domingo, 14 de mayo de 2017

GR 172, etapa 9 de GRMANIA entre Montserrat y Piera

A menos distancia, más de todo


Menos por más y más por menos. He ahí el resumen de un día que pasará a la historia de GRMANIA por la supuesta conjunción de satélites y aparatos, lleno de posibilidades para quienes no vinieron y de vivencias para quienes participamos en un recorrido lleno de esas pequeñas aventuras aptas para quienes ya no podemos aspirar a grandes gestas. La Fira Modernista, los compromisos sociales y personales diversos y vaya usted a saber por qué otros motivos, el caso es que éramos menos pero abiertos a más experiencias. Quienes no vinieron se las perdieron.  Algunas dadas por el calendario católico, como la festividad de la Virgen de Fátima, y otras fruto de ataques cibernéticos de alcance mundial que, quizá, también nubló la maquinaria GRmana: instrumental y  mental. Veamos.

Inicios

De entrada en los calendarios y previsiones grmanas se aseguró que se recorrerían 15,7 km. En total. ¿Quién se lo creyó? Más, más. 20 km. marcaron algunos aparatos al final. Sin contar algunos “regalos” ante dudas momentáneas.
El espíritu se vio motivado por esas sorpresas iniciales cuando te fijas y observas la personalidad del sujeto que ocupa el asiento del conductor. La especie humana es muy diversa. Una vez más quedó en evidencia. Un “estilo” de maniobrar la máquina muy particular. Una forma de orientarse más peculiar aún, sin aparatos electrónicos a la vista por una zona de Cataluña desconocida para el personaje en cuestión. ¡Qué olfato mental  para captar los satélites deben tener algunos! Es un sexto sentido que pronto lo nota el pasaje y que en este caso debió brillar por su ausencia. Y por no hablar de un curioso detalle del interior del vehículo. Una de las estrechas  ventanillas de aire del techo  tenía un rótulo con el indicativo de “ventana de socorro”. No creo que saliéramos nadie por allí, en caso de necesidad. Socorro por no caber. Pero la guinda se observaba en los asientos posteriores. Había restos de festorros diversos: unas plumas de colores, tiras decorativas, desgarros en los asientos y no se sabe si restos de fluidos diversos o protecciones varias.
Hubo oportunidad de conocer y hablar sobre un detalle a tener en cuenta: alguien lleva tiempo preocupado por descubrir la razón por la cual el autocar sigue en marcha cuando bajamos de él. Por qué no se para el motor. La significativa apreciación tecnológica  dio pie a hipótesis diversas, respuestas posibles para colmar el interés mecánico, pero nadie se atrevió después a trasladarle la pregunta al “experto” conductor de hoy.  A saber cuál sería su respuesta.


Balcones

El hábil conductor se enfrentó con el gran reto de conquistar por primera vez la montaña sagrada. Ya dentro del aparcamiento (mina pecunaria), el personal comenzó a ver más excursionistas que en todo el curso grmano, desde septiembre pasado. Con camisas de colores, haciendo estiramientos, embelesados con las agujas y perfiles montserratinos, la mañana se presumía sudorosa. Aún no había llegado la turística venta de miel, mató y sucedáneos donde ni hay vacas ni se oye el zumbido de abejas.
Ya arriba llegó el primer dilema: o bajar por donde un ilustre GRmano cayó en tiempos y seguir el trak instalado en tanto Garmin, o aventurarse por un camino alternativo. Dudas resueltas con la huida del camino del quiebro y postración a tierra del poeta. Bajada con la primera aproximación a las perspectivas del gran balcón que es pasear por Montserrat, ver esta montaña in situ, cerca, lejos, con sol, entre niebla, desde arriba, desde en medio,  desde abajo, de día o de noche. Todo un entorno mágico.

