domingo, 26 de abril de 2026

Etapa 10 del GR 151- Abat Oliba entre la Farga de Bebié y Sant Joan de les Abadesses

 Séniors entre ingenierías varias y primaveras espléndidas



¡Mira que hay expresiones amables, varios sinónimos y hasta términos en inglés para describir a un autocar casi lleno de gentes en la X juventud! “Aquí huele a viejo”: ese fue el pensamiento oído y el olfato captado por alguien al inicio del viaje hacia la etapa del GR 151 - Abat Oliba entre La Farga de Bebié y Sant Joan de les Abadesses (más de 23 km en total). Qué conversaciones se oían, cuáles eran sus temáticas, cómo te agarras  para no caerte cuando avanzas por el pasillo del autocar en marcha, cómo te sientas para evitar el crujido de los huesos, todo y más se escuchó para verificar realidades visibles, con poca simulación empática aunque el sujeto en cuestión también fuera senior, viejo y abuelo. ¡Con lo bien que quedaban las palabras más de moda para nombrar esta etapa vital, y mucho más si eran en inglés: Boomers o generación “baby boom”! Y con los recientes libros que se han publicado para demostrar cómo sus actuales privilegios distorsionan la vida de los jóvenes (¡hay gente malintecncionada, eh! ¿O tendrán razón?) .


La jornada tenía sorpresas culturales e ingenierías de varios tipos: unas palpables a simple vista y otras en sentido figurado. 

Antes, en el autocar, la ingeniería de los números: hubo comprobaciones en varios excels  telefónicos para concretar cuántas personas éramos. Costó llegar a la coincidencia de los números. Repasos por nombres, apellidos, cuenta de cabezas (todas: con pelo, sin pelo, con muchos tintes, con mascarilla, etc). Una vez hechas las comprobaciones, bajas descontadas, todo a punto para empezar.


Caminemos.



Aguas


El río Ter fue el compañero y protagonista durante el recorrido (para saber más sobre el Ter: coneix la ruta del Ter).

El deshielo de tanta nieve caída durante el intenso invierno le infería espectacularidad. Del mundo laboral ya casi desaparecido del todo del punto de partida,   La Farga de Bebié (explicado en otras crónicas anteriores, fundada por el suizo Edmund Bebié en 1899)) hubo una transición hacia el paisaje primaveral de la ribera, con antiguas obras de ingeniería hidráulica para conducir el agua, encauzarla hacia fábricas, embalsarla, captarla o moverla con turbinas hacia finalidades diversas. Esas aguas, que nacen a 2.400 metros en Ulldeter, con 208 km de recorrido , es el más largo y caudaloso de las cuencas internas catalanas. Algunos le llaman “el grifo” de Cataluña, por su importancia en el abastecimiento de agua: da de beber a 9 de cada 10 hogares catalanes, o sea, a más de 6 millones de personas. Aquí, en Osona, la energía hidráulica  ha sido trascendental en la industria textil. 



Leyendas


No olvidemos  afamados pantanos ni leyendas que novelizan su nacimiento. Como esta: “Un verano muy seco, un viejo llamó a la puerta de una cabaña de pastor para pedir agua. El pastor, en vez de guardársela para él, aunque buena falta le hacía, se la dio con gusto, aunque le había hecho falta ir a muy lejos a buscarla. En recompensa a este acto altruista, el recién llegado le dio una botella de agua inagotable.


Un día, el pastor perdió la botella en medio de una tartera y, como no ha dejado nunca de brotar, este es el origen de las fuentes donde el Ter nace”. 

La Gola del Ter y, cerca, les Illes Medes, son el testimonio de su desembocadura en el Mediterráneo. 




Vías


El río se acompañaba de las vías del ferrocarril durante varios tramos. Aquí RENFE haciendo de las suyas.  Al final del recorrido entero, por vía verde sin vía:  la ruta del Ferro, vía verde que ahora discurría  por una antigua vía que conducía carbón y hierro desde las montañas de Ogassa para su transporte hacia industrias y al puerto de Barcelona. Puentes antiguos y modernos durante el recorrido, túneles para traspasar vías y carreteras, eran formas facilitadoras del paso.


