martes, 24 de febrero de 2026

Etapa 9 del GR 151- Abat Oliva entre Sant Pere de Torelló y La Farga de Bebié

 Temporales senderistas con efectos al alza


Muchos eventos meteorológicos han debido sucederse entre aquel mundo del trabajo de las apreciadas  tornerías  del valle del Ges y el de la colonia textil de la Farga de Bebié, llamada “la Colonia de los Suizos”. Aquel proceso industrial para las piezas de la maquinaria textil, allá en la zona de Torelló (inicio de la etapa),  y el final en  La Farga, primero de hierro, después molino de harina y luego fábrica textil por casualidades de la vida, cuando un estudiante de Vic que aprendía en Wintertur le habló de las posibilidades de su zona al hijo de un industrial de Zúrich. Es una interesante historia empresarial, laboral y humana, todo con una evolución que acabó en el abandono actual, visto en el final de la etapa, en un meandro al lado del río Ter.


Entre el principio y el final de este recorrido por  el GR 151, entre Sant Pere de Torelló y la Farga de Bebié, con tres kilometrajes senderistas a escoger,  hubo precedentes dignos de fluctuaciones bolsistas , temporales, aplazamientos del día de autos y paisajes abiertos a la naturaleza de un inverno con mucho de casi todo.  



Alcismo


¡Quién hubiera pensado que sucedería casi una lucha por la plaza nada más empezar 2026 para la convocatoria de enero!¡Y quién pensaría que eso pasó cuando se incrementó el precio de la cuota, después de tantos años pagando lo mismo! Se subió el estipendio y se llenó el autocar para la etapa suspendida de enero. Hasta se abrió lista de espera. ¿Cómo no haber usado antes esta estrategia comercial, necesaria ahora y quizá también hace tiempo? Es el atractivo de subir el precio, como si hubiera que posicionarse entre las marcas premium senderistas. Si aumenta por algo será: probemos.


El temporal de enero era uno de los ocho temporales del nuevo año y la suspensión y aplazamiento  a febrero también comenzó con buenas perspectivas para la caja recaudadora. Otra lista casi a tope pero al movimiento al alza al final le acompañó el efecto dominó: que si lesiones, que si meteorología dudosa, que si barro y otras incidencias  carnavalescas o viajeras. Al final, es lo que hay.El alcismo, a la baja.  El encanto de degustar a qué sabe el nuevo precio quedó solo en buenas expectativas. 


Es que desde el 7 de octubre se han bautizado ya  a 16 borrascas: Alice, Benjamin, Claudia, Davide, Emilia, Francis, Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta, Nils, Oriana y, ahora, Pedro..


Emblemas


Sant Pere de Torelló sorprendió con algunas de las 17  esculturas  que homenajeaban a oficios que fueron una de las principales actividades económicas de la población. Era un museo al aire libre,  la Ruta de la Torneria y otros oficios, con puntos del entorno (que se pueden consultar aquí) y una invitación a visitar también el Museu de la Torneria. Toda una mención histórica a oficios fundamentales y al mundo del trabajo. A la salida de la población, dos recorridos des de aquí (el tercero, desde Santa Maria de Besora hasta el final): de 13 y 22 km aproximadamente.  


El artista Agustí Pinyol dejó el atractivo de las formas de la naturaleza en dos obras al aire libre:  primero en la font del Pinyol y más arriba la font Vidranesa.


Allá en lontananza, el monasterio de Bellmunt, en un entorno con la amplitud que propiciaban las subidas en un invierno muy nevado, árboles despojados de sus hojas y visibilidad con blanquecinas nubes, nieblas y nieve al fondo; piedras húmedas, fuentes con agua, cómo no el inevitable barro, alfombras de hojas secas y a la vez mojadas. Perspectivas desde un sendero que zigzagueaba y ascendía, jugaba a sortear la carretera, se asomaba poco a poco a la cima. Las prótesis de los bastones protegían y aseguraban en la ascensión, en fila y con la gestión personal de las fuerzas entre resoplidos y tensiones. 


Había que superar los cuatro escalones antes de la cima: el Pedronet de la Verge de Montserrat, la font de la Vidranesa, el Códol Foradat y l’Alzina Grossa. Allí estaban para contemplarlos aunque se pudieran pasar por alto por tener la vista y las ganas de llegar al fin  allá arriba, fotos aparte.


