domingo, 26 de mayo de 2019

Matagalls-Montserrat, edición 2 etapa 3 entre Sant Llorenç Savall y L'Obac


Humedades primaverales con curiosidades humanas

No es habitual que aquellas leyes, aforismos o propiedades dictadas por la sabiduría oficial o popular se cumplan a lo largo de las etapas de este grupo atípico. La distancia más corta entre dos puntos no suele ser la línea recta. Los rodeos son formas de dar vueltas para descubrir la ruta y llegar al sitio de partida. La riqueza es un bien ajeno pero en el punto de mira de  ojos contemplativos con ganas de imitación. Las nuevas rutas borran las antiguas y las máquinas no permiten ver el camino deseado. Incluso hay una fórmula muy consolidada ya en el grupo. Y esta sí que se cumple. Está muy verificada. Veamos.

Rodeos
Las nuevas vías que están en connivencia con los buscadores  y redes de satélites evitan que el personal se maree, sufra curvas, pierda el tiempo en atascos y huya de carreteras ya anticuadas, sinuosas pero más cortas. Del punto de recogida al del inicio de la etapa se cumplió a rajatabla la ley del rodeo, con la cima de La Mola expectante, con amplia sabiduría sobre caminantes que se la  conocen y la aman. Una hora de expedición, con visitas a poblaciones varias y disfrute de las ya conocidas curvas antes de llegar a Sant Llorenç Savall.

Memoria
-      “Estamos en Sant Llorenç Savall, aquí comenzamos la etapa, seguimos la última versión de La Matagalls-Montserrat aunque nos gustaría ir por la antigua”.
-      ¿Dónde dices que  estamos y a qué venimos?
Esta transcripción, verídica, dio pie a recordar (aún es posible) aquel documental sobre un alcalde olímpico titulado “Bicicleta, cullera, poma” y a compartir lapsus y posibilidades futuras. Una persona muy versada manifestó que los olvidos ocasionales pueden deberse a déficits en conexiones puntuales del disco duro. Pero lo preocupante es cuando olvidas los nombres de los objetos del día a día. Alegría en el escuchante.

Ausencias
Tema recurrente que se afronta de frente, sin rodeos. El preocupante futuro del grupo y, lo más inminente, las etapas a partir de septiembre. Como ya ha sido tratado aquí, no le demos más vueltas. No obstante, las ausencias son muchas: hoy tú y mañana yo. Y, mientras…

Fórmulas
El estudio sociológico de tantos años de GRMANIA  podría acabar en una tesis muy original y única. Hasta innovadora o, como se dice hoy en día, emprendedora. En todo caso, cada etapa aporta matices para la observación.
Más peculiaridades del grupo, con definiciones y fórmulas  breves muy contrastadas en la realidad: Anarquía + Tecnología = GRMANIA. 

Líquidos
La humedad, el agua y otros líquidos permitían disfrutar de esas gotas que te mojan por fuera y por dentro. Agua en el río Ripoll, no agua en la riera de Les Arenes (el mismo nombre para dos arroyos de poblaciones diferentes), humedades matinales después de la lluvia. Pantalones mojados y refrescantes. Hierbas como pinceles con agua. Caminos mojados. El mítico depósito de agua en la subida de Sant Llorenç Savall. Esa casa de bajada, que agasaja a los caminantes de la MM con viandas y bebidas, te miran con cara amable y te desean buen camino. Más abajo, la otra casa que monta una fiesta, invita a cantar y a beber del porrón a senderistas ya cansados que vienen desde el punto de salida en la zona del Montseny. Pasos por entre piedras resbaladizas. Las ramas que descargan más gotas cuando las tocas. Contrastes ópticos y acuosos, con composiciones visuales muy primaverales y fotogénicas. 

