domingo, 28 de noviembre de 2021

Etapa circular en los entornos de Campdevànol (El Ripollès, Girona)

 ¿Dónde están el ser y el saber en ruta?

 


Si esta crónica comenzase por el final de la etapa, la contagiosa felicidad volvería a emerger en todos los rostros, sonrientes, plenos y muy gozosos también por los productos consumidos. La felicitación (agasajos incluidos) por el próximo cumpleaños de una GRmana fue precedida por el reencuentro con seres humanos perdidos que caminaban a su aire , libre albedrío y condición  y por el orgullo de quien tiene vástagos que aparecen en papeles  terrassenses– en un medio con  una curiosa denominación- como protagonistas fotografiados y ya como jóvenes opinadores de hechos históricos que exigen un alto rigor, sobre todo para enfocar responsabilidades no solo en una dirección. Una labor compleja si se pretenden conocer a fondo todos los puntos de vista, que haverlos haylosen todo suceso histórico, como por ejemplo el que nos ocupa. 

¿Quien titula para llamar la atención ha de incitar para  ir siempre en contra de algo o de alguien? ¿Quien entrevista  ha de inducir  respuestas quizá esperadas a preguntas  para que le den hecho el titular? Y más cuando la entrevista estaba llena de guiños muy interesantes y humanos. 

Vivimos en un estado de opinión continua  y desenfrenada, a viva voz o en redes sociales; con el predominio de  tendencias, fugaces o no, alimentadas sin parar,  con el “mientras tanto”,  el “sí pero no” o al revés. Y todo depende del color del cristal con el que se mire. 

Felicitaciones por el primer paso para ser mediático y por el orgullo no contenido y sí compartido de la familia.

 De esto, de la imprescindible libertad de expresión, de pilluelos de altos vuelos y voltajes, de viejos, de sistemas polémicos, aguas, baños y de “la canallesca” trataremos a continuación. 

 

Historias

 

Con una muy luminosa y espectacular luna llena,  en un día -20N- en que después descubriríamos que un político asistió a una misa de aniversario de un difunto dice él que sin saberlo, con el autocar más repleto que la vez anterior, con el silencio se duermepresente, con convalecientes ausentes por achaques diversos y otros quizá aún con miedo a contagios y otros menesteres relacionados con poner  el pellejo a salvo, las cortinas de niebla entre el Bages y Osona se disiparon al entrar en el Ripollès, con el Ter como arteria fluvial paralela a la carretera que nos acercaría a Campdevànol, una localidad a 738 metros de altura, salvada en un vehículo que, al llegar  al camping Pirinenc,a 1,5 km de esta población, por la carretera hacia Gombrèn, se detuvo casi al girar una curva, con evidente peligro y posible multa.  

Una población con industrias del metal que sufrieron reconversiones y crisis, posteriores a las casi desaparecidas empresas textiles en los márgenes del Ter: con una agenda de festividades, tradiciones y cultura popular variada. Cerca, en la Vall de Ribes, hay instalada una pujante y  famosa planta embotelladora de una conocida marca de agua, al parecer dicen que con supuestas  historias rocambolescas de pasados financieros polémicos y no demasiado publicitados. La trama después se vendió como políticamente muy adecuada para grandilocuentes objetivos  por personajes variopintos de alta relevancia. Bancos de rimbombantes nombres, estraperlos, pillajes, astucias, fusiones, crisis, rescates millonarios y honorabilidad a prueba de misa dominical en primera fila y tortell de postre al mediodía,   si no fuera por…

 

Aguas

 

El camino comenzó con el recuerdo del Camí Ral Ramadery del Camí Ral de Campdevànol a Gombrèn. Un antiguo camino que unía Ripoll con La Pobla de Lillet. Durante años era la vía de comunicación más importante de la zona antes de la construcción de las carreteras. Y ¡ojo! Se convirtió en Real cuando el rey Carlos III, a finales del siglo XVII, promulgó una orden que le dio tal título. Así se garantizaba el derecho al libre paso y el uso público del camino, sin peajes ni privilegios de propietarios. Caminos libres para el pueblo. Este rey quizá fuera el mismo de Sant Carles de la Ràpita, población que, después de una reciente y curiosa votación que pasará a los anales de la democracia, algunos de sus mandatarios municipales han decidido podarle el nombre real y dejarle el resto, a pesar de los pesares democráticos. 

Por esta zona se dice que también cabalgaba el caballo en llamas del Comte Arnau, con museo en Gombrèn. Tierras de condes y abades, dominios del Monasterio de Santa Maria de Ripoll Ripoll. Rutas de la trashumancia, Montgrony y una curiosidad: esta carretera tiene tantas curvas como días del año: 365. Fue uno de los tramos de los rallys de coches hace años.

Otras aguas nos esperaban. De Semana Santa a noviembre, acceso regulado previo pago y reserva. El motivo del cobro: lo llaman ecotasa. Puede que el término más completo corresponda a nuevos saberes y realidades:  a un actual y muy desgraciado nuevo concepto, bautizado como Basuraleza. Aglomeraciones estivales, campings, basuras y otros restos, industrias turísticas, masificaciones con atuendos y pertrechos estivales. Pero ahora no. La temperatura alejaba a quienes se acercaban en verano al paraje denominado Ruta dels 7 gorgs del torrent de La Cabana. Hubo quien recordaba cuando hace años la familia  venía a bañarse aquí desde Bruguera. 

El personal fue ascendiendo, entrando y saliendo por la ruta señalizada hacia la Cabana (acceso más difícil), la Tosca (fácil llegada), l’Olla (pequeño gorg), la Bauma (con cascada de altura, acceso difícil). El Forat (vegetación), Petit Colomer (completo, un poco de todo), gran Colomer (cascada de 15 metros, el más visitado. Se nota por chiringuito a propósito, gran aparcamiento y zona de picnic y sesteo plácido). Más saberes: las ganas de aprender y compartir se alimentaron con el reto de la traducción de la palabra “gorg” al castellano: entre otras, se citó cascada, salto y se pasó por alto el segundo concepto de  la acepción de la RAE: gorga. El saber no ocupa lugar. En GRMANIA, nunca. 

Tanto gorg seguido provocó cierto desgaste energético en una zona sombría, líquida y fresca. Se ansiaba el sol. Para ello, escalada a los altos. Nuestro experto en riscos y pérdidas  por libre total  encontró diversos “comedores” al aire libre, diferentes a las terrazas urbanas. En diversos planos se preparaban los cuerpos para la posterior división en dos grupos y la vista en el destino final: una  terraza de las de bar, con abrevadero artificial en el núcleo de Campedvánol, cerca del hospital comarcal.