Pruebas

Unos de bajada, otros subiendo y muchos en capilla mentalizándose para la Cursa de l’Alba del día siguiente, domingo 14 de mayo, con inscripciones completas y cerradas. Un recordado reto de tiempo ha, cuando éramos más fuertes, quizá más inconscientes y con la añoranza de la ausencia que también nos acompañó.
Desayunos con vistas a la explanada del Baix Llobregat por donde discurre la A 2, con las urbanizaciones de Collbató, polígonos industriales y esa arteria viaria que pronto pasaremos por debajo. Mientras, conversaciones sobre experiencias en islas caribeñas, oportunidades de compras por esos países fabricantes de nuestras prendas, interrogatorio a quien lleva un parche con un dólar en la zona trasera del pantalón y comparativas entre GPS, con la incorporación de uno nuevo al grupo.
Y, como de textil se trata, hubo quien estrenó una gorra deportiva de amplio espectro y colores refulgentes. “Es una gorra gay”, la bautizó quien se fijó en el detalle del que hasta ahora llevaba la cabeza al descubierto. Aquí acogemos a todas las manifestaciones humanas.
También hubo oportunidades para recordar otros tiempos por esta zona, cuando fue la participación en varias ediciones de los 100 km de la Montserrat-Reus. Largos recorridos, más distancias  en menos tiempos.

Rieras

Collbató con más cintas, almendras ya crecidas, aposentos amplios, jardines bien cuidados y familias que hacen lo propio en el patio de la escuela: pintan ruedas, adecentan espacios, limpian zonas de recreo y se ve la prueba del esfuerzo de la comunidad educativa: invernadero con plantas, alcachofas, lechugas y patatas en el huerto escolar. ¡Qué ejemplo! Han de echar una mano las familias, quizá debido a los recortes y otros desequilibrios presupuestarios fruto de las enseñanzas de “avis Florencis” y tantos sucedáneos y sucesores.
El recorrido está pintado pero no bien situadas las señales. A eso se suman las interpretaciones de las máquinas. No se sabe si el ataque cibernético de  WannaCry (“quiero llorar”) afectó pero a partir de aquí “el encanto” estaba servido. Más máquinas y más interpretaciones con buena voluntad y espíritu de servicio. Nunca perdidos pero a menudo no encontrados. Siempre adelante pero con dudas si el blanco y el rojo no se ve pintado. Alguien dijo que Grmania es como los matrimonios más tradicionales: si se han aguantado sus manías más de veinte años, ¿por qué no seguir? Menos llorar, cualquier cosa.

Las subidas y bajadas a varias rieras se compartió con el sonido y el humo de potentes motos que, como si su poderío fuera una prioridad, o te apartabas o te apartaban. Las piedras disuasorias, colocadas para que no pasaran por algunos tramos, no fue impedimento alguno. Y menos en la  bajada con más pendiente, llamada “La Matahomes”.  Desniveles aptos para clavar bastones, concentrarse en la pisada y  esperar el final.

Señales

Ante una senda con las sorpresas por subir y bajar, esta etapa pasará a la historia por las agrupaciones consensuadas y respetadas. En una de ellas hubo quien tuvo el atrevimiento de decir en público que el día anterior había practicado ejercicios hipopresivos, todos con nombres de diosas griegas. Y al inocente y cándido sujeto se le ocurrió reivindicar también nombres de dioses griegos ante público femenino. Conclusión: mejor debía haber estado callado. Punto final.
Más adelante, ya cerca del tramo que faltaba, el paso por Hostalets de Pierola sorprendió con una fuente en un espacio vigilado con cámaras, otra zona urbana para que los pilotos de helicópteros ajustaran al máximo el aterrizaje de sus aparatos, por el limitado espacio, y un muy interpretable cartel en un equipamiento municipal: “Dolor de pit? Truca al 112” Menos mal que aquí  vivimos con el gran ángel de la guarda que nos lo soluciona todo: no es Google, es el 112.


Independientes

Entre viñas con nuevos brotes y un verdor recién estrenado,  se recordó a quien, no hace mucho, llegó a una reflexión para los anales: “El problema de GRMANIA es que cada miembro goza de demasiada autonomía”. Pues no se sabe qué pasará cuando evolucionen a la independencia individual.  Como para que nos estudien a fondo los políticos y tertulianos actuales. A lo mejor encontraban muchas estrategias para arseglar el actual guirigay.

