domingo, 24 de abril de 2011

Tuits desde el Camino a Santiago 2011

Desde el 16 al 20 de abril, ambos incluidos, un grupo de GRMANIA recorrió cinco etapas del Camino de Santiago. El inicio, donde quedamos el año pasado: en Puente La Reina (Navarra). El fin, hasta el año que viene: Santo Domingo de la Calzada (La Rioja).
Twitter me descubre cada vez más posibilidades, sobre todo por las personas de las que aprendo con sus recursos y enlaces seleccionados. Yo también intento participar, aunque nunca al nivel de las personas a las que sigo. ¡Saben tanto! Os ofrezco algunos de mis comentarios que escribí a mis seguidores, surgidos antes de comenzar el Camino y durante las cinco etapas recorridas y vividas.
Total: 140 caracteres no deben hacerse muy pesados. O, por lo menos, eso espero. Tratan sobre temas como la educación, la innovación, las TIC, la publicidad, el Camino.

@EvaristoG en Twitter:


Es curioso cómo a veces las nubes no dejan ver el cielo. El exceso de información deforma la realidad y enmascara mentiras y verdades.
..............................
Cuando las TIC se quieren introducir en las aulas, las autoridades o las sacan o las moldean. Mientras, los alumnos las usan sin descanso.
...........................
¿Por qué lo que pasa en el mundo no pasa por las aulas? La escuela sería más creíble. ¿El mejor currículum?: la vida tal como suena.
.........................
Llevo un tiempo observando que muchos hombres llenan los gimnasios mientras muchas mujeres se forman estudiando.¿Posibles consecuencias?
.............................
Ayer hablé con un pastor de ovejas. El oficio se pierde. Aprendí con él más que en todo el día. Es una pena que desaparezcan estos maestros
...............................
Hoy enseñar y aprender parecen la misma cosa: cada día las redes te agilizan las neuronas si te dejas.
...............................
Es indignante que el Indignaos aquí no mueva a quienes pagan la crisis.recortan y suben todo,lo justifican y nosotros: individualistas. Calla.
...............................
El márketing alimentario nos engorda más que el contenido de los alimentos que promociona: comidas gaseosas en cuerpos rollizos.
...............................
Volvemos con el opio del pueblo: cuatro partidos de fútbol:recortes en sanidad, educación, TIC y casi nadie se indigna.14abril:significados
..................................
¿Cuántos de los expertos que hablan de TIC y educación están pisando un aula cada día y viendo lo que pasa allí con las TIC, innovando?
.....................................
La independencia también es dependencia. Y todos dependemos de todos, pero con las Tic depender es compartir y aprender
.....................................
Emprender, comunicar, innovar, crear: con las TIC son verbos como para que su conjugación fuera una obligación en los centros educativos.
........................................

En las cajas de cereales Chocapip promocionan un juego con Realidad Aumentada. Desayunar y aprender con las TIC antes que en clases.
.........................................
"Cuando el mundo se derrumbe,hazte emprendedor":Dicho por Pau García-Milà, de eyeOS, hoy en el diario La Rioja. Yo por el Camino de Santiago
..........................................
El Camino de Santiago es una gran red en que la suma de muchas realidades deja huellas si te abres al entorno. No te cambia si no quieres.
.........................................
En el Camino de Santiago, ahora abundan mucho más las mujeres que los hombres. Una vez más nos superan. Y van...

........................................
Si el C.de Santiago nos demuestra que nuestro mundo cabe en una mochila, podemos prescindir de muchas superficialidades que nos atan
.........................................
Una persona en el Camino dijo hoy: "El Camino de Santiago es el reflejo de nuestra vida"
...........................................
Hoy dejo el Camino a Santiago:122 km de una red de redes alimentada por muchas pisadas que sostienen objetivos diversos. Es la vida de paso
............................................
Nos enteramos de lo que pasa pero no sabemos lo que está ocurriendo” (Ortega y Gasset): los docentes hemos de ayudar con y sin TIC.
.................................................
"Nadie lo sabe todo, todo el mundo sabe algo, todo conocimiento reside en la humanidad" (P. Lévy, 1997)

Twitter:
@EvaristoG

martes, 19 de abril de 2011

Octava etapa del Meridiano Verdre, entre Collformic y Cànoves i Salamús

Especies vivientes en la primavera del Montseny


Grmanos y GRmanas


En este macrocosmos que es GRMANIA, recibir a personas nuevas en el mundo excursionista es causa de gozo general, y más cuando han venido con el visto bueno de reconocidos miembros del grupo. O sea, han pasado por una selección previa o cierto “control de calidad”, con el consiguiente visto bueno. Así acrecentamos las especies vivas que poblamos esta agrupación. Bienvenidas sean. Y un recuerdo para los ausentes, pero en especial para un miembro destacado que ahora le toca trabajar (¡y qué trabajo!) los fines de semana y que seguro que nos acompaña desde la distancia. Una persona que es símbolo de todo un ejemplo vital, uno de tantos héroes anónimos sin los cuales el mundo no funcionaría. ¡Qué ejemplo!

Estampas

La luz del amanecer descubría conceptos urbanos que con la noche quedan etéreos y por el día, con el ajetreo, los ignoramos. Si a eso le sumamos el tamaño de una luna llena enorme, la postal despunta con los reflejos de la incipiente luz en las chimeneas de otros tiempos, monumentos aún erectos que hacen conjunto con la verticalidad de edificios hospitalarios, bloques de pisos y...al fondo, La Mola.
El repaso a algunas novedades descubrió que ya se sabe quién es el padre de la novia pero prevalece el respeto al anonimato.
Pero lo que causó impresión fueron esas vidas licenciosas de gentes que pasean su humanidad por debajo de transparentes y paradisíacas aguas, sin tener miedo a tantas especies como por allí pululan. Paraísos submarinos que se completan con viajes diversos aprovechando semanas blancas y la condición del funcionariado de la enseñanza en épocas de vacas muy flacas. De los tiburones (con o sin tíos) se pasó a quienes aportaban incógnitas literarias para descubrir el destino: “Una ciudad a la que llegan los aromas de sus aguas atlánticas, los cuales se huelen en entornos peninsulares de aire antiguo, de otras épocas. Una capital bañada por el Atlántico”. O quienes aportaron símbolos casi prohibidos para reconocer el sitio: puros humeantes enrollados en islas afortunadas, con casas coloniales de indianos y enormes barrancos. O aquel mozo que quedó prendado de un museo del ejército en ciudad isleña pendiente de bodas reales. Claro que hubo una minoría que no olvidó referirse al espíritu japonés ante los desastres, el valor del grupo en vez del interés personal, el confucionismo y hasta el sushi. Algo tendrá un pueblo que ha sabido sobrevivir a múltiples desastres y es capaz de proclamar como fiesta nacional el reunirse un día al ñao alrededor de los cerezos en flor, en acción de gracias a su belleza (suspendida, por cierto, la fiesta que tocaría celebrar ahora por los motivos que todos sabemos).
En medio de todo, la estampa capilar que casi creó tendencia de pasarela fashion fue una gorra con colores chillones, la cual resguardaba un cerebro muy acostumbrado a contar historias y a aportar enseñanzas.