Ascensos


Hubo quienes miraban el atuendo por si perdían algo, quienes se fijaban más en protecciones como gorras y en imaginarse qué cubrían, en apuntar el objetivo a descubrimientos efímeros, quienes repasaban estados en pequeño comité, o se imaginaban castillos en el aire si el autocar se hubiera llenado. 


Mientras, el coll del Pedronet, la carena de l’Hostal y el coll del Hostal del Mal Govern (se decía en los papeles históricos: “com un hostal de mala faisó i descuidat” por un hostelero de nombre Mal-Agre). Próxima, la  font de la Vidranesa (nada que ver con el pueblo de Vidrà), referenciada como antiguo refugio de contrabandistas y, también después, protección para caminantes, más antigua que el monasterio de Bellmunt. Un remanso para detenerse y descansar, aunque mejor allá arriba con mayor visión del conjunto.


Antes, un gran monumento global: l’Alzina Grossa,  a la vista  los efectos del temporal Gloria (la noche del 20 al 21 de enero 2020) en un árbol centenario con un escrito allí al lado como homenaje a un ser que el pueblo sentía como suyo y con la representación de rendir tributo a sus restos. 


Miradas


A 1.246/1.248 metros ves “tu secreto rozando el cielo” según publicidades varias. Donde antes estaba una fortaleza, el Castillo de Sa Raganyada, hoy los ojos contemplan los Pirineos, el Valle del Ges, el Bisaura, la plana de Vic, Pedaforca nevado y demás cimas. Pero también te ven desde el santuari de Bellmunt, excavado en roca. Una cámara de 360 grados en la zona de las antenas captó a quien aliviaba la vejiga., con opción a visualización desde el móvil de la cámara en directo.  Sin querer, alguien la censuró momentáneamente con su mano delante, quizá para avisar de tanto ojo digital que se te mete hasta en tus entrañas (un ejemplo es China, este año 2026: 700 millones de cámaras que vigilan a 1.414 millones de habitantes). 


Al lado, el ojo físico veía otro perfil: el monolito de la red “Miradors de Descoberta”: una mirada al paisaje y territorio de Osona y del Lluçanès desde el mirador de Bellmunt (para saber cuáles son los seis de la red, más informacion aquí).


Es tierra de castillos, fortificaciones, ermitas, granjas, fuentes, saltos de agua, rieras, puentes, torrentes,  industrializaciones de todo tipo, vidas alternativas y posibles efectos de las nieblas en los comportamientos y espíritus. 


¡Ojo!


Gentes en bicicleta y otras “máquinas” humanas  corriendo en subida completaban un paisaje matinal en el que también había quienes debían buscar un refrigerio en la hospedería. La niebla jugaba a tapar y dejar ver, mientras se entreveían montañas míticas adornadas por un año muy copioso de manto blanco. 


De bajada, un gran hayedo con un suelo poblado por sus hojas, posibles resbalones en superficies mojadas, con charcos y piedras a las que les cuesta adaptarse las suelas de las zapatillas. Hasta llegar a un coll con un curioso nombre que pudo pasar desapercibido, como tantos detalles más que hay en cada etapa. ¡Ojo a la historia!

Era el “Coll Hi era massa”: al parecer, en tiempos feudales los subordinados del señor del castell de Besora estaban hartos de su despotismo y decidieron deshacerse de él, matándolo. Cuando el Tribunal preguntó quién lo había hecho, dijeron que el pueblo. ¿Y por qué? porque “hi era de massa”, o sea, “estaba de más”. ¡Si eso se hiciera hoy!… (quizá le tocaría también a este juntaletras por tantas palabras que  están de más).


¿Estrictos?


La vigilancia pedestre y el ojo avizor evitó incidencias en medio de un paisaje despejado, entre el GR 151, el GR 3 y otros ramales en dirección a Santa Maria de Besora y los 35 metros del Salt del Mir. Un  salto de agua en su máximo esplendor, bien observado por la mayoría excepto por el grupo primero. Por ser estrictos para cumplir el horario fijado, prefirieron ser puntuales en la llegada, tras 2.000 metros de desnivel acumulado en los 22 km recorridos. Pues se despistaron muy mucho. ¡Se olvidaron que estaban en GRMANIA!: casi una hora y media de espera por el resto del grupo a la llegada.