Memorable

Y casi llegamos a ejercer esa independencia ante otra de las imágenes para la historia: varios grupos que cada uno de ellos va a diferente velocidad y han de pasar una carretera. Dispersión, consulta a los Garmin y más dudas aún. ¿Al final?:  alguien se queda entretenido con unas amapolas y pasa la vía por en medio del asfalto. Otros optan por un camino que acabará en una pared infranqueable, por la presencia de la vía del tren. Los demás, o por la opción hacia abajo o hacia arriba pero para atrás, una vez pasada la carretera por debajo de un puente. Con mucho respeto por la piel y por las normas de circulación. Al final, cuando ya se decide cuál será la dirección correcta, aparece un abuelo que, ni corto ni perezoso, cruza tan tranquilo la carretera, sin miedo a nada y jugándose la vida que le queda. Mientras, unos de piel morena trabajan las viñas y casi todos nos dirigimos a la entrada del pueblo. Pero no todo acaba aquí.
Un grupo adopta otra decisión y se dejan llevar. El resto intenta buscar el autocar. Se abre el punto de localización en la cosa digital y aquello se pone interesante: Google Maps no sabe que cada uno lo interpretamos a nuestra manera. Dispersión total hasta que se consensúa una dirección. Paso de la vía por debajo, plaza dura donde una joven hace sus pinitos con el skate y al final se llega al autocar.
¿A menos distancia, llegar más pronto? No, no y no. Empezó a circular la propuesta de que las etapas han de ser de más de 25 km. Es la mejor opción para no malgastar el tiempo cuando una supuesta etapa corta se acaba, porque en realidad no termina. El tiempo que se podía ganar se consume con conjuras de satélites, pérdidas, asomos de independencias y orientaciones a conductores poco versátiles. Al final, lo mejor es la búsqueda de un bar como el de hoy.

Ejemplos

Las personas del bar “ANDALU” (tal cual, sin acento) de Piera hoy nos dieron un buen ejemplo con algunas pautas para cambiar este país. Les dices que en dos minutos estarás con un gran grupo y el espíritu de servicio es ejemplar. Mesas y sillas preparadas y a la sombra. Sonrisa de oreja a oreja. Amabilidad a flor de piel. Rapidez a la hora de servir y, detalle, de recoger. Pendientes de sus clientes. Regalo de tapas con la bebida. Precio mas bajo que en otros lugares. Organización. Y más sonrisa. Y más amabilidad. De estas personas de China se ha de aprender mucho. Su trabajo sí que es emprendeduría e innovación ante tantos bares donde parece que ellos negocian pero tú sobras.
Y allí una ilustre leonesa repartió chorizo artesano con sabor a humo  y pimentón de La Vera, procedente de cerdos de los de verdad, criados con lo de siempre que ahora se llamarían ecológicos.
Y otra ilustre grmana nos agasajó con un pastel, bombones y limoncello de cosecha propia para celebrar su santo. Allí mismo, en su honor,  se recuperaron algunos recuerdos de la canción del día: el 13 de mayo la virgen María, dirigidos por el maestro de la música de celebraciones navideñas.
Ante  tantas vivencias, la vuelta implicó la búsqueda de un conductor que estaba en el bar y una vuelta por las calles de la población, quizá para descubrir otro entorno. Le esperábamos al lado del héroe local, Toni Bou, campeón del mundo de trial 21 veces. Quizá algunos de sus seguidores eran los que nos "presionaban" en el camino con sus potentes máquinas. Mientras, la montaña mágica nos seguía mostrando otra cara. Un buen momento para recordar aquella frase que nos dejó el cineasta Ingman Bergmann:
“Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”


 Día de la etapa: sábado 13 de mayo de 2017
Evaristo González Prieto






viernes, 28 de abril de 2017

MENORCAS desde el Camí de Cavalls: textos y fotografías

Un grupo de personas de Barcelona recorrió una parte importante del Camí de Cavalls en abril de 2017 durante los cinco días programados (del 8 al 12). El camino sirvió para descubrir las otras Menorcas que se pueden ver y sentir caminando.
El principal resultado fue el interior: vivencias, experiencias, emociones y sentimientos que evoca un paisaje que atrae desde el primer momento.
Otros resultados del camino fueron algunos textos y muchas muchas fotografías  que queremos compartir con otras personas.  Os animamos a visitar Menorca y a vivirla.

