Altibajos terrenales entre santuarios diversos
Si el Abad Oliba viera el discurrir de las etapas de su GR en versión actual observaría cómo el “campi qui pugui “ de viejóvenes/séniors pateacaminos está muy consolidado después de los casi 30 años de experimentación por bastantes GRs y con altibajos diversos.
También comprobaría cómo otros “abades” expertos en juntar caminos con el gpx.studio (editor online de archivos GPX) son capaces de reconvertir y actualizar aquellas antiguas peregrinaciones con el loable fin de satisfacer otras necesidades y completar, así, los 19 kms totales entre L’Esquirol y Sant Pere de Torelló. Y así demostrar que la distancia más “corta” entre dos puntos excursionistas es una línea muy curva. Paso por el pont de la Riera, riu Fornès, riu Ges, Morelles, Ermita de Sant Roc, el coll de l’Hostal del Mal Govern, les Pedroses y Les Comes: alargar, rodear, someter al personal a subidas y bajadas como si fueran “cilicios” penitentes y redentores. Todo, siempre sometido al libre albedrío del caminar al ritmo que quieras y acabar cuando te dé la gana.
Es toda una mística alternativa sin olor a aquellos tonsurados, con velocidades muy variables, bucles amplios y sudorosos en torno al punto de llegada, disgregaciones de grupos, subgrupos, minigrupos, parejas, soledades, con adaptaciones a las necesidades del momento, siempre con la atalaya y el mirador del santuario de Bellmunt (siglos XVII-XVIII) allá arriba y al fondo, a 1.246 metros de altitud, con amplias vistas de la plana de Vic, los Pirineos, la vall del Ges y el Bisaura.
Hubo quienes pensaron que la actual penitencia incluía llegar hasta allá, aun sin ser creyentes. Incluso alguien se perdió en las estribaciones, quizá porque su brújula y deseos ignorados lo enviaban allá: la no fe también puede moverse a las montañas. Rescatado por un alma benefactora, lo devolvió a la gran vuelta programada. ¿Qué bendición impartiría el Abad Oliba a esas esforzadas gentes que para llegar al final tuvieron que voltear por terrenos accidentados y “curiosos”? Tanto el abad-autor de la etapa, el ciudadano de Wikiloc (con el apoyo del ciudadano y abad también en Wikiloc) con solo mirar el recorrido en la Biblia-Wikiloc, el cielo “ho tenen a tocar”. O así lo interpreta y le parece a este escriba, por supuesto que siempre fiel a los recorridos de esta banda abadesa.
Equidistancias
Las distancias recorridas entre los dos puntos fueron relativas, con altibajos en el paisaje, perspectivas y visiones de Osona en su amplitud y las sierras de Puigsacalm y Bellmunt como marcadores de la altitud. Más cerca por los Camins d’Osona, la serra del Feu, el serrat dels Tudons, Graons del Rei, font de la Riera, àreas de esparcimiento, caminos particulares en El Serrat. En la zona, Torelló, ahora en noviembre con su ya acabada 43ª edición del Festival BBVA de Cinema de Muntanya (el palmarés lo dieron una semana después del GR, el sábado 22).
Al lado de la salida hubo un significativo y visual guiño a tiempos pasados y a la vida que pasa. Uno de los murales exteriores de L’Esquirol (con casi 2.300 habitantes), alejado del inicio de la etapa, se titulaba “Finestres del temps” o cómo se veía la la vida desde aquel punto de la calle, con la plana de Vic al fondo. Toda una provocación reflexiva para quienes pasan por los años pero están ahí, con altibajos propios de las edades y perspectivas diversas.
En la llegada final, a Sant Pere de Torelló (casi con 2.500 habitantes), - con esculturas metálicas: La Tornera, Màquina de Foradar - encuentro con dos curiosidades para gentes neófitas: es un pueblo de la Vall del Ges (junto con Torelló y Sant Vicenç de Torelló), capital de la tornería y a sus habitantes, además de Santperencs, les llaman (enlace a la leyenda) Socarracristos. Sin olvidar que el 3 de septiembre de 2012 el ayuntamiento de gentes expertas en “pirotecnias varias” aprobó la moción a favor de la independencia de Cataluña, proclamándose “Territori català llliure”.
Santuarios
Los caminos amplios y las pistas incentivaron la devoción por trotar entre tipologías humanas rápidas modelo plus plus. Parecían del primer turno. Iban a galope y sin mirar atrás por pistas que, en algunos tramos de bajada, ponían a prueba los neumáticos que triscaban por piedras húmedas y resbaladizas.
