lunes, 8 de octubre de 2018

Romería de Terrassa a Montserrat del 7 de octubre de 2018

¿Tentaciones?... las justas

Este año la Virgen del Rosario y la Romería coincidieron en un mismo día otoñal. Ante tanta celebración, religiosa, laica, deportiva o de paseo, el ambiente era propicio para enfrentarse con la realidad más cercana y mirar al cielo: ¿Lloverá o no? No parecía que de momento se cumplieran los pronósticos dictados por quien se refiere a “la Península Ibérica” y “al nostre país” cuando del tiempo televisivo se trataba. No caímos en la primera y preocupante tentación:  sacar el chubasquero.

En un ambiente tan diverso,  el azar y la realidad mostraron supuestas tentaciones, que se enumeran a continuación.

Aproximación a posibles tentaciones romeras de la edición 2018:

1.   De perderse, con tanta dedicación de GRMANA parecía tarea harto difícil aunque se quisiera. Mucho ojo avizor expectante que se fijaba en los movimientos humanos  para evitar descarríos diversos.
2.   De ir por tu cuenta, pasando de walkis, consignas y monsergas. Solo se atrevió un avezado y deportivo grupo desde Monistrol. Demostraron buen olfato y una hoja de servicios impecable. Se les concedió su demanda y subieron libres y veloces.
3.   De flagelarse con alguna zarza en zonas no afeitadas por manos expertas desde hace tres años: quien quisiera mortificarse con la lesión vegetal podía acercarse a una de esas lianas herbáceas con pinchos, en algunas zonas sombrías, y comprobar sus efectos en partes blandas. Era el cilicio de la flora al alcance de despistados o de personas que se satisfacen con esto porque no se atreven con la autolesión, tan extendida hoy entre adolescentes. 
4.   De comprobar el agarre de la suela de las zapatillas ante resbalones en las bajadas. Hubo de todo, con retenciones provocadas por el miedo, planificación estratégica sobre dónde situar los pies, ayudas con bastones y hasta lanzarse a ver qué pasaba.
5.   De descubrir el camino sin frontal ni linterna: algunas almas no se iluminaban con la luz artificial más segura y se dejaban guiar por focos ajenos o por espíritus divinos. 
6.   De sucumbir a pliegos, legajos, instancias y demás burocracia necesaria para que no seas un supuesto usurpador del espacio público ni sospechoso de asociación indebida y andarina.
7.   De observar la asistencia de tanta juventud y comparar con otros tiempos ya lejanos en que la diversidad de edades y tipología creaba un entorno poliédrico.
8.   De atender la queja de quien dijo en voz alta que el ritmo de este año era muy alto, sin darse cuenta de que las esperas para juntar todo el grupo fueron constantes.
9.   De caminar bajo el manto protector de los walkis de GRMANIA en los cruces, en las paradas, cuando no parecía que pasaba nada pero su soniquete verbal era continuo.
10.De cumplir o no las órdenes tajantes y estrictas de Mossos para no atravesar la C 58 hasta que llegaran ellos. Lógicamente, todo se cumplió sin rechistar. La larga espera dio sus frutos, con un trabajo excelente de la autoridad competente. 
11.De someterse a los caprichos de la carne con más carne, esta vez “pase lejos de mí ese cáliz”. En el bar Teresa de Vacarisses alguien no cayó en el opíparo desayuno  del año pasado con la butifarra y las judías secas, que le truncó su “ilusión” de subir andando desde Monistrol y tuvo que decantarse por el “sufrimiento” del Cremallera.
12.De consumir o no ese café con leche de personas que lo deseaban en voz alta durante el camino y que se lo pedían con fervor a Teresa la del bar. 
13.De ponerles dificultades a las veloces bicicletas con las que cada año se comparte camino, y este año también con alguna moto. 
14.De recriminar a tanto animal canino cómo mostraba sus fauces por todas partes y ladraba con furia a peregrinos pacíficos e indefensos.
15.De degustar las energéticas golosinas de la plaza de Monistrol.
16.De echar en falta las puntaires que  otros años a esas horas enseñaban su laboriosidad en esa plaza.
17.De provocar dudas a personas y familias que mostraban inseguridades a flor de piel en temas obvios.
18.De abandonarse al goce de subir en cremallera, dejando el disfrute del camino para gentes más abnegadas.
19.De caer en la tentación de ir a degustar cerveza  en una feria de Barcelona a la que estaba invitado y dejar a los romeros a su suerte en tan empinada subida desde Monistrol, a base de sol, sudor y esfuerzo.
20.De abandonar en mitad de la subida final a un prolífico plumilla egarense que se prodiga en multitud de medios y, una vez escritos los artículos de los próximos días, ya pensaba en temas de una actualidad que aún no ha llegado. Ya tiene un futuro tema resuelto: cómo subir a Montserrat cuando no quedan fuerzas, gracias al apoyo de tres abnegados GRmanos.
21.De enfrentarse a deportistas que bajan a toda velocidad y no respetan el paso de quien sube a su ritmo.
22.De compartir la degustación del tentempié de una pareja al sol, que sabe dosificar el esfuerzo de la subida y cada cosa se la toma a su tiempo.
23.De consumos varios en el Monasterio: tomar una cerveza o no, comprar un mató o mortificarse, encender una vela cuando los cepillos revientan de monedas y ya no hay ninguna libre.
24.De no cambiarse la camiseta sudada por otra seca y asumir o no el primer resfriado de la temporada. 
25.De admirar el trabajo y la compañía de las personas de Cruz Roja, profesionales que estuvieron siempre pendientes de todo.
26.De solazarse en el ambiente de Montserrat, un espacio que irradia un gran poder energético, deportivo, paisajístico, turístico, religioso y humano. 
27.De callarse cuando se ha de agradecer el esfuerzo del personal GRMANO que colaboraba y del que asistía a la edición actual de la Romería. Sin ambas figuras, este discurrir por los caminos históricos no existiría.
28.De no tener en cuenta el recuerdo de los pageses que crearon esta romería hace casi mil años (aún quedan cuatro), de los asistentes a tantas peregrinaciones y del trabajo abnegado de las personas que murieron con la ilusión de que la Romería cumpliera el milenario. 





