domingo, 26 de mayo de 2019

Matagalls-Montserrat, edición 2 etapa 3 entre Sant Llorenç Savall y L'Obac


Humedades primaverales con curiosidades humanas

No es habitual que aquellas leyes, aforismos o propiedades dictadas por la sabiduría oficial o popular se cumplan a lo largo de las etapas de este grupo atípico. La distancia más corta entre dos puntos no suele ser la línea recta. Los rodeos son formas de dar vueltas para descubrir la ruta y llegar al sitio de partida. La riqueza es un bien ajeno pero en el punto de mira de  ojos contemplativos con ganas de imitación. Las nuevas rutas borran las antiguas y las máquinas no permiten ver el camino deseado. Incluso hay una fórmula muy consolidada ya en el grupo. Y esta sí que se cumple. Está muy verificada. Veamos.

Rodeos
Las nuevas vías que están en connivencia con los buscadores  y redes de satélites evitan que el personal se maree, sufra curvas, pierda el tiempo en atascos y huya de carreteras ya anticuadas, sinuosas pero más cortas. Del punto de recogida al del inicio de la etapa se cumplió a rajatabla la ley del rodeo, con la cima de La Mola expectante, con amplia sabiduría sobre caminantes que se la  conocen y la aman. Una hora de expedición, con visitas a poblaciones varias y disfrute de las ya conocidas curvas antes de llegar a Sant Llorenç Savall.

Memoria
-      “Estamos en Sant Llorenç Savall, aquí comenzamos la etapa, seguimos la última versión de La Matagalls-Montserrat aunque nos gustaría ir por la antigua”.
-      ¿Dónde dices que  estamos y a qué venimos?
Esta transcripción, verídica, dio pie a recordar (aún es posible) aquel documental sobre un alcalde olímpico titulado “Bicicleta, cullera, poma” y a compartir lapsus y posibilidades futuras. Una persona muy versada manifestó que los olvidos ocasionales pueden deberse a déficits en conexiones puntuales del disco duro. Pero lo preocupante es cuando olvidas los nombres de los objetos del día a día. Alegría en el escuchante.

Ausencias
Tema recurrente que se afronta de frente, sin rodeos. El preocupante futuro del grupo y, lo más inminente, las etapas a partir de septiembre. Como ya ha sido tratado aquí, no le demos más vueltas. No obstante, las ausencias son muchas: hoy tú y mañana yo. Y, mientras…

Fórmulas
El estudio sociológico de tantos años de GRMANIA  podría acabar en una tesis muy original y única. Hasta innovadora o, como se dice hoy en día, emprendedora. En todo caso, cada etapa aporta matices para la observación.
Más peculiaridades del grupo, con definiciones y fórmulas  breves muy contrastadas en la realidad: Anarquía + Tecnología = GRMANIA. 

Líquidos
La humedad, el agua y otros líquidos permitían disfrutar de esas gotas que te mojan por fuera y por dentro. Agua en el río Ripoll, no agua en la riera de Les Arenes (el mismo nombre para dos arroyos de poblaciones diferentes), humedades matinales después de la lluvia. Pantalones mojados y refrescantes. Hierbas como pinceles con agua. Caminos mojados. El mítico depósito de agua en la subida de Sant Llorenç Savall. Esa casa de bajada, que agasaja a los caminantes de la MM con viandas y bebidas, te miran con cara amable y te desean buen camino. Más abajo, la otra casa que monta una fiesta, invita a cantar y a beber del porrón a senderistas ya cansados que vienen desde el punto de salida en la zona del Montseny. Pasos por entre piedras resbaladizas. Las ramas que descargan más gotas cuando las tocas. Contrastes ópticos y acuosos, con composiciones visuales muy primaverales y fotogénicas. 

Anonimatos
La MM es un recorrido en el que las sorpresas del paisaje existen aunque a veces se ignoran. Mirar el fin y no alrededor. Por ejemplo, después de contemplar las rojas y lujuriosas cerezas en propiedades ajenas, en la urbanización las Marinas (sin sabor a mar),  hay monumentos naturales: descubrimiento del Pi de les Quatre Besses del Dalmau, en la val de Mur, anonimatos  en la naturaleza; el árbol del que dicen que es el más espectacular del Vallés Occidental. Con curiosidades que se pueden leer en webs específicas. Con históricas amenazas de tala, incendios, nevadas, infección grave y hasta protagonismo en una novela. Quienes lo desconocían descubrieron el árbol… y más.
También en esta montaña hay historias humanas anónimas,  con señales trogloditas y realidades que plantean muchas incógnitas sobre la complejidad del ser humano. Seres que se apartan de la civilización. Que no le dan la mano a nadie,  y quizá sin que sea un gesto de rechazo. Interrogantes vitales de renuncia a la normalidad. Hay quienes se apartan del mundanal ruido y se sitúan en cuevas, ermitas o se pierden entre las habituales multitudes que nos rodean en las grandes urbes. Eremitas, solitarios, aislados, agorafóbicos, con normalidades diversas. El afán de acercarse a entender  las diferencias es difícil, se acumulan muchos  porqués.. sin los para qué. La privacidad como derecho fundamental.
Igual ocurre en las gentes de la MM: solitarios, en grupo, encerrados en sus auriculares, víctimas del esfuerzo, del sueño y de la alteración del ritmo vital: ¿y yo qué hago aquí?