 

Viajes

 

Un placer que, mientras se caminaba en grata compañía, también se viaje a lugares diversos y a otras experiencias vividas por cuerpos y mentes ajenas  de activos seres en la tarde de la vida. Rutas ciclistas, variados caminos de Santiago o similares en todas las direcciones posibles, paseos por comarcas de provincias casi olvidadas, repetición de pulpos jacobeos  en casa Ezequiel  de Melide. Como el personal casi no pone límites a sus retos, sus impulsos les llevan a variedades viajeras, algunas con acumulaciones de crisoles de terceras o cuartas  edades en espacios metálicos acotados por las aguas marinas. Por ejemplo, los cruceros. 

¡Qué oportunidad para revivir con socarronería y espíritu crítico en carne propia  tanta variedad humana, tan internacional y junta por aguas del Mediterráneo y Atlántico! Con personas que, mientras otras gentes intentaban mover el esqueleto, comer lo que pudieran y encontraaran aunque no debieran, asistir a sesiones para intentar doblar la bisagra del espinazo con músicas diversas y deambular por cubierta, se dedicaba a profundizar en los derechos laborales de trabajadores de diversas nacionalidades, preguntándoles por vidas tan duras y alejadas de los suyos más de ocho meses al año. Los no derechos, allí presentes. Se desconoce si tramitó el informe pertinente a la Organización Internacional del Trabajo (¡tendrán tantos parecidos!). 

A ritmo de colegiales, con mozos de seguridad como armarios para conducir a cuerpos gastados por la edad, con amenazas COVID por doquier para no salirse del redil, excursiones superprogramadas y caras, elevados precios del alcohol para evitar en lo posible tentaciones incompatibles con las pastillas, y hasta con ganas de más saberes cuando atracan en la costa: ahora, al pisar tierra firme, en vez de preguntar por la catedral de turno se pide localización de estatuas mediáticas de famosos de moda para selfies con postureos casi imposibles, por ejemplo amarrados al pétreo y  musculoso Cristiano Ronaldo en Madeira. La cultura no tiene límites. Más saberes: el crucero con varios miles de personas mayores se movía por los entornos de La Macaronesia. Menos mal los enlaces anteriores. Internet y la Wikipedia nos permiten liberar el disco duro de la memoria y recuperarlo o aumentarlo a golpe del dedo, y más cuando tardas más de dos días en acordarte de algo en un momento dado. Google es imprescindible. 

 

 

Viejos

 

(Grupo A). Mientras ascendíamos por caminos marcados por excrementos de vacas y otros animales, diversas señales de dispositivos digitales  fluían en un ir y venir de marcas que conseguían también avances y retrocesos. O sea, situarse en la dirección correcta a base del efecto prueba-ensayo-error-certeza.  Por en medio de bosques de pinos, mientras se ganaba altura. El horizonte permitía composiciones con una perspectiva iluminada por la lejana nieves, por tonos ocres y verdes del valle con casas y animales y la paleta de colores del otoño, más cercana a nuestra visión. Una estación que en algunas zonas asturianas aciertan con el nombre:  el tardío. Todo muy bien captado por variados objetivos digitales. El Torreneulas y  el Balandrau estaban bien acompañados por otros picos nevados, mientras el Taga aún esperaba las primeras capas blancas. Un buen momento para recordar el accidente ocurrido el 30 de diciembre de 2000 por el viento torb en el Balandrau (2585 metros), con la muerte de nueve experimentados esquiadores, aquí y en la Val d’Aran. Todo muy bien mostrado  en un documental espectacular e impresionante  emitido por TV3 y que se puede volver a ver aquí: Balandrau, infern glaçat

En medio de  tamaños y alturas diferentes de árboles, volvieron a aparecer saberes para compartir. Hay bosques viejos que son comprados por algunos ayuntamientos y entidades para conservarlos. Árboles ya antiguos, con formas diversas ya en la decrepitud, aún con vida aunque parezcan desgastados. Especies para ver, conservar, aprender y admirar como un paisaje de gran interés para comparar las etapas en los árboles y extraer conclusiones de los efectos de paso del tiempo en la naturaleza. Podríamos trasladar las experiencia arbóreas a humanos que ya nos situamos en estas edades.

 

 

Baños

 

Después de muchos años pateando bosques quizá no nos hemos parado a pensar en una moda actual que sus efectos se pierden en los tiempos. A menudo notamos bienestar en los paseos y caminatas entre árboles, cuando huimos del asfalto y de los confinamientos (voluntarios u obligados) para buscar cobijo en seres vivos que actúan como nuestro paraguas de altura. Durante la ruta GRmana, la sabiduría fue una constante. 

Quizá la palabra japonesa  Shirin-yoku (significado literal: absorber la atmósfera del bosque)  nos es extraña pero seguro que sus efectos nos son conocidos por experiencia propia de muchos años: son los baños de bosque. Los ofertan hoy como experiencias reparadoras para urbanitas y a buen precio, envueltos en halos diversos y palabrería variada. 

No obstante, GRMANIA conoce sus efectos si hemos notado que los paseos conscientes y relajados por los bosques nos producen estos cinco efectos: reducen el estrés, disminuyen la tensión arterial, alivian el dolor, estimulan la inmunidad y mejoran el sueño, tanto su calidad como su duración. Claro, depende de los kilómetros, los lugares y otras circunstancias. Ya hay mucha literatura publicada, negocio y  consejos, incluidas recomendaciones en cuatro pasosy con té también. Por tanto, a pesar de baños en gorgs, aguas, mares y cataratas, también hay otros baños posibles.

 

 

Orientaciones

 

Una cuerda, pocas señales y la orientación masculina y femenina de dos personas del grupo sirvió para orientarse en el rumbo descendente hacia Campdevànol, mientras los teléfonos agotaban sus baterías y las periódicas esperas del grupo intentaban encontrar a ese ser humano que, una vez más, campó libremente a sus anchas  por zonas boscosas desconocidas. Había gran preocupación por identificar sus movimientos en los mapas digitales, hablar con él y, todos, llegar al destino final, el bar El Tutde Campdevànol. Gracias al trabajo orientador  y a esa intuición femenina que a veces pasa a segundo lugar pero que es imprescindible siempre, poco a poco, entre zarzas, desbroces, cuerdas, marras divisorias de propiedades y hermosas vistas del valle, se consiguió llegar al camino cercano a la carretera. Pero no todo estaba conseguido. 

