viernes, 28 de noviembre de 2025

Etapa 8 del GR 151-Abat Oliba entre L'Esquirol y Sant Pere de Torelló

 Altibajos terrenales entre santuarios diversos


Si el Abad Oliba viera el discurrir de las etapas de su GR en versión actual observaría cómo el “campi qui pugui “ de viejóvenes/séniors pateacaminos   está muy consolidado después de los casi 30 años de experimentación por bastantes GRs y con altibajos diversos. 


También comprobaría cómo otros “abades” expertos en juntar caminos con el gpx.studio (editor online de archivos GPX) son capaces de reconvertir y actualizar  aquellas antiguas  peregrinaciones con el loable fin de  satisfacer  otras necesidades y completar, así, los 19 kms totales entre L’Esquirol y Sant Pere de Torelló. Y así demostrar que la distancia más “corta” entre dos puntos excursionistas es una línea muy curva. Paso por el pont de la Riera, riu Fornès, riu Ges, Morelles, Ermita de Sant Roc,  el coll de l’Hostal del Mal Govern, les Pedroses y Les Comes:  alargar, rodear, someter al personal a subidas y bajadas como si fueran  “cilicios” penitentes y redentores. Todo, siempre sometido al libre albedrío del caminar al ritmo que quieras y acabar cuando te dé la gana. 


Es toda una mística alternativa sin olor a aquellos tonsurados, con velocidades muy variables, bucles amplios y sudorosos en torno al punto de llegada, disgregaciones de grupos, subgrupos, minigrupos,  parejas, soledades, con adaptaciones a las necesidades del momento, siempre con la atalaya y el mirador del santuario de Bellmunt (siglos XVII-XVIII) allá arriba y al fondo, a 1.246 metros de altitud, con amplias vistas de  la plana de Vic, los Pirineos, la vall del Ges y el Bisaura. 


Hubo quienes pensaron que la actual penitencia incluía llegar hasta allá, aun sin ser creyentes. Incluso alguien se perdió en las estribaciones, quizá porque su brújula y deseos ignorados lo enviaban allá: la no fe también puede moverse a las montañas. Rescatado por un alma benefactora, lo devolvió a la gran vuelta programada. ¿Qué bendición impartiría el Abad Oliba a esas esforzadas gentes que para llegar al final tuvieron que voltear por terrenos accidentados y  “curiosos”? Tanto el abad-autor de la etapa, el ciudadano de Wikiloc (con el apoyo del ciudadano y abad también en Wikiloc) con solo mirar el recorrido en la Biblia-Wikiloc, el cielo “ho tenen a tocar”. O así lo interpreta y le parece a este escriba,  por supuesto que siempre fiel a los recorridos de esta banda abadesa. 


Equidistancias


Las distancias recorridas entre los dos puntos fueron relativas, con altibajos en el paisaje, perspectivas y visiones de Osona en su amplitud y las sierras de Puigsacalm y Bellmunt como marcadores de la altitud. Más cerca por los Camins d’Osona, la serra del Feu, el serrat dels Tudons, Graons del Rei, font de la Riera, àreas de esparcimiento, caminos particulares en El Serrat. En la zona, Torelló, ahora en noviembre  con su ya acabada 43ª edición del Festival BBVA de Cinema de Muntanya (el palmarés lo dieron una semana después del GR, el sábado 22). 


Al lado de la salida hubo un significativo y visual guiño a tiempos pasados y a la vida que pasa.   Uno de los murales exteriores de L’Esquirol  (con casi 2.300 habitantes), alejado del inicio de la etapa, se titulaba “Finestres del temps” o cómo se veía la la vida desde  aquel punto de la calle, con la plana de Vic al fondo. Toda una provocación reflexiva para quienes pasan por los años pero están ahí, con altibajos propios de las edades y perspectivas diversas. 

 

En la  llegada final, a Sant Pere de Torelló (casi con 2.500 habitantes), - con esculturas metálicas: La Tornera, Màquina de Foradar -  encuentro con dos curiosidades para gentes neófitas: es un pueblo de la Vall del Ges (junto con Torelló y Sant Vicenç de Torelló), capital de la tornería y a sus habitantes, además de Santperencs,  les llaman (enlace a la leyenda) Socarracristos. Sin olvidar que el 3 de septiembre de 2012 el ayuntamiento de gentes expertas en “pirotecnias varias” aprobó la moción a favor de la independencia de Cataluña, proclamándose “Territori català llliure”.