A continuación, textos y fotografías de    #Menorca

TEXTOS

Un texto para cada una de las cinco etapas (enlace en el título):

Día 1: desde S'Albufera des Grau a Addaia:  Espacios protegidos de todo menos del ¡oh! ¡oh! 

Día 2: desde Arenal de Ses Castells a Cala Pregonda: Regeneración de los sentidos 

Día 3: desde Cala Pilar a Ciutadella: Paraísos cercanos con soles y sombras

Día 4: desde el mirador de Punta de Sa Guarda a Cala Sant Tomàs: Entre irregularidades diversas y contrastes varios

Día 5 y último: de Cala Sant Tomàs a Cala En Porter: Mantenimiento integral con censuras y libertades

FOTOGRAFÍAS:

Autor: Antonio Gil: Menorca. Camí de Cavalls.

Autora: Cesca Rodríguez-Arias: MINORICA- abril '17

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Evaristo González Prieto

lunes, 24 de abril de 2017

MENORCAS desde el Camí de Cavalls: día 5 y último


MENORCAS desde el Camí de Cavalls
Desde la Cala Sant Tomàs a la Cala En Porter. 12 de abril de 2017


Día 5 y último: Mantenimiento integral con censuras y libertades


Último día de nuestro recorrido para descubrir otras MENORCAS desde el Camí de Cavalls. Aún queda parte de este atractivo y subyugante Camí pero el tiempo coarta las ganas de completarlo. Es un buen motivo para volver.
Atrae encontrarse con personas que te sorprendan a primera hora del día con pensamientos extrapolables a ti mismo. Ponernos en marcha por la mañana ya es una operación interna y externa que activa muchas piezas. Las que pretendemos mantener en forma  mientras la edad avanza. Alguien, antes de desayunar, reflexionó sobre el tema: “Cada día intento controlar mi estado de decrepitud”.

Magias

Menorca es mágica. Los cuatro días de estancia así lo han demostrado. Igual que ocurrió en viajes anteriores a esta isla. Traspasar esa magia de fuera adentro es la operación que llevamos practicando, con resultados óptimos.
Menorca puede curar. Y ayudar en momentos difíciles. Hubo quien el 3 de mayo de 2015 publicó en Internet un testimonio muy personal sobre el efecto de Menorca en su vida:
“Yo fui a Menorca en un momento muy duro, había fallecido mi hija mayor... Mi marido decidió ir allí para que me relajara y desconectar un poco, y lo consiguió, la isla me encantó y me hubiese quedado a vivir... Tanto me relajé, que decidimos tener a nuestra princesa Daniella... Espero volver pronto con mi marido y mi niña”.

Urbanizaciones

Desde Cala Sant Tomàs a Cala En Porter el recorrido es corto,  de urbanización  en urbanización pasando por otra urbanización: Sant Tomàs-Son Bou-Cala En Porter. ¿Qué hay en medio? Camino agradable, contrastes, arreglos, mantenimientos varios. Seguimos por el perfil de Menorca con nuestro fin de recorrido muy al fondo.
La dirección tomada nos lleva al humedal de Son Bou. Campos cultivados, recorrido que sigue la costa pero que se adentra para volver más tarde al litoral. El camino es agradable y te lo pone fácil cuando el agua podría dificultar el paso. Unas piedras en forma de puente o el terreno ahora seco de al lado son opciones. A un extremo y a otro, personal de mantenimiento liberan los lados de hierbas. Así se salva el torrente de Sa Vall o Son Boter.  El olor a plantas recién cortadas por operarios de una empresa, con la inscripción en el vehículo “Manteniment Integral d’Espais”, retrotrae a la infancia rural y al paseo por esos parques urbanos con esta señal olorosa. Estamos en zonas húmedas y resplandecientes en estos días de primavera, sin lluvia ni viento y con mucho sol.  
Entramos en el barranco. Suave subida. El personal, distendido,  ya cerrando el viaje, enfrascado en conversaciones amenas y relajación ante un recorrido que para nosotros se acaba aunque el camino oficial siga.
Tramo muy urbanizado, más humedales con tiernas y pastoriles  escenas de crías de burro amantadas por sus madres, caballos preparados para el turista, carteles con el anuncio de una web: “Subasta de inmueble” (¿a qué se deberá?). Próxima llegada a la zona húmeda de Son Bou, bautizada como albufera de Ses Canessies según las guías.
Aquí las puertas son metálicas,  con alarmas conectadas a centrales de control en un ambiente lleno de espacios recién blanqueados. Las otras, las de cada día, no entonarían con el entorno. ¿Cuántas puertas o barreras de acebuche hemos abierto y cerrado a lo largo de estos días? Dicen que son para controlar el ganado. Se supone que de cuatro patas.

