domingo, 19 de junio de 2022

Circular por Cantonigròs y el Santuari de Cabrera

 Cantonigròs como pretexto para justificaciones diversas

 

Hace años una frase recurrente en la enseñanza mencionaba aquello de que la energía no se crea ni se destruye sino que se transforma. Parece viejuna y ya rancia, ¿no? Pues eso. Guerras y disputas económicas por las materias primas y las energías. Nos esquilman y nos transforman las concepciones, las costumbres y hasta a nosotros mismos.

Ni ahorrar combustibles fósiles podemos. Y eso que las energías se pagan al precio que  padecemos desde hace meses. Con autocares pero sin conductores, hubo que buscar estrategias para gastar las energías personales en una etapa que invitaba al paisaje de cierta altura en la Catalunya interior y profunda, al encuentro con una comida de hermandad a la que faltaban hermanos y hermanas, y al cierre de la temporada. Cantonigròs  no representó el suficiente atractivo como para juntar a la masa GRMANA. El goteo de anulaciones de última hora originó las interpretaciones de rigor, a una edad en la que ya es muy difícil predecir casi nada, planificar más allá del “yo-yo ”,  comprometerse menos y donde las etapas de GRMANIA a veces son la última solución cuando falla todo lo demás y siempre que el cuerpo lo pida. No obstante y a pesar de los pesares, el grupo sigue.

 

Símbolos

Vestirse para la ocasión. Es lo que parece que decidió un selecto grupo de GRmanos que lucieron prendas que conjuntaban con los mensajes de  las imponentes residencias campestres en las que colgaban grandes esteladas. Los lemas textiles  mimetizaban muy bien con el entorno. En medio de tanto pantalón corto como uniforme obligado ante altas temperaturas y para lucir las canillas, hubo sombreros como imagen de marca personal, otras prendas y una camiseta nueva que  transmitió dos mensajes, aparte de los propios de quien la llevaba puesta, persona para escuchar y tener en cuenta siempre. 

Hay a quienes leer la palabra Endurance nos recuerda una dramática y admirada historia que siempre nos ha atraído, leída muchas veces. El explorador polar británico Ernest Shakeltonse dice que, para buscar marineros para la tercera expedición a la Antártida en su barco llamado Endurance, puso un anuncio en el Times de Londres con esta mensaje, que ya pertenece a la historia: “Se buscan hombres para viaje peligroso. Salario bajo, frío penetrante, largos meses en la más completa oscuridad, peligro constante y escasas posibilidades de regresar con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito”. Ante este impresionante mensaje, ¿hubo respuesta? Contestaron 5.000 personas, de las que escogieron a los 27 tripulantes del Endurance. La expedición fue dramática y apasionante, con libros publicados sobre el tema, uno de un autor de Terrassa. Hace poco se descubrieron restos del barco en la zona donde se hundió. En todo caso, la palabra Enduranceen esta camiseta va por otra vía. Pertenece a una prestigiosa y poco conocida marca americana que aquí se suele vender en outlets deportivos pero que en países como Dinamarca está desbancando a otras famosas,  con toda una historia de emprendeduría detrás. Claro que la empresaque afrontó Shakelton debió sobrepasar de otra manera la moda actual de tal palabreja emprendedora. Todo un símbolo que justifica hasta el nombre de una marca en una camiseta.

 

 

Clásicos

El punto de salida recibió a algún personal movido y trasladado por vehículos con  motores de energías se dice que limpias o eco y también por las otras. Veremos al final cuál es la más inmaculada entre todas, con la que está cayendo. A la entrada del pueblo, donde dicen que se encuentra la masía de los primeros anuncios de un fuet extraconocido y fabricado en Gurb, la foto de La Foradada animaba a excursionistas amantes de descubrir el entorno, eso sí, ahora previo pago de la ecotasa correspondiente (2,5 euros, de momento). De nuevo, la palabra de moda y muy rentable comercialmente, eco, aunque el producto venga de la otra parte del mundo y deje un desorbitado rastro de CO2 en el transporte. La cara etiqueta como reclamo, incluso  para reconfortar  la conciencia sostenible. 

Adornar la incitación a la visita de La Foradada con lenguaje poético no se sabe si ayuda, es puro marketing del de andar por casa o convence a alguien: l’aigua dels torrents del Sitjar i de la riera d’Aiats …alenteix el seu curs i s’entreté en aquest clot vorejat de roca, que deu el seu nom al forat que, com un caprici de la natiralesa, presenta una de les seves parets. Quan la llum el travessa, l’espai té l’aire d’un escebari wagnerià on les forces de la natura expressen tot el seu poder:encisador. Junto a este cartel, direcciones de restaurantes, embutidos artesanos y hostales: no olvidemos lo esencial.

Direcciones andarinas en indicadores: o a Cantongròs y Vic o a Hostalets d’en Bas i Girona. Els Camins d’Osona, en la llamada Xarxa de Mobilitat de Barcelona (apenas vemos a nadie: ¿La gente de Barcelona no se mueve?), dirección al Pont de la Rotllada marge dret, con el torrent d’Aiats, Coll d’Aiats, Santuari de Cabrera y collet de Sant Julià. Todo bien marcado pero no se sabe si muy andado. Otras direcciones indicaban hacia otros lugares como L’Esquirol. ¿Carteles? Algunos sobre “l’espai natural protegit Colsacabra” con mención a paisaje submediterráneo y a otro más característico de las llanuras centroeuropeas. Europeos a tope. Y mucha, mucha biodiversidad. No nos la vamos a perder. Con mucha actividad ganadera.

Dicho lo cual se procedió a afrontar el acercamiento a esos animales que alguien denominó como vacas blancas, un bucólico camino entre prados, animales, vegetación primaveral y alturas próximas con las características formas orográficas de los llamados cingles. Triscar por allí significó una aproximación a una masía no apta para publicidades  Tarradellas , con otros animales blancos (ovejas), gallinas, abonos, olores, organización propia de la labranza y señales del paso del tiempo. Algunas casas, cerca, ya dormían en el sueño del abandono, protegidas o cubiertas por zarzas, saúcos y otras malezas. Transformaciones: imitaciones de aquellas masías auténticas para componer anuncios o para simular residencias modernas que aportan estatus y más calidad de vida que esta que rodeábamos. 

 

Ascensión

De casas que son historia a la exigente subida, imprescindible para visionar los grandes espacios intercomarcales de un paisaje marcado por líneas discontinuas, desniveles y perspectivas aéreas con la llanura abajo. Aquí, para ver mejor, hay que subir. En fila, con tranquilidad, escalones, los primeros sudores  con la ayuda de esas máquinas manuales llamadas bastones, poco a poco el plano superior tranquilizó los músculos, ralentizó el consumo energético y abrió las mochilas para extraer productos recuperadores. Unos a la sombra, otros gestionando por teléfono asuntos diversos, alguien asomado al precipicio para ver mejor, todo con vistas a la enormidad de la comarca de Osona. El esfuerzo se justificaba con la perspectiva.