Santuarios


Los caminos amplios y las pistas incentivaron la devoción por trotar entre tipologías humanas rápidas modelo plus plus. Parecían del primer turno. Iban a galope y sin mirar atrás por pistas que, en algunos tramos de bajada, ponían a prueba los neumáticos que triscaban por piedras húmedas y resbaladizas.


Viendo las distancias entre tantos altibajos terrenales, en medio de suaves ondulaciones de un paisaje otoñal pero sin  apenas ese colorido, alguien quiso servir como enlace entre el principio y el final. Imposible: sobran estos elementos humanos en el “campi qui pugui”. Mientras sorteaba bicicletas de todo tipo, un letrero nombraba a aquella superficie delimitada por vallas. Había pedaleadores hombres detenidos ante el logotipo direccional y estrujaban la sesera leyendo el nuevo diccionario frente a su educación tradicional y  académica, carteles con  términos inclusivos que decían: “Benvingudes a El Hogar fundación” . Alguien los observaba y pensaba en voz alta: “¡Se estaban metiendo en el jardín del género!”. 


Aquel entorno acogía la “Fundación El Hogar Animal Sanctuary” que “proporciona refugio y cuidados a los animales rescatados”, según su web. El primer santuario animal del Estado. Rescatan y cuidan a víctimas de la explotación y el maltrato para ofrecerles la vida digna que se merecen. Quien paseaba dentro con dos perros, explicaba al notario de fuera que acogían animales abandonados, aquellos que las cárnicas de la zona no querían, o heridos por cazadores o en otras circunstancias. Se le preguntó: ¿per hay algún animal que las cárnicas no quiera de verdad?  La respuesta se la llevó el viento. Admitían donaciones y apadrinamientos. En medio de tantas industrias carnívoras, allí había un santuario animal, en la Masia La Cavorca de Santa Maria de Corcó (en otras referencias la sitúa en L’Esquirol, como para recordar  explicaciones anteriores sobre elección de topónimos). Un detalle que el interlocutor de dentro aclaró: quienes trabajan aquí son veganos.

 Fuera, enfrente, un pequeño rebaño de cabras, que fueron abandonadas por su anterior propiedad. 



Apuntadores


La vida tiene sus altibajos, igual que este terreno. Mientras ahí recuperaban animales y remarcaban con carteles “Refugi de fauna salvatge” (y prohibición de caza), al lado, cazadores bien pertrechados con chalecos rojos (¿para verse y  no matarse entre ellos?) y  máquinas para el tiroteo, con potentes vehículos y perrería por doquier decían buscar para apuntar a caza variada, conejos sobre todo. Husmeaban el terreno con olfato canino, mientras la avanzadilla senderista recuperaba fuerzas, con el soniquete del  Eix Transversal detrás, arteria y herida en el terreno. Se le advirtió a un cazador senior con armilla roja y escopeta moderna  que detrás venía un grupo numeroso y caminante, no siendo que…. 



Humedades


Uno de los tramos de camino, según Wikiloc, tenía que atravesar por un cultivo con cereales o pastos crecidos. El recorrido pudo ser una agresión a la pagesia y a los santuarios vegetales cultivados, además de a las piernas y pies del personal: bien mojados por la humedad vegetal y las lluvias anteriores. Hubo ciertas rebeliones interiores  a estos criterios propuestos por aplicaciones digitales y por personas anteriores que pasaron por esta tierra y subieron la ruta, quizá en un recorrido anterior con la tierra sin labrar. 



Regueros


Las húmedas y cortas bajadas entre piedras condujeron a vislumbrar el destino final, cercano pero lejano ante el bucle penitente trazado. El bosque de ribera con tonalidades otoñales dio paso a una pista asfaltada con una señal en medio: un reguero negro que reseguía la zona central como si fuera una línea blanca separadora de ambos sentidos de la marcha. Hubo quien lo interpretó como pérdidas oleaginosas del cárter de  un vehículo. Alguien creía que eran orines porcinos procedentes de cubas ganaderas llenas a tope o con fugas puntuales. Para salir del entuerto hubiera procedido a la prueba del algodón. Pero no hubo lugar, mientras el santuario de Bellmunt nos contemplaba desde las alturas. Al lado pero muy lejos aún para este personal, Sant Pere de Torelló.