Antes de rematar la ruta hubo intentos de pedir ayuda y rescate al autocar e invasión de una propiedad buscando un puente, que estaba más abajo, para enfocar el destino final. Retroceso e inicio del camino final, paralelo al río, la carretera de Gombren y naves industriales. 

De pronto se escuchó atrás un tumulto con orientaciones políticas. Al parecer, monárquicos confesos estaban en contra de interpretaciones de republicanos acérrimos sobre hazañas corruptas de pilluelos reales y su representatividad en medio de la evidente y vergonzosa corrupción, con amenazas del vuelve a casa por Navidad. Todo acabó bien aunque el rugido real volvió a aparecer cuando, ya en el bar, el ser humano descarriado y perdido parafraseó a la citada realeza con aquello del “lo siento no volverá a ocurrir”. 

 

 

Celebraciones

 

En la terraza del bar El Tut, con gente ya comida y con quienes llegaban y debían esperar al autocar que estaba en Ripoll, el ser libre y muy sudado se refugiaba en el interior (se supone que solo por motivos de salud) mientras mucho personal empezó a paladear las delicias del chocolate que no se vende en verano por el calor y la imagen y esos licores  denominación de origen: la ratafía y el moscatel, además de otras viandas. Un buen momento aprovechado por nuestro guía espiritual para transformarse en guía político y  difundir el artículo, que no ocultaba una interpretación sobre culpables en el Sahara. Todo quedaba en casa.

Hace años en algunos círculos, a cierta prensa se la llamaba la canallescapor sus argucias para provocar preguntas que originaban los titulares que le interesaban a la ideología del medio, por saber beber del “pesebre” que los alimentaba vía subvenciones oficiales, y por la curiosa forma de entender una falsa  profesionalidad de quienes  descreditaban una honrosa y necesaria profesión. ¿Aún pasa eso hoy? La respuesta es libre. En todo caso, éxitos al joven saharaui y el sincero reconocimiento a una familia que se ha implicado en una gran labor humana y doble desde hace años. Todo un ejemplo.

 

Como cierre, ya que hemos hablado de saberes, recuerdos y hechos variados, nuestro homenaje a una gran escritora que supo narrar con maestría y emocionarnos con historias de perdedores:

 

“La ausencia es una forma de invierno”, frase del poeta Luis García Montero a su mujer, Almudena Grandes, fallecida ayer.

 

Evaristo

28/11/2021

viernes, 29 de octubre de 2021

Etapa entre Sant Andreu de la Vola, Coll de Bracons y Puigsacalm

Desenmascarando el otoño y sus cadenas

 

 

Nuestro “decíamos ayer” se remonta al 29 de febrero de 2020. La etapa del GR92 entre Hortsavinyà i Vallgorguinasirvió para dejar constancia de la última aportación de este aspirante a escribiente al grupo GRmano, texto con fecha 15 de marzo de ese año. A partir de ahí  el tránsito del ayer hasta el hoy nos es muy conocido, sufrido y, poco a poco, superada una etapa formada por muchas argollas que conforman una cadena que nos ha tenido amarrados a la dura realidad. Otros eslabones, muy físicos y palpables con las manos y los pies,  pusieron a prueba nuestra verticalidad, fuerzas, resistencias y vértigos en subida o en bajada por zonas escarpadas con buenas vistas.

 


Símbolos

La casi solitaria avenida del primer punto de salida aportó dos imágenes matinales que resumieron parte de nuestra vitalidad amenazada pero redimida: mientras una veloz ambulancia vaya usted a saber a quién iba a socorrer, un coche con juveniles ocupantes escupía cánticos, gritos, alborotos y salivazos mientras quizá se batía en retirada o partía hacia destinos incógnitos. Allí al lado esperaba el autobús y su conductora. Nueva etapa que confirma que el ayer progresa en el hoy pensando  en que el ritmo no pare.

 

 

Imprescindible

Fue la palabra más verificada por la asistencia de los caminantes, pocos pero muy necesarios  para tachar ese otro término que también se oyó: finiquitar GRMANIA. Fue imprescindible programar esta etapa y también el esfuerzo de senderistas que tenían otros compromisos para ese día pero los sacrificaron en beneficio del grupo. ¿Dónde está ese ardor grmano si no se asiste presencialmente a la primera convocatoria presencial con autocar después de ocho meses? Ya lo aseguró nuestro administrador en un clarificador mensaje económico: no se trata de subir la cuota de cada salida sino de asegurar mayor asistencia. Seamos optimistas para futuras etapas , con la colaboración de la familia GRmana..

Las agendas a reventar de tanta jubilación tan activa se supone o se sugiere que necesitan espacios libres, asuetos mensuales reservados para que los 26 años del grupo no se finiquiten por aquello que decía el maestro Mariano José de Larra: ¿Quién es el público y dónde se encuentra?

Menos mal que un consagrado GRmano , luchador por la continuidad del grupo como pocos y con una ejemplaridad envidiable, invitó a dos experimentadas y nuevas excursionistas , traídas de un grupo de la competencia. Gran acierto y  mejores compañeras.

También se escuchó la palabra apercibimiento dedicada a  ausentes amantes de GRMANIA. A estas edades, nadie es quién para aconsejar qué hacer.  Y menos a una parte del público andarín que jugaba con adornos semánticos para definir, endulzar y enmascarar esta etapa vital. Hasta que un sabio  sentenció: “Dejaros de darle vueltas a las palabras. Lo que somos es viejos”.

 

 

Higienes

Quien dudara del supuesto incumplimiento de las medidas sanitarias en el viaje, desconoce el número y capas de mascarillas puestas, el metro imaginario para medir distancias interpersonales, el cierto silencio para evitar aerosoles (por supuesto que no conseguido), el fresco aire del sistema de ventilación, la individualización de las parejas de asientos excepto en matrimonios consolidados por años de aguante y disfrute. Hubo quien llevó copia de certificado COVID por si quien amenazó cotejar datos lo pedía. Con lo cual, las medidas fueron de manual. Hasta los muy abundantes  postres de la comida  parecían estar libres de amenazas, excepto azúcares, grasas saturadas y otras simplezas tan apetecibles de vez en cuando. Máscaras, mascarillas y desenmascaramientos cuando se podía respirar a pulmón abierto: todo fue posible y real.

 

“Ricardas”

Grupos A y B, reviviendo aquellos viejos tiempos que  demostraron seguir aún muy vivos con costumbres bien asentadas: señales varias con variadas interpretaciones, mínimas esperas, seguir perdiéndose para siempre encontrarse. 

