domingo, 29 de enero de 2023

Etapa 2 del GR-92 entre Llançà i Cadaqués

 El contradictorio glamur del más allá de las montañas 

 

La meteorología, el clima y el tiempo no son lo mismo del todo pero a veces se relacionan. Enfrentarse a l’Alt Empordà ahora en enero y con circunstancias temporales concretas también condicionaba la adaptación de personal caminante,  con bastante tiempo vivido: pensándolo bien, todo es juventud acumulada. La meteo, el tiempo, los temporales, el invierno, los vientos, las olas, el fresco, el mar, los perfiles, la espuma, el interior, el equilibrio…y las capas y capas de ropa encima para mantener temperaturas corporales a merced de la climatología, con los consiguientes efectos colaterales en termómetros personales que poco a poco se descompensan: casi viven en un sin vivir.

El GR-92 entre Llançà y Cadaqués (Girona) se vio afectado por una pregunta sobre tres propuestas  de distancias que al final se resumieron en dos:  a qué tramo me apunto, cómo aguanto la ventolera y hasta dónde me atrevo a andar. También podríamos elucubrar sobre si el supuesto glamur del entorno se relacionaba con el más allá de las montañas. Por cierto, ¿a qué viene esta frase? ¿Y cómo se relaciona con el mensajes poético de autores, por ejemplo franceses: te estás volviendo viejo? La respuesta, al final.

 

Alteraciones

Se supone que algunos estereotipos sobre posibles alteraciones del funcionamiento de las mentes humanas en l’Alt Empordà no se relacionan con actitudes y temas escuchados por un parque natural quemado muchas veces, duro, ventoso pero muy fotogénico, con connotaciones artísticas y literarias. Un glamur acumulado en personas y personajes. En poblaciones concretas, afamadas por su aislamiento y continua proyección exterior: con vinos, aceites y licores antes; hoy, con postales interminables, rincones de ensueño, artistas, paisaje y mucho encanto. 

Mencionar a lubinas cabreadas al plato en fogones de postín, recorrer esos mundos a través de casas del buen yantar o decir que yo vivo para comer no tiene por qué relacionarse con los efectos de los aires de estos lugares. Otro posible efecto de la creatividad ventosa de l’Empordà sería llegar a insinuar que aquellos productos que se fabrican en países con dictaduras son de más calidad que los de las democracias.  ¿Fumarse manufacturas producidas en  una dictadura aportan más placer porque son de mayor calidad? No hay duda: esto sí que se supone que  deben ser  efectos del viento de la zona, ¡porque sino!. En el aire quedaron opiniones que, por supuesto -y como le pasa al humo de los preparados enrollados-, todo se lo lleva el viento. O escuchar sabios consejos fruto de la práctica y de la experiencia: En esta vida, cuanto mejor te portes más te aburres. En todo caso, ya es un poco tarde para reinventarse. Pero algún quiebro quizá aún se puede ejecutar. 

Tampoco se sabe si hubo que relacionar la fama de estas alteraciones con respuestas de  gentes de Hacienda a las preguntas grmanas sobre el recto proceder pecuniario de quienes, con mucho sentido común, administran los pocos dineros de este conglomerado humano. Alguien pensó para sus adentros que preguntar a quien obliga a los de siempre a la rectitud económica es como quien se somete a análisis médicos, revisiones, chequeos, auscultaciones diversas en estas edades. Que no se sorprenda si siempre sale algo a revisar. Con lo que tener buena salud en este tiempo vital es un reto tan difícil como estar al corriente de todo con la administración. 

 