Subida inicial para “calentar motores”  y, luego,  el Mas de Sant Moí. Al lado, aneja,  la ermita de Sant Moí (también llamada Esglesiola de Sant Moí, dedicada a este ermitaño), también  personaje del folklore catalán, todo en el término de Santa Maria de Besora. Construcción prerrománica, del final del siglo X, también con una leyenda, documentada por una autoridad experta: Joan Amades. Tanto el Mas como la ermita formaban parte del Castell de Montesquiu y del parque natural del mismo nombre, al lado de la etapa anterior. hasta seguir las rieras de Vallfogona y la de Laers, con las tiernas hojas que estrenaban un verde recién nacido, muestras de tantos árboles tumbados por meteorologías adversas y longevidad, con muchas visiones de tanta nieve aún presente en las montañas al fondo y ese contraste entre las riberas y las alturas, con lo que supone para las rodillas y demás articulaciones humanas, incluidos chasquidos y ajustes de arreglos varios. El entorno iba entre la sierra dels Bufadors y la de Sovellers. El paso y vadeo de la riera y la posterior subida (la segunda ya) hasta el collet de Ripoll  obligó a planificar bien las pisadas, básico para iniciar el ascenso posterior, con la musculatura ya en forma. Llegada al coll de Maranyic, buen lugar para refrigerio grupal y para ir a buscar de nuevo el río Ter para reseguirlo. 



Colonias


Agua para el trabajo, para mover y dar vida a esta comarca desde hace años. Si La Farga de Bebié fue un buen ejemplo, la Colònia Santa Maria , de finales del siglo XIX, era otro y cercano en la ruta, previo paso por la font de la Tosca. El ruido de algunas actividades industriales fue una buena presentación de vida laboral aún. Esta colonia estaba situada entre el río, la línea de RENFE, la carretera C-17 (antigua N-152) y un camino vecinal. 


Si se observaba a un lado y otro de la carretera había viviendas para obreros, fábrica, residencia para trabajadores de fuera, iglesia, jardines, oficinas y…casa del director. ¿Curiosidades? También se llama Colònia del Roig o de la SAPHIL, que la compró en 1920. Una empresa de Terrassa, aquí. Más: las niñas tenían una escuela. De la de los niños no hay reseñas. 


Como se sabe, el paternalismo industrial fue la fórmula que el patrón y propietario escogía en sus colònies como  remedio a la conflictividad laboral y a las demandas obreras.  



Ella


La ingeniería fluvial demostraba las obras de conducción del agua para las colonias, molinos y fargas en el Ter en su máxima amplitud. Por ejemplo la esclusa de La Corba, construcción para el aprovechamiento hidráulico construida por la empresa SAPHIL entre 1932 y 1934 Las actuaciones del Consorci del Ter acercaban el río a la ciudadanía y explicaban la flora y la fauna con carteles, sendas y señalizaciones, en un camino por la baga del Solà, la Masia Terrades, el camí de Sant Antoni y ya la población. 


La vida urbana daba señales (en especial al lado de la depuradora de Ripoll) y conducía al personal a la capital, Ripoll, entre paseantes, animales domésticos, vacas y la parte de atrás de edificios varios. Más allá, la construcción del arquitecto que también dejó su firma aquí. El puente peatonal de la Devesa de Calatrava era inconfundible. Uno más entre los 32 puentes que, según Wikipedia,  Santiago Calatrava ha construido hasta hoy.  (La obra duró cinco años, de 1990 a 1995. ¿Curiosidad? Antes de su inauguración oficial,  la gente de Ripoll ya pasaba. Un puente que, entre otras aportaciones, permitió que las personas minusválidas pudieran usarlo, ya que había otros accesos anteriores que no lo permitían.


Las construcciones y materiales  ferroviarios dieron paso al casco histórico, con los edificios conocidos y la importancia en la historia de Cataluña. Pero también un sábado se veía el ambiente humano. 


