martes, 18 de abril de 2017

MENORCAS desde el Camí de Cavalls: día 3

MENORCAS desde el Camí de Cavalls
Desde Cala Pilar a  Ciutadella. 10 de abril de 2017


Día 3: Paraísos cercanos con soles y sombras


El recorrido completo desde la Cala Pilar hasta Ciutadella andando estuvo repleto de contrastes, vegetación de todo tipo, amplitud, soles, sombras, paisajes agrestes y espacios divididos por muros de piedra y ladrillos encalados para ambientar las nuevas poblaciones. Un territorio diverso en la Menorca azotada por la tramontana. Adentrarse en la inmensidad de un largo recorrido como este te hace saltar a espacios llenos de diversidad. Paraísos de todo tipo, esfuerzo y.. ¡adelante!

Barro

La opción inicial de visitar la Cala Pilar no fue elegida por todos. Playa virgen en aquel momento, contraste de colores con el barro rojizo, arena dorada que reluce en día soleado y molesta con el   fuerte viento. “Un marco incomparable” que diría el folleto turístico de una de las zonas que dicen que tiene mayor riqueza botánica y plantas endémicas. Las vistas iniciales desde arriba preveían el boceto del dibujo del horizonte pero había que bajar para completar el cuadro. Quien en su juventud acudió aquí y esculpió momentáneamente su cuerpo con barro, aconsejó comprobar su estado actual in situ. En un rincón, una imagen de la Virgen del Pilar. Al lado, una fuente de agua dulce. No parece que fuera fruto de un milagro. Las habituales pasarelas y escaleras de madera conducen a la cala, con un claro contraste entre la roca rojiza de la que se puede extraer la tierra para el barro, la arena, el perfil y el fondo. Para su preservación ahora aconsejan que no se efectúen baños de este tipo. La degradación es evidente, aunque los cuerpos dicen que salen ufanos. Si eres textil y rebozas tus telas también con barro, ya tienes un buen motivo para cambiar el vestuario. El bañador, a la basura.
No vayas a Menorca a pintar tu cuerpo con barro de cala Pilar. Tú también formas parte de algún ecosistema.

Sombras

El camino se adentra en masas forestales de las que protegen de tantos rayos como se reciben cuando las etapas se suceden y el sol calienta. Rápidas visitas a calas  y espacios como  el Macar de Alfaurinet pero vuelta de nuevo a la protección arbórea. En un ambiente tan recogido y sombrío hubo elucubraciones futuristas que se fueron repitiendo en algunos otros momentos del Camí. La programación humana por la tecnología, ese imaginario chip que ya nos incita a repetir comportamientos o que predice nuestros deseos gracias a algoritmos de control. El papel de los hakers que nos desmontarían a gusto cuando quisieran desprogramarnos. Internet ya es más que el Gran Hermano.
La ausencia del sol pronto dio paso a una de las zonas más sorprendentes, La Vall, y playas cercanas. Campos verdes con silencios absolutos rotos por el canto de ruiseñores y sorpresas porcinas en medio del camino. Una cerda de paseo con sus lechones de colores marrón o mezcla de blanco y marrón. Parecía un recurso más para el turismo urbano o una perfomance publicitaria a la que solo le faltaba la marca de la sobrasada en el lomo del animal. Todos gozosos ante tan tierno espectáculo, sin aparente granja a la vista.
Alguien se aisló del grupo en el que iba para refugiarse en la soledad de sus pensamientos y alimentar recuerdos. Momentos místicos en los que las ausencias están presentes y uno se las imagina formando parte de un paisaje del que también gozaría, con amapolas, campos de cereales, masías aisladas y riqueza de tonos que daban paso a la playa des Tancats, una de las más largas de esta zona. La luz del sol que nos acompañó durante estos días y también hasta la cala Ses Fontanelles, el paso de la vegetación boscosa a otra más baja, con restos de construcciones de cemento para necesidades guerreras y pesqueras. Y la habitual manzanilla, el romero, el brezo y otras que se pueden consultar en algunas guías gratuitas como ésta.

Construcciones

Si la pared seca y recta divide terrenos y simboliza el enorme esfuerzo de los antepasados, los aljibes como el de Corniola eran grandes plataformas en desnivel que recogían las aguas de la lluvia en pozos hechos en la roca. Una muestra más de la sabiduría de nuestros predecesores: sin tecnología punta, chips ni Internet. Norias, poleas, abrevaderos para el ganado, canalizaciones para disponer de agua dulce. De estas épocas a las actuales y próximas en el camino, Cala Morell. Urbanizaciones bien provistas de la indispensable agua, bien conducida, piscinas, espacios blanqueados que llegan hasta las antenas parabólicas, amplias casas y personal dedicado al bricolaje o a adecentar y conducir el barco para el inicio de temporada. Palmeras y sombras para protegerse del sol que buscan. Cerca, la necrópolis de Cala Morell, de la época talayótica (1500-3000 a.C.), con  hipogeos donde el fin de otros es motivo de curiosidad de estos. Los expertos dicen que en esta zona entran en contacto las unidades geológicas de Migjorn y de la Tramuntana. De ahí su gran importancia, según ellos.


