viernes, 21 de abril de 2017

MENORCAS desde el Camí de Cavalls: día 4

MENORCAS desde el Camí de Cavalls
Desde el mirador de Punta de Sa Guarda a cala Sant Tomàs. 11 de abril de 2017


Día 4: Entre irregularidades diversas y contrastes varios

La continuidad del Camí de Cavalls desde Ciutadella brilló por la ausencia inicial de algunos recorridos. Salto en el espacio para empezar el cuarto día en la zona del Mirador de Punta de Sa Guarda. La Cala Blanca y diversos caminos llanos, unos asfaltados y otros poco accidentados, quedaron en el olvido en una etapa  larga para quienes llegaron al final en la cala Sant Tomàs. Matorrales,  abundancia de socarrells, una planta calificada por los carteles como endémica, que florece en primavera. Restos pretalayóticos, urbanizaciones del cabo de Artrux, puertos artificiales muy fotografiados y caminos sin dificultad con el perfil de la isla de Mallorca siempre en el horizonte.
Más miradas: la cala en Bosch, cova dels Pardals y este entorno recortado de la zona sur de la isla, con aguas cristalinas, imágenes para el disco duro externo e interno y el placer de ver más que ser visto.

Inteligencias

Un diario local recogía verdades tecnológicas que todos ratificamos cada día. La información global trataba sobre el turismo e Internet.  Primer titular: “Las redes sociales son la mayor fuente de inteligencia turística”. ¿A dónde irán a parar los millones de fotos que se habrán hecho de esta isla, incluyendo las nuestras? Segundo titular dicho por un experto: “Asusta lo predecibles que podemos llegar a ser las personas” si se sigue nuestro rastro digital. El día anterior el grupo A+ ya aventuraba esta predicción cuando hablaba del chip y del poder de los datos. ¡Cuánta inteligencia hay en GRMANIA! ¿Aún no has compartido tus fotos o tus textos en la red? Si no lo haces te quedas fuera del postureo actual. Aquí, un ejemplo.
Si vas a Menorca, aunque no seas un influencer, déjate llevar y comparte tus producciones e impresiones. Con alguien más que contigo mismo. Y luego verás cómo los demás deducirán dónde has estado, cuándo, con quién, qué has visto y cuál ha sido tu enfoque personal.

Irregularidades

Es normal que aquí la costa dibuje espacios irregulares y rocas esculpidas por el desgaste marino con formas diversas. Que este Camí, dentro de los “Caminos Naturales” que publicitan los postes del GR223, te acerque y te aleje del agua; puedas ver a corta, media y larga distancia según la zona; hayas de vigilar dónde pisas, o tengas que otear el horizonte para descubrir si hay alguien más, si vamos juntos o separados, si aquella figura humana está desnuda o vestida. O desde dónde han accedido las personas que se te cruzan, algunas bien planchadas, otras con las uñas de los pies con pintura roja aún reluciente y chancletas no demasiado ergonómicas para el lugar. La playa des Banyul, en el entorno de Son Saura, abre el paso a una zona con más vegetación pero pronto volvemos a la belleza del mar, el cielo y a las calas que no por repetirse pierden el encanto. Al contrario. Especies humanas, arbóreas y paisajísticas que verifican el acierto de venir a  vivir Menorca desde el Camí de Cavalls.

La operación de adecentar la imagen sigue. Puestos de observación y vigilancia de bañistas están en proceso de mantenimiento con brochas en continuo movimiento. Operarios que pintan, limpian y dan esplendor, cerca de la Cala Es Talaier. Todo en marcha para la operación vacaciones.

