miércoles, 4 de abril de 2018

Cáceres en primavera: día 3, por la Garganta de los Infiernos y Jarandilla de la Vera. 26 de marzo de 2018



DESDE LA IGNORANCIA:

Aguas arriba con la mirada en blanco

Dirigirse a los infiernos en Semana Santa puede formar parte del guión de caminantes no intrépidos que aseguran antes dónde ponen el pie, no vaya a ser que la condena más grave sea una caída con secuelas inadecuadas para estas edades: podría convertirse en un infierno en vida o la vida en un infierno, pero todo se supera. Los pares de bastones dan un buen rodaje para posteriores situaciones vitales, donde quizá deberemos echar mano de objetos diversos para poder movernos. El personal fue conducido a una zona con buenos baños, vistas panorámicas, zonas para equilibristas avezados y sendas entorpecidas por aguas diversas, con puentes que te obligan a replegar las costillas con curiosos quiebros.

Centro
Creencias aparte, el recorrido se inició en el Centro de Interpretación de la Garganta de los Infiernos, lugar con alta densidad humana y más motora: de entrada, zona de aparcamiento de autocaravanas, con inquilinos que estiraban piernas y perros, y husmeaban qué aspecto tenía un paisaje que se estrenaba con el día recién amanecido. Riada humana hacia donde te interpretan lo que ves y no ves, con vehículos todoterreno preparados para acercarte a eso que has de interpretar. Y una fuente que demostró lo imposible: no echar agua en una zona donde es más fácil lo contrario. Puede que las sinergias con  el bar de enfrente  tuvieran algo que ver.
Quien dirigía dio el parte al Centro con el número de personas humanas que llevaba en la expedición. A cambio, tres mapas explicativos y un cúmulo de consejos que son habituales en muchos lugares: las frases comienzan con “NO” o con prohibiciones diversas. Con lo fácil que sería cautivar al público con un lenguaje cercano, amable y positivo, incluso explicando qué puede hacer y con qué disfrutar. Más agradecido que impositivo. Una frase curiosa y con buenas intenciones, extraída de tanta normativa oficial: “tocar, oler y observar es mejor que arrancar”. Como se deduce, está sacada del contexto natural.

Movimiento
La subida por la senda se resolvió de manera ordenada, hasta llegar a enclaves más vistosos y turísticos. El camino comenzó a anunciar que aguas arriba la vista te sorprendería. En medio hubo las oportunas fotos de parejas, en solitario, con un puro en la mano y siempre con la amplitud de un paisaje que aún es más amplio por la desnudez de árboles sin hojas.
Los Pilones se ven ahora con profusión de agua que golpea en la pendiente. Y las llamadas “Marmitas de Gigante”, un lujo gratuito. En verano se disfrutan de otra manera, con el baño, los puentes como si fueran trampolines, la bajada acuática y el chapoteo constante. Regalos de la vertiente noroeste de la Sierra de Tormantos, la vertiente sureste de la Sierra de Gredos y el río Jerte. Todo aquel gran bloque granítico originado hace entre 350 y 200 millones de años, con los granitos y gneis como protagonistas a nuestros pies.

Puentes
No se les aprecia en su magnitud hasta que no están porque no son o porque el agua se los ha llevado. Para caminantes que avanzan con diligencia, su ausencia les obliga a decantarse por el rodeo más largo en lugar de la corta línea recta. Cuando todo parecía que encajaba, la naturaleza te obliga a pensar que la inversión en esfuerzo será considerable si quieres alcanzar la senda que tienes enfrente. Mientras, alguien quería entender los interiores del  GPS que llevaba en la mano. Había adquirido el compromiso de grabar la ruta para publicarla en la web oficial. Ante cierta dificultad estalló con una máxima de frontispicio de templo griego: “A mí no me digas más que ¡arre! y ¡so! en el GPS. Todo lo demás es complicarme la vida”.

Saltos
Avanzar en medio de tanta agua primaveral suponía todo un reto para zapadores y husmeadores en vanguardia. Asomaban la nariz y solo veían dificultades para “dar el salto” (al otro lado, se entiende). Los cuerpos con los años no están para riesgos e inseguridades. Alguien repitió su máxima más favorita a medida que celebra cada aniversario: “¡Cómo se ponen los cuerpos con los años!”.
 Solo hubo un avezado caminante que lo intentó y lo consiguió. Pasó al otro lado pero tuvo que convivir con su soledad y buen sentido de la orientación hasta el punto final. Admirable el reto conseguido: “No he discutido con nadie porque no he visto a nadie”, resumía la hazaña, con técnicas de orientación muy acertadas, como las fotos del reconocimiento, ir unos pasos adelante y otros atrás, descifrar marcas no demasiado orientativas, ir hacia arriba y volver para reorientarse.
El resto tuvo que ascender sin parar, rodear, perderse en una fila interminable, franquear cascadas y puentes hasta llegar al mismo sitio del salto pero por el otro lado. Como se ve, el camino más corto entre dos puntos que no puedes saltar se denomina Rodeo.

Blancos
Un día claro, sudoroso, con amplias perspectivas por encima de uno de los valles que acaban en el del Jerte. La idea era dejarse nublar la vista por el blanco de las flores de los cerezos, No obstante,  la naturaleza es  sabia y sigue un ritmo concreto. La mirada se fijó en el blanco de la nieve de las alturas, o en los piornos, robles, jaras, alisos, sauces, fresnos, tejos, acebos, abedules. Y, sobre todo, en dónde pones el pie y en quién va delante para no perderte.
División de grupos y seguimiento de una parte para caminar por una parte del recorrido de Carlos I de España y  V del Sacro Imperio Romano Germánico hacia el monasterio de Yuste. Por cierto, ¿por qué eligió Yuste para retirarse y morir? Allí, al final,  también a algunos se les pusieron los ojos en blanco por otros motivos y celebraciones no previstas.