S.O.S

La aridez del terreno hasta Punta Nati dio paso a un sinfín de llamadas de alguien del grupo a alguien más lejos. La ausencia de cobertura telefónica no facilitó la transmisión de una idea obsesiva: informar de que el trozo era duro, mejor no afrontarlo. “Donde dije digo…”. También aparecían supuestas culpabilidades y convencimientos no deseados de entrada. El sufrimiento mantenido por las consecuencias de esos trances y de andar por ese terreno tan áspero permaneció hasta el final, cuando todo se despejó con una oportuna foto nocturna:  verificó perdones varios. El personal del grupo A+ situaba la escena con otros componentes más sombríos pero la realidad aparente pareció más comprensible y favorable. El sol volvió a salir. O eso dicen.
La isla del viento: presente. Pisar tanta piedra no fue fácil en una de las zonas rocosas más  estampadas por la tramontana, con barracas circulares de diferentes alturas para proteger a los animales (eran ses barraques o es ponts de bens o de bestiar) , algún aljibe, vegetación entre piedras como alimento de unas ovejas que ponían su cabeza a la sombra cuando el sol estaba en el cénit y les subían los grados de temperatura debido a tanta lana como las cubría. Otros andábamos con escasa protección en las zonas altas, a expensas de ser abrasadas después de tan continuadas jornadas al sol. Inicio de rojeces muy europeas tipo crustáceo marino cocido.
Era  el paso de los arbustos a otras plantas herbáceas. Los acantilados contorneaban la cruz del Général Chanzy, un barco de vapor francés que se hundió aquí y que obligó a que el gobierno de ese país construyera el faro de Punta Nati en 1913. Ahora este espacio es uno de los mejores para la fotografía de la puesta de sol. Hacia allí se dirigieron personas expertas en fotos para captar momentos del ocaso.

Asfalto

Frugal, espartana y rápida comida al sol, enfrente del faro de Punta Nati, para seguir bordeando las rectas paredes de piedra seca, en medio de una enorme extensión de flores amarillas, quizá la manzanilla de Menorca y otras especies.. La alfombra llegaba hasta el borde del acantilado mientras, después de una subida como para ver la belleza desde arriba, nos aproximábamos a zonas llanas cercanas a una depuradora,  cerca de calas muy urbanizadas que eran la antesala de Ciutadella.  Pero antes, en la cala des Corbetas admirábamos el Pont d’en Gil, efecto de la convivencia de las rocas, el impacto del agua y temporales diversos, con una cercana cueva de 300 metros de profundidad.
No hay duda: mejor la tierra, la roca y los senderos anteriores que el caliente asfalto por la urbanización de Calespiques que dio paso a la cala en Blanes, con plataformas rocosas medio escondidas donde los cuerpos comenzaban su exposición al sol, con tuestes varios y algunas  franjas blancas,  o morenos de cuerpo entero. La parafernalia turística para época de playa estaba refugiada dentro de las tiendas cerradas, con un aspecto tan desértico como el de Punta Nati, a la espera de la primera oleada de británicos. Las mesas con las sillas encima y los grifos para pintas de Guiness  pronto acabarán su largo descanso invernal. Mientras, todo cerrado, obreros (hoy llamados “operarios”) acondicionando el escaparate artificial del entorno  para que el turista lo encuentre todo limpio, nuevo y cómodo. Pero de momento, Ciutadella es el sitio abierto más cercano. Al que nos dirigimos. Final de la larga etapa. Merecido descanso. Mañana, más.
Si te pones gafas de sol hasta para ver  la luz que agoniza y auriculares para aguantar los atardeceres en silencio, mejor que no vayas a Menorca. ¡Vaya pérdida de tiempo! Tu refugio dorado está en otra parte. Busca otros soles y mejores sombras.








domingo, 16 de abril de 2017

MENORCAS desde el Camí de Cavalls: día 2

MENORCAS desde el Camí de Cavalls
Día 2: desde Arenal de Ses Castells a cala Pregonda. 9 de abril de 2017


