro. Siempre había alguien bien situado y con el disparador a punto para dejar testimonio gráfico de quien se pusiera a remojo. 


Apreteu

Desde la salida, quien siempre tiene buenas intenciones y pretende que la velocidad grupal sea más alta que la real, recordó su pretensión más repetida desde hace años: hemos de ir más rápidos, coger más ritmo y elevar la marcha. Merece un homenaje por adelantarse a los tiempos actuales. Quizá sin saberlo ambos, le ayudó a quien todos sabemos para que le fuera fácil inmortalizarse con una palabra adaptada de GRMANIA: “Apreteu” , solo que en nuestra realidad no se pretende jugar a ningún doble juego, las fuerzas son pacíficas y ya limitadas, la sinceridad manda, los únicos palos son los bastones, las barricadas son el barro y las piedras de los caminos, los cascos son los gorros, las vallas son las metálicas para el ganado que pasta (que cerramos al pasar), las botellas y las latas se consumen y no se tiran contra nadie. Además, es real aquella frase que ocupaba la zona más vista de un bar: “Se aceptan controversias”.


Proceso

El siguiente destino, Sant Martí Xic, a 844 metros de altitud, cerca del Castell de Voltregà, en el término municipal de les Masies de Voltregà. Inscripción sobre la Plana de Vic en una placa dorada con un fragmento de una poesía de Jacint Verdaguer (1875). Altitud extrema en la llanura osonenca, donde las nieblas se disipan y permiten ver más allá. 
De camino al siguiente destino, Santa Llúcia de Sobremunt, con ermita incluida, en el grupo A, el de la selección natural, se observó un fenómeno muy humano que pocas veces había ocurrido. Fue el proceso de convencimiento grupal de cómo aquellos objetivos previstos para finalizar en Els Munts no se podrían cumplir. El ronroneo conversacional fue curioso y en subida. Alguien lanzó la duda de llegar muy tarde al final, de que vamos lentos, sin apretar suficiente, de las dificultades de los caminos embarrados, de si no llegaremos a la hora al restaurante, de que el autocar nos espera, de si los actos previstos retrasarán la vuelta a casa, de si hemos de esperar al grupo B.
Pese a cierta oposición inicial de los apretadores de turno, la sociología conversacional y empática fue calando, hasta conseguir el objetivo deseado y más real. Como se deduce, el apretar y el proceso tienen que ajustarse a la realidad de las personas, de las situaciones  y de objetivos no utópicos. Con lo cual, se consiguió llegar tarde a la comida pero llegar juntos, pese a las discrepancias. ¡Qué lección! Donde haya una celebración con comida y bebida hay una solución. Aunque sea momentánea. 


Ejecución

Que Santa Llúcia nos conserve la vista y la orientación pero esta ermita sirvió para la búsqueda del rumbo correcto con vueltas al entorno. Otro lugar en alto, como su nombre indica. Un lugar muy apto para recordar aquella frase de Miguel de Unamuno: “Saborear el paisaje es uno de los mejores placeres de la vida”.
Adaptados a la realidad de los 17 km de la etapa, acabarlos significó una ardua tarea, con una lucha contra el continuo barro que ponía a prueba el sentido del equilibrio. Las bicicletas de montaña y las motos, tan deportivas ellas, dejaban el terreno poco practicable para senderistas seniors que evitan al máximo lesiones con largas recuperaciones. Pasos, los justos y solo apretando para guardar la posición correcta, que falta nos hace en todos los sentidos.
El punto final fue la mítica carretera de La Trona, nombre popular que tiene la vía que va desde la Gleva a l’Hostal del Vilar, por Sant Boi de Lluçanés, en forma de trona, en el municipio de Orís. Una zona histórica por sus espectaculares etapas de rallys, con recuerdos de aquella pareja del “ trata de arrancarlo, por Dios” (Luis Moya y Carlos Sáinz). Allí departía el conductor del autocar nativo de la zona con el filipino que nos acompañaba.
A partir de aquí, limpieza profunda de bajos (del barro de los pantalones y zapatillas), traslado al autocar, celebraciones prenavideñas, regalos, sorteos, cánticos de villancicos en la sala, muchos cánticos en el autocar (con un grupo reventador que apretaba con canciones caprinas (la cabra, la cabra y más la cabra) ante las religiosas. Lo laico y lo sagrado en perpetua disputa.  En fin, armonía, variedad, jolgorio, buen rollo y el placentero encuentro con aquellas personas que vinieron solo para la comida. Genial confraternización.