Floras y faunas

Si en la anterior etapa la flora estaba dormida y cubierta por la nieve, ahora la vegetación parecía despertar aunque con tranquilidad. Sobre faunas humanas, el otro día iban preparadas para las nieves pero hoy, los estratos eran diversos hasta llegar al fenómeno último del díaen un bar: los recortes, señal de crisis, de marcar tendencia, de adelantarse al buen tiempo o de descubrir para animar.
Collformic fue el punto de salida, a 1.150 metros. Ya otros bajaban veloces por la carretera en indumentaria de corredor de montaña. También las bicicletas asomaban sus manillares (¿dónde estaría la holandesa del otro día? Se preguntaba alguien con curiosidad se supone que no libidinosa). Mientras, la zona del restaurante fue el punto de salida. Suave subida por pista forestal con vistas al amplio valle del pueblo de Montseny, la nieve detrás y al fondo el Pla de la Calma. En la zona había una encrucijada de rutas muy bien señalizadas con postes verdes: GR 5-2, Matagalls-Montserrat, Ruta de Verdaguer y Meridià Verd. El avance tranquilo se completó en la zona más alta, donde el desayuno se consumó en un entorno con amplias vistas, suave brisa, buen vino y alimentos variados. Mientras un grupo tomó asiento en el suelo, una mayoría prefirió comer y beber a pie firme, con la mirada no perdida en el paisaje sino fijada en el condumio y en la bebida.

Bajadas

La continuación de la marcha sorprendió son dos informaciones sobre el terreno: un letrero llamado “El Vilar de la Castanya”, CUP 54, propiedad de la Generalitat, en el Brull, una finca ordenada, con vegetación diversa y amplio mapa incluido en el cartel con membrete de la máxima institución. Mientras este cartel debió costarnos a todos un buen estipendio, la otra señal era más rudimentaria. Para indicar que un amplio camino tenía franquedao el paso, habían colocado un largo tronco en forma de V muy abierta, procedente de un seco árbol, en posición cruzada a una altura respetable. Una señal barata y muy ecológica, sin patrocinios oficiales. Más adelante, en una zona alta y sin vegetación, una verja metálica protegía la rehabilitación de una cabaña que parecía de pastores, de forma redondeada y fusiforme, construida con piedra por fuera y un sostén de madera en su interior. No tenía cartel . Una labor loable para conocimiento de las nuevas generaciones. Se llamaba la Casa Nova de Vallforners, a 1.293 metros.
La suave bajada inicial nos condujo a otra rehabilitación esta vez con cartel informativo. Se trataba de la rehabilitación del corral de Vallforners, en Tagamanet. Un trabajo dentro de la reserva de la biosfera con varias instituciones implicadas y más de 58 mil euros de valor. Otro monumento al trabajo del pastoreo. Pronto aparecieron los primeros estratos de vegetación de altura: las hayas y los abedules aún desnudos y sin asomo de la actividad de la savia. Ahora la bajada empezaba a ser pronunciada y pedregosa, con el rumor de un arroyo que caía con gran fuerza y ciertas figuras que se veían subir en dirección contraria. Eran ciclistas de figura estilizada que ascendían con gran esfuerzo, después de remontar una pronunciada subida: la que vamos bajando poco a poco. El resoplido del trabajo no impedía que respondieran al saludo y apreciaran la consideración que algunos teníamos a su enorme esfuerzo tan de buena mañana.
Bajar, bajar ya en medio de vegetación que brotaba. Más agua en el arroyo y también en el camino. Más ciclistas que empezaban a ralentizar las fuerzas para afrontar las rampas. Algunos aparentaban una figura más redondeada, una especie de personal joven que ama la bicicleta y afrontaba un buen reto un sábado por la mañana. También admirables por su voluntad y esfuerzos. Mientras, los saltos de pequeños torrentes pusieron a prueba lo que un mozo del grupo dijo: el nivel de patosidad o de pericia para no mojarse. Él se mojó.
A medida que la bajada se suavizaba y daba lugar al principio del valle, se llegaba al pantano de Vallforners, a 548 metros. De lo que se deduce que el esfuerzo hecho se empezaba a notar en las rodillas. El enorme chorro del desagüe y el camino debían formar parte del atractivo de esta zona del Montseny. Y nuevas especies humanas aparecían: las parejas interculturales de paseo, la infancia al lado de sus familias, la vestimenta y calzado urbanos que se enfrentaban a territorios diferentes. Las gentes que saludas y ni te responden. Y las diversas motorizaciones que ya se hacen notar: motos, todoterrenos y otras especies con ruedas. Y los perros atados que tiraban de sus amos, que los paseaban o bien que eran paseados. Hasta llegar al origen del paseo, donde una amable informante de la Reserva de la Biosfera desplegaba sus manuales informativos en un lateral de su vehículo. Informa, sonríe, se interesa por el grupo de caminantes y se despide con el mayor halago del día, dicho por aparente convencimiento: “Hasta luego, jóvenes”. Los dos mozos y la moza de aguas submarinas se volvieron y le agradecieron el piropo.

Lucidez

El camino seguía por una amplia pista. Olores a comida recreaban el olfato, procedente de un cercano restaurante, la brasería Canel.la, situada cerca de un vivero de plantas. Árboles situados en filas, plantados en recipientes negros de plástico, alineados hasta el fondo, diversas especies vegetales cultivadas y atendidas por alguien.
De pronto, un joven magrebí se acerca veloz y conversa mientras se dirige a Cánoves i Salamús. Gran lucidez y sentido común. Explica su vida, su trabajo en el vivero y en otras casas de labradores y gentes pudientes, su satisfacción por la ocupación que tiene, por el ambiente y por el trato recibido en este país, aunque el oficio sea duro. Una lección de alegría cuando la crisis y la inestabilidad campa a sus anchas entre casi todos menos en el funcionariado (de momento). Y decía que hay gentes en este país que tienen sueldos fijos, que trabajan en ayuntamientos y otras instituciones (él lo había hecho en brigadas de obras de varios municipios), felices por no preocuparse por la inestabilidad laboral. Y le hablaban a él de lo mal que está todo. Que no trabajan los fines de semana, llevan hasta dos sueldos fijos a casa y se permiten el lujo de hablar de crisis ajenas cuando ellos seguirán cobrando al fin de mes y no los echarán de su trabajo. Él decía que los veía en la televisión, bien lavados, bien alimentados dando consejos. Quien escuchaba le daba la razón y no podía menos que callarse por sentirse afectado de pleno, reflexionar ante sus pensamientos y sentirse demasiado afortunado ante la que está cayendo. Y pensaba en tantas gentes Grmanas y de fuera que podían verse aludidas (si querían), que hablaban de crisis ajenas sin conocimiento directo de la causa en sus propias carnes.

Recortes

Ya en el pueblo de Cànoves i Salamús, uno de los lugares de esta Reserva de la Biosfera del Montseny que debería tener otro cartel institucional a la fuerza es el bar La Terraza. Sin duda, como para ser objeto de ayudas públicas para reflexionar sobre modos, maneras, trato y espíritu de servicio al cliente. Una vez acomodado el grupo en mesas exteriores, quien debía atender era persona inquieta, precipitada y con un sentido del negocio ciertamente peculiar. Libreta en mano, esta especie humana intentaba imponer sus normas disciplinarias a sus nuevos clientes. Pide, ordena que se atienda sus demandas, que uno se adapte a sus maneras, exige rapidez, amenaza con no atender, se queja por tener abandonados a sus clientes fijos, se hace un lío en el servicio, se le ayuda en su nerviosismo. Mientras, quien sirve pasea por entre las mesas con ambiente primaveral. Debía ser un reclamo estacional o una señal evidente de los recortes textiles o responder a esa libertad personal. Pronto la vista de la clientela se fijó en su imagen exterior y en su decisión en cuanto a vestimenta interior, expuesta al público. Podía ser un anuncio veraniego, una promoción de la nueva moda que vendrá, una interpretación personal de la estética, nuevas tendencias respetables que forman parte del ser de cada uno. Qué prenda era o qué sexo tenía quien la llevaba son cuestiones que sólo se pueden despejar acudiendo a este bar.
Por si todo fuera poco, le exigió a uno de sus clientes fijos que bajara los dos escalones que faltaban de su escalera exterior que daba acceso al local. Estaba fumando fuera y le aplicó con dureza su peculiar normativa vigente: allí se fuma de esa manera y las escaleras al aire libre también están libres de humo.
Menos mal que en el día de autos se celebraba la onomástica de quien allí mismo tuvo detalles impagables. Junto con su mujer nos sorprendieron con tartas de fabricación casera y buenos vinos. Ellos sí que demostraron mucho más espíritu de atención, amabilidad, servicio y detalles a la comunidad que quien sirve en el bar La Terraza de Cánoves y encima cobra las consumiciones. De eso debe vivir.