Allí alguien recién llegado  de nuestros orígenes culturales, Grecia, rememoró alturas monásticas compartidas con otras gentes GRMANAS. Hablar de la conocida y turística zona de Meteoray sus monasterios encaramados en las alturas  es otra historia que en nada se parece al lugar en el que estábamos. Todos estaban altos pero…menos es nada. Y más cuando dentro de un rato estaríamos en el santuario de Cabrera, zona alta pero no tanto como los monasterios ortodoxos griegos. Ahora bien, esta vez  también hubo historias allá arriba. 

Alguien decía que el elevado lugar se llamaba Morral del Pla Xic, en la zona del Pla d’Aiats. En medio de todo y de nada, una poesía del gran Miquel Martí i Pol, a la vista de quien se detuvo a leerla, no con demasiado éxito. La reproduzco porque es una muestra más de la gran obra del poeta y trabajador textil en su fábrica donde se inspiró, La Blava, en Roda de Ter.

El Centre Excursionista Esplugues,  L’Espluga Viva,  dejó constancia allí, en el Pla d’Aiats, del homenaje a Marti i Pol, “al seu compromís social i la seva coherència en la defensa de les llibertats nacionals de Catalunya”, un 14 de diciembre de 2003, con esta poesía reproducida en un cartel:

                                …Tenim a penes

El que tenim i prou: l’espai d’història

concreta que ens pertoca, i un minúscul

territori per veure-la. Posem-nos

dempeus altra vegada i que se sentí

la veu de tots solemnement i clara.

Cridem qui som i que tothom escolti.

I, en acabat, que cadascú es vesteixi

com bonament li plagui, I via fora,

que tot està per fer I tot és possible”

 


Espumas

De camino hacia el coll de Bram o collet de Cabrera, divisoria de rutas antes de la subida al santuario de Cabrera, vuelta a Cantonigrós y otras alternativas. Las subidas y bajadas parecían tensar las piernas antes de decidir si se pateaban las escaleras hasta donde se halla el santuario. La mayoría que ascendió tuvo la oportunidad de observar el mundo a 1.145 metros según unos o  a 1135 metros según otros, ver el núcleo religioso y hasta deleitarse con inteligentes animales que demostraron su agudeza cuando alguien se grabó con ellos de fondo mientras tocaba con la mano el pastor eléctrico conectado. Los asnos debieron deleitarse con la escena, a juzgar  por las expresiones de sus belfos.

El paisaje de toda la etapa estaba determinado por los riscos (cingles), la señal de identidad del Collsacabra que explica su historia debido a la estratificación de los materiales. En total son 40 km lineales, con especies adaptadas como pájaros, plantas e invertebrados, algunos propios y endémicos de la serralada Transversal. Vamos, que no nos dábamos cuenta de dónde poníamos los pies. 

Más señales, hacia la collada de Bracons, por el GR 151-1. Camins del Bisbe i Abat Oliva. Allí, con el santuari de Cabrera y el Coll de Bram. Y más indicadores, ahora el de la Cames de Ferroal Puigsacalm, anuncio de una carrera solidaria que se disputa el último domingo de mayo. Debió quedar olvidado el cartel de una prueba patrocinada por la marca de embutidos Noel, todo para la investigación de las enfermedades infantiles, sobre todo el cáncer. No obstante, en su momento, antes de la ascensión, nos interesó el cartel que marcaba que a 0,42 km estaba el santurio de Cabrera, tal cual.

Ya arriba, además de a los burros indicados, visita al santuario, al bar y al restaurante, todo de madera y de rancio sabor, con dos teléfonos para reservas: uno para festivos y otro para laborales. Un santuario construido sobre la antigua ermita del castillo, en 1144. En 1427 un terremoto lo destruyó todo y se hundió la iglesia. Posteriormente la ermita se reconstruyó y en el siglo XVIII se levantó la hospedería. En la iglesia, oportuna advertencia: “No permeteu, si us plau, que els nens juguin a l’esglèsia, ni hi encenguin ciris”.

 Antes del punto geodésico, la excavación arqueológica del castillo de Cabrera. Y en el punto oficial, la altura volvía a cambiar con error incluido. Una placa indicaba que estaba a 1306 metros. Pertenecía “als caminadors del dimarts i el dijous d’Osona y se a dedicavban a la Mare de Déu de Cabrera siendo capellà Custodi Josep Cruells i Rodellas (22-11-2003). ¡Ahí queda eso!

De bajada, por un sendero beneficiado por la smbra de los árboles, un grupo senior de excursionistas sin mochila subían y preguntaban si habría aún cerveza en el bar colindante con el santuario. No se sabe por qué pero a partir de ese comentario la bajada de quienes gestionaban la comida posterior desarrollaron un sesudo tema con varios subtemas: si solo se pediría cerveza para todos en el bar o también vino pero, ¿para quién? Si se podía pedir cerveza previa o no. Si se serviría en jarras o cómo. Nunca se habló de agua o de otros suaves líquidos. Al final, como siempre todo cuadró a la perfección. 

De bajada un grupo senderista con aspecto de muy urbanita desistió de la subida a Cabrera. Alegaron que para ellos lo importante era participar pero con mucha prudencia, sudar lo justo y reponer las fuerzas y los líquidos gastados y algunos más, por si se tenían que utilizar más tarde.

 

 

Estrellas

Con tanta estrategia líquida, debido al esfuerzo y al intenso calor, el personal enfiló la entrada de Cantonigrós para situarse en el abrevadero donde después se serviría la comida. El restaurant Roc fue testigo de cómo bebe esta gente. Los últimos en llegar se encontraron con el recambio de los barriles. ¿Quién los había acabado? Se dieron detalles interesantes: la estrella cervecera que brillaba en la Catalunya profunda no era la de los Carceller-DAMM (¡Si Franco hablara!) sino la estrella de la otra punta de la península (nunca España, ¡por favor!), la de los Hijos de Rivera-Galicia-A Coruña. ¿Desbanca esta a aquella? Quizá no, aunque su introducción y conquista del mercado es imparable. Como no hace mucho dijo el gerente de Estrella Galicia: no pretendemos que nuestra marca sea la más vendida sino la más querida.

No obstante, antes de comer se produjo otro hecho que no pasó desapercibido a algunos. Alguien fue a rellenar la segunda jarra de una cerveza de más graduación (1906 especial), se acercó a la camarera (¡les separaba la barra!) y le dijo: Oye, disculpa, te tengo que decir una cosa, ¡eres muy guapa! Hubo quien le cubría las espaldas al piropeador y  estaba atento a la posible intervención de alguien del movimiento #metoo, o a la respuesta de la persona en cuestión con algún improperio. Pues fue todo lo contrario. O el arte del GRmano fue fruto de la mucha experiencia (y dicen que la tiene) o decirle a alguien con educación y sinceridad lo que es no ofende. O no tiene por qué. Menos mal que no le dio tiempo a la tercera jarra. No se sabe cuál sería la continuación del anterior discurso. Dos días después, la prensa informaba sobre la sanción de 2.000 euros a un camareropor pedirle el teléfono a una clienta, dice que solo para emitirle y enviarle la factura. El fondo era la protección de datos. ¿Quién no tiene los nuestros?