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domingo, 23 de septiembre de 2018

GR3 etapa 11 entre Pont de Vilomara y Monistrol de Calders


“Hay que leerlo todo”

El curso andarín comienza con un buen consejo: “Hay que leerlo todo”, repetido de forma evidente en varias ocasiones, en contextos diferentes y echado de menos por los efectos de no practicarlo. Con lo que el personal ha leído a lo largo de su vida, hay que acudir al primer GR de la temporada para que te demuestren lo importante que es seguir con una práctica tan consolidada por la costumbre, pero olvidada cuando de orientaciones a pie de camino se trata. 

Listas
Hubo quien observó un hecho histórico, previo a las salidas: quería consultar quién manifestó asistir y no sabía dónde, navegaba por correos diversos y no acertaba con lecturas de Excels e identificaciones personales. Claro que tal “novedad” ayudó a que se ignorara a quien no se había apuntado y apareció ocupando su asiento habitual. Quizá es un nuevo reto para la temporada: adivinar caminantes antes de verlos, enfrentarse al interrogante de poner rostro a quien crees que vendrá y nunca se sabe, o correr un tupido velo ante quien dijo que vendría y no se presenta, vaya usted a saber por qué (ya se sabe: en muchos casos molestan más las preguntas que las respuestas). Y todo como claro síntoma de ausencias de componentes de ese creciente grupo que paladea las mieles de la pasividad activa, se entrega a la molicie, a pensar en aprovechar el tiempo que queda y a las lecturas de esos mundos pendientes, sean en formato libros, viajes, músicas, gustos y hasta lujurias o concupiscencias  diversas. 

Clases
Hay nuevas propuestas que, hasta cierto punto sorprenden. Pero, cuando miras a tu alrededor, no tanto. Después, siempre se impone la realidad. Por ejemplo, la de alguien que creyó oportuno que las personas de clases pasivas ocuparan las plazas delanteras del autocar: se marearían menos, hablarían de temas propios de su situación vital y hasta vitorearían y aplaudirían a conductores y conductoras con maniobras precisas y vitales (como pasa al aterrizar algunos aviones: ¡qué alivio!). Y la parte trasera del vehículo sería para clases activas (laboralmente hablando), más dicharacheras y consumidas por esos problemas semanales que siguen vigentes durante los recorridos, con citas a esos mundos que ya han olvidado las personas ociosas de por vida (la que le queda). Pero tal propuesta es inviable: el colectivo de clases pasivas es tan amplio que ya llega hasta las zonas finales. Las personas que sufragan con sus descuentos mensuales las pensiones de hoy tendrán que ocupar espacios no queridos por la mayoría. Y, si sacáramos la calculadora, en cada salida de GRMANIA habría que buscar dineros ajenos para tanta pensión. Mientras, mejor “sin clases” (con o sin vacaciones). Y a ver cuándo nos toca o decidimos jubilarnos quienes ya podríamos hacerlo.

Huidas
Después de cada verano, lo mejor es oír para aprender, viajar con relatos diversos de aventuras urbi et orbe, vivencias envidiables que priman la comodidad y la seguridad con el retorno asegurado, en medios de locomoción diversos y con mochilas repletas de visualizaciones, recuerdos y hasta con algunos kilos de más. Instagram, Facebook y Google demuestran dónde has estado y hasta predicen a dónde quieres ir. 
Todo funciona según lo previsto hasta cuando te enfrentas con una etapa de GRMANIA. El sistema se conexiones se colapsa, la itinerancia y latencia de los datos produce cruces con pérdidas más que anecdóticas. ¿Qué hacer?: huir hacia delante. 
Incluso esta vez con el apalabramiento de un bar por parte de la conductora en Monistrol de Calders y la ocupación de otro diferente: la descoordinación hasta en esto.

Desdecirse
La parte baja de Pont de Vilomara, en un cruce de carreteras, sirvió, aparte de para iniciar la etapa, para mirar arriba e imaginarse el bar Curro, donde el personal abrevó varias veces ante enormes jarras de  cerveza compartidas, consumidas con tanta avidez como lo que ocurrió esta vez en La Masia del Solà de Monistrol de Calders, aliviado el intenso calor con el continuo trasiego de la “mediterránea” de DAMM y brebajes diversos. 
Este juntador de palabras se instaló en el grupo A y, aunque no comprobó la realidad B, dedujo que ambos grupos actuaron de la misma manera. ¿Tracks? Bueno, pues sí, bien, de acuerdo, vale, ahí los tenéis después del intenso y excelente trabajo de quien se dedica pero…¡no los sigáis! ¡no les hagáis caso! ¡donde dije digo…! Las marcas  eran unas, las pinturas otras, los cruces de GRs eran diversos (justamente este GR es eso, transversal por en medio de otros), los ojos y las conversaciones añadían interpretaciones, o ausencia de lecturas de carteles, o verlos y no leerlos, y menos interpretarlos. Total, una nueva época donde adaptarse al medio es más importante que seguir los puntos digitales. Son las interferencias provocadas por la realidad.
En esta etapa se superaron los límites de la desorientación, hasta extremos curiosos, como se verá. Con voces cantantes masculinas, aunque el buen olfato orientador era el femenino. Poco caso se le hizo. Si hubiera venido el apóstata que renegó del grupo y, en un espacio que se visitaría después, juró y perjuró no venir más, habría que volverle a recordar que esto es otra cosa y que él se lo pierde.

