miércoles, 30 de noviembre de 2022

Etapa 1 del GR 92 entre Porbou y Llança, el tramo final por el Camí de Ronda

Emociones fuertes por bravas costas


Preparar la maleta o la mochila para un viaje o excursión  significa partir con ella  llena de aperos diversos, con la posibilidad de traerla vacía o plena de emociones, experiencias, objetos más o menos servibles y objetivos conseguidos. Los expertos en domesticación y planificación turística aseguran que, si no publicitas grandes emociones o paisajes, no hay muchas ventas de destinos, aunque mucho lo puedas ver con tranquilidad mientras sesteas delante de los documentales de la 2 (por ejemplo). Pero, si haces esto,  uno de los más importantes negocios mundiales se tambalea. Por tanto, cumplamos con los ritos y ofrezcamos emociones fuertes al personal, tanto para veteranos como para personas que han venido a olfatear qué se cuece en las ollas de esta hermandad. ¡No será por falta de productos comestibles y bebibles, incluyendo el ágape final! 

Y si hay que participar en algún teatrillo involuntario a mitad de camino, pues se levanta el telón y a actuar. Claro que siempre se pueden revivir otros momentos anteriores -memorables y emocionantes-, profundizar en los efectos de las tecnologías o captar la foto cien millones de un perfil costero propicio a las habituales exclamaciones de kamakos y otras especies turísticas. Bravas costas y poderosos vientos en una etapa que prometía experiencias, en una ruta visualizada en Wikiloc: más o menos, 15 km para unos y 18 para otros.

 

Previsiones

Se decía: autocar casi lleno hasta la bandera (en épocas en que algunas van desapareciendo de espacios privados pero visibles por el público, sometidas a un muy largo programa de lavado, secado, planchado y guardado entre alcanfores y naftalinas: necesario ante tanta adoración a trapos simbólicos). 

Por otro lado, órdenes y contraórdenes: ante quien decía que había que ponerse la mascarilla, aquel conductor manifestaba que en la distancia corta no era muy obligatoria. Debía dejarse llevar por la realidad de los trenes: por megafonía se insiste en ponerla cuando en realidad pocos lo cumplen.

 

Presentaciones

Hubo quienes pensaron que, dada las nuevas personas que son acogidas en GRMANIA, no estaría mal presentarse en sociedad al iniciar la marcha el primer día de asistencia, además de indicarles que hay filas y asientos que están customizados por traseros y espaldas con solera, debid a la antigüedad ganada: uso del micrófono del autocar para decir quiénes somos, qué fuimos, a qué aspiramos, qué rastro hemos dejado, quién nos ha traído hasta aquí, qué idea nos vendieron para venir y cuáles son nuestras pretensiones en esta amalgama humana de personal tan diverso. También se podría ampliar con la descripción del avatar personal, cómo es la  autoimagen en las redes o cómo creemos que nos ven los demás. Si esta propuesta  no fuera una broma de buen gusto que atenta a la coraza privada que creemos que nos protege, se completaría con una encuesta de satisfacción final para el nuevo personal: al acabar la etapa,  valorar al grupo y prever si de esta vez no paso o sí, si una cerveza final supo a poco, si el café estaba frío, si el teatrillo con el doberman humano a la puerta de la gran mansión era creíble, si las pérdidas eran muy intencionadas, si  El Patriarca de los polvorones les gustó, si en vez de moscatel preferían ratafía tipo expresident Torra (sic) o si el saqueo de los bolsillos prenavideños los dejó “sin blanca”. Más que nada, para saber, presumir y verificar que algunas habladurías de gentes a las que apreciamos mucho - y que  dejaron de venir-  son o no son verdad. 

 

Tráficos

La repetición del GR 92 atrajo a estas gentes nuevas que  iban a probarnos (o sea, al personal con más solera); a admirar la naturaleza; a solazarse con los grandes espacios;  a perfilar un mar inmenso y azul donde mientras unos son felices y se relajan, otros se ahogan huyendo de sus miserias y dictaduras; rutas por agua y por tierra muy recorridas: rutas de la memoria histórica, del exilio de antes, del actual tráfico humano (DIARI DE GIRONA, al día siguiente: 21 de noviembre de 2022: La ruta de l’exili es consolida com a via de pas d’emigrants) y de esos otros tan legales (no todos) , muy necesarios para el sistema y con posibles: los turistas.

Hoy el turismo de memoria histórica, como espacio de transmisión del pasado,  también gana adeptos. L’Alt Empordà y Portbou son un buen ejemplo. Solo falta saberlo interpretar y no mercantilizarlo como si de una delicatesen edulcorada se tratara, con souvenir incluido. 

También,  por esta carretera de Portbou  entraron desde Francia esos objetos de plástico tan buscados por las policías en su momento (o eso dicen) que se convirtieron en un símbolo de la pirámide formada por la colaboración ciudadana, con una estrategia muy bien planificada para su ocultación y extracción en el momento marcado: la votación del 1-O. Para unos, una actuación política denostada, ilegal e innecesaria y para otros, imprescindible (para su consulta sobre cómo llegaron las urnas: el interesante documental de TV3 la piràmide invisible: 27/9/2022, programa Sense ficció).

Hubo quien, cautivado por los efectos Carles Porta (programa Crims de TV3 i Catalunya Ràdio), reconoció un famoso caso acaecido en Portbou. Buena conversación de sang i fetge para apreciar la narrativa envolvente del programa y rememorar otros crímenes. 

 

Principios

A medida que el  sol se desperezaba por la carretera de aproximación, sus bostezos nos anunciaban que ya se podían escudriñar los perfiles de la costa más brava, con esa luz que muestra las intervenciones humanas en el paisaje y la agreste naturaleza, completada con   la emoción que produce la amplitud de las vistas, los efectos de la tramuntana y la aproximación al punto de salida, Portbou. ¡Fotos en marcha! 

En algún lugar recordaban que este nombre procede de la denominación de los barcos de pesca de arrastre, llamados Bous. Se refugiaban en el Port cuando el temporal apremiaba. El resultado de la unión de ambos términos ya se deduce. Mar azul, cristalino, con oscuridades que ocultan las citadas tragedias humanas, no tan lejos. De antes y de ahora.

Allí, cerca de la estación ferroviaria internacional, camparon a sus anchas y estiraron las piernas quienes procedían a poner sus cuerpos en orden, colocar los enseres y apósitos, saludarse, reconocerse,  observar a personas nuevas,  otras con cierta dispersión plasmaban las primeras fotos o se acercaban a la luz del terreno costero. 

En 1878 entró en servicio el tren aquí. En 1929 comenzó a funcionar el gran edifico reconocible a distancia, con una gran marquesina construida por el llamado Eiffel catalán. Ya sabemos: anchos de vías diferentes respecto al país transfronterizo y servicio a  trenes que no sean los de alta velocidad. Un pueblo con refugios construidos por el ayuntamiento republicano, que se usaron durante la Guerra Civil para proteger a la población de Portbou de las bombas franquistas.

Más realidades en el punto de salida de un pueblo que se autopublicita en los carteles como Portbou el mar dels Pirineus: orientaciones hacia el pantano de Portbou, el monumento a Walter Benjamin (en un cartel se pudo leer  una frase suya  muy actual: La historia no es solo una historia de los triunfadores, los dominadores, los supervivientes, es primeramente la historia del sufrimiento del mundo. Son estos los seres anónimos, privados del nombre y la memoria, los que sustentan la historia), el perfil del mar, la creatividad como efecto de la desaparición de las letras de un nombre de hotel (  otel Como oro ), lemas en carteles autobombo (racons paradisíacs, natura salvatge), restaurants allí con denominaciones del tipo El España. Subida por escaleras con la representación gráfica  del escultor Dani Karavan Memorial Passatges.