A pesar de Ella (al principio hubo quienes decían: “No aguantará ni seis meses”), se observaba diversidad cultural, amabilidad en un mercadillo sabatino  en el que se ganaban la vida las personas habituales de estos menesteres, diversidad, mezclas, respeto. La ingeniería municipal debía ser una y la vida ciudadana otra, mediatizada por Ella, en una población en que Ella ganaba en las elecciones pero pocas personas reconocen en público que la votaron. Era una apuesta muy en alza, con estrategias de marketing digital de primera línea y con recompensas de otros partidos, por ejemplo para aprobar los presupuestos. 


Hubo quien dejó sus ojos y su dulce apetito en la observación de una  coca de crema de un escaparate pastelero. Pero se tuvo que conformar con llevar su imagen, que no su sabor. También el mundo del dulce aquí sabe mucho de ingenierías con obradores.


En el centro más histórico, alguien  observaba a un  grupo visitante que buscaba a una persona para prestarle el móvil y que hiciera una foto de grupo. Al lado había un vehículo parado con dos ocupantes. Para entender el contexto, es inevitable especificar que eran sudafricanos. Uno salió, se  entendía que mostraba ademanes que podían significar (o no)  ofrecerse y a alguien del grupo de la foto se le oyó decir: “No le dejéis el móvil que se lo puede llevar”. Al final la foto la tomó un joven de allí que llevaba un trípode para alguna cámara. ¿Traición del inconsciente, todos actuaríamos igual, fue uno más de los efectos colaterales de Ella? ¿Y tú qué harías?


Al lado, campeonato de ajedrez al exterior con población solo local.  Eran paisajes urbanos extrapolables, con o sin Ella. Dicen que  hay muchas Ellas y Ellos (a veces en algunos momentos también pueden estar dentro de Nosotros).  Después de estrujar la media neurona que aún le queda a este juntaletras, con derecho a confundirse, al salir de Ripoll, ya en la lejanía, se percibían e imaginaban otros contextos reales, algunos como para aplicar aquella frase: “¡Cuerpo a tierra que vienen los nuestros!”.



Rutas


La zona del ferrocarril historiado en Ripoll permitió ver la antigua estación del tren. Llamaba la atención por su evocación al arte románico, a imitación de otros edificios de la población, con torres parecidas a las del monasterio de Ripoll. Cerca, una locomotora 1006 de los años 20 que se usaba para superar los tramos desde aquí hasta Puigcerdà. Y no lejos, el inicio o fin de la Ruta del Ferro i del Carbó, hoy bautizada como Via Verda del Ferro i del Carbó. Hay mucha información histórica al respecto sobre los 18 km y sus usos del hierro para las fargues y del carbón de Ogassa, desnivel entre el 1 y el 3%, con zonas para servicios turísticos y para todos los públicos. 


En un punto concreto, el GR 151 se desvió de la vía verde para acercarse al centro de Sant Joan de les Abadesses. Antes, el puente de Can Guetes, la esclusa  de Can Volant, la Font Nova, el pont de Rodonella. El paso por alguna masía originó un no demasiado amable encuentro con dos grandes perros muy ladradores. “Tranquilos, pasad que ya han desayunado”, reconfortó el dueño, que apareció después de haber superado la prueba. Tierras agrícola, carretillos con flores, finca de La Roca con rótulos que prohibía el paso por ser finca particular, zonas húmedas para poner a prueba zapatillas que acabaron mojadas y entrada a Sant Joan, con su patrimonio, monasterios y demás.



Literaturas


La celebración anticipada del 23 de abril, al final de la comida grupal  con viandas propias en Ripoll, contó con una buena organización y con la  lectura participativa de textos  o fragmentos escritos por personas del grupo y  autoras externas: narrativa, poesía y teatro como postres literarios para rematar la jornada. 

Ya que estábamos en el Ter, existe la ruta literaria por el Ter. A través de ella  se puede comprobar la relación entre los autores y el río, todo desde la mirada de los escritores, con textos la mayoría en catalán, otros en latín, castellano, francés e inglés. Algunos autores mencionados en la ruta: Santiago Rusiñol, Miquel Martí i Pol, Josep Pla, Jacint Verdaguer y Joan Margarit. 