Inestabilidades

De nuevo en Llançà, la plaza, el histórico árbol (el platanero: Árbre de la Llibertat), la iglesia, calles desiertas hacia el puerto  y ascensión para ganar la altitud costera que recorrerá el perfil del GR92 y Camí de Ronda. Una fachada marítima que se repetía por esta costa tan brava a veces, El viento dibujando constantes perfiles con las olas, piscinas en primera línea con el agua helada, inversiones inmobiliarias cerradas, muchas advertencias a centrales de alarma que te vigilan, el viento que inestabiliza hasta a cuerpos senderistas bien alimentados y se sospecha que con algunos kilos de más. La playa Farella, la Punta de la Farella, cartel que explica el fondo marino de la playa de la Farella, señal del GR-92 en el cartel indicador de la playa de la Farella del mig, playa Cau del Llop, punta Feliu, la playa de les Tonyines donde se pescaban estos peces procedentes del Atlántico que venían a reproducirse por estas zonas (grafitis de rigor encima de la letra del cartel explicativo), cala Carboneres, playa d’en Robert en el camí de ronda. Más allá del lugar del desayuno, banco protegido con parasoles de obra con vistas al entorno marítimo, la punta S’Arnella con el faro  y mirador con vistas. Pasarelas bien conservadas, barandillas de madera, verjas y muros en propiedades, muchas de ellas francesas. 

El sube-baja constante a veces obligaba a trastabillar y a buscar esa estabilidad física necesaria para avanzar. Pero,  ¿y si las mentes de estos lugares,  azotadas por estos habituales vendavales, estuvieran reprogramadas a lo largo del tiempo y confirmaran las teorías que circulan por ahí? El glamur, el paisaje y el viento de estas zonas atrae. 

Resguardados por el muro que delimitaba casas ahora vacías, en pleno camí de ronda, el personal componía una larga hilera que daba cuenta de comidas y bebidas. Enfrente, el dibujo constante de las olas que rompían su fiereza para empezar de nuevo;  más allá, mansiones ocupando espacios en primera línea, el camino de paso que se ha de adaptar a cada construcción; calas nudistas en verano, ahora desnudas; el faro que delimitaba perfiles de LLançà i Port de la Selva, campings vacíos y, al fondo, ese pueblo blanco que quería mimetizarse con la estampa repetida en bastantes lugares del Mediterráneo. La fotogenia del lugar y de los momentos en espacios vacíos, con la atenta mirada desde arriba del edificio símbolo de poderes eclesiásticos, militare, terratenientes y de las vidas de los contornos: el monasterio benedictino de Sant Pere de Rodas y el castillo más arriba, el de Verdera (Sant Salvador de Verdera).  Anécdota: a pesar de la sequía estival de 2022, la fuente exterior no dejó de regalar agua. 

 

Perfiles

El Port de la Selva, en sus orígenes antiguo puerto de Selva de Mar, donde coincidían el GR-92, el camí de ronda y el GR 11, reconfiguró los grupos, en un marco muy repetido por estos lares: grandes banderas al viento impuestas por quien las puso o dejó ponerlas, los tamarindos del paseo marítimo rendidos e inclinados a merced del viento, la arena levantada y transportada hacia los interiores y la continuidad del GR-92 por la carretera hasta el desvío correspondiente, en dirección a la zona de Els Torrellons. Ascensión -con mención entre un sector distinguido del grupo a la polisémica palabra Pájara- para observar la zona recorrida y el Port de la Selva allá al fondo, el paisaje agreste y descarnado, la vegetación con vacas incluidas y la subida mientras el viento iba descubriendo que en la cima mandaría con más fuerza aún, en los entornos del Mas del Bufadors y la distancia hasta la cima, antes de entrar en la vertiente de Cadaquès. Frío, intenso, moldeador del paisaje mientras el dibujo del perfil del Cap de Creus se divisaba allá a lo lejos.  Arriba hubo que resguardarse del viento en los restos de las construcciones de piedra, como si fuera una introducción o adelanto al trabajo de la piedra seca y al impulso actual. 

El descenso a Cadaquès sirvió para admirar el trabajo de esta piedra, su recuperación y observar también los bancales donde hace muchos años hubo viñas y olivos. Trozos de senda aún con la disposición heredada del enorme esfuerzo de los pageses, otros reconstruidos, conservación de encinas en medio de las paredes que delimitaban la senda, con restos de construcciones también en piedra. Estábamos en los entornos de la montaña negra, admirando el trabajo olvidado de un pueblo que se le conoce más por artistas de diverso pelaje y menos por el gran esfuerzo de quienes construyeron y cultivaron para después derivar en turismos variopintos. El heroísmo abunda más en formato anónimo.  Piedra seca, chumberas afectadas por nuevas enfermedades o plagas, olivos protegidos por piedras, riegos, allá abajo naves para hibernar o mantener embarcaciones de quienes disfrutan o se dejan ver para ser vistos, pronto la carretera, algunos almendros ya en flor, las casas encaladas y los desniveles característicos.

