domingo, 16 de abril de 2017

MENORCAS desde el Camí de Cavalls: día 2

MENORCAS desde el Camí de Cavalls
Día 2: desde Arenal de Ses Castells a cala Pregonda. 9 de abril de 2017


      Regeneración de los sentidos


Hay quienes al levantarse aún recuerdan la puesta de sol del día anterior  en un punto estratégico del puerto de Ciutadella, a la hora indicada por quien sabe aconsejar o por Google en esta ciudad, que parece que sabe lo que sabe. Las excelentes fotos del ocaso  se reprodujeron en la web, en redes sociales y quedaron grabadas en la retina. Muchos buenos momentos de la naturaleza son gratuitos. Hay quienes madrugan cada día y en esta ocasión observan también  esa luna cercana a uno de los tres jueves del año que dicen que reluce más que el sol. Sol que se nos oculta y Luna Llena que pronto se esfumará también. El sentido de la vista para observar cotidianidades mágicas que se repiten cada día de la vida. Los leds urbanos atenúan el gasto eléctrico  pero ocultan el espectáculo celeste: los astros están más arriba.
No vayas a Menorca si te molesta perder el tiempo viendo soles y lunas con perfiles marinos. Mejor, deslúmbrate con otras luces.

Artesanías

Alguien recomendó acudir a una panadería porque quien estaba al frente de ella presumía de artesanía a diario. Su sentido comercial le llevaba a repetir el mantra al turista. A buena hora ya vendía el producto, hasta con oportunas degustaciones pero sólo cuando se acercaba el momento de encargar  productos típicos: ensaimadas. Llegado el tiempo, su enfado fue monumental cuando un irreverente GRmano le indicó que en la caja aparecían referencias a fabricaciones industriales. ¿Qué haríamos sin estos mecanismos de venta y sin turistas que son un producto más, al que hay que consumir mientras compra y gasta? El turismo es una de las más grandes industrias actuales, capaz de casi todo, y este plumilla es una de sus enseñas.
Si crees que en Menorca todo es artesano, atento a la letra pequeña. El engaño va implícito en el turismo. En todas partes. Existen algunos productos de kilómetro cero y la mayoría, de miles de kilómetros.

Fuerzas

El desayuno con el buen buffet y bien libre del hotel hizo exclamar a alguien con pensamientos muy acertados a esas horas: “Mejor desayunar con la vista que con el gusto a estas edades. Deberíamos hacerlo con una venda en los ojos”. El segundo día de Camí de Cavalls obligaba a ingerir calorías y colmar los niveles óptimos de azúcar, colesterol y cafeína en sangre para arrancar. Etapa larga para la primera opción y correcta para el resto de posibilidades. Siempre a gusto del consumidor.

Recuerdos

Mucho personal ya había estado en Menorca. Este recorrido sirvió para verificar que se cumplen años y que aquellos recuerdos encendieron la mecha visual de una belleza que se vuelve a ver. Viajes con mochilas en tiempos en que dormir al raso y hacer autostop imprimía personalidad, recorridos en bicicleta, estancias durante eso que llamaban “servicio militar”, rutas en moto al estilo de James Dean, baños de barro como elixir para el encanto corporal, estancias estivales para abrirle los ojos a esa infancia inocente en una isla muy peculiar.
El vaho matinal que emergía de la hierba de los prados producía cortinas ascendentes en un campo cada vez más abandonado. La naturaleza se come al terreno que ya no se cultiva. El  turismo fotografiará la ausencia de payeses, flores silvestres, bucolismos diversos, el verdor salvaje que pronto se angostará, masías que nos devolverán a la imagen de marca de nuestros quesitos de la infancia (“De  El Caserío me fío”) nacidos en estas tierras, después adquiridos por multinacionales, con supuestos componentes lácteos australianos, después con cambios de manos y cierres allá por 2009.

Urbanizar

El Arenal d’En Castell se descubrió con ribetes blancos, estancias de las que se abren dos meses al año fruto del binomio “sol y playa”, larga pasarela para evitar pisar ese arenal, grupos de madrugadores jubilados de otras tierras y algunos bloques de apartamentos desvencijados, abiertos y a expensas del mejor postor. La subida inicial entre los apartamentos sirvió para descubrir cómo una pareja caminante prefirió buscar el camino de acuerdo a sus decisiones y no ser desorientada por este grupo, que anduvo por el asfalto en lugar del camino original elegido por dicha pareja.
Urbanización de son Parc; playa, zona húmeda y arenal de Son Saura del Norte; sendero al borde de acantilados en donde comen y retozan cabras sin vértigo, vistas de  las reproducidas en  millones de fotos, encuadres que componen imágenes con la costa recortada y las transparencias de un agua cristalina. Bosques de pinos con algunos madroños. Dunas y más dunas protegidas, regeneradoras, asentadoras del terrenos gracias a pinos que se postran al son de la tramontana. Lejos, la torre de Fornells. Más lejos, el faro de Favàritx del día anterior (dicen que es el faro más bonito de la isla)
 y, pronto, la Cala Tirant.