Aromas


En tal marco animal, con vacas por doquier y granjas porcinas sin cuento, una noticia comentada en la avanzadilla. Si entre el grupo hubiera alguien de países cafeteros podría parafrasear  al capitán Renault en la película Casablanca, de Michael Curtiz (1942), cuando recibía el soborno de Humphrey Bogart en el café de Rick,  aquí con actualización imaginaria y recurrente: “¡Qué escándalo, he descubierto que aquí se cultiva café!”. 


Pues sí. No se sabe si quien aportó la información es “un nariz”(en al argot de la profesión olorosa) educado para percibir  los matices como si fuera un perfumista, pero es cierto: “El primer café de especialidad fuera del trópico se cultiva en Catalunya”, aquí al lado, en Sant Vicenç de Torelló, titulaban algunas webs y diarios  en 2024. “Nace en Barcelona el primer café del mundo cultivado en clima continental”.   La finca se llama Castellvilar. Interesante su información. Entre tantos aromas animales, aquí café de especialidad, gourmet, de altura  y de altísima calidad, según la autoría propietaria del proyecto: Joan Giráldez y Eva Prat. Deben ser de esos que nutrirán exclusivos establecimientos de moda a precios prohibitivos, en un marco de diseño creado para la atracción de personal concreto.



Bucles


La aproximación al pueblo destino final sirvió para definir posiciones: quienes siguieron por el bucle, quienes no y se decantaron por el final, quienes se aproximaron  a la ermita de Sant Roc y vuelta al pueblo y otras especies condicionadas por las circunstancias:  pérdidas y contemplaciones  de montañas, trote por altibajos con vistas a las llanuras osonencas.


Asfalto, ascenso, sudores, vericuetos varios y Sant Roc, a 735 metros de altura, sirvió como atalaya en el serrat de Nespla, ermita del siglo XVII.


El Abat Oliba quizá nunca presumiría de aquello extraño de la ruta que luego se convierte en anécdota para ser contada. Cuando en un viaje o salida todo sale según un guion previsto y muy planificado, dentro del orden establecido, ¿cómo suscitar interés a la hora de explicar si no ha pasado nada extraordinario, fotos y ocio aparte? Aquí el aliciente fue atacar el final desde una distancia más larga. Paso por masías vigiladas por personajes variopintos, vehículos alrededor con olores a comidas, subidas pronunciadas pisando piedras y pensando a ver cuándo se acaba, descenso técnico, más masías y ya el tramo final.


Una parte del suelo alfombrado con bellotas y hojas secas estaba ocupado por tranquilas vacas. La primera pareja traspasó cercas electrificadas para respetar escrupulosamente la tranquilidad vacuna en los entornos de Les Comes, si bien luego debieron pensar  que tenían que  despejar el camino para posteriores caminantes. Les Pedroses y Les Comes eran ejemplos de construcciones agrarias operativas aún: masías y aledaños con vehículos que parecían concentrarse para el goce del fin de semana, entre otros menesteres y trabajos, entre campos con las mieses ya nacidas en altibajos ondulados que permitían distinguir las primeras casas de Sant Pere de Torelló. 



Alivios


Personas paseantes del pueblo se prestaron a orientar sobre lugares de reposo y alivio para gentes esforzadas,  con barra de bar y sillas. Hubo una aproximación a la antigua y aún presente industria de la tornería, con esculturas-homenaje dentro de una población que parecía imitar a L’Esquirol: señales de prevención y aviso sobre robos, en este caso con mención a al instalación de  cámaras de videovigilancia. 


Como dibujaba el gran EL ROTO hace unos días, algunas de ellas en vez de apuntar a las calles debían dirigirse de  vez en cuando al interior de muchos despachos y casoplones para saber qué interioridades se cuecen en sus decisiones, corrupciones y trapicheos de alto nivel incluidos.