Ante los momentos que corren y ante los deseos y las frases hechas que siempre se repiten por estas fechas, donde también abundan las soluciones simples y populistas a problemas muy complejos, me remito a una de las grandes consignas, dicha en esta ocasión por el filósofo y profesor Karl Popper:

“El aumento del conocimiento depende por completo de la existencia del desacuerdo”.

Salud, suerte e ilusión.

Evaristo
22/12/2018 





lunes, 19 de noviembre de 2018

GR3 etapa 13: entre L'Estany y Sant Bartomeu del Grau

Placeres otoñales…¿con GRMANIA contra GRMANIA?



¿Se avecina un cambio de ciclo?


Este observador no pretende ser  un visionario, una ave de mal agüero o un adivino de un futuro desconocido que se construye entre todos. No obstante, a pesar de las dioptrías y demás deficiencias personales, ve cómo con la edad y con las nuevas   circunstancias  el futuro que se le avecina a GRMANIA está sujeto a otras realidades, marcadas por quienes componen este grupo: por hechos comprobables en estos últimos tiempos, no por palabras grandilocuentes  ni tampoco por textos como este, con derecho uno a equivocarse  y mucho. Quien habla o escribe…

Agendas

Sabemos que las circunstancias personales son muy variadas, que las prioridades son muchas, que las agendas de quienes gozan de la jubilación casi están más llenas que las de quienes trabajan, que el estrés de tanta actividad es frenético, que la familia condiciona, que los actos sociales o deportivos nos obligan, que la cultura y los viajes son imprescindibles, que los objetivos y las aficiones cambian, que los cuerpos ya están muy curtidos y necesitan ITVs periódicas, que los miedos a la meteorología pesan, que el tiempo que nos queda nos ha de servir para “comernos el mundo” aunque el mundo nos pueda seguir devorando, que hemos de hacer todo lo pendiente y aún más, que algunos hemos de decidirnos para cerrar vidas laborales y  apuntarnos a esta nueva etapa, o sea, a los determinantes anteriores. En fin. 
Por eso, ante tales circunstancias, si siguen así, se evidencia un posible cambio de era en GRMANIA. Quizá una nueva  etapa con incógnitas y adaptaciones a otras realidades: cada vez con menos asistencia a las convocatorias de los sábados (solo uno al mes), con lo que se demuestra que GRMANIA ya no es prioritario, que está cada vez más sujeta a los condicionantes anteriores. Se  asiste solo si…


Contraprogramación

22 personas fueron las que participaron en  esta etapa. ¿Efectuamos una estadística de asistencia solo de hace un año hasta aquí, excluyendo comidas de Navidad y de final de curso? Interpretemos las cifras y extraigamos conclusiones. Nuestro adorable conductor, que repasó a fondo el autocar antes de montarnos el sábado - ya que había dejado a jóvenes procedentes de discotecas varias- observó la incongruencia de disponer de un autocar de 60 plazas para tan poco público y anunció que la empresa acababa de adquirir uno de 38 plazas. Y aún tienen más pequeños.
Además, en esta etapa se produjo un hecho sin precedentes: ¿GRMANIA compitiendo con GRMANIA? Con  dos salidas el mismo día. ¿La competencia de la contraprogramación? Y la libertad, por encima de todo, de organizar actividades y acudir a ellas, como se ha ejercido desde su fundación y así debería seguir siendo. Unos antes y otros ahora, quien más quien menos nos apuntamos a actividades diversas, coincidan como coincidan. 
Todo incluido, con tantas señales y evidencias palpables, quizá se anuncie una nueva época de este gran grupo, y será provocada por quienes lo formamos. Evolución y adaptación a la realidad.  Como el optimismo no puede faltar, que tales anuncios nos conduzcan a tiempos mejores. Porque, en caso contrario…