Los túneles de Bracons, inicio del camino A, recordaron períodos anteriores de fuerte, agresiva y violenta oposición ecologista y policial a estas obras. ¡Qué tiempos en que había que oponerse con razones muy verdes y conservacionistas y a continuación todos a usar ese paso siempre gratuito, con huellas continuas y en aumento de CO2! Allí alguien demostró que Ricardas siempre ha habido, si bien ahora toca preservar más y, supuestamente,  ayudar a desviar pistas aeroportuarias hacia otros lugares innombrables del centro peninsular que luego no quedará más remedio que citar.

 

Monumentos

Mientras se supone que el equipo B se enfrentaba a la subida encadenada, el A se acercaba a una zona monumental de alto valor por un sendero muy agradable. El bosque caducifolio aparecía bajo la atenta mirada de vacas y perfiles paisajísticos del otoño. La Grevolosa estaba ahí. Con los árboles silvestres de más altura de Cataluña y hojas que despuntaban ya el colorido otoñal. 13 hectáreas de hayedos con cartel donde se pregonaba que era propiedad de la Generalitat desde 1994. 

Un reivindicativo caminante no debió de leer el mencionado plafón alusivo y pagado por esta institución. Disfrutaba de su desayuno en grupo cuando, espontáneamente, le dijo a quien escribe: Per estar aquí en aquest bosc l'hem tingut que pagar a Madrid . Se le mencionó el contenido del cartel que había allí  con la propiedad aludida. Imposible la rectificación. (Amén…en fin… Bon profit!). 

Árboles gigantes de más de 300 años. Estos sí que eran viejos. 13 hectáreas espectaculares llenas de raíces con formas diversas, carboneras, la ermita de Sant Nazari y la planta que da nombre al lugar: el grèvol. Una catedral botánica a 1.037 metros de altura. Hayas, acebos, robles, encinas, arces, todo en un espacio delimitado por las Serres de Milany-Santa Magdalena i Puigsacalm-Bellmunt. 

Una caminante informó de los efectos de la presión de la masa humana en este bosque a lo largo de los últimos años, según ella degradado y con más visitantes de los que debería haber. ¿Tendría que  ser una nueva Ricarda? Una reivindicación antigua del ayuntamiento de Sant Pere de Torelló para mayor control de esta zona y del Puigsacalm que no ha tenido el impacto político en el entorno de la descartada nueva pista del aeropuerto de El Prat.

Mientras, siempre nos quedará la poesía en el bosque, allí presente en otro plafón, que pueden leer (o no) los inquietos excursionistas de la zona:

 

La Fageda de la Grevolosa

Bosc encisat i impregnat de misteri

O temple de serena majestat

Que ens embolcalles de sagrat silenci;

Faigs o fantasmes tocats d’encanteri,

D’un paisatge embruixat.

Com balustres estàtiques de marbre,

Els troncs s’eleven cel amunt austers;

Són mans fervents les branques que enlairant-se

Sostenen el verd tàlem que et cobreix.

Que les divinitats, faunes o bruixes,

Defensin sempre aquest temple sagrat

Sobre del qual rellisquen les centúries;

Perquè no sigui mai profanat

A fi de que generacions futures

Venerin aquests arbres seculars.

                         Maria Font

 

Realidades

En la ladera del coll de Bracons, donde hace años   grandes concentraciones humanas disfrutaban  unos segundos del paso del Rally de Catalunya con esperas de horas, allí el equipo A aprovechó el desnivel para desayunar. Larga fila de vehículos en el inicio de la Serra dels Llancers. Osona a un lado, La Garrotxa al otro; y lo mismo entre las provincias de Barcelona y de Girona. En medio, la bota y condumios diversos. Novedad: alguien devoto del vodka ruso informó de que había comprado una cafetera solo para poner el producto al servicio del grupo. ¡Otro detalle más que quienes no vinieron se perdieron! 

Los ocho meses de espera obligaron al personal a buscar el ajuar para la ocasión: vestimenta, mochila y demás. Alguien dijo que no llevaba guantes porque ni se acordaba de ellos ni tampoco sabía dónde estaban. ¿Qué me vuelvo a poner para la ocasión?

Menos mal que la bota estaba y la distribución compartida de postres seguía vigente. No se sabía lo que aparecería en el bar al  final.

 

Equipo A

Grupo A que rememoró aquella operación de la isla de La Palma para rescatar unos perros. Tecnología punta, drones último modelo, demanda de permisos inacabables. Al final, unos atrevidos palmeros (Equipo A firmaban en la pancarta) se pusieron las botas y rescataron a los canes. Viene a cuento por la compañía de seres vivos de cuatro patas y rabo que iban con jóvenes y que tuvimos el placer de disfrutar. Chicas que los mimaban con derrochador cariño, ellos sin querer posar para la foto, ellas con pasión detrás de ellos, fotógrafos A que se ofrecieron al tratamiento digital del momento, así hasta la cumbre del Puigsacalm. 

El A se encontró con el B que iba de bajada de los 1515 metros de la cima. Allí hubo quienes se atrevieron a la foto en el filo del precipicio (sin recordar la mortalidad actual por buscar inmortalizarse en un instante). 

 

Cadenas

De bajada, con salidas habituales de las rutas programadas, no esperas para reagruparse, personal que va por libre y GRmana que recuerda enérgicamente obligaciones que, como es evidente,  no cumplimos, hubo que seguir el rastro que el B nos dejó en las cadenas cuando ascendieron. La aventura alargó la fila, con perfiles varios, miedos contenidos, pendientes al fondo, hierros para pies y desniveles de vértigo controlado.  

Al momento, dos grandes aves negras comenzaron a revolotear en las alturas por encima de las cabezas de  quienes bajaban, Menos mal: no parecían buitres.  Mientras se esperaba al reagrupamiento, un inquieto fotógrafo que apuntaba en contrapicado a las alturas manifestó: “Nunca había fotografiado tantos culos”.

El reto se salvó con la nota que cada uno se puso en su autoevaluación personal.

Como en este grupo hay gente muy ilustrada, las cadenas sirvieron para el recuerdo de una frase histórica: ¡Vivan las cadenas y muera la Nación!, ese supuesto grito dado en 1832 al ser restablecido el absolutismo/populismo del monarca Fernando VII (hoy sería calificado como “felón”, antes “El Deseado”). Más información, por ejemplo aquí.