Grata comida, entrega de carnets a quienes cumplieron 60, ambiente fantástico en una etapa plenamente justificada para convivir de otra manera y seguir con el proyecto de GRMANIA desde la acción y la asistencia, siempre que se pueda y se quiera.

En honor a quienes, procedentes de Grecia, hicieron el esfuerzo por asistir a la etapa, acudamos a un mensaje atribuido a Sócrates, a la espera de la próxima temporada:

 

Solo existe un bien: el conocimiento. Solo hay un mal: la ignorancia

 

 

Evaristo

19/06/2022

 

 

 

 

domingo, 22 de mayo de 2022

Circular por Cornudella de Montsant

Enjuagues de los sentidos en montañas santas

 

 (etapa recorrida el 7 de mayo)


Cuando alguien muy vinculado a la divinidad, quizá con cierto trato preferente motivado por los años de uso y contactos en las alturas, avisa días antes de que la etapa transcurre por un monte santo pero él no viene a caminar, aquí algo puede pasar. Sospechas infundadas, o no. Sea lo que sea,  da pie a intentar descubrir qué tendrá esta zona, denominada Montsant, dentro de la serralada del Prelitoral, formada por conglomerados que componen riscos y crestas, con margas que forman algunas cuevas, una de ellas observada al lado del camino . 

Quizá se ganó la supuesta santidad  del Montsant por la altura, la historia,  los conventos, la invasión musulmana, las ermitas de larga tradición (Mare de Deu del Montsant, Santa Magdalena, Sant Bartomeu y Sant Joan del Codolar, junto con otras no recogidas en los mapas ni señales por donde pasamos), los rezos y conexiones con espiritualidades diversas o con restos de culturas claves en este país, como fue la musulmana. Insisto. Algo deben influir también los temas mundanos, como los efectos sensoriales de los efluvios en honor al dios Baco, tan honrado aquí con caldos de gran prestigio. 

Visitar el Montsant sirvió para acercarse más a lo humano que a santidades montañosas, proclamadas en el topónimo. Un recorrido de gran belleza en el que se fueron desgranando vivencias y profundas anotaciones relacionadas con la anatomía humana de zonas  ocultas (antes llamadas vergüenzas: hoy se exponen y se dignifican con muchos likes y demás).

 

La Serra del Montsant fue testigo de esa auscultación corporal con toques urológico-ginecológicos, con guiños para  la intervención de algunos sentidos y hasta con la apertura de pistas hacia retos y posibilidades aéreas, quizá anotadas en la agenda para otras vidas. 

Caminantes bien pertrechados se dispusieron a seguir senderos por esta sierra,  no tanto en honor a alguna santidad en concreto sino para la expansión senderista, conversar, reírse,  cumplir con el santo Track …y no perderse, que ya es mucho. 

 

Interferencias

Una persona neófita en la zona necesita de una guía o intérprete del entorno para aclararse. Puede ser humana o virtual. Sales de Cornudella de Montsant, pasas por la Morera de Montsant pero son de la denominación de origen vitivinícola del  Priorat, a pesar del apellido,  de la ubicación y de existir caldos del Montsant. La serra de este nombre está en el Priorat pero hay una denominación de origen de Montsant. Todo aclarado cuando googleaspara “ desfacer entuertos”.

De salida, caravanas en el aparcamiento de Cornudella de Montsant, población donde el vino no se olía pero estaba, las avellanas esperaban al otoño y el turismo era una base importante para la economía. Prueba de ello fueron las especies humanas que eran atendidas en centros enológicos a la vuelta y otras que acudían a caminar, a escalar o vaya usted a saber a qué más. Dicen que lo agrario va a menos y quien visita y te deja dinero cotiza cada vez más en la riqueza de la zona. Turismo devorador que a su vez es devorado por precios, servicios, atenciones y posible recomendación de su estancia en Internet. La construcción del pantano de Siurana y el trabajo en las bodegas atrajo a personas de otras zonas. El Modernismo en el sector vitivinícola y la interculturalidad, también aquí. No nos olvidemos de que la interculturalidad y la mezcla la llevamos en la sangre, en contra de purismos reaccionarios.

 

Ascensos

La salida del pueblo se convirtió también en llegada después. Ascenso hacia la zona alta de la fotogénica serra de Montsant. Grupo estirado que siguió la ruta de quienes se preocuparon por preparar la etapa antes, la aplazaron por los peligros de las piedras mojadas y condujeron a un personal de por sí díscolo con el rebaño, con tendencia a descarriarse. Nunca los agradecimientos a la comisión gestora son suficientes.

El punto más elevado parecía lejano y difícil pero se consiguió, no sin antes parar a reponer fuerzas. Amplias vistas al terreno vitivinícola, a plantaciones arbóreas, pantanos y allá a lo lejos el pueblo de Siurana, de grandes atractivos, con hechos históricos relevantes, la leyenda de la Reina Mora, conquistas y, para algunos, con el recuerdo del gran Toni Arbonés, inolvidable compañero de caminos, escalador de élite en diferentes países y con intereses en cámpings que atienden a amantes de las alturas. 

En Cornudella, el Celler Cooperatiu, con la  fachada que Modernista, con agrobotiga, según reza su cartel. Además, ofreciá actividades enoturísticas como: el Modernisme al camp: l’art de fer vi; tast de Modernisme exprés, entre dols: de l’ermita al celler; el Modernisme al camp: de la vinya al celler; entre vinyes en 4x4. ¿Se entienden  y se deducen los conceptos santos y sobre todo terrenales de la oferta? Claro que, para seguridad, al lado había aparcada una ambulancia de emergencias médicas. Incursión por el publo, carrer del Comte Rius y bar con nombre “La Renàixença”. Una vez encontrada la dirección correcta, anuncio de que estábamos en el Parc Natural de la Serra de Montsant, ruta dels Cartoixans y Grau de Montsant. Direcciones varias: a La Morera, Albarca, Cornudella y la Serra Major, GR 174, reconocido, bien marcado y pateado. Abundaban las señales aéreas de direcciones, protegidas por las perforaciones de los nombres contra los vientos de la zona. Sin pérdidas para quienes optan por el Grau de Montsant, la Rosa corbatera, el Grau Gran o el Camí de la Llisera, mucho cartel con metros acumulados, tiempo y grado de dificultad. Excelente y continua información. Cova Santa allí al lado, la Serra Major, opciones a Albarca, Les Falles, Abacers, Graus d’Espinós, etc. 