Aguas
Ante la sequedad del paisaje, ante el calor del último día del verano de 2018, la riqueza de tanta agua en una zona interior. Las formas del agua, los meandros, las sombras, los pasos, los sonidos, la riqueza, la vida.  Riera de Calders, ramales del gran Llobregat, el Llobregat, canalizaciones sin uso aparente ahora, compuertas, esclusas, miradores, lagos artificiales, cascadas, pescadores, visualizaciones de la ingeniería agrícola (tinas, barracas de piedra seca), personas de allende los mares que recogían plantas (se supone que “se buscaban la vida”), vacas observadoras en dirección a Can Romà, en las cercanías de la masía Can Rovirat, con bastantes señalizaciones informativas y direcciones opuestas:  del Camí del Llobregat y de GR en las piedras de las barracas, Talamaca, Mura, Rocafort. Sant Fruitós de Bages, Navarcles, Pont de Vilomara, Mura, riera de Mura, Casa de les Tines, resclosa de la Mina, pont de les Generes, Sant Benet de Bages, L’Estany, Vic, bosc de Sant Benet y parada y fonda. 
Previamente un grupo interpretó mal supuestas no lecturas , con lo que el mejor GPS fueron dos personas que atendieron la desorientación (o sea, pérdida). Y observaron cómo a ellas  tampoco les hicieron caso. Volvieron para atrás pero con la obsesión de ir a buscar unas tinas por las que ya se había pasado. Total, reorientación hacia el desayuno, con desplazamiento de unidades socorristas para salvar a quien no lee, tal como tuvo que recordar una GRmana: “Hay que leerlo todo”. Su lectura fue nuestra orientación. 

Món
Allí el personal del primer destacamento recordó la anterior estancia. Món Sant Benet fue el sitio donde alguien dijo que borraba de su diccionario a GRMANIA, en un rincón con diseño moderno que convive con restos antiguos rehabilitados, fundaciones Alícia, restaurantes contemporáneos y decorados que anunciaban señalizaciones de eventos tipo boda: ceremonia, banquete, baile, fábrica, iglesia, mientras había quienes no encontraban la palabra más necesitada en aquel momento:  la ubicación del WC. 
Allí, a ras de suelo, con plantas anunciadoras de la nueva estación (el inminente otoño), con un elenco de personalidades mediáticas y de prestigio que figuraban pero no estaban (algún ilustre médico que aparece por supuestos pagos de multinacionales farmacéuticas, no declarados), allí un cartel interior pregonaba “L’alimentació, eix vertebrador” y otro exterior aseguraba que “Entre tots creem el món” (debía referirse a Món Sant Benet, claro, porque el otro…). 
Mientras, el vodka ruso de postre por poco genera un conflicto diplomático. La presencia de una persona ucraniana provocó cierto resquemor cuando se mencionó la bebida de los invasores. Al final hubo traducciones de la palabra, informaciones sobre el país, sus lenguas y otras curiosidades de Ucrania. Cierto: allí construimos mundo y también allí se oyó la habitual reflexión: “Si es que no leéis, vivís en un mundo audiovisual. ¡Por eso os perdéis!”

Movilidad
Del reposo para comer se dio paso a la continuidad del camino. Paso por el puente encima del canal de Sant Benet para llegar a Navarcles. Buen momento para hablar del turismo estival por entornos guerreros: batalla de Bailén, Dresde, zona de Omaha Beach (desembarco de Normandía) y, como no todo eran recuerdos muy historiados, también se mencionaron otras “batallas” más cotidianas relacionadas con el comer, el beber y el vivir de algunos días del presente verano.
En Navarcles había un cartel que presagiaba la realidad: “Setmana de la Mobilitat”, justo en un cruce donde predominaba la inmovilidad ante la desorientación y opiniones contrarias. El discurrir del agua, las marcas y los consejos del grupo que había pasado antes por allí marcaron el rumbo hacia el Parc del Llac de Navarcles. Lugar con recuerdos de pasos y fotos anteriores, con gentes que ahora están muy presentes en el pensamiento, ausencias por convalecencias que también nos postran a todos, deseos de recuperaciones y de su compañía.

Vueltas
A pesar de que el lago fue muy celebrado y reconocido, con foto de grupo incluida, de nuevo no se le hizo caso a la opinión femenina y se impuso la visita turística por el lado contrario al real. Mientras unos pescadores demostraban la evolución tecnológica de esos momentos que exigen paciencia infinita y unos patos se solazaban en el medio acuático, este grupo adoptó el rodeo como línea recta. Y cuando podía corregirlo por la distancia más corta, deshizo el camino, volvió al inicio y afrontó el paso por la esclusa, ante la mirada de deportistas entretenidos con andarines tan vistosos: les debía picar más la curiosidad por el proceder de estos ejemplares senderistas que no los peces en el anzuelo. Una zona lúdica a disposición de la ciudadanía, con áreas de picnic, zonas de pesca y, a pocos metros, la Font Calda, que  aporta la mayor parte del agua que Navarcles necesita. Cuatro áreas en un pueblo de fuentes: hasta 11 marcan las guías, con la ermita de Sant Bartomeu, el campanario, el mas Aguilar, el ayunatmiento y el Pont Vell.

Divisiones
Franqueado el lago ,ascensión al lado de un apaño de piedra con  rocódromo, hasta las últimas casas del pueblo. O las primeras, visto el testimonio del “Benvinguts a Navarcles” a nuestras espaldas. Direcciones hacia el coll de l’Angle en la ruta de las fuentes, con señalizaciones hacia Calders y falta real de alguna fuente con agua cerca. Calor, sed, sudor y dudas, muchas dudas menos para quienes se encaramaron a un bancal donde relucientes granadas invitaban a contemplar pero no coger: aún no estaban maduras. Depósito para el agua por si el incendio, ruinas de edificios de otras épocas y el cisma, indecisiones y escisiones ante la gran cuestión: si dijeron que no siguiéramos el trak enviado, aquí hay un cruce, marcas, no sabemos por dónde ir. ¿Decisión? Unos por un lado y otros por otro. Real como la vida misma de GRMANIA. La solución llegó pronto: convergencia de ambos caminos en un lugar donde se divisaba desde lo alto la mejor imagen de una realidad laboral con muchos años de antigüedad, esclavitud, explotación y también mejoras económicas: una enorme colonia textil, la endogamia, el círculo cerrado, el poder del agua, del señor y del Señor: la iglesia, en un lugar muy visible. 