Sorpresas

De lejos, imagen idílica. De cerca, sorpresa animal en el agua. Hablar de Cala Turqueta es imaginársela como es: una de las playas vírgenes con agua transparente de las más famosas del sur de Menorca, pinos, sombra y un nombre evocador procedente de la palabra “turquesa”. Y con barco bien situado para completar la foto. Sin embargo, la idealización sucumbió a la naturalidad de unos caballos que truncó la ilusión óptica. Dos equinos estaban en el agua, cerca de bañistas que los contemplaban y no parecían alterarse porque hicieran sus necesidades en el agua, con lo que su transparencia quedó muy enturbiada. Personas senderistas pusieron el grito en el cielo ante tamaño atentado de quienes montaban los caballos por su atrevimiento. Como si no tuvieran derecho a refrescarse y demás. ¿No estábamos en su camino? Cami de Cavalls. En el momento de buscar de nuevo el Camí,  nadie se quejó de que abundaban papeles que en su día fueron blancos y bastantes lugares con excrementos humanos. Curiosidades y comparaciones de entornos idílicos mientras costó trabajo volver a la marca.
Esta cala, como muchas otras, están tan masificadas en verano que señalizan con antelación cuándo están llenas las zonas de aparcamiento. La opción es seguir hasta otro lugar.
No busques chiringuitos en muchas calas de Menorca. Tampoco papeleras,  zonas de picnic o lavabos públicos. Su protección es cosa tuya.

Naturalezas

Estas zonas fueron testigo de un curioso suceso libertino protagonizado por quienes gustaron de las aguas al natural. Cuerpos libres que retozaban sin ataduras ni impedimentos en ninguna parte. Personas del mismo sexo ajenas a la aproximación de alguien del sexo contrario que se detuvo y no parecía darse cuenta del estado de las compañías: mojadas, libres y tal cual. Hubo cierta tensión del grupo bañista al ver que quien observaba no se iba. En ambos sectores debieron quedar muchas incógnitas en el aire. O en el agua. La congruencia sería salir pero la atmósfera visual imponía condicionantes no demasiado liberales. Se resolvieron cuando quien estaba fuera se percató de la situación y se fue. O se marchó con ignorancias varias porque había que irse.
La cala Macarelleta fue un buen entorno para reponer fuerzas pero sin pasarse. Otro entorno fuera del camino que bien merece unos cuantos minutos. Igual que cala Macarella. Playas a las que venían bastantes personas caminando por zonas boscosas con una sombra que se agradecía a esas horas del mediodía. Cuatro miradores aportan más visiones idílicas del horizonte cercano antes de llegar a Cala Galdana. Zona de barrancos con contrastes vegetales, ambientes húmedos y sombríos.
Pronto se pudo contemplar el efecto del pequeño tifón que tiró un área de pinos cerca de Cala Galdana. Las motosierras ya habían despejado el camino. Aún se olía la resina de la madera y se apreciaba la fuerza de la naturaleza.
Si vas a Menorca, mira y observa pero no te metas con la libertad de los demás. También es la tuya.

Contrastes

Paisajes entre la ausencia de urbanizaciones y Cala Galdana, un entorno que parece mirarse a algunas zonas de su hermana de enfrente, Mallorca. Entre zonas secas y húmedas. Entre algunos grandes hoteles en medio de construcciones no tan impactantes pero todas con ansias económicas para civilizar esa zona tan turística de la cala.
Hasta llegar al final en la cala Sant Tomàs, se pasa por la “Ruta de los barrancos”. Flora con muchos endemismos, humedales, vegetación acuática  e importantes  cuevas cársticas en el Barranco de Binigaus, como la Cova des Coloms, conocida como “La Catedral”. El grupo tuvo trabajo para encontrar la dirección correcta después de la subida a la última zona urbanizada. Atrás quedaron espacios públicos ya abiertos y la incipiente vida vacacional. Con la justa comida en el cuerpo, con horas de sol acumuladas en el cogote, cansancio por las tres largas jornadas anteriores y mochilas con botellas de agua, se afrontaron esos espacios en los que había que vadear los humedales cercanos a los barrancos.  Unos kilómetros con cierta exigencia y con agradables árboles que protegían zonas del camino del fuerte sol primaveral. El manto vegetal fue un regalo a la hora de caminar. El largo recorrido entre la pared seca y las especies arbóreas fue un auténtico placer. Inolvidable. Como para hacer más ameno el último tramo, ver el final en lontananza y  soñar con la deseada jarra de cerveza fría. Pronto sería una realidad.