 

El refrigerio  introdujo el concepto enjuagues bucales. Si ya de por sí el condumio se enriquece con bebidas variadas, alguien presumió de traer un brebaje con rones y maceraciones diversas. Después de catas anteriores, se priorizaba la limpieza bucal de sabores anteriores para paladear y apreciar las nuevas esencias y fragancias. Enjuagar no con agua para optar a las nuevas sensaciones gustativas. Ciertas lenguas se esforzaron para apreciar, degustar y distinguir lo nuevo de otros líquidos, algunos hasta rusos (casi mencionado ahora con perdón). Con tales libaciones no resultó difícil afrontar las alturas, en una senda tortuosa pero apta para humanidades grmanas. 

 

Anatomías

El entorno se prestó a ver restos de muros de piedra seca,  de construcciones y cuevas marcadas como atractivo turístico. Asomarse a la boca de una de ellas te interrogaba por si tu anatomía podría colarse hacia su interior en una entrada tan estrecha como claustrofóbica. Una voz muy autorizada aseguró que algunas partes  del cuerpo humano se comprimen, es cuestión de adaptarse con el tamaño. Encogerse y estirarse, he ahí otro concepto más. 

Tal sabiduría anatómica fue desarrollada después, en zonas más altas, cuando el sudor provocó las habituales contracciones en algunas zonas masculinas usadas para fines diversos. Aquí se abrió un campo semántico para atender y denominar necesidades vitales básicas y para descubrir encogimientos concretos. Mear, orinar y miccionar fueron los tres términos oídos para justificar apartamientos momentáneos. Y en este momento, esa sabiduría de la experiencia de una voz muy autorizada aportó su importante conclusión vital, después de muchas comprobaciones propias en tantos años, ratificadas por las de los acompañantes masculinos : Cuando hace mucho calor y tienes que sacarla para mear, está tan encogida que parece un clítoris. En esta ocasión sus reflexiones quedaron aquí. No se refirió a una supuesta inversión de los términos de la frase. Esta verificación anatómica ya justificaría la asistencia a la etapa. Atender a partes tan humanas no está reñido con andar por tierras con nombres tan santos.

Mientras, el camino circular rodeaba parajes y espacios con nomenclatura diversa:  la Roca de les Dotze, Roca de les Cinc, Roca del Xollat, el Rei i la Reina, Roca de les Onze, les Tres Roques, Roca del Ros, el Tormo o lo Dau

Ya de descenso, después de afrontar un paso estrecho, escoltado por mozos aguerridos que se ponían como pantalla o ayudaban a bajar, en una zona de descanso y de picnic, se produjo otro hecho cuyos efectos se desconocen. Mientras se quitaban prendas en el área llamada Mirador Pla del Torro(área de esparcimiento con varios carteles: que nadie de dé cuenta de que habéis pasado por aquí), se agrupaba  y los sudores mantenían encogido lo que fuera, hubo quien tuvo que seguir el camino para atender a sus necesidades de aguas menores. 

Al momento cinco jóvenes escaladoras, bien pertrechadas, bajaban después del reto, y se dirigían a donde estaba el grmano. Se supone que todo discurrió con orden y la anatomía favoreció la identificación y ocultación de las partes en uso. En el grupo, por otro lado, abundó quienes se fijaron en la buena conversación, musculatura y esbeltez de jóvenes deportistas femeninas,   con envidia y admiración. Como cierta población masculina  dice a estas edades (las nuestras, claro): “ellas nos ven pero no nos miran”. Tenían varias zonas para elegir la práctica de su deporte: vía ferrata de Montsant, Graus de La Morera de Montsant,  Racó del Federico, Racó del Vilà, El Totxo, Racó de Missa, La Falconera, entre d’altres. Eso sí, aquí también dicen que todo está regulado, hasta la escalada. Después, una pareja escaladora  animó al personal con vértigo. Alegaron que todo se podía superar, los arneses eran  salvavidas y el no mirar para abajo puede ayudar a la superación personal.

 

Líquidos

La perspectiva de La Morera de Montsant desde arriba parecía divinizar o santificar el marco de la postal, lugar donde se sitúa la sede del Parc Natural del Montsant y el refugio. Más que nada porque si toda esa belleza  y más no se puede traducir en lo terrenal, algunos nos vamos a quedar sin la santa experiencia postmorten.  Quizá lo santo podía estar también en las aristas, las rocas, las montañas, las vías abiertas,el vino, las jóvenes y demás. En este pueblo, con albergue y también con ambiente deportivo, se ha comentado el origen del nombre, en una zona de gran influencia musulmana. Pues La Morera dicen que viene de eso, de la planta llamada la morera, nombre que a su vez procede del norte de África. Según eruditos: el lloc abundosament poblat d'esbarzers que donen móres al costat de la muntanya santa. 

La zona también escuchó menciones a la obsolescencia programada. Aplicada a la cría de animales, a objetos, productos y…como el tema da mucho de sí, alguien pensaba para sus adentros que también nos incumbe al grupo, como humanos con fecha de caducidad. 

Entre las incursiones durante el regreso, se observó la pujanza de la viña, nuevas plantaciones, desmontes de espacios para establecer viñedos y bodegas solitarias a los pies de la montaña. Por ejemplo el celler Joan Ametller, con una falta de estrategia de ventas: la  ignorancia de GRMANIA en la degustación de su vino. Y eso que la señora que salió a nuestro paso fue rauda y veloz a buscar folletos para vender su producto, con el lema El Priorat al teu abast. Pero no para probar sus vinos. En aquel momento, los folletos sobraban. Se le dijo que no estaría mal que nos diera a degustar alguna de sus libaciones. A pesar de que mencionó que hacía unos días se agasajó así a un grupo, a GRMANIA, solo le tocaron papeles, folletos. Hoy el márketing para vender es directo, con la experiencia de la emoción por probar previa a la venta.  Desatenciones del Celler Joan Ametller. ¡No nos invitaron a  enjuagues bucales!

 

 

 

Tamaños

De vuelta a Cornudella de Montsant, camí dels Cartoixans y  la primera fuente del pueblo, que fue ignorada. Su agua era apetecible y necesaria como enjuague previo a otros líquidos posteriores. El personal acudió veloz al bar de referencia o al autocar a buscar la comida, con el regalo de dos kilómetros de más que se añadieron  a los 18 finales del circuito. 

Hay testimonios que atestiguaron el continuo  jarreo cervecero motivado por sequedades bucales. Ahora con  un rápido enjuague no se solucionaba casi nada. Se disfrutó como tocaba. 

