sábado, 21 de enero de 2017

GR4 etapa 5: entre Sagàs y Sant Pau de Pinós

Espejismos invernales con interpretaciones diversas


Prolegómenos

Baile de cifras de asistencia para empezar el año. Hasta límites desconocidos y con incógnitas que se despejaron pasada media etapa. Y mira que se sumó, se restó y se repasaron ausencias y presencias. Tremendo el big data grmano. Hasta límites insospechados.
Güasap enfebrecido, y no por gripe. Cuando la temperatura está en mínimos, la luz en máximos y las fiebres tocan techo, los bolsillos se vacían. Quizá no es tanta casualidad que, en esta coyuntura, las autoridades y “la prensa canallesca” conviertan el habitual frío invernal de enero en ola polar, ola siberiana y casi que “le hacen la ola”. Todos en casa, no colapsen urgencias, no queden atrapados en la nieve y, por favor, consuman electricidad para calentar algunas cuentas de resultados. ¿Pobreza energética?
De punta a punta, zancadas de grmanos en parada 1 buscando el último de la lista que no llegaba. Se había comunicado su ausencia al güasap de  los vips y no a quien llevaba la lista. De paso, animemos a las personalidades grmanas sujetas a postraciones diversas y vaya usted a saber qué más. Los echamos en falta.
Ya hace días que acabó el rally París-Dakar (que, por cierto, ni sale de París ni acaba en Dakar) pero en esta ocasión el nuevo y joven conductor parecía emularlo. Demostró que sabe apurar las curvas y pisar el pedal del freno hasta el fondo. En la parte de atrás se dio la orden sotto voce de abrocharse los cinturones, por si acaso.
De noche la del alba sería, y aún oscurecido el firmamento, se llegó al inicio de la etapa, Sagàs. Menos mal que el hábil conductor se confundió y tuvo que retroceder, puede que para dar más tiempo al momento de clarear.

Espejismos

Una parte importante de la etapa bien podría haber estado presidida por ese inolvidable inicio del libro regalado en GRmania, “Cien años de soledad”, del añorado Gabriel García Márquez: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre se lo llevó a conocer el hielo”
Esta vez ha sido hoy,  aquí y por la mañana. Desde el autocar, aún de noche, un reputado GRmano, emulando al coronel,  informó de que en el suelo había nieve. Raudo y veloz, un destacamento husmeó el terreno, pasando el dedo, pisando fuerte, restregando, para cerciorarse de la supuesta nevada. Luego se dijo que no, que  era hielo. Vuelta a patear el terreno para ver si se deslizaban los pies. Nada. El hielo quedaba para más tarde. La siguiente interpretación fue que era tierra endurecida de color claro. En esto que empezó a amanecer y todo quedó en una nueva forma de descubrir el entorno a partir de la técnica pedagógica consistente en crear interés con falsos supuestos para que los pupilos lleguen a la verdad. Sócrates ya fue un maestro. Aquí hay notables discípulos. La materia gris de GRMANIA empezó a trabajar a aquellas horas en medio de un paisaje también gris que nunca nos enseñó el sol. El cómico incidente fue un espejismo, quizá provocado por el repetido anuncio de próximas nevadas. Aquella masía de Sagàs aún no conocía la nieve de 2017.

Cifras

Una vez superada la primera prueba, cundió la búsqueda de la respuesta correcta de otras. ¿Cuántas personas asistíamos a la etapa? No, no era fácil, no  por el hecho de ser pocos sino por el ya citado baile de cifras. Dos mentes se supone que lúcidas entregaron su neurona a descubrir el número final. Y una era el recaudador, por más que evidente interés pecuniario. Se sacaron varias listas, se cotejaron, se memorizó el público asistente y el resultado siempre era diferente. Tampoco se podían contar cabezas por las habituales separaciones. No se sabe por qué pero la primera parada para reagrupar coincidió con un redil metálico con una única salida para contar ganado. Pero no hizo falta usarla para menesteres más humanos. Hacia la mitad de la etapa se descubrió que éramos 25. Sí, 25. Pero trabajo costó y un gran desgaste mental.