Elecciones

Se camina mejor al lado del mar, por la arena mojada. Así se bordeó la cala Tirant, con un torrente que para pasarlo se podía hacer por pasarela o campo a través. Bañistas textiles y no textiles, jóvenes sin acompañantes que se deleitaban con juegos y materiales Decathlon, un jubilado nativo que contemplaba la escena desde arriba, entre socarrón y voyeur con el brazo en cabestrillo, no muy lejos de la antigua ciudad romana de Sanitja, de nombre original Sanisera (siglo I antes de Cristo hasta el VI después de Cristo). Los romanos como grandes mercaderes. Y torre de defensa de Sanitja, construida por los ingleses en 1801. Antigüedades y actualidades que conviven al paso de las civilizaciones.
Llegados a la pista que conduce al far de Cavalleria, hubo quien afrontó el reto opcional de verlo y quien siguió por el Camí marcado: playa de Cavalleria, Cala Mica y Binimel.là. Todo situado en la reserva Marina del Nord de Menorca. Zonas húmedas y de especial protección para las aves.


Procesos

Personal fotógrafo y andarines desfogados se dirigieron al cabo y al  far de Cavalleria. Como buenos conversadores y algunos muy preguntones, tuvieron la osadía de interpelar a dos jóvenes que bajaban andando y preguntarles sobre la distancia aproximada hasta el faro. Los 10 minutos que manifestaron no llegaba ni a broma. No parecía personal muy dado a correrías ascendentes ni a exactitudes de cálculo. Entre subir, ver, estar, fotografiar, hablar y bajar: una hora y media.
En uno de los acantilados más impresionantes de Menorca se sitúa el far de Cavalleria. Vistas excesivamente amplias y profundas, con tonos aéreos y marinos de los de sin adjetivos. Somos insignificantes ante esto. Y nos creemos que somos algo. Fotos, frutos secos y vuelta al perímetro del faro para acabar en las huellas de defensas guerreras, túneles y demás maquinaria  mortífera.
Y allí alguien reconoció a una figura política del proceso independentista catalán, que el día anterior estaba en Fornells. Persona que transmite una imagen política con un trasfondo personal diferente, de las que a uno le apetecería conocer en distancias cortas e informales. Un sujeto le preguntó si estaba en campaña y otro se quedó con ganas de pedirle un manual con las instrucciones precisas para conducir mejor a GRMANIA (en caso de que se necesitara y fuera posible), dado que era persona experta en el movimiento asambleario que vota hasta la forma de votar. Al final, todos muy respetuosos con la privacidad de cada cual.
Mejor, no vayas a Menorca a discutir sobre cortes de pelo o sobre  lemas reivindicativos  exhibidos en camisetas. Libertad ante todo.

Caballos

La bajada del far del Cap de Cavalleria sirvió para ver un amplio paisaje, atisbos del fin de la etapa y observar un histórico vehículo de Citroën: el 2 Caballos en el Camí de Cavalls. Cerca pasó el coche del personaje político. Dentro iban cuatro personas que después salieron a andar. Una curiosidad que alguien podría jalear en las redes sociales: tanto dentro del vehículo como fuera, de paseo, delante iban los dos hombres y detrás las dos mujeres. O al revés. Pero nunca mezclados. A la antigua usanza. Allí también se contempló a un atleta corredor y a su compañera, con gran fondo ambos. Admiración y sana envidia. Buen entreno el subir y bajar al faro. Y seguían incansables. Con muchos caballos de potencia.