En este santuario del arte y la técnica de dar forma a materiales como madera, metal o plástico para crear piezas con formas geométricas precisas para la industria y la vida diaria, o sea, tornar, crear, reparar, moldear piezas geométricas, aquí hubo alivio general a base de condumios aderezados con variados azúcares y moscateles al final. El bar Xicra acogió una reserva generada a dos bandas para el mismo grupo. El personal del establecimiento agradeció la visita y emplazó al conjunto caminante a próximas visitas.


Ante el adelanto de  los prolegómenos de las fiestas próximas con este final de etapa tan goloso, se invitaba a gozar y a darlo todo al asueto ante otra campaña más de este día de hoy,  viernes negro (Black Friday) que dura semanas, festividades diversas y rebajas a continuación. Para llegar a tope a NO celebrar el Blue Monday, el tercer lunes de enero, considerado el día más triste del año. ¿Por qué?: evidente.


Y como adelanto de la próxima etapa, atención a “Los Suizos”. Para no perderse su interesante historia, con gran impacto en la zona, y el actual abandono de La Farga de Bebié, hoy colonia fantasma y en enero final de etapa.


Acabemos con una retrospectiva al inicio, en L’Esquirol. Junto con Cantonigrós han apostado por murales en las calles. Al empezar la etapa, Bet Serra nos ofreció uno que fue la primera imagen visual del GR. Un rebeco da la bienvenida al territorio y las crestas de las montañas acogen las hojas. Un cuadro como homenaje a quien es feliz pisando la tierra de las montañas que ascienden, a quien se recoge en la naturaleza y respeta su saber. Con una única frase:



“Tot el que necessites  és amor i muntanyes”

Bet Serra, octubre 2022



Evaristo

28/11/2025



























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lunes, 3 de noviembre de 2025

Etapa 7 del GR 151- Abat Oliba entre Tavertet y L'Esquirol

 


Escenarios volátiles y fluidos de otoño


Visualizaciones al andar por la etapa del GR 151-Abat Oliba entre Tavertet y L’Esquirol ( Osona) en una jornada llena de alicientes, con descubrimientos saltimbanquis entre quienes no se despeinan y otras habilidades varias, entornos naturales volátiles que se desvisten en  la estación otoñal, pueblos con topónimos para la posterioridad, el fluir de guiños  variados y la gran ayuda de la Inteligencia Artificial (IA), cuando a algunos nos ha escaseado siempre la natural. 

Por cierto, ¿qué dirá la IA de GRMANIA?


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Las tonalidades del otoño en espacios y   paisajes con árboles de hoja caduca regalaban sensaciones como para ser vistas, grabadas e interiorizadas para su goce presente y futuro. Eran previas a los tonos ocres de noviembre, al final con alfombras bien mullidas donde pasear es hundirte sin ver dónde pones el pie. En aquel fluir, entre Tavertet y L’Esquirol, discurría un camino y etapa  únicos: por su orografía y amplitudes en el horizonte, lleno de historias antiguas que suelen ser ignoradas cuando lo que se pretende es una etapa más,  llegar al destino, más kilómetros  y amenidades varias. 


A continuación, un recuento de momentos presentes y otros volátiles cazados “al vuelo” durante el recorrido, vividos  en lugares cargados de accidentes geográficos, simbologías diversas y los ojos del personal puestos a prueba para mirar a riscos, hayedos, vallas, fuentes, masías y otros detalles significativos. Una etapa única, resaltada por este otoño, llena de estímulos y de huellas de vidas pasadas. He aquí una memoria histórica que pueda ayudar  a contextualizar  por dónde se ha pasado, lugares por donde  otros lo han hecho antes. 



Partidas


Salir de Tavertet es maravillarse de este y otros pueblos de la zona, rodeados de tradición, bucolismo y paisajes, sometidos a mínimos habitantes entre semana y máximos al final . Visitarlos en coche significa pasar por un aparcamiento o peaje  a la entrada. Cuando procedes así y luego te adentras en la población, las calles están llenas de vehículos, se supone que del vecindario. Contradicciones y polémicas que  han dado lugar a decisiones de algunos, escritas por visitantes: evitemos venir aquí en vehículo. 