Estiramientos
No solo de piernas, ante los kilómetros acumulados: oficiales y reales con pérdidas incluidas. Las esperas sirvieron para juntarse y afrontar la subida final, con la recompensa  de una bajada que conducía directamente al abrevadero, donde la cerveza mediterránea llegaba por cajas, las celebraciones se acumulaban, los carnets dorados se expedían, reconocimientos diversos y recuperaciones de líquidos y fuerzas. Ahora las caras cambiaban y hasta las poses fotográficas mostraban seres ufanos, con sonrisa de oreja a oreja, sin rastro del camino andado. 
Todo ocurría debajo de un gran toldo, con cercana pradera para tumbarse, la explosividad de la decoración del agua y todo en la propiedad de la Masia del Solà, un espacio gastronómico y de descanso nacido en 1946, muy cerca de donde alguien del grupo venía a pasar los veranos infantiles y “tomar las aguas” de Monistrol de Calders, igual que otra persona recordaba su infancia en el lago de Navarcles. 

En momentos vitales donde “somos lo que recordamos”, siempre hemos de tener en cuenta el sabio consejo: “Hay que leerlo todo”. Aunque solo sea para perderse menos.

Evaristo
23/9/2018


miércoles, 16 de mayo de 2018

GR3 etapa 9 entre Camps y Manresa

 
Traducciones de la realidad

¿Dónde están los miembros y las miembras (según libro de estilo muy consolidado por lo políticamente correcto, con repeticiones cansinas y todo confirmado por Irene Montero) o dónde están las miembras de GRMANIA (libro de estilo de la CUP) que el día de autos han propiciado que solo 24 sean quienes completen la lista de pagadores al administrador? Demostramos con las decisiones y con la  práctica que  GRMANIA se consolida como un sucedáneo para cuando nos fallan otros planes más prioritarios. Y esto irá a más. Atentas a los números.  Como siempre, ni se nos ocurra tratar sobre estas ni otras cuestiones: sobran, porque la libertad va más allá de las traducciones oportunistas de colores concretos.
¿Y qué decir cuando entras en un artilugio con ruedas donde el hedor a borrachera, con vómitos en el suelo incluidos, desdice de una empresa como Taxi Bus (de Sabadell), capaz de poner en marcha un autocar sin limpieza (ni superficial ni profunda), algunos asientos rotos y aún con vasos de plástico en el suelo? O ¿cómo interpretar cuando quien ha de conducir a caminantes diversos tiene dificultades para entender el sentido de a dónde debe ir, de abrir un maletero cuando toca o la puerta trasera? Las deducciones de este lenguaje universal de señales y símbolos no exige traducciones.

Orientación
El núcleo rural de Camps fue testigo de una curiosa imitación humana a las máquinas. Hay aparatos de orientación que, antes de encontrar el sentido de la posición, exigen dar una vuelta con ellos puestos para que capten  las señales. El personal andarín asistente imitó a la perfección el manual y reprodujo literalmente a esos relojes: nada más salir del autocar se dirigieron con aplomo y aparente seguridad a un edificio, lo rodearon y volvieron por atrás al punto de partida. Hubo quienes no supieron captar la esencia de este nuevo ritual y se preguntaban por si era iniciático, si lo exigía el guión de wikiloc o si solo era una primera confusión. Alguien se justificó alegando que seguía escrupulosamente a quien intentaba guiar al grupo. Ya de salida y tan pronto, el efecto fue humorístico y con personal a punto de despeñarse por el terraplén de bajada al camino, solo por no rodear aún más para buscar el paso más fácil y seguro. Equilibrios, ayudas, bastones de contención y tendencia a la conservación de la especie.
La zona estaba muy bien equipada para la vida, solo que no se veía a ninguna persona (no persono), con contenedores para reciclados diversos y un delimitado y muy rotulado “espai de jocs infantils de Camps”. No se sabe dónde estaban los infantes, distinto a “las infantas”, que tampoco se sabía su ubicación, se supone que  palaciega. También, lugares y utensilios para carnes a la brasa y lazos, lazos, lazos, lazos  y más lazos, algunos hasta incrustados en pinos relucientes.

Colores
El explosivo color verde, miraras a donde miraras, se veía salpicado por amapolas que teñían algunos trozos de otras tonalidades. El gris plomizo del cielo creaba una atmósfera amenazante que preocupaba a quienes no se querían mojar. Hubo un sujeto que apareció con una camiseta de color amarillo. Alegó que también tenía derecho a lucir un  color que no solo es propiedad de quienes lo han mimetizado con significados que no son aquellos lejanos de actores y actrices que huían de este color y, antes de salir al escenario, se dedicaban mucha suerte con la frase. “Mucha mierda”.  Dejemos que los colores hablen y que cada una elijan el que cada uno quiera (masculino, femenino, otros géneros, asexual, ¡qué lío de términos y qué difícil entenderse con tanta modernidad lingüística!).

Desconocidos
A menudo es lo que somos hasta para con nosotras mismas, aunque el espejo nos devuelva un parecido a nuestra realidad. Por el ancho camino de ida al destino final se cruzó una furgoneta neorrural que dejaba atrás lo que otros veríamos delante. Altas cruces de término, depósitos de agua, viñas acondicionadas se supone que para el vino denominación de origen “Pla de Bages”.
No se olvidaba la interpelación del coordinador del grupo a quien mostró la iglesia de Camps al final de la anterior etapa. Lo interrogó e insistió con interés muy historiado en saber dónde estaba la tumba de un soldado (no soldada) que fue encontrado muerto en aquel camino. Su memoria recordaba la losa vista hace 15 años. Allí la vimos, con inscripción incluida y la docta explicación de dónde estaba enterrado.
La piedra sirvió para que en un cenáculo andarín se debatiera sobre la cantidad de soldados muertos en las guerras, sobre el sentimiento de quien va a la batalla e intuye que lo matarán poco antes de que se acabe. Incluso hubo quien relató la reciente experiencia de un personaje público de la zona que lloraba en televisión porque hace poco había descubierto que su abuelo había matado a dos vecinos en la contienda.