Impresionismos

Caminar en estos días de este otoño desde L’Estany a Sant Bartomeu del Grau fue someterse a la prudencia y dejarse llevar para experimentar. Si bien contra los elementos es difícil luchar, hagámoslos nuestros para superarlos y superarnos. Disfrutar de las sensaciones cuando los pies han de estar seguros en superficies deslizantes. Observar los matices de las hojas mojadas. Divisar cielos encapotados con posibles regalos de lluvia. Agradecer la riqueza del agua. Discurrir por caminos sembrados de setas. Sortear despistes ante la ausencia de marcas. Otear horizontes lejanos. Sobreponerse a zarzas y ramas cruzadas. Supervisar pasos. Son sensaciones al alcance de caminantes, impresiones para cuadros, fotos, textos  o para el fondo de nuestro cerebro. 

Estrecheces

Si el reto de caminar significó poner los cinco sentidos en guardia, una nueva dificultad se sumó a esta etapa: había que traspasar pasos metálicos a modo de barreras zigzagueantes, dispuestas como las que evitan el paso de las vacas, pero con una prueba de volumen añadida: su minimalismo . ¿Nuestros cuerpos cabrían por allí? ¿Habría que quitar las mochilas y otros apósitos para pasar? Como fueron varias las pruebas, la pericia provocó que se consiguiera vencer la dificultad sin despojarse cada vez de menos, con trucos incluidos. Incluso acabar  con la moral muy alta: estos cuerpos aún son escurridizos y se contorsionan,  tienen buenas medidas y pasan por estos encajonamientos.  

Retos

Otros retos superados: la apertura de caminos casi inexpugnables, el cruce de pequeños arroyos por encima de troncos y piedras resbaladizas, la ubicación difícil de descifrar por la ausencia de todo tipo de carteles o señales, el salto del charco, la piedra a modo de puente encima de ramas con el agua debajo, el control de tracción, la orientación, la atención a toda clase de vehículos en una Cataluña rural e interior dominada por ruedas y más ruedas. Solo nos faltó ver un patinete eléctrico, de esos artilugios contemporáneos que a veces echan al personal de las aceras.

Amistades

Nunca fallan. Aunque seamos pocas personas. Siempre con sorpresas muy gratificantes. Un acertijo para adivinar  una persona del grupo que afirmó con rotundidad: ¿quién dijo que él/ella es más amigo/a de sus amigos/as que estos/as amigos/as de él/ella?. Como para pensar por si la situación humana se reproduce y consultarle.

“Fregolics”

La especie buscadora de setas fue muy prolífica, tanto en tipos humanos como en clases de setas. Ocupación plena de bosques, caminos y senderos. Cestos a tope y gentes de todas clases y condiciones. Hasta el grupo A recogió una mezcla de todo sin apartarse del camino. Desde el personaje que levanta la cabeza en medio del bosque para preguntar dónde hay “fregolics” hasta personas de la tercera edad con una enorme cara de satisfacción que se enorgullecían por su gran cesta teñida del naranja típico. Ese día los níscalos quizá les fueron más efectivos que el posible combinado de pastillas de la dosis diaria. O aquella inocente niña que se saltó el típico convencionalismo no escrito del boletaire -que nunca  dice dónde los hay- y nos gritó asegurando que allí donde estaba ella  había muchos.  Y una caminante lo verificó con pruebas fehacientes.