 

 

Rituales

El habitual sitio de refrigerio GRmano de la entrada de Olot prefirió acoger a equipos futbolísticos que esperaban que no a nosotros. Siempre el fútbol por delante. Menos mal que el bar-restaurante-hostal Vertisolde Les Preses nos dejó estar en un patio, con camareros desbordados, con la habilidad que se les supone y las lentas atenciones. Se rememoró la habitual tradición de la circulación de azucarados postres en todas las direcciones sin parar y sin límites. Todo muy confortable y distendido, recordando ausencias que debían volverse presencias en posteriores etapas.

 

Y ya que mencionamos  las  cadenas, recordemos una frase muy actual y comprobable, atribuida a Voltaire, que puede desenmascarar actitudes, formas y pensamientos de hoy:


 

 “Es difícil liberar a los tontos de las cadenas que veneran”.

 

 

 

Evaristo

29/10/2021



domingo, 15 de marzo de 2020

Etapa del GR92, entre Hortsavinyà y Vallgorguina

Contagiosos abrazos fraternales al aire libre del Montnegre

Quién nos iba a decir que aquel encuentro caminante  en un 29 de febrero, además de no saber cuándo volverá a repetirse en año bisiesto, ya forma parte de esa historia en que las distancias personales eran otras, las psicosis parecían lejanas, las histerias colectivas por el papel higiénico eran inimaginables  y los grupos no eran peligrosos (excepto en dictaduras). Irrepetibles hoy los abrazos a personas que estaban superando disfunciones de la máquina, esos acercamientos corporales que implicaban ánimos espirituales cuando parecíamos ser libres, sin alarmas ni fundados temores. El contagio era el contacto con mucho tacto, la fraternidad pegajosa con afecto e indisimulada humanidad. Ahora la historia es otra. Se veía venir pero mejor creerse ignorantes y felices. 

Ermitas
Los inicios, además de bromas con fingidas toses sin codo ni protección con apósitos diversos, significaron apurar el autocar hasta el principio de la etapa. La ermita de Sant Llop o Santa Eulàlia de Hortsavinyàapareció después de circular por un estrecho camino de tierra, en el Macizo del Motnegre. Una ermita que forma parte de un puebloque pertenece al municipio de Tordera pero con más relación histórica con  Pineda de Mar. Un espacio con recuerdos de pasadas caminatas con otros recorridos. Un buen punto para mencionar los versos del escritor, político y economista Pere Coromines:

"Muntanyes d'Horsavinyà,
de suredes, i alzinars
i rouredes, rovellades,
qui us ha vist de sol negades
mai més us podrà oblidar.
Ai Sant Llop d'Horsavinyà!
Amb un polze de tità
persigneu-nos tot el món,
des de dalt del campanar
en el trenc de l'horitzont."


Recorridos
Quién nos iba a decir que un día como aquel, con el vivales más cerca que lejos, con ausencias plenamente justificadas y presencias novedosas, todo iba a discurrir sin novedades, por caminos anchos y conocidos del GR 92, con la vegetación propia de zonas húmedas que poco a poco  despertaba a la primavera, todo el personal expectante pero sin saber que la próxima etapa se suspendería por confinamientos y realidades sanitarias colectivas muy graves. Y con la edad y los achaques  los temores se incrementan. 
En el coll de can Benet, cruce de caminos y de GRs, señalización vertical, foto de grupo y continuación  de una etapa de unos 18 km totales.
Un horno de cal, Can Pica, alturas de 500 metros con bosques de robles, encinas y castaños, Font de la Brinxa, horizontes con perspectivas del Vallès Oriental, del Maresme, del Turó de l’Home, naturaleza fotogénica sin hojas aún. La ausencia de follaje permite ver mejor el esqueleto de los árboles. 

Recés 1
No olvidemos esta palabra con sus matices en cataláncastellano(receso), con significados y con connotaciones concretas pero con aplicaciones diversas. Un ilustre GRmano, con pasados teológicos,  que después conseguiría las llaves para abrir puertas espirituales, manifestó interrogantes sobre tal término.  Llegados a un punto del monótono camino, hubo una parada para reponer fuerzas. ¿Sería un recés? 
Alguien que se recuperaba favorablemente de su paso por el taller de chapa y pintura resumió sus avances con intervenciones diversas: “Estoy en fase de demolición aunque me arreglaron algunas cosas y, como andaban por allí, aprovecharon para poner a punto otras partes” . Como siempre, sus frases lapidarias y reflexiones a pecho descubierto  son consignas de vida para el resto.

Recés 2
El camino avanzaba sin apenas sorpresas. Por la zona había un letrero difícil de ver que era otra filosofía de vida. Su intención era prohibir el acceso de motos y coches por un camino: “L’acció més petita és milllor que la intenció més gran. Respectem l’entorn, gràcies”. En los tiempos en que vivimos, su eficacia la hemos de demostrar con la ejecución.
Pronto apareció la iglesia de Sant Martí de Montnegre, a 467 metros de altitud. Y, por supuesto, con restaurante al lado. Desvío e intento de visita. A pesar de que estaba cerrada, el olfato de quienes estudiaron carreras eclesiásticas pronto descubrió la forma de conseguir que se abriera. En una casa de al lado parece ser que había una señora que atendió al caminante atusándose ropas. Luego salió un señor, también colocándose ropas. “És que estavem fent un recés”.  Salió con las llaves de la ermita. Al final se descubrió que hace años fue alumno universitario en Terrassa de una GRmana que en esta ocasión no acudió a la etapa. 
El personal dejó los bastones en formación vertical colocados sobre la pared principal y accedió a su interior. Poco después el camino continuaba.

Recés 3
De nuevo en el camino, algunos recordábamos el rincón en el que la organización de La Marxassa recibía a quienes transitaban con vermut Martini y hielo, entre otras bebidas. 
La anchura y los bosques caducifolios derivaron en el acercamiento al acceso definitivo a Vallgorguina, por en medio de un sendero por donde bajaba el agua cuando llovía. Ya se veía un pueblo conocido por la Pedra Gentil o Dolmen, con pocos bares y menos con suficientes sillas para grupos de 38 personas. Hubo uno al que  se les dieron ideas para atendernos en la terraza pero prefirieron la inactividad de unas mesas vacías. 