Ante panoramas sociales tan variopintos y especies tan diversas en esta Reserva de la Biosfera que es el Montseny, acudamos a quien de filosofía sabía mucho:

Nos enteramos de lo que pasa pero no sabemos lo que está ocurriendo”
(Ortega y Gasset)



Evaristo

Terrassa, 3 de abril de 2011

domingo, 13 de marzo de 2011

Séptima etapa del Meridiano Verde, entre Viladrau y Collformic por la cima del Matagalls


El “blanco” de todas las pisadas


Grmanos y Grmanas,

Perspectivas: muchos desniveles, miradas, pisadas, kilómetros, subidas, bajadas, estancias, resbalones, mojaduras, fotos, primeros planos, perspectivas, marcas de la Matagalls-Montserrat desgastadas, marcas recuperadas, nuevas marcas, cruces, casas abandonadas, perros enormes, más cruces, más tamaños, troncos huecos, figuras humanas en los troncos, robles, castaños, hayas, abedules, fuentes, bolas de nieve, confusiones, hielos, blancos, grises, marrones, el cielo, el horizonte, bastones, polainas, frutos secos, buffs, gorros, guantes, agua, vino, cerveza, cafés, infusiones, idas y retornos. Mucho desnivel acumulado.
Y...¿quién es padre de la novia?


Matices
Media hora más tarde de lo habitual, el grupo se preparaba para saborear muchos significados de más palabras que las anteriores pero sobre el terreno, sobre los cuerpos y sobre un ambiente invernal: desniveles positivos y desniveles negativos con su esfuerzo correspondiente. Unas montañas como las que forman el Montseny eran capaces de ofrecer paisajes sorprendentes, más propios de otras cordilleras si no fuera porque esta montaña es especial. Tan cercana a las multitudes y tan agradecida como para sentir la profundidad de las estaciones a pocos kilómetros de casa.
Antes de llegar al inicio de la etapa, Viladrau, la luna llena se reflejaba en ese gran parque del ocio del Vallès, con matices dorados diversos, reflejos de edificios con una muy cercana caducidad. El sol anunciaba su presencia y anulaba esas tonalidades que hasta decoraban la moderna casa de justicia de la ciudad, situada en un cruce de caminos como si fuera una metáfora de tantas posibilidades como cualquier asunto turbulento puede dar ofrecer.
La claridad dejaba al descubierto la capa más temprana del mundo al alcance de los ojos. Claridades cercanas y relieves lejanos. La serpenteante carretera discurría en medio de zonas industriales momentáneamente en declive, hasta llegar a la altura de un punto llamado “Cuatro Carreteras”. Cuatro eran cuatro y.. a la derecha, tierras de campeones de motos, de fuets, leches diversas, industria maderera, y aguas. Y también heladas con tonalidades blancas. Un manto que apareció por sorpresa y que fue la señal de presentación de Viladrau, a 824 metros sobre el nivel del mar (importante el dato), con el Centro Cultural Europeo de la Naturaleza.

Pistas
Muchos caminos, muchas pistas a ambos lados pero siempre la mejor pista la selecciona el mejor guía. La calle Matagalls es la orientación de salida del pueblo: un dato obvio. Pero el guía, siempre en primera línea, con cachivaches tecnológicos variados, nos conduce hacia las alturas y es capaz de dejar confundir a quien se aparta de sus instrucciones. Allá arriba se ve Sant Segimon. Parece inalcanzable en las alturas, flanqueado por nieves y árboles desnudos. La barrera montañosa de las alturas del Montseny está bien nevada.
Se deja una planta relacionada con la licuación de vegetales, fuentes protegidas por arcadas de piedra, más casas bien conservadas, con arcos que sirven para el avituallamiento del grupo. Nos referimos, a 877 metros de altura, a la Mare de Déu de L'Erola. Curioso lugar con una reseña en una puerta a nombres de personas, divididos en dos apartados: L'Erola y L'Arola. Días después, alguien que nació aquí concretó quién es el propietario de estos dominios. Ya es la tercera generación de militares de alta graduación la que campa por zonas bajas y altas de esta montaña. Más abajo de la ermita tienen su refugio de élite: una enorme fortaleza desde donde controlan tantas tierras, incluido Sant Segimón (dicen las fuentes).
Y, pronto, el camino se enfila en suave ascensión inicial por en medio del bosque. Ya a 850 metros, Can Bosc. Castaños enormes flaquean la subida. Algunos, con oquedades interiores aptas para refugiarse hasta personas humanas. El nivel de vegetación pronto dará paso a otras especies. El Oratori queda a la derecha, a 1.088 metros. Aparecen las hayas y la nieve a los pies. Las vistas al valle son muy abiertas y tan amplias que por mucho mirar no es fácil verlo todo. El ascenso ya deja ver Sant Segimon, a 1.222 metros pero no se visita. La bifurcación sirve para hacer fotos, recibir de forma amable (con bolas de nieve incluidas) a quienes llegan hasta aquí después, para pisar el blanco manto con fruición. El indicador anuncia Collformic y se observan puntas aéreas. Una es la torre de la iglesia de Sant Segimon. La otra, unas cruces situadas a la derecha del camino, con amplias vistas y suficiente espacio como para fotos de grandes grupos. Es la pasión por la cruz, por retratos simbólicos llenos de matices, por rastros generacionales que llenan el paisaje de creencias ancestrales.

1.697 metros
La cruz (no, una no: tres en una) sirvió para decidir si se dejaba el camino inicial que conducía a Collformic para degustar el placer de subir a la cima del Matagalls, lleno de nieve. Decisión aceptada y aplomo para afrontar el reto. El guía: siempre pendiente de posibles pérdidas. Dos individuos que no le hicieron caso y pasaron delante tuvieron que pagar sus culpas y retroceder, ante cierto escarnio público.
Pisar la nieve tiene buenos efectos y una sensación de frescor interior que luego a veces la salud lo paga con creces. Pisar, correr, descargar adrenalina. Un atleta bajaba veloz buscando un instrumento tecnológico que se le pone a la zona delantera de la zapatilla de montaña, para asegurarse el avance en la nieve. Alguien apunta a que correr es el tantra de los occidentales. Los caminos se abren hacia la cumbre y se confirma que no estaremos solos. Poco a poco los humanos vemos que nos repetimos, pisadas diversas de quienes ya bajan del reto. En este caso, subimos poco a poco. Pasados los descampados donde las ovejas se juntan en épocas estivales, los rastros de las pisadas conducen hacia el fin. Una nueva fuente, la fuente Matagalls es un buen punto de concentración de una gran parte del personal. Agua fresca, nieve, árboles y cada vez menos camino hasta el final.
La font dels Cims es el anticipo de la cruz definitiva. Pronto llega, muy bien rodeada por excursionistas que han tenido la misma idea que nosotros. La cima está muy solicitada para fotos de grupo. El símbolo de la cruz se junta con el Matagalls, con banderas, inscripciones, puntos geodésicos y vistas fantásticas. El ojo digital ya es capaz de percibir más que el humano: la biónica al poder. Las composiciones dependen del arte de quien enfoca. Hasta perros San Bernardo se suman al turismo de alta montaña. Todo bajo la gran cruz.
La cara de satisfacción de tantas personas como allí había significaba un gran reto y una ocasión que había que aprovechar. No siempre se daban estas circunstancias, con los Pirineos nevados al fondo mientras tú también pisas mucha nieve. Aquello no era un desafío extremo pero puede que se convirtiera en un reto hasta ahora no alcanzado y que significada mucho para la autoestima personal.