Relatos
La tertulia derivó hacia la actualidad de la venta de armas del país que todos tenemos en mente, con la meticulosa descripción del relato de uno de los episodios de los Simpson, con policías, armas y profesorado (genérico) como protagonistas. Espléndidos guionistas los de algunas series: la inteligencia en televisión.
El caminar abría el apetito informativo y la sociología de la televisión apareció reflejada en los programas matinales de las cadenas generalistas. Sucesos inacabables, carnaza de todo tipo, tertulianos que son ubicuas y opinan de todos las noticias (¡esto de los géneros!), extrapolaciones a una realidad vital que pintan explosiva, a punto de intervenir fuerzas y ejércitos diversos para contener aquello apenas existente. Estado de alerta, miedos diversos, cuidado en la calle, andar con cinco ojas (no: ojos). Redes sociales y medios que subrayan excepciones con titulares que obnubilan lo positivo de la vida diaria. Por ejemplo, los millones de personas que viven y generan que los países vayan bien por sus hazañas diarias anónimas. Ese sábado aún no habíamos leído el excelente artículo que Javier Marías publicó al día siguiente en EL PAÍS SEMANAL, de muy recomendable lectura (enlace aquí): “Cuando la sociedad es el tirano”. Algunos allí presentes ya coincidíamos con sus argumentos. 

Efluvios
Mientras en este reducido  sanedrín se tocaba lo divino y lo humano, con antiguas guerras de Vietnam y, cómo no, con el mayo del 68 como protagonistas, el perfume de la carne a la brasa de un lugar cercano generó la imaginación de la tertulia ideal: ante los productos de las brasas, porrones y bebidas variadas seguro que la actualidad se enfocaría con una mirada más positiva y amplia. El mundo se ve mejor en la sobremesa después de satisfacer necesidades primarias. El restaurante “El Molí de Boixeda”  en Fals ayudó a ver otras realidades más terrenales e intuir cómo los placeres de la vida pueden ayudar a ver otras vidas, aunque sea por momentos. Pero no, esta vez nadie se detuvo en el antiguo restaurante de la  carretera de Calaf ni sus terrazas fueron ocupadas por ya hambrientos caminantes.
Hubo que seguir, llegar hasta el termino de Canet de Fals, donde los letreros indican famosas bodegas, jardines de infancia (no, no y no: guarderías no. Leamos con pausa ambos términos), y  materiales de construcción (no para personas, claro). Al fondo se veían torres pero antes hubo que hacer equilibrios encima de piedras resbaladizas para atravesar la riera de Fonollosa y ascender en medio de espesa vegetación antes de descubrir el afamado y muy visitado parque temático que ayuda a la  interpretación de la archiconocida Navidad.

Visillos
Si ya el campo parecía más que una postal con tanto verde, tanta masía habitada, desahitaba, abandonada o en ruinas, hubo que aproximarse al sitio que protagoniza visitas  por Navidad para ver el  “Pessebre Vivent del Bages a les Torres de Fals”, nacido en 1977, ahora muy visitado y accesible previo pago de una entrada.
Les Torres de Fals son los restos de un castillo que controlaba el camino real entre Barcelona y Cardona, con una iglesia románica dedicada a San Vicente.
En realidad, la parada paisajística se debió al apetito matinal. Allí instalados, a las puertas de la iglesia, el personal fue observado entre visillos (ya sabéis, también título de la primera novela de Carmen Martín Gaite). Ojos escrutadores se retiraron cuando vieron que el pacifismo de los comensales era obvio.  La traducción de la realidad era evidente, incluso hubo momentos de mutismo total, algo raro aquí.
Pronto, los más religiosos, con muchos años de enseñanzas eclesiásticas a sus espaldas, se aventuraron a abrir la puerta de la iglesia. Dentro, las curiosidades decorativas llamaban la atención. Debían formar parte del relato o de lo que hoy se mueve en el terreno de la experiencia emocional: a la entrada, dos latas vacías de cerveza doble malta, vasos, plato con frutos secos, dos asientos y ropa; de frente, dos paraguas colgando sobre la pila de agua bendita (qué imagen más plástica y oportuna de causa-efecto); al lado, andamios y arriba, reconstrucción con el año 2001, dicen que pagada con los euros de las entradas vendidas  allá por Navidad. Uno se imaginaba el ambiente por esos días de los buenos deseos, con gentes entregadas a las vivencias de esas representaciones religiosas.
Mientras, en las escalinatas parte del pueblo caminante se entregaba a libaciones de bebidas rusas y de aquí. La ocasión y los estímulos que activaban las neuronas  eran propicios para encomendarse a Putin unos, y otros a solidarizarse con líderes rusos encarcelados. Aunque las personas más cercanas eran ese pueblo que quedaba retratado por la afluencia de datos de nuestro coordinador, con menciones a las míseras pensiones tanto de gente estudiada como de la que no.  Dicho lo cual, un primer grupo tiró del resto para seguir el camino. En estas condiciones, arrancar cuesta.

Pelotones
La avanzadilla creyó conseguir un cierto aumento del ritmo andarín si ellos afrontaban los kilómetros con energía, garbo y salero. Atrás quedó un señorial conjunto de casas con aspecto de alto abolengo y atrás también quedaron la mayoría. Los de delante sabían que  su actitud sería severamente criticada, aunque ellos pensaban alegar, en su defensa, que aquí la única constitución y estatuto que hay es el de cada uno. 

Subida
Paralelo al camino discurría el sendero del GR, en una zona alta que dividía la vertiente de la  C25 o eix transversal y las poblaciones situadas en la parte contraria. Unas cuerdas para ayudarse a subir quedaron como recurso alternativo. Recibieron miradas de soslayo, como si fueran un símbolo de la incapacidad propia para ascender con garbo, soltura y espíritu altanero por los propios medios.
A pesar del cielo gris y amenazante, desde allá arriba se reconocía el valor del esfuerzo.