El entorno y aparcamiento del restaurante  La Cabanya del Mir dio paso a granjas, al coll de les Pedregoses, font dels Cirerers  y al acercamiento a Santa Maria de Besora, con el castillo de Besora arriba y establecimientos hosteleros de paso a lo largo de la carretera. Anuncios de “esmorzar de forquilla”, condumios consistentes y alojamientos rurales. Mientras, más allá, un enorme semental se solazaba en medio de las vacas. 


Hubo gentes que aprovecharon para arreglar mundos, hablar de lo divino y humano y recordar que allí también se veía personal enfrascado en templados debates sobre fascismos incluidos. En un momento dado, alguien jugó a la contra y recordó al gran director de cine italiano Pier Paolo Pasolini  con su famosa deducción que puede ser aplicada a estos tiempos: “el fascismo de los antifascistas”. Mientras, se hablaba con educación y se interpretaba el imparable aumento de la derecha y extrema derecha, mientras al fondo se veían muchas “montañas nevadas”. 


En un momento dado el  estricto personal que manda los ES-ALERT interrumpió la soledad para hacerla sonora. Allí, un mensaje más en los móviles, seguro que imprescindible y muy previsor. Alerta por fuertes vientos, aunque allí ni viento ni velocidad. Que no acabemos como lo del lobo, que de tantas veces alertarlo nadie se lo creyó y al final vino y generó una mortandad de ovejas.


Espacios


De la sequía al exceso. Balsas de riego llenas, charcas por doquier, fuentes y saltos a rebosar, zapatillas mojadas y el camino restante, al frente. Poco a poco, el espacio natural protegido de Montesquiu (500 hectáreas) asomaba al fondo, con referentes históricos que retrotraen a la Edad Media, en la red de parques naturales de la Diputación de Barcelona.  Una torre de vigilancia evolucionó a un castillo en el siglo XIII

Quien dominaba era evidente, el castillo de Montesquiu, de 1285. Hoy visitable, centro de convenciones, albergue, con itinerarios señalizados, rutas y áreas para aparcar vehículos y cuerpos humanos. Por allí discurrieron raudos senderistas entre paseantes tranquilos y personal disfrutón, con el serpenteante río Ter abajo. 


Este avistamiento  provocó ilusiones de fin de etapa a quienes venían de Sant Pere de Torelló, con la carretera C-17 a la vista y la vía del tren que apenas funcionaba, o sea, RENFE. Pero no. La suave bajada dio paso al remate con una prolongada subida camino de les Planeses, puente de la riera de la Solana y fuente de Les Planeses, escondida en un margen del camino, con agua, situada en un antiguo cámping del castillo de Montesquiu. Robles, pinos y bojs la protegían. 

La Farga de Bebié se percibía cercana. Antes, paso entre edificios habitados por gentes diversas, con un coche de marca sueca adornado con colorido rosa, reclamos y anuncio de otras formas de vida. Un minicafé y una persona invitaban a entrar, entre otras personas que acarreaban utensilios, en un paisaje que parecía alternativo a la normativa habitual. 


Esperas


Al espacio La Farga le precedía la estación de ADIF. Después, una iglesia y esa colonia apodadada “fantasma”, la de “Los Suizos”, abierta en 1895 y cerrada en 2008.  El suizo Edmund Bebié la fundó entre Montesquiu y Les Llosses. El meandro del Ter donde se construyó aportaba agua al molino Rocafiguera y a un conglomerado fabril en el que llegaron a trabajar 1.000 personas (más información aquí). 