Eficacia
Una zona cercana de picnic y barbacoas acogió al grupo. Las atenciones personales del guía de la entrada fueron excepcionales. ¡Qué calidad y qué ojo! Tráfico parado en las dos direcciones, conjuntando en su persona las opciones de cámara trasera de autocar, sonido de distancia de aparcar, gps de posicionamiento,  vigilancia y estacionamiento cercano. Habrá que invitarle a las etapas. Menos traks y más guías como este. Y lo mismo para salir de allí. Descubrámonos ante este profesional de la atención. ¡Qué eficacia!.
De otros lugares vendrán para darnos buenos ejemplos. 
Y allí el gentío que sólo había caminado del coche a la mesa del picnic tiraba de neveras, calçots, carnes variadas y bebidas diversas. Perfumaban el ambiente de quienes nos sometíamos a tapers y bocadillos viariados, con 18 km a nuestras espaldas. Y el agradecimiento de los carquinyolis y vinos variados de quien celebraba 71 años, asesor espiritual que cuida de tantas almas grmanas para que no se descarríen. 

Actualidades
La completa y grave realidad actual nos está afectando la cotidianidad. Incluyendo la drástica suspensión de la próxima etapa de GRMANIA. Acostumbrados a vivir bien y a planificar nuestros años de seniors con viajes pendientes, proyectos y aficiones diversas, aquellos abrazos tan contagiosos del inicio quedarán en el recuerdo. Pero se han de seguir practicando cuando se pueda. 
El metro de distancia se impone. Y el miedo al miedo nos devora. Con anteriores permisividades moradas, futbolísticas y similares ininteligibles hoy. Hay fundamentos muy rigurosos con textos imprescindibles que analizan el origen del pánico. Estados de alarma, instrucciones y la incontinencia del dedo en el móvil para reenviar lo cierto y lo falso. Con neveras llenas, Netflix y canales diversos sobrecalentados. La seguridad de la opulencia. 
“El infierno son los otros”, se repetiría otra vez  Sartre hoy ante la lucha por el rollo del papel de  wáter inalcanzable, símbolo barato de la histeria por la higiene básica, la imitación colectiva, el miedo a quedarse sin lo imprescindible, la lógica de lo primero la limpieza . También hay quienes, acostumbrados a desastres diversos en islas perdidas de Oceanía, dan consejos para sobrevivira estos momentos. O un paleto de León (según una política) y escritor ilustre (Julio Llamazares) compara esta situación con otras y aporta la posibilidad de aliviar esto con enfrentarse a nuevas realidades, comparándola con  la reclusión e  historias del libro El Decamerón. También abundan guías emocionalespara sobrevivir a la cuarentena familiar. 
Dicen que aprenderemos mucho de esto. Quizá. Pero en la época de la “sociedad líquida”(Bauman) , de la  inmediatez y de la sobrecarga de  información horizontal, pronto se nos olvidará. O no. Quizá esta será no una nueva realidad, sino la realidad a tener en cuenta. Aprendizajes colectivos.

Cuidarnos para poder cuidar. Aplaudamos a quien ayuda. Miedo y confianza pueden caminar juntos. 

Y, por favor, seamos amables. Sin olvidar el pensamiento del filósofo, político y presidente de EEUU,  Thomas Jefferson

“Indudablemente nadie se ocupa de quien no se ocupa de nadie”


Evaristo
15/3/2020







miércoles, 5 de febrero de 2020

Itinerarios desde Sant Pau de Segúries (Girona)

Conversaciones de mayores entre piedras milenarias y desniveles de vértigo

La primera salida de 2020 significó el primer encuentro con realidades ya conocidas y personas que confirman estas realidades. El gozo del año nuevo trae nuevos años a cumplir y, después de los jolgorios diversos, las conversaciones no olvidan temas de mayores: repaso al estado de los cuerpos y las mentes, achaques ocasionales  con o sin fundamento, arreglos de chapa y pintura con posteriores convalecencias y, siempre, siempre, descubrimiento de nuevos adelantos médicos, del “yo te recomiendo…” “esto a mí me produce buenos efectos” “tómate esto” o “¿qué médico me recomiendas para…? Claro que hay quienes no pueden obviar referirse también a determinadas satisfacciones,  más tecnológicas. Otros tienen lapsus y,  ¿quién no se identifica con ellos? Y hay quien se forma en las artes del análisis del comportamiento humano y convoca a díscolos caminantes al orden, citándolos aparte en su diván para reconvertirlos hacia “la buena senda” (también en sentido literal).

Tiempos
  Eran días donde la meteorología se sublevó y, bajo el majestuoso y contradictorio nombre de “Gloria”, buena parte del territorio sufrió temporales y efectos colaterales desastrosos. El río Ter discurría en paralelo a la carretera en dirección norte. Aquella agua, más abajo, se convertiría en temeraria. Más arriba, la nieve y, debajo, terrenos que se empaparon con más de 400 litros de agua. Mientras, el grupo A y B pensaba en lodazales, resbalones y acechos diversos. Hubo quienes evidenciaban huellas de barro en zonas concretas de su indumentaria. Eran las muescas de las circunstancias.

Turnos
Atento el primer turno: Sant Pau de Segúrie se presentaba con un juego escultórico y muy visual de letras en medio de la rotonda de la entrada, y con una oferta variada de rutas excursionistas. Les esperaba el Puig de l’Ou pel Forat dels Sunnyers. Después, el segundo turno, sin datos del cronista por no haberlo pateado: Via Romana pel Capsacosta. Vadeo de aguas, impedimentos por piedras milenarias con subidas y esfuerzos diversos. Calzadas romanas bien conservadas, señal de que hubo intereses variados por estas zonas ya en épocas pasadas. ¡Con el buen ojo y lo prácticos que eran los de Roma!
La idea era circular, ir por un lado, paso por arroyos y pisoteo de algunos restos de nieve, rodear profundos desniveles, reseguir la ruta que está muy bien explicada por el autor que firma como  AVENTURA´Ten Wikiloc y que remarcaba en su track: Puig de l’Ou pel Forat dels Sunyers, Mirador de l’Avi, Cova del Sitjar ( a la que no llegamos, por no estar en el plan y porque en sus inicios te sorprendía con restos óseos de rumiantes bien visibles: ¡como para atreverse a entrar en el agujero!), etc. Con una crónica más objetiva y mejor detallada que la que ahora se lee: “Església de Sant Pau Vell (Sant Pau de Segúries)-Planes del Mariner-El Mariner-Pla d’en Puig-Collada del Faig-Coll d’Aura-Camp de la Teula-Collada del Sitjar-Avenc de la Tomba del Sitjar-Coll de l’Alec-Coll de Canemar-Forat dels Sunyers-Mirador de l’Avi (natural)-Coll de la Bau-Coll d’Arrencafels-Ras del Freixe-Puig Ou (1299m)-Ras del Freixe-Coll d’Arrencafels-Cal Roc (ruïnes) / Roures monumentals-Escaler de les Trevinedes-Collet de les Trevinedes-Cova del Sitjar-Ermita de Sant Bartomeu del Sitjar-Font del Sitjar-Bac del Mariner-Font del Mariner-El Mariner-Planes del Mariner-Església de Sant Pau Vell (Sant Pau de Segúries)”:  muchas gracias, AVENTURA’T. 
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Incógnitas
Al lado del camino apareció la especie humana denominada “Cazador de liebres”. Alguien, sospechando que pasaríamos por en medio de la cuadrilla tan bien armada,  se le dirigió en estos términos: “¿No tendremos algún problema? Con una respuesta enigmática: “Por nuestra parte no tengáis miedo, los problemas pueden venir de vosotros mismos” . Sabiduría cazada al vuelo o incógnitas sin despejar. Frases lapidarias que te obligan a pensar a aquellas horas. Si a la vez que fue dicha por una persona anónima, la subimos a una red social y se la asignamos a pensadores de prestigio, éxito y reenvíos seguros. 