Mientras, recuperamos el tamaño, ahora no de zonas íntimas sino de recipientes en los que se sirve la bebida dorada y refrescante (la cerveza)  y qué dice de las costumbres de los países. Aquel día de autos un diario digital publicaba por la mañana  un informe muy aleccionador (enlace a continuación): Elogio de lo pequeño. Más placer que eficiencia: qué explican las cañas de cerveza sobre España. Aquí el tamaño sí que importa. Apuestan por lo pequeño como algo cultural y como forma de entender las relaciones y el disfrute (insisto: ¡no de partes íntimas debido al esfuerzo sudoroso!). Se habla del tapeo, de las cañas, del zurito, la evolución hacia el doble, en contraposición con las pintas británicas. Más calidad que cantidad y la cultura del placer, que es la excitación continua (lo dice el artículo). 

Como vemos, la santidad de estas tierras debe pasar también por lo humano, la satisfacción de los cuerpos  y por esos líquidos tan reconfortantes. ¿Seríamos más santos sin ellos?

También es cierto que es generalizada la  opinión de que los cuerpos han de estar bien hidratados. Con estos calores, tengamos en cuenta la recomendación final:

 

 

Hay dos razones para beber: una, cuando se está sediento, para aliviar la sed; la otra, cuando no se tiene sed, para prevenirla.

                                                     Thomas Love Peacock, escritor satírico inglés.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 21 de febrero de 2022

Desde el Aiguabarreig de Camarasa hasta Alòs de Balaguer por el Congost de Mu

 Pasarelas hacia la transparencia por el Congost de Mu

 

¿Os interesa el pensamiento ilustrado terrassense, presentado desde Sabadell? Todo un compendio de sabiduría para personas ávidas y lectoras, presentado por quien se atreve a descubrirnos libros inéditos, y eso que dice que no leemos. 

Una más de las sorpresas que se acumulan en una jornada especial, bordeando esas aguas que en muchos sitios ya en febrero escasean. No asistir a las etapas de GRMANIA es un no aprender. O sea, ven y aprende.

Antes del libro, recorramos el camino hasta el final.

 

Pasear por el Congost de Mu significó pisar pasarelas metálicas  clavadas en la roca, transparentes, con barandilla quitamiedos. Esos detalles salvaron cabezas, vértigos y aportaron seguridades personales. En un entorno tan natural, menos  salvaje que domesticado, pero al mismo tiempo habilitado para uso turístico, transcurrió una etapa única, diferente y llena de curiosidades significativas. Junto con el Congost de Montrebei, ambos forman paseos casi acuáticos sin mojarse y con diferencias notables entre ellos. 

En este caso, sorprendió que el primer cartel informativo se titulara “Camarasa 1917-1923. Temps d’avenços tecnológics i de lluita obrera”. El pont del Diable, antiguos puentes con secciones procedentes de barrios señoriales de Barcelona como Sarrià y Vallvidrera, riadas que destruían lo construido después, ingeniería para la construcción de la presa de Camarasa, con ingeniosos traslados de materiales en vertical. Son esas antiguas y laboriosas  hazañas que pasan desapercibidas a turistas amantes del retrato y de la naturaleza, sean obreros o no. 

 


Minorías


Si repasamos el Excel de asistencia a la etapa al Congost de Mu, aún se puede ver que 20 personas manifestaron asistir-y actuaron en consecuencia- y 38 que no, no y no. Si esto no cambia, ¿se volverá a generar el ruido de sables para finiquitar GRMANIA, visto este resultado tan democrático y demoledor?  Si somos eso, los números deberían ser concluyentes y la salida, anularse una vez más. Menos mal que una minoría sigue adelante e intenta que ese supuesto ardor andarín GRmano del personal (por lo menos el de otras épocas más afortunadas) se demuestre en la práctica y no quede en la teoría ratificada por las ausencias mayoritarias.  

No obstante, seamos positivos y no psicoanalicemos justificantes de ausencias personales, totalmente respetables. Hoy por ti, mañana por mí. Hoy no vengo yo, mañana no vienes tú, pero ahora estos TÚ se acumulan. La transparencia del ir, versus el oscurantismo del no estar. Nunca el oxímoron y  la expresión obvia del “Cuando menos no son más” era más certera en GRMANIA. 

De salida, autocar grande para que si te mira el Ómicron se te pegue lo menos posible por contacto o por contagio. Nada más salir se le dijo a quien conducía que el final de la etapa estaba en Alòs de Balaguer, llamado antes Alòs del Marquesat, por supuesto con el Marquesat de Camarasa como dueño hasta del nombre del pueblo. 

Quédense con el detalle del topónimo y sus posteriores confusiones.

 

Inicios

Por tierras de la Segarra, nieblas, muchas granjas (no macrogranjas de tierras no tan lejanas, pero como si lo fueran, en medio de cercanos imperios porcinos con tiendas de proximidad y buena prensa porque así procede lo políticamente correcto), sequía y aproximación a donde se juntan los ríos Segre y Noguera Pallaresa, el Aiguabarreig, la presa de Camarassa y su continuación en el Congost de Mu o del Mu. Allá arriba, la carretera C-13, aquí el puente del Pastor, lugar de aparcamiento y parada de vehículos.

Las aguas de los dos ríos de juntan en este cercano lugar. El Noguera Pallaresa acaba sus 155 km de recorrido aportando aquí sus aguas al Segre. Un río que nace en la Alta Cerdanya (Francia, França, Catalunya Nord o como mejor se quiera denominar), lleva recorridos 186 km aquí y aún le quedan 79 para rendirse ante el río Ebro en Mequinensa (Baix Cinca). Antes se forma el Congost de Camarasa.

De eso se trata: unas aguas se entregan a otras. Mientras, el turismo avanza.

 

 

Pasarelas


Nada más iniciar el camino se empezó con cultura de la fuerte y  actual. Alguien sorprendió con la recomendación de su lectura de cabecera. Quizá recordando su proximidad pasada, rozando el halo de una monja mediática en Montserrat, aconsejó leer un libro sobre la parte oscura del Vaticano, esas “pecata minuta” del personal eclesiástico de las altas esferas. ¡Son tan humanos ellos y ellas..! Sodoma y Gomorra, los dineritos no solo de los cepillos, las luchas tan divinas. Oscuridades con intento de cierta transparencia en manuales y descubrimientos de la prensa, junto con pederastias diversas aquí y allí. 

Casualidades de la vida no intencionadas: acaba la conversación y aparece un cartel “Zona de pesca lliure. Sense mort”. Amén.

Quien se encarga de llenar de carteles cualquier espacio público colocó un itinerario andarín con la especificación de km. y puntos. Alguien había borrado letras del pueblo final: De Alòs solo quedaba OS de Balaguer. ¿Sería esta la causa oculta de la confusión final del autocar?

Pronto, la carretera que se enfilaba quedó a un lado y se iniciaba el camino hacia el Congost, formado por el río Segre al atravesar la sierra de Meià. Su pico más alto se llama Mu, de ahí el nombre.