Allí, al borde de la carretera, el grupo que esperaba compartió observaciones y vivencias mundanas. Además de citar  otra vez  a Pasolini por el tema en cuestión, mencionar los preocupantes efectos en la opinión pública de la Ventana de Overton (nada que ver con ventanas fotografiadas por el camino),   y analizar el mundo del derecho y del revés. Se escucharon tendencias: aumento de jóvenes muy preparados que prefieren más el trabajo autónomo que el sueldo y horario fijos en empresas. O la imparable tendencia de la humanización de los animales domésticos, -casi en un proceso que también se podría leer a la contra-, o ese placer de quienes, gentes emperifolladas o no, disfrutan de la percepción al tacto de los calientes excrementos de perros y perras (cuando se recogen), incluso con tertulias en parques para retrotraerse y compartir alimentación, cuidados, costumbres y gozos y sombras de las mascotas, o quejarse de las abultadas facturas veterinarias. O de la apertura de espacios de Instagram para mostrar habilidades del género gatuno de casa. 


Por no extenderse en otros temas habituales y muy muy recurrentes (son como hablar del tiempo en los ascensores): las enfermedades, posibles intercambios de nombres y tratamientos  de la  clase médica y sobre  los penúltimos viajes (muchos séniors siempre piensan en el siguiente). El mundo pasaba por allí al lado mientras autocares venidos de todas partes dejaban los escasos viajeros que no podían usar RENFE y debían trasladarse por carretera (una factura final que pagaremos todos, claro). 


MAP-CAT


Ripoll acogió (sí, cierto, a pesar de los pesares de la mandamás  municipal) al personal senderista en un edificio singular: el CAT Can Guetes de Ripoll, en un espacio reservado y acondicionado al efecto como si de una convención senderista se tratara y que  debía cotizar al alza. Por allí empieza o acaba la “ruta del ferro i del carbó", por Sant Joan de les Abadesses hasta Ogassa. Es el km 0 de las Vías Verdes de los Pirineos. O sea, también es un buen punto de encuentro. 


Estábamos en un espacio con personas dentro de un proyecto de formación e inserción laboral de la Fundació MAP, con algunas frases que es de muy  suponer que puede “presuntamente” asumir también la mediática alcaldesa: “Tota persona te dret a una vida plena amb els suports que necessiti per fer-ho” o “La inclusió com a motor de canvi, per transformar i crear una societat justa, igualitària i solidària”. 


GRMANIA contribuyó a la causa con su estancia, que también sirvió para felicitar cumpleaños muy endulzados artesanalmente y a dulces abuelos con su segunda criatura. 


Llegados a este punto, esta y todas las etapas en los casi 30 años de GRMANIA han tenido sus buenos momentos. En el fondo, a muchas vivencias de cada persona a lo largo de su existencia se les podría aplicar alguna de las dos frases siguientes, o ambas o ninguna: 


“La felicidad es un recuerdo”

atribuida a Albert Camus.


O esta otra:


“La felicidad es sencillamente buena salud y mala memoria”

Albert Schweitzer, médico y filósofo.



Evaristo

24/02/2026


























viernes, 28 de noviembre de 2025

Etapa 8 del GR 151-Abat Oliba entre L'Esquirol y Sant Pere de Torelló

 Altibajos terrenales entre santuarios diversos


Si el Abad Oliba viera el discurrir de las etapas de su GR en versión actual observaría cómo el “campi qui pugui “ de viejóvenes/séniors pateacaminos   está muy consolidado después de los casi 30 años de experimentación por bastantes GRs y con altibajos diversos. 


También comprobaría cómo otros “abades” expertos en juntar caminos con el gpx.studio (editor online de archivos GPX) son capaces de reconvertir y actualizar  aquellas antiguas  peregrinaciones con el loable fin de  satisfacer  otras necesidades y completar, así, los 19 kms totales entre L’Esquirol y Sant Pere de Torelló. Y así demostrar que la distancia más “corta” entre dos puntos excursionistas es una línea muy curva. Paso por el pont de la Riera, riu Fornès, riu Ges, Morelles, Ermita de Sant Roc,  el coll de l’Hostal del Mal Govern, les Pedroses y Les Comes:  alargar, rodear, someter al personal a subidas y bajadas como si fueran  “cilicios” penitentes y redentores. Todo, siempre sometido al libre albedrío del caminar al ritmo que quieras y acabar cuando te dé la gana. 


Es toda una mística alternativa sin olor a aquellos tonsurados, con velocidades muy variables, bucles amplios y sudorosos en torno al punto de llegada, disgregaciones de grupos, subgrupos, minigrupos,  parejas, soledades, con adaptaciones a las necesidades del momento, siempre con la atalaya y el mirador del santuario de Bellmunt (siglos XVII-XVIII) allá arriba y al fondo, a 1.246 metros de altitud, con amplias vistas de  la plana de Vic, los Pirineos, la vall del Ges y el Bisaura. 


