viernes, 21 de abril de 2017

MENORCAS desde el Camí de Cavalls: día 4

MENORCAS desde el Camí de Cavalls
Desde el mirador de Punta de Sa Guarda a cala Sant Tomàs. 11 de abril de 2017


Día 4: Entre irregularidades diversas y contrastes varios

La continuidad del Camí de Cavalls desde Ciutadella brilló por la ausencia inicial de algunos recorridos. Salto en el espacio para empezar el cuarto día en la zona del Mirador de Punta de Sa Guarda. La Cala Blanca y diversos caminos llanos, unos asfaltados y otros poco accidentados, quedaron en el olvido en una etapa  larga para quienes llegaron al final en la cala Sant Tomàs. Matorrales,  abundancia de socarrells, una planta calificada por los carteles como endémica, que florece en primavera. Restos pretalayóticos, urbanizaciones del cabo de Artrux, puertos artificiales muy fotografiados y caminos sin dificultad con el perfil de la isla de Mallorca siempre en el horizonte.
Más miradas: la cala en Bosch, cova dels Pardals y este entorno recortado de la zona sur de la isla, con aguas cristalinas, imágenes para el disco duro externo e interno y el placer de ver más que ser visto.

Inteligencias

Un diario local recogía verdades tecnológicas que todos ratificamos cada día. La información global trataba sobre el turismo e Internet.  Primer titular: “Las redes sociales son la mayor fuente de inteligencia turística”. ¿A dónde irán a parar los millones de fotos que se habrán hecho de esta isla, incluyendo las nuestras? Segundo titular dicho por un experto: “Asusta lo predecibles que podemos llegar a ser las personas” si se sigue nuestro rastro digital. El día anterior el grupo A+ ya aventuraba esta predicción cuando hablaba del chip y del poder de los datos. ¡Cuánta inteligencia hay en GRMANIA! ¿Aún no has compartido tus fotos o tus textos en la red? Si no lo haces te quedas fuera del postureo actual. Aquí, un ejemplo.
Si vas a Menorca, aunque no seas un influencer, déjate llevar y comparte tus producciones e impresiones. Con alguien más que contigo mismo. Y luego verás cómo los demás deducirán dónde has estado, cuándo, con quién, qué has visto y cuál ha sido tu enfoque personal.

Irregularidades

Es normal que aquí la costa dibuje espacios irregulares y rocas esculpidas por el desgaste marino con formas diversas. Que este Camí, dentro de los “Caminos Naturales” que publicitan los postes del GR223, te acerque y te aleje del agua; puedas ver a corta, media y larga distancia según la zona; hayas de vigilar dónde pisas, o tengas que otear el horizonte para descubrir si hay alguien más, si vamos juntos o separados, si aquella figura humana está desnuda o vestida. O desde dónde han accedido las personas que se te cruzan, algunas bien planchadas, otras con las uñas de los pies con pintura roja aún reluciente y chancletas no demasiado ergonómicas para el lugar. La playa des Banyul, en el entorno de Son Saura, abre el paso a una zona con más vegetación pero pronto volvemos a la belleza del mar, el cielo y a las calas que no por repetirse pierden el encanto. Al contrario. Especies humanas, arbóreas y paisajísticas que verifican el acierto de venir a  vivir Menorca desde el Camí de Cavalls.

La operación de adecentar la imagen sigue. Puestos de observación y vigilancia de bañistas están en proceso de mantenimiento con brochas en continuo movimiento. Operarios que pintan, limpian y dan esplendor, cerca de la Cala Es Talaier. Todo en marcha para la operación vacaciones.

Sorpresas

De lejos, imagen idílica. De cerca, sorpresa animal en el agua. Hablar de Cala Turqueta es imaginársela como es: una de las playas vírgenes con agua transparente de las más famosas del sur de Menorca, pinos, sombra y un nombre evocador procedente de la palabra “turquesa”. Y con barco bien situado para completar la foto. Sin embargo, la idealización sucumbió a la naturalidad de unos caballos que truncó la ilusión óptica. Dos equinos estaban en el agua, cerca de bañistas que los contemplaban y no parecían alterarse porque hicieran sus necesidades en el agua, con lo que su transparencia quedó muy enturbiada. Personas senderistas pusieron el grito en el cielo ante tamaño atentado de quienes montaban los caballos por su atrevimiento. Como si no tuvieran derecho a refrescarse y demás. ¿No estábamos en su camino? Cami de Cavalls. En el momento de buscar de nuevo el Camí,  nadie se quejó de que abundaban papeles que en su día fueron blancos y bastantes lugares con excrementos humanos. Curiosidades y comparaciones de entornos idílicos mientras costó trabajo volver a la marca.
Esta cala, como muchas otras, están tan masificadas en verano que señalizan con antelación cuándo están llenas las zonas de aparcamiento. La opción es seguir hasta otro lugar.
No busques chiringuitos en muchas calas de Menorca. Tampoco papeleras,  zonas de picnic o lavabos públicos. Su protección es cosa tuya.