Más paisajes durante el recorrido: Bahía de Portbou, Punta del Claper, Punta del Frare, Cap Marcer, Punta de l’Escala hasta Colera. Después de su bahía, otra Punta del Frare, playa del Garbet con el punto más emocionante de la etapa (Port de Joan), cap de Ras, playa dels Alguers, port de Llançà. Lugares turísticos para ser contemplados ahora sin gentes. También, para que el mar y resto de elementos naturales -con vida propia- observen a quien pasa y la huella que dejan. 

 

 

Marcos

¿Más del marco urbano  inicial? un lugar donde los franceses también acuden a proveerse de productos con menos impuestos: alcohol y tabaco.

Más memoria histórica. Ascensión por calles que mencionan al filósofo alemán Walter Benjamin, que murió en el pueblo. Amplias vistas de la estación y del puerto deportivo  con fuertes espigones de defensa, con modernas embarcaciones y esos llaüts que ahora han cambiado de manos y de usos. Arriba, el monumento llamado Memorial Passatges  Walter Benjamin, formado por diversas partes o pasajes.    También el cementerio (la muerte con buenos aires y panorámicas in eternum),  que acogió a masones que vivieron aquí en el siglo XIX y a Walter Benjamin. Este camposanto fue descrito por la filósofa Hanna Arendt, amiga del filósofo de origen judío, con estas palabras: El cementerio da a la bahía, directamente sobre el Mediterráneo, está tallado en la piedra y se desliza en el acantilado. Es uno de los lugares más fantásticos y bellos que he visto en mi vida. Buenas vistas y marcos fotogénicos de la zona, los relieves costeros y esos perfiles que definen la bravura de estos parajes, azotados por el viento propio de aquí, con efectos en el relieve, la naturaleza y   carácter de las personas

 

102

La ascensión  y los vientos de 102 km por hora de aquel día despeinaron al personal aún con pelo. Pusieron a prueba  la consistencia de los cuerpos para mantener la verticalidad: todos bien alimentados, orondos. Se podían observar grandes piedras encima de cualquier marca, depósito o tapa de cajas de registro del camino. Protegerse de las ventosas circunstancias meteorológicas habituales para no salir volando.  Ya arriba, obligaron a resguardarse detrás del edificio de una torre de servicios diversos. Hubo agrupación de quienes no querían enfrentarse a la tramuntana mientras observaban los perfiles del recorrido cerca del mar, entre el punto de salida y el de llegada.  Unos momentos propicios para preguntarse por la parte más humana: ¿dónde comemos resguardados de tal ventolera? Expediciones urbi et orbi, esparcimiento general por los altos, husmeando recónditos lugares protegidos de los condicionantes temporales. Al final, grupos, subgrupos y minigrupos diseminados por doquier. Espacios con restos de armas de guerra, búnkers y producciones humanas para matarse.

 

Tecnologías

En un mentidero muy retrospectivo se originó uno de esos debates de gran profundidad, paralelos a momentos de relax alimenticios. La tecnología como protagonista en propio cuerpo, con efectos colaterales. Veamos.

Alguien dijo que siempre había dormido bien hasta cuando compró un reloj tan inteligente que le llegó a perturbar su tranquilidad al despertar. Resulta que le analizaba tanto el sueño y las fases REM que, por la mañana, ese sueño supuestamente  reparador se convertía en pesadilla cuando cotejaba los datos que le iba registrando. Todo bien hasta que durmió acompañado…de este cacharro. Malestar, consultas a Internet, preocupaciones diversas, como si no hubiera descansado, ¿qué me pasa? Todo por invertir en un reloj equipado a la última.

Alguien más insistió en la temática con una experiencia pasada. Y lo contó muy bien, recordando aquellos tiempos en que éramos capaces de hablar todo seguido, sin lapsus de memoria (menos mal que podemos consultar Google para reposarla). Otro dispositivo que le detectó que ese corazón con el que convivía hace tantos años, ya no iba bien. Médicos, preocupaciones, revisiones. Ya jugando a distopías futuristas, hombres y mujeres relataron sus últimas auscultaciones médicas muy íntimas. Parece ser que, según rumorología técnica sin confirmar,  pronto ya las podrían llevar a cabo robots. Y se planteaba qué ocurriría si en medio del acto se acababa la pila o la batería. Nada, se aseguraba que, ante la mano humana, que se quiten biónicas y tecnologías inteligentes.

 

 

Chumbos

Este mismo grupo dejó los aparatos y se detuvo en la flora que les rodeaba. Chumberas por doquier. ¡Qué higos se veían! ¡Y qué recuerdos para los dos inocentes e ignorantes secuaces que rememoraron aciagos tiempos pasados! Ni se les ocurrió repetirlos ante tanta oferta como para coger, tocar y paladear frutos ya experimentados y sufridos en carnes propias. 

Fue un buen momento para imaginarlos a ambos un septiembre de 2009, antes de finalizar la etapa 1 del GR 83, entre Collsacreu y Mataró, relatada por este plumilla el 11 de octubre de 2009 con el título de Lujos (in)necesarios con toques chumbos

Nuestro admirado poeta y rapsoda, mientras extraía pinchos de los dedos y de la lengua frente a un espejo, compuso aquella genial poesía que, con su permiso, reproduzco aquí, siendo este juntapalabras otro inexperto probador que también le acompañó y cayó en el fruto prohibido:

 

LETRILLAS DEL HIGO CHUMBO


Fue en un camino, a su vera,

cual trampa que allá te espera

con su frutilla encarnada:

Toda verde y adornada

nos encontró la chumbera.

 

Y aquí empieza el avatar:

El cactus tiene un manjar

inocente de apariencia:

Pero … ¡atente a consecuencia

Si eres poco cautelar!

 

Aunque es fruto suculento,

se dice que es de mal tiento,

que se protege con celo,

que no es de coger muy a pelo

o tendrás pinchos por cientos.

 

Alguien hubo que, no obstante,

atrevido e ignorante,

no guardó la compostura:

¡con impulso y sin mesura

se animó y echó “palante”!

 

Ya ha capturado su presa;

la acaricia y la sopesa,

es rica y de buen sabor,

pero aún queda lo mejor

a manera de sorpresa:

 

¡Tiene los dedos rasposos!,

¡Rasposa tiene la boca! …

 

¡Ay! que el lector ya adivina,

ya comprende e imagina

que esta historia lleva un rumbo:

 

¡Hay quien cogió un higo chumbo

y todavía tiene espinas!


 (Dedicado en especial A Evaristo, el otro damnificado)                                                                                                                               

   Pedro

 

 

 

Como en aquellas épocas el güasapear aún no se usaba, en homenaje al añorado, siempre presente y nunca olvidado GRMANO Fidel Troya, reproduzco aquí su correo de respuesta a la poesía anterior compartida por correo electrónico (textual): 

 

Ya te lo dije Pedro: mejor hacerlo con protector que a pelo, con permiso de Benedicto XVI. Realmente la chumbera estaba apetitosa la muy condená

 

La continuación actualizada de aquel recuerdo mereció otra poesía que nuestro genial poeta Pedro nos compartió hace unos días. 