El escritor empordarnès Josep Pla retrató los jardins de parets seques en su libro Cadaqués, origen de otra publicación en la que describe los miles de kms de paredes construidas por labriegos y los centenares de barracas. De ahí el acierto de la denominación: los jardines de paredes secas.

Sobre las viñas, bajo los auspicios del monasterio e Sant pere de Rodes, destacó la gran producción de vino, su exportación a Italia para que aumentara la calidad de los malos vinos de Génova y, por supuesto, el declive por plagas variadas, filoxera incluida. Posterior plantación de olivos donde había viñas y su fin debido a la helada de 1956. Y la gran preguntade Josep Pla en aquel momento: ¿por qué los habitantes de Cadaqués quieren quedarse y seguir viviendo en el pueblo? 

 

Glamur

La entrada a la población sorprendió con creaciones que, si Salvador Dalí hubiera contemplado (ni su estatua las veía:  estaba más abajo), no se sabe que diría. Dejando aparte las mismas banderas de siempre  y mensajes repetidos, la Estatua de la Libertad te daba la bienvenida, con una urna de las ya conocidas encima. Decoración de calles con guiños artísticos, pintadas y rótulos en un pueblo con famosos y personal con postureo estético de todo tipo,  referencias por sus saraos tipo paellas mediáticas y piscinas vinculadas al mundo de la política, a opinadoras de todo lo humano y divino y algunas personalidades del faranduleo, alimentadas por dineros públicos y privados.  También se les suponía con glamur incluido.

 El 28 noviembre 2018 , Quim Masferrer dedicó su programa El Foraster en TV3 a Cadaqués. 50 minutos y 38 segundos para ver el pueblo desde otras ópticas. Aislado, conocido por fotos, cuadros y personajes míticos. Con el glamur heredado de algún forastero nacido en Figueres y residente aquí. Internacional con Gala y sin ella, en Port Lligat, Púbol, museos, bancos o casas de ricos. El otro, el televisivo ForasterQuim, ofreció un ameno programa que retrataba ese supuesto glamur desde otros puntos de vista más apegados al pueblo y a sus gentes. Miradas detrás de la postal. Perlas, sitios y citas:  Bar Casino L’Amistat, donde en su terraza un antiguo alcalde dijo: A ses illes parlen  com a Cadaquès”,quien habla bien del pueblo tiene gusto, el pueblo más bonito del mundo; o la frase hecha: A Cadaqués ens aixequem més aviat per estar més estona sense fotre res, Cadaquès son contrabandistas y ladrones porque el pirata Barbarroja venía a robar al pueblo. Muchas motos: Para gente que vive en el quinto coño pueda desplazarse, dice una señora motorizada de más de 80 años. Un pueblo que recibía gente del IMSERSO e iban  por allí com un ramat de cabres. El retablo de iglesiamés maco del món, venta de un libro de cocina dentro de la iglesia. Motivo: Los que van a la iglesia también comen, ¿eh?,els taps de Cadaquès (dulce típico). 

Templos en Cadaqués hay muchos, el religioso es la iglesia  de Santa María, con un importante retablo y un reloj de sol. Había quien se interesaba por la leyenda que figuraba debajo, los más estetas ni la veían ni la apreciaban en caso de leerla: Jo sense sol, tu sense fe, no som res. Otros: salas de exposiciones artísticas, personajes que se asoman en plan esnob al público para ser vistos y admirados por sus creaciones interiores que después exteriorizan. Observadores paseantes manifestaron ver casas en venta, la perpetua belleza de sus calles adornadas con flores, personajes de otras épocas en actitud supervivencia ante el paso de las tendencias, los dos bares anclados en la playa y en el tiempo: el Boia y el Maritim. Este último, declarado Bien de Interés Cultural, descrito por Gabriel García Márquez. Allí él abrevó en mesas usadas por  gentes de la Gauche Divine, Marcel Duchamp, Richard Hamilton, Kirk Duglas  o Umberto Eco. Museos, galerías de arte, esculturas, edificios emblemáticos, personajes célebres, todo esto y más glamur se puede descubriren un pueblo tan ensalzado como atractivo.