Subidas
El ascenso por donde llevaron al emperador era tortuoso, serpenteante y deteriorado  por el agua de la lluvia. Imaginábamos sus huesos trajinados en un dispositivo con escasas suspensiones y menos amortiguación, después de los 5 meses de viaje desde Laredo, una vez abdicara. ¿Qué no vieron quienes no vinieron? Los letreros con la denominación “Ruta de Carlos V” han sufrido modificaciones en la primera letra: una P por una R,  Paso Malo, Fuente del Beato, collado de las Yeguas (la altura máxima de la senda: 1475 metros), Garganta del Hornillo, Escalerones, fuente Peñalozana, fuente de los Alisillos, collado de la Encinilla, fuente de Robledo Hermoso, vistas panorámicas a donde miraras, nieves en los altos, la comarca de la Vera al fondo, bosques,

Disgregación
Si éramos pocos, divisiones y subdivisiones. Como siempre.
La cercanía al final de la etapa, Jarandilla de la Vera, provocó un corte en el grupo y la escapada de dos caminantes sin mirar atrás. Significó llegar a los 585 metros sobre el nivel del mar y tanta agua vista debía dar paso a otros elementos.
En un momento dado alguien dice a alguien: “Para una vez que aciertas el camino…” Ufano que se puso el aludido. Pero inmediatamente, confusión. Del acierto se pasó al error. Las 4 personas que quedaban en aquel corte se tuvieron que diseminar por un ancho campo buscando la ruta. Nos salvaron las rayas blancas y rojas, como pasa  desde hace 22 años. Testigo: un enorme pino que levantó acta del evento.

31 con 30
¿Dónde estaban los dos escapados? Con los labios en blanco, llenos de espuma de las jarras de cerveza a las que estaban enganchados. El resto , después de la foto de rigor, también fue a abrevar al mismo sitio. Y ahí recibimos la agradable sorpresa (con invitación a las bebidas) de que el matrimonio acompañante aquel día cumplía 30 años de casados. Gran evento en una jornada en la que, según el GPS ya citado y bien usado por una mente despierta, marcaba 31 km en total. Y gran felicitación a la pareja e hija por la gran hazaña (de resistencia activa y pasiva, se supone) en un día que les recordó los años de convivencia.
Al final la preocupación de todo el camino se convirtió en alegría. El saltarín llanero solitario demostró sentido de la orientación, sensatez y recursos. Un gran reconocimiento para él, aunque también las mentes más irónicas y socarronas  de GRMANIA le leyeron el manual adecuado a estos casos.
En el camino de vuelta a Plasencia hubo tiempo de pensar también en el tiempo. Y qué mejor que acudir al maestro Borges:
“El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego”, 

Evaristo
Terrassa, 4 de abril de 2018

domingo, 1 de abril de 2018

Cáceres en primavera: día 2, de la cascada del Chorrituelo al chorro de la Meancera. 25 de marzo de 2018

DESDE LA IGNORANCIA: 

Sierras cacereñas con hiperglucemia y sobre ruedas

Después de la descubierta nocturna del entorno placentino, a pesar de la rebaja horaria, mientras los cuerpos aún se reponían de la manduca nocturna, hubo que enfrentarse a las viandas matinales del hotel Real y conseguir buena nota en la alimentación primera del día. Buena gente que te ofrece un gran servicio de dos estrellas. Atentos a tantas necesidades alimenticias del personal caminante que se olvida de los habituales y repetidos consejos  médicos, tan saludables ellos, y se lanza “a la molicie”, que diría el coordinador, una vez consumido el puñado de pastillas reglamentario por parte de quienes las usen como soporte vital (cada vez más básico). 

Licores
Con los estómagos llenos de nuevo, acopio de panes y víveres diversos para un camino que parecía de desgaste corporal, la expedición se dirigía a las Hurdes y a la Sierra de Gata. La jornada amagaba que desgastaría zapatillas pero acabó con más uso de neumáticos sobre el asfalto.
Fue tal el “desgaste” de la media hora transcurrida desde el desayuno hasta la primera parada, los “ímprobos” esfuerzos extenuaron tanto los cuerpos que otra vez hubo que abrir el maletero del autocar. ¿Sólo para coger las mochilas? ¡No! ¡Para husmear en las cajas con las tres clases de roscas tan bien elaboradas por la  buena gente de Serradilla que parecían resurgir como el Ave Fénix! Debió bajar tanto la glucosa que la mástica  se puso en marcha. El conductor, tan atento él, sorprendió al personal con una botella de aguardiente de tono azulado y con vasos de plástico. Más que nada para favorecer la circulación (de los roscos y perrunillas, claro). Organización: fila y reparto de la libación a pie de recorrido. Nota: hubo que llamar la atención a una caminante que repitió tres veces de la bebida, saltándose colas y solidaridades. Menos mal que al final sobró orujo, que fue consumido más tarde. ¡No se podía echar a perder!

Inicios
Difícil poner orden con tanta hiperglucemia y líquidos de alta graduación. A pesar de algunos comentarios de  quienes mostraron cierto escepticismo sobre el grupo a lo largo de todos estos días, con frases más que irónicas, el personal se autoorganizó e inició la subida para ver si el exceso de glucosa se rebajaba. El objetivo era ir  a la cascada del Chorrituelo y acabar en Robledillo de Gata. También se habló de subir a un pico, como mínimo un grupo. Pero, de él, o sea, del pico, ni rastro.