Encuadres

Con los pantalones teñidos de color tierra, zapatillas y botas embadurnadas con protecciones fangosas y con matices arbóreos dignos de cuadros impresionistas, alguien decidió inmortalizar el momento con una foto de grupo, allí en medio del bucólico paisaje. El encuadre motivó una reivindicación óptica lógica: “yo no quiero quedar fuera de campo”, en campiña tan amplia, con casas pairales, pistas, cruces continuos de carreteras hasta llegar primero al más cercano a la iglesia de  Sant Jaume de Alboquers, donde quedaron el grupo B y algunas bolsas de setas.

Líquidos

Desde allí hasta el final hubo asfalto, vegetación y algo de lluvia. La suficiente para cubrirse con prendas protectoras hasta divisar la proximidad del destino final. El agua como riqueza, esperando el encuentro de confraternización final. A falta de bares con cabida para el grupo, Manresa nos acogió en un sitio conocido y repetido. Allí Dolors y Pitu demostraron sus habilidades en postres, con una dulce y exquisita sorpresa de fabricación propia. Su estado de felicidad encontró un espejo en nuestras caras al probar tamaño manjar. Lo mismo que quien destaca por exquisiteces artesanas que nunca pasan desapercibidas. Ambos de la pareja conducen muy bien al grupo, en todos los sentidos.

Visita

Fue una de las grandes alegrías de la jornada. La visita de quien destaca por su juventud,  por su gran profesionalidad en el periodismo, por su lucha contra las adversidades y por la búsqueda de nuevos horizontes, con sabiduría,  optimismo y sentido positivo. Representa a personas muy preparadas que efectúan el trabajo de estrellas de los medios, estos con sueldos astronómicos mientras ellos son mileuristas. Algunas figuras mediáticas con discursos de izquierdas llenas de privilegios y valía que parecen ignorar a quienes les dan el trabajo hecho. Imágenes  de exigencia, rigor, profesionalidad, contactos, contratos, estrellatos, engolamientos, amistades, agendas, tertulias, empresas, poder, discurso y abultadas retribuciones. Si detrás no estuvieran ellos y ellas, delante se verían otras realidades. 


Mientras, otra etapa del GR3 se cerró. 
Que la anarquía y el optimismo  no falten ni fallen  y …

Evaristo
19/11/2018 





  


miércoles, 24 de octubre de 2018

GR3 etapa 12 entre Monistrol de Calders y L'Estany


“Cuando pisemos la tierra que tú amaste”


A Àngels, in memoriam


Es inevitable que las imágenes de las personas GRMANAS que nos han dejado salgan a nuestro encuentro cuando la vida sigue y una nueva etapa nos espera.  Hemos de continuar pisando esa tierra que vosotros amasteis, con la presencia de los recuerdos de vuestra compañía durante tantos años. Con el permiso de nuestro rapsoda, Pedro, le tomaré prestada su declaración sentimental en una corta e intensa poesía dedicada a nuestra querida Àngels. 

“Al caminar, su risa sobrevolaba…”

Era  uno de sus rasgos diferenciales, muy propio también de GRMANIA. Seguro que en esta etapa nos hubiera recibido con esa sonrisa amable y sonora a modo de presentación y saludo. La seguimos imitando porque reírse es una buena forma de presentarse en sociedad, ponerle buena cara a la vida y empatizar con el entorno. Su curiosidad era la nuestra por tierras del Bages, su comarca de nacimiento, que limita con la reciente división territorial, el Moianès, nuestro  punto de partida. “El Moianès ve de gust”, rezaban los carteles publicitarios a la entrada del punto de salida, Monistrol de Calders, uno de tantos pueblos teñidos y pintados con el color de moda por estos lares, el amarillo. Parece que en la Cataluña interior las utópicas esperanzas de la Ley D’Hont siguen revoloteando. 

“Como un eco de luz y energía…”

Luz, energía e intensos sentimientos se exteriorizaron nada más bajar del autocar, con la lectura de esta poesía de Pedro ( aquí en color azul) y el silencio colectivo como máxima expresión, en un momento en que el sol comenzaba a iluminar una mañana gris, la naturaleza empezaba a adoptar tonalidades otoñales y el eco de nuestra GRMANA persistía en nuestra memoria.