La salida de la etapa pasó por la puerta de la casa de Raimon Pánikar (mencionado en el resumen de la etapa anterior), quien aseguraba: “Vivir cada momento como único es esencial. Si cada momento no es único, pierde todo su valor y unicidad”. Ligera subida en dirección a sendas y pistas abiertas a la amplitud  de tantos riscos, con un paisaje que gente viajada seleccionaba con cinco estrellas, junto a Las Médulas y al Meandro del Melero, atendiendo a sus características orográficas. Indicador: Espai Natura Cingles de l’Avenc de Tavertet”. Invitación en la piedra: “Seu, mira, aquí es pot escoltar el silenci”



Placeres


Los riscos marcados en lontananza y la naturaleza otoñal se vieron acompañados por una fina lluvia y  un lugar donde guarecerse y acomodarse aperos varios para no mojarse. Aquella entrada de aparcamiento parecía uno de esos búnkers para guerras varias.


Por la pista amplia, sin recortes de distancias si se hubiera transitado por atractivas sendas laterales, apareció una construcción para relajaciones de todo tipo, escuchas varias y otras actividades. Antes, a alguien se le iluminaron los ojos, con una comunicación no verbal que transmitía nostalgias de momentos muy placenteros pasados en aquel complejo de edificios,  el apart-hotel L’Avenc.  Un sitio con curiosidades históricas dignas de mencionar en este viaje escrito. Hasta este lugar llegaba la finca de Mas Rajols, extensión en donde al lado del camino  había la famosa valla saltarina o no. También merecerá unas líneas con su historia.



América


Anunciaban el cielo en la tierra si disfrutabas de este espacio de estilo gótico-renacentista (obviaban la entrada búnker al aparcamiento), con referencias desde 1314 y por donde pasaron mucho clero, bandoleros, navegantes y gentes de la llamada “miscelánea viajera”. 


Quienes accedieron al original Mas de L’Avenç contaron historias con unos misteriosos personajes. En su interior había relieves que mostraban figuras de navegantes, de cacao y de ciertas huellas que emparentaban esta casa y entorno con el descubrimiento de América, a través del puerto de Pals, en l’Empordà, y con acceso hasta aquí a través del río Ter, que en aquella época era navegable. 

Y, ¿cómo no?, los bandoleros de etapas anteriores aparecieron también aquí. Dicen que el famoso Serrallonga la usó como escondite, con comida, bebida y refugio en noches frías. Se desconoce si también disfrutaba de friegas, intercambios de fluidos y otros placeres amorosos, como a quien la nostalgia se supone que le recordaba momentos inolvidables.


En la actualidad, la familia propietaria habilitó la masía en 1997, catalogada como “bien cultural de interés nacional” para hotel de montaña, “bienestar rural” lo llaman: naturaleza, amores, espiritualidad, historia, desconexión, deporte o dejarse llevar y fortalecerse en los significados de  esa palabra tan importante en Finlandia: el Sisu



Miradores


Más adelante, en un espacio de la carretera el personal acopiaba energías para afrontar sorpresas aptas para toda clase y condición. Cerca,  el mirador del Silenci , junto con el de Rocallarga, que deja sin palabras cuando la niebla cubre los valles y riscos, tapa y anula los abismos. Parece como si el cielo estuviera más cerca mientras tú estás en medio. La “broma baixa” enaltece las zonas naturales próximas de Collsacabra y les Guilleries. 



Habilidades


¿Por qué hay quien le pone tantas  puertas al campo- en campos donde cada vez hay más puertas, vallas, setos, videovigilancia, alambres, electrificaciones y “prohibidos”- , quien somete a excursionistas a un simulacro de primero de pista americana o quien pretende aguzar la perspicacia y prudencia para evitar riesgos innecesarios? ¿Cómo cazar el paso:  al vuelo o tirando de un pestillo?


Actitudes: la de quienes iban delante y eran ortodoxos y “volátiles”, seguían el track y su fidelidad era innegociable; la de quienes su posición y templanza  les permitió observar el conjunto desde atrás y analizar estrategias sobre cómo ejercer la ley del mínimo esfuerzo sin tanto posible desequilibrio en el aire, incluyendo a gentes que olisquearon los entornos para saber cómo traspasar una pequeña empalizada sin despeinarse.