Definición
Mientras se encaraba el ascenso, se supone que las nuevas visitas e incorporaciones  al grupo debían abrir los ojos como platos ante el discurrir de los hechos. Por mucho que les explicaran sus anfitriones… ¡verlo para creerlo! Se supone que ya intentarían deducir cómo se organiza esta gente que se ríe hasta de su sombra, quién manda aquí, qué especies de caminantes son que comen y beben con facilidad, sin atender a la tensión, colesteroles varios, ácidos úricos, niveles de glucosa y otros diagnósticos de galenos. Que les regalan un dossier muy trabajado y casi  ni lo miran. Que llevan GPS y tecnologías punta y solo se encomiendan a aquello que les da seguridad: las líneas blancas y rojas de los GR, ¡su segura salvación, también en Semana Santa!
En la subida un miembro histórico de esta cofradía GRmana le intentaba deconstruir a una persona nueva cuáles eran los principios fundacionales de esta gente. Ardua labor debió tener. Se supone que la remitió a los sesudos estatutos, libros de actas, webs, reconocimientos oficiales y demás documentación mas oficiosa que oficial (que brilla por su ausencia o casi, y si la hubiera casi nadie la recordaría). Antes de que nacieran movimientos asamblearios como la   CUP catalana y otros sucedáneos, GRMANIA ya existía. ¡Bakunin y Durruti se identificarían con esta formación! Se desconoce si el sujeto consiguió que la nueva incorporación  entendiera algo sobre este personal.

Chorros
Después del aguardiente, el agua. O sea, subida para bajar a ver la cascada del Chorrituelo de Ovejuela (opcional, que quiere decir lo habitual aquí: que bajó quien quiso, cuando quiso y subió cuando le dio la gana) con sus 80 metros de caída de agua. Solo se oían adjetivos y se veían móviles disparando sin cesar, con postureos varios, emparejamientos, en solitario, con un pie levantado, en picado o contrapicado, más cerca del agua, un poco más allá, con sonrisa de oreja a oreja, ponme la mano por aquí, vigila que me haces daño, así sí cariño. El arte de dejar constancia que estuvimos allí. La foto x millones de ese sitio en Google, Flikr y similares. 
¡Será por agua y por chorros en Extremadura! Para que después se reproduzcan y publiquen estereotipos vejatorios o denigrantes, injusticias de quienes creen que la riqueza es solo una y propia, sin darse cuenta de sus carencias, arrogancias y falsos orgullos. 

Arriba
Llegados arriba hubo quienes seguían preguntando por el mencionado pico cuya subida era opcional. ¿Dónde está? ¡Ya lo dejamos atrás! Momentos de consultas asamblearias en grupos reducidos para consensuar lo evidente: seguir adelante y afrontar la bajada hasta Robledillo de Gata. El pico no aparecía por ninguna zona geográfica. Otra especialidad de este grupo: poner, quitar, planificar, anular y cambiar a última hora, sobre la marcha.
Etapa corta de caminar y larga sobre ruedas. Ya lo decía la guía, que sabe mandar con mucha eficacia en su territorio: ¡venís a ver Cáceres en cuatro días y eso es imposible! De sobra sabe ella que se enfrentaba a una anarquía que siempre acababa bien. Aunque hubo quien repitió su frase favorita: ¡Esto es GRMANIA!

Abajo
Llegados al pueblo citado, que desde arriba parecía de postal,  se dedujo que era de los núcleos más turísticos de la zona, situado al final de uno de los valles más profundos y encajonados de la sierra de Gata. Más/menos 100 habitantes,  casas de adobe y madera, molino de aceite, conjunto histórico declarado de interés cultural. Asueto para comer, dispersión general y reconocimiento de parte del grupo en un bar tipo garito que destacaba por sus dificultades para la identificación facial. En medio de la  oscuridad hubo quienes tapearon, bebieron y hasta  intentaron lo imposible: un café que no paladearon. No obstante, más abajo les esperaba el autocar. ¿Con qué? ¡Con más roscos y el aguardiente sobrante! Se dio buena cuenta de todo, solo para recuperar los niveles habituales de glucosa, gracias a las buenas gentes de Serradilla. 


Escoñes 
La partida hacia El Gasco, en la sierra de Francia, fue más camino “sobre ruedas”. ¿El objetivo?: otro chorro, el de la Meancera. Difícil siesta con curvas en un traslado por una carretera estrecha.  A su paso por las muy angostas calles del pueblo de Descargamaría el conductor bromeó para que las personas gordas de al lado de las ventanas se encogieran. Curioso nombre el de esta población, donde María era sinónimo de las mujeres y había zonas para que reposaran por la carga que llevaban. 
Este momento fue aprovechado por un andarín leonés  para contar que una catedrática de instituto, ante un paso complicado,  le pidió que, antes de llegar a caerse, la agarrara por donde pudiera para no escoñarse (palabra de la RAE en el anterior enlace). 

Miradas
Llegar a El Gasco,en Las Hurdes, tiene como recompensa sus casas hurdanas, un descanso ante tanta curva, ver cómo cabe un autocar allí, que puedan tomar cafés y otras bebidas quienes no las encontraron en Robledillo y dirigirse al segundo chorro del día, el de  la Meancera. La senda del mismo nombre, de apenas 3 km de largo: accesos muy urbanizados gracias a Fondos europeos diversos, desfile humano, esfuerzo y presencia final ante los 100 metros de bajada del agua. Más espectacularidad en el paraíso extremeño.
Aquí también hubo posturas diversas, otras fotos de grupo y elucubraciones sobre posibles cambios de la estética de la cascada. Siempre aportando ideas…total, para nada. En especial las poses de alguien que regresó a la adolescencia cual sirena surgida del agua con destino a Instagram. Como no tenga suficientes likes sabrá el por qué.
No obstante, el colmo de la modernidad tan contemporánea fue por un GRmano que quiso que su foto del chorro con el móvil  fuera contemplada por alguien muy sesudo que lo estaba viendo con sus propios ojos en la realidad. No picó en el anzuelo digital. 
Hubo cierto intento de plantear la posibilidad de subir al volcán de El Gasco, lugar de donde sacan los vecinos piedras  para elaborar la artesanía que venden a la puerta de su casa. Todo quedó como el citado pico de la ruta del primer chorro.