Las pasarelas metálicas aportan emoción al camino. Transparentes, con encanto, construidas cuando la minipresa d’Alòs ocultó el camino original, en 1991. Buenas vistas y las típicas fotos con o sin poses durante el recorrido, con la caída del agua de la pequeña presa, cruce hacia la ermita de Sant Jordi (a 5,3 km de ese punto) y la observación del fotogénico puente de madera que cruza al Segre, lugar propicio para balanceos diversos y fotos alargadas con todo el personal. 

Con esa subida de moral propia de tamañas aventuras por zonas fluviales de cierta espectacularidad, las cámaras recogían las observaciones de la naturaleza desnuda: riscos, caídas de agua, transparencias hasta cierto nivel, aves, reflejos, contrastes y panorámicas con perspectivas alargadas gracias al Segre y a la estrechez de la garganta. 

Muy preocupante: escasea el agua aunque aquí haya. De momento.

 


Amnesias


Para sumar más kilómetros a la etapa y buscar un observatorio natural de altura, qué mejor que ascender hasta el mirador de Penalta (otro letrero: 666 metros de altitud). Zigzags continuos, cierta exigencia muscular, más perspectiva del fondo, sudores varios, un deportista que triscaba continuos ascensos y descensos, gentío con atuendos urbanos y mascotas, todo para llegar arriba y cargarte de energía…debajo de una línea eléctrica de alta tensión. Vistas aéreas para la parada obligada del grupo y asuetos con esas anécdotas que te entran en el móvil. Algunas, hasta con la juventud como protagonista de hechos propios de personal muy muy adulto. Causó sorpresa quien había dejado las llaves del coche dentro, se cerraron las puertas y hubo que recurrir a un taxi para buscar la copia, pagado por el seguro. ¡Esta gente tan joven! ¡Si es que son muy despistados!, decía quien tenía conexiones familiares con esa persona. Asombro, risas y extrañezas del momento. Más adelante vendrá la segunda parte, con otros olvidos ajenos.

Discusiones en torno a si mi café es mejor que el tuyo, si el aroma del lejano puro evita enfrentarte a un aire tan natural, si las baterías aquí se cargan solas o si los cerebros salen trasquilados ante tanto voltio en circulación. 

Alguien recordó a quienes no vinieron por estar en dique seco, por imponderables de última hora, en recuperación por incursiones de bisturís en propia carne, por despeñarse de noche por culpa de una selfie, o por miedos diversos cuando la mascarilla no es obligatoria en exteriores y parece que el bicho Ómicron ya se queda menos con el personal cuando pasa al lado. En voz muy baja, casi susurrando, hubo quien sospechó de posibles escisiones del gran grupo grmano, con la formación de subgrupos. Hasta de los de una sola persona: ¡el no va más de las minorías más absolutas! 

 


Topónimos


De vuelta al camino principal, una parte de la otra humanidad excursionista  parecía haber despertado. Trasiego de personal y canes que o subían al mirador o venían de Alòs. Para muchos su mejor GPS era el antiguo: preguntar a dónde, cuánto queda y qué esfuerzo supone.

Mientras se esperaba para compactar el grupo hubo tiempo de hablar de lo más humano y de arreglar el mundo varias veces. La jubilación produce analistas y tertulianos sobre todos los temas desde la lejanía y la placidez del “dejad hacer, dejad pasar”. 

Dejamos ya el barranco del Palomar, la cueva del Parco (no visitable) y nos acercamos a la Fuente de la Espadella y al área de picnic, con casa- barbacoa para encender fuego en su interior. Luego, la fuente del Pont, una zona con mucha sombra cuando les salen las hojas a los árboles de ribera, aparcamientos y el pueblo de Alòs de Balaguer, con los restos del castillo arriba. “Un poble a la riba del riu Segre” anunciaba otro gran cartel.

Las riadas del Segre han dejado huella y devastaciones del pueblo ya desde 1907, con un episodio trágico, repetido en 1982. Luego, construcción de una minicentral eléctrica en 1991 y la instalación de las pasarelas en 1998, restitución en parte del antiguo camino de herradura que era una arteria de comunicación de personas y mercancías.

No hubo manera de encontrar un abrevadero artificial para el grupo en un pueblo situado al cobijo de grandes rocas protegidas por mallas metálicas. Hacia el único bar del pueblo bajaban grupos muy senior con ganas de brebajes diversos antes de la comida. Aunque el dueño ofreció habilitar sucedáneos de mesas con tablones y caballetes en la calle, tamaña idea tan rural se desestimó. 

¿Por qué no estaba el autocar allí? A pesar de que al salir se insistió en que el nombre del pueblo era Alòs de Balaguer, quien confundió el nombre estaba en Òs de Balaguer esperando al grupo. He ahí la importancia de la buena pronunciación de los topónimos, o de su escritura o bien de ajustar mejor los sonotones. Esperas y partida hacia el destino: un lugar mítico en la antigua  ruta del azúcar, el radiocasete, el chocolate y el queso de bola marca “Sombrero de Copa”.

 

 

Pérdidas


En ruta hacia una de las paradas casi obligadas en la peregrinación hacia Andorra. En Ponts, el bar-restaurante Pedra Negra. Fuera de la población, gran aparcamiento y un detalle masculino muy apreciado (para hablar en femenino nos deberían dejar pasar las convenciones sociales a sus excusados): un enorme lavabo de los de antes: para miccionar de pie, frente a frente de Roca y con gente al lado. 

Una vez acabado el ágape, postres , dulces y demás, se produjeron algunos hechos curiosos. Unos, relacionados con esas memorias inestables, con reflejos lentos. Otros, muy literarios. 

En el momento de marchar alguien detectó un teléfono móvil abandonado en una mesa. Nadie parecía echarlo en falta. Estaba en la mesa de una pareja ajena a GRMANIA que ya había marchado del lugar. Interrogado el camarero, tampoco sabía nada. Aquella persona que en el mirador de Penalta se quejaba de los despistes juveniles observó el móvil, manifestó sorpresa y desconocimiento acerca de su propiedad, hasta que se le ocurrió ponerle los números del desbloqueo y…¡descubrió que era el suyo! Momento hilarante que se redondeó con quien de pronto publicitó que había perdido las gafas durante la salida. Insistimos en que mirara y rebuscara en la mochila o en otras pertenencias. Incógnitas.

 


Pensamientos


Llevamos tiempo arrastrando libros propuestos y no concretados. Corren bulos que mantienen que el personal no lee. Craso error. En la intimidad se devora. Hay un consumo alto de materiales. 

Nuestro rapsoda tuvo una etapa de mucha insistencia acerca de una obra sobre jardines y espacios verdes de Barcelona, al parecer ya descartada, o quizá ya descatalogada de su biblioteca mental. 