“Con sus pasos, la sabia compañía…”

Muy presente antes y ahora. Su atención se hubiera dirigido a esas 38 esculturas que han convertido a Monistrol de Calders en el pueblo con más esculturas por metro cuadrado. Una de ellas fue testigo de nuestro recogimiento interior, la titulada “Superfície esfèrica”, de Vicente Larrea Gayarre, de 1970. Curiosidad ante todo lo que le llamaba la atención, observación y conocimiento compartidos: he ahí la mejor fórmula para la profesión docente que amaba, siempre con la sabiduría de quien escucha para aprender y se ríe para vivir. ¡Y casi siempre con un montón de exámenes para corregir!: una de sus inefables compañías en salidas, viajes o en fines de semana. La obligación era compatible con la devoción. Sus pasos ahora son nuestros pasos. Y ante nuestras observaciones de la naturaleza, siempre nos faltará quien te iluminaba ante las dudas y convertía tu ignorancia en sabiduría. Y siempre con el eco de sus carcajadas, que la hacían  presente en algún punto del camino. Ahora la ausencia es recuerdo. 

“De una palabra que siempre importaba…”

Qué mejor piropo para una persona. Su interés quizá la hubiera llevado a saber por qué esas esculturas en Monistrol de Calders. Una donación de un empresario y mecenas nacido en esta población, Félix Estrada Saladrich. Un nombre que adopta más significado cuando se descubre que fue el fundador de Muebles La Fábrica y que estas esculturas estaban en otra zona conocida: en el Pedregar de Bellaterra, donde tenía una finca. Un vecino que ha convertido a Monistrol de Calders en una de las poblaciones conocidas con más esculturas por habitante: 38 para 700 personas. 
Y si sus palabras importaban, aún permanece el recuerdo de su placer ante los sabores de la comida, de desmenuzar para degustar alimentos hasta cautivarse con su esencia, de descubrir matices que a algunos se nos pasaban por alto. Era otro de sus rasgos diferenciales. Quizá le hubiera llamado la atención alguno de los restaurantes del pueblo -por ejemplo El Rubel-l,  muy afamado gracias, en sus inicios,  a la estancia durante cinco meses del entrenador y futbolista Ladislao Kubala para curarse de problemas respiratorios. Platos consistentes, con sabores reales y productos de proximidad, de esos que también tendría en cuenta en su menú. 

“En esas piedras que tanto observaba
o en la savia de esa flor que conocía…”

En pleno Moianès, las piedras como símbolo del paisaje, de la flora, de la fauna, de las rieras con abundante caudal, las presas para la canalización y conducción del agua, los frutos de los árboles a punto de ser regalados, esas hojas cercanas a la caducidad, el pescador a la orilla y…¡un cangrejo en un charco en medio del camino! Uno se imaginaba qué nos hubiera explicado: desde la especie, procedencia y su hipótesis sobre cómo llegó hasta allí un  crustáceo tan fotogénico. Lo hubiera dejado en su medio natural después de llevárselo en la memoria, como una lección más para compartir con sus alumnos cuando llegara el momento. Después supimos que una araña no dejó de observar el desayuno de otro grupo de GRMANIA. O esos patos que se solazaban en el medio acuático mientras el camino discurría en medio de la tranquilidad otoñal. Y también atentos burros que observaban a caminantes desconocidos, como si quisieran entender dos lemas de sendas camisetas: “Insistir, persistir, resistir y nuca desistir” y “Jo sóc el meu únic rival”.