Explicaciones
De vuelta, el público recibió explicaciones de dos tipos: las de la guía,  todo dicho con energía y con ese toque entre orden, claridad y decisión para intentar que el público no la interpele con preguntas que sobran; y las del conductor, empeñado en instruirnos en afluentes, ríos, pantanos, paredes de pantanos, extensiones del agua del pantano Gabriel y Galán, el río Tajo, la relación de su pueblo con esas aguas, los tejidos que cuelgan en las casas de Oliva de Plasencia, la ciudad romana de Cáparra, todo mientras en la fachada de un edificio aparecía la inscripción “Alabado sea Jesucristo”. 

Ambientazo
Llegados al hotel, el ambiente era “brutal”. Todas las mesas ocupadas por personas de la tercera, cuarta o quinta edad que se solazaban con juegos tradicionales de mesa. Alguien dudaba de la rentabilidad de su estancia de tantas horas allí. No cansaban a los camareros. Pero las dudas se incrementaban cuando entró el público andarín del autocar: predominaban pensionistas o aspirantes ya muy cercanos. De nuevo otra vez la palabra  rentabilidad. Si el dinero que has pagado durante toda tu vida se ha usado para la pensiones de quienes ya se han jubilado, ¿y a mí qué?

A ti, mañana te espera más camino. Si quieres, claro. Con esta gente los planes existen pero las sorpresas también. A estas alturas, tanta planificación siempre está sujeta a las circunstancias. Y las de mañana pertenecen a otro día. 

Evaristo
Terrassa, 1 de abril de 2018 



viernes, 30 de marzo de 2018

Cáceres en primavera, día 1: de Terrassa a Plasencia. 24 de marzo de 2018

DESDE LA IGNORANCIA: 

Aproximaciones a otras realidades peninsulares

Desde el noreste peninsular, con una realidad opinable y nunca aburrida, en un entorno sujeto a sorpresas casi diarias, una parte del personal de GRAMANIA y otras especies humanas se trasladaron a Cáceres (Extremadura), unos para seguir con sus diarias vacaciones (jubilaciones que mejoran el aspecto y convierten cada día en un plan propio, ya programado  o impuesto) y otros para romper con sus diarios quehaceres. Y algunos ausentes recordados, convalecientes y bien acompañados que ya se preparan para posteriores empresas andarinas. 
Uno de los objetivos visuales se iba cumpliendo por el camino, más que en el final deseado. No era el mismo encanto  el imaginado en la blanca envoltura de las laderas de un gran valle cacereño que  el de las tonalidades rosas y blancas a ambos lados de la carretera. Esto estaba ahí y aquello, se supone que alguna semana más tarde. Mientras, el autocar con letrero digital identificativo en el frontal: GRMANIA, cabalgaba a sus anchas por el asfalto. ¿Quién se atreve a poner en la picota a Jerte? Al contrario. Por sus frutas lo conoceréis.

Contextos
Cada nueva salida de un grupo tan numeroso es un misterio que tratan de resolver gentes abnegadas que lo coordinan todo (se preocupan hasta la extenuación y a veces posterior desfallecimiento), lo difunden  y luego se atreven a pedir opiniones. Aquí la peculiar democracia de GRMANIA funciona (“sin orden también hay orden” o, como dicen los seguidores del Tao: “la no acción es acción”), pero esta vez la energía y el tesón femeninos y masculinos marcaron un antes y un después. ¡Qué carácter el femenino! 
Además, el grueso del pelotón siempre es variopinto: se admite a personas desconocidas para la mayoría, a gentes que picotean en el grupo (¡qué más hubieran querido que fueran cerezas “tomadas prestadas”!), a seres humanos que adoptan libremente la política de las llamadas Tiendas de Conveniencia (entro y compro cuando quiero o lo necesito y salgo cuando me da la gana) y otras huestes, con una consigna que permanece entre el saludo y la despedida: encantados de habernos conocido. 
¿Funcionará la solidaridad y la consulta democrática entre tanta supuesta anarquía que ya dura 22 años? ¿Se cumplirán los planes previstos o lo imprevisto será el auténtico plan? ¿Mandarán las mujeres, los hombres y viceversa? ¿Se hablará de presos, de huidos, de políticas,  de situaciones evitables y de posibles arreglos para Cataluña? En otros textos se descubrirá  cómo se despejaron tantos interrogantes y más.

Marquesina
No se sabe la relación que pudiera tener tal palabra con el refugio para las esperas de los autobuses, por ejemplo. Ni con las personas propietarias de casas, dehesas, cotos y entramados familiares de tantas zonas geográficas peninsulares (seguimos evitando la palabra), por ejemplo en Extremadura. La sorpresa vino cuando quien corría por si llegaba tarde vio un apelotonamiento humano refugiado allí por una lluvia incesante que desapareció a medida que Aragón se acercaba. Si hubiera habido demógrafos allí, el metro cuadrado de población estaba sobresaturado. 
Pronto se pudo comprobar  el excelente trato de viajes Puerto de Plasencia,  conductores de autocares muy amables y preocupados por su insigne carga humana (en el buen sentido del término). Saben mimar y atender, vender su tierra con una presentación digna, entre folleto turístico, proximidad y negocio. Y pendientes de endulzar siempre al personal. Igual que las abnegadas señoras de Serradilla, que con su solidaridad y trabajo fueron capaces de que nos comiéramos muchos roscos durante todo el camino. ¡Qué gran ejemplo! Y qué resultados: gente tan habladora, siempre masticando.