Ahora nos presentó en público un libro transparente, distinto y muy útil. Aprovechó la ocasión para insistir en la lectura y presentar tamaña obra, procedente de Sabadell y fruto de las comparaciones de aquella ciudad con Terrassa. Le fue recomendada en los mentideros literarios por hombres sabadellenses a señores de Terrassa, con sorna e ironía, con ciertos incisos a la histórica frase hecha:“Homes de Sabadell i Senyors de Terrassa”. Nuestro particular e interno acto causó sensación por la vía libre del libro, por su título y por el criterio de quienes lo recomendaban. Para presentes y ausentes, dada su trascendencia, me permito dar fe del ya casi incunable momento.

Ampuloso título presentado con misterio y encanto a un público que esperaba una obra más: “Recull complet del pensament i.lustrat terrassenc. Segles XVIII-XXI”. Autora: Filomena Martorell. La solapa la presenta como una singular historiadora, de mente privilegiada. Y abunda en su dedicación “a la tasca de desentortolligar l’intrincat laberint de corrents de pensament que esquitxen el paisatge filosòfic de Terrassa, la Babilònia Vallesana”. Con estas premisas, la autora provocaba gran expectación en las mentes más inquietas. Además, se explayaba en un loable objetivo “Assolir el repte gairebè cósmic de fusionar, cuinar i enriquir el pensament il.lustrat terrassenc”. Todo y más en 170 páginas. El reto estaba en las manos del presentador grmano. 

La contraportada era aún más explosiva: estábamos ante un metalibro, el saber con mayúsculas, “un llibre que farà córrer més tinta encara que la que conté” (¡aquí estaba la clave!). Un libro, un viaje, un cuaderno de viaje avalado y recomendado  por personas unas ya fallecidas, otras vivas y alguna anónima. Por ejemplo:

-      “Es llegeix sol”: Manel Royes.

-      Emmanuel Kant recomana aquest llibre.

-   “Estem voltats de pocavergonyes. Y aquest llibre n’és un bon exemple”: Francesc Trabal.

-      “Devoradors de llibres, benvinguts al vostre plat més fort”: Màrius Serra.

-      “El llibre que va emocionar a Spielberg”.

 

La expectación procedente de Sabadell estaba servida en Terrassa. El reto del presentador: provocar que el personal lea. ¿El contenido del libro? Todas las páginas, en blanco inmaculado. Transparentes.

Ahí queda la sonrisa y la sospecha.

 

En un medio tan cautivador y recomendable como el Congost de Mu, recordemos a Rousseau:

 

“Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza”

 

 Evaristo

21/2/2022

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 24 de enero de 2022

Ruta circular por algunas ermitas de la montaña de Montserrat (15 de enero)


“¡Cómo sube la temperatura en esta cima tan espiritual y decisoria!”- pensaba en voz alta quien comprobó cómo de 5 grados bajo cero abajo, el vehículo le regaló un leve -2 allá arriba. Atravesó la valla del peaje obligatorio. Le grabaron la matrícula a cambio de un papelito que tenía que pagar a la salida. Abrió los ojos mientras la luz del día le descubría el mundo en altura y se puso a admirarlo a 710 metros sobre el nivel del mar.

 

Contextos

 

Perfiles siempre sorprendentes. Espiritualidad. Negocio. Turismo. Cultura. Atracción. OVNIS. Música. Pederastia. Política. Deporte. Religión. Ermitas. Naturaleza. Decisión. Directrices. Excursionismo. Mercado. Escalada. Refugio. Reflexión. Recuerdos. Creencias. Adicción. 

Con esta “mochila” de percepciones y otras más nos disponíamos a iniciar una ruta por algunas  ermitas que empezaba y acababa en la monumentalidad que centraliza este mundo de referencia que nos atrapa desde hace muchos años. Por eso algunos volvemos siempre que podemos y nos dejan.

 

 

Minimalismos

 

El arranque de los cuerpos trajo consigo la instalación de capas y protecciones para preservarlos de fríos momentáneos. La subida por el camino del Vía Crucis inició el primer calentamiento muscular. Pero no ocasionó sufrimientos debido a  las espaldas descargadas de pesos extraordinarios ni lastres innecesarios. Al contrario. Se observó cierto minimalismo mochilero, con tal reducción de capacidades que parecían mochilas prestadas por nietos que iban a la guardería. Llamaban la atención y sus propietarios presumían. ¿Era eso penitencia en el camino del Vía Crucis? 

Otros llevaban mochilas más grandes con objetos diversos y dulces artesanos que después compartirían. O espacio libre para quitar y poner capas a medida que el cuerpo lo exigía. No debía ser así entre los minimalistas. Imposible. Alguien decía que el pastillero con las dosis del día también tuvo que envoger. Y hasta llevaban preparados de última generación, reducidos al mínimo con máximas reacciones. 

Como siempre ha pasado, uno de los principales deseos a esta edad: que el médico no se equivoque de pastillas. Y quien las toma, tampoco.

 


Miradas

 

Primera parada de la ruta. El personal se detuvo en la ermita de Sant Miquel. Era el santo patrón de la montaña de Montserrat desde el siglo III. Ermita bajo los efectos de la guerra con Francia en 1810: destruida, reconstruida. Como muchas más. Muchas presencia francesa en la montaña. Cruz del término, delante. Balsa de Sant Miquel, con bastante cemento encima. Giro a la derecha y allí, de frente. Admiración del entorno, ermita muy bien restaurada y conservada,  y una orden: acercaos, contempladla y besad la entrada. Más bien hubo concentración y continuidad en el camino, que giraba por un sendero ascendente para acortar el rodeo de la pista. 

Arriba, vistas amplias. Las formas, más visibles. Hacia un lado u otro de las vertientes, el paisaje aéreo ampliaba la visión. Autovía. Nieve. Cimas conocidas. Ríos abajo. Agrupación de gentes dispersas con esas conversaciones frecuentes, propias de la felicidad de los oasis jubilares. Lejos del mundanal ruido. “¿A qué viaje del IMSERSO te has apuntado?” “Estoy en lista de espera de uno pero ya nos han concedido otro”. ¡Qué suerte! ¡Qué marcha! 

Y seguimos mirando, marchando, planificando y caminando.

Como a todas las ermitas no se puede llegar, la planificación previa a cargo de nuestros dos guías (a los que se les ha de agradecer la visita preparatoria de días antes) nos condujo al espacio de arriba, a la estación superior del funicular de Sant Joan, llamado el Pla de les Taràntules. Asientos-reposo, carteles, nadie por allí, sí un vehículo de cuatro ruedas,  y aún pendientes más retos ermitaños. Inicio del ascenso. Cerca, una cima: “La Gorra Marinera”.