Realidades
Las buenas ideas se adaptaron a nuestras realidades. O sea, acoplamiento de señales en forma de traks,  desorientaciones habituales, bajadas por repechos, líneas rectas entre maleza y, como siempre, confluencia por espacios campo a través hacia el camino acertado. El sexto sentido está muy desarrollado. ¡Qué remedio!
Llegados a un replano, una vez comidos y bebidos llegó el momento del efecto CO2. Quienes acertaron de lleno con el regalo tan ecológico por Navidad pasaron por alto que las memorias fallan a efectos prácticos. Cuando los cafés y otros espirituosos deberían contar con los vasos para varios usos, volvieron a aparecer los de plástico. ¡Cuánta contaminación evitable! ¡Qué atentado a la filosofía del momento! ¡Si se entera Greta Thunberg! No obstante, los líquidos se bebieron sin importar el soporte. 

Satisfacciones
La vegetación caducifolia permitía una mejor orientación natural. Enormes extensiones de hayas, robles y avellanos desvestidos. Tanto árbol tan despejado ayudó a reseguir el Wikiloc y a intuir por dónde debería ir un camino con profundidades, pendientes y disimuladas piedras, tapadas por la hojarasca. En una pronunciada subida, después de la ascensión al Mirador de l’Avi,  hubo quien apeló al placer de sufrir con el esfuerzo propio, momento en el que quien está al día de la última tecnología de otros  placeres dio una lección sobre un éxito mundial al parecer muy satisfactorio: el  objeto del deseo, regalo y/o autorregalo, sustituto o no, con efectos rápidos y gozosos en cuerpos femeninos. Como las secuelas de estas subidas cuando solo se mira hacia el final. 

Divisiones
Antes de encarar la ruta hacia la cima del Puig de l’Ou (1299 metros) se formaron dos grupos con objetivos variados, como ya es habitual aquí. Unos alegaban ir más rápidos hacia el final, otros querían ollar la cumbre y seguir pisando nieve. Arriba nevaba y el personal iba bien pertrechado con la indumentaria adecuada. En un momento dado, un sujeto se exaltó y alegó haber perdido el gorro. Ante tal nerviosismo, la búsqueda acabó en su cabeza. Lo tenía puesto. Un grmano testigo suspiró muy hondo y lanzó un pensamiento universal a estas edades: “No veas el consuelo que me has dado, qué descanso que también le pase a otras personas!

Diván
Durante el camino se notó que alguien del grupo olfateaba y confirmaba cierto libre albedrío de una persona en concreto, con mucha energía y dotes de empuje a buen ritmo. Su preocupación fue in crescendo hasta que, con gesto enérgico, se dirigió en voz alta al individuo en cuestión, lo llamó al orden y lo citó para otro día con el fin de hablar a solas. Quizá, ahora jubilado, ha dedicado tiempo a meditar sobre los desvaríos del cuerpo y mente, ha leído manuales y webs sobre las complicaciones del comportamiento humano y quiere reconducir a tal atleta en alguna larga y trabajosa sesión de diván.  Estaremos atentos para ver los resultados de tamaño objetivo en próximas etapas. Difícil empresa.

Celebraciones
Por una vez y para que sirva de precedente, una persona observadora y muy cuerda puso de manifiesto varias veces algo positivo:  en esta etapa siempre se iba esperando al grupo, sin apenas  distancias que propiciaran pérdidas. Lección aprendida. En esta ocasión nos ahorraremos otra sesión de diván colectivo. 
Ya al final, el primer mes del año comenzó con celebraciones y elevación de los niveles de glucosa y colesterol en sangre, por si habían quedado descompensados después de los ágapes navideños. Gran y alargada  mesa en el cámping Vall de Bianya, ambiente festivo, continuo trasiego de grandes jarras de cerveza para repartir y amabilidad por doquier. 
Y después de tano texto, hagamos caso a la sabiduría japonesa. Dejar de escribir también es callar:

Si no es tuyo, no lo tomes.
Si no es justo, no lo hagas.
Si no es cierto, no lo digas.
Si no lo sabes, cállate



Evaristo
5/2/2020

martes, 24 de diciembre de 2019

Etapa circular per la serralada de l'Obac i dinar de germanor al Parc Àudiovisual de Catalunya

Tejiendo complicidades entre ‘inflorenciats’ y escisiones diversas


Los recorridos circulares no son habituales en un grupo donde lo normal es la dispersión, la disparidad de criterios y la convergencia solo ante una cerveza en el bar del final de etapa. Siempre con trazados programados pero muy abiertos, divergentes, dispares,  entrecruzados, discontinuos, donde el azar cuenta más que la planificación. Sin embargo, alguna extraña vez se ofrecen salidas no marcadas y sí conocidas, entre otras finalidades para la congregación   feliz ante una larga mesa ocupada por amables personas. Un ágape tradicional y prenavideño para celebrar que seguimos estando vivos, entre otras cosas para caminar, concelebrar, disfrutar, quemar calorías, recuperarlas comiendo y volver al principio en un bucle también muy circular.
“Teixint creativitat” es el lema de una parte de las actividades que se acumulan en un edificio con pasado de hospital del tórax, con supuestas reminiscencias a un historias con fantasmas, psicofonías, apariciones y con un presente cinematográfico, catódico, digital y muy audiovisual,  lleno de ‘triunfitos’ televisivos, rodajes misteriosos, anuncios varios y también con apariencias diversas. 