Fortificaciones

El camino invernal, con el encanto de la desnudez de los árboles, el incipiente despunte de las nuevas mieses y el barbecho de muchas tierras aradas, descubrió varias masías fortificadas de otras épocas. Horizontes nevados y puntos lejanos conocidos: Les Penyes Altes, Rasos de Peguera, la serra del Cadí, la serra de Catllaràs, Montgrony, el Puigmal, el Sobrepuny, la serra d’Ensija.
Espectaculares viviendas medievales con sus cuadras, cobertizos para aperos,  maquinaria y granjas.  Las ruinas del mas Pallarès, la impresionante masía fortificada de la Cortada (que ya existía en la baja Edad Media, reformada en el siglo XVII, con una torre medieval de planta cuadrada); la masía d’Escrigues, también medieval y reformada; la capilla de Santa Magdalena.

Parada

Antes de enfocar la ruta por la riera de Merlès, se produjo la parada para el tentempié. El lugar escogido, la plaza de Santa Maria de Merlès, con la iglesia barroca, el ayuntamiento, un parque con bancos y otros elementos para un vecindario escaso. La familia agraciada con la panera nos obsequió con chacinas de primera clase mientras se consumían alimentos y bebidas y se hablaba. Dos grupos separados, a ritmos diferentes. El situado al lado de la iglesia, junto a la rectoría, se entregó de lleno a revisar a fondo el estado de la educación, con especial incidencia en temas concretos,  bien regados con la bota de vino y argumentados con pasión: grado de productividad e interés del alumnado, aprendizaje ubicuo y comparativas personales con opiniones variopintas. Y arriba, en la torre, un reloj de sol que los escuchaba y les lanzaba un mensaje escrito debajo con cierta advertencia:
“Jo sense sol i tu sense fe
els dos no valem res”
Más allá, en el otro grupo, se vio a un ilustre GRmano pensativo mirando detenidamente al fondo,  a un cubo verde de basura. Parecía no acertar en la interpretación semiótica y semántica más profunda de la frase y del lugar donde estaba escrita: “Això no és Espanya”. Alguien lo abrió para identificar si lo que había dentro ayudaba a entender el conjunto y su relación con el grafiti. Fue incapaz de sacar conclusiones que se puedan publicar aquí. Prefirió embelesarse con el paisaje. Le producía más calma mental.



Riera

La riera de Merlès nos acompañó durante el recorrido, con chopos a ambos lados y diseminados núcleos con casas de pagès y canes expectantes. Nuestra mirada se dirigió a la riera. Tuvimos la ocasión  de contemplar y de recrearnos con el hielo: la superficie con un buen grosor en aquellas zonas con el agua más estancada, las oquedades y los dibujos esculpidos en la roca debido a la erosión del agua, formas geométricas y abstractas en espacios donde antes había fraguas y molinos. Aún se veían restos de las esclusas y una placa que recuerda que hay una central llamada “Molí del Mas”, con una concesión que caduca en 2073. Seguimos su curso medio, con aguas que nacen en la serra de Catllaràs y desembocan en el río Llobregat.
En un determinado punto el grupo abandonó momentáneamente el camino para contemplar un hermoso pero fatídico y siniestro punto: el lugar en el que se ahogaron una niña y un niño el 28 de mayo de 2001. La foto de grupo alrededor del entorno rocoso contó con alguien  que demostró que palpó el hielo. Sostuvo un gran trozo en sus manos a modo de bastón.

Ermitas

La temida subida final, de 300 metros de desnivel,  abrió el horizonte con unas grandes vistas y con ermitas como la de la Mare de Déu de Ginebret, ya en el término de Santa Maria de Pinós, con una gran masía al lado y sus correspondientes perros. Más allá, el anuncio de la presencia del autocar situó a la ermita de Sant Pau de Pinós allí al lado. Los ánimos ya estaban enfocados a otro punto y la incógnita era dónde se parará a comer.