Mientras
Paralelo a las curvas más peligrosas de la carretera de acceso a Sant Llorenç Savall transcurrió el camino, por en medio de la riera de Les Arenes. Seca, pedregosa, con ramas por en medio y señales que se ven bien de día y con pocos kilómetros en las piernas. De noche, en la gran MM, la interpretación es otra y todos los gatos son pardos. Cerca, la ermita de la Mare de Déu de Les Arenes, en el municipio de Castellar del Vallès. Con vinos en botas, cervezas particulares y líquidos diversos que acompañaban comidas en un espacio donde había un avituallamiento en la distancia larga. Un lugar con romerías y encuentros de tradiciones enraizadas en los años. Cada primer domingo de mes, visita a la ermita de 10:30 a 13:30 y en medio, misa a las 11:15 horas, se supone que visitando el recinto eclesiástico por obligación y sin alternativa. 

Aspectos
Surgió una conversación interesante: si el hábito hace a monje. O sea, las impresiones que produce la gente joven de hoy por su imagen física. Interpretaciones. Versión 1: con esos pelos, piercings, roturas de prendas y tatuajes diversos no son lo mismo. Donde esté la compostura y el buen ver… la fachada dice cómo es el edificio. Versión 2: la riqueza de la variedad, el placer de la excentricidad, el valor de las diferencias frente a la uniformidad. Todos cabemos.

Tecnología
Decisión al lado de la espadaña de la ermita: subir por el coll de Grua, por la ruta antigua de la MM. Realidad: quien sabía y lo tenía claro cumplió con su objetivo y volvió a pisar el tramo tradicional. ¿Los demás? Apliquemos la fórmula: Anarquía + Tecnología= GRMANIA.  Siguieron las nuevas marcas y los traks más actualizados: por el camino actual de la MM, sendero paralelo a  la carretera y larga pista hasta arriba, con las líneas eléctricas de alta tensión encima de nuestras cabezas. 
En la parte más elevada del camino esperaba quien sabe por dónde va. Hubo gentes que descubrieron por dónde conducían ahora a las más de tres mil personas que cotizan el precio de la inscripción de  la MM.

Glamur
La vertiente a la que se llegaba permitía avistar la otra zona del Vallès Occidental, con Sabadell y Terrassa al fondo  desde zonas altas del término municipal de Matadepera. Atravesar uno de los pueblos más ricos del Estado fue entrar en otros paisajes, aunque estos fueran poco naturales y mucho artificiales. Sentimientos encontrados ante tanta opulencia. Recuerdos de cuando hace años un grupo pasaba al mediodía por estas calles gritando: “¡Matadepera ciudad obrera!, ante la mirada atónita de gentes que aparentaban opulencias varias. Mientras, conversaciones de caminantes deslumbrados por la ostentación de detrás de los setos y parterres. Envidias ajenas de un personal senderista que también tienen propiedades, casoplones, segundas y hasta terceras residencias y se permite a veces lujos caros. Dirán, ¿por qué no? Como los habitantes de estas urbanziaciones.
Se escuchaba a quienes decían que también existían otras interpretaciones de algunas  especies humanas:  pobres gentes con mucho patrimonio, cementerios llenos de millonarios, personal muy feliz y realizado debajo de estos tejados, fortificaciones con anuncios de las muchas cámaras de videovigilancia, alarmas Premium conectadas a centrales y algún can desesperado por ruidos extraños en la calle impoluta y sin ningún contenedor de basura a la vista.  Alguien trasnochado, casi de otros tiempos, afirmaba que para él “menos es más” mientras los ojos de sus supuestos escuchantes se dirigían a los espacios interiores de alto standing, miraban jardines y perfiles de fachadas, como queriendo aprender de la riqueza del más, del mucho más.  Alguien estrujaba su neurona para descifrar  cómo se consigue todo esto, no con el habitual suelto del más común de los trabajadores mortales. En fin, conversaciones banales mientras teníamos que cruzar una riera homónima a otra anterior, la de Les Arenes, pero de Matadepera.  