Ermita de Sant Joan y Sant Onofre a la vista, antes unidas por pasarelas y pasadizos. Reciclaje y aprovechar piedras, cuevas, aljibes para el agua y oquedades en la roca. Con cisterna dedicada al santo Onofre. Ante la primera hubo quien pensó en voz alta un deseo irreproducible aquí. Pronto se le hizo aterrizar. Bien conservada Sant Joan Baptista, con destrucción a cargo del francés y, en el siglo XX, reconversión de los alrededores en un edificio pragmático: un restaurante. Ahora, los restos de ermita y restaurante están mezclados. Lugar desde el que según dicen, gracias al efecto Fata Morgana, se divisa Mallorca y vaya usted a saber qué más confines en días claros. Eremitas. Ermitaños. Restos del paso de la soledad escogida en tiempos lejanos. Ahora, protecciones quitamiedos para excursionistas, charlas amenas y, a veces, inmersos en la soledad de la pantalla del teléfono móvil o en ópticas diversas. Otros tiempos. 

Escaleras estrechas excavadas en la roca, subidas pronunciadas y desvíos hacia los restos de la ermita de Santa Magdalena, al pie de la Magdalena inferior. Subida para imaginarse cómo sería cuando existía. No, en principio estaba a unos 600 pasos de los restos actuales. Estos corresponden al castillo de Otger. Al castillo un abad lo pasó a ermita en 1498. ¡Qué vueltas da la vida! Lo que se ve hoy son restos del castillo. Menos mal el plano para interpretar los restos proyectados en el pasado. Otras perspectivas de las formas, los juegos de piedras, verticalidades y líneas que se interrumpen para que trabaje la imaginación a partir de la realidad. Y las ópticas de todos los dispositivos y aparatos. Selfis con posturas diversas. Poco atrevimiento ante el riesgo de la altura.

Dejamos la Magdalena superior y el Gorro Frigi  y descendemos. En resumen: parece que no pero nos hemos movido entre la Gorra Marinera, las Magdalenas inferior y Superior y el Gorro Figi.

Bajada hasta la “autopista “ montserratina. Ese camino que conduce hasta la altura máxima. Poco a poco era frecuentado por personal diverso, “cada uno con sus cadaunadas”. 

 

Mediáticas

 

Mientras se caminaba y se buscaba espacio para comidas y descansos, surgieron conversaciones de mujeres mediáticas, compartidas entre todos los públicos:  mujeres y hombres (no había otras casuísticas cerca).  Presentadoras televisivas en lejanas playas disfrutando en compañía femenina. Aún no habían publicado fotos de estafadores regios de la mano de jóvenes y modernas. No se intuía a la persona y al personaje que aparecería en estos entornos tan visitados. Y no por eremita, aunque conociera la clausura..

Después de postres variados y alguno muy artesano elaborado y compartido por manos expertas en sorprender a comensales y caminantes (después nos deleitaría con el envío de  otras recetas de turrones muy manuales: de Cointreau, de whisky, de chocolate crujiente, de praliné de café. Incógnita: ¿y de Aromas de Montserrat?), el objetivo era la ermita de Sant Jeroni, como si fuera el área de servicio o descanso antes y después del ascenso  a la altura máxima  de la montaña. Se decía que antes no estaba habitada por las inclemencias del tiempo. Aguerridos como el viajero Cock afirmó que en su época poca gente subía a una cruz que había en lo que hoy es un mirador en obras. Historiadores de la montaña creen que en esta zona había más ermitas. 

 


Ella

 

De camino a la cima, el tránsito se incrementaba y el cruce en los escalones estrechos no permitía la distancia de seguridad pandémica. Imposible. desafiante dilema, llevado al extremo: ¿despeñarte o contagiarte?

Arriba, obras y un malencarado obrero-vigilante que se permitía gritar a aquellas alturas y en tan santa montaña. A 1236 metros emitía bufidos sin parar a quien se atrevía a acercarse o traspasar la barrera de la  terraza-mirador final en obras. ¡Qué carácter!

Mientras el personal subía al punto geodésico y presumía de selfis, hubo un revoloteo mediático en torno a una monja con un hábito mitad clerical mitad excursionista. De origen argentino, con ganas de independencias varias, hábil ante las cámaras, con encanto y frases que demostraban que no había pasado por la inmersión lingüística, tan obligatoria para los hijos de muchos  pero no para mandatarios que optan a colegios plurilingües que desconocen lo que ellos predican para  las criaturas de los demás y no para las suyas.

SorLucia Caram, ¡era ella! Gran trabajo como activista cristiana, predicadora de la justicia social y la lucha contra la pobreza y exclusión social con su ejemplo personal. E instauradora de una mezcla de castellano argentino y catalán de Manresa, curioso y muy explícito. Fotos, selfis, que si el Papa le dijo que, que si los obispos están en contra, que si la clausura que hizo desparecer, etc. Como los imanes: hubo quien se sintió atraído y a quien se le erizaron los vellos por el rechazo de los polos. 

 

Vueltas

 

No deja uno de agradecer el gran trabajo y preocupación en  la preparación previa y atenciones continuas para no perderse y que nadie pudiera resbalar. ¡Qué pareja-guía masculina y VIP de GRMANIA! ¡Consiguieron que el personal fuera agrupado! Ver para creer.

De regreso, por encima del camino hacia el Pla dels Ocells (930 metros), la ruta ofreció cérvidos salvajes, animales domésticos con sus dueños, aves, perspectivas de cimas con nombres afamados, lugares de escalada, por una senda en dirección a la ermita de San Salvador, a 1069 metros de altura, a los pies de la roca El Elefante. Este  lugar sagrado existe desde el siglo XIII, también bautizado como La Transfiguración. Enclavada la ermita en una cueva, tiene  un pequeño patio en la parte delantera. Allí se produjo un curioso efecto no óptico sino real: él dentro de la ermita, ella intentando una foto sin personas. En un momento ella le dice a él: ¡Quédate dentro! Alguien empezó a perderse en posibles maquinaciones del inconsciente. No. Todo lo que los años de convivencia  han consolidado, que una ermita no lo separe. 

Ya de bajada, el personal se dirigió a la ermita de  Sant Benet, entre las agujas de La Prenyada y la Trumfa. Completaba un circuito de cinco ermitas evocadoras de las cinco llagas de Jesucristo. Una ermita-refugio con zona de picnic. En los años 60  fue desacralizada debido a que un grupo de escaladores y excursionistas la convirtieron en un refugio libre y abierto. En 1979 ya se ofrecían servicios a quienes pernoctaban allí.

Hasta aquí el relato. Se desconoce qué ocurrió después en este acercamiento GRmano a ermitas de Montserrat.. 

Hubo quienes tuvieron que marchar raudos y veloces, no sin antes pasar por la caja del aparcamiento. La mayoría siguió en la montaña. 

Aún han quedado ermitas para visitar en otras ocasiones. Antes, eremitas, ermitaños, soledades, creencias, espiritualidad, pobreza y retiros prolongados. Hoy, otras realidades. Montserrat atrae. Genera adicción. Como antes.

 

Y, ya que de ascensos y descensos hablamos, recordemos aquello que explicaba Ramon Portilla, del programa de TVE “Al filo de lo imposible”:

 

“Cerca de la cima siempre hay mil razones para bajarse y una sola para subir”

 

Evaristo

24/1/2022