Censuras

Son Bou es una megaurbanización para lo que hay en Menorca, con villas en proceso de adecentamiento y muchos vehículos dedicados a instalaciones diversas. Registros exteriores de casas abiertos o desvencijados, cañas secas que el turista pronto no verá.  En una pared dos operarios del ayuntamiento de Alaior borran una pintada: “Menorca Lliure”, con el dibujo de una estelada y un símbolo feminista. Un trabajador se dirige a quien escribe y le pide que no haga fotos y borre las que ha hecho. Evidentemente que hubo fotos y no se borraron. Su tono no era el adecuado como para entrar en debates sobre la libertad de expresión, cuando alguien les ha dado la orden y la discusión no iba a llevar a ningún sitio. Un poco más allá, una mansión acoge a un Club que anuncia estar abierto cada día. Este establecimiento debe ser más legal que la pintada borrada. Cerca, dos policías municipales hablaban, con otra pintada aún no borrada detrás: “Feminisme o barbarie” decía el texto. Se supone que no la estarían custodiando ni protegiendo. Pura casualidad su estacionamiento allí. Uno se imagina  que el mensaje también molestará a los próximos inquilinos, no así el ostentoso club de alterne. Más reclamos publicitarios: “Tus vacaciones perfectas, nuestra prioridad”.
En un momento del camino, hubo un debate en torno a la publicación de fotos con personas y los derechos de imagen. Quienes defendían no publicarla y quien creía que era un trabajo público, con un mensaje que habría que examinar y dar a conocer qué hay detrás de todo. Los pequeños grupos también han de tener libertad de expresión, aunque su mensaje sea efímero y más  si los borran los ayuntamientos para no perturbar las vacacionales mentes de los visitantes ocasionales. Menos mal que las fotos permanecen. Al final, alguien dijo que a esta edad tenía la premisa de evitar todo tipo de discusiones, en beneficio de su salud. En fin.


Diversidad

Pronto, un desnivel que sorprende ante la planicie de Son Bou. Tampoco nada extraño si se trata de barrancos. Llegar a Cala Llucalarri, con contornos de peñascos y espacio de rocas, dibujaba un entorno salvaje. Más escaleras y camino original alternativo. Ciclistas expectantes. En días anteriores también surgió el mismo tema: por qué no instalan timbres u otras señales acústicas para avisar de su aproximación por detrás. Queremos a los ciclistas, con un grupo que pedalea casi sin descanso en GRMANIA. Se te echan encima y nadie lleva señales sonoras para avisar. Aquello de los antiguos timbres ya es de otras épocas. Hoy no se lleva. O te apartas o te apartan. Convivencia, por favor.
Un GRmano tocado en las flexibilidad de las ancas demostraba las cualidades de la bicicleta, los kilómetros que se hacían y el poco cansancio de sus pies.  Por todas partes hay jubilados deportistas más activos que cuando estaban en activo. Se observa un nueva etapa vital: el rejuvenecido jubilado que no para y bloquea todos los espacios naturales y artificiales con tanta presencia ubicua, sobre todo  en días laborables.
Abandonamos la cala, subida y cambio de vegetación. Entorno más seco.
Antes de llegar al Barranco de cala En Porter hay unos árboles catalogados como singulares por el Govern de Ses Illes, los pacanos de S’Hort Squella, uno de ellos de 18 metros de altitud y 25 de diámetro de copa, originarios del sur y sureste de EEUU y norte de México. Su fruto son unas nueces aptas para la alimentación.. 
Fuerte y última subida de nuestro recorrido. Cuevas símbolo de la actividad humana, cañizo en el humedal y espacios para árboles frutales (sobre todo perales y nísperos), humedal que acoge a fauna diversa. Más árboles monumentales en esta zona del fondo del barranco En Porter: la mata de Torralbenc Nou, un árbol al pie del camino con una placa metálica identificativa. Al parecer este tipo de árboles es muy apreciado en la isla. La  madera era muy buena en ebanistería, de sus frutos se obtenía aceite para iluminar y  su resina servía para hacer gomas y masillas.
El final del recorrido se aproxima: Cala En Porter. Baño de dos personas mientras el resto de moja por dentro en un bar próximo. No es uno de los más renombrados de aquí: la Cova den Xoroi, bar en una cueva de esta cala con amplias referencias. Dicen que se contempla uno de los mejores atardeceres de la isla, con  atrevidas terrazas en la roca. Pagando, claro.