Vueltas
Aunque hubo un grupo que supo usar el ahorro de fuerzas y curvas que suponía la línea recta para ir hacia un espacio público “inolvidable”, otros cumplieron los objetivos de llegar al destino final. El precio pagado fue dibujar un nuevo círculo, la mitad a pie y el resto en autocar hasta volver al lugar de concentración, en Les Pedritxes, famosa por opulencias diversas. 
La caminata de Granollers a Montserrat había establecido un avituallamiento cerca del punto de la MM en la que se abandona la última urbanización y se afronta un curioso reto: saltar una cadena o pasarla por el lado. Operación esta vez fácil. Recuerdos al esfuerzo que supone en el gran camino. Por allí caminaba el año pasado un señor de más de 80 años que pensaba llegar a Montserrat. Inolvidable. Pronto los caminantes de la larga distancia podían divisar el objetivo final: ver el perfil de la montaña mítica y final del recorrido. Mientras, gentes diversas paseaban por rutas fáciles, algunas buscando la torreta de l’Obac. Las bicicletas también abundan en esta zona, lo mismo que en otros puntos del camino. Educación y convivencia. 

Sin glamur en el Restaurant Les Pedritxes
Fue el sitio pactado para el ágape final, siguiendo la habitual fórmula. La semana anterior una representación de GRMANIA fue y les definió nuestro funcionamiento. Aprobación por la persona consultada del restaurante Les Pedritxs.  Nada más entrar y observar el entorno, en el lugar no parecía que aportáramos glamour al recinto ni a esas gentes que les amenizaban la espera en el exterior con olores a carnes y brasas, personas bien acicaladas, mudadas y muy correctas en un entorno deportivo, rodeado por  torres y viviendas  aptas a bolsillos concretos. Esos comensales quizá eran socios de la entidad. Nosotros, visitantes ocasionales: una vez y quizá la última.
Repetimos para que conste en esta acta digital: alguien acordó días antes que vendrían estas personas caminantes, con mochilas y comidas, con consumibles propios y demanda de bebidas ajenas que pagarían al contado y en metálico. Quien fue consultado en el local accedió. 
¿La realidad en el día de autos? Al primer personal lo asignaron fuera, en la terraza. Luego, contraorden y para dentro. Una vez aquí, el camarero contenía su enfado con formas que no encubrían el fondo de su mensaje, mientras cambiaba el barril de cerveza. Discurso temperamental con aparente poder ante clientes que le pagarían el servicio, entraron porque les dejaron, respetaron el derecho de admisión  y le insinuaban que fuera apuntando todas las consumiciones, para evitar supuestos impagos por falta de anotación. 
Las revoluciones dialécticas del trabajador subían, sin darse cuenta de contradicciones evidentes. Poco a poco, tranquilidad parlamentaria y atenciones correctas. 
Pero pronto llegó el remate de alguien que demostraba ser jerárquicamente superior. Salió en hábito de trabajo y arengó al grupo con parecidos términos al de su trabajador, aviso de que ocupábamos un espacio para socios (ausentes), como si fuéramos okupas pero con permiso de la autoridad competente (o sea, del establecimiento) y no clientes que le rentabilizaban unas mesas vacías, sin nadie en toda esta zona. ¡Si Juan Roig, dueño de Mercadona, lo escuchara! Él, que llama JEFE al cliente de su red de supermercados y este, que casi nos echa, sin el más mínimo  acercamiento en las relaciones humanas y de marketing de cara al presente y al futuro. 
¿O es que este público no planchado y sí sudado desmerecía ante comensales que entraban a degustar las exquisiteces que desprendían aquellos olores? No, así no se atrae a clientes, aunque sean caminantes. Allí estábamos como clientes que antes habían pactado las condiciones y habíamos sido admitidos. No éramos socios pero contábamos con el permiso de admisión.

¿Volverás?
Tanto el camarero como el responsable de este establecimiento no debieron pensar que las 23 personas allí sentadas son muchas y para ellos desconocidas. Con este trato, ¿pensaron en si este establecimiento lo escogeríamos o lo recomendaríamos a alguien para encuentros o celebraciones? Eso sin ir a las redes sociales y colgar comentarios o explicaciones sobre tal “amabilidad”. Dirección web: restaurant Les Pedritxes http://www.cdterrassa.cat/restaurant-les-pedritxes/
C.D. Terrassa Hockey. 
¿Y si estas 23 personas opinan por ejemplo aquí, en el espacio que le dedican en Trip Advisor y cuentan esta experiencia? https://www.tripadvisor.es/Restaurant_Review-g1063990-d11921662-Reviews-Les_Pedritxes-Matadepera_Catalonia.html

Mientras, a la hora de marchar, hubo quienes retiraron las bebidas y vasos y las llevaron a la barra. Otros movieron sillas e intentaron dejar las mesas tal como estaban. Alguien recogió los restos de esas mesas. Sobra añadir más comentarios y ningún adjetivo al trato oral recibido. En fin, en tantos años de caminos y establecimientos visitados, esto fue lo nunca visto. Y aquí al lado. En un entorno opulento y exclusivo. No socios pero sí clientes educados y respetuosos.
Alguien mencionó que allí cerca, en una zona obrera de Terrassa, conocía un bar regentado ahora por personas asiáticas, que te reciben con una sonrisa, te sorprenden con muchaa amabilidad y cuyas atenciones captan a personas que acaban satisfechas, con ganas de volver y de recomendar. 
Este cronista no volverá a este sitio y tampoco lo recomendará a nadie. Fue un imprevisto humano con muy poco tacto. 