Más

Con acento. Nada que ver con otros apellidos con apartamento en Fornells y con alianzas interesadas con el personaje reconocido en el Far. Excepto en reductos de personas muy afines, hay temas que aquí  no se quieren tocar, y son los que nos deciden. El ji ji ja ja no crea problemas ni excita la neurona. Llegaremos a viejos mejor ( se supone) aunque algunos no creamos que sea mejor hablar del sexo de los ángeles que  de la realidad que nos rodea: más dura que la desconexión que  este paisaje provoca. Recordábamos para nuestros adentros que si tú no haces política, otros la harán por ti.  Menos mal que los griegos definieron muy bien este concepto. Aunque se nos olvide a menudo.
Más calas, aparcamientos llenos en Domingo de Ramos, personal tomando el sol con y sin paños y momentos para sacar las viandas y comer al lado de una señal que prohíbe el paso a los caballos, situada junto a una pasarela llena de escalones. Se desconocen estas habilidades en los équidos menorquines.
Más del penetrante olor de las medusas descompuestas, que nos siguió acompañando, junto con el manto de las posidonias secas y extendidas a lo largo de la arena. Suaves subidas y bajadas con guiños fotográficos: troncos en la orilla, flores, aloe vera, perspectivas, figuras, cuerdas separadoras, pasarelas, lanudas ovejas, puertas y hasta cabras atadas por los cuernos mientras grupos humanos se solazaban en una casa que algunos caminantes imaginaban un bar con cervezas frías. Espejismos. En tierras rojizas, la voz de alguien de otras tierras  que reconoció a un Grmano, en medio del sudor y de la nada.
Si crees que te aislarás de todo y de todos en Menorca, mejor vete con precaución. No estarás solo en este paraíso encontrado. Alguien se cruzará contigo. En caso contrario, intenta encontrate a ti mismo.

Baños

Cala Cavalleria, Cala Mica, playa de Binimel.là, donde había personas como peces dentro de un agua fresca pero apetecible. El punto de encuentro con quienes se fueron a comer a Es Mercadal y venían con el estómago dividido en capas: una de arroz con langosta, otra de cordero, otra de postres variados y todo ello bañado en líquidos diversos.



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El punto final del recorrido fue una de las calas míticas, la cala Pregonda, con un decorado compuesto por figuras formadas por roca volcánica que protegen la playa de todo menos de las fotos. Para completar la imagen, un barco de vela se veía en lontananza y pareció intuir que  era necesario para el encuadre idílico.  
Esta cala, cuyo nombre procede del verbo catalán “pregar”,  ha sido famosa por dos hechos: ser portada de dos discos de Mike Olfield, uno titulado “Incantations” y por el “Mediterráneamente” de una marca de cerveza. No obstante, la mejor notoriedad se la dan quienes la visitan y se la llevan en su cámara y en su experiencia interior.
El camino de vuelta a Ciutadella inició otro capítulo personal con abluciones diversas, turismo, gastronomía y descanso. Los kilómetros se acumulan y los ánimos están elevados. Otras Menorcas nos siguen esperando y sorprendiendo nuestros sentidos.








viernes, 14 de abril de 2017

MENORCAS desde el Camí de Cavalls: día 1

MENORCAS desde el Camí de Cavalls (del 8 al 12 de abril de 2017)

Menorca son MENORCAS 

Preparativos: Encaje de bolillos

¿Alguien recuerda esta cita?

“Era una isla encantada,
perdida en  medio del mar…”

Antes de que la neurona se desequilibre con tamaño rebobinado, repasen el WhatsApp del grupo participante y relean los versos del “Romance de Menorca”, de Gumersind Riera, enviado por un GRmano días ha, cuando todo estaba en ciernes. O cliquen en el enlace del título anterior.

El Camí de Cavalls o GR 223 con su imagen de marca en forma de  herradura y los 185 km, los preparativos, la organización, la consulta, la coordinación, la estructura de cualquier grupo, todo es un cúmulo de casualidades que deben coincidir, encajar, cabalgar un aspecto sobre otro para que el final sea lo más feliz posible. Tarea no fácil aunque tampoco no difícil. Y menos imposible: a las pruebas nos remitimos. ¿Más de 35 caballeros y caballeras seniors de camino? El mejor paisaje es el humano, con buena predisposición pero con la eficacia de alguien que se esforzó en ajustar el Excel hasta el más mínimo detalle. Nervios manifiestos no le faltaron debido a la persecución de altos niveles de eficacia. Un listón alto. Y la consiguió.

Si algún ignorante y curioso lector o lectora pretende explorar y conocer a fondo  quién es el grupo que está detrás, GRMANIA, no lo descubrirá ni aunque clique en el enlace anterior,  consulte con Dios-GOOGLE o se deje los ojos en su web. Ardua tarea ante el “antes muertos que organizados” o el “más manías y menos GR”. “Cada uno somos cada uno y tenemos nuestras cadaunadas”: esa es la riqueza que parece que une. Quizá sea un buen ejemplo para los sesudos organizadores de Recursos Humanos (RRHH). Hasta se sospecha que alguien, profesional muy planificado y conductor de mesnadas harto disciplinadas y calladas, está a punto de reconvertirse. De hecho ya se le nota que GRMANIA  “le pone”.

Este texto intenta ser abierto y  servir a cualquiera, sea de donde sea, camine o no. Solo se le pide apertura de miras, cierta irreverencia y saber enfrentarse a la realidad desde puntos de vista diversos y críticos. Descubrirá incluso por qué se le aconseja “no ir a Menorca”.