Anonimatos
La MM es un recorrido en el que las sorpresas del paisaje existen aunque a veces se ignoran. Mirar el fin y no alrededor. Por ejemplo, después de contemplar las rojas y lujuriosas cerezas en propiedades ajenas, en la urbanización las Marinas (sin sabor a mar),  hay monumentos naturales: descubrimiento del Pi de les Quatre Besses del Dalmau, en la val de Mur, anonimatos  en la naturaleza; el árbol del que dicen que es el más espectacular del Vallés Occidental. Con curiosidades que se pueden leer en webs específicas. Con históricas amenazas de tala, incendios, nevadas, infección grave y hasta protagonismo en una novela. Quienes lo desconocían descubrieron el árbol… y más.
También en esta montaña hay historias humanas anónimas,  con señales trogloditas y realidades que plantean muchas incógnitas sobre la complejidad del ser humano. Seres que se apartan de la civilización. Que no le dan la mano a nadie,  y quizá sin que sea un gesto de rechazo. Interrogantes vitales de renuncia a la normalidad. Hay quienes se apartan del mundanal ruido y se sitúan en cuevas, ermitas o se pierden entre las habituales multitudes que nos rodean en las grandes urbes. Eremitas, solitarios, aislados, agorafóbicos, con normalidades diversas. El afán de acercarse a entender  las diferencias es difícil, se acumulan muchos  porqués.. sin los para qué. La privacidad como derecho fundamental.
Igual ocurre en las gentes de la MM: solitarios, en grupo, encerrados en sus auriculares, víctimas del esfuerzo, del sueño y de la alteración del ritmo vital: ¿y yo qué hago aquí?

Mientras
Paralelo a las curvas más peligrosas de la carretera de acceso a Sant Llorenç Savall transcurrió el camino, por en medio de la riera de Les Arenes. Seca, pedregosa, con ramas por en medio y señales que se ven bien de día y con pocos kilómetros en las piernas. De noche, en la gran MM, la interpretación es otra y todos los gatos son pardos. Cerca, la ermita de la Mare de Déu de Les Arenes, en el municipio de Castellar del Vallès. Con vinos en botas, cervezas particulares y líquidos diversos que acompañaban comidas en un espacio donde había un avituallamiento en la distancia larga. Un lugar con romerías y encuentros de tradiciones enraizadas en los años. Cada primer domingo de mes, visita a la ermita de 10:30 a 13:30 y en medio, misa a las 11:15 horas, se supone que visitando el recinto eclesiástico por obligación y sin alternativa. 

Aspectos
Surgió una conversación interesante: si el hábito hace a monje. O sea, las impresiones que produce la gente joven de hoy por su imagen física. Interpretaciones. Versión 1: con esos pelos, piercings, roturas de prendas y tatuajes diversos no son lo mismo. Donde esté la compostura y el buen ver… la fachada dice cómo es el edificio. Versión 2: la riqueza de la variedad, el placer de la excentricidad, el valor de las diferencias frente a la uniformidad. Todos cabemos.

Tecnología
Decisión al lado de la espadaña de la ermita: subir por el coll de Grua, por la ruta antigua de la MM. Realidad: quien sabía y lo tenía claro cumplió con su objetivo y volvió a pisar el tramo tradicional. ¿Los demás? Apliquemos la fórmula: Anarquía + Tecnología= GRMANIA.  Siguieron las nuevas marcas y los traks más actualizados: por el camino actual de la MM, sendero paralelo a  la carretera y larga pista hasta arriba, con las líneas eléctricas de alta tensión encima de nuestras cabezas. 
En la parte más elevada del camino esperaba quien sabe por dónde va. Hubo gentes que descubrieron por dónde conducían ahora a las más de tres mil personas que cotizan el precio de la inscripción de  la MM.

