domingo, 26 de abril de 2026

Etapa 10 del GR 151- Abat Oliba entre la Farga de Bebié y Sant Joan de les Abadesses

 Séniors entre ingenierías varias y primaveras espléndidas



¡Mira que hay expresiones amables, varios sinónimos y hasta términos en inglés para describir a un autocar casi lleno de gentes en la X juventud! “Aquí huele a viejo”: ese fue el pensamiento oído y el olfato captado por alguien al inicio del viaje hacia la etapa del GR 151 - Abat Oliba entre La Farga de Bebié y Sant Joan de les Abadesses (más de 23 km en total). Qué conversaciones se oían, cuáles eran sus temáticas, cómo te agarras  para no caerte cuando avanzas por el pasillo del autocar en marcha, cómo te sientas para evitar el crujido de los huesos, todo y más se escuchó para verificar realidades visibles, con poca simulación empática aunque el sujeto en cuestión también fuera senior, viejo y abuelo. ¡Con lo bien que quedaban las palabras más de moda para nombrar esta etapa vital, y mucho más si eran en inglés: Boomers o generación “baby boom”! Y con los recientes libros que se han publicado para demostrar cómo sus actuales privilegios distorsionan la vida de los jóvenes (¡hay gente malintecncionada, eh! ¿O tendrán razón?) .


La jornada tenía sorpresas culturales e ingenierías de varios tipos: unas palpables a simple vista y otras en sentido figurado. 

Antes, en el autocar, la ingeniería de los números: hubo comprobaciones en varios excels  telefónicos para concretar cuántas personas éramos. Costó llegar a la coincidencia de los números. Repasos por nombres, apellidos, cuenta de cabezas (todas: con pelo, sin pelo, con muchos tintes, con mascarilla, etc). Una vez hechas las comprobaciones, bajas descontadas, todo a punto para empezar.


Caminemos.



Aguas


El río Ter fue el compañero y protagonista durante el recorrido (para saber más sobre el Ter: coneix la ruta del Ter).

El deshielo de tanta nieve caída durante el intenso invierno le infería espectacularidad. Del mundo laboral ya casi desaparecido del todo del punto de partida,   La Farga de Bebié (explicado en otras crónicas anteriores, fundada por el suizo Edmund Bebié en 1899)) hubo una transición hacia el paisaje primaveral de la ribera, con antiguas obras de ingeniería hidráulica para conducir el agua, encauzarla hacia fábricas, embalsarla, captarla o moverla con turbinas hacia finalidades diversas. Esas aguas, que nacen a 2.400 metros en Ulldeter, con 208 km de recorrido , es el más largo y caudaloso de las cuencas internas catalanas. Algunos le llaman “el grifo” de Cataluña, por su importancia en el abastecimiento de agua: da de beber a 9 de cada 10 hogares catalanes, o sea, a más de 6 millones de personas. Aquí, en Osona, la energía hidráulica  ha sido trascendental en la industria textil. 



Leyendas


No olvidemos  afamados pantanos ni leyendas que novelizan su nacimiento. Como esta: “Un verano muy seco, un viejo llamó a la puerta de una cabaña de pastor para pedir agua. El pastor, en vez de guardársela para él, aunque buena falta le hacía, se la dio con gusto, aunque le había hecho falta ir a muy lejos a buscarla. En recompensa a este acto altruista, el recién llegado le dio una botella de agua inagotable.


Un día, el pastor perdió la botella en medio de una tartera y, como no ha dejado nunca de brotar, este es el origen de las fuentes donde el Ter nace”. 

La Gola del Ter y, cerca, les Illes Medes, son el testimonio de su desembocadura en el Mediterráneo. 




Vías


El río se acompañaba de las vías del ferrocarril durante varios tramos. Aquí RENFE haciendo de las suyas.  Al final del recorrido entero, por vía verde sin vía:  la ruta del Ferro, vía verde que ahora discurría  por una antigua vía que conducía carbón y hierro desde las montañas de Ogassa para su transporte hacia industrias y al puerto de Barcelona. Puentes antiguos y modernos durante el recorrido, túneles para traspasar vías y carreteras, eran formas facilitadoras del paso.