      Regeneración de los sentidos


Hay quienes al levantarse aún recuerdan la puesta de sol del día anterior  en un punto estratégico del puerto de Ciutadella, a la hora indicada por quien sabe aconsejar o por Google en esta ciudad, que parece que sabe lo que sabe. Las excelentes fotos del ocaso  se reprodujeron en la web, en redes sociales y quedaron grabadas en la retina. Muchos buenos momentos de la naturaleza son gratuitos. Hay quienes madrugan cada día y en esta ocasión observan también  esa luna cercana a uno de los tres jueves del año que dicen que reluce más que el sol. Sol que se nos oculta y Luna Llena que pronto se esfumará también. El sentido de la vista para observar cotidianidades mágicas que se repiten cada día de la vida. Los leds urbanos atenúan el gasto eléctrico  pero ocultan el espectáculo celeste: los astros están más arriba.
No vayas a Menorca si te molesta perder el tiempo viendo soles y lunas con perfiles marinos. Mejor, deslúmbrate con otras luces.

Artesanías

Alguien recomendó acudir a una panadería porque quien estaba al frente de ella presumía de artesanía a diario. Su sentido comercial le llevaba a repetir el mantra al turista. A buena hora ya vendía el producto, hasta con oportunas degustaciones pero sólo cuando se acercaba el momento de encargar  productos típicos: ensaimadas. Llegado el tiempo, su enfado fue monumental cuando un irreverente GRmano le indicó que en la caja aparecían referencias a fabricaciones industriales. ¿Qué haríamos sin estos mecanismos de venta y sin turistas que son un producto más, al que hay que consumir mientras compra y gasta? El turismo es una de las más grandes industrias actuales, capaz de casi todo, y este plumilla es una de sus enseñas.
Si crees que en Menorca todo es artesano, atento a la letra pequeña. El engaño va implícito en el turismo. En todas partes. Existen algunos productos de kilómetro cero y la mayoría, de miles de kilómetros.

Fuerzas

El desayuno con el buen buffet y bien libre del hotel hizo exclamar a alguien con pensamientos muy acertados a esas horas: “Mejor desayunar con la vista que con el gusto a estas edades. Deberíamos hacerlo con una venda en los ojos”. El segundo día de Camí de Cavalls obligaba a ingerir calorías y colmar los niveles óptimos de azúcar, colesterol y cafeína en sangre para arrancar. Etapa larga para la primera opción y correcta para el resto de posibilidades. Siempre a gusto del consumidor.

Recuerdos

Mucho personal ya había estado en Menorca. Este recorrido sirvió para verificar que se cumplen años y que aquellos recuerdos encendieron la mecha visual de una belleza que se vuelve a ver. Viajes con mochilas en tiempos en que dormir al raso y hacer autostop imprimía personalidad, recorridos en bicicleta, estancias durante eso que llamaban “servicio militar”, rutas en moto al estilo de James Dean, baños de barro como elixir para el encanto corporal, estancias estivales para abrirle los ojos a esa infancia inocente en una isla muy peculiar.
El vaho matinal que emergía de la hierba de los prados producía cortinas ascendentes en un campo cada vez más abandonado. La naturaleza se come al terreno que ya no se cultiva. El  turismo fotografiará la ausencia de payeses, flores silvestres, bucolismos diversos, el verdor salvaje que pronto se angostará, masías que nos devolverán a la imagen de marca de nuestros quesitos de la infancia (“De  El Caserío me fío”) nacidos en estas tierras, después adquiridos por multinacionales, con supuestos componentes lácteos australianos, después con cambios de manos y cierres allá por 2009.

Urbanizar

El Arenal d’En Castell se descubrió con ribetes blancos, estancias de las que se abren dos meses al año fruto del binomio “sol y playa”, larga pasarela para evitar pisar ese arenal, grupos de madrugadores jubilados de otras tierras y algunos bloques de apartamentos desvencijados, abiertos y a expensas del mejor postor. La subida inicial entre los apartamentos sirvió para descubrir cómo una pareja caminante prefirió buscar el camino de acuerdo a sus decisiones y no ser desorientada por este grupo, que anduvo por el asfalto en lugar del camino original elegido por dicha pareja.
Urbanización de son Parc; playa, zona húmeda y arenal de Son Saura del Norte; sendero al borde de acantilados en donde comen y retozan cabras sin vértigo, vistas de  las reproducidas en  millones de fotos, encuadres que componen imágenes con la costa recortada y las transparencias de un agua cristalina. Bosques de pinos con algunos madroños. Dunas y más dunas protegidas, regeneradoras, asentadoras del terrenos gracias a pinos que se postran al son de la tramontana. Lejos, la torre de Fornells. Más lejos, el faro de Favàritx del día anterior (dicen que es el faro más bonito de la isla)
 y, pronto, la Cala Tirant.