Hubo quienes pensaron que la actual penitencia incluía llegar hasta allá, aun sin ser creyentes. Incluso alguien se perdió en las estribaciones, quizá porque su brújula y deseos ignorados lo enviaban allá: la no fe también puede moverse a las montañas. Rescatado por un alma benefactora, lo devolvió a la gran vuelta programada. ¿Qué bendición impartiría el Abad Oliba a esas esforzadas gentes que para llegar al final tuvieron que voltear por terrenos accidentados y  “curiosos”? Tanto el abad-autor de la etapa, el ciudadano de Wikiloc (con el apoyo del ciudadano y abad también en Wikiloc) con solo mirar el recorrido en la Biblia-Wikiloc, el cielo “ho tenen a tocar”. O así lo interpreta y le parece a este escriba,  por supuesto que siempre fiel a los recorridos de esta banda abadesa. 


Equidistancias


Las distancias recorridas entre los dos puntos fueron relativas, con altibajos en el paisaje, perspectivas y visiones de Osona en su amplitud y las sierras de Puigsacalm y Bellmunt como marcadores de la altitud. Más cerca por los Camins d’Osona, la serra del Feu, el serrat dels Tudons, Graons del Rei, font de la Riera, àreas de esparcimiento, caminos particulares en El Serrat. En la zona, Torelló, ahora en noviembre  con su ya acabada 43ª edición del Festival BBVA de Cinema de Muntanya (el palmarés lo dieron una semana después del GR, el sábado 22). 


Al lado de la salida hubo un significativo y visual guiño a tiempos pasados y a la vida que pasa.   Uno de los murales exteriores de L’Esquirol  (con casi 2.300 habitantes), alejado del inicio de la etapa, se titulaba “Finestres del temps” o cómo se veía la la vida desde  aquel punto de la calle, con la plana de Vic al fondo. Toda una provocación reflexiva para quienes pasan por los años pero están ahí, con altibajos propios de las edades y perspectivas diversas. 

 

En la  llegada final, a Sant Pere de Torelló (casi con 2.500 habitantes), - con esculturas metálicas: La Tornera, Màquina de Foradar -  encuentro con dos curiosidades para gentes neófitas: es un pueblo de la Vall del Ges (junto con Torelló y Sant Vicenç de Torelló), capital de la tornería y a sus habitantes, además de Santperencs,  les llaman (enlace a la leyenda) Socarracristos. Sin olvidar que el 3 de septiembre de 2012 el ayuntamiento de gentes expertas en “pirotecnias varias” aprobó la moción a favor de la independencia de Cataluña, proclamándose “Territori català llliure”.



Santuarios


Los caminos amplios y las pistas incentivaron la devoción por trotar entre tipologías humanas rápidas modelo plus plus. Parecían del primer turno. Iban a galope y sin mirar atrás por pistas que, en algunos tramos de bajada, ponían a prueba los neumáticos que triscaban por piedras húmedas y resbaladizas.


Viendo las distancias entre tantos altibajos terrenales, en medio de suaves ondulaciones de un paisaje otoñal pero sin  apenas ese colorido, alguien quiso servir como enlace entre el principio y el final. Imposible: sobran estos elementos humanos en el “campi qui pugui”. Mientras sorteaba bicicletas de todo tipo, un letrero nombraba a aquella superficie delimitada por vallas. Había pedaleadores hombres detenidos ante el logotipo direccional y estrujaban la sesera leyendo el nuevo diccionario frente a su educación tradicional y  académica, carteles con  términos inclusivos que decían: “Benvingudes a El Hogar fundación” . Alguien los observaba y pensaba en voz alta: “¡Se estaban metiendo en el jardín del género!”. 