Jarra

Hubo momentos para que alguien se “autoinsubordinara” de sí mismo (¡una hazaña memorable!), quien recordara a quien dijo que se refugiaba en este grupo huyendo de la ortodoxia y quienes se declaraban agnósticos, dogmáticos, escépticos, éticos y hasta frenéticos con tanto pensamiento. Sería para tener la mente ocupada mientras se  imaginaba la prometida cerveza.
Aún la vista se recrearía con más playas, recónditas calas ocupadas por jóvenes y por solitarias personas con atuendos o sin nada. Al otro lado, una extensión de manto verde lleno de flores amarillas. Soles vegetales que deslumbraban la retina y completaban la visión marina. A un lado y otro de la pared de piedra seca que franquea el camino: dos paisajes a los que recurrir en tu imaginación cuando los peores momentos necesiten de imágenes luminosas y positivas para levantar el ánimo o desconectar del  momento presente. Huye a Menorca. Pura terapia natural.
La llegada al final, a Sant Tomàs, se convirtió en un camino de ida y vuelta para retroceder a la zona de recogida, en el entorno de la rotonda de El Niu. Además, allí estaba el único bar abierto. Mientras, los ánimos y el gaznate se reconfortaron con el líquido dorado y espumoso. El fin bien justifica El Camí.
Lástima: sólo hubo tiempo para beber una jarra de cerveza.









martes, 18 de abril de 2017

MENORCAS desde el Camí de Cavalls: día 3

MENORCAS desde el Camí de Cavalls
Desde Cala Pilar a  Ciutadella. 10 de abril de 2017


Día 3: Paraísos cercanos con soles y sombras


El recorrido completo desde la Cala Pilar hasta Ciutadella andando estuvo repleto de contrastes, vegetación de todo tipo, amplitud, soles, sombras, paisajes agrestes y espacios divididos por muros de piedra y ladrillos encalados para ambientar las nuevas poblaciones. Un territorio diverso en la Menorca azotada por la tramontana. Adentrarse en la inmensidad de un largo recorrido como este te hace saltar a espacios llenos de diversidad. Paraísos de todo tipo, esfuerzo y.. ¡adelante!

Barro

La opción inicial de visitar la Cala Pilar no fue elegida por todos. Playa virgen en aquel momento, contraste de colores con el barro rojizo, arena dorada que reluce en día soleado y molesta con el   fuerte viento. “Un marco incomparable” que diría el folleto turístico de una de las zonas que dicen que tiene mayor riqueza botánica y plantas endémicas. Las vistas iniciales desde arriba preveían el boceto del dibujo del horizonte pero había que bajar para completar el cuadro. Quien en su juventud acudió aquí y esculpió momentáneamente su cuerpo con barro, aconsejó comprobar su estado actual in situ. En un rincón, una imagen de la Virgen del Pilar. Al lado, una fuente de agua dulce. No parece que fuera fruto de un milagro. Las habituales pasarelas y escaleras de madera conducen a la cala, con un claro contraste entre la roca rojiza de la que se puede extraer la tierra para el barro, la arena, el perfil y el fondo. Para su preservación ahora aconsejan que no se efectúen baños de este tipo. La degradación es evidente, aunque los cuerpos dicen que salen ufanos. Si eres textil y rebozas tus telas también con barro, ya tienes un buen motivo para cambiar el vestuario. El bañador, a la basura.
No vayas a Menorca a pintar tu cuerpo con barro de cala Pilar. Tú también formas parte de algún ecosistema.

Sombras

El camino se adentra en masas forestales de las que protegen de tantos rayos como se reciben cuando las etapas se suceden y el sol calienta. Rápidas visitas a calas  y espacios como  el Macar de Alfaurinet pero vuelta de nuevo a la protección arbórea. En un ambiente tan recogido y sombrío hubo elucubraciones futuristas que se fueron repitiendo en algunos otros momentos del Camí. La programación humana por la tecnología, ese imaginario chip que ya nos incita a repetir comportamientos o que predice nuestros deseos gracias a algoritmos de control. El papel de los hakers que nos desmontarían a gusto cuando quisieran desprogramarnos. Internet ya es más que el Gran Hermano.
La ausencia del sol pronto dio paso a una de las zonas más sorprendentes, La Vall, y playas cercanas. Campos verdes con silencios absolutos rotos por el canto de ruiseñores y sorpresas porcinas en medio del camino. Una cerda de paseo con sus lechones de colores marrón o mezcla de blanco y marrón. Parecía un recurso más para el turismo urbano o una perfomance publicitaria a la que solo le faltaba la marca de la sobrasada en el lomo del animal. Todos gozosos ante tan tierno espectáculo, sin aparente granja a la vista.
Alguien se aisló del grupo en el que iba para refugiarse en la soledad de sus pensamientos y alimentar recuerdos. Momentos místicos en los que las ausencias están presentes y uno se las imagina formando parte de un paisaje del que también gozaría, con amapolas, campos de cereales, masías aisladas y riqueza de tonos que daban paso a la playa des Tancats, una de las más largas de esta zona. La luz del sol que nos acompañó durante estos días y también hasta la cala Ses Fontanelles, el paso de la vegetación boscosa a otra más baja, con restos de construcciones de cemento para necesidades guerreras y pesqueras. Y la habitual manzanilla, el romero, el brezo y otras que se pueden consultar en algunas guías gratuitas como ésta.