Subida inicial para “calentar motores”  y, luego,  el Mas de Sant Moí. Al lado, aneja,  la ermita de Sant Moí (también llamada Esglesiola de Sant Moí, dedicada a este ermitaño), también  personaje del folklore catalán, todo en el término de Santa Maria de Besora. Construcción prerrománica, del final del siglo X, también con una leyenda, documentada por una autoridad experta: Joan Amades. Tanto el Mas como la ermita formaban parte del Castell de Montesquiu y del parque natural del mismo nombre, al lado de la etapa anterior. hasta seguir las rieras de Vallfogona y la de Laers, con las tiernas hojas que estrenaban un verde recién nacido, muestras de tantos árboles tumbados por meteorologías adversas y longevidad, con muchas visiones de tanta nieve aún presente en las montañas al fondo y ese contraste entre las riberas y las alturas, con lo que supone para las rodillas y demás articulaciones humanas, incluidos chasquidos y ajustes de arreglos varios. El entorno iba entre la sierra dels Bufadors y la de Sovellers. El paso y vadeo de la riera y la posterior subida (la segunda ya) hasta el collet de Ripoll  obligó a planificar bien las pisadas, básico para iniciar el ascenso posterior, con la musculatura ya en forma. Llegada al coll de Maranyic, buen lugar para refrigerio grupal y para ir a buscar de nuevo el río Ter para reseguirlo. 



Colonias


Agua para el trabajo, para mover y dar vida a esta comarca desde hace años. Si La Farga de Bebié fue un buen ejemplo, la Colònia Santa Maria , de finales del siglo XIX, era otro y cercano en la ruta, previo paso por la font de la Tosca. El ruido de algunas actividades industriales fue una buena presentación de vida laboral aún. Esta colonia estaba situada entre el río, la línea de RENFE, la carretera C-17 (antigua N-152) y un camino vecinal. 


Si se observaba a un lado y otro de la carretera había viviendas para obreros, fábrica, residencia para trabajadores de fuera, iglesia, jardines, oficinas y…casa del director. ¿Curiosidades? También se llama Colònia del Roig o de la SAPHIL, que la compró en 1920. Una empresa de Terrassa, aquí. Más: las niñas tenían una escuela. De la de los niños no hay reseñas. 


Como se sabe, el paternalismo industrial fue la fórmula que el patrón y propietario escogía en sus colònies como  remedio a la conflictividad laboral y a las demandas obreras.  



Ella


La ingeniería fluvial demostraba las obras de conducción del agua para las colonias, molinos y fargas en el Ter en su máxima amplitud. Por ejemplo la esclusa de La Corba, construcción para el aprovechamiento hidráulico construida por la empresa SAPHIL entre 1932 y 1934 Las actuaciones del Consorci del Ter acercaban el río a la ciudadanía y explicaban la flora y la fauna con carteles, sendas y señalizaciones, en un camino por la baga del Solà, la Masia Terrades, el camí de Sant Antoni y ya la población. 


La vida urbana daba señales (en especial al lado de la depuradora de Ripoll) y conducía al personal a la capital, Ripoll, entre paseantes, animales domésticos, vacas y la parte de atrás de edificios varios. Más allá, la construcción del arquitecto que también dejó su firma aquí. El puente peatonal de la Devesa de Calatrava era inconfundible. Uno más entre los 32 puentes que, según Wikipedia,  Santiago Calatrava ha construido hasta hoy.  (La obra duró cinco años, de 1990 a 1995. ¿Curiosidad? Antes de su inauguración oficial,  la gente de Ripoll ya pasaba. Un puente que, entre otras aportaciones, permitió que las personas minusválidas pudieran usarlo, ya que había otros accesos anteriores que no lo permitían.


Las construcciones y materiales  ferroviarios dieron paso al casco histórico, con los edificios conocidos y la importancia en la historia de Cataluña. Pero también un sábado se veía el ambiente humano. 


A pesar de Ella (al principio hubo quienes decían: “No aguantará ni seis meses”), se observaba diversidad cultural, amabilidad en un mercadillo sabatino  en el que se ganaban la vida las personas habituales de estos menesteres, diversidad, mezclas, respeto. La ingeniería municipal debía ser una y la vida ciudadana otra, mediatizada por Ella, en una población en que Ella ganaba en las elecciones pero pocas personas reconocen en público que la votaron. Era una apuesta muy en alza, con estrategias de marketing digital de primera línea y con recompensas de otros partidos, por ejemplo para aprobar los presupuestos. 


Hubo quien dejó sus ojos y su dulce apetito en la observación de una  coca de crema de un escaparate pastelero. Pero se tuvo que conformar con llevar su imagen, que no su sabor. También el mundo del dulce aquí sabe mucho de ingenierías con obradores.