El grupo degustó sus viandas en el Cafè d’Es Cantó (con reseñas negativas en Google), más tomando el fresco fuera que protegidos dentro, un servicio desbordado por mucha clientela y poco personal, variedad de personajes: mochileros senderistas y gentes de buen ver, bien acicaladas y perfumadas que atendían las normas sociales de la hora del vermut, con poses y formas estudiadas. 

 

Mitos

El nombre de nuestro compañero de viaje, el fuerte viento llamado Tramontana, del latín tansmontanus, significa más allá de las montañas.Dicen que es el único viento de los conocidos con nombre femenino. Mítico y contradictorio, como el glamur de Cadaqués.

Literatura hiperbólica sobre esta ventolera con nombre que trasciende fronteras. Por ejemplo, el citado premio Nobel García Márquez, cuando escribió en el cuento Tramontana

Nadie dejaba de pensar con temor en la tramontana, un viento de tierra inclemente y tenaz, que según piensan los nativos y algunos escritores, lleva consigo el germen de la locura.

Josep Pla llamaba a l’Empordà el palau del vent.

No hay necesidad de confundir tocat per la tramuntana con tocat de l’ala o del bolet.O de asegurar algo que la medicina nunca  ha confirmado ni investigado: que este viento conduzca a la genialidad o a la locura. O que aumenten los suicidios. Lo que sí parece comprobado es que esta zona es un buen lugar para airearnos las ideas. 

 

En resumen: meteorologías y el paso del tiempo en medio de la reconfortante Tramuntana. Mientras la juventud no para de acumularse, volvamos a la realidad. Nos la recuerda el poema del escritor francés Víctor Hugo (3:24 minutos de duración en Youtube), titulado de tres formas diferentes: te estás volviendo viejo  / no me estoy poniendo viejo /o, parece que la definitiva:  poniéndome viejo                https://www.youtube.com/watch?v=PtIbX4wS708

 

Evaristo

29/1/2023

 

 

 

 

 

domingo, 1 de enero de 2023

Etapa circular desde Sant Llorenç Savall por el Parc Natural de Sant Llorenç del Munt i Serra de l'Obac

¿Caminamos o hablamos?


A veces entre varias opciones aparecen muchas dificultades para escoger, y más cuando todas se pueden dar a la vez. Su compatibilidad está asegurada: la experiencia lo confirma. Comenzó un recorrido en un punto de encuentro prefijado, el parc Font de l’Aixeta, cercano a l’Escola Josep Gras (maestro del pueblo al que nos referiremos más adelante), en una zona de aparcamiento de Sant Llorenç Savall, no lejos del cementerio. Saludos sin parar a medida que los vehículos aparecían y aparcaban, reconocimientos diversos y parabienes agradables con mensajes y saludos implicaba una inversión de tiempo que fue fulminado por quien impuso su potente voz: ¿Caminamos o hablamos?Interrogante con mejor solución  que el que el personaje  Hamlet planteó en el monólogo de la obra de teatro Hamlet, príncipe de Dinamarca, escrita en 1603 por William Shakespeare: Ser o no ser, esa es la cuestión(original según el autor, manida y repetida frase por biensonante,  hasta la saciedad: to be or not to be, that is the question). Así que, como esta dicen que es la pregunta esencial de la experiencia humana, aquella  anterior, sin ser esencial, era muy importante y oportuna para ponerse en marcha. 

Mirando a una zona cercana a la salida,  había personas que recordaban otras dicotomías o dilemas deportivos que se les pudieron pasar por la cabeza alguna vez, cuando no eran tan jóvenes y los cuerpos y las mentes afrontaban caminatas de resistencia como la Matagalls-Montserrat (MM), la primera maratón de montaña de Catalunya  y otras. En la zona de entrada al pueblo, casi enfrente del cementerio (curiosa coincidencia), después de 45 km recorridos, cuando aquí estaba el avituallamiento de la MM, las elecciones podían ser más decisivas porque también implicaban el ser o no ser andarín: pasar o parar, retirarse o seguir, ampollas o frotamientos, calambres o tendinitis, torceduras o desequilibrios, comer o beber, frío o calor, masaje o estiramiento, bastones o nada, fuerzas o vacíos, agua o isotónicas, glucosa o bocatas. 