Otras

En nuestro camino contamos lo que vimos y lo que pensamos. Nuestro código ético responde a nuestras impresiones. Sabemos que hay otras Menorcas: la de las abarcas, ensaimadas, sobrasadas y otras comidas;  la de la  pomada menorquina, tan apta también para amenizar las fotografías de la puesta de sol desde el faro Punta Nati; más playas transparentes; el buen vino que los ingleses potenciaron para sus tropas en el siglo XVIII; las fiestas de Sant Joan en Ciutadella o la cantera de Lhítica; la subida al punto más alto de la isla de 358 metros el Monte Toro; la visita a las bodegas y a pueblos; la Menorca megalítica y las rutas talayóticas; el camí d’en Kane; Maó y su gran puerto natural. Todo esto y más forma parte de la extensa lista que siempre se hace después de acabar un viaje. Se convierte en nuevos motivos para volver a Menorca.


Utopía y camino

Antes de acabar, el recuerdo a Eduardo Galeano:
Dos días después de volver de Menorca, el 14 de abril, se cumplieron dos años de la muerte del escritor uruguayo, quien nos dejó testimonios como este:
“ La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve  la utopía? Para eso, sirve para caminar”.


Agradecimientos

A todas las personas, paisajes, flora y fauna que se cruzaron en nuestro camino y nos reconfortaron con su belleza y  servicios. A quienes se preocupan por mantener el Camí de Cavalls. A quienes nos han guiado con sus fotos, traks y escritos. A la meteorología tan favorable. Al ambiente de GRMANIA.

Y enormes gracias a ti, lectora o lector, que has llegado hasta aquí. Y ahí, El Camí de Cavalls.




viernes, 21 de abril de 2017

MENORCAS desde el Camí de Cavalls: día 4

MENORCAS desde el Camí de Cavalls
Desde el mirador de Punta de Sa Guarda a cala Sant Tomàs. 11 de abril de 2017


Día 4: Entre irregularidades diversas y contrastes varios

La continuidad del Camí de Cavalls desde Ciutadella brilló por la ausencia inicial de algunos recorridos. Salto en el espacio para empezar el cuarto día en la zona del Mirador de Punta de Sa Guarda. La Cala Blanca y diversos caminos llanos, unos asfaltados y otros poco accidentados, quedaron en el olvido en una etapa  larga para quienes llegaron al final en la cala Sant Tomàs. Matorrales,  abundancia de socarrells, una planta calificada por los carteles como endémica, que florece en primavera. Restos pretalayóticos, urbanizaciones del cabo de Artrux, puertos artificiales muy fotografiados y caminos sin dificultad con el perfil de la isla de Mallorca siempre en el horizonte.
Más miradas: la cala en Bosch, cova dels Pardals y este entorno recortado de la zona sur de la isla, con aguas cristalinas, imágenes para el disco duro externo e interno y el placer de ver más que ser visto.