Salida

Una vez franqueado el paso de la barrera y al guardia de seguridad, con lista nominal en la mano, las caras de felicidad se reencontraron cuando aparcaron innumerables vehículos  y descendieron rostros sonrientes. Especies humanas refugiadas en el nirvana de la tranquilidad de espíritu y el disfrute de la jubilación, otras que pretendían desconectar de sus atribulados espacios laborales (¡casi no quedan en este grupo!) y gentes lozanas que no mostraban signos de contratiempos y sí de dejarse llevar por el fluir de  las vidas diversas.
El círculo comenzó a abrirse por los aledaños del Parc Audiovisual de Catalunya-Orbital 40, hasta vislumbrar otro entorno cerrado, el Llac Petit. Allí se mencionaron las mil y una historias de desapariciones, ahogamientos y tormentos varios con el protagonismo de aquellas aguas tan de leyenda. Mientras se rodeaba su perímetro hubo que evitar resbalones, verificar pisadas y tonificar los músculos. Eran unos recorridos conocidos y en subida, con vistas panorámicas en un día muy despejado, propenso a abrir los ojos y los objetivos de cámaras y móviles. Para ver delante y detrás del ojo electrónico. Con excelentes plasmaciones fotográficas compartidas después.

Líder

En todo el recorrido se dejó constancia del espíritu (ausente en aquel momento pero presente siempre) de quien es insigne conocedor de estos entornos, formador de caminantes, GPS infalible, conductor de toda clase de grupos menos del incorregible de GRMANIA, olfateador de trazados desconocidos para la mayoría de excursionistas, capaz de improvisar nuevas rutas combinando otras, hombre con muchas habilidades, con las palabras más que justas y, en aquel momento,  viajero en entornos europeos:  a veces también atrapado por otros menesteres más mundanos.  En su homenaje y reconocimiento alguien aportó un nuevo término o expresión a ese diccionario apócrifo grmano, en reconocimiento a su luz que nos iluminaba desde la distancia. Estábamos ‘Inflorenciats’ y él estaba aquí. Claro que, si hubiera estado, quizá se debería resignar a la anarquía y a las escisiones varias en un terreno donde siempre ha sido el guía conductor de otros caminantes que se dejan llevar.

Parada

Uno de los depósitos de agua de los entornos del pueblo ‘obrero’ por excelencia fue testigo de la genuina alma grmana: circulación por caminos diversos para llegar a les Foradades. Más adelante, ya de vuelta de la etapa circular por los entornos de l’Obac, las evidencias se acrecentarían y en el mismo punto.
En este emblemático lugar hubo tiempo para las degustaciones y para observar amplias perspectivas del Vallès Occidental, Baix Llobregat y Montserrat. 
Allí se produjo la prevista y programada escisión. Nada que objetar. Habría otras más a conveniencia, o sea, al libre albedrío.
Encima de este punto un grupo de escaladores se preparaban para el descenso mientras otros ascendíamos por la ruta marcada hacia la Torrota de l’Obac, el Turó de la Carlina (933 m.), luego hacia la roca del Corb (877), Puig Codina (857), bajada a la riera y aproximación de subida al depósito de agua, testigo de una sorprendente escisión.

Heterodoxias

Allí hubo nueva división: quienes seguirían por la opción camino fácil dirección a la cerveza y el grupo purista que debía seguir hacia el Pic de l’Aguila, hollarlo y bajar por toda la cresta hasta abajo, en dirección al objetivo final: el punto de salida. En este colectivo también hubo otra escisión , con ciertos principios iniciales de división por género, aunque luego hubo cruces de personas y, por tanto, esto cambiaría las reflexiones de quien anunció escribir una proclama contra el género masculino que iba delante. Estimada señora: hoy se llevan personas, no géneros. Y estos cada vez quedan más diluidos en categorías y subcategorías, casi hasta el infinito y más allá. 

Comida

Mesa alargada: una pareja-guía formal y legal a un extremo y otra en el otro, formada por dos recalcitrantes individuos: uno indepe y otro no indepe. Ambos muy hermanados por la amigable disidencia y por el placer que producen las opiniones contrarias. Un ejemplo de convivencia y de discurso, aunque uno habló mucho más que el otro, como era evidente. Pero no convenció.
Fueron esos momentos en que las complicidades afloran, el espíritu de grupo se consolida, la unión de los esfuerzos de las personas que organizan nos demuestra que merece la pena, y hasta se espera la colaboración de quienes siempre están en el otro lado de la barrera. Villancicos originales y apócrifos, el ritmo de palmas, cánticos y la inefable botella de Anís del Mono, la perpetuación de la tradición que también nos une.

 Humos

En momentos tan puristas como los actuales, con condenas a costumbres antiguas y encumbramiento de nuevas formas de vida,  este escriba siempre necesita salir a ‘oler’ y escuchar al grupo que tiene la osadía de atreverse a fumar un puro fuera. Hace años se decía que muchas de las personas que fumaban solían tener una gran conversación. Humo y temas, reflexiones al lado de la volatilidad del  tabaco y del fuego redentor. En esta ocasión hubo como mínimos dos pensamientos de alto ‘calado’. Alguien que mordía un habano por prescripción psiquiátrica (tenía al lado al galeno con otro puro) dijo que estaba intentando identificar las cinco sustancias beneficiosas de fumar un puro, entre las más de cuatro mil nocivas que decían que tenía aquel humo. Una cata a la que se entregaba inhalando muy hondo. 
Después de haber leído este texto, documentó y verificó la información con un enlace a la revista MUY INTERESANTE. Por si fuera poco, aportó un texto más, de EL PAIS, en el que habla de que la nicotina estimula las señales entre las neuronas
Otro fumador, entregado a los viajes típicos de la jubilación, compartía un profundo pensamiento digno de mencionar aquí: A esta edad ya no hay que querer verlo todo, saberlo todo ni tenerlo todo. Lo dicho: el humo estimula.  Y se prohíbe por salud. También a esta edad.

En fechas donde se vuelve a recordar lo obvio de cada año, fue muy oportuna la poesía del muy reconocido poeta grmano que, aunque ausente en esta ceremonia, nos sorprendió con el envío de unos versos dedicados a quien nace en un lloc equivocat. Magníficas palabras que retratan a millones de vidas. Vale mucho la pena releer sus versos, de los que se citan algunos a continuación:

“Mira el destí quina herència t’ha deixat:
oblit i desraó, les dues en una.
Només s’adora al deu de la fortuna
En aquell món que et mira al costat”
Pedro Puerma

¡Salud!

Evaristo
24/12/2019