Elecciones

Se camina mejor al lado del mar, por la arena mojada. Así se bordeó la cala Tirant, con un torrente que para pasarlo se podía hacer por pasarela o campo a través. Bañistas textiles y no textiles, jóvenes sin acompañantes que se deleitaban con juegos y materiales Decathlon, un jubilado nativo que contemplaba la escena desde arriba, entre socarrón y voyeur con el brazo en cabestrillo, no muy lejos de la antigua ciudad romana de Sanitja, de nombre original Sanisera (siglo I antes de Cristo hasta el VI después de Cristo). Los romanos como grandes mercaderes. Y torre de defensa de Sanitja, construida por los ingleses en 1801. Antigüedades y actualidades que conviven al paso de las civilizaciones.
Llegados a la pista que conduce al far de Cavalleria, hubo quien afrontó el reto opcional de verlo y quien siguió por el Camí marcado: playa de Cavalleria, Cala Mica y Binimel.là. Todo situado en la reserva Marina del Nord de Menorca. Zonas húmedas y de especial protección para las aves.


Procesos

Personal fotógrafo y andarines desfogados se dirigieron al cabo y al  far de Cavalleria. Como buenos conversadores y algunos muy preguntones, tuvieron la osadía de interpelar a dos jóvenes que bajaban andando y preguntarles sobre la distancia aproximada hasta el faro. Los 10 minutos que manifestaron no llegaba ni a broma. No parecía personal muy dado a correrías ascendentes ni a exactitudes de cálculo. Entre subir, ver, estar, fotografiar, hablar y bajar: una hora y media.
En uno de los acantilados más impresionantes de Menorca se sitúa el far de Cavalleria. Vistas excesivamente amplias y profundas, con tonos aéreos y marinos de los de sin adjetivos. Somos insignificantes ante esto. Y nos creemos que somos algo. Fotos, frutos secos y vuelta al perímetro del faro para acabar en las huellas de defensas guerreras, túneles y demás maquinaria  mortífera.
Y allí alguien reconoció a una figura política del proceso independentista catalán, que el día anterior estaba en Fornells. Persona que transmite una imagen política con un trasfondo personal diferente, de las que a uno le apetecería conocer en distancias cortas e informales. Un sujeto le preguntó si estaba en campaña y otro se quedó con ganas de pedirle un manual con las instrucciones precisas para conducir mejor a GRMANIA (en caso de que se necesitara y fuera posible), dado que era persona experta en el movimiento asambleario que vota hasta la forma de votar. Al final, todos muy respetuosos con la privacidad de cada cual.
Mejor, no vayas a Menorca a discutir sobre cortes de pelo o sobre  lemas reivindicativos  exhibidos en camisetas. Libertad ante todo.

Caballos

La bajada del far del Cap de Cavalleria sirvió para ver un amplio paisaje, atisbos del fin de la etapa y observar un histórico vehículo de Citroën: el 2 Caballos en el Camí de Cavalls. Cerca pasó el coche del personaje político. Dentro iban cuatro personas que después salieron a andar. Una curiosidad que alguien podría jalear en las redes sociales: tanto dentro del vehículo como fuera, de paseo, delante iban los dos hombres y detrás las dos mujeres. O al revés. Pero nunca mezclados. A la antigua usanza. Allí también se contempló a un atleta corredor y a su compañera, con gran fondo ambos. Admiración y sana envidia. Buen entreno el subir y bajar al faro. Y seguían incansables. Con muchos caballos de potencia.

Más

Con acento. Nada que ver con otros apellidos con apartamento en Fornells y con alianzas interesadas con el personaje reconocido en el Far. Excepto en reductos de personas muy afines, hay temas que aquí  no se quieren tocar, y son los que nos deciden. El ji ji ja ja no crea problemas ni excita la neurona. Llegaremos a viejos mejor ( se supone) aunque algunos no creamos que sea mejor hablar del sexo de los ángeles que  de la realidad que nos rodea: más dura que la desconexión que  este paisaje provoca. Recordábamos para nuestros adentros que si tú no haces política, otros la harán por ti.  Menos mal que los griegos definieron muy bien este concepto. Aunque se nos olvide a menudo.
Más calas, aparcamientos llenos en Domingo de Ramos, personal tomando el sol con y sin paños y momentos para sacar las viandas y comer al lado de una señal que prohíbe el paso a los caballos, situada junto a una pasarela llena de escalones. Se desconocen estas habilidades en los équidos menorquines.
Más del penetrante olor de las medusas descompuestas, que nos siguió acompañando, junto con el manto de las posidonias secas y extendidas a lo largo de la arena. Suaves subidas y bajadas con guiños fotográficos: troncos en la orilla, flores, aloe vera, perspectivas, figuras, cuerdas separadoras, pasarelas, lanudas ovejas, puertas y hasta cabras atadas por los cuernos mientras grupos humanos se solazaban en una casa que algunos caminantes imaginaban un bar con cervezas frías. Espejismos. En tierras rojizas, la voz de alguien de otras tierras  que reconoció a un Grmano, en medio del sudor y de la nada.
Si crees que te aislarás de todo y de todos en Menorca, mejor vete con precaución. No estarás solo en este paraíso encontrado. Alguien se cruzará contigo. En caso contrario, intenta encontrate a ti mismo.