Resbalones
Al subir ya se veían descoloridas marcas de la travesía de la Matagalls a Montserrat. Ahora, estas marcas siguen hacia abajo por una ruta ya abandonada por la organización actual. El imperativo legal protege las agresiones de tanta multitud al medio ambiente. O eso dicen. Ahora el reto es cómo poner el pie, cómo clavar los bastones (hubo quien rememoró los bastones de Atapuerca con el uso de un palo de grandes dimensiones) qué pasa si se pisa más con la punta que con el talón, o si se pisa esa piedra brillante, o ese barro, o la nieve de color marrón, o ese hielo que apenas se ve. Y si es mejor retener el peso con los cuádriceps o dejarse caer (pero sin caerse). Poco a poco el falso tobogán descubre que se baja una montaña pero aún viene otra. Y después ya otra más baja. Así hasta el final, mientras hay grupos anónimos que comen sentados en el suelo, otros suben y nosotros ya casi estamos al final. Es ese punto en que los recuerdos de la Matagalls-Montserrat señalan que de aquí parte la travesía cada septiembre.
Es momento como para esperar al resto, mientras un equipo de ciclistas profesionales enseña la naturaleza de los cuerpos de Holanda que se entrenan por estas tierras: muchachos jóvenes que corren y una joven que conduce la furgoneta de apoyo. Es un buen momento para pedir prestado el título de una película para despejar incógnitas.

¿Quién es el padre de la novia?
Pocas personas caminantes se dieron cuenta de la pregunta del día. Tampoco se quiso difundir ni efectuar un rastreo profundo, por si acaso. Resulta que un joven aguerrido “en edad de merecer”, buen nadador y de buen aspecto físico le dijo a su padre que mantenía cierta relación sentimental (o estaba en proceso, o lo intentaba, o ya la había consumado) con una joven cuyo padre había tenido o aún tenía relación con GRMANIA. Pero el hijo no le dijo al padre ningún dato que pudiera identificar al otro padre. Por tanto, la incógnita es muy significativa. Si la relación cuaja y sigue adelante, en un futuro puede que haya otras celebraciones a la vista. Aún no hay respuestas para la pregunta. Se pide la colaboración de aquellos padres Grmanos con hijas “en edad de merecer”. Se les invita a que las observen por si pueden aportar pistas para resolver el enigma y saber quién es el padre de la novia.

El “reservado”
En estos pensamientos estábamos los menos cuando se imponía otro reto: buscar cobijo a cubierto para recuperar fuerzas. Hubo varios intentos pero los lugares no podían dar cabida a tanto público de bocata y similares. Hasta no quedó más remedio que recurrir a ese bar añorado en Aiguafreda, pueblo en donde hubo acogida de perros en otros tiempos.
El espacio estaba libre, sólo reservado al mejor postor. Un espacio para almacenes diversos, con mesas y sillas variopintas. Pero ante la necesidad pronto cambió de aspecto, apareció una estufa, se acomodó el personal bajo la atenta mirada de dos cabezas: la disecada de un jabalí y la real del camarero. Una dama dijo no ser capaz de subir su temperatura corporal. Hasta que aparecieron un bombones rellenos de licor y todo se consiguió.
El camarero trastoca las costumbres más tradicionales. No hay duda: hemos de abrirnos a los cambios en el sector de la restauración. Bienvenidos sean. La lentitud inicial para acomodarse en las sillas de plástico de orígenes diversos dio paso a la parsimonia del barman, con libreta y mandil. Fue capaz de tomar las primeras notas de alcoholes varios. Después los trajo y se aclaró en el reparto. Pero lo bueno vino al final.
Después de los postres, vuelve a tomar nota pero aquí introduce los cambios más significativos. Observa que en el grupo aumentan cada vez más las manzanillas, poleos, mentas y tilas. Por tanto, primero satisface a estas hierbas, una circunstancia sociológica que las mentes más sesudas del grupo empiezan a analizar: de la cerveza se deriva a la clara, del buen vino al peleón de la casa, y lo que antes era lo propio, o sea, empezar a distribuir los recios cafés solos, estos ya se sirven al final (ya pasó a la historia aquello del café solo bien cargado, la copa y ¿el qué...?). A alguien se le ocurre preguntar al cobrador del grupo si el presupuesto daría para ni tan siquiera oler un chupito. La respuesta fue fulminante, y más cuando el tema de conversación eran las restricciones que el gobierno de los mejores provocaba en la enseñanza. En éstas, el solicitante de unas gotas de alcohol fue inmediatamente satisfecho por la petaca modelo Tovarich. La calma le entró por el paladar y satisfizo la imperiosa necesidad etílica. No obstante, este individuo venía con aires transgresores y por poco provoca un lío. Como encima de su cabeza estaba colocada la del jabalí, no se le ocurre otra cosa que fabricar un cilindrín modelo cigarrillo artesano con servilleta de bar. Y pretendió colocárselo en la nariz del animal. Y lo consiguió. Si lo hubiera encendido, no se sabe cuántas normativas medioambientales y humanas hubiera infringido.
El resultado final de una etapa con la nieve como el “blanco” de todas las pisadas: 1.000 metros de desnivel positivo, 500 negativo y cerca de 15 km. andados.
No está mal para estos tiempos, una época en que quizá haga falta hacerle caso a Stéphane Hessel, ese admirable anciano francés con una biografía de vértigo, autor de las apenas 50 páginas de un libro éxito de ventas en Francia titulado “¡Indignaos!”, un breve texto que acaba con esta frase:

Crear es resistir.
Resistir es crear”

Terrassa, 8 de marzo de 2011
Evaristo



domingo, 6 de febrero de 2011

Sexta etapa del Meridiano Verde, entre Sant Julià de Vilatorta y Viladrau

El agua y la cerveza del Montseny, ni a temperatura ambiente

GRmanos y GRmanas

Pocas cosas como el clima para saber si uno de esos líquidos que se beben está a temperatura ambiente o no. Por ello a menudo los frigoríficos ayudan al placer de saborear con deleite el brebaje de turno. Pues en esta ocasión no hicieron falta las neveras. Ese agua tan afamada, procedente de una montaña esquilmada, agujereada, saqueada por las multinacionales de turno, no se podía beber a temperatura ambiente. El exterior era gélido y el líquido elemento (purificado, tratado ya con ozono, potabilizado, envasado con bouquets específicos de cada marca) a diez grados bajo cero estaba demasiado sólido. El agua del Montseny que corría por esta etapa del Meridiano Verde no estaba en sus mejores condiciones.
Y qué decir de ese otro nuevo invento, una cerveza con nombre de esta montaña que se elabora en sus estribaciones. Otro producto más, de gran calidad, artesanal (¿qué no se denomina así hoy día? El marketing manda), imposible de beber en la calle a la temperatura que dice el envase: entre 8 y 15ºC. Por tanto, la cosa iba de líquidos en un ambiente glacial. Una etapa como para no sudar.