Construcciones

Si la pared seca y recta divide terrenos y simboliza el enorme esfuerzo de los antepasados, los aljibes como el de Corniola eran grandes plataformas en desnivel que recogían las aguas de la lluvia en pozos hechos en la roca. Una muestra más de la sabiduría de nuestros predecesores: sin tecnología punta, chips ni Internet. Norias, poleas, abrevaderos para el ganado, canalizaciones para disponer de agua dulce. De estas épocas a las actuales y próximas en el camino, Cala Morell. Urbanizaciones bien provistas de la indispensable agua, bien conducida, piscinas, espacios blanqueados que llegan hasta las antenas parabólicas, amplias casas y personal dedicado al bricolaje o a adecentar y conducir el barco para el inicio de temporada. Palmeras y sombras para protegerse del sol que buscan. Cerca, la necrópolis de Cala Morell, de la época talayótica (1500-3000 a.C.), con  hipogeos donde el fin de otros es motivo de curiosidad de estos. Los expertos dicen que en esta zona entran en contacto las unidades geológicas de Migjorn y de la Tramuntana. De ahí su gran importancia, según ellos.


S.O.S

La aridez del terreno hasta Punta Nati dio paso a un sinfín de llamadas de alguien del grupo a alguien más lejos. La ausencia de cobertura telefónica no facilitó la transmisión de una idea obsesiva: informar de que el trozo era duro, mejor no afrontarlo. “Donde dije digo…”. También aparecían supuestas culpabilidades y convencimientos no deseados de entrada. El sufrimiento mantenido por las consecuencias de esos trances y de andar por ese terreno tan áspero permaneció hasta el final, cuando todo se despejó con una oportuna foto nocturna:  verificó perdones varios. El personal del grupo A+ situaba la escena con otros componentes más sombríos pero la realidad aparente pareció más comprensible y favorable. El sol volvió a salir. O eso dicen.
La isla del viento: presente. Pisar tanta piedra no fue fácil en una de las zonas rocosas más  estampadas por la tramontana, con barracas circulares de diferentes alturas para proteger a los animales (eran ses barraques o es ponts de bens o de bestiar) , algún aljibe, vegetación entre piedras como alimento de unas ovejas que ponían su cabeza a la sombra cuando el sol estaba en el cénit y les subían los grados de temperatura debido a tanta lana como las cubría. Otros andábamos con escasa protección en las zonas altas, a expensas de ser abrasadas después de tan continuadas jornadas al sol. Inicio de rojeces muy europeas tipo crustáceo marino cocido.
Era  el paso de los arbustos a otras plantas herbáceas. Los acantilados contorneaban la cruz del Général Chanzy, un barco de vapor francés que se hundió aquí y que obligó a que el gobierno de ese país construyera el faro de Punta Nati en 1913. Ahora este espacio es uno de los mejores para la fotografía de la puesta de sol. Hacia allí se dirigieron personas expertas en fotos para captar momentos del ocaso.