Aquel entorno acogía la “Fundación El Hogar Animal Sanctuary” que “proporciona refugio y cuidados a los animales rescatados”, según su web. El primer santuario animal del Estado. Rescatan y cuidan a víctimas de la explotación y el maltrato para ofrecerles la vida digna que se merecen. Quien paseaba dentro con dos perros, explicaba al notario de fuera que acogían animales abandonados, aquellos que las cárnicas de la zona no querían, o heridos por cazadores o en otras circunstancias. Se le preguntó: ¿per hay algún animal que las cárnicas no quiera de verdad?  La respuesta se la llevó el viento. Admitían donaciones y apadrinamientos. En medio de tantas industrias carnívoras, allí había un santuario animal, en la Masia La Cavorca de Santa Maria de Corcó (en otras referencias la sitúa en L’Esquirol, como para recordar  explicaciones anteriores sobre elección de topónimos). Un detalle que el interlocutor de dentro aclaró: quienes trabajan aquí son veganos.

 Fuera, enfrente, un pequeño rebaño de cabras, que fueron abandonadas por su anterior propiedad. 



Apuntadores


La vida tiene sus altibajos, igual que este terreno. Mientras ahí recuperaban animales y remarcaban con carteles “Refugi de fauna salvatge” (y prohibición de caza), al lado, cazadores bien pertrechados con chalecos rojos (¿para verse y  no matarse entre ellos?) y  máquinas para el tiroteo, con potentes vehículos y perrería por doquier decían buscar para apuntar a caza variada, conejos sobre todo. Husmeaban el terreno con olfato canino, mientras la avanzadilla senderista recuperaba fuerzas, con el soniquete del  Eix Transversal detrás, arteria y herida en el terreno. Se le advirtió a un cazador senior con armilla roja y escopeta moderna  que detrás venía un grupo numeroso y caminante, no siendo que…. 



Humedades


Uno de los tramos de camino, según Wikiloc, tenía que atravesar por un cultivo con cereales o pastos crecidos. El recorrido pudo ser una agresión a la pagesia y a los santuarios vegetales cultivados, además de a las piernas y pies del personal: bien mojados por la humedad vegetal y las lluvias anteriores. Hubo ciertas rebeliones interiores  a estos criterios propuestos por aplicaciones digitales y por personas anteriores que pasaron por esta tierra y subieron la ruta, quizá en un recorrido anterior con la tierra sin labrar. 



Regueros


Las húmedas y cortas bajadas entre piedras condujeron a vislumbrar el destino final, cercano pero lejano ante el bucle penitente trazado. El bosque de ribera con tonalidades otoñales dio paso a una pista asfaltada con una señal en medio: un reguero negro que reseguía la zona central como si fuera una línea blanca separadora de ambos sentidos de la marcha. Hubo quien lo interpretó como pérdidas oleaginosas del cárter de  un vehículo. Alguien creía que eran orines porcinos procedentes de cubas ganaderas llenas a tope o con fugas puntuales. Para salir del entuerto hubiera procedido a la prueba del algodón. Pero no hubo lugar, mientras el santuario de Bellmunt nos contemplaba desde las alturas. Al lado pero muy lejos aún para este personal, Sant Pere de Torelló.



Aromas


En tal marco animal, con vacas por doquier y granjas porcinas sin cuento, una noticia comentada en la avanzadilla. Si entre el grupo hubiera alguien de países cafeteros podría parafrasear  al capitán Renault en la película Casablanca, de Michael Curtiz (1942), cuando recibía el soborno de Humphrey Bogart en el café de Rick,  aquí con actualización imaginaria y recurrente: “¡Qué escándalo, he descubierto que aquí se cultiva café!”. 


Pues sí. No se sabe si quien aportó la información es “un nariz”(en al argot de la profesión olorosa) educado para percibir  los matices como si fuera un perfumista, pero es cierto: “El primer café de especialidad fuera del trópico se cultiva en Catalunya”, aquí al lado, en Sant Vicenç de Torelló, titulaban algunas webs y diarios  en 2024. “Nace en Barcelona el primer café del mundo cultivado en clima continental”.   La finca se llama Castellvilar. Interesante su información. Entre tantos aromas animales, aquí café de especialidad, gourmet, de altura  y de altísima calidad, según la autoría propietaria del proyecto: Joan Giráldez y Eva Prat. Deben ser de esos que nutrirán exclusivos establecimientos de moda a precios prohibitivos, en un marco de diseño creado para la atracción de personal concreto.