Viendo las distancias entre tantos altibajos terrenales, en medio de suaves ondulaciones de un paisaje otoñal pero sin apenas ese colorido, alguien quiso servir como enlace entre el principio y el final. Imposible: sobran estos elementos humanos en el “campi qui pugui”. Mientras sorteaba bicicletas de todo tipo, un letrero nombraba a aquella superficie delimitada por vallas. Había pedaleadores hombres detenidos ante el logotipo direccional y estrujaban la sesera leyendo el nuevo diccionario frente a su educación tradicional y académica, carteles con términos inclusivos que decían: “Benvingudes a El Hogar fundación” . Alguien los observaba y pensaba en voz alta: “¡Se estaban metiendo en el jardín del género!”.
Aquel entorno acogía la “Fundación El Hogar Animal Sanctuary” que “proporciona refugio y cuidados a los animales rescatados”, según su web. El primer santuario animal del Estado. Rescatan y cuidan a víctimas de la explotación y el maltrato para ofrecerles la vida digna que se merecen. Quien paseaba dentro con dos perros, explicaba al notario de fuera que acogían animales abandonados, aquellos que las cárnicas de la zona no querían, o heridos por cazadores o en otras circunstancias. Se le preguntó: ¿per hay algún animal que las cárnicas no quiera de verdad? La respuesta se la llevó el viento. Admitían donaciones y apadrinamientos. En medio de tantas industrias carnívoras, allí había un santuario animal, en la Masia La Cavorca de Santa Maria de Corcó (en otras referencias la sitúa en L’Esquirol, como para recordar explicaciones anteriores sobre elección de topónimos). Un detalle que el interlocutor de dentro aclaró: quienes trabajan aquí son veganos.
Fuera, enfrente, un pequeño rebaño de cabras, que fueron abandonadas por su anterior propiedad.
Apuntadores
La vida tiene sus altibajos, igual que este terreno. Mientras ahí recuperaban animales y remarcaban con carteles “Refugi de fauna salvatge” (y prohibición de caza), al lado, cazadores bien pertrechados con chalecos rojos (¿para verse y no matarse entre ellos?) y máquinas para el tiroteo, con potentes vehículos y perrería por doquier decían buscar para apuntar a caza variada, conejos sobre todo. Husmeaban el terreno con olfato canino, mientras la avanzadilla senderista recuperaba fuerzas, con el soniquete del Eix Transversal detrás, arteria y herida en el terreno. Se le advirtió a un cazador senior con armilla roja y escopeta moderna que detrás venía un grupo numeroso y caminante, no siendo que….
Humedades
Uno de los tramos de camino, según Wikiloc, tenía que atravesar por un cultivo con cereales o pastos crecidos. El recorrido pudo ser una agresión a la pagesia y a los santuarios vegetales cultivados, además de a las piernas y pies del personal: bien mojados por la humedad vegetal y las lluvias anteriores. Hubo ciertas rebeliones interiores a estos criterios propuestos por aplicaciones digitales y por personas anteriores que pasaron por esta tierra y subieron la ruta, quizá en un recorrido anterior con la tierra sin labrar.
Regueros
Las húmedas y cortas bajadas entre piedras condujeron a vislumbrar el destino final, cercano pero lejano ante el bucle penitente trazado. El bosque de ribera con tonalidades otoñales dio paso a una pista asfaltada con una señal en medio: un reguero negro que reseguía la zona central como si fuera una línea blanca separadora de ambos sentidos de la marcha. Hubo quien lo interpretó como pérdidas oleaginosas del cárter de un vehículo. Alguien creía que eran orines porcinos procedentes de cubas ganaderas llenas a tope o con fugas puntuales. Para salir del entuerto hubiera procedido a la prueba del algodón. Pero no hubo lugar, mientras el santuario de Bellmunt nos contemplaba desde las alturas. Al lado pero muy lejos aún para este personal, Sant Pere de Torelló.
Aromas
En tal marco animal, con vacas por doquier y granjas porcinas sin cuento, una noticia comentada en la avanzadilla. Si entre el grupo hubiera alguien de países cafeteros podría parafrasear al capitán Renault en la película Casablanca, de Michael Curtiz (1942), cuando recibía el soborno de Humphrey Bogart en el café de Rick, aquí con actualización imaginaria y recurrente: “¡Qué escándalo, he descubierto que aquí se cultiva café!”.
Pues sí. No se sabe si quien aportó la información es “un nariz”(en al argot de la profesión olorosa) educado para percibir los matices como si fuera un perfumista, pero es cierto: “El primer café de especialidad fuera del trópico se cultiva en Catalunya”, aquí al lado, en Sant Vicenç de Torelló, titulaban algunas webs y diarios en 2024. “Nace en Barcelona el primer café del mundo cultivado en clima continental”. La finca se llama Castellvilar. Interesante su información. Entre tantos aromas animales, aquí café de especialidad, gourmet, de altura y de altísima calidad, según la autoría propietaria del proyecto: Joan Giráldez y Eva Prat. Deben ser de esos que nutrirán exclusivos establecimientos de moda a precios prohibitivos, en un marco de diseño creado para la atracción de personal concreto.