Asfalto

Frugal, espartana y rápida comida al sol, enfrente del faro de Punta Nati, para seguir bordeando las rectas paredes de piedra seca, en medio de una enorme extensión de flores amarillas, quizá la manzanilla de Menorca y otras especies.. La alfombra llegaba hasta el borde del acantilado mientras, después de una subida como para ver la belleza desde arriba, nos aproximábamos a zonas llanas cercanas a una depuradora,  cerca de calas muy urbanizadas que eran la antesala de Ciutadella.  Pero antes, en la cala des Corbetas admirábamos el Pont d’en Gil, efecto de la convivencia de las rocas, el impacto del agua y temporales diversos, con una cercana cueva de 300 metros de profundidad.
No hay duda: mejor la tierra, la roca y los senderos anteriores que el caliente asfalto por la urbanización de Calespiques que dio paso a la cala en Blanes, con plataformas rocosas medio escondidas donde los cuerpos comenzaban su exposición al sol, con tuestes varios y algunas  franjas blancas,  o morenos de cuerpo entero. La parafernalia turística para época de playa estaba refugiada dentro de las tiendas cerradas, con un aspecto tan desértico como el de Punta Nati, a la espera de la primera oleada de británicos. Las mesas con las sillas encima y los grifos para pintas de Guiness  pronto acabarán su largo descanso invernal. Mientras, todo cerrado, obreros (hoy llamados “operarios”) acondicionando el escaparate artificial del entorno  para que el turista lo encuentre todo limpio, nuevo y cómodo. Pero de momento, Ciutadella es el sitio abierto más cercano. Al que nos dirigimos. Final de la larga etapa. Merecido descanso. Mañana, más.
Si te pones gafas de sol hasta para ver  la luz que agoniza y auriculares para aguantar los atardeceres en silencio, mejor que no vayas a Menorca. ¡Vaya pérdida de tiempo! Tu refugio dorado está en otra parte. Busca otros soles y mejores sombras.








domingo, 16 de abril de 2017

MENORCAS desde el Camí de Cavalls: día 2

MENORCAS desde el Camí de Cavalls
Día 2: desde Arenal de Ses Castells a cala Pregonda. 9 de abril de 2017


      Regeneración de los sentidos


Hay quienes al levantarse aún recuerdan la puesta de sol del día anterior  en un punto estratégico del puerto de Ciutadella, a la hora indicada por quien sabe aconsejar o por Google en esta ciudad, que parece que sabe lo que sabe. Las excelentes fotos del ocaso  se reprodujeron en la web, en redes sociales y quedaron grabadas en la retina. Muchos buenos momentos de la naturaleza son gratuitos. Hay quienes madrugan cada día y en esta ocasión observan también  esa luna cercana a uno de los tres jueves del año que dicen que reluce más que el sol. Sol que se nos oculta y Luna Llena que pronto se esfumará también. El sentido de la vista para observar cotidianidades mágicas que se repiten cada día de la vida. Los leds urbanos atenúan el gasto eléctrico  pero ocultan el espectáculo celeste: los astros están más arriba.
No vayas a Menorca si te molesta perder el tiempo viendo soles y lunas con perfiles marinos. Mejor, deslúmbrate con otras luces.

Artesanías

Alguien recomendó acudir a una panadería porque quien estaba al frente de ella presumía de artesanía a diario. Su sentido comercial le llevaba a repetir el mantra al turista. A buena hora ya vendía el producto, hasta con oportunas degustaciones pero sólo cuando se acercaba el momento de encargar  productos típicos: ensaimadas. Llegado el tiempo, su enfado fue monumental cuando un irreverente GRmano le indicó que en la caja aparecían referencias a fabricaciones industriales. ¿Qué haríamos sin estos mecanismos de venta y sin turistas que son un producto más, al que hay que consumir mientras compra y gasta? El turismo es una de las más grandes industrias actuales, capaz de casi todo, y este plumilla es una de sus enseñas.
Si crees que en Menorca todo es artesano, atento a la letra pequeña. El engaño va implícito en el turismo. En todas partes. Existen algunos productos de kilómetro cero y la mayoría, de miles de kilómetros.

Fuerzas

El desayuno con el buen buffet y bien libre del hotel hizo exclamar a alguien con pensamientos muy acertados a esas horas: “Mejor desayunar con la vista que con el gusto a estas edades. Deberíamos hacerlo con una venda en los ojos”. El segundo día de Camí de Cavalls obligaba a ingerir calorías y colmar los niveles óptimos de azúcar, colesterol y cafeína en sangre para arrancar. Etapa larga para la primera opción y correcta para el resto de posibilidades. Siempre a gusto del consumidor.