Acomodo
No es fácil encajar los huesos en asientos no demasiado ergonómicos, con muchas horas por delante y paradas varias debido a desayunos, alivios prostáticos y necesidades diversas. Osamenta con mucho uso y desgaste, aliviada con apósitos varios, chapa y puntura, operaciones incluido el encaje con martillo y uso habitual de bastones para caminar, de momento solo por caminos en excursiones. La opción tren AVE / autocar fue sometida a votación. Hubo quien fue calificado de “cumbaià” al decantarse por rememorar aquellos tiempos en que las dificultades eran oportunidades y el escaso dinero solo llegaba para subir a un carruaje colectivo de aquellas épocas. La del traslado en coche particular quedó para el ámbito privado, más cómodo, íntimo, familiar, opcional y libre. ¿Se sigue dudando sobre tantas consultas hechas o de la solidaridad? 

Mientras
Nuevas gentes que se presentan, el furor del bitmoji con autoaprendizajes y pruebas aceleradas (versión foto y vídeo muy trabajados), protectores de cuellos variados, un asiento para dos, una persona en cinco asientos, músicas, auriculares y mucha conversación, más presencial pero también online. 
Mientras, en programas radiofónicos de aventuras, hablaba el protagonista del documental “Cien días de soledad” sobre su experiencia de vivir tantos días solo en una cabaña asturiana, con preguntas irreverentes para cortar la seriedad: “¿cuando volviste a casa tu mujer te preguntó: ‘ya estás aquí otra vez?” José Díaz participó de la broma, sin molestar a su mujer. (“Los 100 años” son para García Márquez, citado a continuación).


Regalos
¡Qué decir de quienes se preocuparon de gestionar y confeccionar el buff azul como fetiche protector de la salida! Trabajo desinteresado, solidario.
¿Cómo interpretar el continuo reparto de caramelos incrustados en un palo y de los otros por parte de los conductores?  Por supuesto que tal detalle tuvo más efectos que cuando se reciben en el despegue o aterrizaje de un avión. Amabilidad sin rituales, buenas palabras y diálogo. Quien quiso, habló de todo con todos los que quiso hablar. Sin tapujos ni censuras por si…


Efectos
Los discursos, debates y efectos del último 8 de marzo  se percibieron en el ambiente. La lengua traiciona, las palabras son espejos y las conversaciones te retratan. El substrato queda y reaparece a la más mínima oportunidad. Frases, dejes, comentarios muy culturales que son ambivalentes, sea el sexo que sea quien lo diga.
Mientras, ejemplos. La radio se refería a tres mujeres que llevaban 18 meses pedaleando por América Latina para reivindicar los derechos de la mujer. Estigmas reales por el sexo. Preguntas como que si tenéis miedo por ir las tres solas. O si la fuerza y la resistencia os acompañan. 
Mientras, en el foro virtual del pueblo alguien deja constancia de que estuvo, pasó o se fijó en un establecimiento de Calatayud que adopta el nombre de la protagonista de la jota que casi nadie desconoce en esta franja de edades. Músicas que provocaron que los bilbilitanos aún sigan hartos del turismo con preguntas sobre tal personaje femenino. Eso allá. Aquí habrá ejemplos para comentar.
De lo que no cabe duda fue que la autoridad femenina de la organizadora se impuso con energía y consiguió que se la oyera con atención. A ver si no. De nuevo: ¡qué carácter! Opciones hubo pero también decisiones, con la gran ayuda de quien cuadró todo a la perfección desde antes del 3 de enero. Lleva un Excel en su cabeza.

Debates
Si hay temas de la actualidad de los que casi nadie se atrevió a hablar en voz muy alta, o lo hizo por canales cerrados del foro del pueblo (guasap), o en pequeño grupo, o entre mentes de diferente opinión, se deduce cuál fue. Hubo otros que  dejaron claras posturas dispares: por ejemplo sobre cómo se educa hoy a nuestra infancia, el nuevo y el viejo mundo de la profesión docente. Con la tropa situada entre jubilados, reenganchados o a punto de tocar el paraíso deseado, las opiniones dejaron constancia de vidas trabajadas y de posturas ante otras realidades: si hoy el ADN lleva incorporada la palabra esfuerzo, si es coherente enseñar sin libros de texto pero con la máquina de fotocopiar que arde, si enseñar por proyectos son o sirven para disimular. El antes y el ahora de la adaptación a otros tiempos en los que las novedades ni tienen por qué ser mejores que las tradiciones ni al revés. Abrir los ojos para ver de otra manera o seguir con el retrovisor puesto. Quizá alguna vez habrá que dar un paso a un lado para que el aire fresco penetre y los avances o los retrocesos se vean al ritmo de los tiempos actuales. Libertad sin ira, que decía la canción. 