¡No son tan chungos los chumbos cuando se les acerca e inspiran a un poeta, ahora ya guardando distancias!

¡Qué de cultura se despliega en una etapa!

 

Allí, en un ambiente tan ventoso, hubo apuntes históricos sobre los efectos de la filoxera antes en estas tierras de l’Alt Empordà y referencias actuales a otro animalillo que puede acabar con el placerdel chumbo: la cochinilla. Con ese nombre tal especie resulta que acaba con la chumbera allá por  el sur. Y aquí, en Colera, ya aparecían algunas hojas blancas por estos motivos. Una planta que protege la tierra de la erosión, vive en terrenos duros y agrestes y aporta placer a humanos que saben cómo tocarla.

 

 

Reminiscencias

Colera (antigua rivalidad entre ella y Portbou) con poca gente por la calle, monumento en la playa, zona de paso para volver a encaramarse y afrontar el tramo del Gr que conducirá al desvío hacia el camí de ronda. Los perfiles costeros y el paisaje conforman una nube de belleza que, a veces, necesita que algún ser humano te devuelva a la realidad. 

Cuando entras en terrenos públicos pero privados de uso por reminiscencias franquistas y de otras especies más actuales, o te sale un doberman en formato animal o humano (o ambos en uno), o celosos vigilantes que, cuando una alarma salta y  los pone en guardia, son capaces de crecerse, usar un móvil para amenazar y gritar sin parar. Otra prueba más de más usos de esas tecnologías, como si de fusiles se tratara en una zona ya con muchos restos de armas pasadas. Para comprender por qué no hay manera de seguir el camí de ronda en este punto basta con leer el texto La prova dels Mateuen un blog. Franquistas y ahora conversos en lo que toque, con dinero, propiedades, poderes e influencias siempre presentes. 

En una playa delimitada con señales de privada (en Port de Joan,  con prohibiciones con carteles rudimentarios, cuerdas, pivotes encima del cemento por donde en su tiempo discurrió el Azor), con el envío de caminantes del camí de ronda directamente al agua, al escrupuloso servidor de la mansión en medio de pinos, al borde el mar, con hectáreas, espacios deportivos y viñas en su interior,  se le podría aplicar el dicho argentino: El que se quema con leche ve una vaca y llora.

Amenazas, gritos, salida intempestiva con miedo interno por en medio de  la gran propiedad hasta conseguir una puerta de salida a la carretera. ¡Qué descanso por culpa de los Mateu y herederos! Un antiguo creyente  ultracatólico que hubiera estado allí presente quizá habría suplicado, ante este panorama: ¡Señor, llévame pronto!

Alguien acababa de ver la película As Bestas y  entró en pánico. Tanto que se quitó su vistosa camiseta,  no siendo que fuera reconocido en lontananza y luego encañonado más adelante por algún vigilante celoso que tuviera acceso a algún artefacto con pólvora. El drama rural de la la producción de Rodrigo Sorogoyen podía ser también grmano. Afortunadamente, Carles Porta se quedó sin nuevo material para otro capítulo de Crims

 

Ortodoxias

En un momento dado del camí de ronda se le puso nombre al desparrame del personal en aquella etapa, aplicable a otras. ¡Ya era hora:  bautizar a la dispersión,  después de tanto tiempo!

El fenómeno se debe a que, ante una senda o ruta de wikiloc, cada especie humana grmana entiende la ruta a su manera y se genera un catálogo curioso, aún incompleto: 

-       Está el personal ultraortodoxo: aquel que sigue a pies juntillas la ruta enviada en el track y no le importa añadir un obstáculo o un kilómetro más. Cualquier separación ya es un cisma al orden establecido y una gran problema de conciencia. 

-       El personal que se adapta al camino del track pero que, si puede, es un recortador:  intenta que sea más corto, relativamente cercano a las marcas y a la ruta pero siempre recorriendo algo menos.

-       Aquel que va más por libre, que el track se adapte a mí y, entre más pronto llegue al bar, mejor. 

 

Recuperaciones

Llançà se aproximaba por la ruta de las playas y las artes de pesca (cartel explicativo sobre el palangre, por ejemplo), con el puerto y los restos de monumentos costeros a la izquierda, con la quietud del no turisteo y la necesidad de concretar el lugar para el terraceo de la hora de comer. Alguien mencionó al Borbón: Felip Sisè (tal cual). Se produjo revuelo republicano. No, el bar que nos cobijaría se llamaba simplemente Bar Felip, en la plaza del pueblo, al lado de la iglesia, con un enorme platanero en medio, plantado en 1870,  llamado L’Arbre de la Llibertat. Su historia, que aparece en el enlace anterior, merece la pena ser leída. Dicen que toda la evolución vital de Llançà se explica con este árbol. Todo pasaba allí debajo. 

Quienes tuvieron que buscar el lejano aparcamiento del autocar para temas culinarios  fueron agraciados con algunos kilómetros extras de regalo. Tamaño esfuerzo sirvió para el interés general, con el traslado de Patriarcas-polvorones variados y moscateles para celebraciones de una pareja -muy bien casada, según él- de alto reconocimiento en GRMANIA. Gracias. 

 

Mientras los últimos siempre serán los del final, con repetición de algunos etapa tras etapa, el bar les comunicó que aquel día cerraban por vacaciones. Quizá tampoco tendrían suficientes líquidos espumosos, algo que no ocurrió a pesar de despistes hacia los de siempre por ser  del furgón de cola.  

Las sombras propiciaron cierta huida de la terraza hacia los interiores mientras los del hagan juego, señoresrecogían dineros varios en un lugar sin escapatoria y con consignas a cumplir: No circulen por detrás de quienes cobran y tienen la caja, por favor!

 

No podríamos acabar sin recordar a quien nos dejó hace poco. Sus canciones y sus versos seguirán acompañándonos en el camino:  

 

En este breve ciclo en que pasamos

Cada paso se da porque se sienta.

Al hacer un recuento ya nos vamos

Y la vida pasó sin darnos cuenta.

 

De la canción El Tiempo, el Implacable, El que Pasó

Pablo Milanés

 

Evaristo

30/11/2022

 #CapdeCreus , #Girona , #Colera , #CostaBrava , #Llança , #Llançà , #empordà , #CamídeRonda

#catalunyaexperience
@VisitCostaBrava
@IAEDENSalvemEmp

 

  

domingo, 30 de octubre de 2022

Por la Garrotxa: Les Preses-Xenacs-Puig Rodó-Ermites de Corb-La Moixina-Olot

 La cacharrería tecnológica frente a  las "habilidades” senderistas

 

 

Los preparativos de cualquier actividad humana en grupo son importantes y a menudo con componentes desconocidos por sus acólitos. De ahí que caigan en la ignorancia o la falta de reconocimiento porque todo ya se da por hecho, pero bajo la responsabilidad de otros. Agradecer esos esfuerzos siempre y, mejor,  si provocan contagio por imitación. 

Con otras presiones y esfuerzos de grupos de personas cerraremos  este simulacro de crónica.

Veamos.

 

Detalles

Además del equipo de trabajo habitual para preparar las etapas -poca gente pero muy eficiente-, antes de empezar un recorrido, de vez en cuando se observan detalles ajenos ignorados por la mayoría. Solo una persona vio cómo el último conductor se afanaba en usar cacharrería digital (a mano/dedos: muy manual) para  limpiar por dentro y a fondo  todos los cristales del vehículo, uno por uno, antes de que nadie subiera. Y también repasar y acondicionar cada asiento.  Después, su supuesto carácter superficial no fue del gusto general. Nunca se sabe qué opinaría él de este personal. 