Comida

En Navàs el bar La Trobada acogió al personal en zona reservada situada en un altillo. Un establecimiento del mismo dueño de La Fusta, aquella  marisquería tan frecuentada por mucho personal hace años, ahora desaparecida.
El dueño se decantó por la cerveza en copas, a precio especial, y se alegró de haberle salvado el día. Dijo que el fútbol televisado es la especialidad de la casa, servido en “platos” con forma de grandes pantallas distribuidas por el bar. La tapa más solicitada, los partidos del Barça. Desde la práctica grmana, los tradicionales bizcochos y resto de manjares. Y, en medio, alguien echó en falta su petaca para líquidos de alta graduación. Luego identificó el autor de tamaña fechoría.
Muy pronto, como casi nunca, el personal llegó a Terrassa y  se trasladó a sus hogares, con la primera salida del año consumada.

Ya que citábamos al coronel, creado por García Márquez, cerremos esta crónica con otra referencia a una intervención de este personaje:
 “Así es – suspiró el coronel_. La vida es la mejor cosa  que se ha inventado”

Evaristo
21/1/2017



lunes, 21 de noviembre de 2016

GR4 etapa 3

Gr 4, etapa 3 entre el santuari de Falgars y Borredà

Todo controlado

Bajo la tenue luz azulada del interior del nuevo autocar,  que ya conocimos en la primera etapa, casi en la intimidad de una penumbra propensa para dormir, uno se plantea qué decir de una etapa en la que de nuevo falta el maestro titular de las crónicas. Y llega a la conclusión de que GRMANIA es como un gran iceberg, donde la capa que es pública y que todos  conocen de cada componente es reducida, después de tantos años de salidas. Quizá esa decisión de privacidad individual es una de las esencias de las existencias. Todo está controlado. ¿Seguro?
Sin walkis durante  el camino, todo es más seguro y está más controlado cuando  acuden a la cita dos guías profesionales que se preocupan por detalles importantes que a veces pasan desapercibidos. Lo controlan en segundo plano. Parece que no están pero son. Como las pronunciadas curvas en herradura subiendo hacia Sant Julià de Cerdanyola, con cazadores cazados cuando se preparaban para iniciar las batidas, pueblos fantasma con casas sin tres de los síntomas de la civilización: antena en el tejado, coche y perro. El dicharachero conductor era atrevido, con experiencia y sin temores a caminos desconocidos. “Mientras los señale el GPS, yo llego” decía. Parecía tener seguro el acceso a tamaño vehículo. Su atrevimiento adornado con la locuacidad argentina también estaba controlado.

Inicios
De entrada, subida en medio de bosques que aún conservaban muestras de los colores del otoño, con suelos alfombrados por hojas caducas. Entre más arriba, mejores vistas de las últimas poblaciones del Berguedà abajo y, arriba, las crestas del Puigmal, Bastiments, collada de Toses y el entorno delimitado por La Molina, Masella y el Prepirineo encima del túnel del Cadí. Los 1.696 metros de la altitud máxima sirvieron para el merecido desayuno von vistas espectaculares. Era el coll de Sant Miquel, con buenas vistas de l’Alt Berguedà. Tres cuartos de hora de permanencia allí los primeros, con clases particulares sobre identificación de montañas, sentados en desnivel mientras botas, dulces y similares llenaban más de lo previsto  los depósitos energéticos no del todo gastados aún.
La sierra del Catllaràs la han embellecido con miradores informativos  hacia el Valle del Llobregat y el de Lillet, cartelería diversa, mucha documentación escrita y visual sobre los espacios y las amplias perspectivas, y bastantes marcas de recorridos diversos. Un ejemplo explicativo de tanto control informativo y necesario: Santuari de Falgars, Font de Falgars. Enlace GR 4-2. Camp de l'ermità. Enllaç PR-C 52. Sant Romà de la Clusa. Enlace GR-241. Les Pilones. Castell de l'Areny La Ribera del Castell. Molí del Forat. Sant Sadurní de Rotgers Pla de Rotgers Cal Metó Vila de Borredá. Enlace GR-241.
El suave camino conduce a la iglesia románica de Sant Romà de la Clusa, un espacio donde te imaginas como quieras, un lugar para la meditación, para dejar pasar el tiempo, para el retozar tranquilo o para  la acción con la no acción (una de las leyes del Tao). La perspectiva es otra y el habitual GPS humano te orienta de todo y más.