Nubes
Cielo que se despejaba mientras se abandonaba el origen, aunque los nubarrones seguían, con menciones al gris de la polémica y a preferir palabras como Península a otras denominaciones de origen más oficiales. Cielos enormes, abiertos y permeables a otros paisajes; esperemos que también a otros puntos de vista. Se buscaban blancos mientras el deleite estaba en objetivos muy cercanos. Más campos teñidos de rosa y blanco por la floración de la fruta de hueso. O por el verde que despuntaba más tarde que nunca como efecto del frío invierno recién acabado. Allí, aún casi nada. Aquí, todo. Mirar al final te nubla un camino lleno de pétalos de colores diversos. Lleida y Zaragoza teñidas de variedades cromáticas. Aumentan las visitas a los mantos coloridos de Torres de Segre, Aitona y entornos cercanos. Desniveles blancos al lado de la A2 camino de Castilla y León. El destino lejano y la visualización cercana. Mirar por la ventana cuesta más que dejarse embelesar por pantallas diversas. El cristal como frontera. Lo táctil para manipular y crear ilusionismo como juego. Deformaciones con las que hemos de convivir, usar y aprender. El mundo en el bolsillo al alcance de un clik. Y la infancia a la que se le regula, prohíbe o acota su relación con el teléfono móvil, o se le permite hacer lo que quiera,  en lugar de prepararla y enseñarle con responsabilidad.  La sonrisa presencial y la expresión facial, mejor que el emoticono o el bitmoji. 

Actualidades
Parada y papeles para enterarse sobre la actualidad. Curioso el reparto por parte de quien los compró: las revistas de cotilleo, recetas de cocina y demás para las señoras; la otra prensa, para ellos. Titulares de ellas: alimentos que menos engordan. Otro: paleta de colores de maquillaje para primavera. Todos muy oportunos. Y muchos ejemplos de personajes que viven del papel couché, afortunadamente desconocidos para la gran mayoría. 
En un rincón de un diario se mencionaba  la musa de García Márquez a la que le dedicó “Cien años de soledad”: María Luisa Elío, representante del exilio español, famosa también por su frase “Regresar es irse” (vino a Pamplona y tuvo que volver para Mexico: deducid por qué).
Fuera, de paseo, personas con ideas diferentes debatían sobre Cataluña: muy agradable escuchar y hablar, debatir y dialogar. He ahí el reto colectivo. Si no hacemos esto la solución no será fácil. 
Google Maps lo sabe todo de nuestros movimientos. Por si fuera poco, los grabamos con GPS y se publican. Si los consultas, te fichan. Si no, también. No vale la pena relatar aquí por dónde pasa uno cuando el Gran Hermano te conduce y te difunde. Los algoritmos son nuestros amos. Cuando no sepas quién eres, búscate en Google.

Yantares
El guía masculino llevaba una idea fija entre ceja y ceja: parar a comer en Navalcarnero (Madrid). Si bien quedaba claro su interés por culturizar al grupo, se extendió el rumor de que su plaza más famosa, la plaza de Segovia, acogía restaurantes y asadores en sus aledaños, donde doraban animales emparentados con el nombre de la población. Pronto una voz femenina suplicó que no se comieran los animales pequeños. Carneros no, por grandes y viejos. Pero corderos, aún menos por lo dicho. No obstante, pesaban más  los horneados animales que  la historia de la plaza y su antigua importancia  por acoger el camino real de Extremadura.  
Relamidos por el regusto de las carnes y los vinos, también destacaban los majestuosos cielos castellanos, el contraste entre el verde de los cereales y el gris de árboles y arbustos aun sin atisbo de hojas. Pero fueron ignorados bajo los efectos de los sopores derivados de placeres diversos. La siesta en posturas variadas, con o sin apósitos que evitaran el balanceo de la cabeza. 
Con todo a punto de digerir ...¡por las llanuras castellanas Grmania cabalga!

Cerca
Los bosques de ladrillo en medio de tanto secarral confirman muchos famosos pelotazos con engaños a modestas familias incluidos. Y después estos sujetos  salen en el papel couché, o se pasean por los juzgados, si es que son capaces de que alguien los acerque como mínimo hasta la puerta. 
Ya de camino la ruta se dirige a Plasencia por Madrid, Castilla la Mancha y a la derecha la sierra de Gredos. Denominación ratificada por el conductor en una interpelación de un curioso y culto pasajero de las primeras filas. No pierde detalle. Luego lo procesa y te sorprende con una tesis donde no queda ningún cabo suelto.
Nubes y claros. La nieve al fondo. Nidos de cigüeñas a lo largo del camino , muchos, unos naturales y otros protectores. Sorpresa: Oropesa con castillo, ¿será el de Castellón? ¿Repetido? No de mar y con vistoso castillo. En Toledo.
Monocultivo solar. Pronto, aves rapaces metálicas como símbolo de otras naturales. Y aquí interviene uno de los conductores del autocar.

Nativo
Entrando en Extremadura, el conductor-nativo-guía presenta pantanos, pueblos, sierras y promontorios diversos. La aproximación a Plasencia da pie a entrar en detalles sobre barrios, plazas de toros, calles de bancos y chascarrillos no escuchados desde hace tiempo ( no me vengáis diciendo “que si la abuela fuma y el abuelo se va de pilinguis“– palabra que  podéis consultar en el enlace anterior a la RAE). Mención especial a la supuesta última ocupación de la ciudad por parte de  los chinos, quizá los sucesores de tantos pueblos en épocas pasadas. ¡Si Juan Roig le escucha decir que su Mercadona lo colocó a la misma altura que a los orientales! Pero tenía parte de razón: estaba enfrente del hotel rodeado por un gran bazar chino. 
La llegada al hotel contó con la primera reunión de trabajo y la cata inicial de  las tres clases de roscos acompañados de bebida, invitación de la gran guía de Serradilla. ¡A ver quién se atrevía a no escucharla!
Presentación del dossier para los próximos días, confeccionado por un leonés que ha pateado antes todo, con el añadido de su inspección de las habitaciones y comidas, ya en el verano pasado. Y, a partir de aquí, Plasencia primero y después el resto de la provincia fueron objetivos andarines. Había días por delante en el programa previsto, aunque con una hora menos por el polémico adelanto horario durante la próxima madrugada.