MENORCAS desde el Camí de Cavalls
Dia 1: Desde S’Albufera des  Grau a  Addaia. 8 de abril de 2017.

              Espacios protegidos de todo menos del ¡oh! ¡oh!


Menorca agota pronto los adjetivos calificativos de cualquier diccionario. Evitaremos  su uso en la medida de lo posible porque todos están presentes.  Si vas es porque hay algo que te atrae ante el resto del archipiélago: ¿es cool, diferente? ¿por caminar o reventar? ¿por las más de 50 calas muy publicitadas en anuncios y portadas de discos? ¿por el deporte, el nudismo, la ruralidad, las fotos, los miles de matices de sus aguas, la comida o por contar algo distinto? Puedes añadir otros motivos en posibles comentarios enviados a este blog.

Prolegómenos

El grupo ya había madrugado. Hay especies humanas que presumen de rigor y lo piden, pero después la vida les devuelve la moneda. Un conductor de autocar con prisa, tiempo pautado, que se “pierde” hablando con un pasajero y efectúa una ruta turística involuntaria por uno de los barrios más problemáticos de los alrededores del aeropuerto de Barcelona. Facturación y embarque. El deleite con los efectos de las obligaciones de los controles de seguridad a sufridas aves en vuelo. Pérdida y no recuperación de un cinturón de dos euros. La suerte de que seas tú quien aleatoriamente seas sospechoso de todo y más, como si estuvieran allí los que buscan. Parafernalia necesaria pero con dudas sobre su eficacia más allá de que te señalen, te miren el reloj y hasta las entrañas. Hoy los listos son los otros. Golpean donde menos pensamos.
Una pasajera de la fila de atrás le llama la atención a unos Grmanos de delante. El tono de voz le molesta. No es la primera vez que pasa en estas salidas de primavera. Esta vez se hablaba de nanotecnología y futuro, de mundos próximos, de evolución tecnológica y adaptación humana. Quizá la señora no quería pensar, ensimismada en que aquella máquina voladora la condujera sana y salva a su destino. Su vida estaba en manos de la tecnología de la que se hablaba en tono de voz no autorizado.
Llegada a Maó, recibimiento por personal amigo y casi nativo con dos ensaimadas para comenzar bien el día. Detalles que triunfan y se agradecen. Cafés, amago de reparto de los primeros sobres de ese compuesto con frase tan sugerente: “Polvo para suspensión oral”, las primeras cervezas y continuas visitas a los lavabos, entre otros menesteres, para calzarse rodilleras, fajas y otros apósitos. Despliegue de bastones a modo de extensas lanzas. Recuerde quien lo lea: la faja es una de las protagonistas. ¿Por qué? Un sujeto de los que no se cansan, para quien entre más sufre más placer obtiene, dice que va tullido y necesita de la faja y de los bastones.  Pronto se verá cómo el milagro del Camí de Cavalls funciona mejor que cualquier masaje o Virgen al uso. Apertura de maletas, trasteos varios, cambio de objetos y mochilas ya acondicionadas para iniciar el camino.

¿Y el agua?

Memorable la escena. Un pelotón se dirigió al supermercado más cercano para elegir los componentes del gran botellón colectivo. Iban para que el de la faja no cargara peso. Dentro se produjo un intenso debate sobre marcas, precios, ofertas, promociones y capacidades de los envases. Algún experto en marketing y estudio de mercados hubiera hecho deducciones dirigidas a los sedientos seniors: altura de los lineales, packaging, marca blanca o no, qué marcas recordaban más, aguas catalanas o madrileñas, etc. Al final quien pagó fue el de la faja y el carro evitó que nadie se esforzara más de la cuenta. El agua estaba servida.

Comenzamos en S’Albufera de Es Grau, el único parque natural de Menorca.

Desde las orillas del Camí de Cavalls se intuyen Menorcas. Veamos y caminemos
Una Menorca no recorrida fue la parte del Camí  con más asfalto, aunque el ataque especulativo y cementero existe y fue muy visible. La zona de Maó-Sa Mesquida hasta Es Grau quedó libre de GRMANIA. No conocimos esa otra Mola, la Mola de Maó. Tampoco el pueblo donde se dice que inaugura el primer amanecer de esto que algunos llaman España: Es Castell. No todo es el publicitario “mediterráneamente juntos” de quien está encausado y condenado por múltiples fraudes a Hacienda. Las hormigoneras tienen menos espacio para trabajar pero también configuran los espacios de ensueño.
La albufera es un buen lugar para observar aves, naturaleza encharcada y comenzar a llenar la tarjeta de fotos o el móvil con millones de tomas, la mayoría  similares a las que nos ofrece Google, Flikr, webs y redes sociales. Menorca la publicitamos todos gratis. El turismo provoca más turismo. Hoy cada uno es el mejor tour operador para los otros y gratis: Instagram, Google, Facebook, Trip Advisor y los blogs son  agencias turísticas gratis. El big data hace el resto.
No vayas a esta  Menorca si te aburre la naturaleza, tanta vegetación, agua y espacios protegidos. Mira Internet en tu plasma particular y ponte a salvo. El Camí de Cavalls es más solitario que las playas urbanizadas en la época del “abierto por vacaciones”.  La Gran Bretaña del Brexit inaugura la temporada en mayo.