Capas

El personal había interiorizado muy bien los mensajes meteorológicos y tenía muy claro aquellos versos que a alguien, en su etapa de escolar, le valieron una reprimenda. Al final los tendréis. Sobre fríos hay muchas clasificaciones, observables en la etapa: frío real, interno, externo, psicológico, grupal, de carácter y el último: frío mediático. Es aquel al que hay que creer porque, aun siendo cierto, todos lo sentimos a base de repetírnoslo hasta la saciedad. El frío ya ha salido de los ascensores y es un tema recurrente en invierno.
Uno de sus efectos inmediatos fue la teoría de las capas llevada al extremo. Tanto a la hora de subir como de bajar del autocar, hubo cuerpos más disimulados que si de un burka se tratara. Ni los ojos asomaban. O sea, hacía frío a diez bajo cero.
Lo que sí se veía era el potente GPS de un guía demasiado programado, que horas antes había acabado una etapa nocturna en bicicleta. El muchacho es incombustible. Ya pensaba en el ascenso a un pico al día siguiente. Igual que otro, que presumía de su hazaña bien entrenada en la media maratón de la ciudad. El trote en las alturas granadinas le encumbró su ego competitivo.

Más sobre temperaturas

Aparte del tiempo invernal, existe un fenómeno que ya comienza a ser estudiado. No se trata de que en la zona de atrás del autocar haya que poner ropa de abrigo para subsistir. Pero se ha observado cómo una persona que antes dormitaba plácidamente en la zona de atrás ha desparecido. Se ha situado en zonas intermedias y bien cerca de alguna persona de sexo opuesto. Quizá sea por el placer del calor o por la fluidez conversacional sobre temas con más temperatura. No obstante, a lo largo de la etapa se vio cómo este desplazamiento ya provoca sus bromas (y las fotos hechas así lo delatan), dentro y fuera del habitáculo motorizado.

Bifurcaciones

En pocas etapas como ésta ha habido más caminos que se separan. El plano estaba lleno de una realidad apta para confundirse. Pero no. Con el guía actual, difícil. Ya se pierde el placer de la duda, del debate, del comentario jocos. Demasiada seguridad contra el volver atrás y quitar galones a quien interpretó mal los signos gráficos. Parques de las siete fuentes, ruinas del castillo de Bellpuig, paso superior por encima de un túnel de l'Eix Transversal, terraplenes y pequeña subida para divisar el paisaje. Un camino lleno de piedras en forma de losas, donde confluye el GR 2, por donde pasa la marcha Rupit-Taradell.

Cantinela

Llegados a este punto alto, el guía tuvo que repetir hasta la saciedad el nombre orográfico del horizonte. Venía alguien y empezaba con lo del santuario de Bellmunt al fondo, el Puigmal, sierra d'Ensija, Cadí, Pedraforca....Acabó extenuado con tal recitado de tantos nombres asignados imaginariamente a puntos geográficos lejanos. Se desconoce qué quedó en las mentes de los escuchantes.
Lo que sí se identificó pronto fue el santuario de Puig-L'agulla, lugar donde se concelebró por Navidad. Hasta hubo quienes se imaginaron fuentes de embutidos en las mesas exteriores y máquinas de cafés a tida marcha. El cartel te invitaba a esperar hasta tres días después, día en que volvían de vacaciones. Y no era cuestión, allí a la sombra y a unos grados bajo cero. O sea, subida y búsqueda de zona ancha y al sol para reponer fuerzas. Se encontró en un recodo de la ancha pista. Mientras, siempre pasa lo mismo: se observa un desperdigamiento del personal a la búsqueda de lavabos diversos. El frío reinante desató la imaginación masculina y hasta hubo propuestas tecnológicas de última generación: cómo encontrar el apéndice para la micción cuando queda reducido al ridículo. Desde un hilo conductor hasta el uso de supuestas pinzas reconocedoras, un concurso de ideas cuando el quién te ha visto y quién te ve sorprende.

Marcas

Después del vaciado de viandas, saciados los gaznates con el vodka original de Tovarich, paladeados los vinos perfumados y degustados los matices de chocolates diversos, el camino no ofrecía dificultad alguna. Causaron honda sensación los recursos incónicos de las originales marcas. En un palo, una chapa de una botella de agua Viladrau era indudable que guiaba al destino final, cual rudimentaria flecha de dirección.
Mientras el camino discurría, hubo quienes deleitaron al escuchante con nuevas recetas de cocina. Otros profundizaban en los excesos del dueño del mayor harén actual. Hasta resucitaron oficios ya olvidados y, sin duda ahora no usados por el rufián y magnate italiano: el de palanganero.
La principal marca era la del frío. El sol apenas se atrevía a despuntar, mientras los árboles eran seres aparentemente muertos. Ausencia de excursionistas en los tramos medios y finales. Como casi siempre. Al principio, dos seres se entrenaban a saber para qué retos montañeros. Pronto unas antenas auguraban que el estino final estaba cerca. Y así fue.

Almas

El recibimiento del pueblo de Viladrau no pudo ser mejor. De aspecto señorial, un marco verde con buenas aguas, tranquilidad, reposo y paz. Nada más acercarse a la iglesia, el gran interrogante en un cartel: “¿Qué has hecho de tu bautismo?”. El enfrentamiento ante cuestión tan profunda y personal provocó muecas, dudas y quizá también pensamientos internos. El consejo episcopal diocesano venía en la siguiente frase, que apelaba a que seamos santos. Enfrente de este lema, había un viejo edifico con otro letrero al lado de su añeja puerta. Era el hogar de jubilados “la flor del Montseny”. Los allí presentes estábamos en medio de los dos letreros. Más allá, otro que anunciaba la artesanal cerveza del Montseny. Todo en las cercanías de la plaza mayor, donde resaltaba un gran cartel que decoraba una pared con el dibujo estereotipado de un abuelo y de una abuela: “Respecteu als avis que són la majestat del poble”.
Mientras los más terrenales se nutrían de cervezas, cocas, panes y otros manjares, el resto buscó un bar con solera y de los candidatos al premio de ahorradores hasta el infinito y más allá. Sorprendía con sus letreros en el interior, donde pedía que la gente trajera ya cargados los ordenadores portátiles y teléfonos móviles. También disponía de una estufa de las de antes en la zona central. Pero sólo tenía finalidades decorativas.
En lo que no se escatimaron esfuerzos fue en la celebración de los primeros cincuenta años de alguien cuyo asiento en el autocar ya casi nunca está libre. Entre arrumacos y carantoñas, las fotos dan fe de que se conserva muy bien, con vitalidad y siempre pendiente de sus trabajos profesionales. Tarta, bebidas espirituosas, dulces y buen ambiente hasta que hubo que salir del pueblo en dirección al autocar. No sin antes observar cómo en este pueblo se preocupan de sus recursos, de resaltar sus encantos, fuentes, ermitas, masías, rutas, espacios naturales y a tamaño gigante.