Recuerdos

Mucho personal ya había estado en Menorca. Este recorrido sirvió para verificar que se cumplen años y que aquellos recuerdos encendieron la mecha visual de una belleza que se vuelve a ver. Viajes con mochilas en tiempos en que dormir al raso y hacer autostop imprimía personalidad, recorridos en bicicleta, estancias durante eso que llamaban “servicio militar”, rutas en moto al estilo de James Dean, baños de barro como elixir para el encanto corporal, estancias estivales para abrirle los ojos a esa infancia inocente en una isla muy peculiar.
El vaho matinal que emergía de la hierba de los prados producía cortinas ascendentes en un campo cada vez más abandonado. La naturaleza se come al terreno que ya no se cultiva. El  turismo fotografiará la ausencia de payeses, flores silvestres, bucolismos diversos, el verdor salvaje que pronto se angostará, masías que nos devolverán a la imagen de marca de nuestros quesitos de la infancia (“De  El Caserío me fío”) nacidos en estas tierras, después adquiridos por multinacionales, con supuestos componentes lácteos australianos, después con cambios de manos y cierres allá por 2009.

Urbanizar

El Arenal d’En Castell se descubrió con ribetes blancos, estancias de las que se abren dos meses al año fruto del binomio “sol y playa”, larga pasarela para evitar pisar ese arenal, grupos de madrugadores jubilados de otras tierras y algunos bloques de apartamentos desvencijados, abiertos y a expensas del mejor postor. La subida inicial entre los apartamentos sirvió para descubrir cómo una pareja caminante prefirió buscar el camino de acuerdo a sus decisiones y no ser desorientada por este grupo, que anduvo por el asfalto en lugar del camino original elegido por dicha pareja.
Urbanización de son Parc; playa, zona húmeda y arenal de Son Saura del Norte; sendero al borde de acantilados en donde comen y retozan cabras sin vértigo, vistas de  las reproducidas en  millones de fotos, encuadres que componen imágenes con la costa recortada y las transparencias de un agua cristalina. Bosques de pinos con algunos madroños. Dunas y más dunas protegidas, regeneradoras, asentadoras del terrenos gracias a pinos que se postran al son de la tramontana. Lejos, la torre de Fornells. Más lejos, el faro de Favàritx del día anterior (dicen que es el faro más bonito de la isla)
 y, pronto, la Cala Tirant.

Elecciones

Se camina mejor al lado del mar, por la arena mojada. Así se bordeó la cala Tirant, con un torrente que para pasarlo se podía hacer por pasarela o campo a través. Bañistas textiles y no textiles, jóvenes sin acompañantes que se deleitaban con juegos y materiales Decathlon, un jubilado nativo que contemplaba la escena desde arriba, entre socarrón y voyeur con el brazo en cabestrillo, no muy lejos de la antigua ciudad romana de Sanitja, de nombre original Sanisera (siglo I antes de Cristo hasta el VI después de Cristo). Los romanos como grandes mercaderes. Y torre de defensa de Sanitja, construida por los ingleses en 1801. Antigüedades y actualidades que conviven al paso de las civilizaciones.
Llegados a la pista que conduce al far de Cavalleria, hubo quien afrontó el reto opcional de verlo y quien siguió por el Camí marcado: playa de Cavalleria, Cala Mica y Binimel.là. Todo situado en la reserva Marina del Nord de Menorca. Zonas húmedas y de especial protección para las aves.


Procesos

Personal fotógrafo y andarines desfogados se dirigieron al cabo y al  far de Cavalleria. Como buenos conversadores y algunos muy preguntones, tuvieron la osadía de interpelar a dos jóvenes que bajaban andando y preguntarles sobre la distancia aproximada hasta el faro. Los 10 minutos que manifestaron no llegaba ni a broma. No parecía personal muy dado a correrías ascendentes ni a exactitudes de cálculo. Entre subir, ver, estar, fotografiar, hablar y bajar: una hora y media.
En uno de los acantilados más impresionantes de Menorca se sitúa el far de Cavalleria. Vistas excesivamente amplias y profundas, con tonos aéreos y marinos de los de sin adjetivos. Somos insignificantes ante esto. Y nos creemos que somos algo. Fotos, frutos secos y vuelta al perímetro del faro para acabar en las huellas de defensas guerreras, túneles y demás maquinaria  mortífera.
Y allí alguien reconoció a una figura política del proceso independentista catalán, que el día anterior estaba en Fornells. Persona que transmite una imagen política con un trasfondo personal diferente, de las que a uno le apetecería conocer en distancias cortas e informales. Un sujeto le preguntó si estaba en campaña y otro se quedó con ganas de pedirle un manual con las instrucciones precisas para conducir mejor a GRMANIA (en caso de que se necesitara y fuera posible), dado que era persona experta en el movimiento asambleario que vota hasta la forma de votar. Al final, todos muy respetuosos con la privacidad de cada cual.
Mejor, no vayas a Menorca a discutir sobre cortes de pelo o sobre  lemas reivindicativos  exhibidos en camisetas. Libertad ante todo.