Detalles así ha habido muchos a lo largo de estos años. Muy recordados fueron aquellos autocares que acababan de trasladar al personal de despedidas nocturnas de solterías variadas, para luego venir a recoger a caminantes madrugadores. A decir de los conductores, las chicas no dejaban en mal lugar a ellos en esa hora en que los cuerpos están muy sometidos a presiones varias y el habitáculo aún conserva restos de todo tipo de placeres. Ellas ya solían ser el sexo fuerte también.

Detalles más cercanos: la preocupación y el no disfrute del camino por quienes se han ocupado esta temporada (sin seguir el blanco y el rojo de los GR) por generar etapas, orientar, conducir y acabarlas sobreponiéndose a las habilidades individuales y por libre para trabajar los  tracks,  buscar otros, descarriarse y proponer sendas, siempre con la mejor intención. Seamos claros: la cacharerría tecnológica no es infalible, y mucho menos ante mentes seniors llenas de “habilidades” troqueladas y grabadas con fuego en sus discos duros mentales. Ya no hay tiempo para borrados con un nuevo cambio de paradigma. Definitivo: nuestros colores son el blanco y el rojo de las rayas de los caminos. Salirse de ellas es una temeridad que no suele funcionar del todo.

 

Colores

La niebla inicial  despuntaba en la zona industrial de Les Preses, inicio de la etapa. La subida en medio de la bruma y de una vegetación aún con pocas marcas del otoño puso a los satélites ya en alerta. Ascensión con desbandada general, como en los mejores tiempos. Más rutas que personas. Avances y retrocesos. Concatenación de tecnologías, tracks a la vista y falta de descubrimiento de la ruta correcta. Nuevas personas en el grupo debían afinar su centro de interpretación para poner en orden tal desorden, en medio de gentes muy adultas, experimentadas y a veces, desparramadas entre la arboleda. Mientras aparecía y se consensuaba la única ruta a seguir, hubo quienes buscaban y fotografiaban especies de setas, había quien manifestaba en público que no las veía aunque tropezara con ellas, otras conversaciones se referían a antiguas carboneras, a idiosincrasias particulares de personas y personajes ausentes, a curiosidades extraídas de una miscelánea de viajes allende los mares. Incluso se avanzó  uno próximo a países que levantan pasiones, antes unas y ahora otras más. La fuerte subida calmó la locuacidad y tensó las fuerzas hasta llegar al área recreativa de Xenacs, a 850 metros de altitud. Direcciones hacia el área de juegos infantiles, al mirador de les Aulines, ermitas del Corb, les Preses y otras poblaciones, la ruta Torre de Murrià y, sin olvidar el punto de cobertura, el 112 de emergencias, con letras grandes y patrocinado por Movistar y Vodafone (textual). Allí también. Carteles con la fauna de la serra del Corb y la reafirmación de “La Garrotxa, la terra dels volcans”.

 

Guías

Un área recreativa con el bar abierto y comensales dispuestos a reponer fuerzas. Pocas personas visitaron la barra. Mientras, una persona y una perra se acercaron al grupo. Algo habitual en este mundo cercano, donde a simple vista se ven por las calles y por los campos más animales domesticados que niños. Pensemos en la sociología del detalle y su proyección. El cánido merodeaba al lado de algún comensal y la persona propietaria le reconducía hacia el objetivo final,  la subida posterior que también haría el personal voluntario. 

El grupo que afrontaba la cima de Puig Rodó (909 metros de altitud), perteneciente a la red de Miradors de La Garrotxa, entre castaños y buscadores de setas y castañas, llegó arriba no solo para dejar el habitual testimonio gráfico. Para interpretar la inmensa perspectiva de 360 grados había varias posibilidades: lectura de la variada cartelería escrita en diversos plafones y que apuntaba a distintos objetivos paisajísticos, consulta de la cacharrería tecnológica o escucha activa de la persona de Olot que demostró mucho conocimiento del entorno porque lo había pisado y subido. Una lección desinteresada con mucha nota. Fue un símbolo más de quien, de forma anónima, se para, te guía, te explica, te propone visitas a lugares y te transmite la pasión que ha vivido en esos paisajes. Más adelante, ya de bajada, volvió a acompañarnos hasta que los caminos se separaron. El anonimato deja huella.

 

Pasiones

En esa bifurcación, mientras se esperaba a personas que bajaban, se destapó el secreto de un viaje pasional. Quien gozó de notoriedad  por cambios de fisonomía exterior en afamados carnavales isleños anunció que era inminente un nuevo viaje. El destino es un referente para algunas gentes que pretenden una mejora personal y, por qué no, otras para intentar desatar pasiones cuando vuelvan. Antes, al llegar al aeropuerto de ese país, son observadas por oteadores que intentan atraer y convencer de que con sus propuestas obtendrán sus pretensiones. Pueden ser ellos y ellas. Cuando los cambios de destinos se envuelven en pasiones tan visuales,  los objetivos turísticos se refuerzan y el supuesto placer venidero lo justifica casi todo. 

 

Sombras

La vegetación se presentaba con cierta timidez para despojarse de su recubrimiento estival y dar paso a la desnudez invernal. Sombras en otoño y aumento de paseantes por entornos marcados por construcciones muy visitadas. En la ruta, las ermitas de la sierra del Corb. Dicen que forman parte del románico más secreto aunque gente había. La ermita de Sant Miquel del Corb, supuestamente de origen románico, con importantes reformas del siglo XVIII, un lugar donde dicen que antes se casó aquí mucha gente de la comarca, por su estética y  encanto especial, sobre todo en otoño; la de Sant Martí del Corb, también se supone que románica; la iglesia de Sant Pere, de origen neoclásico y reconstruida; casas de pagès como el Mas L’Antiga,  vacas en los prados, fuentes, gentes en asueto y una pregunta que aparece en algunos foros sobre la zona, y que coincidió con el tema de una conversación in situ: ¿se podría acceder en silla de ruedas a esta ruta entre hayedos? ¿Cómo debería ser esa máquina autónoma? Ahí queda la inclusividad senderista que quizá también necesitemos.

Más abajo, en medio de propiedades privadas, arboledas y casas diversas, apareció el séquito del personal profesional que fotografiaba a una pareja recién casada (especificamos en este caso: externamente se vestían como hombre y mujer) en posición de exaltación amorosa y ardorosos arrumacos muy pasionales. Recibieron felicitaciones, parabienes, dichas y demás frases hechas propias de la ocasión por parte de personal  sudado y no acicalado para actos sociales de este tipo. 

 

Alertas

Ya a la sombra, de vuelta a Les Preses, repetición en la terraza del hostal-restauranteVertisol. Un espacio conocido en el que alguien de gran notoriedad sorprendió al personal. Es una persona habitual del riego y trasiego con cerveza. Casi el silencio fue obligado entre el grupo más cercano cuando pidió un agua de Vichy Catalán. Que, por cierto, el nombre es francés y el apellido aún conserva el original (no se sabe que nadie de aquí se haya manifestado para “normalizarlo”), aunque se envase en Caldes de Malavella desde la creación de la empresa en 1890, por el médico y cirujano Modest Furest. Al final, la bebida se relacionaba con las habilidades deportistas de alguien y quien la pidió siguió con su vieja fidelidad a la jarra de cerveza. Bebida que, por cierto, propició que quien se estrenaba en la jubilación, fuera a buscarla para compartirla y, al no acertar con la cacharrería tecnológica para abrir la puerta, la sorna y la mofa del personal provocara un momento hilarante. 