Pero el frío seguía y anunciaba una noche como para taparse. El invierno recordaba hechos de la infancia. Un momento en que un profesor pidió a sus alumnos que inventaran una poesía con alto valor literario añadido. Casi todos recibieron pescozones y pellizcos varios porque el tal profesor no vio arte en versos tan originales como éste:

El invierno es la estación de la manta,
pues mucho frío siento
y ciertamente no miento
que del frío nadie se aguanta
si no es con manta”


Evaristo
Terrassa, 6 de febrero de 2011

lunes, 27 de diciembre de 2010

Quinta etapa del Meridiano Verde, entre Sant Martí Sescorts y Sant Julià de Vilatorta

Ante la nieve y el frío, calor humano

GRAMANOS Y GRMANAS

Última etapa del año no exenta de anécdotas de todo tipo, por tierras en donde vivieron dos de los grandes de la literatura catalana: Miquel Martí i Pol i Jacint Verdaguer. Roda de Ter y Folgueroles fueron testigos de sus vidas y de sus obras, un legado que apreciamos, aunque algunos debieramos leerlos más y aplicar sus pensamientos a la vida diaria.
De los 531 metros de altura de Sant Martí a los 611 de Sant Julià, poco mal de altura pudo sobrevenir. Aunque sí se subió a contemplar primero vistas fantásticas sobre el río Ter y, después, ya con autocar y con escaleras, el primer piso del restaurante Puiglagulla, el cual puso a gran altura al grupo en una celebración espléndida. En medio, los del bulder entrenándose en grandes piedras.
El personal respiró hondo cuando vio que en esta ocasión se reincorporaba al grupo el mejor y más organizado guía que por aquí ha pasado. Se había retirado del mundanal ruido caminante por culpa de una bicicleta desbocada que no sabía quién era el sujeto que la montaba. En verano parece ser que un mal quiebro le hizo dar con sus huesos contra algún relieve que lo dejó postrado. Pero vuelve a estar en forma él y sobre todo su GPS de élite.
El ambiente navideño se hacía notar en las zambombas, panderetas, gorros, carracas y demás elementos que conferían al ambiente ese halo de celebración anual en comunidad. La meteorología pronosticaba frío y nieve. Un ambiente gélido con esos avisos amenazantes de los servicios que predicen el tiempo. A veces parecen la espada de Damocles que condenan al personal a estar en casa y lo internan en estancias cerradas por si se resfría, coge la gripe o pone en evidencia a los servicios de emergencia, en caso de que se desmadre el tiempo y no sean capaces ni de discernir por dónde empezar su actuación. Nos protegen tanto que después nos convertimos en unos inadaptados.
Pero no, allí estaba GRMANIA desafiante. Contra el frío externo, el calor humano. Apareció aquel pueblo de la otra etapa, sólo descubierto por aquella inmensa minoría que se arriesgó a llegar hasta él sorteando la lluvia, la niebla, el barro y la desorientación. Las granjas perfumaban el ambiente, ocas bien engordadas que desconocían el destino que les esperaba, tractores con ese heno de profundo olor, alguna fábrica en una hondonada y, al fondo, esos perfiles que el gran guía identificaba con todo detalle. Que si Casserres, Collsacabra, pantano de Sau, Pirineo. El juego de la neblina y las nubes que definían a medias unos contornos lejanos, con el sol mortecino y sin fuerza. El agua granulada en forma de nieve que caía y seguía tiñendo el suelo de blanco, el hielo acumulado y bien conservado por el frío ambiente, capas y más capas de ropa encima mientras las conversaciones discurrían sin parar con ese enérgico tono tan del país.

Bellezas

La desnudez es de gran belleza (a veces, claro). En invierno las ramas de los árboles sin hojas definen unos perfiles claros, multitud de formas que apuntan a lo alto y dejan entrever esas estructuras que serán cubiertas por las hojas. Las varas desnudas de la vegetación son como para reseguirlas con la vista y adivinar cómo serán cuando llegue la primavera. Mientras, el paisaje también descubrió otros desnudos. ¿Qué hacía ella allí, echada en el suelo, apenas sin ropa? Daba pena por el frío que estaba pasando, pero no era normal que en comarca antes tan piadosa, con Lauras i “ciutats dels sants” i mossens como el gran Verdaguer, uno sintiera tentaciones carnales ante la vista de esa chica tan ligera de atuendo, entre tanto frío. ¿Quién había dejado tirada allí en medio del camino aquella hoja de revista con una chica así?

Leyendas urbanas

Entre tanto, pronto apareció la población donde nació Miquel Martí i Pol. Roda de Ter recibió al personal en un entorno gélido, con la nieve presente y el vecindario recogido en sus aposentos. La plaça d'Espanya brindó sus bancos, una fuente sin agua, sus columpios y juegos infantiles para recuperar fuerzas, aunque fuera más pronto que otras veces. A pesar de los copos de nieve, los condumios afluyeron, botas, petacas, exquisitos dulces artesanos de membrillo y otras lindezas gastronómicas.
En éstas estábamos cuando el personal comienza a desperdigarse. El guía desaparece con una calle, otros le siguen, hay quien sigue vaciando la petaca alegando el frío ambiente, gente que continúa en otra dirección, otros permanecen en la plaza. El desconcierto dio paso al análisis en profundidad y a las leyendas urbanas. Alguien dijo que una parte del personal estaba en un bar disfrutando de chocolate y churros. Pura leyenda urbana...¿o no? Otros, que el más ordenado guía en vez de hacer lo propio con el grupo, era víctima del funcionamiento ajeno: ya se había dado cuenta de que también se puede vivir con ciertas dosis de desorden y de anarquía. Los mejor pensados alegaron que algunos habían seguido el halo del gran poeta Martí i Pol y buscaban su fábrica al lado del Ter, esa ruta literaria de quien trabajó e inspiró a uno de los grandes cantautores: Lluis Llach. Versos y otros textos escritos repetidos, leídos, hermosos, como por ejemplo éste, muy apto para unos tiempos de cambio:

"Podem dir no. O podem rectificar. Encara que costi.
Un canvi total, per escandalós que sigui, és millor
que un continuïsme castrador. I de vegades no cal
arribar al canvi total. Traçar-se una nova línea de
conducta. I seguir-la. Amb discreció i respecte pels
altres, que s´esforcen a representar dignament el seu
paper. Però amb tenacitat. "Que em senti viure!" com
deia en un poema. Que em senti jo. Que nedi, contra
corrent, és clar, com sempre. I potser com tothom. "
Miquel Martí i Pol


Escalada

Al final, el grupo se reencontró a la salida del pueblo, no sin antes pasar por el ayuntamiento, cruzar el pont Vell, la capilla de la Verge del Sòl del Pont, la casa del suegro del poeta y contemplar al río Ter y la fábrica donde trabajó Martí i Pol. Dejamos a un poeta y seguimos el Meridiano, paralelo al río y al GR que sigue el Ter desde su nacimiento hasta L'Estartit. A la derecha está la font dels Molins. Más adelante, una presa en el Ter da fe de aguas embalsadas con fines industriales de épocas pasadas. Se llega a la font de les Bruixes, con relieves producidos por el agua helada, estalactitas a punto de foto. Una zona llena de vías de escalada en paredes rocosas verticales, sin practicantes visibles en aquellos momentos. Sin embargo, más adelante, siguiendo la pista, se llegará a una balsa helada y a dispersos bloques de piedra donde los del bulder trepaban con la seguridad de una colchoneta que amortiguaría una posible caída. El entorno era el Pla de Savassona, a 626 metros. Ermita, grandes vistas, tumbas donde alguien probó si cabía o no, el río Ter al fondo y el castell de Savassona cerca. Turismo familiar, agua helada y bajada hacia el llano para seguir hasta llegar al final. Mientras, recetas de postres navideños, o sea, la parte práctica y golosa de cara a las sobremesas navideñas.

Sant Julià de Vilatorta

El día parecía despejarse aunque la época del año contaba con pocas horas de claridad por estos meridianos (nunca mejor dicho). Al fondo ya se vislumbraban las primeras construcciones de un pueblo con historias que contar. Por ejemplo, que antes se llamaba Sant Julià de les Olles por la cantidad de hornos donde se cocía cerámica vidriada. Una iglesia, la de Sant Julià, en torno a la cual se conformó la población. Las casas modernistas que se observan fueron de familias burguesas de Barcelona que, a principio del siglo XX, escogieron este lugar para veranear. El clima submediterráneo continental les cautivó en verano. En invierno, las típicas nieblas de Osona desaparecen pronto aquí debido a su altura.
Hoy este pueblo se le ve bien equipado, con áreas deportivas amplias, urbanizaciones por doquier y, muy cerca, el municipio de Vilalleons, unidos ambos desde 1945, con un entorno lleno de pinos y una carretera con muchas y viradas curvas que asciende hasta el santuario de Puig l'Agulla. Al lado, el restaurante del mismo nombre, lugar de concentración y del ágape navideño.