Traducciones
Llegados a este punto, con placas, señales, restos antiguos y Manresa más al fondo que Sant Joan de Vilatorrada, el trío díscolo que estaba conculcando unas normas que no existían más que en el sentido común procedió a bajar y halló la piedra filosofal de la traducción. Aquella cima se llamaba Collbaix (545 metros)  y la zona parecía jugar el papel de La Mola para los lugareños de Terrassa y alrededores: paseo, deporte, animales, disfrute. Esta montaña ha sido el centro de periódicas conversaciones por un tema de trapos simbólicos colgantes de un palo o mástil. Unos la ponían y otros la quitaban: era la que pensáis, que ha ido derivando a otras con muchos devotos.  Mas Llobet, Collbaix, el Collet, sendas, cruces de caminos y bajas montañas que separan Fals de Manresa. Con caminantes y amantes de quemar gasolina sostenidos por ruedas traileras.
Entre la gente que subía destacó una pareja joven, espabilada y dicharachera. El sujeto se dirigió al trío y luego notó que hablaban en esa lengua que uno de los tres la cataloga como casi muerta aquí o quizá bastante extranjera para mentes muy cerradas. Cuando se le interrogó si subían hasta la cima, la respuesta del joven fue de diccionario apócrifo: “Esa montaña a la que vamos  se llama Cuello Bajo”. Espectacular la traducción automática para ignorantes que se atrevían a pensar en la lengua de Cervantes. ¡Qué lección!
Hubo quien, en esta bajada, recordó al GRmano que se presentó en la salida luciendo una rodillera (las malas lenguas decían que era para que le preguntaran y ganara notoriedad del público: ¡qué gente!), cómo le iría, e incluso dijo imaginárselo llamando a Amazon para que le trajera otra con la fórmula rápida Amazon Prime.
Los efectos de la filoxera diezmaron el sistema socioeconómico del Pla de Bages. Aún se veían las antiguas tinas para el vino, los bancales y reminiscencias de antiguos viñedos en algunas hileras fruto de recientes plantaciones.

Orientación
Ya abajo, en Sant Joan de Vilatorrada, la orientación hacia el parc de l’Agulla no era fácil, a pesar de contar con GPS, datos en papel e indicadores. Las tres mentes estresaron sus neuronas, hasta que se dirigieron a una persona que parecía hábil. Tuvo buena voluntad pero poco más. De allí, callejeo, parloteo con transeúntes para buscar el sentido a la vida del caminante, con un interrogante que había que despejar: qué era y dónde estaba la antigua  fábrica textil  Borràs, montada por un emprendedor del siglo XIX, Oleguer Borràs. . Hasta que se vio en lontananza, cerca de un edificio funerario y primera imagen (o la última) de esta población.
Campos, huertos, cerezos salvados por el retraso de la maduración de sus frutos: compañeros de viaje junto con el ruido en autovías y carreteras diversas. .

Dispersión
Orientación y dispersión no forman parte de la definición de la palabra de moda: oxímoron . Como de interpretaciones se trata, la realidad es poliédrica y las curiosidades se acumulan. Hubo quien retó a otro con el trasfondo de la palabra Pajillera, como otras veces ha ocurrido con otro término de moda: bizarro. Pero aquella palabra no hace mucho se vio envuelta en lo que siempre se han llamado noticias falsas y ahora se moderniza con el término fake news. Corrió el bulo muy creído de que aquella palabra se basaba en un trasfondo histórico con unas monjas como protagonistas. Después la verdad apareció y de lo anterior, nada de nada (los dos enlaces anteriores muestran las dos versiones).
Mientras el trío solitario rodeaba hacia el destino final, donde parecía que debía acabar la etapa (parc de l’Agulla), la mayoría se personó directamente en Manresa, sin rodeos.
A golpe de GPS y Google Maps, los tres descarriados consiguieron rodear la ciudad para llegar al sitio señalado, no sin antes preguntar a deportistas y espectadores por la dirección adecuada. Aquí todos quieren ayudar….a aumentar la confusión. Se echó en falta un traductor con el potencial del de cuello bajo.  Lo que sí hubo en la comida fueron  interpretaciones legales,  lecturas de la realidad política, posibles planes viajeros mientras se reponían fuerzas y líquidos. 
La primavera lluviosa nos ofreció lecturas de una realidad con nosotros en medio. La traducción e interpretación de los significados fue personal. Mientras, aún arrecian los temas de siempre pero elevados a la máxima potencia. Qué razón tenía uno de los filósofos de moda cuando hace poco decía: “Vivimos en una época de estupidez organizada”.

Evaristo
16/5/2017

domingo, 22 de abril de 2018

GR 3, etapa 8 entre Salo (Sant Mateu de Bages) y Camps (Fonollosa) 21 abril 2018

Cómo corregir la orientación con la desorientación

¿Alguna vez pensamos que una etapa en la vida a veces se parece a  la vida en una etapa?  
Literatura, creatividad, intimidades, cultura, orientación, comida, desorientación, bebida, propuestas, celebraciones, reencuentros, energías, puntos de vista... 

Cuando se acercan las fechas señaladas para eventos literarios masivos, fijados para un día al año, la literatura corre por las venas hasta de  caminantes avezados con trayectorias culturales muy consolidadas por los años. El día 23 de abril  revive y se celebra cuando se puede con regocijos culturales que completan la etapa de aquel día. 
La salida del recorrido, en Salo (a 620 metros de altitud), municipio de Sant Mateu de Bages, recordaba el paso por aquí hace algunos años y se ignoraba la controversia sobre el nombre: con o sin acento, fuente de inspiración de un ciclo narrativo, ambientado en un pueblo imaginario que es este. El final, en Camps, municipio de Fonollosa, a 600 metros de altitud. De la iglesia de Sant Pere i Sant Feliu en Salo hasta las variadas de Camps: Santa Maria de Camps, Santa Maria de Caselles. Sant Mamet de Bacardit y Sant Esteve de Camps (un respeto a los apellidos).  