Días después del 23 de abril, con miles de libros vendidos y millones de euros en las cajas registradoras, ¿nadie  lee libros en público? Diversas personas verificaban que apenas se veían personas lectoras de libros en papel en los trenes de las dos líneas entre Terrassa y Barcelona. Debían dejar la práctica  para sus momentos de lectura voraz en privado, ¿no?


En algunos mentideros y con voz muy baja se mencionaban las palabras de ese escritor provocativo y mordaz que describía al santo Jordi como “maltratador de animales y seguramente no sabía leer. No tiene nada que ver con los libros. No es el patrono de los escritores. Ha aprovechado la fecha y se ha metido ahí”. La discrepancia también puede estar ahí, con opiniones y crucifixiones para todos los gustos. 


Séniors, finalicemos con aperturas del pensamiento y respetos a la diversidad de opiniones. Para quienes busquen la normalidad, les podría servir la frase que un psiquiatra de Nueva Zelanda llevaba en su camiseta:


“De cerca nadie es normal”



Evaristo

26/04/2026















martes, 24 de febrero de 2026

Etapa 9 del GR 151- Abat Oliva entre Sant Pere de Torelló y La Farga de Bebié

 Temporales senderistas con efectos al alza


Muchos eventos meteorológicos han debido sucederse entre aquel mundo del trabajo de las apreciadas  tornerías  del valle del Ges y el de la colonia textil de la Farga de Bebié, llamada “la Colonia de los Suizos”. Aquel proceso industrial para las piezas de la maquinaria textil, allá en la zona de Torelló (inicio de la etapa),  y el final en  La Farga, primero de hierro, después molino de harina y luego fábrica textil por casualidades de la vida, cuando un estudiante de Vic que aprendía en Wintertur le habló de las posibilidades de su zona al hijo de un industrial de Zúrich. Es una interesante historia empresarial, laboral y humana, todo con una evolución que acabó en el abandono actual, visto en el final de la etapa, en un meandro al lado del río Ter.


Entre el principio y el final de este recorrido por  el GR 151, entre Sant Pere de Torelló y la Farga de Bebié, con tres kilometrajes senderistas a escoger,  hubo precedentes dignos de fluctuaciones bolsistas , temporales, aplazamientos del día de autos y paisajes abiertos a la naturaleza de un inverno con mucho de casi todo.  



Alcismo


¡Quién hubiera pensado que sucedería casi una lucha por la plaza nada más empezar 2026 para la convocatoria de enero!¡Y quién pensaría que eso pasó cuando se incrementó el precio de la cuota, después de tantos años pagando lo mismo! Se subió el estipendio y se llenó el autocar para la etapa suspendida de enero. Hasta se abrió lista de espera. ¿Cómo no haber usado antes esta estrategia comercial, necesaria ahora y quizá también hace tiempo? Es el atractivo de subir el precio, como si hubiera que posicionarse entre las marcas premium senderistas. Si aumenta por algo será: probemos.


El temporal de enero era uno de los ocho temporales del nuevo año y la suspensión y aplazamiento  a febrero también comenzó con buenas perspectivas para la caja recaudadora. Otra lista casi a tope pero al movimiento al alza al final le acompañó el efecto dominó: que si lesiones, que si meteorología dudosa, que si barro y otras incidencias  carnavalescas o viajeras. Al final, es lo que hay.El alcismo, a la baja.  El encanto de degustar a qué sabe el nuevo precio quedó solo en buenas expectativas. 


Es que desde el 7 de octubre se han bautizado ya  a 16 borrascas: Alice, Benjamin, Claudia, Davide, Emilia, Francis, Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta, Nils, Oriana y, ahora, Pedro..


Emblemas


Sant Pere de Torelló sorprendió con algunas de las 17  esculturas  que homenajeaban a oficios que fueron una de las principales actividades económicas de la población. Era un museo al aire libre,  la Ruta de la Torneria y otros oficios, con puntos del entorno (que se pueden consultar aquí) y una invitación a visitar también el Museu de la Torneria. Toda una mención histórica a oficios fundamentales y al mundo del trabajo. A la salida de la población, dos recorridos des de aquí (el tercero, desde Santa Maria de Besora hasta el final): de 13 y 22 km aproximadamente.  