Ahora la decisión era más fácil. La primera, obedecer al brío y al poderío del vozarrón. Luego, compatibilizarlo todo mientras se tomaba la dirección correcta.

 

Maestrías

 

Durante el recorrido previsto se acumularon muchas maestrías que iremos viendo y  que, unidas a las de las personas GRMANAS, aportaban cultura, convivencia, amabilidad y espíritu senderista.

En la entrada a Sant Llorenç Savall se disponían a montar el habitual mercado de los sábado, con restricciones a vehículos. Cercano al curso del río Ripoll se intuían posteriores olores a pollo asado de maestros asadores que ya preparaba el tinglado. Debía convivir con espacios para frutas, libros y verduras. Todo  alimenta.

Con una bruma que aportaba un aspecto húmedo a la perspectiva en lontananza, se atravesaba una zona de la población, un puente y  la carretera principal para enfilarse por la zona de almacenes activos o cerrados, el carrer del Mossèn Miró, cruce de la carretera de Monistrol, carrer Montserrat por donde aparecían industrias cerradas, polideportivo, campo de fútbol y espacios donde se vislumbraban nuevas construcciones. Pronto, cartel: Benvinguts al Parc.  Eran los principios del recorrido circular planificado que se podía consultar en Wikiloc, pateado días antes por el grupo que trabajaba de forma desinteresada para asegurar un final feliz. Salida a 464 metros de altitud, la cima a 748 metros y desniveles de 374 m en positivo y en negativo. 

Las escuelas del pueblo que llevan por nombre Josep Gras honraban al maestro del que se puede leer en línea y en papel la glosa que escribió el anfitrión de la salida en la revista LACERA, del Cercle d’Estudis Històrics de Sant llorenç Savall, en su último boletín (número 27 de noviembre de 2022, segunda época): página 10, título Josep Gras Casasayas, mestre nacional de Sant Llorenç Savalla 1922-1933). Un homenaje a este maestro, escrito por Jaume Valls i Drogue, también GRmano, rondallaire, maestro, escritor, jubilado, formador matrimonial, contador de cuentos, cercano a las autoridades eclesiales y de quien, en consecuencia, con mucho respeto y admiración,  sus textos a veces hay que escucharlos desde un reclinatorio.  

 

Espíritus

 

En un ambiente distendido mientras el sol intentaba poder con la niebla, el grupo enfilaba el punto más alto de la salida. Entre matorrales vivos después de diversos incendios y sequías extremas, se hablaba de energías. No solo de las que se necesitaban para avanzar, o de las que se recuperarían con desayunos,  turrones artesanos y grmanos y con la comida de hermandad posterior en Cal Ramon , sino de esas que mueven y preocupan al mundo. Eléctricas, híbridas, eólicas, combinadas, fósiles, o de las que van a la baja por la edad, desgastes, lesiones u otras variadas. Siempre tendremos temas médicos de qué hablar, visitas previstas, segundas opiniones, suplementos vitamínicos y potingues diversos que intenten aportar aquello que falta. 

Mientras se afrontaba la ascensión a Castell de Pera, alguien apuntaba fallos meteorológicos en las predicciones para ese día. A veces el personal de los mapas parecen influencers y les pasa como a los economistas, cuñados y  resto de los mortales: todo se acierta mejor al día siguiente: ¡ya te lo decía yo!

Mientras, las reminiscencias del espíritu del vino aparecieron en forma de una cabaña de piedra seca. Bien conservada por quienes se dedicaban al mantenimiento de obras de otros tiempos levantadas por la ingeniería agrícola y popular, en este caso por el Grup de Pedra Ballestar. En su web caudelguille y en su cuenta de Twitter abundan las recuperaciones en diversas poblaciones y, de forma concreta, sobre barracas de piedra seca l se puede conocer el ingente trabajo de este grupo de personas aquí y en otros lugares, con una descripción pormenorizada de barracas concretas. La que visitamos disponía de un recipiente con un cuaderno para dejar constancia de aportaciones libres. Allí, nuestro anfitrión ofreció  explicaciones sobre aquellas filoxeras que diezmaron y cambiaron el territorio y estas intervenciones humanas para conservar edificaciones y técnicas ancestrales. 