Hay detalles de aquellos que se mencionaban al principio que pasan desapercibidos. Como el de que quien más se ha esforzado en esta y en otras etapas, y ha sufrido por los demás, encima, que aún haya servido bebidas y cafés al resto, que permanecía sentado. Otros son o serán  notorios, como carnets por 60 años, celebración de los recientes 70 y el anuncio de quien sabe del tema a una persona nueva: su bautismo en GRMANIA no solo será aguantar errores, confusiones y “habilidades” de orientación muy consolidadas. Ha de pasar la prueba de la “zimbomba”. Se supone que pronto llegará. 

Acabemos el trackde esta etapa de 15,7 km. por La Garrotxa  con una cita de otra cacharrería tecnológica elevada a arte como es el cine, extraída de un comentario del periodista Manuel Jabois sobre la película  “En los márgenes”, dirigida por Juan Diego Botto (muy recomendable para entender, mirar y profundizar en el drama humano de las personas desahuciadas, que no paran de crecer):

 

El protagonista de 'En los márgenes' le dice a su hijastro, a propósito de los desahucios, una verdad que se dirige al público: “Si no miras, si apartas la mirada, te importa menos y vives más tranquilo. Lo incómodo, lo valiente, es mirar".

 

 

Evaristo

30/10/2022

 

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Circular con salida y llegada a Ribes de Freser

 Si caminas por el Ripollès, ¡ojo avizor!

 

Las señales de alerta al inicio de la nueva temporada vinieron con el primer mensaje de presentación: “El autocar es mío” ¡Ojo avizor a la propiedad! Y ya antes de llegar al destino, en el Ripollès. Al cambiar a una nueva empresa y esta ser de Terrassa, quien primero llegó a donde estaba aparcado iba dudando para sus adentros en si dirigirse al conductor y preguntarle si la endogamia llegaba hasta aquí y todo quedaba en casa o la evidente broma era solo eso. Pero no se atrevió a tanto, aunque sí le lanzó alguna pregunta suspicaz...sobre la obligatoriedad de la mascarilla, tema de fondo del supuesto amo. Por supuesto que ambos coincidieron en su obligatoriedad dentro del habitáculo.  


Dirigirse a esta comarca ya entrañaba ciertas alertas debido a “aventuras vividas” por caminantes en otras épocas: desmayos o bajadas de azúcar, evacuación urgente en helicóptero, insignes personas que caminaban por desniveles con lustrosos zapatos de charol y mucho amor a flor de piel. Los esplendores de la naturaleza tenían una vertiente muy humana, como se volvió a repetir esta vez, y de todos los colores.


Mientras, el desplazamiento llegó a límites casi masivos de asistencia, en comparación con anteriores convocatorias. También aquí hubo ausencias de última hora por achaques diversos, sin llegar a mayores. Los núcleos duros de conversación se recuperaron, con participantes que llevaban la misma indumentaria, y ellos sin saberlo. Como es evidente, volvieron a salir temas y se incluyó el más actual: no podía faltar el toque “real” a los fastos monárquicos de larga duración, medievales, antiguallas y trasnochados a los que se rinden hasta muchos republicanos. El imperialismo del poder. Con muertes egregias y británicas. Sin comentarios.

 

Encrucijadas

El pueblo en el que se juntan ríos, accesos a largos puertos y a valles pirenaicos, trenes de diferente propiedad y tipología, antiguas minas, restos de oficios perdidos, marcas de agua envasada con supuestas  connotaciones políticas y económicas detrás, el cerrado balnearioMontagut, el baixador d’Aigüa de Ribes,  el Camí de l’exili, el Camí de la Retirada, las rutas de contrabandistas,  extraperlistas, usureros y otros facinerosos, lugares de nacimiento de posteriores bancos, en una espléndida y turística  comarca, el Ripollès, es donde se situó el punto de ida y vuelta en la ruta circular recorrida según wikilocy las gentes caminadoras: Ribes de Freser-Campelles-El Baell-Balneari de Montagut y de nuevo Ribes de Freser. 


En este pueblo nació uno de los codirectores del yacimiento de Atapuerca, Eudald Carbonell (y también de otros proyectos como el de los Neandertales en #Capellades: l’Abric Romaní). Los otros dos: José María Bermúdez de Castro y Juan Luis Arsuaga. Este último, en sus libros y podcasts junto con el escritor Juan José Millás, no se ha cansado de repetir frases lapidarias que también nos afectan. Transcribo tres de Arsuaga: “En la naturaleza no hay vejez: o plenitud o muerte”. Otra: “La vejez es un invento de la cultura”. Y la última, que nos dará tranquilidad cuando la memoria inmediata sea incapaz de acordarse de lo de hace un momento: “Buena señal: acordarse de no acordarse”. (¡Ahí las dejo!).

 

¿Kilómetros recorridos? Pues depende de cada máquina contabilizadora, soporte humano, distancia andada y demás: entre 16 y 18 km. Con un desnivel de más de 400 metros, aunque la primera subida pareciera una inocentada real para calentar motores.

Pronto se comprobó que las nuevas incorporaciones venían preparadas, con entrenamientos por riscos de otros países y lugares, y alguien también con roscos artesanos compartidos a los postres de la comida. Si bien la fila se fue alargando y las conversaciones menguaron por temas de fondo - del fuelle ascendente-,  el esfuerzo quedó plasmado ya en algunas camisetas, con señales de que las manchas de humedad no eran de agua.


 Arriba, mientras se esperaba al resto, en la encrucijada, el típico deambular por el entorno, sin llegar a descarriarse del todo. Hubo quienes otearon la ermita cercana, no sin antes pisar el rocío de la pradera mojada,  ejecutar el “Tanqueu el fil, si us plau!”, auscultar los alrededores antes de volver a coger fuerzas aquí. Allí destacaba el servicio de bar móvil exterior, de insigne denominación: “L’Ermitana bar”.  Y las altas antenas que repetían la señal de RTVE para el valle. Mientras, en el cruce a tantas rutas (Mirador de Ribes, Camí de Sant Antoni a Ribes de Freser, Roques Blanques, Castell de Segura, Font del Faig, batet, Ribes de Freser, Ribes Altes)  el personal decidió que era imprescindible acercarse al mirador del Fortí de Sant Antoni, en el EIN Obagues de la vall del Rigat. Aquí el ¡ojo avizor! solo se necesitaba para ajustar el calzado al irregular piso y para contemplar las vistas con prudencia. Las lenguas, por su parte, desgranaban múltiples historias vitales de estos meses estivales, a menudo más familiares que personales. También aparecían momentos delicados, emotivos.  A estas edades prima más contar las aventuras cercanas y  ajenas, juveniles y atrevidas, que las plácidas y menos arriesgadas de quienes lo quieren todo bajo control y, como dijo una nueva incorporación, defienden que los mejores planes en la naturaleza son los que acaban en un recinto con tejado, cuchillo y  tenedor.  

 

Asambleas 

Fue curiosa la orientación desde el mirador. Poca atención al cartel explicativo. Al Taga se le situó en diferentes sitios y hubo quien veía picos que el mapa no señalaba. En todo caso, bienvenidas las ganas de saber, entrever y ver. Menos mal que había personas nativas de la zona: supieron poner en orden la naturaleza.