El artista Agustí Pinyol dejó el atractivo de las formas de la naturaleza en dos obras al aire libre:  primero en la font del Pinyol y más arriba la font Vidranesa.


Allá en lontananza, el monasterio de Bellmunt, en un entorno con la amplitud que propiciaban las subidas en un invierno muy nevado, árboles despojados de sus hojas y visibilidad con blanquecinas nubes, nieblas y nieve al fondo; piedras húmedas, fuentes con agua, cómo no el inevitable barro, alfombras de hojas secas y a la vez mojadas. Perspectivas desde un sendero que zigzagueaba y ascendía, jugaba a sortear la carretera, se asomaba poco a poco a la cima. Las prótesis de los bastones protegían y aseguraban en la ascensión, en fila y con la gestión personal de las fuerzas entre resoplidos y tensiones. 


Había que superar los cuatro escalones antes de la cima: el Pedronet de la Verge de Montserrat, la font de la Vidranesa, el Códol Foradat y l’Alzina Grossa. Allí estaban para contemplarlos aunque se pudieran pasar por alto por tener la vista y las ganas de llegar al fin  allá arriba, fotos aparte.


Ascensos


Hubo quienes miraban el atuendo por si perdían algo, quienes se fijaban más en protecciones como gorras y en imaginarse qué cubrían, en apuntar el objetivo a descubrimientos efímeros, quienes repasaban estados en pequeño comité, o se imaginaban castillos en el aire si el autocar se hubiera llenado. 


Mientras, el coll del Pedronet, la carena de l’Hostal y el coll del Hostal del Mal Govern (se decía en los papeles históricos: “com un hostal de mala faisó i descuidat” por un hostelero de nombre Mal-Agre). Próxima, la  font de la Vidranesa (nada que ver con el pueblo de Vidrà), referenciada como antiguo refugio de contrabandistas y, también después, protección para caminantes, más antigua que el monasterio de Bellmunt. Un remanso para detenerse y descansar, aunque mejor allá arriba con mayor visión del conjunto.


Antes, un gran monumento global: l’Alzina Grossa,  a la vista  los efectos del temporal Gloria (la noche del 20 al 21 de enero 2020) en un árbol centenario con un escrito allí al lado como homenaje a un ser que el pueblo sentía como suyo y con la representación de rendir tributo a sus restos. 


Miradas


A 1.246/1.248 metros ves “tu secreto rozando el cielo” según publicidades varias. Donde antes estaba una fortaleza, el Castillo de Sa Raganyada, hoy los ojos contemplan los Pirineos, el Valle del Ges, el Bisaura, la plana de Vic, Pedaforca nevado y demás cimas. Pero también te ven desde el santuari de Bellmunt, excavado en roca. Una cámara de 360 grados en la zona de las antenas captó a quien aliviaba la vejiga., con opción a visualización desde el móvil de la cámara en directo.  Sin querer, alguien la censuró momentáneamente con su mano delante, quizá para avisar de tanto ojo digital que se te mete hasta en tus entrañas (un ejemplo es China, este año 2026: 700 millones de cámaras que vigilan a 1.414 millones de habitantes). 


Al lado, el ojo físico veía otro perfil: el monolito de la red “Miradors de Descoberta”: una mirada al paisaje y territorio de Osona y del Lluçanès desde el mirador de Bellmunt (para saber cuáles son los seis de la red, más informacion aquí).


Es tierra de castillos, fortificaciones, ermitas, granjas, fuentes, saltos de agua, rieras, puentes, torrentes,  industrializaciones de todo tipo, vidas alternativas y posibles efectos de las nieblas en los comportamientos y espíritus. 


¡Ojo!


Gentes en bicicleta y otras “máquinas” humanas  corriendo en subida completaban un paisaje matinal en el que también había quienes debían buscar un refrigerio en la hospedería. La niebla jugaba a tapar y dejar ver, mientras se entreveían montañas míticas adornadas por un año muy copioso de manto blanco. 