Porque, tal como decía  el filósofo griego Teofrastro: “El tiempo es lo más valioso que una persona puede gastar”

Evaristo González Prieto
Terrassa, 30 de marzo de 2018

miércoles, 1 de noviembre de 2017

GR 3, etapa 2 de GRMANIA entre Agramunt y Tàrrega

Instintos básicos por caminos transversales

Entre dos llanuras discurrió una etapa llena de instintos básicos, sentidos y sentimientos, envuelta en paisajes variopintos aún sin las habituales nieblas, en personas y en personalidades diversas. Entre la Plana d’Urgell y la Plana de Vic se asoma la vida a cada etapa del GR3, por las que camina un grupo que es refugio de refugiados, acogedor de formas de vida bastante adultas, bregadas por el tiempo pasado, sometidas a las discusiones del presente y mirando a veces a futuros inciertos. Instintos, instantes, sentidos y sentimientos conformarán esas pinceladas personales que enmarcarán el cuadro pictórico entre Tàrrega y Agramunt, un camino transversal para unir interiores goeográficos con bifurcaciones de otros GR.

Farándula

Recuerdos intensos de vivencias teatrales brotan de la memoria cuando las calles y la Plaça Major de Tàrrega aún se desperezan, sin gente y sin percibir el pulso de esa vida rutinaria que solo cambia unos días al año, cuando actores y actrices desenmascaran otras realidades y te hacen enfrentarte a esa otra capa de tu disfraz diario. Los espacios tienen vida en la memoria y el teatro es vida. Un homenaje a tantas personas que han facilitado tantos momentos  y tan intensos. Sentidos a flor de piel. Mundos imaginarios en directo. Otras vidas y otras artes que nos han obligado a pensar diferente, a salir de la comodidad y de la zona de confort. ¿Cómo el teatro habrá cambiado la mentalidad de estas gentes? La visión mercantil de la ciudad y el sonido de las cajas registradoras (ya digitales)  acogen la Fira de Tàrrega cada septiembre con brillo metálico y artístico. Instantes inolvidables.

Instintos

También somos instintos y los primarios están, aunque la educación y las normas sociales nos los intenten amaestrar. Alguien repetía de nuevo que sin comida y bebida, nada. Que no se nos olvide. Sin eso no hay estadios superiores. Nada más. Ese alguien contaba apesadumbrado el fracaso de su instinto carnívoro al no poder acabar un codillo alemán hace unos días. Ni con jarras de más de un litro de cerveza. Sentimiento de culpa, frustración a su labrada capacidad de degustaciones gastronómicas y libaciones de gran reserva. Uno ya no es lo que era. Y eso que las verduras se dejaron para el final, por si aún quedaba sitio. O el instinto maternal al salir de Tàrrega y pasar por encima de la A-2: hoy pronto pasarán mis hijos por aquí. Y el sentido del olfato, ante la fábrica de aceite de los alrededores, y otros olores que nos acompañaron durante el recorrido. Si practicáramos más esa moda actual (y también vieja en el tiempo) de vivir el momento presente con intensidad, cada percepción nos abriría a un mundo quizá tan o más rico que tantas conversaciones como se cruzan entre personas que caminan, higienizan el cerebro y hasta ponen a prueba el disco duro, como veremos.

Vistas

La vista para ver la amplitud de la Plana d’Urgell, menos llana de lo que parece y con más encanto de lo que aparenta. Ver el grupo muy estirado, mirar en lontananza y contemplar tierras baldías, aradas, con cultivos llenos de hojas marchitas, aunque el otoño en los árboles parezca que se retrasa, y eso a pesar de la ausencia de lluvias. Y no ver  a personas que no están presentes en esta etapa: incógnitas en algunas ausencias, convalecencias diversas. Recordarlas con la imaginación también es verlas.
La vista que se dirige al Hostal del Bosc en un cruce de caminos apto para reagruparse, esperar, dejar paso a un coche e imaginarse cómo sería el discurrir de carruajes y de tartanas en otros tiempos. Eufemismos en el nombre: ¿y el bosque?. Ahora sin él. Imaginarse antiguos esplendores hospitalarios de esas puertas y ventanas tapiadas del antiguo hostal. Donde antes hubo vida, hoy hay apariencias, soledad y decrepitud. Si las paredes hablaran, ¿qué contarían? Ver fantasmas arquitectónicos consumidos por la decadencia del abandono. Y acercarse poco a poco a un núcleo habitado aunque apenas veas a nadie.

Recuperaciones

Parada en la zona deportiva de Altet (en la ruta del mismo nombre, según reza el cartel indicador), entrada por el camí de la Font, una de las primeras casas de nombre “Cal Nostramo”: colores, letreros, símbolos, denuncias, reivindicaciones, instalaciones deportivas, botas, botes, bocadillos, galletas, frutas, cafés, envoltorios, bolsas, frutos, dulces, descanso. Todo con vistas a posibilidades deportivas sin practicantes. Recuerdos de épocas en que la actividad prevalecía y jugar era vivir. Campo vacío, porterías sin goles, barbacoa cubierta de hojas secas y piscina sin bañistas. Mientras, a alguien que recuperó tantas fuerzas  el asueto le cansa. Hay que partir por una senda al lado de granjas “de señoritos y señoritas”, como se les reconoce en otros lares a esos porcinos  que nacen en otro país europeo por inseminación artificial, los traen aquí para engordar y que nos dejen los purines, olores y abonos y los vuelven a llevar allá para el despiece y consumo. La trazabilidad viajera da y deja dinero a muchos.