Pasarelas

El Camí está muy domesticado. No tiene pérdida. Marcas reflectantes bien colocadas hasta para caminantes despistados. Y multitud de inversión en pasarelas de madera, peldaños de troncos, postes con señalización oportuna. Déjate llevar, camina y observa. Ausencia de lindezas como papeleras, máquinas de bebidas, chiringuitos y de restos diversos tirados por el suelo, conservación de los caminos y contorneo de esas calas para las que no hay suficientes adjetivos para su descripción. Mares Caribes y Polinesios al lado de casa. El Camí es luz y también una muestra palpable de la “Menorca de piedra y viento”. Las calas son pasarelas continuas que pueden limpiarte por dentro siempre que te dejes y vayas a eso.
Itinerario a Sa Gola, vegetación halófita propia de suelos con elevada salinidad, canales de conducción de agua  y parece ser que en algún lugar viñedos con denominación de origen.  Detrás de una loma, construcciones blancas con apariencia idílica al lado del paraíso.
El Camí se dirige a la zona más afectada por la Menorca de la tramontana y las lluvias cuando tocan. Vegetación adaptada, pinos doblados por el viento adoptando posturas curiosas, terreno escarpado, torres y restos de las culturas megalíticas tan bien mostradas en estos lares.

Entorno

Sorpresa con más ¡oh! ¡oh! Una isla de propiedad privada a la vista. L’Illa de Culoms, cuyo médico propietario parece ser que se relaciona con la ginecología. Una joven y ufana adolescente adelanta a buen ritmo. Sana envidia al ver su fondo físico. Unos metros más allá un GRmano le deja el teléfono para llamar a su familia. Pide que la vengan a buscar. Dolor de estómago y vete tú a saber cómo va la fiesta por dentro. Vuelve por donde vino. Caminar, trotar y hasta correr también es eso.  
Usted está en Cala Tamarells, informa el Ministerio de Medio Ambiente. Y aclara que estamos en senderos litorales y en tránsito en dominio público. Atrás quedaron aquellos tiempos en que se cobraba para degustar espacios al borde del mar. Ecosistemas naturales frágiles y de alto valor ecológico. Y puertas de madera. Muchas. Ponerle puertas al campo por donde pasa el Camí. Hubo quien se embelesó con el chirrido de alguna. Se le pasó por la mente grabar el sonido para oírlo como despertador.
No vayas al Cami de Cavalls si lo único que te gusta es abrir las puertas con tarjeta magnética o claves personales. Aquí son artesanales, con aspecto antiguo y un cerrojo tan bien dispuesto que se puede abrir tanto por un lado como por el otro. El viento las franquea sin dificultad. Como las pasarelas, con señales que prohíben el paso a los ancestrales dueños del Camí, los caballos. Permitido el paso solo para viandantes y bicicletas.  También para ti si te apetece.

Despacio

Las salinas del entorno del parque natural son reductos de trabajos antiguos. Balsas para el agua estancada, hoy aptas para la foto y las aves. Espacios delimitados por ese trabajo de tantas gentes con la piedra seca: rectas y alargadas paredes que dividen los campos, fruto de la ingeniería rural y del esfuerzo mal alimnetado. Despacio fue la palabra nunca oída antes a quien la dijo, veloz senderista esta vez también con bastones y con los nervios a flor de piel:  por las consecuencias del sobreesfuerzo y por responsabilidades diversas. Y todo con final feliz.
No vayas al Camí de Cavalls con un grupo de GRmania que no se adecúe a tu visión del senderismo. Las casi 40 personas se alinearon en A+, A, B+ y B. Y a lo mejor hubo más opciones. Conócete a ti mismo y procede en consecuencia.
Cala Sa Torreta, cala Morella, cala Tortuga y Es Grau, de donde venimos. Arenal de Morella y Favàritx a la vista: cabo y faro con una laguna en la zona de atrás.  Opcional, acercamiento fotográfico al entorno. La realidad: un trozo más allá el autocar de apoyo para rellenar cantimploras y recoger a quien se marcó otras opciones. Una referencia: Autocares Vidal y el conductor Nando. Seguros humanos a todo riesgo. Buena gente como para asumir cambios, opciones a la carta y voluptuosidades diversas.