Los momentos de relax, encarados a la ermita, prepararon los cuerpos para anécdotas variadas.


Las setas abundaban y los coches también. Nadie visible, amantes de las búsquedas micológicas ¡ojo avizor! Inclinados a volver  al lugar secreto y bien guardado. Un señor muy mayor llevaba su trofeo en una bolsa de plástico. Se le cambió el semblante cuando alguien le preguntó dónde las había encontrado. Mirada aterradora.


De subida se divisaba la estratificación del poder económico allí en aquel entorno. La urbanización con casoplones y  símbolos de todos conocidos  anunciaba  el nombre del pueblo,  Campelles,  en una rotonda. Y allí quizá se celebró la primera asamblea popular de un entorno tan elitista. Se ofertaron las dos posibilidades senderistas de la etapa: A o B. El personal se situó donde creía pero luego partieron todos juntos. 


Más allá, la otra realidad, salpicada también de viviendas reconvertidas. El pueblo real. El murmullo del bar restaurant Cal Ras, ofertas turísticas en casas rurales, casas en venta,  anuncios de placas solares (“connecta’t al sol”, con QR incluido), la seguridad de la ubicación del desfibrilador (“siguis qui siguis, gràcies! decía),  diminutas ventanas luciendo sus placas, también tejados sostenidos por muchas y grandes piedras, tractores símbolo de que allí se trabajaba, campos con vistas y fotos bucólicas. Y letrero indicador con direcciones para leer por separado, sin más connotaciones: a El Baell, al Cementiri y al Àrea Recreativa “Prats”.

 

Prohibiciones

El Ripollès no se olvidaba de la Biblia y de sus figuras que hoy serían influencers en las redes sociales. Este escriba, tan osado e imprudente, comió de la fruta prohibida que crecía en el Jardín del Edén,  fue cazado in fraganti por la que se decía propietaria y la afrenta debió llegar a ese Dios que pidió que la humanidad no comiera. Textual: “Y el Señor Dios mandó al hombre y a la mujer diciendo: “De cada árbol del jardín puedes comer libremente, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal, no comerás de él, porque en el día en que comas de él seguramente morirás”.


Y la serpiente dijo a la mujer: “No moriréis con seguridad, porque Dios sabe que en el día en que comáis de ella, entonces vuestros ojos serán abiertos, y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal”. Comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal merece un exilio del Edén. 


Los amantes de las metáforas lo interpretan como quien disfruta de cualquier placer considerado ilegal o inmoral. Desde Adán y Eva quizá pocas veces una manzana ocasionó tal griterío y enfado de los supuestos dueños (el árbol estaba sin ninguna cerca ni símbolo de propiedad) hacia quien esto escribe. Amén. Los ojos siguen con dioptrías y la serpiente tentadora y viperina quizá fue la que se  nos apareció a un pequeño grupo más adelante.


Por el contrario, más allá, unas zarzas regalaban sus moras maduras a quien por allí pasara. La cruz y la cara.

 

Ayudas

La bajada necesitó del despliegue de un gran equipo humano para ayudar a quien volvió al camino con muchos ánimos. Seguro que en la próxima todo irá bien. Aparte del apoyo corporal para evitar caídas, puede que  la mayor fuerza vino del humor que se gastó. Funcionó como una buena medicina. En todo caso, si sus manos hacían milagros cuando se dedicaba al oficio, el automasaje también debe funcionar. Los bípedos tenemos estos problemas.

 

Edificios

Campelles también llegaba hasta la carretera N-260. El balneario Montagut, en su término municipal, tuvo sus inicios en fuentes termales que ya existían en 1705. Edificio con origen en 1870, del Patrimoni Arquitectónic de Catalunya, en forma de U, con dos partes, separadas por el asfalto. Antes se ofrecía visita guiada y gratuita y parece ser que hay proyectos para su recuperación. Aguas medicinales bicarbonatadas y sulfuradas procedentes del Taga, hospital durante la Guerra Civil y ahora cerrado desde los años 90. Más abajo, por la carretera, hay restos de otro balneario, y aún más cerca de Campdevànol, el edificio modernista Hostal La Corba, hoy restaurante. Y en el entorno, la planta embotelladora en su esplendor. Se anuncia como #setdelpirineu. Cuando el agua escasea, hay quien se frota las manos y se llena los bolsillos.


La “medicina reparadora” también estuvo en el autocar allí aparcado. Unos, de vuelta motorizada. Otros, por el camino. Una minoría, más atrás, de vuelta por el mismo sitio, con ofidios de paseo (¿el animal bíblico?) e interesantes conversaciones entre tecnológicas y científicas: nuevos relojes que aciertan la edad fértil femenina, con un interrogante:  a dónde van a parar esos datos. O recomendaciones de libros sobre esta temática, escritos por mujeres como Marta Peirano o Carissa Véliz y hombres como el filósofo Daniel Innerarity. Preocupaciones para actualizar temas en ese discurso de palabras sobre la placidez de la vida contemplativa, el discurrir de los días sin nada que contar, con preocupaciones anodinas o revoluciones de sonrisas, como si la complejidad del mundo no necesitara de su tratamiento también a estas edades. O la salud, con quien anunció un nuevo biomarcador, las lágrimas

 

Miradas

 Cerca de Ribes, una mujer joven trabajaba un huerto. Al pasar y saludarla, las incógnitas surgieron y las respuestas no. A esas calurosas horas del mediodía, lo hacía con herramientas rudimentarias, estaba sola, sonriente, parecía feliz. Quiso expresarse, conversar, responder. Solo fue con comunicación no verbal y con mención a su país de procedencia: Ucrania.


Concentrados en el km 130 de la N-260, en el bar Gusi,se definen como “outdor sports bar”, punto de encuentro en el acceso a estos valles, a estaciones ferroviarias, de esquí y con tienda de deportes, con bicis antiguas  y añejos materiales de nieve en la puerta. Las camareras parecían sometidas a un estrés continuo del público grmano  allí presente, algunos desde hacía rato. Los últimos nunca serán los primeros, elemental. El servicio podría mejorar si el público muy bebedor y exigente  también lo permitiera. 

 

Estas circunstancias y esperas inacabables por bebidas dieron lugar a una conversación no anodina y sí real. Quien tiene buen poder de observación para después crear relató cómo la prueba de fuego del personal de servicio de barra que se estrena en algunos bares es evaluarlos por su dedicación a una actividad más que complicada: atender solo a la clientela a la hora de los cafés. La lucha con la variedad de demandas es inacabable y de difícil recuerdo: tipos y clases de cafés, temperaturas diversas, modalidades de leches sin cuento, lista de infusiones sin límite, y no hablemos de copas, chupitos y otros brebajes. Con lo que, si la cabeza del que se estrena recoge todo esto sin una Tablet y acierta sin que arrugue el entrecejo la persona servida, ha conseguido vencer a los elementos humanos. Con el dispositivo digital tampoco tiene por qué tenerlo más fácil, con el peligro de que sus dedos se vayan  a Tik Tok, Tinder, Instagram, Be2, match, meetic, onlyfans, grindr, etc.