Baños

Cala Cavalleria, Cala Mica, playa de Binimel.là, donde había personas como peces dentro de un agua fresca pero apetecible. El punto de encuentro con quienes se fueron a comer a Es Mercadal y venían con el estómago dividido en capas: una de arroz con langosta, otra de cordero, otra de postres variados y todo ello bañado en líquidos diversos.



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El punto final del recorrido fue una de las calas míticas, la cala Pregonda, con un decorado compuesto por figuras formadas por roca volcánica que protegen la playa de todo menos de las fotos. Para completar la imagen, un barco de vela se veía en lontananza y pareció intuir que  era necesario para el encuadre idílico.  
Esta cala, cuyo nombre procede del verbo catalán “pregar”,  ha sido famosa por dos hechos: ser portada de dos discos de Mike Olfield, uno titulado “Incantations” y por el “Mediterráneamente” de una marca de cerveza. No obstante, la mejor notoriedad se la dan quienes la visitan y se la llevan en su cámara y en su experiencia interior.
El camino de vuelta a Ciutadella inició otro capítulo personal con abluciones diversas, turismo, gastronomía y descanso. Los kilómetros se acumulan y los ánimos están elevados. Otras Menorcas nos siguen esperando y sorprendiendo nuestros sentidos.








viernes, 14 de abril de 2017

MENORCAS desde el Camí de Cavalls: día 1

MENORCAS desde el Camí de Cavalls (del 8 al 12 de abril de 2017)

Menorca son MENORCAS 

Preparativos: Encaje de bolillos

¿Alguien recuerda esta cita?

“Era una isla encantada,
perdida en  medio del mar…”

Antes de que la neurona se desequilibre con tamaño rebobinado, repasen el WhatsApp del grupo participante y relean los versos del “Romance de Menorca”, de Gumersind Riera, enviado por un GRmano días ha, cuando todo estaba en ciernes. O cliquen en el enlace del título anterior.

El Camí de Cavalls o GR 223 con su imagen de marca en forma de  herradura y los 185 km, los preparativos, la organización, la consulta, la coordinación, la estructura de cualquier grupo, todo es un cúmulo de casualidades que deben coincidir, encajar, cabalgar un aspecto sobre otro para que el final sea lo más feliz posible. Tarea no fácil aunque tampoco no difícil. Y menos imposible: a las pruebas nos remitimos. ¿Más de 35 caballeros y caballeras seniors de camino? El mejor paisaje es el humano, con buena predisposición pero con la eficacia de alguien que se esforzó en ajustar el Excel hasta el más mínimo detalle. Nervios manifiestos no le faltaron debido a la persecución de altos niveles de eficacia. Un listón alto. Y la consiguió.

Si algún ignorante y curioso lector o lectora pretende explorar y conocer a fondo  quién es el grupo que está detrás, GRMANIA, no lo descubrirá ni aunque clique en el enlace anterior,  consulte con Dios-GOOGLE o se deje los ojos en su web. Ardua tarea ante el “antes muertos que organizados” o el “más manías y menos GR”. “Cada uno somos cada uno y tenemos nuestras cadaunadas”: esa es la riqueza que parece que une. Quizá sea un buen ejemplo para los sesudos organizadores de Recursos Humanos (RRHH). Hasta se sospecha que alguien, profesional muy planificado y conductor de mesnadas harto disciplinadas y calladas, está a punto de reconvertirse. De hecho ya se le nota que GRMANIA  “le pone”.

Este texto intenta ser abierto y  servir a cualquiera, sea de donde sea, camine o no. Solo se le pide apertura de miras, cierta irreverencia y saber enfrentarse a la realidad desde puntos de vista diversos y críticos. Descubrirá incluso por qué se le aconseja “no ir a Menorca”.





MENORCAS desde el Camí de Cavalls
Dia 1: Desde S’Albufera des  Grau a  Addaia. 8 de abril de 2017.

              Espacios protegidos de todo menos del ¡oh! ¡oh!