Hito
Si bien hoy día el oficio más habitual por estos caminos lo dicta el 4x4 o similares motorizaciones, el boletaire, la moto o la bicicleta de montaña, se vivió un hito histórico y único hasta hoy. Un numeroso grupo de caminantes se cruzaron con nosotros y… además…¡no eran de ningún grupo organizado y vivían en Terrassa! Parecían GRMANIA 2, un espejo propio y andarín: grupo entrado en edad, diverso, muy estirado, alegre y parlanchín. Intercambio de saludos entre quienes se conocían de ambos bandos y adelante. Camino al visionado de otro mirador con vidrios en el suelo que transparentan el vértigo, cartelería explicativa y, para quienes quieran conocer el paisaje de otra manera más lúdica, superficies para jugar con motivos de la zona en forma de juegos de mesa. El que no aprende es porque no quiere.

Oficios
De nuevo, novedades. Restos de oficios antiguos. Superficies que recuerdan las pilonas de un artilugio para salvar un fuerte desnivel y bajar la madera. Es el coll de les Pilones. El descenso de troncos en medio del abismo. Hasta que llegó su final. Abajo, muy al fondo, Castell de l’Areny y el autocar que permanecía a la espera.

Interrogantes
Mientras se salvaba el desnivel en medio de un largo y hermoso camino, este plumilla anotó interrogantes curiosos. ¿Quién del grupo trata de usted siempre a alguien? ¿Quién es quién? Y mira que insiste para ponerse en el mismo plano. Pero no hay manera. Todo controlado. ¿O quién corrigió a quién cuando dijo que todos muy amigos y le respondió que aquí, amistades las justas? ¿O, quién se interesó por el estado de la celebración navideña y alguien le respondió que el grupo VIP de güasap lo tiene todo controlado? ¿Quiénes son y quién pregunta? Mientras, alguien bajando rompe un bastón en dos trozos y cae. ¿Será por uso o por abuso?

Núcleos
Castell de l’Areny ahí enfrente. Imágenes antiguas ahora recuperadas de la famosa casa de colonias. Cuatro casas en torno a la iglesia de Sant Vicenç. Un núcleo con orígenes en Carlomagno. Bellezas solitarias de postal en medio del otoño. Solo falta el olor a humo y a carne a la brasa o similares a la hora de “l’esmorzar de forquilla”. Parte del grupo sigue y se interna por un frondoso bosque amarillento aún. Subida de cuadro impresionista hasta una pista con otra sorpresa única hasta hoy. Suave ascensión al inicio, con un final más fuerte. Y oportunidad para que alguien corrigiera a alguien de que no es lo mismo “marrada” que “atajo”. Siempre aprendiendo. En beta permanente.

Compañía
¿Quién nos iba a decir que esos animales que llegan hasta las lujosas torres urbanas a mendigar basuras, fueran compañeros de viaje? Esos que se refugian en parques naturales donde saben que serán poco molestados, que se atreven a levantar lujosos campos de golf, que asustan en carreteras y motivan a grupos de cazadores para ocupar su tiempo libre, en esta ocasión una cría se convirtió en animal de compañía. El inicial rayón hoy convertido en jabato husmeó los pies del personal GRmano, comió frutas y se dejó retratar durante un largo recorrido hasta la ermita de Sant Sadurní de Rotgers, edificio románico iniciada su construcción  en 888. La oportunidad sirvió para que una docta persona encontrara parecidos de esta compañía tan animal con el llamado Síndrome de Lorenz.
Allí al lado retrocedió mientras un grupo de cultas personas reconocía el edificio y sus alrededores. De inmediato un coche se acercó y el joven conductor rápidamente ofreció sus servicios de guía del lugar, previo pago del estipendio acordado. Como se ve, animales y personas, cada uno vamos a lo nuestro. Nadie aparenta perder el tiempo.