La realidad, una vez rebuscado Internet y con la ayuda de la IA: la propiedad de la masía Mas Rajols es extensa (de 319 hectáreas, propiedad en su momento de la extinta Obra Social de Catalunya Caixa y la familia Abey-Parris del hotel de los placeres), llega hasta L’Avenc pero también hasta la zona de la valla. 


¿Y por qué el paso saltarín? Porque durante mucho tiempo todo estuvo electrificado como pastor artificial para muchas vacas. Y dejaron zonas para acceso de tractores y de personas a los lados. Para que senderistas no se electrocutasen y siguieran su camino, como se les supone buenos equilibristas y gentes versadas en levantar piernas y proteger lo que queda de su entrepierna, pues qué mejor que clavetear los peldaños de subida para evitar posibles deslizamientos por el hielo y verificar la buena forma aérea una vez traspasado el obstáculo. ¿Cómo los primeros no iban a seguir aquellas decisiones ni usar un paso hecho para senderistas por personas de Fundaciones que habían pensado en evitar su chamusquina eléctrica en los bajos? 


El espectáculo de  poner el pie sin resbalarse, los bastones al aire como simulacro de banderillas toreras (con toros y vacas mirando allí cerca), subir, bajar, dejar aire a la entrepierna y atender a balanceos mochileros sin aterrizajes forzosos  supuso una prueba bien superada. Esta experiencia, al borde del artisteo involuntario y de medio pelo,  no la vivieron quienes descorrieron un pestillo o circularon sin que nada les estorbara. Tampoco probaron sus equilibrios, que seguro que se les supone. 


Después, más arriba, el “collet de Rajols,” a 1.159 metros estaba cercano a la masía. Más allá comenzaba otro espectáculo. 

Pero antes….



¿Qué es grmanIA para la IA?


En el proceso de “saltar” sobre la caza de información en Internet acerca  de los susodichos escalones, también hubo que acudir a la Inteligencia Artificial, como apoyo muy poco útil, por no decir inútil. Es de gran ayuda  a veces y mentirosilla que despista en muchas otras. Siempre estará a tu favor, no te contradecirá jamás y, si no lo sabe, se lo inventará.


¿Qué responde la IA si se la interroga con esta pregunta? Atención, pregunta: ¿Qué es GRMANIA? 

Respuesta textual en cursiva (copia y pega aquí) de ChatGPT y otras IA después de casi 30 años de existencia de GRMANIA. Como para reflexionar:


“No he podido encontrar una definición clara y ampliamente reconocida para el término “GRMANIA” (o “GRMANIA” tal cual escrito). Aquí tienes lo que encontré y algunas posibles interpretaciones:

🔍 Lo que he encontrado:

No hay una página oficial obvia que defina “GRMANIA” como entidad, organización o concepto ampliamente conocido.

Aparece el término “GRmania” en un contexto de viajes: alguien comenta haber recorrido “con GRmania” una parte del Camino del Norte.

También aparece “gradoMania” (con d) como un portal formativo en España. 


No hay resultados fiables que expliquen “GRMANIA” como acrónimo, entidad registrada o similar.

✅ Posibles interpretaciones

Dado lo anterior, hay varias hipótesis:

- Podría tratarse de un error tipográfico: quizas la palabra correcta era “GRMANIA” pero se refería a otra cosa como “gradomania”, “grmania”, “grmanía”, etc.

- Podría ser una marca o nombre local poco conocido: quizá “GRMANIA” es el nombre de una empresa pequeña, un proyecto privado, una comunidad de viajes, etc., sin presencia destacada en internet.

- Podría estar relacionado con “Gran Manía” o similar: en el contexto de viajes, “GRmania” podría ser un nombre informal de grupo o blog que hace rutas “GR” (gran recorrido) — “GR-mania” podrían referirse a aficionados de los senderos “GR” en España”.



¡Casi 30 años de existencia para este trato a GRMANIA - que igual es justo y necesario- por parte de la IA! Lo dicho: casi nos tiene perimetrados pero es una mentirosilla. ¡Aún le queda mucho por aprender…o caminar!


Espectáculos


El recorrido de los aproximadamente 17 km de por sí era un espectáculo en una comarca a veces desapercibida para saborear mosaicos coloridos, perfiles, fuentes, hojas y puentes (a menudo solo nos quedamos con los olores porcinos y similares): miradores en Tavertet, la font de l’Abeurador, mirador del Cingle, el del Silenci, el citado collet de Rajols y el Pedró cerca, qué decir del monumento-haya-, el coll de Sesviles, la font del Rajolí, la font de les Monges, La Foradada previo pago, font de les Fontiques y el pont de les Gorgues. 