Glamur
La vertiente a la que se llegaba permitía avistar la otra zona del Vallès Occidental, con Sabadell y Terrassa al fondo  desde zonas altas del término municipal de Matadepera. Atravesar uno de los pueblos más ricos del Estado fue entrar en otros paisajes, aunque estos fueran poco naturales y mucho artificiales. Sentimientos encontrados ante tanta opulencia. Recuerdos de cuando hace años un grupo pasaba al mediodía por estas calles gritando: “¡Matadepera ciudad obrera!, ante la mirada atónita de gentes que aparentaban opulencias varias. Mientras, conversaciones de caminantes deslumbrados por la ostentación de detrás de los setos y parterres. Envidias ajenas de un personal senderista que también tienen propiedades, casoplones, segundas y hasta terceras residencias y se permite a veces lujos caros. Dirán, ¿por qué no? Como los habitantes de estas urbanziaciones.
Se escuchaba a quienes decían que también existían otras interpretaciones de algunas  especies humanas:  pobres gentes con mucho patrimonio, cementerios llenos de millonarios, personal muy feliz y realizado debajo de estos tejados, fortificaciones con anuncios de las muchas cámaras de videovigilancia, alarmas Premium conectadas a centrales y algún can desesperado por ruidos extraños en la calle impoluta y sin ningún contenedor de basura a la vista.  Alguien trasnochado, casi de otros tiempos, afirmaba que para él “menos es más” mientras los ojos de sus supuestos escuchantes se dirigían a los espacios interiores de alto standing, miraban jardines y perfiles de fachadas, como queriendo aprender de la riqueza del más, del mucho más.  Alguien estrujaba su neurona para descifrar  cómo se consigue todo esto, no con el habitual suelto del más común de los trabajadores mortales. En fin, conversaciones banales mientras teníamos que cruzar una riera homónima a otra anterior, la de Les Arenes, pero de Matadepera.  

Vueltas
Aunque hubo un grupo que supo usar el ahorro de fuerzas y curvas que suponía la línea recta para ir hacia un espacio público “inolvidable”, otros cumplieron los objetivos de llegar al destino final. El precio pagado fue dibujar un nuevo círculo, la mitad a pie y el resto en autocar hasta volver al lugar de concentración, en Les Pedritxes, famosa por opulencias diversas. 
La caminata de Granollers a Montserrat había establecido un avituallamiento cerca del punto de la MM en la que se abandona la última urbanización y se afronta un curioso reto: saltar una cadena o pasarla por el lado. Operación esta vez fácil. Recuerdos al esfuerzo que supone en el gran camino. Por allí caminaba el año pasado un señor de más de 80 años que pensaba llegar a Montserrat. Inolvidable. Pronto los caminantes de la larga distancia podían divisar el objetivo final: ver el perfil de la montaña mítica y final del recorrido. Mientras, gentes diversas paseaban por rutas fáciles, algunas buscando la torreta de l’Obac. Las bicicletas también abundan en esta zona, lo mismo que en otros puntos del camino. Educación y convivencia. 

Sin glamur en el Restaurant Les Pedritxes
Fue el sitio pactado para el ágape final, siguiendo la habitual fórmula. La semana anterior una representación de GRMANIA fue y les definió nuestro funcionamiento. Aprobación por la persona consultada del restaurante Les Pedritxs.  Nada más entrar y observar el entorno, en el lugar no parecía que aportáramos glamour al recinto ni a esas gentes que les amenizaban la espera en el exterior con olores a carnes y brasas, personas bien acicaladas, mudadas y muy correctas en un entorno deportivo, rodeado por  torres y viviendas  aptas a bolsillos concretos. Esos comensales quizá eran socios de la entidad. Nosotros, visitantes ocasionales: una vez y quizá la última.
Repetimos para que conste en esta acta digital: alguien acordó días antes que vendrían estas personas caminantes, con mochilas y comidas, con consumibles propios y demanda de bebidas ajenas que pagarían al contado y en metálico. Quien fue consultado en el local accedió. 
¿La realidad en el día de autos? Al primer personal lo asignaron fuera, en la terraza. Luego, contraorden y para dentro. Una vez aquí, el camarero contenía su enfado con formas que no encubrían el fondo de su mensaje, mientras cambiaba el barril de cerveza. Discurso temperamental con aparente poder ante clientes que le pagarían el servicio, entraron porque les dejaron, respetaron el derecho de admisión  y le insinuaban que fuera apuntando todas las consumiciones, para evitar supuestos impagos por falta de anotación. 
Las revoluciones dialécticas del trabajador subían, sin darse cuenta de contradicciones evidentes. Poco a poco, tranquilidad parlamentaria y atenciones correctas. 
Pero pronto llegó el remate de alguien que demostraba ser jerárquicamente superior. Salió en hábito de trabajo y arengó al grupo con parecidos términos al de su trabajador, aviso de que ocupábamos un espacio para socios (ausentes), como si fuéramos okupas pero con permiso de la autoridad competente (o sea, del establecimiento) y no clientes que le rentabilizaban unas mesas vacías, sin nadie en toda esta zona. ¡Si Juan Roig, dueño de Mercadona, lo escuchara! Él, que llama JEFE al cliente de su red de supermercados y este, que casi nos echa, sin el más mínimo  acercamiento en las relaciones humanas y de marketing de cara al presente y al futuro. 
¿O es que este público no planchado y sí sudado desmerecía ante comensales que entraban a degustar las exquisiteces que desprendían aquellos olores? No, así no se atrae a clientes, aunque sean caminantes. Allí estábamos como clientes que antes habían pactado las condiciones y habíamos sido admitidos. No éramos socios pero contábamos con el permiso de admisión.