Finales
Todo controlado por los guías. En los cruces de caminos o en lugares propensos a la confusión siempre está él atento para ayudar a tomar la dirección correcta. Enfilando ya los últimos kilómetros, en un grupo se entabló toda una lección de zoología, en un medio propenso, antes con jabalíes y ahora con el ganado vacuno y mular. El avistamiento de tres equinos sirvió para profundizar en los nombres de los cruces resultantes entre caballo, yegua, burro y burra. Un erudito nos dejó sorprendidos y boquiabiertos con la palabra “Bordegàs”. ¡Qué nivel caminando! Mientras, las señales anunciaban el cercano final en Borredà, a 854 metros de altura. De los 1.700 del desayuno hasta aquí: buenos desniveles acumulados en positivo y negativo. Una de las mejores etapas y en pleno otoño. ¿Qué más pedir? El bucolismo solitario de fin de semana, la riqueza cromática dentro de los jardines y en los bosques. Como de colores se trataba, ya en el pueblo se oyó a alguien decir que el color azul de las matrículas de los vehículos que veía por estos pagos es de muy mala calidad, poco consistente. No se sabe por qué pero la “E” de “Europa” desaparece. Ingenuo él.
En el bar del final, habilitado un reducido espacio para comer en dos turnos, con la advertencia de que cuando comenzase el partido del Barça había que dejar el lugar expedito, hubo que comer deprisa y degustar los postres variados de fabricación artesana a cargo de buenas manos. Entre la barra, la zona de restaurante y el garito para GRMANIA, aún hubo espacio para instalar la expendeduría de la tradicional lotería de Navidad, la oficial y las otras. ¡Qué trasiego en medio del personal del local! Fuimos la nota de color del día en Borredà, sin tiempo para ver la iglesia de Santa María o la plaza mayor.
Como aquí todo está controlado siempre, el autocar esperaba con un alegre conductor, sin impaciencia y con sus explicaciones  sobre las semejanzas entre las montañas de Rosario, su tierra natal argentina, y estos sublimes paisajes del Berguedà.
Y como homenaje al citado Konrad Lorenz, acabemos con una de sus mejores frases, útil también para GRMANIA: “No nos tomamos el humor suficientemente en serio”.

Evaristo
21/11/2016








GR4 etapa 1


 Estrenos, auxilios y celebraciones de altura

Inauguramos temporada, repetimos el GR4 con los buenos recuerdos dejados hace más de 15 años, recordamos las ausencias debidas a espolones varios u otras circunstancias y este plumilla suplanta el buen hacer del escriba oficial, solo por esta vez y para que el servicio quede cubierto. Todos y todas tan majos después de los días estivales de asueto, aún relamiéndose de viajes allende los mares, o a  destinos cercanos, con jubilaciones llenas de vacaciones, y otros con problemillas diversos. Visto el personal tan orondo,  se puede confirmar aquello de que “Los jóvenes no paramos de cumplir años”.

Quienes acudimos a la cita no olvidaremos el día de hoy: GRMANIA por primera vez estrena un autocar nuevo. El olor del interior era tan desconocido que hubo quienes bajaron a mirar la matrícula e interrogaron al conductor para verificar la buena nueva. Nunca estos cuerpos se acomodaron en vehículo tan inmaculado para salidas senderistas. Con este privilegio andante, pronto llegamos al destino inicial del GR y de la temporada.