“Nació la estima que por los campos sentía
y respiró la paz que en ellos buscaba…”

La etapa era propensa para imaginarla disfrutando de la orografía de un paisaje peculiar, con rincones que a algunas personas les recordaban sus visiones aéreas del Gran Cañón del Colorado. Una vez descalzos para pasar una riera (¡cómo hubieras reído!) la suave subida permitía observar desde arriba una parte del recorrido de la riera de Marfà,en el lugar donde se recuperaron fuerzas mientras se contemplaban las curvas con agua de allá abajo, los móviles fotografiaban vistas panorámicas con sujetos casi al borde del precipicio y un intrépido bajó a tocar el agua. Mientras, el ágape colectivo acabó con esos dulces hechos por buenas manos. Desde este entorno se respiraba esa paz con los chopos de ribera que empezaban a atreverse a pintar las hojas de ocre. 
El camino seguía y brindaba curiosidades de la más ruda ingeniería rural y dejadez humana: mangueras y recipientes reciclados de usos diversos interconectados para acercar el agua a cultivos, vehículos abandonados sin ruedas, casas en proceso de recuperación o ya abandonadas y hasta modernidades tipo placas solares como si de un indicador se tratara. 

“Y en esto que llegó la noche oscura
a ensombrecer la vida que gozaste,
a pintarla de dolor y amargura…”

En este transcurrir por los caminos, en suave y constante subida, hubo tiempo para imaginar, pensar y retroceder en ese tiempo que no volverá. Con esperas para agruparse, con ironías y cuidados varios en el uso de expresiones y  palabras (alguien dijo: “Aquí de cualquier cosa que se diga y uno se confunda ‘se hace leña del árbol caído’, a lo que un sujeto respondió: ‘leña no, serrín”). La oscuridad y el dolor van por dentro mientras el GR continúa y donde una demostración de salud mental es reírse hasta de tu propia sombra. 
El recorrido por el Moianès estaba lleno de vegetación, sobre todo altos pinos que aportaban frondosidad y frescura. En esta estación del año no parecía normal la ausencia de vehículos de amantes de las setas aparcados en las orillas de los caminos. Se comentaban posibles razones. Nuestros recuerdos en Bruguera, Gisclareny, La Pobla de Lillet y en otras etapas nos traían imágenes curiosas: mientras algunos GRMANOS, veloces e ignorantes buscadores, recorrían hectáreas de bosques para apenas llenar el fondo del cesto, tú apenas te movías unos metros y demostrabas sabiduría, observación, experiencia y resultados: tu cesto rebosante con variedades diversas. Quedamos con la incógnita de saber el porqué de la ausencia de boletaires. Tampoco quisimos aventurarnos a comprobar si había setas o no. Total… ¡para no verlas!


Final

Llegar a L’Estany implicó mucho ojo avizor para evitar veloces motos, bicicletas y todoterrenos que parecían autoconvencidos de hacer deporte, con el peligro para caminantes que pusieran su vida en juego si no les cedían el paso. La Catalunya interior huele a gasolina quemada los fines de semana, con atronadores tubos de escape que odian cualquier tipo de silenciador. Quizá esta sea una forma de descubrir y justificar los éxitos mundiales de  las grandes figuras moteras catalanas, que se entrenan por doquier y creen que parte del territorio les pertenece. 
El bar El Monestir de L’Estany acogió al segundo grupo cuando ya el primero había hecho la digestión. Entre tanta vianda y tan variada, las propuestas culinarias no se podían rechazar. “Mi dietista me recomienda comerlo”, se respondía ante chocolates y dulces variados. Parecida contestación a la de hace años, cuando  aquel GRMANO fumaba un puro cubano y se justificaba: “Es que mi psiquiatra me lo ha prescrito y me lo ha dado. No me puedo negar a seguir su tratamiento”. 

Con risas, ironías, emociones contenidas y recuerdos perpetuos, Àngels (y Fidel) siempre estaréis a nuestro lado.

“Donde estés, vive en la paz que nos dejaste,
y en memoria tendremos tu figura
cuando pisemos la tierra que tú amaste”.

(Todos los versos anteriores en azul forman parte de una poesía original del GRMANO Pedro Puerma, que le dedicó a Àngels y que fue leída antes de comenzar esta etapa. Se puede leer en el blog de GRMANIA).


Evaristo
24/10/2018