Bucles


La aproximación al pueblo destino final sirvió para definir posiciones: quienes siguieron por el bucle, quienes no y se decantaron por el final, quienes se aproximaron  a la ermita de Sant Roc y vuelta al pueblo y otras especies condicionadas por las circunstancias:  pérdidas y contemplaciones  de montañas, trote por altibajos con vistas a las llanuras osonencas.


Asfalto, ascenso, sudores, vericuetos varios y Sant Roc, a 735 metros de altura, sirvió como atalaya en el serrat de Nespla, ermita del siglo XVII.


El Abat Oliba quizá nunca presumiría de aquello extraño de la ruta que luego se convierte en anécdota para ser contada. Cuando en un viaje o salida todo sale según un guion previsto y muy planificado, dentro del orden establecido, ¿cómo suscitar interés a la hora de explicar si no ha pasado nada extraordinario, fotos y ocio aparte? Aquí el aliciente fue atacar el final desde una distancia más larga. Paso por masías vigiladas por personajes variopintos, vehículos alrededor con olores a comidas, subidas pronunciadas pisando piedras y pensando a ver cuándo se acaba, descenso técnico, más masías y ya el tramo final.


Una parte del suelo alfombrado con bellotas y hojas secas estaba ocupado por tranquilas vacas. La primera pareja traspasó cercas electrificadas para respetar escrupulosamente la tranquilidad vacuna en los entornos de Les Comes, si bien luego debieron pensar  que tenían que  despejar el camino para posteriores caminantes. Les Pedroses y Les Comes eran ejemplos de construcciones agrarias operativas aún: masías y aledaños con vehículos que parecían concentrarse para el goce del fin de semana, entre otros menesteres y trabajos, entre campos con las mieses ya nacidas en altibajos ondulados que permitían distinguir las primeras casas de Sant Pere de Torelló. 



Alivios


Personas paseantes del pueblo se prestaron a orientar sobre lugares de reposo y alivio para gentes esforzadas,  con barra de bar y sillas. Hubo una aproximación a la antigua y aún presente industria de la tornería, con esculturas-homenaje dentro de una población que parecía imitar a L’Esquirol: señales de prevención y aviso sobre robos, en este caso con mención a al instalación de  cámaras de videovigilancia. 


Como dibujaba el gran EL ROTO hace unos días, algunas de ellas en vez de apuntar a las calles debían dirigirse de  vez en cuando al interior de muchos despachos y casoplones para saber qué interioridades se cuecen en sus decisiones, corrupciones y trapicheos de alto nivel incluidos.


En este santuario del arte y la técnica de dar forma a materiales como madera, metal o plástico para crear piezas con formas geométricas precisas para la industria y la vida diaria, o sea, tornar, crear, reparar, moldear piezas geométricas, aquí hubo alivio general a base de condumios aderezados con variados azúcares y moscateles al final. El bar Xicra acogió una reserva generada a dos bandas para el mismo grupo. El personal del establecimiento agradeció la visita y emplazó al conjunto caminante a próximas visitas.


Ante el adelanto de  los prolegómenos de las fiestas próximas con este final de etapa tan goloso, se invitaba a gozar y a darlo todo al asueto ante otra campaña más de este día de hoy,  viernes negro (Black Friday) que dura semanas, festividades diversas y rebajas a continuación. Para llegar a tope a NO celebrar el Blue Monday, el tercer lunes de enero, considerado el día más triste del año. ¿Por qué?: evidente.


Y como adelanto de la próxima etapa, atención a “Los Suizos”. Para no perderse su interesante historia, con gran impacto en la zona, y el actual abandono de La Farga de Bebié, hoy colonia fantasma y en enero final de etapa.


Acabemos con una retrospectiva al inicio, en L’Esquirol. Junto con Cantonigrós han apostado por murales en las calles. Al empezar la etapa, Bet Serra nos ofreció uno que fue la primera imagen visual del GR. Un rebeco da la bienvenida al territorio y las crestas de las montañas acogen las hojas. Un cuadro como homenaje a quien es feliz pisando la tierra de las montañas que ascienden, a quien se recoge en la naturaleza y respeta su saber. Con una única frase:



“Tot el que necessites  és amor i muntanyes”

Bet Serra, octubre 2022



Evaristo

28/11/2025



























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