Fronteras

La etapa debía comenzar en la zona de allá y estábamos acá. Llegamos, el grupo A bajó y oteó los espacios viarios para la foto de rigor. Pero, ¿dónde hacerla y cómo denominar el lugar?: ¿Bourg Madame, La Gingueta, Catalunya Nord, Catalunya Sud, La Cerdanya Catalana, La Cerdanya Española, La Cerdanya Francesa, Puigcerdà, España, Francia? Al final nos retratamos en el puente de en medio, en tierra supuestamente de nadie.
Con la vista puesta en el horizonte de las antenas encima de Masella, en los GPS y en las marcas blancas y rojas, iniciamos la ruta por en medio de prados, granjas, extrarradios de Puigcerdá y el río Segre en el curso alto.

Pizarras

Pronto abandonamos la frondosidad y el bucolismo campestre, con vacas, caballos y otras especies, sorteando carreteras y cruces y comenzamos a divisar la industria de la zona: innumerables inversiones en la llamada “casa ceretana”. Entiéndase: no aquella casa de Pagés de siempre sino su sucedáneo pero transformada por los arquitectos de moda y las normas urbanísticas municipales. El negro de la pizarra en serie, paredes forradas de piedra, jardines inmaculados,  los portones de madera cerrados, las inversiones y las especulaciones allí mismo, esperando las primeras nieves. La burguesía y otras especies debían pulular por allí y también en otros destinos turísticos fiscales. Ilustres apellidos presumen de mansión aquí.
Escadacs fue la primera parada del grupo A. El B se supone que enfilaban la ascensión a Masella con tranquilidad y sudor. Había que reponer fuerzas en una plazoleta formato duro, amenizados con algunos quads que debían estar “haciendo deporte”.
No obstante, llamó la atención una casa de Alp, con un balcón muy visible lleno de objetos como si su propietario padeciera el síndrome de Diógenes.


Percherones

El terreno ya comenzaba a coger forma: se enfilaba y se encaraba a las cumbres. Toda la tecnología se puso a trabajar para no evitar la tradición: pérdidas momentáneas. Alguien sugirió que se calculara cuánta pasta vale toda la maquinaria que GRMANIA lleva encima: móviles, relojes, walkis y modalidades diversas de GPS.
Quien pretendía encauzar el grupo, según su experiencia como conductor de colectivos excursionistas homogéneos y ordenados (de los que siempre hacen caso al guía), fue invitado a ponerse en cabeza pero tuvo que dirigirse a los primeros calificándolos como “caballos percherones indomables”. Lo dejó por imposible. Tiró de razones, adujo que para qué ir tan deprisa si después se iba parando para esperar a todos. Que no tenía sentido esta forma de trotar. Creía hablar con personas, no con percherones. Pero estos fueron parando, incluso ayudando al personal a saltar zanjas.

Mares artificiales interiores

El territorio lo domina la construcción de casas, de lagos con agua para los cañones de producción de nieve artificial y el acondicionamiento de pistas para el ocio blanco. El Pirineo desde lo alto visto lleno de nubes lejanas y grandes masas de agua para la innivación. Láminas de agua para asegurar la temporada, no siendo que el cambio climático eclipse el maná invernal, el llamado “oro blanco”. Masella aquí y desde arriba, vistas al otro lado, a La Molina.
La fuerte subida, de aquellas de antes, demostró que los jóvenes que no paran de cumplir años aún están en forma y triscan por riscos acondicionados para deportes varios.

Rivalidades deportivas

Las subidas del grupo A dejaron entrever diferencias en los entrenos y resistencias de ciertos colectivos GRmanos que combaten el colesterol en gimnasios diversos.
Un GRmano muy observador llegó a significativas conclusiones: el colectivo que se prepara en el gimnasio privado DIR de Sant Cugat se lo tiene que replantear porque no puede con el grupo que suda la camiseta y hace kilómetros en las piscinas del Club Natació Terrassa. Ante esta apreciación, el GRmano autor de esta conclusión interrogó a un miembro del DIR y le invitó a que se lo pensaran. A lo que le contestó que pronto este centro deportivo completará sus equipos de spinning con una conjunción de correas y cintas que, situadas en los brazos y torso, harán que todo el cuerpo de esculpa a la vez que pedalean y sudan sin parar, contemplando espectaculares subidas en las pantallas frontales. Veremos los resultados próximamente.