Abordajes

Cuando el personal se dirigía al punto de salida, este juntaletras fue abordado (sin previo aviso, sin saludos matinales de cortesía) por alguien con riquezas discursivas, léxicos rebuscados y propuestas interesantes, en un reencuentro gozoso. Días antes depositó en el buzón del escriba una joya que hacía tiempo no recibía: una carta manuscrita de su puño y letra dentro de un sobre, escrita con bolígrafo, con rúbrica original, cuyo contenido eran indicaciones y sugerencias literarias para iniciar el próximo curso andarín: versaba sobre aquella idea de agrupar literatura, comida, fotografías y, sobre todo, vida. En la etapa de junio se despejará la incógnita. Un nuevo libro después del poco éxito del propuesto en junio pasado.
El sujeto de la iniciativa es docto en muchas artes, declamador de rondallas, cuentista consagrado, formador de candidaturas a matrimonios como manda la autoridad eclesiástica, consejero espiritual de GRMANIA (aunque no parece que mucho personal necesite de sus doctos servicios apostólicos: en este grupo casi está en el paro, el personal no parece acercarse a  menesteres tan espirituales) y persona muy preocupada por elevar el nivel cultural (ya muy alto) del personal. Su atuendo destacaba por sombrero de paja de ala ancha, mochila muy personalizada con diseño a la antigua usanza, con acopio de material literario propio y ajeno: recortes solo del diario casi oficial de la situación actual y fotocopias extraídas de colaboraciones en el mismo medio. Como este cronista parecía que no le demostraba que había leído la carta, reforzó su insistencia con los medios digitales: el correo electrónico. La realidad es que sí que había enriquecido su escasa sapiencia con la lectura de aquel manuscrito. Obtuvo respuesta electrónica y se le remitió a esta etapa, de ahí se supone que procedió la locuacidad matinal. 

Incógnitas

Si cada etapa se cree que se sabe cómo empieza, nunca se descubre nada más allá que sea seguro y fiable. O sea, como la vida. He ahí la aventura dosificada,  casi en estado semipuro. Y nadie se atreve a predecir cómo acabará, aunque se sabe que sí se llegará al final.
Quizá fuera por el encanto de lo desconocido o por abordar otros retos (si es que queda alguno), esta vez se dio un paso más: no se trajo ningún equipo de transmisiones. ¿Por qué? Quizá fuera para auscultar el sentido de la orientación, para ver cómo salir del entuerto o cómo tensar una situación en la que, a esta circunstancia, se le sumaba que este GR no tiene marcas, los cruces de caminos son variados y la primavera regala pasos descalzos por cauces secos el resto del año.
Pronto surgieron en varios móviles los traks bajados de wikiloc -que no coincidían ni con el supuesto trazado del GR ni con  las interpretaciones-, quienes le hacían caso a lo digital mientras otro personal intuía marcas físicas o creía descubrir lo que no se veía porque no estaba. Y a eso se sumaba la poca inspiración del GRmano que cuando viene aporta seguridad. En esta ocasión, su sexto sentido no había despertado, había dejado el mapa de la etapa encima de la mesa y tenía que escuchar supuestas interpretaciones a la causa de tan inusual estado de la orientación, en persona a la que le caben todos los caminos de Cataluña en su cabeza. La orientación, por tanto, nació fruto de la lucha contra la desorientación.  Como en la vida.

Formación

Quienes aún están cotizando y se desenvuelven laboralmente en el mismo entorno, a veces prolongan sus interesantes reuniones en el acomodo del asiento matinal y aleccionan a los ignorantes sobre cómo seguir formándose. Las maravillas previstas para adolescentes que se titularán en ciclos formativos dedicados a actividades deportivas y similares, parecían insinuar una adaptación a GRMANIA en un futuro no lejano. Esa juventud que aprendería con la hípica, socorrismo, natación, aguas diversas y más destrezas, podría provocar el nacimiento de una unidad formativa para este grupo: orientación práctica para llegar al final de cada etapa cuando las mochilas y los bolsillos van a tope de enseres, mapas y tecnologías pero cuesta consensuar por dónde continuar.  Sería una formación para muy adultos, quizá con un reconocimiento oficioso cuando se demuestre que algo se ha aprendido. El título Máster aquí ya no llega ni a  bono basura. En el camino de vuelta esos docentes también se llevaron ideas para promocionar esos estudios con metodologías comunicativas de gran impacto emocional. Después se verá. O sea, formación a lo largo de la vida.

Orientación

Camino adelante, después de senderos apenas sin esfuerzo, la orientación estomacal insinuaba al grupo que había que aportar energías al cuerpo. ¿Un lugar? Claret dels Cavallers, grupo de masías documentadodesde el siglo XIII perteneciente a Sant Mateu de Bages desde 1857. El grupo comía a la sombra de antiguas masías medievales, con la iglesia calle arriba, con retablos dedicados a Sant Pere el más grade y los laterales a la Mare de Deú del Roser y a Sant Isidre. Arriba, el castillo de Claret, el gran señor cuyos caballeros aportaron el nombre al lugar. Una tartana debajo de un cobertizo daba fe de que había caballos; unos excrementos, que pasaban por allí,  y una hormigonera, obras. Los únicos habitantes (¿caballeros podríamos llamarles?) visibles en aquel momento eran un manso gato y su peluda madre (se supone). 

Agua

Los arroyos obligaban a ensayar saltos fluviales, unos fáciles y otros con lavado de pies incluidos. Naturaleza explosiva, propia de una estación bien regada, con acuíferos llenos y el verde como forma y fondo. 
La ablución en el último paso sirvió como prolegómeno para una dura escalada. La señal inicial indicaba que era una zona de pastoreo para la prevención de incendios. No obstante, se echaba en falta la habitual señal en carreteras de montaña, útil para conductores y, sobre todo, para ciclistas. Aquí sería de la siguiente manera: un tramo con pendiente al 17%, 611 metros al 22% y otro al 15%. Sudor, esfuerzo, camino sin visión final, cuando creías imaginarla había otra curva y la vista se perdía más arriba. La agrupación final suscitó comentarios diversos mientras se vaciaban los bidones de agua, miradas de soslayo para ver rostros exprimidos y alguna frase ambivalente, sin decir ni sexo ni quién la dijo: “No me mires así que vamos al reservado”.