Caballos

La bajada del far del Cap de Cavalleria sirvió para ver un amplio paisaje, atisbos del fin de la etapa y observar un histórico vehículo de Citroën: el 2 Caballos en el Camí de Cavalls. Cerca pasó el coche del personaje político. Dentro iban cuatro personas que después salieron a andar. Una curiosidad que alguien podría jalear en las redes sociales: tanto dentro del vehículo como fuera, de paseo, delante iban los dos hombres y detrás las dos mujeres. O al revés. Pero nunca mezclados. A la antigua usanza. Allí también se contempló a un atleta corredor y a su compañera, con gran fondo ambos. Admiración y sana envidia. Buen entreno el subir y bajar al faro. Y seguían incansables. Con muchos caballos de potencia.

Más

Con acento. Nada que ver con otros apellidos con apartamento en Fornells y con alianzas interesadas con el personaje reconocido en el Far. Excepto en reductos de personas muy afines, hay temas que aquí  no se quieren tocar, y son los que nos deciden. El ji ji ja ja no crea problemas ni excita la neurona. Llegaremos a viejos mejor ( se supone) aunque algunos no creamos que sea mejor hablar del sexo de los ángeles que  de la realidad que nos rodea: más dura que la desconexión que  este paisaje provoca. Recordábamos para nuestros adentros que si tú no haces política, otros la harán por ti.  Menos mal que los griegos definieron muy bien este concepto. Aunque se nos olvide a menudo.
Más calas, aparcamientos llenos en Domingo de Ramos, personal tomando el sol con y sin paños y momentos para sacar las viandas y comer al lado de una señal que prohíbe el paso a los caballos, situada junto a una pasarela llena de escalones. Se desconocen estas habilidades en los équidos menorquines.
Más del penetrante olor de las medusas descompuestas, que nos siguió acompañando, junto con el manto de las posidonias secas y extendidas a lo largo de la arena. Suaves subidas y bajadas con guiños fotográficos: troncos en la orilla, flores, aloe vera, perspectivas, figuras, cuerdas separadoras, pasarelas, lanudas ovejas, puertas y hasta cabras atadas por los cuernos mientras grupos humanos se solazaban en una casa que algunos caminantes imaginaban un bar con cervezas frías. Espejismos. En tierras rojizas, la voz de alguien de otras tierras  que reconoció a un Grmano, en medio del sudor y de la nada.
Si crees que te aislarás de todo y de todos en Menorca, mejor vete con precaución. No estarás solo en este paraíso encontrado. Alguien se cruzará contigo. En caso contrario, intenta encontrate a ti mismo.

Baños

Cala Cavalleria, Cala Mica, playa de Binimel.là, donde había personas como peces dentro de un agua fresca pero apetecible. El punto de encuentro con quienes se fueron a comer a Es Mercadal y venían con el estómago dividido en capas: una de arroz con langosta, otra de cordero, otra de postres variados y todo ello bañado en líquidos diversos.



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El punto final del recorrido fue una de las calas míticas, la cala Pregonda, con un decorado compuesto por figuras formadas por roca volcánica que protegen la playa de todo menos de las fotos. Para completar la imagen, un barco de vela se veía en lontananza y pareció intuir que  era necesario para el encuadre idílico.  
Esta cala, cuyo nombre procede del verbo catalán “pregar”,  ha sido famosa por dos hechos: ser portada de dos discos de Mike Olfield, uno titulado “Incantations” y por el “Mediterráneamente” de una marca de cerveza. No obstante, la mejor notoriedad se la dan quienes la visitan y se la llevan en su cámara y en su experiencia interior.
El camino de vuelta a Ciutadella inició otro capítulo personal con abluciones diversas, turismo, gastronomía y descanso. Los kilómetros se acumulan y los ánimos están elevados. Otras Menorcas nos siguen esperando y sorprendiendo nuestros sentidos.