Espacios y especies

1993: declaración de Menorca como Reserva de la Biosfera por parte de la UNESCO. Nunca se llega a descubrir cómo se traduce esto en la realidad cuando pisas el territorio. ¿Protección, subvenciones, formalismos, burocracia, turismo sostenible? Pisamos ambientes diversos: biodiversidad en las dunas ya asentadas, arenales en zonas húmedas, marismas, lagunas, tamarindos en la laguna de Morella, rocas de más de 300 millones de años en el cap Favàritx. Y llevábamos buen ambiente: risas, bromas, silencios, disparos continuos de cámaras fotográficas, ¡oh! ¡oh!, subidas y bajadas y ojos como platos con las tonalidades del mar, figuras de la costa recortada, vacas  responsables de la denominación de origen Maó, posidonias secas en las playas, el fuerte olor de las medusas muertas y podridas en la orilla, que nos acompañó casi hasta el último día, el camino que produjo ganas de comer.
A la hora de la comida, primera alternativa de quienes íbamos delante: saltar una pared abajo, arriba o rodearla por donde toca. Todo para llegar a la playa, no sin antes contemplar los pilones para que los animales beban el  agua que sale de un pozo. Solaz en la playa para degustar alimentos traídos de casa en avión.

No vayas a Menorca si no sabes decir ¡oh! ¡oh! muy a menudo, si te da igual una vaca que una oveja, si tienes miedo a resbalar cuando sales del asfalto, si solo sabes comer en una mesa o hacer tus necesidades en un lavabo con el pestillo bien asegurado, si no sabes compartir tu justa comida con quien está a tu lado, si los cubitos de hielo son imprescindibles cuando hace calor, si sentarte en el suelo es una incomodidad o si el olor a mar solo lo relacionas con la fritanga, los mejillones al vapor o con una  paella.

Aproximaciones

El paisaje humano es escaso en el Camí de Cavalls. Ciclistas que no avisan cuando se acercan, evitan timbres o señales acústicas y te invitan a apartarte, aparezcan por delante o por detrás.  Grupos de personas jubiladas, prejubiladas o en vías de jubilación que demuestran su bonhomía y  vitalidad.   Una persona solitaria al fondo mientras las suaves subidas y bajadas en medio de floración diversa conducen a Ses Salines d’Addaia, con el aviso de un tramo compartido con vehículos y bicicletas . Campos de  cereales de un verde deslumbrante que despunta con la fuerza primaveral. Y un curioso aviso en las salinas: “El ca: el millor amic de l’home, però no el de les aus” . ¿Y si jugáramos a cambiar el orden de las palabras?
Las salinas como espacios divididos por paredes, con entrada del agua salada y ahora, en el abandono conservacionista, con aves que revolotean y se posicionan para ecuadres fotográficos. Rocas con formas diversas y el agua de la gran laguna cubierta por algas amarillentas.
La inversión en el Camí se muestra una vez más con los escalones artificiales hechos con troncos longitudinales, colocados a medida y en orden. Se desconoce cómo definieron la distancia entre ellos. Cuesta más trabajo seguirlos todos que sortear alguno y alargar la zancada. O caminar al lado sin usarlos.

Finales

El final en Addaia brindó la oportunidad de compartir el tramo con un grupo dicharachero que buscaba con fruición frescos líquidos espumosos en un bar. El grupo A+ les buscó uno en el puerto y allá se dirigieron.
Urbanizaciones encaladas, amplios espacios, ostentaciones diversas, ambiente marino artificial. Donde ya no quedan pescadores, sean bienvenidos los turistas lobos de mar con barca recogida en garaje para hibernar, preparados para llenar calas y componer fotos idílicas para quien cree que la felicidad es esto.
La espera del colectivo caminante propició  estiramientos diversos y planes para ir a reencontrarse con el resto en Fornells. Es pueblo donde personal corrupto goza de apartamentos exclusivos, en el que se elaboraban las preparaciones turísticas con langostas (calderetas) para especies monárquicas que las consumían en sus embarcaciones, donde a veces se paseaban las langostas vivas por los restaurantes para embeleso del turista, mientras las congeladas ya hacían chup chup. La parada final sirvió para comer un grupo al mediodía, cruzarse con una persona líder del proceso independentista catalán, abrevar los últimos en una terraza y, pocos, observar las ruinas de El Castell de Sant Antoni, el origen del pueblo de Fornells. Menorca contabiliza más de 1.600 monumentos y uno es este.
Una vez en el hotel en Ciutadella, la noche es libre y las cenas y las copas también. Este capítulo ya forma parte de la vida privada y de ella no hablaremos aquí.