De bajada, un gran hayedo con un suelo poblado por sus hojas, posibles resbalones en superficies mojadas, con charcos y piedras a las que les cuesta adaptarse las suelas de las zapatillas. Hasta llegar a un coll con un curioso nombre que pudo pasar desapercibido, como tantos detalles más que hay en cada etapa. ¡Ojo a la historia!

Era el “Coll Hi era massa”: al parecer, en tiempos feudales los subordinados del señor del castell de Besora estaban hartos de su despotismo y decidieron deshacerse de él, matándolo. Cuando el Tribunal preguntó quién lo había hecho, dijeron que el pueblo. ¿Y por qué? porque “hi era de massa”, o sea, “estaba de más”. ¡Si eso se hiciera hoy!… (quizá le tocaría también a este juntaletras por tantas palabras que  están de más).


¿Estrictos?


La vigilancia pedestre y el ojo avizor evitó incidencias en medio de un paisaje despejado, entre el GR 151, el GR 3 y otros ramales en dirección a Santa Maria de Besora y los 35 metros del Salt del Mir. Un  salto de agua en su máximo esplendor, bien observado por la mayoría excepto por el grupo primero. Por ser estrictos para cumplir el horario fijado, prefirieron ser puntuales en la llegada, tras 2.000 metros de desnivel acumulado en los 22 km recorridos. Pues se despistaron muy mucho. ¡Se olvidaron que estaban en GRMANIA!: casi una hora y media de espera por el resto del grupo a la llegada.


El entorno y aparcamiento del restaurante  La Cabanya del Mir dio paso a granjas, al coll de les Pedregoses, font dels Cirerers  y al acercamiento a Santa Maria de Besora, con el castillo de Besora arriba y establecimientos hosteleros de paso a lo largo de la carretera. Anuncios de “esmorzar de forquilla”, condumios consistentes y alojamientos rurales. Mientras, más allá, un enorme semental se solazaba en medio de las vacas. 


Hubo gentes que aprovecharon para arreglar mundos, hablar de lo divino y humano y recordar que allí también se veía personal enfrascado en templados debates sobre fascismos incluidos. En un momento dado, alguien jugó a la contra y recordó al gran director de cine italiano Pier Paolo Pasolini  con su famosa deducción que puede ser aplicada a estos tiempos: “el fascismo de los antifascistas”. Mientras, se hablaba con educación y se interpretaba el imparable aumento de la derecha y extrema derecha, mientras al fondo se veían muchas “montañas nevadas”. 


En un momento dado el  estricto personal que manda los ES-ALERT interrumpió la soledad para hacerla sonora. Allí, un mensaje más en los móviles, seguro que imprescindible y muy previsor. Alerta por fuertes vientos, aunque allí ni viento ni velocidad. Que no acabemos como lo del lobo, que de tantas veces alertarlo nadie se lo creyó y al final vino y generó una mortandad de ovejas.


Espacios


De la sequía al exceso. Balsas de riego llenas, charcas por doquier, fuentes y saltos a rebosar, zapatillas mojadas y el camino restante, al frente. Poco a poco, el espacio natural protegido de Montesquiu (500 hectáreas) asomaba al fondo, con referentes históricos que retrotraen a la Edad Media, en la red de parques naturales de la Diputación de Barcelona.  Una torre de vigilancia evolucionó a un castillo en el siglo XIII

Quien dominaba era evidente, el castillo de Montesquiu, de 1285. Hoy visitable, centro de convenciones, albergue, con itinerarios señalizados, rutas y áreas para aparcar vehículos y cuerpos humanos. Por allí discurrieron raudos senderistas entre paseantes tranquilos y personal disfrutón, con el serpenteante río Ter abajo. 


Este avistamiento  provocó ilusiones de fin de etapa a quienes venían de Sant Pere de Torelló, con la carretera C-17 a la vista y la vía del tren que apenas funcionaba, o sea, RENFE. Pero no. La suave bajada dio paso al remate con una prolongada subida camino de les Planeses, puente de la riera de la Solana y fuente de Les Planeses, escondida en un margen del camino, con agua, situada en un antiguo cámping del castillo de Montesquiu. Robles, pinos y bojs la protegían. 