Horizontes

El instinto de huir de los fuertes olores animales tiene sus límites. Contener la respiración durante mucho rato no es fácil. Luchar por momentos contra el acto reflejo de respirar para subsistir solo está al alcance de la GRmana que se entrena con técnicas de relajación y es capaz de rebasar la barrera de los cinco minutos seguidos debajo del agua sin respirar. Seguro que esta vez  le fue útil para reducir el impacto de los purines y abonos  diversos durante todo el recorrido. Cuadras, granjas, cobertizos con paja, instalaciones para la hípica y mucha maquinaria moribunda, desvencijada, abandonada: museos al aire libre para conocer la evolución de la técnica aplicada a la agricultura.
Incógnitas: en un descampado se observa la estructura metálica que sujeta una canasta de básket, en terreno no propicio para la práctica de este deporte. Otro guiño a tiempos mejores.
Claravalls es otro lugar de paso, con una plaza en la que hay una fuente, una ermita y una cruz de término gótica. Gatos al sol, la quietud del bucolismo, el paso del tiempo y del senderista por el que también pasan los años. Mientras, el instinto de unos perros encerrados en una alambrada que ladran a quien pasa, el cementerio austero con paredes altas, la ermita del Sagrat Cor en un cruce de caminos, las placas de producción de energía solar y el avistamiento a lo lejos de los ríos artificiales e interiores causantes de la riqueza agrícola: porngamos que nos refereimos   al canal d’Urgell.

Calabazas

El término de Santa Maria de Montmagastrell fue testigo de ese instinto de tomar prestado algo. Observar calabazas aparentemente olvidadas, acariciarlas, extasiarse ante su color y tamaño, valorar su peso e imaginárselas en un buen puré mejor que en celebraciones modernas de difuntos. Aquella tierra y aquel payés no se opusieron a que algunas mochilas se expusieran a ese sobrepeso que castiga la espalda. Ellas, tan suaves, húmedas, doradas o amarillentas, alargadas, símbolos también de fracasos en el rendimiento académico o amoroso.
Todo gracias al agua que discurre por el canal y al esfuerzo humano. El mismo que años ha tuvo que hacer GRMANIA para avisar a los agentes forestales y lanzarse a la salvación de un zorro que había caído al agua y no podía salir. El instinto de salvar y de salvarse.  El mismo que esa perdiz moribunda a los pies del grupo de cazadores en la otra orilla, acosada por los perros mientras le desaparecía el último hálito de vida. Cazar o ser cazado, he ahí otro sentido vital que nos rodea y nos afecta en muchos órdenes.
El canal y el camino van paralelos, con estanques y pequeños lagos laterales, algunas esclusas para facilitar el agua a otros canales, lejanos puentes y pocas marcas blancas y rojas.
Pronto, las ruinas de la ermita de Almenara, cercana a un tractor que desata hipótesis entre los desconocedores caminantes sobre qué práctica agraria lleva a cabo.  La fuerte subida conduce a una de las cien cimas de Catalunya: el pilar de Almenara (434 metros), torre de defensa del siglo XI con el instinto de ascender y deleitarse con vistas panorámicas. Y con el autocar a la vista. La bajada condujo hasta Agramunt por una amplia pista, masías enormes y la población del destino final allá  al fondo. Mientras, la percepción de los lapsus de  memoria. Ímprobos esfuerzos por recordar una ciudad francesa y tener que esperar hasta la hora siguiente para que el disco duro hiciera el oportuno rastreo.

Dulces

La espera, la orientación, la búsqueda y el encuentro en el bar del Pavelló conformó otro relato con final dulcemente feliz.  Aunque hubo quien, solo de entrada,  suscitó cierto desagrado en la persona que nos atendía en las mesas cuando le inquirió: “A ver si espabilas”. Menos mal que se recondujo la situación y todo fueron facilidades para agrupar mesas,  festejar aniversarios diversos y sonreír con mucha amabilidad. Los postres cada vez son más largos que las comidas. Cada “sexigenario” es un reto, en un pueblo con olores a turrones diversos. Allí al lado, la ya clausurada feria del turrón. Más allá, el museo del turrón y del chocolate. Hasta hubo quienes le prestaron un plan de marketing adaptado al momento presente al dueño de turrones Vicenç para evitar los injustos boicots de compra que algún desalmado le pudiera hacer  a tan insigne manjar: “Turrones Vicente de Agramonte”. El dulce, el chocolate, el limoncello, el postre casero o industrial: para satisfacer instintos básicos.

Mientras un grupo se entregaba a ese otro instinto del estiramiento, uno se da cuenta de que en este día se consumieron muy pocos minutos a darle vueltas al gran tema del momento. Total, si es uno de los mejores ejemplos también del instinto, del instante, del sentido y de los sentimientos. Como diría el añorado Eduardo Haro Tecglen: “¡Qué estafa!”

Al final estas líneas solo servirán para recordar algo de lo ocurrido entre dos puntos  de la presente etapa del GR3: entre Tàrrega y Agramunt. Es el paso del tiempo, con algunos pensamientos ajenos. El primero, dicho hoy por alguien querido, admirado  y cercano:

*”Estoy viviendo en tiempo de descuento” (Pepe Hervás).
* Tiempo es la medida del movimiento entre dos instantes.” (Aristóteles)
* “Recordar es la única manera de detener el tiempo.” (J. Seifert)
* "El tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos." (H.F. Aimel)
* "Con el paso del tiempo nos hacemos más viejos, pero no es el tiempo ni la edad la que cuenta, si no las experiencias que con ella ganamos" (Anónimo)"
* "El tiempo no se mide por el paso de los años, sino por lo que uno hace, lo que se siente, y lo que uno logra" (Proverbio)


Evaristo
1/11/2017