Menorca agota pronto los adjetivos calificativos de cualquier diccionario. Evitaremos  su uso en la medida de lo posible porque todos están presentes.  Si vas es porque hay algo que te atrae ante el resto del archipiélago: ¿es cool, diferente? ¿por caminar o reventar? ¿por las más de 50 calas muy publicitadas en anuncios y portadas de discos? ¿por el deporte, el nudismo, la ruralidad, las fotos, los miles de matices de sus aguas, la comida o por contar algo distinto? Puedes añadir otros motivos en posibles comentarios enviados a este blog.

Prolegómenos

El grupo ya había madrugado. Hay especies humanas que presumen de rigor y lo piden, pero después la vida les devuelve la moneda. Un conductor de autocar con prisa, tiempo pautado, que se “pierde” hablando con un pasajero y efectúa una ruta turística involuntaria por uno de los barrios más problemáticos de los alrededores del aeropuerto de Barcelona. Facturación y embarque. El deleite con los efectos de las obligaciones de los controles de seguridad a sufridas aves en vuelo. Pérdida y no recuperación de un cinturón de dos euros. La suerte de que seas tú quien aleatoriamente seas sospechoso de todo y más, como si estuvieran allí los que buscan. Parafernalia necesaria pero con dudas sobre su eficacia más allá de que te señalen, te miren el reloj y hasta las entrañas. Hoy los listos son los otros. Golpean donde menos pensamos.
Una pasajera de la fila de atrás le llama la atención a unos Grmanos de delante. El tono de voz le molesta. No es la primera vez que pasa en estas salidas de primavera. Esta vez se hablaba de nanotecnología y futuro, de mundos próximos, de evolución tecnológica y adaptación humana. Quizá la señora no quería pensar, ensimismada en que aquella máquina voladora la condujera sana y salva a su destino. Su vida estaba en manos de la tecnología de la que se hablaba en tono de voz no autorizado.
Llegada a Maó, recibimiento por personal amigo y casi nativo con dos ensaimadas para comenzar bien el día. Detalles que triunfan y se agradecen. Cafés, amago de reparto de los primeros sobres de ese compuesto con frase tan sugerente: “Polvo para suspensión oral”, las primeras cervezas y continuas visitas a los lavabos, entre otros menesteres, para calzarse rodilleras, fajas y otros apósitos. Despliegue de bastones a modo de extensas lanzas. Recuerde quien lo lea: la faja es una de las protagonistas. ¿Por qué? Un sujeto de los que no se cansan, para quien entre más sufre más placer obtiene, dice que va tullido y necesita de la faja y de los bastones.  Pronto se verá cómo el milagro del Camí de Cavalls funciona mejor que cualquier masaje o Virgen al uso. Apertura de maletas, trasteos varios, cambio de objetos y mochilas ya acondicionadas para iniciar el camino.

¿Y el agua?

Memorable la escena. Un pelotón se dirigió al supermercado más cercano para elegir los componentes del gran botellón colectivo. Iban para que el de la faja no cargara peso. Dentro se produjo un intenso debate sobre marcas, precios, ofertas, promociones y capacidades de los envases. Algún experto en marketing y estudio de mercados hubiera hecho deducciones dirigidas a los sedientos seniors: altura de los lineales, packaging, marca blanca o no, qué marcas recordaban más, aguas catalanas o madrileñas, etc. Al final quien pagó fue el de la faja y el carro evitó que nadie se esforzara más de la cuenta. El agua estaba servida.

Comenzamos en S’Albufera de Es Grau, el único parque natural de Menorca.

Desde las orillas del Camí de Cavalls se intuyen Menorcas. Veamos y caminemos
Una Menorca no recorrida fue la parte del Camí  con más asfalto, aunque el ataque especulativo y cementero existe y fue muy visible. La zona de Maó-Sa Mesquida hasta Es Grau quedó libre de GRMANIA. No conocimos esa otra Mola, la Mola de Maó. Tampoco el pueblo donde se dice que inaugura el primer amanecer de esto que algunos llaman España: Es Castell. No todo es el publicitario “mediterráneamente juntos” de quien está encausado y condenado por múltiples fraudes a Hacienda. Las hormigoneras tienen menos espacio para trabajar pero también configuran los espacios de ensueño.
La albufera es un buen lugar para observar aves, naturaleza encharcada y comenzar a llenar la tarjeta de fotos o el móvil con millones de tomas, la mayoría  similares a las que nos ofrece Google, Flikr, webs y redes sociales. Menorca la publicitamos todos gratis. El turismo provoca más turismo. Hoy cada uno es el mejor tour operador para los otros y gratis: Instagram, Google, Facebook, Trip Advisor y los blogs son  agencias turísticas gratis. El big data hace el resto.
No vayas a esta  Menorca si te aburre la naturaleza, tanta vegetación, agua y espacios protegidos. Mira Internet en tu plasma particular y ponte a salvo. El Camí de Cavalls es más solitario que las playas urbanizadas en la época del “abierto por vacaciones”.  La Gran Bretaña del Brexit inaugura la temporada en mayo.