A saber qué queda de aquella iniciativa puesta en marcha aquí en 2010 para “Fes de pastor per un dia”: acompañar a un pastor durante un día. 


Robledales y hayedos sobre todo aportaban los matices de postal, con el gran monumento cercano, la “reina del bosque” para unos o el “abuelo del bosque” para otros: el haya cuyo tronco necesitó el esfuerzo de tres GRmanos con los brazos abiertos para abarcarla.


De bajada, subida de “traileros” deportistas a pie que participaban en un evento de esfuerzo con camiseta negra, como  de uniforme. Y la perversión de alguien que le preguntó a quien subía apenas  sin aliento: “Si puedes hablar, ¿cómo se llama esta carrera?”.


Cruce junto al depósito municipal de agua de Cantonigrós para descender por el sendero flanqueado por los encantos del bosque otoñal. Había quien se entretenía con las setas, detalle que sirvió para que alguien matizara: “no es lo mismo ir a buscar setas que ir a recogerlas”. Pensaba en personas muy versadas que su especialidad la demuestran en momentos de captura o caza antes de que otros las vean.


El baño de bosque fue real y gratuito durante la aproximación a Cantonigrós, por el Torrent de Balà (Camí dels Enamorats), con la font dels Enamorats y, cerca la font del Rajolí y la font del Faig. Los nombres  los dicen todo.  


Paso por pequeños puentes, suelo alfombrado con  hojas, árboles de ribera  que posaban como modelos pasajeros  para la foto, humedades en el camino como para vigilar posibles resbalones y variopintas conversaciones entre caminantes, dependía de cada grupo humano. 


Mientras, las vacas miraban expectantes como animales curiosos. Quizá sus dueños estaban muy preocupados, esperando las vacunas ante el miedo al contagio por el brote de Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC), iniciado en septiembre  en una granja de Castelló d’Empúries y procedente de otros países europeos. Hubo quienes aprovecharon para recordar sabores carnívoros delicatessen, macerados en cámaras con piezas de vaca vieja o chuletones enterrados el día antes en tierra para degustar “el cielo en el plato” al día siguiente. Todo ante la atenta mirada del género vacuno.



Masías


Hay bastantes topónimos con origen en masías. Es el caso del mas de Can Toni Gros, un hostal, a cuyo propietario Antoni Prat le llamaban Toni Gros (por gros y gran), origen del nombre del pueblo Cantonigròs. Sus 336 habitantes viven en una entidad dependiente de L’Esquirol, con otro curioso origen y nombre que ha pasado a la historia obrera. 


 Hoy acoge viviendas de segunda residencia y fue origen del Festival Internaional de Música hasta 2011, que pasó a Vic. Hace tiempo se decía que la masía que daba imagen a los embutidos y preparados de Casa Tarradellas, de Gurb, estaba en este pueblo. Parece ser que en otros lugares cercanos también se presume de lo mismo, con visitas incluidas. 


Muchas y solitarias son esas construcciones centenarias que algunas ya cotizan entre los fondos de inversión y riquezas extranjeras, además de en el registro de bastantes dueños de aquí  con engordados bolsillos. La arquitectura popular que, a la larga,  puede ser pasto de la ruina y de las zarzas por falta de sucesión, 

abandono del campo y desinterés ante sólidas construcciones con gran interés e historia,  ahora preocupa como patrimonio imprescindible para entender  el pasado catalán. Muchas etapas las han bordeado con bastantes masías ya abandonadas.

Ahora la Fundació Mas i Terra ha ampliado la difusión de estos edificios. Acondicionan para su sede la masía La Sala (del siglo XIV)  donde nació Joan Sala i Ferrer, o sea,   el bandolero Serrallonga, en Viladrau. 