Más arriba, una piedra en el camino que recordaba que su nombre era El-Romeu,con la niebla que se levantaba como si fuera una concesión para ver más y mejor, fijarse en  la flecha que indicaba que, a la izquierda, había una evidente sorpresa en estas épocas prenavideñas.

Pronto otro espíritu, el navideño,  apareció en un abrigo rocoso. Figuras cristianas  y motivos del momento, composiciones similares a muchas otras que intentaban recordarnos lo de cada año. Se observaba cierta simbología de actualidad: los colores de la bandera de Ucrania. Después, ascensión al punto más alto e histórico de la salida, Castell de Pera.

 

 

¡Cuidado!

 

A 740,6 metros se halla el Castell de Pera, con restos, excavaciones aún en marcha,  documentación en cartelería diversa y websque recogen la historia: torre dels Vernet, capella de Santa Maria, cisternas, muros calzados posteriormente para asegurarlos. En esta etapa hay reminiscencias que, con imaginación y toques de realismo, pudieran enlazar con la anterior del GR 92, entre Portbou y Llançà. De entrada parece ser que las supuestas pertenencias de los condes de Sentmenat llegaron a estas latitudes. Una familia de aquellas llamadas de rancio abolengo y muy historiadas,según referencias, con títulos de Grandes de España y demás. En la etapa anterior también tuvimos que respetar y apartarnos -por la fuerza de los gritos y las amenazas- de  las propiedades de los Mateu/Suqué, en Port de Joan (Colera). Estos quizá debían ser de abolengo más rancio que  rancio.

Allá arriba, mientras el asueto consistía en reponer fuerzas, de pronto se oyó una advertencia: ¡Cuidado!Un corredor durante su entreno en montaña advertía que pasaba por allí, que tuviéramos cuidado, como si no debiera haber sido al revés. Cruce de amables palabras y cada uno a lo suyo mientras el anfitrión intentaba focalizar a comensales que debían necesitar como postre la cultura del lugar. Antes de sus palabras hubo que cuidarse para no repetir de ese artesano y exquisito turrón de whisqui con el que nos agasajó quien tiene manos maestras en la cocina. Excelente es decir poco. Después, la explicación mientras una pareja de trepadores atletas se encaramaba a los riscos más altos, con un perro que curioseaba por allí. Ese can tan social parecía pertenecer a una casa de abajo. Hoy abundan los perros en campos y ciudades: cada vez más. Viven bastante mejor que muchas personas en nuestros entornos tan civilizados. Sobre el tema llamó la atención la declaración, días después, de Joy Tugume en La Contra de LA VANGUARDIA. La guarda forestal en la selva ugandesa al cuidado de gorilas decía: En España veo pocos niños por la calle y muchos perros con abrigo. Curiosa coincidencia con conversaciones y reflexiones  parecidas de GRMANOS días antes en otros caminos.

 

Culturas

 

A la bajada de Castell de Pera , en dirección a Can Brossa i el Marquet de les Roques,  el paisaje se amenizó con el descubrimiento que publicitó una GRmana. El gozo de la imaginación,  en la interpretación de una mochila. Nadie hasta ahora había caído en la simbología, ni siquiera el propietario, que siempre llevaba la misma atadura posterior. Pues dio que hablar cierto icono erótico fruto de las casualidades. Aquí siempre se aprende. Hasta de las más insignificantes casualidades. Culturas  por doquier.

Los aprendizajes se acrecentaron con la visita a la exposición del espacio cultural y artístico La Pahissa del Marquet-Arts-Lletres-Natura, inaugurada el 3 de  junio de 2021, un centro de creación y de pensamiento alrededor de las artes en una dependencia exterior de la casa de veraneo del poeta Joan Oliver-Pere Quart. Gestionado por Ester Xaragay, nos culturalizó con la exposición de Pere Nogueratitulada Sistema del dins

¡Esto es un no parar! Carteles para recordar la celebración de los 50 años del Parque Natural que pisábamos (1972-2022). Más cultura con poesía, arquitectura y recuerdos con toques de vida social. Contemplación y admiración de la casa modernista El Marquet de les Roques, ya de procedencia medieval, con actuaciones lejanas del abuelo del poeta Pere Quart. Fotos aprovechándose de los reflejos y espejismos del agua del estanque, captaciones del edificio desde lejos con foto de grupo, relato del anfitrión con pinceladas memorísticas a su lejana boda en el patio interior, se supone que a espaldas de la Iglesia. 