¿Volverás?
Tanto el camarero como el responsable de este establecimiento no debieron pensar que las 23 personas allí sentadas son muchas y para ellos desconocidas. Con este trato, ¿pensaron en si este establecimiento lo escogeríamos o lo recomendaríamos a alguien para encuentros o celebraciones? Eso sin ir a las redes sociales y colgar comentarios o explicaciones sobre tal “amabilidad”. Dirección web: restaurant Les Pedritxes http://www.cdterrassa.cat/restaurant-les-pedritxes/
C.D. Terrassa Hockey. 
¿Y si estas 23 personas opinan por ejemplo aquí, en el espacio que le dedican en Trip Advisor y cuentan esta experiencia? https://www.tripadvisor.es/Restaurant_Review-g1063990-d11921662-Reviews-Les_Pedritxes-Matadepera_Catalonia.html

Mientras, a la hora de marchar, hubo quienes retiraron las bebidas y vasos y las llevaron a la barra. Otros movieron sillas e intentaron dejar las mesas tal como estaban. Alguien recogió los restos de esas mesas. Sobra añadir más comentarios y ningún adjetivo al trato oral recibido. En fin, en tantos años de caminos y establecimientos visitados, esto fue lo nunca visto. Y aquí al lado. En un entorno opulento y exclusivo. No socios pero sí clientes educados y respetuosos.
Alguien mencionó que allí cerca, en una zona obrera de Terrassa, conocía un bar regentado ahora por personas asiáticas, que te reciben con una sonrisa, te sorprenden con muchaa amabilidad y cuyas atenciones captan a personas que acaban satisfechas, con ganas de volver y de recomendar. 
Este cronista no volverá a este sitio y tampoco lo recomendará a nadie. Fue un imprevisto humano con muy poco tacto. 

El camino es aventura, vivencias, rodeos, tecnología, anarquía, buen y mal trato, aventuras y pasos. Todo correcto pero lo más vital se resume en uno de tantos mensajes que nos dejó y repitió muchas veces nuestro inolvidable maestro  Eduard Punset:

“Lo importante es saber si hay vida antes de la muerte”.

Evaristo
26/5/2019
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3 comentarios:

Maria dijo...

Muy buena y perfecto lo explicado sobre el establecimiento donde estuvimos 👍👍

Moisés González Muñoz dijo...

Un fiel retrato de la jornada.
Sendas, vueltas, humedades, rodeos, tecnología y conocimiento del lugar.
Sensaciones, cansancio, austeridad frente a opulencia y ausencias varias.
Un negocio que zozobra y unos dueños o empleados que no miran por su trabajo.
GRManía en estado puro.

Josep. dijo...

Excelente crónica, como siempre.
TripAdvisor és un buen lugar para comentarios.