El camino es aventura, vivencias, rodeos, tecnología, anarquía, buen y mal trato, aventuras y pasos. Todo correcto pero lo más vital se resume en uno de tantos mensajes que nos dejó y repitió muchas veces nuestro inolvidable maestro  Eduard Punset:

“Lo importante es saber si hay vida antes de la muerte”.

Evaristo
26/5/2019
-->

jueves, 2 de mayo de 2019

Matagalls-Montserrat, edición 2 etapa 2 entre coll de can Taló y Sant Llorenç Savall


Esencias asfaltadas entre suspicaces nubes y verdores primaverales

La bruma inicial del punto de inicio (del grupo A) de la Matagalls-Montserrat (MM) por etapas, además de estética, era el preludio de una meteorología favorable en la que  las formas de las nubes junto con los verdes variados parecieron metáforas muy propias del día de la reflexión, previo a las elecciones generales del 28 de abril. Aquella cortina tan visual pronto desapareció y no fue un obstáculo para ver el camino y no perderse ante opciones temibles del día después. Como que este escriba va situado en un grupo y aún no puede desdoblarse, desconoce los entresijos del otro grupo (el B), si bien por las fotos los conoceréis y no parecen comunicar ninguna circunstancia especial. Comenzaron en la intersección con la carretera BV1341 (cerca de Sant Quirze Safaja) hasta Sant Llorenç SavallLS. 15 km. Lo que sí estuvo muy presente fue despejar una incógnita ajena: ¿dónde estarán mis palos?


Épica
En este punto de la carretera C-1413B, correspondiente al punto kilométrico 16,8 de la edición 2019 de la MM, en la que se celebra el 40 aniversario, con preinscripciones ya abiertas, surgen los primeros recuerdos épicos para quienes en ediciones de menos de 24 horas, ya acusaban  la subida desde Aiguafreda y pensaban en cómo afrontar el resto del reto. 
A menudo, para algunas personas,  la conquista de lo inútil atrae más que lo útil, las experiencias vitales valen más que el dinero, las emociones más que las razones, el sufrimiento es placer y el dolor atrae como un límite más del ser humano. ¿Seré capaz?

Homenajes
Partíamos de algunas de esas reflexiones no anodinas ni baladíes, realidades vitales entre sonrisas y sospechas. Alguien reflexionaba sobre el trasfondo del perfil de ciertos homenajes que se pueden recibir, y no por acabar un reto al alcance de mucha gente, como es la MM. Se decía que, entre los mejores toques a la fibra sensible se localizan en las despedidas: cuando se casa el hijo o la hija y se te va de casa (¡para interpretar!), cuando marchas de la empresa u organización en que trabajas (¡quizá con más satisfacción para quien se queda y hasta para el que se va!), cuando te jubilas o cuando alguien se muere, con la diferencia de que si te jubilas lo oyes y escuchas palabras que quizá nunca fueron capaces de decirte a la cara (¡te hubieran ido tan bien en tantos momentos!). Y,  cuando te mueras, que  tiene la ventaja de no escucharlas. Pero, por lo que has oído en entornos multiconfesionales o no, ¡qué bien se les trata a los muertos! ¿Alguien le dijo esas palabras en vida? Y no hablemos de tonsurados que no tienen más remedio que hablar bien o glosar la vida de alguien difunto que no conocen, y cada media hora les toca  uno distinto. ¡Qué habilidad!

Presencias
Nos alegramos de la presencia de dos personas que hacía tiempo no nos acompañaban. Una,  víctima de un accidente senderista que, con mucha paciencia y aceptación de la realidad, ha sabido sobreponerse y ya está operativa, y otra persona que había desaparecido de nuestros sábados mensuales, si bien guía a quienes pueden disfrutar de su sabiduría cada miércoles por Sant Llorenç del Munt.