Más del no parar y del recuerdo a andanzas sufridas en Port de Joan, en Colera. Esta vez, como tampoco se pudieron franquear pasos y muros, hubo vuelta al ruedo por los exteriores del Marquet de les Roques. Rodeo circular oteando los espacios cerrados y miradas de reojo por si hubiera alguna especia humana o animal que alertara de nuestro paso. Ya había quien pensaba desempolvar redactados y actualizarlos por si hubiera que denunciar  nuevas situaciones. Pero no. El mundo del arte y la arquitectura modernista no parecían entrometerse para recordar nostalgias de momentos vividos aquí por el gran maestro de la poesía:

 

Mai no oblidaré les nits d'agost al Marquet de les Roques, al fons de la vall d'Horta, sota el Montcau. El Marquet és un castell construït amb la pedra vermellosa del país, combinat amb el maó vist. Al Marquet he passat les temporades més felices de la meva vida. Les nits sobre tot prenien una serenitat i una transparència gairebé màgiques 

— Joan Oliver, Temps, records

 

 

Recuerdos


De retorno al pueblo por la ancha pista por la que antiguamente subían personas a comerciar con agua de la Font de LLor para Sabadell, asomaban viñas al parecer aún sin denominación de origen (¡con tantas como hay!). El recuerdo a la importancia de la vid acompañó en todo el recorrido, en un paisaje transformado que transportaba a caminantes a su infancia, cuando convivían con vino elaborado en casas de Castellar del Vallès: el llamado vino de taberna. Ahora el vino procedía de viñas que ofrecían la compañía a senderistas por  la Vall d’Hora, las de La Muntada. Caldos muy distintos a aquellos de la finca de los Mateu y herederos de Peralada , aquí con referencias a la poesía de Pere Quart Las marcas en torno a sus caldos 5 quarteres, con los 5 valores del vino, productos -según publicitan- de la agricultura social y de la poesía de la Vall d ‘Horta.  Nada tienen que ver con aquellas herencias franquistas de los Mateu/Suqué/Perelada y cia.

Recuerdos a sabores probados hace tiempo y también a algunas personas maestras conocidas, muy queridas y nunca olvidadas que en 2003 murieron en un tremendo incendio  en estas zonas y aquí, en la Cabana d’en Felip, cercana al Mas Oliveres. Bordeando esta casa, quienes estaban trabajando allí fueron todo amabilidad, en una construcción  del siglo XIV, en  entornos que desde años antes estaba bajo los señores feudales del Castell de Pera.

Poco a poco la aproximación al restaurant Cal Ramon de Sant Llorenç Savall discurría entre casas aisladas, señales del GR 5 i els 3 monts; GR5, 173 i els 3 monts; restos de  torre de vigilancia; rodeo  de la residencia de ancianos; un camino muy resbaladizo y la entrada al pueblo. 

Ágape de hermandad, convivencia, villancicos, la placidez de la distensión y el agradable discurrir vital de la etapa final del año. Despedida y cierre posterior, con los habituales buenos deseos para las típicas y repetidas fiestas navideñas, de fin de año, de Reyes y demás.

Como cierre, además de las poesías imprescindibles de Joan Oliver-Pere Quart, un homenaje a uno de tantos árboles como vamos viendo por sendas y caminos a lo largo los años. En este caso a  una gran encina que había en la antigua era a la entrada de la masía Les Oliveres , escrita en un  azulejo, al lado de un banco bajo la sombra del gran árbol:

 

ALZINA DE L’ERA

El vent, el sol,

La pluja i la neu.

No fa l’ofici que vol

Ni corre com una guineu.

Quatre arrels afermades a la terra

Quatre branques onejant

Com senyera en crit de guerra.

No es passa la vida plorant

Perquè estigui corcada i mig seca.

Ella és la nostra bella i centenària

Alzina de l’era.

Emili Dalmau

1980

 


Evaristo

1/1/2023