Cartel


En un cruce del pueblo de Cantonigròs, calle Major 34,  gran cartel “D’anada o de tornada, FEM TROBADA”, de junio de 2022 con autoría de Reskate Arts &Crafts. Según el ayuntamiento de l’Esquirol, representa una cabra rodeada de golondrinas que van y vienen. Intenta explicar la identidad de “Cantoni”: un pueblo de paso pero también un lugar de grandes encuentros. Las ramas laterales de boj refuerzan la escena con la idea de regeneración. Los artistas usaron tonos suaves y naturales para priorizar la idea de que parece que estuviera aquí desde hace mucho tiempo.

También,  imágenes del cercano y competitivo  Halloween en algunas casas. No se veían simbologías castañeras ni menciones a la unión de todo: La Castaween. Desde allí se inició la parte final del recorrido. 


El día mostró señales e indicadores curiosos: “Precaució, camí molt estret, prioritat invertida” con respeto a caminantes, ciclistas y animales.



Ardillas


El cruce de Cantonigrós por el Camí Ral de Vic a Olot condujo por las cercanías de La Foradada, entre camino pedregoso,  a veces resbaladizo y turisteo que subía de verla con un gesto contrariado o incierto. Ante preguntas a quienes no les apretaba la subida, no parecía responder al espectáculo prometido previo pago de entrada. Poca agua e ir siguiendo la riera de les Gorgues, cuyas aguas más allá han dado lugar a La Foradada, con un imaginario popular que creó las habituales leyendas, cuentos y hadas de agua que engatusaban al vecindario con sus cantos y belleza: si te miraban te convertías en piedra al momento.


Piedras húmedas, algunos desniveles que asustaban a gentes de las llanuras, tierras de cultivo, más masías y el anuncio a la entrada de L’Esquirol por el pont de la Gorga para salvar la riera del mismo nombre, con dos arcos desiguales, también llamado Pont del Raval, en el camino real de Vic a Olot. Un pueblo con otro curioso topónimo y con hechos pasados que seguro no inspiraron a quien alertaba con una señal pintada en vertical, “Veïns en alerta”, logotipo de cámaras, WhatsApps y 112 emergències” en la que aparecía una persona con un saco a cuestas, se supone que para evitar ser víctima  de posibles robos. El significado no desentonaba de la fama de un nombre sinónimo de reventadores de huelgas obreras.


De Santa Maria de Corcó el pueblo adoptó el nombre de L’Esquirol después de un “brillante" ejercicio estratégico y  democrático de la población y de la alcaldía (se vota algo y se decide lo contrario, entre 1937 y 1939, rematado en febrero y marzo de 2014), topónimo que procede de un hostal situado en el Mas de Parai que en el siglo XIX tenía como mascota una ardilla enjaulada en el vestíbulo: por eso se llamaba Hostal de l’Esquirol. Un pueblo con fotografías históricas de la vida de épocas pasadas, distribuidas por algunas calles. 


Su nombre se popularizó por todo el Estado porque, como ustedes muy bien saben, en el siglo XIX gentes de esta población se ofrecieron para sustituir a trabajadores en huelga de una fábrica de Manlleu. Dicen que el hecho volvió a repetirse a principios del siglo XX. Por aquí y en pueblos vecinos  había muchas fábricas textiles. Ante más huelgas,   en 1902, 1908 y 1917, más de lo mismo. No se sabe si de ahí surgió la señal vertical actual de “atentos porque por aquí se roba” debido a la tradición heredada: a cargo de los propietarios de fábricas y negocios que pagaban muy poco a los trabajadores huelguistas o debido a reventadores de huelgas ajenas que después se beneficiarían de lo conseguido mientras otros luchaban. 


Fin de la etapa. 17 km recorridos en total.


La jornada acabó con cierto “paso ligero y deportivo” de quienes se lanzaron en el nunca mejor nombrado polideportivo de Artés, a por las escasas jarras (casi ya personalizadas) de que disponían,  y/o a buscar sito en un bar que alguien lo calificó como el “proveedor oficial de GRMANIA” por sus atenciones y las veces que se ha frecuentado.


Y hablando de cervezas, para acabar relamiendo la espuma en los labios, una de tantas proclamas que se le asignan al famoseo de cualquier clase y condición, verdaderas o inventadas. Por ejemplo: 


"A mucha gente no le gusta el sabor de la cerveza, sin embargo, eso no es más que un prejuicio." 

- Winston Churchill -



Evaristo

03/11/2025