Inteligencias

Un diario local recogía verdades tecnológicas que todos ratificamos cada día. La información global trataba sobre el turismo e Internet.  Primer titular: “Las redes sociales son la mayor fuente de inteligencia turística”. ¿A dónde irán a parar los millones de fotos que se habrán hecho de esta isla, incluyendo las nuestras? Segundo titular dicho por un experto: “Asusta lo predecibles que podemos llegar a ser las personas” si se sigue nuestro rastro digital. El día anterior el grupo A+ ya aventuraba esta predicción cuando hablaba del chip y del poder de los datos. ¡Cuánta inteligencia hay en GRMANIA! ¿Aún no has compartido tus fotos o tus textos en la red? Si no lo haces te quedas fuera del postureo actual. Aquí, un ejemplo.
Si vas a Menorca, aunque no seas un influencer, déjate llevar y comparte tus producciones e impresiones. Con alguien más que contigo mismo. Y luego verás cómo los demás deducirán dónde has estado, cuándo, con quién, qué has visto y cuál ha sido tu enfoque personal.

Irregularidades

Es normal que aquí la costa dibuje espacios irregulares y rocas esculpidas por el desgaste marino con formas diversas. Que este Camí, dentro de los “Caminos Naturales” que publicitan los postes del GR223, te acerque y te aleje del agua; puedas ver a corta, media y larga distancia según la zona; hayas de vigilar dónde pisas, o tengas que otear el horizonte para descubrir si hay alguien más, si vamos juntos o separados, si aquella figura humana está desnuda o vestida. O desde dónde han accedido las personas que se te cruzan, algunas bien planchadas, otras con las uñas de los pies con pintura roja aún reluciente y chancletas no demasiado ergonómicas para el lugar. La playa des Banyul, en el entorno de Son Saura, abre el paso a una zona con más vegetación pero pronto volvemos a la belleza del mar, el cielo y a las calas que no por repetirse pierden el encanto. Al contrario. Especies humanas, arbóreas y paisajísticas que verifican el acierto de venir a  vivir Menorca desde el Camí de Cavalls.

La operación de adecentar la imagen sigue. Puestos de observación y vigilancia de bañistas están en proceso de mantenimiento con brochas en continuo movimiento. Operarios que pintan, limpian y dan esplendor, cerca de la Cala Es Talaier. Todo en marcha para la operación vacaciones.

Sorpresas

De lejos, imagen idílica. De cerca, sorpresa animal en el agua. Hablar de Cala Turqueta es imaginársela como es: una de las playas vírgenes con agua transparente de las más famosas del sur de Menorca, pinos, sombra y un nombre evocador procedente de la palabra “turquesa”. Y con barco bien situado para completar la foto. Sin embargo, la idealización sucumbió a la naturalidad de unos caballos que truncó la ilusión óptica. Dos equinos estaban en el agua, cerca de bañistas que los contemplaban y no parecían alterarse porque hicieran sus necesidades en el agua, con lo que su transparencia quedó muy enturbiada. Personas senderistas pusieron el grito en el cielo ante tamaño atentado de quienes montaban los caballos por su atrevimiento. Como si no tuvieran derecho a refrescarse y demás. ¿No estábamos en su camino? Cami de Cavalls. En el momento de buscar de nuevo el Camí,  nadie se quejó de que abundaban papeles que en su día fueron blancos y bastantes lugares con excrementos humanos. Curiosidades y comparaciones de entornos idílicos mientras costó trabajo volver a la marca.
Esta cala, como muchas otras, están tan masificadas en verano que señalizan con antelación cuándo están llenas las zonas de aparcamiento. La opción es seguir hasta otro lugar.
No busques chiringuitos en muchas calas de Menorca. Tampoco papeleras,  zonas de picnic o lavabos públicos. Su protección es cosa tuya.