Despejado
La suave subida inicial permitió divisar la primera línea del horizonte detrás nuestro, el punto inicial de salida en la zona de Collformic y aledaños. Camino amplio, suelo propicio. Las máquinas habían cortado una zona de árboles que, de noche, marcaban un sendero estrecho. Zona despejada, rentable por su madera y con menos dificultades para el 40 aniversario de la MM. Los caminos anchos se imponen. Las 3.000 personas caminarán por tramos anchos, adaptados a nuestros tiempos. Sin aparentes dificultades. Con cierta seguridad. Que nadie luche contra ramas adversas. Que sea fácil adelantar, ir en grupo y rápido, que de eso se trata hoy. Más comodidades.

Motores
En dos puntos se coincidió con personas que disfrutaban con sus motos de trial por los mismos pasos. El primer grupo tuvo un gesto cinco estrellas. Todos pararon sus motores hasta que pasamos, para que los humos no nos quitaran el aire que necesitábamos. Un gran detalle que confirma la necesidad de la convivencia en caminos compartidos. El otro grupo también se comportó correctamente pero tendrá que copiar de sus colegas en el tema motor parado. Gestos de gran significado en zonas interiores con mayor afición a las motos que no a caminar. A las pruebas nos remitimos. 

Parada
La Casa de la Rovireta es un lugar mítico en la MM, donde suele estar el control 3 de paso. Ahora se la ve en su esplendor, sin habitar, con el orgullo de  la primavera a su alrededor. Flores, tiernas hojas con un verde reciente y luminoso, espacios para disfrutar del descanso y del condumio matinal. Buen sitio para reflexionar sobre los posibles nubarrones y matices suspicaces por culpa de verdes amenazadores de una involución que no se puede consentir. 

Situación
A menudo las señales se ven pero no se leen, el paisaje se guarda como recuerdo para ver después en diferido, las conversaciones van en contra del silencio que pide el entorno natural y las grandes perspectivas solo se aprecian cuando se levanta la vista. Seguimos en el Solell de la Rovireta. Nos encontramos en medio de indicaciones diversas, con el coll de Poses como próxima subida: Matagalls, Tagamanent, Aiguafreda, Torrent de la collada, ruta Màrius Torres. Posibilidades: seguir para Aguafreda, drecera ruta Màrius Torres, torrent de la Collada, Sant Quirze Safaja,  donde sitúan otra  zona de avitullaamiento, antes de cruzar la carretera C-59.  
Direcciones en el Collell: hacia pont de les Ferreries, Sant Llorenç Savall, Montserrat. Hacia otro sitio mítico: acercándose a la carretera a Sant Quirze Safaja, gente a la espera de la bajada a esta carretera que permite llegar a Barcelona, Sant Feliu de Codines, Moià, Sant Quirze Safaja.
Más allá, a caminar entre pinares y árboles frondosos, algunos con hojas recién estrenadas. Al fondo, el Mas Badó y el camping l’Illa. Otras posibilidades:  els camins del Moianés (de la xarxa de mobilitat de Barcelona de la Diputació), el Torrent dels Horts de les Ferreries, el Badó, Sant Quirze Safaja, Castellterçol.

Futuros
Antes de llegar a la carretera C-59, mientras se subía, hubo aproximaciones a las posibilidades de la próxima temporada senderista, aún sin despejar. Alguien tenía la vista puesta en ejemplos como Horitzons, del Centre Excursionista de Terrassa. Hubo quien ya le puso nombre a la propuesta, aun antes de tenerla: Albada. Que fue corregida por alguien más combativo, quizá pensando en lo que se nos podía avecinar si trifachitos al uso triunfaban al día siguiente: Al Alba (buen homenaje a Rosa León y a quien esperemos que se recupere, Luis Eduardo Aute). El alba se situaba en caminos subyugantes pero obligaban a cambiar las costumbres consolidadas de GRMANIA a lo largo de tantos años: habría que renunciar al bar del final de etapa para comer y quizá no habría grupo B. ¿A estas edades se puede cambiar de costumbres y rutinas?

Planos
Una luz en la noche iluminaba a personas cansadas y les anunciaba esa gran zona de avituallamiento, reencuentros, medida de fuerzas, estado de los pies; ahora ya vallada, con la negación de la entrada a quien no disponga de la contraseña correspondiente por haber pagado la cuota de inscripción a la MM. Era un punto de descanso, donde los frontales fijaban una interminable fila de luces y orientaban el esfuerzo de los kilómetros venideros. 
Allí estaban los pinares del Mas Badó, con hotel cerca y muchos recuerdos personales de este entorno. Plano de la Urbanització Pinars del Badó de Sant Quirze Safaja
Del otro lado de la carretera , las vacas miraban curiosas a los paseantes pero en realidad a quien esperaban con pleitesía era al ganadero que venía detrás nuestro  a atenderlas en su tractor. Seres fotogénicos, animales amables y atentos, preludio de algún otro que más tarde nos sorprendería, al lado de un cementerio. 
Plano de situación con direcciones variadas: por la ronda Codinenca,  el collet de Matafaluga (km 32,2) y el coll de Vinardell (km 37,7): camí de les Pujades i les Pujadetes (curiosos nombres y muy acertados), Sant Sadurní, riera de les Elies, Sant Feliu de Codines con colores orientativos  de caminos diversos. 