Cabinas

En la zona mixta y compartida entre Masella y La Molina comenzaron a verse funcionar cabinas de esquí que transportaban a las alturas a intrépidos ciclistas. Sorteaban obstáculos mientras bajaban a toda velocidad por sendas en las que solo cabía una bicicleta. La temeridad de ellos era admiración nuestra ante tanto valor en jóvenes que necesitan emociones fuertes. Mientras, la primera etapa del GR llegaba a su fin. Al fondo, junto al inicio de las pistas de esquí de Col de Pal, se divisaba nuestro nuevo y reluciente autocar. El personal del grupo B descansaba con alguna cabezada incluida. Pequeñas gotas de agua anunciaban un cambio de tiempo a las puertas del otoño.

Ayuda en carretera

Las vistas de la bajada impresionaban. Los cristales tintados del vehículo permitían ver un horizonte espectacular lleno de perfiles de montañas. Las curvas y la fuerte pendiente nos condujeron a una sorpresa donde GRMANIA sacó todo su espíritu solidario y de ayuda. Otro hecho sin precedentes en la larga historia del grupo. Un coche pequeño se había metido en una zanja cercana a la cuneta y no había forma de sacarlo. Mientras otro vehículo intentaba tirar con una correa por la parte de atrás, nuestro autocar se paró y bajó un destacado pelotón de ayuda. Nunca el RACC fue tan rápido y eficaz. Manos y fuerzas diversas empujaron al coche para atrás desde el capó y el percance se solucionó luego. Hubo miembros colaboradores que , en la operación, prestaron su energía y aprovecharon para empujar tocando culos diversos. Los jóvenes conductores preguntaban quiénes éramos y alguien les comentó: GRMANIA.COM. Agradecidos, observaron cómo la máquina humana es capaz de casi todo siempre que quiera.

Celebraciones en y de altura

Ya en Bagà, dos oteadores estrenaron la temporada de búsqueda de bares con otra novedad muy significativa. El personal se concentró en dos terrazas próximas pero en una calle peatonal ocupada solo por GRMANIA. El domador de percherones decía que allí no se podía encontrar ningún bar accesible a tanta gente pero la realidad fue otra.
Los postres estuvieron cargados de celebraciones: exquisitas galletas para homenajear a la nieta de nuestra GRmana de primer apellido “Nieto”; el aniversario de nuestra extremeña andarina de lujo con pasteles y licor de higos artesano, y también el  licor de bellota. Esto, junto a las botellas vino, jarras, petacas, botas y otros contenidos, alegraron el ambiente.

Sin alcohol

Otro hecho sin precedentes fue el comportamiento observado en personas que presumen de haber abandonado el alcohol. Mientras el resto tomaba bebidas completas, con todos sus ingredientes, quienes proclamaban ser abstemios y bebían cerveza SIN y americanadas con cola, provocaron caídas de objetos de las mesas: vasos, botellas y otros enseres. El suelo de la calle quedó “marcado” por los  SIN. Después de esto, se les invitó a reconsiderar su propuesta anunciada decambio de vida, a libar con bebidas que despierten el ánimo y emocionen a propios y extraños.
Mientras, el recaudador ejercía su función yendo y viniendo de bar a bar.

En resumen, la primera etapa demostró que las fuertes subidas de la alta montaña aún no se nos resisten y que el espíritu solidario está presente. Como decía aquel famoso eslogan de tráfico, si ves a alguien con problemas “Detente y ayuda”.

Evaristo
17/9/2016