En el centro más histórico, alguien  observaba a un  grupo visitante que buscaba a una persona para prestarle el móvil y que hiciera una foto de grupo. Al lado había un vehículo parado con dos ocupantes. Para entender el contexto, es inevitable especificar que eran sudafricanos. Uno salió, se  entendía que mostraba ademanes que podían significar (o no)  ofrecerse y a alguien del grupo de la foto se le oyó decir: “No le dejéis el móvil que se lo puede llevar”. Al final la foto la tomó un joven de allí que llevaba un trípode para alguna cámara. ¿Traición del inconsciente, todos actuaríamos igual, fue uno más de los efectos colaterales de Ella? ¿Y tú qué harías?


Al lado, campeonato de ajedrez al exterior con población solo local.  Eran paisajes urbanos extrapolables, con o sin Ella. Dicen que  hay muchas Ellas y Ellos (a veces en algunos momentos también pueden estar dentro de Nosotros).  Después de estrujar la media neurona que aún le queda a este juntaletras, con derecho a confundirse, al salir de Ripoll, ya en la lejanía, se percibían e imaginaban otros contextos reales, algunos como para aplicar aquella frase: “¡Cuerpo a tierra que vienen los nuestros!”.



Rutas


La zona del ferrocarril historiado en Ripoll permitió ver la antigua estación del tren. Llamaba la atención por su evocación al arte románico, a imitación de otros edificios de la población, con torres parecidas a las del monasterio de Ripoll. Cerca, una locomotora 1006 de los años 20 que se usaba para superar los tramos desde aquí hasta Puigcerdà. Y no lejos, el inicio o fin de la Ruta del Ferro i del Carbó, hoy bautizada como Via Verda del Ferro i del Carbó. Hay mucha información histórica al respecto sobre los 18 km y sus usos del hierro para las fargues y del carbón de Ogassa, desnivel entre el 1 y el 3%, con zonas para servicios turísticos y para todos los públicos. 


En un punto concreto, el GR 151 se desvió de la vía verde para acercarse al centro de Sant Joan de les Abadesses. Antes, el puente de Can Guetes, la esclusa  de Can Volant, la Font Nova, el pont de Rodonella. El paso por alguna masía originó un no demasiado amable encuentro con dos grandes perros muy ladradores. “Tranquilos, pasad que ya han desayunado”, reconfortó el dueño, que apareció después de haber superado la prueba. Tierras agrícola, carretillos con flores, finca de La Roca con rótulos que prohibía el paso por ser finca particular, zonas húmedas para poner a prueba zapatillas que acabaron mojadas y entrada a Sant Joan, con su patrimonio, monasterios y demás.



Literaturas


La celebración anticipada del 23 de abril, al final de la comida grupal  con viandas propias en Ripoll, contó con una buena organización y con la  lectura participativa de textos  o fragmentos escritos por personas del grupo y  autoras externas: narrativa, poesía y teatro como postres literarios para rematar la jornada. 

Ya que estábamos en el Ter, existe la ruta literaria por el Ter. A través de ella  se puede comprobar la relación entre los autores y el río, todo desde la mirada de los escritores, con textos la mayoría en catalán, otros en latín, castellano, francés e inglés. Algunos autores mencionados en la ruta: Santiago Rusiñol, Miquel Martí i Pol, Josep Pla, Jacint Verdaguer y Joan Margarit. 


Días después del 23 de abril, con miles de libros vendidos y millones de euros en las cajas registradoras, ¿nadie  lee libros en público? Diversas personas verificaban que apenas se veían personas lectoras de libros en papel en los trenes de las dos líneas entre Terrassa y Barcelona. Debían dejar la práctica  para sus momentos de lectura voraz en privado, ¿no?


En algunos mentideros y con voz muy baja se mencionaban las palabras de ese escritor provocativo y mordaz que describía al santo Jordi como “maltratador de animales y seguramente no sabía leer. No tiene nada que ver con los libros. No es el patrono de los escritores. Ha aprovechado la fecha y se ha metido ahí”. La discrepancia también puede estar ahí, con opiniones y crucifixiones para todos los gustos. 


Séniors, finalicemos con aperturas del pensamiento y respetos a la diversidad de opiniones. Para quienes busquen la normalidad, les podría servir la frase que un psiquiatra de Nueva Zelanda llevaba en su camiseta:


“De cerca nadie es normal”



Evaristo

26/04/2026