Naturalezas

Estas zonas fueron testigo de un curioso suceso libertino protagonizado por quienes gustaron de las aguas al natural. Cuerpos libres que retozaban sin ataduras ni impedimentos en ninguna parte. Personas del mismo sexo ajenas a la aproximación de alguien del sexo contrario que se detuvo y no parecía darse cuenta del estado de las compañías: mojadas, libres y tal cual. Hubo cierta tensión del grupo bañista al ver que quien observaba no se iba. En ambos sectores debieron quedar muchas incógnitas en el aire. O en el agua. La congruencia sería salir pero la atmósfera visual imponía condicionantes no demasiado liberales. Se resolvieron cuando quien estaba fuera se percató de la situación y se fue. O se marchó con ignorancias varias porque había que irse.
La cala Macarelleta fue un buen entorno para reponer fuerzas pero sin pasarse. Otro entorno fuera del camino que bien merece unos cuantos minutos. Igual que cala Macarella. Playas a las que venían bastantes personas caminando por zonas boscosas con una sombra que se agradecía a esas horas del mediodía. Cuatro miradores aportan más visiones idílicas del horizonte cercano antes de llegar a Cala Galdana. Zona de barrancos con contrastes vegetales, ambientes húmedos y sombríos.
Pronto se pudo contemplar el efecto del pequeño tifón que tiró un área de pinos cerca de Cala Galdana. Las motosierras ya habían despejado el camino. Aún se olía la resina de la madera y se apreciaba la fuerza de la naturaleza.
Si vas a Menorca, mira y observa pero no te metas con la libertad de los demás. También es la tuya.

Contrastes

Paisajes entre la ausencia de urbanizaciones y Cala Galdana, un entorno que parece mirarse a algunas zonas de su hermana de enfrente, Mallorca. Entre zonas secas y húmedas. Entre algunos grandes hoteles en medio de construcciones no tan impactantes pero todas con ansias económicas para civilizar esa zona tan turística de la cala.
Hasta llegar al final en la cala Sant Tomàs, se pasa por la “Ruta de los barrancos”. Flora con muchos endemismos, humedales, vegetación acuática  e importantes  cuevas cársticas en el Barranco de Binigaus, como la Cova des Coloms, conocida como “La Catedral”. El grupo tuvo trabajo para encontrar la dirección correcta después de la subida a la última zona urbanizada. Atrás quedaron espacios públicos ya abiertos y la incipiente vida vacacional. Con la justa comida en el cuerpo, con horas de sol acumuladas en el cogote, cansancio por las tres largas jornadas anteriores y mochilas con botellas de agua, se afrontaron esos espacios en los que había que vadear los humedales cercanos a los barrancos.  Unos kilómetros con cierta exigencia y con agradables árboles que protegían zonas del camino del fuerte sol primaveral. El manto vegetal fue un regalo a la hora de caminar. El largo recorrido entre la pared seca y las especies arbóreas fue un auténtico placer. Inolvidable. Como para hacer más ameno el último tramo, ver el final en lontananza y  soñar con la deseada jarra de cerveza fría. Pronto sería una realidad.

Jarra

Hubo momentos para que alguien se “autoinsubordinara” de sí mismo (¡una hazaña memorable!), quien recordara a quien dijo que se refugiaba en este grupo huyendo de la ortodoxia y quienes se declaraban agnósticos, dogmáticos, escépticos, éticos y hasta frenéticos con tanto pensamiento. Sería para tener la mente ocupada mientras se  imaginaba la prometida cerveza.
Aún la vista se recrearía con más playas, recónditas calas ocupadas por jóvenes y por solitarias personas con atuendos o sin nada. Al otro lado, una extensión de manto verde lleno de flores amarillas. Soles vegetales que deslumbraban la retina y completaban la visión marina. A un lado y otro de la pared de piedra seca que franquea el camino: dos paisajes a los que recurrir en tu imaginación cuando los peores momentos necesiten de imágenes luminosas y positivas para levantar el ánimo o desconectar del  momento presente. Huye a Menorca. Pura terapia natural.
La llegada al final, a Sant Tomàs, se convirtió en un camino de ida y vuelta para retroceder a la zona de recogida, en el entorno de la rotonda de El Niu. Además, allí estaba el único bar abierto. Mientras, los ánimos y el gaznate se reconfortaron con el líquido dorado y espumoso. El fin bien justifica El Camí.
Lástima: sólo hubo tiempo para beber una jarra de cerveza.