Perspectivas
Ambientes muy fotogénicos: la solitaria casa en medio del verde prado con el bosque al fondo, las vacas,  pero sobre todo la perspectiva de los perfiles de  la Mola y alrededores vistos desde este punto elevado (por detrás de las habituales observaciones desde Terrassa), con las nubes llenando la panorámica. Hubo que pedir ayuda al gran experto en los senderos, crestas y canales de Sant Llorenç del Munt para que pusiera nombres a las dudas. 

Avisos
Para tener esas vistas había que estar bien situado. Arriba. Aviso de las vías públicas de l’ajuntament de Gallifa: camins rodats  Cr-02 es el cami ral Pla de les Forques – coll d’Ases, con indicaciones de fuerte pendiente (entre el 6 y el 18%), saltan piedras, desniveles en márgenes, velocidad baja) y asfalto, mientras es más embelesador mirar la perspectiva del fondo con las nubes y sus contornos que el acondicionamiento del piso para evitar erosiones y favorecer las circulaciones diversas. 

Terapias
Nadie dice que caminar con GRMANIA cura pero  hasta se podrían pedir subvenciones a fondos europeos para efectuar otra investigación más y descubrir si cura o no. Porque se supone que el yo soy yo y mis circunstancias  incluye desarreglos  varios. Y hay quien usa este entorno tan humano para ayudar a curar estados, situaciones, soledades, desequilibrios, incluso alegrías desbordadas  o locuacidades disparadas incluidas en terceras etapas vitales. También está el caminar tramos en soledad para saber cuánto tiempo se aguanta uno a sí mismo. Momentos solitarios sin perderse, sin rumbo por los caminos, con tanto ensimismamiento interno, con cierta contemplación del ombligo u otras partes. Terapias naturales para necesidades personales. 

Cetrería
La bajada casi inacabable a Sant Llorenç Savall (km 42) avanzaba por su asfaltado. Aquellos tramos nocturnos, sudorosos y polvorientos existen pero quedan menos que antes. Ver las luces del pueblo al fondo, de madrugada, simular que te acercas pero nunca llegas, gente que trota, alguien detenido ya con ampollas, pensamientos de retirada, ansia para llegar al antiguo avituallamiento cercano al cementerio, dudas de seguir o no, coches con personas abrigadas en la larga espera de caminantes, personas abrigadas en la noche, gentes solidarias que se ofrecen a llevarte a tu casa si abandonas, asistencias médicas ante los efectos del largo camino o situaciones variadas, bares llenos de caminantes: era parte del paisaje, perdido ahora al trasladar esta área de servicios a un recinto cerrado. Aquello ya pasó al imaginario de caminantes  antiguos. 

Al lado del cementerio de Sant Llorenç Savall un grupo tuvo la suerte de contemplar una escena de cetrería. Una familia que convivía con un águila muy domesticada la sacaba a volar mientras un padre la reconducía con su guante de cetrería. La madre decía que se habían entusiasmado con el animal. La hija no disimulaba su entusiasmo. La tenían en casa dentro de la jaula, no suelta. Un gusto más. Nada que añadir.

Cierre
El punto final, como era previsible, fue en un lugar reconocido y ya visitado en otra ocasión, buscado aquella vez por el GRmano nacido en Sant Llorenç Savall y ahora por el conductor del autocar. El bar-restaurant Cal  Ramonde Aant Llorenç Savall, un restaurante referente y mítico con celebraciones de fin de temporadas anteriores buscado por el grmano nacido aquí. Lugar de parada de ciclistas, moteros, senderistas y vecinos. Un sitio que nació como hostal a finales de 1800, en los bajos se guardaban los carros y caballos;  en 1900 se convirtió en café y desde 1984 es café-restaurante, con una destacada colección de productos de Coca-Cola. En la terraza, además del ágape y las bebidas, hubo detalle por parte de quien es más abuela aún.