 

Hablando de tecnología. La última mirada va para quien hace poco murió. Usaba solo una antigua máquina Olympia para escribir y un fax. Se negaba a tener ordenador, teléfono móvil o Internet. Parecía de otro siglo pero era de este. Un recuerdo para él con la reproducción del inicio de su libro “Corazón tan blanco”, que muchos se saben de memoria:


“No he querido saber, pero he sabido…”

(Javier Marías)


Evaristo

21/09/2022

 

 

#Ripolles

#Ribes

@AjRibesdeFreser

@AjCampelles 

 

 

 

domingo, 19 de junio de 2022

Circular por Cantonigròs y el Santuari de Cabrera

 Cantonigròs como pretexto para justificaciones diversas

 

Hace años una frase recurrente en la enseñanza mencionaba aquello de que la energía no se crea ni se destruye sino que se transforma. Parece viejuna y ya rancia, ¿no? Pues eso. Guerras y disputas económicas por las materias primas y las energías. Nos esquilman y nos transforman las concepciones, las costumbres y hasta a nosotros mismos.

Ni ahorrar combustibles fósiles podemos. Y eso que las energías se pagan al precio que  padecemos desde hace meses. Con autocares pero sin conductores, hubo que buscar estrategias para gastar las energías personales en una etapa que invitaba al paisaje de cierta altura en la Catalunya interior y profunda, al encuentro con una comida de hermandad a la que faltaban hermanos y hermanas, y al cierre de la temporada. Cantonigròs  no representó el suficiente atractivo como para juntar a la masa GRMANA. El goteo de anulaciones de última hora originó las interpretaciones de rigor, a una edad en la que ya es muy difícil predecir casi nada, planificar más allá del “yo-yo ”,  comprometerse menos y donde las etapas de GRMANIA a veces son la última solución cuando falla todo lo demás y siempre que el cuerpo lo pida. No obstante y a pesar de los pesares, el grupo sigue.

 

Símbolos

Vestirse para la ocasión. Es lo que parece que decidió un selecto grupo de GRmanos que lucieron prendas que conjuntaban con los mensajes de  las imponentes residencias campestres en las que colgaban grandes esteladas. Los lemas textiles  mimetizaban muy bien con el entorno. En medio de tanto pantalón corto como uniforme obligado ante altas temperaturas y para lucir las canillas, hubo sombreros como imagen de marca personal, otras prendas y una camiseta nueva que  transmitió dos mensajes, aparte de los propios de quien la llevaba puesta, persona para escuchar y tener en cuenta siempre. 

Hay a quienes leer la palabra Endurance nos recuerda una dramática y admirada historia que siempre nos ha atraído, leída muchas veces. El explorador polar británico Ernest Shakeltonse dice que, para buscar marineros para la tercera expedición a la Antártida en su barco llamado Endurance, puso un anuncio en el Times de Londres con esta mensaje, que ya pertenece a la historia: “Se buscan hombres para viaje peligroso. Salario bajo, frío penetrante, largos meses en la más completa oscuridad, peligro constante y escasas posibilidades de regresar con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito”. Ante este impresionante mensaje, ¿hubo respuesta? Contestaron 5.000 personas, de las que escogieron a los 27 tripulantes del Endurance. La expedición fue dramática y apasionante, con libros publicados sobre el tema, uno de un autor de Terrassa. Hace poco se descubrieron restos del barco en la zona donde se hundió. En todo caso, la palabra Enduranceen esta camiseta va por otra vía. Pertenece a una prestigiosa y poco conocida marca americana que aquí se suele vender en outlets deportivos pero que en países como Dinamarca está desbancando a otras famosas,  con toda una historia de emprendeduría detrás. Claro que la empresaque afrontó Shakelton debió sobrepasar de otra manera la moda actual de tal palabreja emprendedora. Todo un símbolo que justifica hasta el nombre de una marca en una camiseta.

 

 

Clásicos

El punto de salida recibió a algún personal movido y trasladado por vehículos con  motores de energías se dice que limpias o eco y también por las otras. Veremos al final cuál es la más inmaculada entre todas, con la que está cayendo. A la entrada del pueblo, donde dicen que se encuentra la masía de los primeros anuncios de un fuet extraconocido y fabricado en Gurb, la foto de La Foradada animaba a excursionistas amantes de descubrir el entorno, eso sí, ahora previo pago de la ecotasa correspondiente (2,5 euros, de momento). De nuevo, la palabra de moda y muy rentable comercialmente, eco, aunque el producto venga de la otra parte del mundo y deje un desorbitado rastro de CO2 en el transporte. La cara etiqueta como reclamo, incluso  para reconfortar  la conciencia sostenible. 

Adornar la incitación a la visita de La Foradada con lenguaje poético no se sabe si ayuda, es puro marketing del de andar por casa o convence a alguien: l’aigua dels torrents del Sitjar i de la riera d’Aiats …alenteix el seu curs i s’entreté en aquest clot vorejat de roca, que deu el seu nom al forat que, com un caprici de la natiralesa, presenta una de les seves parets. Quan la llum el travessa, l’espai té l’aire d’un escebari wagnerià on les forces de la natura expressen tot el seu poder:encisador. Junto a este cartel, direcciones de restaurantes, embutidos artesanos y hostales: no olvidemos lo esencial.

Direcciones andarinas en indicadores: o a Cantongròs y Vic o a Hostalets d’en Bas i Girona. Els Camins d’Osona, en la llamada Xarxa de Mobilitat de Barcelona (apenas vemos a nadie: ¿La gente de Barcelona no se mueve?), dirección al Pont de la Rotllada marge dret, con el torrent d’Aiats, Coll d’Aiats, Santuari de Cabrera y collet de Sant Julià. Todo bien marcado pero no se sabe si muy andado. Otras direcciones indicaban hacia otros lugares como L’Esquirol. ¿Carteles? Algunos sobre “l’espai natural protegit Colsacabra” con mención a paisaje submediterráneo y a otro más característico de las llanuras centroeuropeas. Europeos a tope. Y mucha, mucha biodiversidad. No nos la vamos a perder. Con mucha actividad ganadera.

Dicho lo cual se procedió a afrontar el acercamiento a esos animales que alguien denominó como vacas blancas, un bucólico camino entre prados, animales, vegetación primaveral y alturas próximas con las características formas orográficas de los llamados cingles. Triscar por allí significó una aproximación a una masía no apta para publicidades  Tarradellas , con otros animales blancos (ovejas), gallinas, abonos, olores, organización propia de la labranza y señales del paso del tiempo. Algunas casas, cerca, ya dormían en el sueño del abandono, protegidas o cubiertas por zarzas, saúcos y otras malezas. Transformaciones: imitaciones de aquellas masías auténticas para componer anuncios o para simular residencias modernas que aportan estatus y más calidad de vida que esta que rodeábamos. 

 

Ascensión

De casas que son historia a la exigente subida, imprescindible para visionar los grandes espacios intercomarcales de un paisaje marcado por líneas discontinuas, desniveles y perspectivas aéreas con la llanura abajo. Aquí, para ver mejor, hay que subir. En fila, con tranquilidad, escalones, los primeros sudores  con la ayuda de esas máquinas manuales llamadas bastones, poco a poco el plano superior tranquilizó los músculos, ralentizó el consumo energético y abrió las mochilas para extraer productos recuperadores. Unos a la sombra, otros gestionando por teléfono asuntos diversos, alguien asomado al precipicio para ver mejor, todo con vistas a la enormidad de la comarca de Osona. El esfuerzo se justificaba con la perspectiva.

Allí alguien recién llegado  de nuestros orígenes culturales, Grecia, rememoró alturas monásticas compartidas con otras gentes GRMANAS. Hablar de la conocida y turística zona de Meteoray sus monasterios encaramados en las alturas  es otra historia que en nada se parece al lugar en el que estábamos. Todos estaban altos pero…menos es nada. Y más cuando dentro de un rato estaríamos en el santuario de Cabrera, zona alta pero no tanto como los monasterios ortodoxos griegos. Ahora bien, esta vez  también hubo historias allá arriba. 