Pasarelas

El Camí está muy domesticado. No tiene pérdida. Marcas reflectantes bien colocadas hasta para caminantes despistados. Y multitud de inversión en pasarelas de madera, peldaños de troncos, postes con señalización oportuna. Déjate llevar, camina y observa. Ausencia de lindezas como papeleras, máquinas de bebidas, chiringuitos y de restos diversos tirados por el suelo, conservación de los caminos y contorneo de esas calas para las que no hay suficientes adjetivos para su descripción. Mares Caribes y Polinesios al lado de casa. El Camí es luz y también una muestra palpable de la “Menorca de piedra y viento”. Las calas son pasarelas continuas que pueden limpiarte por dentro siempre que te dejes y vayas a eso.
Itinerario a Sa Gola, vegetación halófita propia de suelos con elevada salinidad, canales de conducción de agua  y parece ser que en algún lugar viñedos con denominación de origen.  Detrás de una loma, construcciones blancas con apariencia idílica al lado del paraíso.
El Camí se dirige a la zona más afectada por la Menorca de la tramontana y las lluvias cuando tocan. Vegetación adaptada, pinos doblados por el viento adoptando posturas curiosas, terreno escarpado, torres y restos de las culturas megalíticas tan bien mostradas en estos lares.

Entorno

Sorpresa con más ¡oh! ¡oh! Una isla de propiedad privada a la vista. L’Illa de Culoms, cuyo médico propietario parece ser que se relaciona con la ginecología. Una joven y ufana adolescente adelanta a buen ritmo. Sana envidia al ver su fondo físico. Unos metros más allá un GRmano le deja el teléfono para llamar a su familia. Pide que la vengan a buscar. Dolor de estómago y vete tú a saber cómo va la fiesta por dentro. Vuelve por donde vino. Caminar, trotar y hasta correr también es eso.  
Usted está en Cala Tamarells, informa el Ministerio de Medio Ambiente. Y aclara que estamos en senderos litorales y en tránsito en dominio público. Atrás quedaron aquellos tiempos en que se cobraba para degustar espacios al borde del mar. Ecosistemas naturales frágiles y de alto valor ecológico. Y puertas de madera. Muchas. Ponerle puertas al campo por donde pasa el Camí. Hubo quien se embelesó con el chirrido de alguna. Se le pasó por la mente grabar el sonido para oírlo como despertador.
No vayas al Cami de Cavalls si lo único que te gusta es abrir las puertas con tarjeta magnética o claves personales. Aquí son artesanales, con aspecto antiguo y un cerrojo tan bien dispuesto que se puede abrir tanto por un lado como por el otro. El viento las franquea sin dificultad. Como las pasarelas, con señales que prohíben el paso a los ancestrales dueños del Camí, los caballos. Permitido el paso solo para viandantes y bicicletas.  También para ti si te apetece.

Despacio

Las salinas del entorno del parque natural son reductos de trabajos antiguos. Balsas para el agua estancada, hoy aptas para la foto y las aves. Espacios delimitados por ese trabajo de tantas gentes con la piedra seca: rectas y alargadas paredes que dividen los campos, fruto de la ingeniería rural y del esfuerzo mal alimnetado. Despacio fue la palabra nunca oída antes a quien la dijo, veloz senderista esta vez también con bastones y con los nervios a flor de piel:  por las consecuencias del sobreesfuerzo y por responsabilidades diversas. Y todo con final feliz.
No vayas al Camí de Cavalls con un grupo de GRmania que no se adecúe a tu visión del senderismo. Las casi 40 personas se alinearon en A+, A, B+ y B. Y a lo mejor hubo más opciones. Conócete a ti mismo y procede en consecuencia.
Cala Sa Torreta, cala Morella, cala Tortuga y Es Grau, de donde venimos. Arenal de Morella y Favàritx a la vista: cabo y faro con una laguna en la zona de atrás.  Opcional, acercamiento fotográfico al entorno. La realidad: un trozo más allá el autocar de apoyo para rellenar cantimploras y recoger a quien se marcó otras opciones. Una referencia: Autocares Vidal y el conductor Nando. Seguros humanos a todo riesgo. Buena gente como para asumir cambios, opciones a la carta y voluptuosidades diversas.