Recuperación
Y, cómo no, la incógnita de quién tendría los palos olvidados se resolvió. Camino de vuelta por Castellar del Vallès y recuperación del ya imprescindible apósito para caminar. Guardados en el garaje de la empresa de transporte humano. Fue una oportunidad para afrontar otra incógnita,  un reto visual al cruzar por Sabadell: un grupo mostraba una bandera en una acera: ¿de qué país será? Hubo que acudir a San Google para decidir si de Etiopía o de Bolivia, con la certeza final de pertenecer a este país latinoamericano. Recuperación de la memoria personal y alimentación de la colectiva.
Dicho lo cual, hubo la sana alegría del día después: la cordura del pueblo se impuso a las peores predicciones. Aquella bruma inicial desapareció horas después, el verde perdió expectativas aunque amenaza con su fuerte presencia pública y las nubes abrieron un horizonte esperanzador, con perspectivas favorables. 
Y para la situación vivida mucho antes, la más reciente y otras que vendrán, qué mejor que recordar a quien sabe más:

“La herramienta básica para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras. Si puedes controlar el significado de las palabras puedes controlar a la gente que debe usar las palabras”.

Evaristo
2/5/2019

lunes, 18 de marzo de 2019

Matagalls-Montserrat edición 2 etapa 1 entre Collformic y el Coll de Can Taló

La memoria genética de GRMANIA, en estado puro

Un nuevo reto, repetido en este grupo y muy pateado por un colectivo de GRMANIA. Nunca está mal volver a andar para recordar otros pasos anteriores y puntuarte en qué estado te encuentras después de algunos años. Como dicen que  a estas edades la máquina de grabar el momento presente se encasquilla, vayamos a la memoria lejana, que juran los que saben que  es más capaz de recuperar los registros anteriores.
Sobre memorias va la ruta.  Y como casi todo ya está recorrido muchas veces y dicho otras, poco habrá que añadir esta vez. 

Antes
Volver a la Matagalls-Montserrat es adentrarse en un camino iniciático andado, disfrutado y sufrido por multitudes que se dejan llevar por infinidad de objetivos. Consolidada como la caminata de resistencia premiumcon mayor pedigrí, conseguir inscribirse a veces se parece a las listas de espera para operaciones en el sector público. El elevado precio no es óbice para medirte en la ruta que creó el capellán Jaume Oliveras i Brossa, en aquel 4 de agosto de 1904 e inventada para el personal en 1972 por el Centre Excursionista de Gràcia (quizá sea la primera por rentabilidad en el IBEX excursionista). Cuando en 1929 le pidieron que escribiera sobre su experiencia, no se atrevió a imaginar el personal que existe ahora. Dejó escrito lo siguiente:

¿Que els diré, jo, que no escric mai, als amics del G.E. Joventut Catalana, que em demanen un article per al número extraordinari del seu butlletí?
I després de molt pensar, la portada del butlletí ve a despertar en ma memòria un record de quan era jove i anava a Montserrat a peu. Anar a Montserrat a peu no és pas res de l'altre món, però anar-hi des del Montseny i en un sol dia ja és un record que no sé si el jovent d'avui seria prou fort per a batre
— Article extret del butlletí del G.E. Joventut Catalana, núm. 22, maig-juny 1929, pàgines 87-90 i publicat a la revista del C.E. de Gràcia, "Mai Enrere" núm. 424 de setembre de 1988 .

Si viera las sesiones de todo tipo de entrenamientos  que se mete el personal hoy en el cuerpo, en interiores y exteriores-incluyendo pócimas y suplementos inimaginables- tendría que actualizar su relato, añadiendo indumentarias, máquinas,  tiempos, recorridos y muchos pensamientos tipo autoayuda. 

Ahora
Hasta GRMANIA ha dejado muchas muescas en el terreno del recordado cura. Si la memoria no traiciona, bastante personal se batió el cobre en este recorrido y durante muchos años. ¿Tendremos bien grabados los tramos en el GPS cerebral? Los principios confirman que nada de nada. La genética tiene tanto poder en la orientación senderista que  conduce al grupo hacia otra desbandada más. Más bien debemos haber sufrido alguna mutación. Genética, claro. Y no será por la de veces que una parte del personal inició su reto allí en Collformic  o antes en la cima del Matagalls. 

Recuerdos
Al lado de la carretera, antes del inicio, sí que funcionó la memoria. Se oyó compartir con gozo: “¿Te acuerdas que nos conocimos aquí hace años?” Se supone que ocurrió la otra vez en que se volvió a patear este recorrido y de aquello ha pasado tiempo pero pervive la realidad fraternal.
También allí la memoria sirvió para relatar por qué alguien se refirió a su falange (con minúscula, la otra algunos quieren revitalizarla). Un naranjo produjo efectos secundarios en su dedo meñique. O quien se refería a las señales de la abertura en canal (en centro médico homologado, claro). Decía que este verano, en la playa, pregonaría y presumiría en voz alta a los cuatro vientos marinos, y con mucho orgullo, que fueron las secuelas del ataque feroz de un cocodrilo en una isla paradisíaca. También se refirió a uno de los consejos básicos de supervivencia a esta edad, predicado por la medicina que piensa en alargar al máximo la vida senior: hay pasar algo de hambre. ¡Con la cantidad de condumio que hay en estos lares!