XXX

En el primer piso del restaurante, con un menú muy de la comarca, el personal se fue caldeando a medida que las viandas y los alcoholes preparaban el terreno para los actos posteriores. Se observó algún acercamiento femenino a un varón en concreto, todo fruto de pactos previos a la comida. Se desconoce si hubo arrumacos, carantoñas y testimonios gráficos que inmortalizaran los supuestos contactos.
La sobremesa fue un despliegue textil muy bien logrado. Nunca hasta ahora las letras “X” y las “L” fueron tan buscadas, intercambiadas o ajustadas a los cuerpos. El mercado quechua (nunca mejor dicho) se consiguió con el regalo del polar personalizado. Un gran trabajo el que hicieron los expertos en esta industria. Hasta se observó a alguna persona muy afectada psicológicamente por el efecto XXXL: le tocó esta talla, lo que le impactó. El efecto se redujo cuando consiguió rebajar una “X”: logró una talla XXL y la consiguiente responsabilidad como para tener que comer más y rellenar la XXXL original.
Cánticos religiosos y profanos en varios idiomas dieron paso al final de otro encuentro más, de esos que unen y que propician también acordarse de los que no estaban presentes. Ante la nieve y el frío, siempre el calor humano.
Y ya que estamos en el mundo TIC, acabemos con una frase dicha por el consejero delegado de la red social TWITTER (más profunda de lo que aparenta):

Respirar es necesario para vivir
pero no es el objetivo de la vida”



Evaristo
23 de diciembre de 2010

domingo, 26 de diciembre de 2010

Cuarta etapa del Meridiano Verde, entre Vidrà y Sant Martí Sescorts

Pero.....¿dónde está Sant Martí Sescort?



Grmanos y Grmanas


Tiempo ha que la última etapa ya pasó a los archivos de la poca memoria que aún nos queda. Y qué decir de las anteriores andanzas del personal por esos caminos y montañas, a pie o en bicicleta. Para situarnos en el presente bien está echar la vista atrás.

Bruguera 2010

Muy atrás queda el tradicional fin de semana en Bruguera (Ripollès). Dos días con sus noches, con regusto a buenos torreznos, carnes a la brasa, muy variadas ensaladas, bebidas a discreción y muchas, muchas setas. El nuevo fichaje masculino de este año contribuyó con sus tocinos (o sea, los que trajo para comer) y butifarras para poner los colesteroles en su sitio desde la noche del viernes. Aquello prometía, gastronómicamente hablando. Sin duda que las jornadas no desmerecieron en absoluto a las de años anteriores. Y menos aún las hazañas históricas que un habitante del pueblo nos contó. Por esas tierras hubo solteros pastores de ovejas que, por ahorrar, dejaron muchos millones al Estado cuando murieron sin herederos. Ahora apenas quedan cuidadores de rebaños, millones sí deben quedar por algún paraíso (fiscal, se supone; o sea, el mejor para algunos) y sobre el Estado, mejor no hablar de su estado (valga la redundancia). También el buen señor estaba sorprendido con los nuevos propietarios de una gran casa. Unos días el amo traía un buen grupo de señoritas rubias. Otro día, morenas. Otro destrozaba un coche de lujo y apenas se extrañaba de la hazaña deportiva.
La niebla de la tarde-noche del viernes dio paso a un espléndido día del sábado. Una jornada memorable donde, por fin, se pudo completar el camino que antiguos ingenieros hicieron para acceder a los pantanos. El primer tren (y el más barato) condujo al destacamento a las alturas. Desde allí hubo buenas vistas, con el incipiente manto blanco que adornaba el Puigmal. Dudas (como siempre) en el camino inicial de bajada y ese regalo que ofrece madrugar y situar tu chasis corporal a tanta altura. La mente se abre a esos perfiles que dejan entrever las brumas matinales. La silueta de los caballos parecen modelos recortados por los primeros rayos del sol. Ya hay hielo y esos carámbanos que adornan los márgenes de los arroyos. Un frío que propició algún quiebro al pasar alguna piedra. El hielo apenas se veía pero sí un camino que subía y bajaba sin parar. El refugio de Coma de Vaca fue un alto en el camino para continuar por un recorrido ya conocido y afrontar el reto: llegar a comer a Bruguera pensando en la bendita “agua de cebada”( las frías cervezas con estrella en la nevera), en los cestos preparados para “caçar, buscar, collir bolets”. El ágape nocturno habitual no fue frugal. Como siempre. Y dio paso a una sobremesa de las irrepetibles. Así como en otras ocasiones los cantos y jolgorios eran habituales, en esta ocasión el argumento de una película dio paso a sesudas intervenciones sobre la inmigración, el racismo, Palestina, Israel y temas afines. El nivel era más elevado que el de cualquier universidad. ¡Cuánta sabiduría circula por estas mentes! Algo ayudaron gotas y más gotas de una botella del Sr. Daniel's Don Jack (sin dar tiempo a comparar las diferencias entre su método de destilado de Tennessee con el bourbon) y otros destilados. El atleta tuvo que hacer café bien cargado con esta disculpa: “Es que si no me lo tomo, no puedo dormir” (cita textual). También alguien citaba al estroncio, una sustancia que tenía el vino.
No obstante, también en esta ocasión hubo otro hecho inédito: el nuevo invitado aportó una gran caja de croissants de muchas clases. Daban ganas de cogerlos. Pero, ¿quién se atrevía? ¿Por qué no? Ojo avizor estaba el insigne atleta. Cuando veía que alguien cogía uno, ponía en marcha su calculadora mental y le traducía la gula del croissant: “Lo que has comido se traduce en veinte minutos de esfuerzo (o media hora de bicicleta, una hora corriendo o 500 metros nadando)”. Y si cogías también un chupito, inmediatamente te sumaba veinte minutos más de esfuerzo para quemarlo. Hubo quien se puso como penitencia no comer ninguno, otros cogían uno cuando el atleta se distraía, y habrá quien aún debe estar haciendo ejercicio atrasado por los que comió. Pero el atleta consiguió parte de su objetivo: aquella caja de croissants no se acabó.
El domingo se llenaron más cestos, hubo limpieza de hongos y tertulias matinales sobre temas divinos y humanos, después de un copioso desayuno. Los temas pedagógicos aparecieron, (más bien hazañas y batallas de clase con educandos que no se dejan con facilidad, son discípulos díscolos) relatados con amplios detalles por quien lo sabe adornar todo con su memoria prodigiosa. Alguien le recordó que todo le pasaba porque aún no había hecho las programaciones, sin tener en cuenta las competencias. También se oyó una frase en un contexto concreto, como si fuera el diagnóstico moderno a un mal actua de algún alumnadol: Negativismo desafiante e hiperactividad oral. Y eso que el docente es competente en casi todo. Dicho lo cual, entre comidas y bebidas se volvió a la ciudad, con cierta pena por el buen ambiente en un lugar al que sólo se va una vez al año. Podrían ser más veces.