Naturalezas

Estas zonas fueron testigo de un curioso suceso libertino protagonizado por quienes gustaron de las aguas al natural. Cuerpos libres que retozaban sin ataduras ni impedimentos en ninguna parte. Personas del mismo sexo ajenas a la aproximación de alguien del sexo contrario que se detuvo y no parecía darse cuenta del estado de las compañías: mojadas, libres y tal cual. Hubo cierta tensión del grupo bañista al ver que quien observaba no se iba. En ambos sectores debieron quedar muchas incógnitas en el aire. O en el agua. La congruencia sería salir pero la atmósfera visual imponía condicionantes no demasiado liberales. Se resolvieron cuando quien estaba fuera se percató de la situación y se fue. O se marchó con ignorancias varias porque había que irse.
La cala Macarelleta fue un buen entorno para reponer fuerzas pero sin pasarse. Otro entorno fuera del camino que bien merece unos cuantos minutos. Igual que cala Macarella. Playas a las que venían bastantes personas caminando por zonas boscosas con una sombra que se agradecía a esas horas del mediodía. Cuatro miradores aportan más visiones idílicas del horizonte cercano antes de llegar a Cala Galdana. Zona de barrancos con contrastes vegetales, ambientes húmedos y sombríos.
Pronto se pudo contemplar el efecto del pequeño tifón que tiró un área de pinos cerca de Cala Galdana. Las motosierras ya habían despejado el camino. Aún se olía la resina de la madera y se apreciaba la fuerza de la naturaleza.
Si vas a Menorca, mira y observa pero no te metas con la libertad de los demás. También es la tuya.

Contrastes

Paisajes entre la ausencia de urbanizaciones y Cala Galdana, un entorno que parece mirarse a algunas zonas de su hermana de enfrente, Mallorca. Entre zonas secas y húmedas. Entre algunos grandes hoteles en medio de construcciones no tan impactantes pero todas con ansias económicas para civilizar esa zona tan turística de la cala.
Hasta llegar al final en la cala Sant Tomàs, se pasa por la “Ruta de los barrancos”. Flora con muchos endemismos, humedales, vegetación acuática  e importantes  cuevas cársticas en el Barranco de Binigaus, como la Cova des Coloms, conocida como “La Catedral”. El grupo tuvo trabajo para encontrar la dirección correcta después de la subida a la última zona urbanizada. Atrás quedaron espacios públicos ya abiertos y la incipiente vida vacacional. Con la justa comida en el cuerpo, con horas de sol acumuladas en el cogote, cansancio por las tres largas jornadas anteriores y mochilas con botellas de agua, se afrontaron esos espacios en los que había que vadear los humedales cercanos a los barrancos.  Unos kilómetros con cierta exigencia y con agradables árboles que protegían zonas del camino del fuerte sol primaveral. El manto vegetal fue un regalo a la hora de caminar. El largo recorrido entre la pared seca y las especies arbóreas fue un auténtico placer. Inolvidable. Como para hacer más ameno el último tramo, ver el final en lontananza y  soñar con la deseada jarra de cerveza fría. Pronto sería una realidad.

Jarra

Hubo momentos para que alguien se “autoinsubordinara” de sí mismo (¡una hazaña memorable!), quien recordara a quien dijo que se refugiaba en este grupo huyendo de la ortodoxia y quienes se declaraban agnósticos, dogmáticos, escépticos, éticos y hasta frenéticos con tanto pensamiento. Sería para tener la mente ocupada mientras se  imaginaba la prometida cerveza.
Aún la vista se recrearía con más playas, recónditas calas ocupadas por jóvenes y por solitarias personas con atuendos o sin nada. Al otro lado, una extensión de manto verde lleno de flores amarillas. Soles vegetales que deslumbraban la retina y completaban la visión marina. A un lado y otro de la pared de piedra seca que franquea el camino: dos paisajes a los que recurrir en tu imaginación cuando los peores momentos necesiten de imágenes luminosas y positivas para levantar el ánimo o desconectar del  momento presente. Huye a Menorca. Pura terapia natural.
La llegada al final, a Sant Tomàs, se convirtió en un camino de ida y vuelta para retroceder a la zona de recogida, en el entorno de la rotonda de El Niu. Además, allí estaba el único bar abierto. Mientras, los ánimos y el gaznate se reconfortaron con el líquido dorado y espumoso. El fin bien justifica El Camí.
Lástima: sólo hubo tiempo para beber una jarra de cerveza.









5 comentarios:

Antonio Gil dijo...

Debíamos haber avisado que íbamos con retraso para poder tomarnos la segunda...

Maria dijo...

Muy bien!!!
Ahora el desenlace!!!

Carlos Lopez dijo...

Sigo recordando esa cerveza !!!!!

Josep. dijo...

Muy buenas crónicas, ... con este estilo tan personal, ... y a la vez impersonal e impreciso,
BRAVO !!!

Carmen Nieto dijo...

Discretisima tu descripción del baño femenino. Me he reido recordando el momento y la cara de alguien.