Alguien decía que el elevado lugar se llamaba Morral del Pla Xic, en la zona del Pla d’Aiats. En medio de todo y de nada, una poesía del gran Miquel Martí i Pol, a la vista de quien se detuvo a leerla, no con demasiado éxito. La reproduzco porque es una muestra más de la gran obra del poeta y trabajador textil en su fábrica donde se inspiró, La Blava, en Roda de Ter.

El Centre Excursionista Esplugues,  L’Espluga Viva,  dejó constancia allí, en el Pla d’Aiats, del homenaje a Marti i Pol, “al seu compromís social i la seva coherència en la defensa de les llibertats nacionals de Catalunya”, un 14 de diciembre de 2003, con esta poesía reproducida en un cartel:

                                …Tenim a penes

El que tenim i prou: l’espai d’història

concreta que ens pertoca, i un minúscul

territori per veure-la. Posem-nos

dempeus altra vegada i que se sentí

la veu de tots solemnement i clara.

Cridem qui som i que tothom escolti.

I, en acabat, que cadascú es vesteixi

com bonament li plagui, I via fora,

que tot està per fer I tot és possible”

 


Espumas

De camino hacia el coll de Bram o collet de Cabrera, divisoria de rutas antes de la subida al santuario de Cabrera, vuelta a Cantonigrós y otras alternativas. Las subidas y bajadas parecían tensar las piernas antes de decidir si se pateaban las escaleras hasta donde se halla el santuario. La mayoría que ascendió tuvo la oportunidad de observar el mundo a 1.145 metros según unos o  a 1135 metros según otros, ver el núcleo religioso y hasta deleitarse con inteligentes animales que demostraron su agudeza cuando alguien se grabó con ellos de fondo mientras tocaba con la mano el pastor eléctrico conectado. Los asnos debieron deleitarse con la escena, a juzgar  por las expresiones de sus belfos.

El paisaje de toda la etapa estaba determinado por los riscos (cingles), la señal de identidad del Collsacabra que explica su historia debido a la estratificación de los materiales. En total son 40 km lineales, con especies adaptadas como pájaros, plantas e invertebrados, algunos propios y endémicos de la serralada Transversal. Vamos, que no nos dábamos cuenta de dónde poníamos los pies. 

Más señales, hacia la collada de Bracons, por el GR 151-1. Camins del Bisbe i Abat Oliva. Allí, con el santuari de Cabrera y el Coll de Bram. Y más indicadores, ahora el de la Cames de Ferroal Puigsacalm, anuncio de una carrera solidaria que se disputa el último domingo de mayo. Debió quedar olvidado el cartel de una prueba patrocinada por la marca de embutidos Noel, todo para la investigación de las enfermedades infantiles, sobre todo el cáncer. No obstante, en su momento, antes de la ascensión, nos interesó el cartel que marcaba que a 0,42 km estaba el santurio de Cabrera, tal cual.

Ya arriba, además de a los burros indicados, visita al santuario, al bar y al restaurante, todo de madera y de rancio sabor, con dos teléfonos para reservas: uno para festivos y otro para laborales. Un santuario construido sobre la antigua ermita del castillo, en 1144. En 1427 un terremoto lo destruyó todo y se hundió la iglesia. Posteriormente la ermita se reconstruyó y en el siglo XVIII se levantó la hospedería. En la iglesia, oportuna advertencia: “No permeteu, si us plau, que els nens juguin a l’esglèsia, ni hi encenguin ciris”.

 Antes del punto geodésico, la excavación arqueológica del castillo de Cabrera. Y en el punto oficial, la altura volvía a cambiar con error incluido. Una placa indicaba que estaba a 1306 metros. Pertenecía “als caminadors del dimarts i el dijous d’Osona y se a dedicavban a la Mare de Déu de Cabrera siendo capellà Custodi Josep Cruells i Rodellas (22-11-2003). ¡Ahí queda eso!

De bajada, por un sendero beneficiado por la smbra de los árboles, un grupo senior de excursionistas sin mochila subían y preguntaban si habría aún cerveza en el bar colindante con el santuario. No se sabe por qué pero a partir de ese comentario la bajada de quienes gestionaban la comida posterior desarrollaron un sesudo tema con varios subtemas: si solo se pediría cerveza para todos en el bar o también vino pero, ¿para quién? Si se podía pedir cerveza previa o no. Si se serviría en jarras o cómo. Nunca se habló de agua o de otros suaves líquidos. Al final, como siempre todo cuadró a la perfección. 

De bajada un grupo senderista con aspecto de muy urbanita desistió de la subida a Cabrera. Alegaron que para ellos lo importante era participar pero con mucha prudencia, sudar lo justo y reponer las fuerzas y los líquidos gastados y algunos más, por si se tenían que utilizar más tarde.

 

 

Estrellas

Con tanta estrategia líquida, debido al esfuerzo y al intenso calor, el personal enfiló la entrada de Cantonigrós para situarse en el abrevadero donde después se serviría la comida. El restaurant Roc fue testigo de cómo bebe esta gente. Los últimos en llegar se encontraron con el recambio de los barriles. ¿Quién los había acabado? Se dieron detalles interesantes: la estrella cervecera que brillaba en la Catalunya profunda no era la de los Carceller-DAMM (¡Si Franco hablara!) sino la estrella de la otra punta de la península (nunca España, ¡por favor!), la de los Hijos de Rivera-Galicia-A Coruña. ¿Desbanca esta a aquella? Quizá no, aunque su introducción y conquista del mercado es imparable. Como no hace mucho dijo el gerente de Estrella Galicia: no pretendemos que nuestra marca sea la más vendida sino la más querida.

No obstante, antes de comer se produjo otro hecho que no pasó desapercibido a algunos. Alguien fue a rellenar la segunda jarra de una cerveza de más graduación (1906 especial), se acercó a la camarera (¡les separaba la barra!) y le dijo: Oye, disculpa, te tengo que decir una cosa, ¡eres muy guapa! Hubo quien le cubría las espaldas al piropeador y  estaba atento a la posible intervención de alguien del movimiento #metoo, o a la respuesta de la persona en cuestión con algún improperio. Pues fue todo lo contrario. O el arte del GRmano fue fruto de la mucha experiencia (y dicen que la tiene) o decirle a alguien con educación y sinceridad lo que es no ofende. O no tiene por qué. Menos mal que no le dio tiempo a la tercera jarra. No se sabe cuál sería la continuación del anterior discurso. Dos días después, la prensa informaba sobre la sanción de 2.000 euros a un camareropor pedirle el teléfono a una clienta, dice que solo para emitirle y enviarle la factura. El fondo era la protección de datos. ¿Quién no tiene los nuestros?

Grata comida, entrega de carnets a quienes cumplieron 60, ambiente fantástico en una etapa plenamente justificada para convivir de otra manera y seguir con el proyecto de GRMANIA desde la acción y la asistencia, siempre que se pueda y se quiera.

En honor a quienes, procedentes de Grecia, hicieron el esfuerzo por asistir a la etapa, acudamos a un mensaje atribuido a Sócrates, a la espera de la próxima temporada:

 

Solo existe un bien: el conocimiento. Solo hay un mal: la ignorancia

 

 

Evaristo

19/06/2022