Otras hazañas

La anterior etapa del Meridià, por algún relato llegado a este plumilla, ya que no fue, debió de ser de ambiente alpino, con prados, animales y paisajes dignos de ser mirados. No obstante, los espías del plumilla en la etapa transmitieron con urgencia que, a siete kilómetros de Vidrà, más de la mitad de la columna se insubordinó. Abandonaron la ruta oficial y tomaron un atajo que parecía más evidente que real. Debieron encontrarse con un gran cortado delante de sus narices y tuvieron que deshacer lo andado. Una hora más tarde debieron llegar al final de la etapa. La unidad de castigos no debió atreverse a incoar expedientes disciplinarios. Había mucho mando que debía sufrir un castigo ejemplar. Por lo que se optó por indicarles que el GPS tiene más razón que un atajo.
Otro destacamento partió hacia la ruta dels Castells de la Segarra. Y dio con la abuela de un campeón motorizado, quien fue muy locuaz con un personal que también debió apostar a loterías que no les sacaron de su situación actual.
Tiempo después, GRMANIA recibió un SOS urgente. Una ilustre y submarina Grmana fue atacada por un animal de cuatro patas y su estado posterior al accidente merecía atenciones. La preocupación fue inmediata, hasta que se vio que el cuadrúpedo debía ir más suelto que el amo. Dicen que alguien dijo que era un buen semental (el caballo, se cree). Y rumores sin confirmar distribuyeron un bulo por Internet que insinuaba que la ciclista esperaba dejarse sorprender no por sementales caballos sino por otro tipo de bípedos animales más humanos. La realidad es que, afortunadamente, todo quedó en un gran susto y en una bicicleta destrozada.
Para completar los preámbulos de personal tan activo, otro insigne Grmano vino tan embelesado con el otoño de La Mola en su retina que organizó una salida matinal en sábado. Los buenos principios deben tener mejores finales. Y qué mejor que la concelebración en torno a una alargada mesa y unas buenas migas, con sus contundentes ingredientes. Genial la idea y su ejecución. Por no hablar de deportistas destacados y una insigne moza que está que se sale. Y el abuelo que no para.

Y ahora volvamos al presente y recuperemos el tiempo invertido en la última etapa con la misma pregunta:

¿Dónde está Sant Martí Sescorts?

Hasta allí debíamos llegar pero ni fue fácil ni llegaron todos. De hecho, la lista inicial se vio reducida por justificaciones diversas. Hubo buen ambiente en la parte final del autocar. Como siempre. La refriega dialéctica dio un repaso a la actualidad mundial. Pocos temas quedaron sin tocar. Todos humanos. Y todas las crisis habidas y por haber. Alguien jugó a adivino quiromante y su bola debió detectar algún atisbo de superación. Dijo entrever repuntes, curvas ascendentes hacia la salvación universal. De momento el paisaje sí dejaba ver puntas de algún castillo situado en las alturas, casas en lo alto y brumas que escondían las heladas del Ripollès. Las nieblas matinales parecían teñir el ambiente económico y también el meteorológico del día de autos. Desde Sant Quirze de Besora hasta Vidrà, las curvas de la serpenteante carretera descubrían un otoño ya marchito y anunciaban que el punto de inicio se acercaba. Nada más llegar alguien advirtió de una fonda llamada “Escarra”. Dejado llevar por la traición de su mala lectura, del subconsciente político y de frases ya célebres, inmediatamente replicó: “Pues los andaluces sabemos que allí también se pagan impuestos; o no se pagan, como aquí”

El cielo, amenazante

Las mochilas bien pertrechadas de atuendos diversos tenían razón. La aparente claridad matinal debía ser un espejismo que preconizaba un cambio de tiempo inminente. Los 997 metros de altura de Vidrà situaban el camino por encima de un río que se veía muy abajo. Senda vallada, vistas fantásticas y llegada a un punto con buen nombre: la Tosca dels Degollats. Espectacular roca con diminutas gotas de agua que discurrían por un recorrido marcado por los años. A continuación esas gotas tan turísticas cambiaron de origen y las nubes empezaron a ofrecérnoslas de forma persistente y vertical. Buen momento para atender necesidades primarias y rebuscar por las mochilas. De allí salieron capas protectoras y curiosos paraguas. Quienes no los llevaban eran delgados corredores que se entrenaban por aquellos caminos, provocando cierta envidia a algunos comensales. Menos mal que las botas y los líquidos destilados ayudan a entonar los espíritus. Las costumbres cambian. Más alcohol y menos dulce. Años ha por estas fechas prenavideñas los polvorones circulaban por doquier. Ahora el peso sí importa.
Agua por arriba y por abajo. El personal tuvo que traspasar y vadear varias veces algunos ríos. Todo estaba preparado. La serpiente multicolor en fila india fue pisando por las piedras que tocaban, sin incidencias destacables. Pero en el mojado ambiente ya se fraguaba la disección del grupo. La humedad persistente provocó una mirada hacia el interior (de las vías respiratorias primero) e hizo prevalecer la salud a llegar al final de la etapa por el recorrido marcado. Una parte importante decidió que estar sobre cubierto en el bar de la cooperativa del pueblo más cercano, Sant Pere de Torelló, permitía mojarse por dentro con tranquilidad y relajación, en agradable conversación y mejores aperitivos. Loable decisión que fue acogida con éxito. No obstante, hubo penitentes amantes del camino que osaron seguirlo, a pesar de las inclemencias meteorológicas y las dudas del GPS.
Quienes lo siguieron quedaron maravillados por una manada de caballos que se movían con ritmo. Parecían de calendario ecologista. Su esbeltez fue muy admirada por quien sufrió una agresión equina días antes. Y algo debieron observar porque la miraban con interés.
Las dudas del GPS fueron mínimas. Todo correcto hasta que se pidió orientación a ciclistas. Aquí entró en marcha la subjetividad, lo que dio lugar a las pérdidas por los paisajes de Osona. También se descubrieron partes ocultas de la comarca: masías más auténticas que las del anuncio de las pizzas de aquí, que en su día fueron espléndidas, condenadas al paulatino abandono, sólo habitadas por animales y por tractores parados, con estanques con patos, animales de pluma pero sin gente a quien preguntar. Otro ciclista aún confundió más. Al final el gran rodeo de más de ocho kilómetros reafirmó la constancia y el esfuerzo del grupo. El paisaje de campos ocres, niebla y humedad situó a quien caminaba en ese ambiente propio del lugar. La pregunta era: “Pero,..¿dónde está Sant Martí Sescorts?” Un conductor de un coche ayudó a situar el punto final donde esperaba el autocar. Antes, las granjas de la zona confirmaban la industria de la comarca. Alguien muy documentada explicó que en Cataluña hay 44 millones del género porcino (evitemos la palabra original), que se los llevan a muchos sitios de Europa y aquí quedan los purines y otros restos orgánicos. De granjas había por doquier. Olores típicos, salas de despiece y el pueblo.

Finales

Costó llegar a donde estaba el grueso del grupo. Hoy los conductores parece que sólo saben guiarse por el GPS. Aquellos fiables mapas en papel para algunos ya pasaron a la historia. Y, claro, el aparato programó una gran vuelta y le llevó hasta la entrada del túnel de Bracons. El rodeo fue curioso. Menos mal que el cambio de sentido condujo a todos al bar susodicho. Un sitio recio, con lavabos masculinos como los de antes del diseño, partidas de cartas y fuertes olores a humanidad fumadora. Las cuatro horas de espera a quienes acortaron el camino les sirvieron para resolver asuntos de loterías y cuentas diversas. Todo acabó bien, como siempre.
Y, como siempre, acudamos a la inteligencia ajena para finalizar, y si es la de una mujer, aún mejor. La actriz belga Vanessa Van Durme, aquel día, declaró a EL PAIS:

"Las mujeres nunca decimos del todo la verdad, no lo olvides. Para que las cosas funcionen tenemos que haceros creer que sois más inteligentes, ese es el secreto, querido, acariciar la testosterona"

Evaristo
Terrassa, 5 de diciembre de 2010
http://afondonatural.blogspot.com