2006
La memoria de Google es tan potente que sorprendió a este escriba en su proceso de búsqueda de la caminata Matagalls-Montserrat. Google es la memoria universal y nuestro amo más peligroso. Ni se acordaba que el 23 de septiembre de 2006 forzó su ignorancia a relatar su experiencia caminante de la edición de aquel año en un artículo titulado “Matagalls-Montserrat: tú y tus circunstancias”, con el posterior regalo de un comentario de alguien que se atrevió a dar su opinión abajo. Se agradece. Hasta fue referenciado en otras webs excursionistas, quizá sin darse cuenta el lector andarín que cada caminante puede saber más que quien se atreve a pergeñar letras digitales y publicarlas. ¡Qué recuerdos de 2006! Hace ya 13 años. Y de nuevo aquí.

Desdoblamientos
El polvo, las piedras y las referencias visuales producían un desdoblamiento de personalidad. Comparar las ilusiones, inquietudes, inseguridades, nervios y desconfianzas por estos tramos con el solaz paseo actual creaba visualizaciones temporales: cómo anduviste por aquí con el gran reto de Montserrat en menos de 24 horas y cómo vas ahora, con más años, menos fuerzas  y otros objetivos más acordes con el estado corporal y con esa serenidad que proclaman los sabios y que quizá aún no tengas ni sepas para qué en un mundo líquido. En todo caso, uno añora aquella vitalidad, atrevimiento y cierta inconsciencia, arropada por el empuje de una masa ilusionada que veía el final cuando acababa de iniciar la ruta. Se oían  planes para la próxima marcha cuando desde la llanura se oteaba la montaña sagrada del fin, sin valorar que el viaje sería largo e Ítaca quedaba muy lejos. Y la gran pregunta que se repetía en muchos interiores: “¿Qué hago yo aquí?”.

Desbandada
El paso por tierras aradas, los restos de la mítica edificación llamada El Cafè, el paso de vehículos, bicicletas y caminantes diversos confluyó en el tradicional receso para el desayuno. Después, las máquinas con rutas grabadas mostraron los datos introducidos , las mentes desconectaron y los traks se cruzaron, con lo que, una vez más, la memoria genética de este grupo demostró una pureza inalterable: el ADN del derecho a perderse sigue muy grabado. La aproximación a Aiguafreda consolidó la tradicional desorientación, con quien recordaba haber pasado por aquella casa, quien confundía el Taga con el Tagamanent, quien quería bordear el Tagamanent y seguir el GR, quienes propusieron volver atrás y deshacer la bajada con la consiguiente subida. El caos más desorganizado. 
Hubo escisiones, rebeliones, que cada uno haga lo que quiera, unos se negaron a subir más en el retroceso para seguir un GPS que marcaba por la pista que suplantó hace años al camino tradicional (hoy el trazado sale de El Brull). Los primeros pasaron a  los últimos, otros seguían siendo primeros pero por el GR, hubo quienes desertaron de la gran subida posterior a Aiguafreda, en fin, las imágenes de los enormes desmontes de la montaña para extraer piedra anunciaron que la localidad estaba próxima. 

A la carta
Recuperadas las señales tradicionales de la caminata, con el recordado puente, el callejeo por Aiguafreda, aproximación a la gran subida, el sudor del esfuerzo, la añoranza del final y el paladeo de la imaginada cerveza condujeron a pocos a la carretera del final marcado en el Coll de Can Taló, la C1413b, cercana a la iglesia de Sant Martí, en la zona de Sant Martí de Centelles, con la casa de colonias Can Miqueló,de Eix Estels. Muchos coches aparcados en las inmediaciones, con comidas a punto en un entorno marcado por el valle del Congost al fondo y señales hacia els Cingles del Bertí.
 Como siempre, el grupo a la carta. Cada uno elige por dónde va,  cómo acaba, cuándo para, pero lo bueno es que  la primera  mayoría buscó abrevadero para todo el grupo en el bar  La Terrassade esta población. Gran acogida, trasiego de enormes jarras, la celebración del cumpleaños del primer GRmano con 70 años muy bien llevados y de quien ya se aleja de los 60, también con gallardía y buen porte.
Es la vida pero hay muchas otras en esta. De cómo llevarla que opine quien quiera. Y sobre consejos, mejor cuando te los pidan. No obstante, hay quienes atendemos a personas visualmente muy gratificantes, como al genial fotógrafo profesional de viajes y de paisajes Miguel Morenatti (vale mucho la pena seguirlo en redes y ver su web)  que hace poco escribió algo que quizá va en contra de esa serenidad y ese confort que muchos buscan siempre y sobre todo en la franja senior:
“La vida empieza donde termina tu zona de confort”

Evaristo
Terrassa, 18/3/2019