Observatorios

Boixeda, Valentines, Roters, Cal Ferrer, Cal Ferreret, y letreros varios en un cruce con aires de derroches del lujo. 
Hasta por aquellos dominios tan rurales de la Cataluña profunda llegaba el sonido de una expedición de coches Porche. La ostentación urbana en rostros lozanos, con colores de estar a la sombra, joyas, relojes de marca, sonrisa por el placer de ser visto y creyéndose admirados por el envoltorio, aunque muy desorientados si un coche no iba detrás de otro. Estaban fuera de lugar. Diversiones con libertad. 
Al lado, el Observatori Astronòmic de Castelltallat, visitable siempre con cita previa. No así en el bar restaurante, que algunos caminantes visitaron antes de subir al autobús. Primeras cervezas y el recuerdo de cuando alguien hace años iba a comer a aquel antiguo restaurante, que era un añadido al comedor de los dueños. Hoy el local ya es otro.

Señales

En aquel contexto, donde debía haber señales del GR para descender, había colocados lazos amarillos. Una persona, muy de acuerdo con su significado (más bien devota), tuvo un lapsus mental que le traicionó con esta frase: “Por aquí vamos por mal camino”. Que no cunda el pánico. En esta ocasión, por la boca no muere el pez. Mientras, indicadores bidireccionales: a Camps 7,3 y a Camps 5,6. Se le supone la opción elegida. 
Ya de bajada al destino final, mentes doctas y cocos muy bien amueblados instruyeron al respetable con tendencias sociales preocupantes, a partir de su visita a territorios allende los mares que marcan tendencia. La sociedad del bienestar se acabará. Estadounidenses y chinos son inteligencias que erosionan las comodidades europeas y los sistemas a los que creemos tener derecho para siempre. Las predicciones para el futuro son muy negras. Queda dicho.  
Mientras, el presente se enfilaba hacia la Necròpolis de la Plaça de la Creu Camps(Fonollosa), muy documentada con cartel alusivo de la Diputació de Barcelona,   iglesia Camps, con necrópolis turística al lado de una iglesia parroquial muy bien equipada. No solo por la cristalera interior que aísla la estancia pero muestra el entorno sagrado sino por disponer de lavabos. Se supone que así se aporta seguridad a las próstatas de fieles entrados en edad. Quien voluntariamente mostró la zona de culto fue interpelado con profusa devoción por la tumba de un soldado y el lugar donde estaba enterrado. Como señal de respeto, llevaba en la mano la histórica gorra de una causa perdida más, el Viet Cong. Ese soldado también debía luchar por causas diversas, como en todas las guerras casi siempre perdidas. Fuera, frutales en flor, jardines cuidados, rosales y campos verdes. La naturaleza ganada. 
Diversas señales denotaban que la conducción del autocar estaba delimitada por condicionantes diversos (por no decirlo de otra manera más corta y directa). Maniobras y partida hacia Manresa, donde destacó la visita de un querido e ilustre GRmano al que todos deseamos que nos acompañe de nuevo cuanto antes mejor. Siempre en actitud de servicio, con voz de mando y atento a que el grupo se sienta bien. Lo consigue siempre.

Ellas

El altillo del bar acogió al grupo, si bien los cerebros situados en cuerpos más altos debían evitar dejar neuronas pegadas en el techo. Celebraciones de aniversarios con paso de década y bodas de hijos, gustosos dulces de Almería. El azúcar al poder. 
El acto literario fue conducido con gran acierto por ellas, aunque no podía faltar el habitual infiltrado masculino y buen maestro de ceremonias literarias, muy ducho en temas de la actualidad con recortes que alegaban a libertades diversas y con copias de un artículo de Fernando Trias de Bes (diari ARA del 12/02/2018), sección “Correpinsiboticlastes” (la fotocopia no da fe del título original: “Correpins i Boticlastes, separado), título “Virtuals i covards” (enlace al original): abusamos del Whatsapp.
Intercambio de libros después de las frases de mujeres con rotundos y muy necesarios mensajes, leídas por ellas; punto de libro personalizado con fotos de momentos del grupo y una poesía más de quien domina el arte rapsoda y se atreve con éxito a mezclar el catalán y castellano: buenas palabras, paraules, palabras…¡maestro!

Presión

Parece ser que ya hay en marcha un grupo de presión (lobby) con más fuerza a medida que tiene más adeptos. Han hecho un censo de la procedencia de algunas personas y han detectado que crece el número de quienes provienen de Rubí y Sant Cugat. Están a punto de solicitar parada de autocar por allá. Atentos a sus maniobras, muy razonadas. 

Intimidades

Durante la etapa no pasaron por alto destapes reales o citas a otros de fuera. Si ya es habitual mostrar las carnes a señores que enseñan sus cuerpos con gallardía mientras se cambian de camiseta, si mientras se desayuna se dan cremas a los pies, si en el autocar hay quien cambia sus calcetines sudados como si tal cosa (“a mí no me huelen los pies”, justifica), de vuelta causó furor una nueva práctica observada en vestuarios masculinos de clubs de alto nivel. Parece ser que ya es práctica habitual que haya hombres que introducen el secador por debajo de la toalla, a la altura de la entrepierna. Dicen que es para secar zonas no rasuradas. Será así. No se sabe si esta práctica ha pasado a ellas o no.
Otra intimidad contada con orgullo fue de quien dijo que tenía  más pecho que su pareja. No se aportan pistas sobre ambos sexos, ni quién dijo qué. Y, entre intimidades y marketing digital, aquellos doctos docentes preocupados por captar más alumnos jóvenes para su ciclo formativo, se llevaron gratis toda una campaña comunicativa  para difundir sus buenas prácticas: propuestas para fotos de cuerpos, máquinas, poses, insinuaciones y demás lecturas. 

He aquí la vida de una etapa desde el punto de vista personal. Apuntes que pueden aplicarse a otras etapas de la vida. 

Evaristo
Terrassa, 22/4/2018