Espacios y especies

1993: declaración de Menorca como Reserva de la Biosfera por parte de la UNESCO. Nunca se llega a descubrir cómo se traduce esto en la realidad cuando pisas el territorio. ¿Protección, subvenciones, formalismos, burocracia, turismo sostenible? Pisamos ambientes diversos: biodiversidad en las dunas ya asentadas, arenales en zonas húmedas, marismas, lagunas, tamarindos en la laguna de Morella, rocas de más de 300 millones de años en el cap Favàritx. Y llevábamos buen ambiente: risas, bromas, silencios, disparos continuos de cámaras fotográficas, ¡oh! ¡oh!, subidas y bajadas y ojos como platos con las tonalidades del mar, figuras de la costa recortada, vacas  responsables de la denominación de origen Maó, posidonias secas en las playas, el fuerte olor de las medusas muertas y podridas en la orilla, que nos acompañó casi hasta el último día, el camino que produjo ganas de comer.
A la hora de la comida, primera alternativa de quienes íbamos delante: saltar una pared abajo, arriba o rodearla por donde toca. Todo para llegar a la playa, no sin antes contemplar los pilones para que los animales beban el  agua que sale de un pozo. Solaz en la playa para degustar alimentos traídos de casa en avión.

No vayas a Menorca si no sabes decir ¡oh! ¡oh! muy a menudo, si te da igual una vaca que una oveja, si tienes miedo a resbalar cuando sales del asfalto, si solo sabes comer en una mesa o hacer tus necesidades en un lavabo con el pestillo bien asegurado, si no sabes compartir tu justa comida con quien está a tu lado, si los cubitos de hielo son imprescindibles cuando hace calor, si sentarte en el suelo es una incomodidad o si el olor a mar solo lo relacionas con la fritanga, los mejillones al vapor o con una  paella.

Aproximaciones

El paisaje humano es escaso en el Camí de Cavalls. Ciclistas que no avisan cuando se acercan, evitan timbres o señales acústicas y te invitan a apartarte, aparezcan por delante o por detrás.  Grupos de personas jubiladas, prejubiladas o en vías de jubilación que demuestran su bonhomía y  vitalidad.   Una persona solitaria al fondo mientras las suaves subidas y bajadas en medio de floración diversa conducen a Ses Salines d’Addaia, con el aviso de un tramo compartido con vehículos y bicicletas . Campos de  cereales de un verde deslumbrante que despunta con la fuerza primaveral. Y un curioso aviso en las salinas: “El ca: el millor amic de l’home, però no el de les aus” . ¿Y si jugáramos a cambiar el orden de las palabras?
Las salinas como espacios divididos por paredes, con entrada del agua salada y ahora, en el abandono conservacionista, con aves que revolotean y se posicionan para ecuadres fotográficos. Rocas con formas diversas y el agua de la gran laguna cubierta por algas amarillentas.
La inversión en el Camí se muestra una vez más con los escalones artificiales hechos con troncos longitudinales, colocados a medida y en orden. Se desconoce cómo definieron la distancia entre ellos. Cuesta más trabajo seguirlos todos que sortear alguno y alargar la zancada. O caminar al lado sin usarlos.

Finales

El final en Addaia brindó la oportunidad de compartir el tramo con un grupo dicharachero que buscaba con fruición frescos líquidos espumosos en un bar. El grupo A+ les buscó uno en el puerto y allá se dirigieron.
Urbanizaciones encaladas, amplios espacios, ostentaciones diversas, ambiente marino artificial. Donde ya no quedan pescadores, sean bienvenidos los turistas lobos de mar con barca recogida en garaje para hibernar, preparados para llenar calas y componer fotos idílicas para quien cree que la felicidad es esto.
La espera del colectivo caminante propició  estiramientos diversos y planes para ir a reencontrarse con el resto en Fornells. Es pueblo donde personal corrupto goza de apartamentos exclusivos, en el que se elaboraban las preparaciones turísticas con langostas (calderetas) para especies monárquicas que las consumían en sus embarcaciones, donde a veces se paseaban las langostas vivas por los restaurantes para embeleso del turista, mientras las congeladas ya hacían chup chup. La parada final sirvió para comer un grupo al mediodía, cruzarse con una persona líder del proceso independentista catalán, abrevar los últimos en una terraza y, pocos, observar las ruinas de El Castell de Sant Antoni, el origen del pueblo de Fornells. Menorca contabiliza más de 1.600 monumentos y uno es este.
Una vez en el hotel en Ciutadella, la noche es libre y las cenas y las copas también. Este capítulo ya forma parte de la vida privada y de ella no hablaremos aquí.

Si te gusta estar toda la noche de juerga en garitos diversos, consumir pomada o similares hasta la extenuación, estar en forma para madrugar al día siguiente y seguir el Camí de Cavalls, tu mejor camino consiste en acertar con la habitación de tu hotel.  Menorca también es eso. Tú también cabes. Disfruta.