Si te gusta estar toda la noche de juerga en garitos diversos, consumir pomada o similares hasta la extenuación, estar en forma para madrugar al día siguiente y seguir el Camí de Cavalls, tu mejor camino consiste en acertar con la habitación de tu hotel.  Menorca también es eso. Tú también cabes. Disfruta.









sábado, 21 de enero de 2017

GR4 etapa 5: entre Sagàs y Sant Pau de Pinós

Espejismos invernales con interpretaciones diversas


Prolegómenos

Baile de cifras de asistencia para empezar el año. Hasta límites desconocidos y con incógnitas que se despejaron pasada media etapa. Y mira que se sumó, se restó y se repasaron ausencias y presencias. Tremendo el big data grmano. Hasta límites insospechados.
Güasap enfebrecido, y no por gripe. Cuando la temperatura está en mínimos, la luz en máximos y las fiebres tocan techo, los bolsillos se vacían. Quizá no es tanta casualidad que, en esta coyuntura, las autoridades y “la prensa canallesca” conviertan el habitual frío invernal de enero en ola polar, ola siberiana y casi que “le hacen la ola”. Todos en casa, no colapsen urgencias, no queden atrapados en la nieve y, por favor, consuman electricidad para calentar algunas cuentas de resultados. ¿Pobreza energética?
De punta a punta, zancadas de grmanos en parada 1 buscando el último de la lista que no llegaba. Se había comunicado su ausencia al güasap de  los vips y no a quien llevaba la lista. De paso, animemos a las personalidades grmanas sujetas a postraciones diversas y vaya usted a saber qué más. Los echamos en falta.
Ya hace días que acabó el rally París-Dakar (que, por cierto, ni sale de París ni acaba en Dakar) pero en esta ocasión el nuevo y joven conductor parecía emularlo. Demostró que sabe apurar las curvas y pisar el pedal del freno hasta el fondo. En la parte de atrás se dio la orden sotto voce de abrocharse los cinturones, por si acaso.
De noche la del alba sería, y aún oscurecido el firmamento, se llegó al inicio de la etapa, Sagàs. Menos mal que el hábil conductor se confundió y tuvo que retroceder, puede que para dar más tiempo al momento de clarear.

Espejismos

Una parte importante de la etapa bien podría haber estado presidida por ese inolvidable inicio del libro regalado en GRmania, “Cien años de soledad”, del añorado Gabriel García Márquez: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre se lo llevó a conocer el hielo”
Esta vez ha sido hoy,  aquí y por la mañana. Desde el autocar, aún de noche, un reputado GRmano, emulando al coronel,  informó de que en el suelo había nieve. Raudo y veloz, un destacamento husmeó el terreno, pasando el dedo, pisando fuerte, restregando, para cerciorarse de la supuesta nevada. Luego se dijo que no, que  era hielo. Vuelta a patear el terreno para ver si se deslizaban los pies. Nada. El hielo quedaba para más tarde. La siguiente interpretación fue que era tierra endurecida de color claro. En esto que empezó a amanecer y todo quedó en una nueva forma de descubrir el entorno a partir de la técnica pedagógica consistente en crear interés con falsos supuestos para que los pupilos lleguen a la verdad. Sócrates ya fue un maestro. Aquí hay notables discípulos. La materia gris de GRMANIA empezó a trabajar a aquellas horas en medio de un paisaje también gris que nunca nos enseñó el sol. El cómico incidente fue un espejismo, quizá provocado por el repetido anuncio de próximas nevadas. Aquella masía de Sagàs aún no conocía la nieve de 2017.

Cifras

Una vez superada la primera prueba, cundió la búsqueda de la respuesta correcta de otras. ¿Cuántas personas asistíamos a la etapa? No, no era fácil, no  por el hecho de ser pocos sino por el ya citado baile de cifras. Dos mentes se supone que lúcidas entregaron su neurona a descubrir el número final. Y una era el recaudador, por más que evidente interés pecuniario. Se sacaron varias listas, se cotejaron, se memorizó el público asistente y el resultado siempre era diferente. Tampoco se podían contar cabezas por las habituales separaciones. No se sabe por qué pero la primera parada para reagrupar coincidió con un redil metálico con una única salida para contar ganado. Pero no hizo falta usarla para menesteres más humanos. Hacia la mitad de la etapa se descubrió que éramos 25. Sí, 25. Pero trabajo costó y un gran desgaste mental.