Bucles
La aproximación al pueblo destino final sirvió para definir posiciones: quienes siguieron por el bucle, quienes no y se decantaron por el final, quienes se aproximaron a la ermita de Sant Roc y vuelta al pueblo y otras especies condicionadas por las circunstancias: pérdidas y contemplaciones de montañas, trote por altibajos con vistas a las llanuras osonencas.
Asfalto, ascenso, sudores, vericuetos varios y Sant Roc, a 735 metros de altura, sirvió como atalaya en el serrat de Nespla, ermita del siglo XVII.
El Abat Oliba quizá nunca presumiría de aquello extraño de la ruta que luego se convierte en anécdota para ser contada. Cuando en un viaje o salida todo sale según un guion previsto y muy planificado, dentro del orden establecido, ¿cómo suscitar interés a la hora de explicar si no ha pasado nada extraordinario, fotos y ocio aparte? Aquí el aliciente fue atacar el final desde una distancia más larga. Paso por masías vigiladas por personajes variopintos, vehículos alrededor con olores a comidas, subidas pronunciadas pisando piedras y pensando a ver cuándo se acaba, descenso técnico, más masías y ya el tramo final.
Una parte del suelo alfombrado con bellotas y hojas secas estaba ocupado por tranquilas vacas. La primera pareja traspasó cercas electrificadas para respetar escrupulosamente la tranquilidad vacuna en los entornos de Les Comes, si bien luego debieron pensar que tenían que despejar el camino para posteriores caminantes. Les Pedroses y Les Comes eran ejemplos de construcciones agrarias operativas aún: masías y aledaños con vehículos que parecían concentrarse para el goce del fin de semana, entre otros menesteres y trabajos, entre campos con las mieses ya nacidas en altibajos ondulados que permitían distinguir las primeras casas de Sant Pere de Torelló.
Alivios
Personas paseantes del pueblo se prestaron a orientar sobre lugares de reposo y alivio para gentes esforzadas, con barra de bar y sillas. Hubo una aproximación a la antigua y aún presente industria de la tornería, con esculturas-homenaje dentro de una población que parecía imitar a L’Esquirol: señales de prevención y aviso sobre robos, en este caso con mención a al instalación de cámaras de videovigilancia.
Como dibujaba el gran EL ROTO hace unos días, algunas de ellas en vez de apuntar a las calles debían dirigirse de vez en cuando al interior de muchos despachos y casoplones para saber qué interioridades se cuecen en sus decisiones, corrupciones y trapicheos de alto nivel incluidos.
En este santuario del arte y la técnica de dar forma a materiales como madera, metal o plástico para crear piezas con formas geométricas precisas para la industria y la vida diaria, o sea, tornar, crear, reparar, moldear piezas geométricas, aquí hubo alivio general a base de condumios aderezados con variados azúcares y moscateles al final. El bar Xicra acogió una reserva generada a dos bandas para el mismo grupo. El personal del establecimiento agradeció la visita y emplazó al conjunto caminante a próximas visitas.
Ante el adelanto de los prolegómenos de las fiestas próximas con este final de etapa tan goloso, se invitaba a gozar y a darlo todo al asueto ante otra campaña más de este día de hoy, viernes negro (Black Friday) que dura semanas, festividades diversas y rebajas a continuación. Para llegar a tope a NO celebrar el Blue Monday, el tercer lunes de enero, considerado el día más triste del año. ¿Por qué?: evidente.
Y como adelanto de la próxima etapa, atención a “Los Suizos”. Para no perderse su interesante historia, con gran impacto en la zona, y el actual abandono de La Farga de Bebié, hoy colonia fantasma y en enero final de etapa.
Acabemos con una retrospectiva al inicio, en L’Esquirol. Junto con Cantonigrós han apostado por murales en las calles. Al empezar la etapa, Bet Serra nos ofreció uno que fue la primera imagen visual del GR. Un rebeco da la bienvenida al territorio y las crestas de las montañas acogen las hojas. Un cuadro como homenaje a quien es feliz pisando la tierra de las montañas que ascienden, a quien se recoge en la naturaleza y respeta su saber. Con una única frase:
“Tot el que necessites és amor i muntanyes”
Bet Serra, octubre 2022
Evaristo
28/11/2025
.
1 comentario:
Gracias Evaristo por la crónica, que como siempre, es muy interesante de leer. He pasado un buen rato leyendo.
Publicar un comentario