La Farga de Bebié se percibía cercana. Antes, paso entre edificios habitados por gentes diversas, con un coche de marca sueca adornado con colorido rosa, reclamos y anuncio de otras formas de vida. Un minicafé y una persona invitaban a entrar, entre otras personas que acarreaban utensilios, en un paisaje que parecía alternativo a la normativa habitual. 


Esperas


Al espacio La Farga le precedía la estación de ADIF. Después, una iglesia y esa colonia apodadada “fantasma”, la de “Los Suizos”, abierta en 1895 y cerrada en 2008.  El suizo Edmund Bebié la fundó entre Montesquiu y Les Llosses. El meandro del Ter donde se construyó aportaba agua al molino Rocafiguera y a un conglomerado fabril en el que llegaron a trabajar 1.000 personas (más información aquí). 


Allí, al borde de la carretera, el grupo que esperaba compartió observaciones y vivencias mundanas. Además de citar  otra vez  a Pasolini por el tema en cuestión, mencionar los preocupantes efectos en la opinión pública de la Ventana de Overton (nada que ver con ventanas fotografiadas por el camino),   y analizar el mundo del derecho y del revés. Se escucharon tendencias: aumento de jóvenes muy preparados que prefieren más el trabajo autónomo que el sueldo y horario fijos en empresas. O la imparable tendencia de la humanización de los animales domésticos, -casi en un proceso que también se podría leer a la contra-, o ese placer de quienes, gentes emperifolladas o no, disfrutan de la percepción al tacto de los calientes excrementos de perros y perras (cuando se recogen), incluso con tertulias en parques para retrotraerse y compartir alimentación, cuidados, costumbres y gozos y sombras de las mascotas, o quejarse de las abultadas facturas veterinarias. O de la apertura de espacios de Instagram para mostrar habilidades del género gatuno de casa. 


Por no extenderse en otros temas habituales y muy muy recurrentes (son como hablar del tiempo en los ascensores): las enfermedades, posibles intercambios de nombres y tratamientos  de la  clase médica y sobre  los penúltimos viajes (muchos séniors siempre piensan en el siguiente). El mundo pasaba por allí al lado mientras autocares venidos de todas partes dejaban los escasos viajeros que no podían usar RENFE y debían trasladarse por carretera (una factura final que pagaremos todos, claro). 


MAP-CAT


Ripoll acogió (sí, cierto, a pesar de los pesares de la mandamás  municipal) al personal senderista en un edificio singular: el CAT Can Guetes de Ripoll, en un espacio reservado y acondicionado al efecto como si de una convención senderista se tratara y que  debía cotizar al alza. Por allí empieza o acaba la “ruta del ferro i del carbó", por Sant Joan de les Abadesses hasta Ogassa. Es el km 0 de las Vías Verdes de los Pirineos. O sea, también es un buen punto de encuentro. 


Estábamos en un espacio con personas dentro de un proyecto de formación e inserción laboral de la Fundació MAP, con algunas frases que es de muy  suponer que puede “presuntamente” asumir también la mediática alcaldesa: “Tota persona te dret a una vida plena amb els suports que necessiti per fer-ho” o “La inclusió com a motor de canvi, per transformar i crear una societat justa, igualitària i solidària”. 


GRMANIA contribuyó a la causa con su estancia, que también sirvió para felicitar cumpleaños muy endulzados artesanalmente y a dulces abuelos con su segunda criatura. 


Llegados a este punto, esta y todas las etapas en los casi 30 años de GRMANIA han tenido sus buenos momentos. En el fondo, a muchas vivencias de cada persona a lo largo de su existencia se les podría aplicar alguna de las dos frases siguientes, o ambas o ninguna: 


“La felicidad es un recuerdo”

atribuida a Albert Camus.


O esta otra:


“La felicidad es sencillamente buena salud y mala memoria”

Albert Schweitzer, médico y filósofo.



Evaristo

24/02/2026