Fortificaciones

El camino invernal, con el encanto de la desnudez de los árboles, el incipiente despunte de las nuevas mieses y el barbecho de muchas tierras aradas, descubrió varias masías fortificadas de otras épocas. Horizontes nevados y puntos lejanos conocidos: Les Penyes Altes, Rasos de Peguera, la serra del Cadí, la serra de Catllaràs, Montgrony, el Puigmal, el Sobrepuny, la serra d’Ensija.
Espectaculares viviendas medievales con sus cuadras, cobertizos para aperos,  maquinaria y granjas.  Las ruinas del mas Pallarès, la impresionante masía fortificada de la Cortada (que ya existía en la baja Edad Media, reformada en el siglo XVII, con una torre medieval de planta cuadrada); la masía d’Escrigues, también medieval y reformada; la capilla de Santa Magdalena.

Parada

Antes de enfocar la ruta por la riera de Merlès, se produjo la parada para el tentempié. El lugar escogido, la plaza de Santa Maria de Merlès, con la iglesia barroca, el ayuntamiento, un parque con bancos y otros elementos para un vecindario escaso. La familia agraciada con la panera nos obsequió con chacinas de primera clase mientras se consumían alimentos y bebidas y se hablaba. Dos grupos separados, a ritmos diferentes. El situado al lado de la iglesia, junto a la rectoría, se entregó de lleno a revisar a fondo el estado de la educación, con especial incidencia en temas concretos,  bien regados con la bota de vino y argumentados con pasión: grado de productividad e interés del alumnado, aprendizaje ubicuo y comparativas personales con opiniones variopintas. Y arriba, en la torre, un reloj de sol que los escuchaba y les lanzaba un mensaje escrito debajo con cierta advertencia:
“Jo sense sol i tu sense fe
els dos no valem res”
Más allá, en el otro grupo, se vio a un ilustre GRmano pensativo mirando detenidamente al fondo,  a un cubo verde de basura. Parecía no acertar en la interpretación semiótica y semántica más profunda de la frase y del lugar donde estaba escrita: “Això no és Espanya”. Alguien lo abrió para identificar si lo que había dentro ayudaba a entender el conjunto y su relación con el grafiti. Fue incapaz de sacar conclusiones que se puedan publicar aquí. Prefirió embelesarse con el paisaje. Le producía más calma mental.



Riera

La riera de Merlès nos acompañó durante el recorrido, con chopos a ambos lados y diseminados núcleos con casas de pagès y canes expectantes. Nuestra mirada se dirigió a la riera. Tuvimos la ocasión  de contemplar y de recrearnos con el hielo: la superficie con un buen grosor en aquellas zonas con el agua más estancada, las oquedades y los dibujos esculpidos en la roca debido a la erosión del agua, formas geométricas y abstractas en espacios donde antes había fraguas y molinos. Aún se veían restos de las esclusas y una placa que recuerda que hay una central llamada “Molí del Mas”, con una concesión que caduca en 2073. Seguimos su curso medio, con aguas que nacen en la serra de Catllaràs y desembocan en el río Llobregat.
En un determinado punto el grupo abandonó momentáneamente el camino para contemplar un hermoso pero fatídico y siniestro punto: el lugar en el que se ahogaron una niña y un niño el 28 de mayo de 2001. La foto de grupo alrededor del entorno rocoso contó con alguien  que demostró que palpó el hielo. Sostuvo un gran trozo en sus manos a modo de bastón.

Ermitas

La temida subida final, de 300 metros de desnivel,  abrió el horizonte con unas grandes vistas y con ermitas como la de la Mare de Déu de Ginebret, ya en el término de Santa Maria de Pinós, con una gran masía al lado y sus correspondientes perros. Más allá, el anuncio de la presencia del autocar situó a la ermita de Sant Pau de Pinós allí al lado. Los ánimos ya estaban enfocados a otro punto y la incógnita era dónde se parará a comer.

Comida

En Navàs el bar La Trobada acogió al personal en zona reservada situada en un altillo. Un establecimiento del mismo dueño de La Fusta, aquella  marisquería tan frecuentada por mucho personal hace años, ahora desaparecida.
El dueño se decantó por la cerveza en copas, a precio especial, y se alegró de haberle salvado el día. Dijo que el fútbol televisado es la especialidad de la casa, servido en “platos” con forma de grandes pantallas distribuidas por el bar. La tapa más solicitada, los partidos del Barça. Desde la práctica grmana, los tradicionales bizcochos y resto de manjares. Y, en medio, alguien echó en falta su petaca para líquidos de alta graduación. Luego identificó el autor de tamaña fechoría.
Muy pronto, como casi nunca, el personal llegó a Terrassa y  se trasladó a sus hogares, con la primera salida del año consumada.

Ya que citábamos al coronel, creado por García Márquez, cerremos esta crónica con otra referencia a una intervención de este personaje:
 “Así es – suspiró el coronel_. La vida es la mejor cosa  que se ha inventado”

Evaristo
21/1/2017